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Full text of "La Revista de Buenos Aires"

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LiiMmiEimiiiii 


mSTÜRIA  AMERICANA,  LITERATIRA,  DEREClíO  Y  VARIEDADES. 


Periódico    dedicailo    á  la   Repúblicu   Argentina,    la    Oriental     del 
Urnguny  y  la  del  Paraguay. 

PUBLICADO  HAJO  LA  D'-iECCION 
DE 

íuiciufl  ?¡'ai)avro  lliola  n  lliuntc  ©.  ©ue5ai)a. 
(abogados) 


TO^JO  IX 


BUENOS  AIRES. 


2íll  —I  M  P  B  E  t\  XA      B  K      H  A  V  O  ,       CALLE  M  C  B  E  N  O  -  243 


fi  ^G€»# 


Sieodo  en  su  mayor  parte  inéditos  los  ti^bajos  de   La 
Revista  de  Buenos-Aires,  se  prohibe  (a  reimpresión  de  ellos. 


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LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 


historia  americana,  £iteratnra  n  íí)£r£c[)C!. 


ANO  III.  BUENOS  AIRíiS,  ENERO  DE  1866.  n,  33. 


HISTORIA    AMEÍIICANA. 

«mi" 

Señores  doctores  Vicevte  G,  O^^^sada  y  Miguel  Navarro  Vioia, 
Amigos  y  compañeros : 

Notando  con  placer  que  hace  mucho  tiempo  que  en  la 
Sección  de  historia  de  la  importante  publicación  que  rejen- 
tan,  solo  aparecen  trabajos  inéditos,  y  cada  vez  más  empersa- 
do  en  su  mejor  éxito— acompaño  ahora  cs<^  manoscríto  de 
mi  colección,  que  tiene  por  ül{ih)—<' Descripción  hisióríca 
déla  antigua  provincia  del  Paraguay»  para  (jue  si  üds.  la 
juzgan  de  interés,  le  den  cabida  en  las  paginas  déla  «¿a  Re- 
vista de  Buenos  Aires  >  que  con  laudable  ahinco  (y  unánime 
aplauso  de  los  argentinos),  acopia  preciosos  datos  que  el  his- 
toriador futuro  tendrá  necesariamente  que  consuliai-. 

Este  trabajo,  debido á  la  pluma  del  ciudaiano  [ia?agua- 
yo  Mariano  Antonio  Molas,  fué  compuesto  en  la  mazmorra 
en  qué  le  sumió  por  largos  años  el  bárbaro  Francia,  y  á  pe- 
sar de  íu  coücision,  (lo  que  'o  hace  adaptable  á  ía  índole  del 
enunciado  periód ico)— -entra  en  a'gníios  di-laljes  inleresan- 
los  sobre  la  revolución  pacifica  que  se  oj^eró  en  el  Paraguay 


\  1  *    1.!  VISTv    DF.   BIENOS   AIRES. 

embira  lus  auionu.  .  -1  '    "<'^  í'^'  'í'^»    ^  '  ^^^  '"^^^  ^^ 

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l.uciuim  ftecalde,  lomó  una  copia  del  orijiíial  con 
**l  objelo  deque  se  iiiserlúra-eu  la^  Cí)lnmiias  de  El  Grito 
Paraguayo,  el  cual  apeuas  logró  registrar  algunos  fragraen- 
lo^:  deconsigui-  '-i  en  su  tolali.lal     os  cnlorimonto 

¡  11  .  ;  rimíliva  fué  auolario  ron  Jeteocion.  Mas 
las  larcas  de  la  profesión  por  una  parle  y  el  deseo  de  que  no 
se  pierda  el  momento  oportuno  df  su  publicación  por  otra— 
me  han  liecüo  renunciar  mi  plan,  dejándole  únjciiniente  las 
.-I .colaciones  que  le  puse  al  recorj-erlo  en  anos  aiilcriores, 
|MM'o  sin  alterar  no.obslan'ie   su  orijinulidad. 

.M<»las,  nació  en  la  Asunción  por  el  ano  do  i78f .  Hizo 
hü»  esludios  en  Buenos  Aires  y  practicó  el  dereejioco.i  nuestro 
(amoso  Dr.  Castelii. 

imbuido  en  las  nuevas  iii«'U5(iue  hicieron  jerminar  las 
iuiasionei»  inglesas,  ásu  regreso  ai  Paraguay,  se  enlazó  en  la 
Cüuuctda  familia  de  Montiel  y  desde  entonces  tomó  parte  en 
It  eosa  pública  á  puuto  de  baber  sido  uno  de  los  que  colabo- 
ro con  mas  eulusiasmo  desde  la  primera  aurora  de  la  revo- 
luctoo. 

tu  i-I  cnií^reso  celebrado  en  la  ciudad  de  su  nuciuiienlo 
el  18  de  junio  de  i81 1,  se  mandó  tener  por  acuerdo  y  de- 
lermiiiaciou  de  aquella  soberana  asamblea,  su  voto  por  que 
§e  separado  del  gobierno  al  coronel  D.  Bernardo  de  Ve- 
Uze(»  y  demás  empleados  españoles,  por  su  vergonzosa 
conducta  eu  Pa ragua ri,  debiendo»  ser  subrogiido  aquel,  por 
una  junli  gubernalt^  '  .  ••w  •  •  t  '!■  címco  individuos  y  nii 
•ecrelano. 

scuodeafuella  asamblea  popular  so  le/antó  su 


PARAGUAY.  O 

VOZ  decidida  y  enérjica,  pidiendo  la  unioii  con  Buenos  Aiirs 
y  la  abolición  del  impuesto  que  con  el  nombre  de  sisa  y  ar- 
bitrios se  cobraba  entonces  sobre  la  yerba  mate. 

El  tribuno  de  i8ll,  durante  la  dictadura  sombría  del 
Dr.  Francia,  rinde  servicios  de  importancia  á  la  humanidad 
afligida  por  aquel  monstruo. 

Aun  recuerdan  los  liabiiantes  de  la  Asunción  ai  caloroso 
defensor  de  la  inocencia  de  los  señores  Berges  y  Flota  cuya 
ruina  habia  jurado  el  dictador. 

Confinados  en  un  calabozo  húmedo  y  mortífero,  era 
allí  donde  iba  el  animoso  Molas  á  tomar  datos  para  la  con- 
fección de  su  defensa.  Nadie  podrá  hacerse  una  idea  apro- 
ximada délo  que  valia  este  paso  en  aquella  época  d(í  san- 
gre y  de  luto. 

Empero,  los  sacrificios  del  jeneroso  abogado  en  pro  dp 
sus  protejidos  no  se  esterilizaron  y  bien  pronto  los  vio  com- 
pensados cuando  aquellos  infelices  españoles  fueron  devuel- 
tos á  la  luz  y  á  su  familia. 

El  malvado  Francia,  para  quien  la  honradez  ni  la  virtird 
misma,  eran  vallas  suficientes  á  detener  el  ímpetu  ile  su  ira, 
no  respetó  las  luces  ni  las  canas  de  Molas,  y  muy  luego,  con 
motivo  de  la  defensa  que  intentó  hacer  de  los  señores  Urda- 
pilleta  en  el  proceso  que  se  les  seguía  por  un  homicidio  ca- 
sual, lo  redujo  á  prisión  en  laque  permaneció  hasta  el  falleci- 
miento del  dictador  acaecido  el  domingo  20  de  setiembre  de 
i840— circunstancia  que  libró  á  aquellos  de  una  muerte 
segura. 

Sin  embargo,  ni  sus  honorables  antecedentes  ni  sus  di- 
latados servicios  bastaron  para  sustraerlo  al  olvido,  y  al  fina- 
lizar el  año  de  1844,  doblaba  su  cabeza  sobre  el  sepulcro, 
pobre  y  oscurecido,  sin  dejar  en  la  tierra  sino  las  hojas  disper 


n  L4   BE\'ISTá   »I   BeC>OS  AIRES. 

saft  lie  este  libro  que  recojídas  por  una  mono  piadosa  si  logra 
tvr  la  luz  pública,  será  como  la  única  liererwia  del  peregrino 
<|ae  cerró  sus  ojos  |K»nsnn(ií>  <mi  h\  patria  y  maldiciendo  su 
fatal  eftl relia. 

Ilecba  csU»  digri»si(»n  con  el  propósito  de  introducir  al 
historiador  paraguayo,  concluiré  felicitando  áVds.  con  to- 
das las  veras  del  corazón  |>or  el  brillante  porvenir  de  La 
Remta  que  al  propio  tiempo  que  dá  gloria  y  crédito  ú  sus  di- 
reclore»,  honra  al  paisen  el  esterior.  haciendo  conocer  el  es- 
lado  aventajado  que  alcanzan  las  bellas  letras  entre  nosotros^ 

Queda  de  Vd».,  etc. 

Ámjel  J.  Carrí^za. 
Dfdembre,  1865. 


f3Cl  — 


DESCRIPCIÓN    HISTÓRICA 
DE   LA 

ANTIGUA  PROVINCIA     DEL    PARAGUAY. 

La  Provincia  del  Paraguay,  antes  capital  del  Rio  de  la 
Plata,  se  dividió  en  el  año  de  i 620,  quedando  ambos  gobier- 
nos independientes  hasta  el  establecimiento  del  Vireinato  de 
Buenos  Aires.  El  nombre  de  la  capital  de  esta  Provincia  es 
el  déla  AsiiiiCion,  patrona   titular,  y  se  halla  á  los25M6' y 

Fué  poblada  esta  ciudad  por  don  Juan  de  Solazar  y  Espi- 
nosa el  año  de  1557,  (i)  siendo  sus  primeros  descubridores, 
pacificadores  y  pobladores  de  los  mas  nobles  y  distinguidos  de 
Españg. 

Su  iglesia  fué  erijida  en  catedral  en  el  año  de  1547,  por 
bula  de  la  Santidad  de  Paulo  o.  ^  En  504  años  que  sub- 

(í )  Debemos  advertir,  que  tanto  en  esta  fundación  y  grados  como  e» 
^a  de  otros  pueblos  que  cita,  discrepa  mucho  de  Azara,  que  según  entende- 
mos es  uno  de  los  cronistas  que  con  mas  exactitud  describe  aquellas  ricas 
comarcas — Esto  nos  inclina  á  pensar  que  Molas  no  conoció  el  libro  inmor- 
tal del  naturalista  español.—  A.  J.  C. 


8  l-l    nKVISTl    DB   BCENO>     .1    l>. 

si'  bisundo  ha  lenido  con  el  lluslrisinio  Señor  Froi 

Pitlit»  Gama  de  Pones,  fnineiseano,  nudo  luz  (que  falleció  el 
día  U  dr  orlübfe  de  18.18,  de  81  anos  de  ednd  y  50  de  opis- 
( opado:  siendo  depositado  su  cadáver  en  la  Catedral),  el 
niimero  de  55  obispos,  de  los  cuales  aunque  18  jamás  so  pose- 
sionaron ni  gobernaron,  los  otros  17  la  rijieron  con  celo  y 
espíritu  n|>oslól¡eo.  Se  han  celebrado  en  ella  dos  famosos  Si- 
nodal |)or  los  IluslrÍ!«imos  Sres.  Frai  Mnrtin  Ignacio  de  U)- 
\olo,  franciscano,  sobrino  del  gran  patriarca  de  Loyola:  (d 
primero,  el  año  de  1(í05  y  el  segundo  el  do  165i  por  el  llus- 
(risimo  Señor  Frai  Cristóbal  de  Aresli,  benedictino,  décimo 
cuarto  obispo  de  esta  diócesis;  pero  ác.  los  dos  no  existen  mas 
que  algunos  fragmentos  del  primero,  habiendo  corrido  I» 
roismn  suerte  la  ínsíruccion  de  Confesores,  sabia,  docfa  y  pru- 
dente, formada  por  el  vijilante  celo  de  dicho  Señor  Loyola 
con  arreglo  á  las  locales  circunstancias  de  este  pais. 

Se  comprende  esta  provincia  entre  los  áÓ.  ^  y  27*  de 
latitud  austral,  y  entre  los  ríos  Parpná  y  Paraguay  por  lo 
que  corresponde  á  la  lonjitnd  aeográCca.  Sus  límites, 
em|)ezando  en  la  confluencia  de  ambos  rios  signen  la  media- 
nía del  Paran»  hasta  que  se  le  incorpora  el  rio  Ygarupd poco 
al  occidente  del  pueblo  Candelaria  y  continúan  por  el  dicho 
Ygarupd  hasta  unírsele  el  rio  (¡uaiupisoró  y  por  éste  hasta 
6U  orijcn  que  se  halla  en  la  lomada  mas  alta  (]ue  sigue  desde  el 
pueblo  Santa  Ana  para  el  sud  y  de  nqni  van  por  lo  mas  alto  de 
latüerras  que  median  entre  el  Paraná  y  Uruguay  hasta  donde 
toetbenn  los  nos  Fepiri  y  San  Antonio,  bajando  por  este 
iMsta  el  rio  Yguazú  ó  Curitiba,  y  por  este  al  Paran  a,  siguiendo 
•rríbo  hasta  el  Salto  Crande,  llamado  del  Guayrá;  de  aquí 
entran  |)orel  río  Ygatimi  basta  su  orijen  y  de  alli  hasta  el  rio 
Paraguay. 


PARAGUAY  1) 

Los  referidos  linderos  son,  por  la  parte  Sud  Este  y  Nor- 
te: por  el  Occidente  no  hay  linde  asignado  y  como  hasta  ahora 
carece  de  posesiones  radicales  en  el  gran  Chaco,  puede  tener- 
se por  actual  limite  al  rio  Paraguay.  Confina  esta  provincia 
desde  la  confluencia  de  los  rios  Paraná  y  Paraguay  hasta  pa- 
sado el  pueblo  Ytati  con  el  distrito  de  Corrientes;  y  desde  allí 
adonde  encabezan  ios  rios  Pepiri^  San  Antonio,  con  los  pue- 
blos de  Misiones  de  la  Intendencia  de  Buenos  Aires  en  el  go- 
bierno Español,  que  ahora  están  destruidos.  Los  demás  con- 
fines hasta  el  rio  Paraguay,  esto  es  por  el  Este  y  Norte, 
son  de  portugueses,  pero  respecto  á  esto  no  hay  señalado  ni 
demarcado  lindero    fijo  al  Norte. 

El  rio  Paraguay,  primitivo  y  verdadero  Uio  de  la  Plata, 
naceá  los  14**  í20'  latitud  austral,  de  una  sierra  llamada  del 
Paraguay,  donde  se  hallan  algunas  minas  de  los  portugue- 
ses; su  curso  es  al  sud,  y  el  mas  bien  acondicionado  del 
mundo,  porque  desde  la  latitud  de  i6M5'  hasta  la  de  í27°  24' 
en  que  desemboca  en  el  Paraná  perdiendo  su  nombre,  no 
tiene  catarata  ni  arrecife  que  embarace  su  navegación.  Su 
álveo  es  unido  y  profundo,  y  su  caudal  según  esperiencias  he- 
chas en  esta  capital, compone  26  Pó(rio  de  Italia),  suponiendo 
á  este  en  el  estado  en  que  hizo  las  esperiencias  Riccioli;  y  al 
del  Paraguay  en  el  estado  mas  pobre  y  bajo  que  se  ha  visto 
desde  que  hay  memoria  en  los  ancianos,  y  en  que  solo  fluia 
en  cada  hora  212,  281,  607  pies  cúbicos  franceses  de  agua  que 
pesa  cada  uno  70  libras. 

El  rio  Paraná,  nace  á  los  17"  de  latitud  austral,  en  la 
jurisdicción  de  la  ciudad  de  Mariana;  corre  al  principio  al 
Oeste,  luego  tuerce  al  Sud  hasta  el  pueblo  de  Candelaria,  en 
que  vuelve  al  Oeste  hasta  unirse  al  Paraguay,  y  de  alli  sigue 
al  Sud  hasta  desembocar  en  el  Océano.     Aunque  su  cauce  es 


fO  LA  tCTISTA  DC  BÜETTOS  ilEES. 

•ogoslo  yprofondo  basta  Candelaria,  en  adelante  es  dilatado 
y  lleno  de  innumerables  islas  y  grandes  bancos  ie  arena  que 
diicallio  80  naTcgacion. 

Tiene  on  arrecife  qne  llaman  el  Salto,  frente  al  pueblo 
de  Sao  Cosme,  que  lo  suben  las  embarcaciones  en  las  cre- 
deoles  medias;  bay  otro  mnyor  y  mas  famoso  en  24*  iVs'  de 
latitud,  que  es  intransitable,  por  cuyo  motivo  la  navegación 
de  este  rio  es  mas  espuesta  que  la  del  anterior,  y  sojo  se  pro- 
longa hasta  los  montes  llamados  Tacurupucú,  donde  se  ven 
las  ruinas  del  pueblo  de  Loreto,  que  se  trasladó  abajo  á  la 
beoda  del  Sud  del  Paraná.  No  se  puede  dar  una  idea  del 
eaadaldeeste  rio,  pero  seguramente  compone  muchos  ríos 
como  el  del  Paraguay. 

La  situación  de  esta  ciudad  de  la  Asunción,  es  sumamen- 
te desigual  y  trabajosa  por  razón  de  que  su  piso  es  muy  are- 
noso: esté  lleno  de  zanjas  que  vienen  de  los  suburbios  y 
tienen  arruinados  muchos  edificios,  no  siendo  menos  ios  que 
ba  cansado  el  mismo  rio  en  sus  desbordes,  como  sucedió 
eon  la  primera  Iglesia  Catedral,  que  estaba  edificada  en  don- 
de abora  es  Lucha,  y  con  el  antiguo  convento  é  iglesia  de 
franeiseanos,  cuyas  ruinas  apenas  se  distinguen  en  el  barrio 
que  llaman  de  Sanguinas,  sobre  la  ribera,  y  si  los  Jesuítas  no 
hubiesen  hecho  la  muralla  al  Costado  de  su  colejio,  ni  sus 
ruinas  se  vibran  ho\ . 

En  la  presente  epoea  de  1840,  está  la  ciudod  mejor  cdi- 
firada  y  ordenada,  bien  que  en  perjuicio  de  muchos  de  sus 
\ecino6  propietarios  antiguos  ú  quienes  se  les  derribaron  sus 
eaaas  y  se  Íes  depojaron  de  sus  sitios  y  solares  sin  compen- 
sadon  alguna:  tiene  calles  rectificadas  de  Sud  á  Norte,  y  de 
Kale  á  Oeste,  de  qms  antes  o^ recia,  pues  no  tenia  mas  que 
caMfjoMa  lavjoeos  y  una  sola  calle  principal  tortuosa  que 


PARAGUAY  11 

salía  al  campo;  pero  si  no  se  levanta  una  fuerte  muralla  a  lo 
largo  de  la  ribera,  volverían  á  zanjarse  las  calles  que  bajan 
al  rio,  como  ya  se  está  esperiraentándo  con  los  rapidísimos 
raudales  que  vienen  de  arriba  ó  de  los  suburbios  de  la  parte 
del  Sud. 

Se  comprenden  dentro  de  esta  provincia  siete  villas  de 
numeroso  vecindario.  Primera,  la  villa  intitulada  San  Isidro 
áeCuruguaít.  La  fundación  de  ella  en  el  lugar  donde  ahora 
está,  que  es  la  tercera,  se  aprobó  por  real  cédula  dada  en  San 
Lorenzo  en  31  de  Agosto  de  1721  y  está  á  24**  28'  y  21". 
Én  su  primera  fundación  en  el  Guaira  por  los  conquistadores 
españoles,  se  denominaba  Ciudad  Real  del  Guaira,  (Véase  la 
«Historia  Argentina»  de  Rui  Diaz  de  Guzman.) 

La  segunda,  es  Villa  Rica  del  Espíritu  Santo.  Está  á  25* 
49'  21"  según  el  paraje  donde  hoy  se  halla^  con  real  aproba- 
ción en  virtud  de  Real  cédula  dada  en  Buen-Retiro  en  12  de 
Marzo  de  1701,  en  el  lugar  llamado  Ibiíiruzú  á  donde  se  mu- 
dó el  año  de  1682  del  pataje  nombrado  Espinillo,  en  que  se 
pobló  segunda  vez,  trasladada  del  Guaira,  sitio  do  su  primera 
fundación  por  los  conquistadores  españoles,  y  cuyo  territo- 
rio lo  desampararon  conservando  la  denominación  gentílica 
ó  nacional  de  Guaireños,  por  haberlo  desolado  los  Mamelu- 
cos de  San  Pablo  con  cuatro  pueblos  de  indios  orijinaríos  de 
encomiendas.    (Véase  la  historia  del  Dean  Funes.) 

La  tercera,  denominada  Villa  Real  de  la  Concepción, 
fundada  por  el  gobernador  D.  Agustín  Fernando  de  Pinedo, 
que  después  pasó  á  ser  presidente  de  Charcas.  Ocurrida 
la  Independencia  de  la  Airiérica  de  la  dominación  de  España, 
se  le  dio  solo  el  título  de  Villa  de  la  Concepción.  Dista  de  la 
Asunción  80  leguas  y  está  situada  sobre  el  rio  Paraguay  aguas 
arriba  á  los  25"  y  32'.     Su  territorio  por  ahora  se  estiende 


I  i  L4  arVISTA  DE  BÜE>OS  AIRES. 

•Ifiorte  hasta  el  rio *^pa:  al  Sud  hasta /pana  y  al  Este  hasta 
lasGordilleras  que  dividen  las  tierras  desiertas  del  Paraná. 
Faé  fundada  el  ano  do  i772con  gente  forzada,  pero  á  poco 
tiempo  se  aumentó  su  pohlacion  de  tal  manera,  que  llegó  á 
»T  el  emporio  del  Paraguay. 

Kl  rápido  adelantamiento  desús  primeros  pobladores, 
la  fertilidad  de  sus  terrenos,  la  fecundidad  de  sus  hermosos 
campos,  y  la  abundancia  de  sus  muchas  y  apreeiables  produc- 
ciones, atrajeron  lo  concurrencia  de  las  gentes  que  volaron  á 
multiplicar  su  vecindario,  estableciéndose  en  ella  con  sus  fa- 
milias y  haciendas,  nosolode  los  paraguayos  pohres  y  pudien- 
tes, sino  también  de  los  europeos,  y  de  los  demás  naturales 
de  las  Provincias  del  lUode  la  Plata.  El  incremento  progre- 
sivo del  tráfico  de  su  comercio,  principalmente  en  el  ramo  de 
la  yerba  mate  la  hizo  célebre  y  rica,  hasta  que  el  dictador 
Francia  cerró  nuestro  comercio  y  comunicaciones  con  las 
Provincias  de  obajo,  privando  enteramente  la  navegación 
y  estraccion  de  los  frutos  y  Jemas  artículos  de  comercio 
delpais,  con  la  bárbara  idea  de  empobrecernos  para  escla- 
vizarnos. 

De  esta  auti-política  conducta  del  Gobierno,  resultó  la 
ruina  de  aquel  comercio  y  de  los  vecinos  de  la  Villa  que  que- 
daron pobres  por  las  frecuentes  irrupciones  y  robos  que  eje- 
cutaron eo  sus  ganados  los  Bayaes  asociados  con  los  Portu- 
gueses de  Guachié  desde  clono  de  1815,  dejando  despoblado 
de  sos  opulentas  estancias  y  de  habitantes,  muertos  por  di- 
choi  indios,  todo  e!  territorio  de  entre  los  dos  rios  Apa  y 
Aquidabdnigui,  reduciéndose  su  población  hasta  la  ban- 
da Norte  de  este  rio. 

La  4.'  es  Sao  Pedro  de  Yeuamandiyú  (pozo  de   algodón). 


PARAGUAY.  i5 

situada  sobre  una  lomada  alta  y  despejada,  á  44  cuerdas  f!2) 
al  norte  del  rio  Jejai,  y  4  ó  5  leguas  del  rio  Paraguay.  Su  ter- 
ritorio al  Norte,  llega  hasta  el  rio  Ypané  que  lo  divide  de  Con- 
cepción, al  Kste  bástalas  Cordilleras:  al  Sud  el  espresado  rio 
Jejuy,  en  ({ue  entran  embarcaciones  pequerias  á  conducir  las 
producciones  de  esta  villa  basta  su  desembocadura  en  el  rio 
Paraguay  donde  quedan  los  buques  de  mayor  porte  á  recibir 
los  cargamentos  de  yerba,  de  miel  de  caña,  que  se  cosecha 
con  abundancia  y  otros  artículos  de  agricultura,  para  lo  que 
sor?  feracos  sus  terrenos  asi  como  h-cundos  sus  campos  en 
ganado. 

La  villa  diyYcuamandiyú,  ia  fundó  Don  N.  Ferreira, 
natural  del  Paraguai,  con  otros  paisanos  que  voluntariamen- 
te quisieron  acompañarle  con  sus  familias  en  tiempo  que  D. 
Pedro  Meló  de  Portugal  gobernaba  á  esta  Provincia  por  los 
años  1780.     Dista  déla  Asuneii)!!  50  leguas. 

La  quinta,  es  la  villa  del  Rosario  de  Cuarepoti.  Lstá  si- 
tuada sobre  la  orilla  orienlal  del  Rio  Paraguai,  á  108  24*^ 
25'  y  25"  en  distancia  de  treinta  cuadras  del  dicho  rio  y  "35 
leguas  de  la  Asurcion.  Su  territorio  al  Norte  llega  hasta 
el  rio  Jejuí,  que  lo  divide  de  ícuamandbjú:  al  sud  hasta  el  rio 
Mandiwird:  al  este  basta  el  estero  Aguapei,  que  es  el  limite 
de  Ciiruguañ. 

La  6.*  es  Villa  Franca  ó  de  Remolinos,  fundada  por  el 
g  ¡bernadoi*  D.  Agustín  Fernando  de  Pinedo  sobre  el  i'io  Pa- 
raguay a  distancia  de  54  leguas  de  la  Asunción  en  la  costa 
abajo;  la  cual  de  resullas  de  haberse  anegado  en  una  inunda- 
ción que  hubo  el  año  íSiío  de  los  campos  de   costa  abajo  á 

(2)    Medida  muy  usada  en  las  Provincias  del  litoral  y  la  que  equi- 
vale á  cien  varas. — A,  J.  C» 


14  LA     nEVISTA    DE  B0E^OS  AII^E*» 

caota  de  las  exorl)i tintes  crrcieiiles  de  la$  lagunas  de  Igpoá, 
CmMbé^  Surubü,  yTebicuarK  se  trasladó  al  pataje  nombra- 
do Lrw  Yesos  ¿f.  icgua  mus  ahajo  de  la  primitiva  población: 
desde  entonces  se  le  intiUilo  Villa  Franca.  Su  distrito  al  sud 
llega  basla  Tebicuañ:  ni  esto  liasla  el  rio  Negro  que  nace  en 
«ii  lagaña /^pod  y  desagua  en  Tebicuart:  al  norle  el  paraje 
nombnidoZ  iijitu,  que  es  el  divisorio  del  pjirtido  del  Saladi- 
üo^euya  jurisdicción  al  norte  se  estiende  basto  c\  rio  Surubii 
limite  divisorio  del  territorio  de  la  Villcta.  Los  terrenos  en 
Villa  Franca  son  íérliles  en  frntos  de  agricultura:  producen 
mucho  a Igodim,  cana  dulce,  maíz,  mandioca,  etc.;  son  tam- 
bién fecundos  para  la  cria  de  ganados:  pero  espuestos  á  pe- 
recer de  inundaciones  como  sucedió  en  la  que  hubo  el  añ(» 
de  1825  ya  recordadt». 

La  ?.•  e.H  la  Villa  del  Pilar  de  Ñeemf)ucá  que  está  á  l«»s 
il*  52*  2"  sobre  el  rio  Paraguay  y  Ñeembtict'nuní  nacvdelos 
grandes  esteros  de  AVemí;MCií  y  Yacaré  y  deeagaa  en  el  del 
Paraguay,  en  cuyacontíuencia  está  situada  dicha  Villa.  Fué 
fundada  por  el  gobernador  D.  Pedro  Meló  de  Portugal  por 
losaDos  Í7H0  á  i781  con  gente  voluntaria  á  distancia  de  50 
leguas  de  la  Asunción.  Conlina  con  Corriontes,  y  la  divi<le 
de  aquella  comarca  el  gran  rio  Par.má  que  dista  del  Pilar  t20 
leguas  |K)co  mus  ó  menos.  Sus  limites  al  Norte,  el  rio  Tebi- 
cuari,  al  nordeste  el  Uio  Aguaral  y  al  este  conQna  con  los 
terrenos  del  Pueblo  de  San  Ignacio- Guam, 

Tiene  la  Villa  del  Pilar  un  comandante  militar.  Ll 
cuerpo  municipal  se  comifone  de  2  alcaldes  ordinarios  y  un' 
sindico  procurador  del  común,  un  defensor  de  pobres  y  otro 
de  neoores.  Snscam¡N>s  en  su  mayor  parte  son  bajos  y  ne- 
morosof.  Son  fccundi)»  en  ganado  vacuno,  eqiíiuo  y  lanar. 
Sus  campiñas  fértiles  en  frutos  de  agriculturr..     Su  princi'- 


PARAGUAY.  i5 

pal  ramo  de  comercio  consiste  en  maderas  de  consíruccion  y 
en  palmas  de  que  abunda. 

Se  contienen  dentro  de.  sus  limites,  seiscuratos,  á  saber: 
eldel^  Villa,  el  de  San  Juan  Bautista,  el  de  Guazií-cud,  el  iUr 
Laureles,  el  de  Yahebiri  en  la  costa  arriba  del  Paraná  donde 
la  Villa  del  Pilar  conüna  con  los  Pueblos  de  Santiago  y  San 
Cosme,  y  el  6.°  es  el  de  Pedro  González  que  antes  correspondía 
á  la  jurisdicción  de  Corrientes,  y  despuesde  laemancipacion  do 
la  América  de  la  dominación  española,  en  virtud  del  tratado 
solemne  celebrado  por  el  gobierno  del  Paraguay  el  i2  de  Oc- 
tubre de  1811  con  el  de  Buenos  Aires,  se  declaró  espresa- 
raeute,  que  siendo  límite  divisorio  entre  el  Paraguay  y  Cor- 
rientes el  lecho  del  Paraná,  el  partido  de  Pedro  González  per- 
tenecía á  la  Villa  del  Pilar  como  parte  integrante  de  su  ter- 
ritorio. A  los  primeros  pobladores  del  Pilar  se  les  asigna- 
ron solares  en  propiedad  y  se  les  repartieron  los  campos  por 
merced  para  estancias  de  ganados.  Desde  el  establecimiento 
de  esta  Villa  cesaron  las  frecuentes  invasiones  de  los  indios 
del  Chaco,  que  antes  se  internaban  hasta  los  pueblos  de  San 
Ignacio,  Santa  María,  y  el  partido  de  Quiquió  y  ^MÍndi,  y 
robaban  á  su  salvo,  teniendo  á  los  vecinos  en  continuas  alar- 
mas. 

En  la  provincia  del  Paraguay,  se  comprenden  tres  pue- 
blos de  mulatos  libres,  y  14  de  indiosj  estos  son  los  siguien- 
tes: 

i  El  pueblo  áelpané,  trasladado  del  ter- 
torio  de  la  Villa  Real  al  paraje  donde 
hoy  se  halla,  á  los  grados  .  ^.     .     .     25*^  27'  4i''. 

2  Guorambaré,  trasladado  también  de 

V.  Real .     .     .     . 25*^  29'  48" 

3  El  pueblo  Itá,  orijinario    del  lugar 


10  U  BKflSTA  nE  BCENOS  AIRES. 

donde  se  baila SS»  .W  30 ' 

i     )'a<7 liaron,  trasladado  de  la  Cordille- 

lito ^.^J^  ^^>'  '20- 

:í    San  U)renz(t       I.-  Altos,  Irasladado 

de  Tapua 2oM()      f> 

(»    Alird,  Irasliidadd    del    territorio  de 

Villa  Keal 25M6'  45' 

T     7'o6<irt,  que  primero  estuvo  sobní  el 

rio  Tobadñ í2,V   Ifi'    Hi" 

H     Itapé,  que  primero  estuvo  donde  aho- 
ra está  Alira 25"  51'  59" 

í)    Caanapá,   reducción   y  íiiudacioii   de 

Frai  Luis  de  Bola 005 26'    9'  54'' 

!•'     Vti/i,  reducción  y  fundación  del  mis- 
mo Frai  Luis  Bolaños 26"  50'     o 

11  San  Juan  Nepomuceno  de  los  Chara-     "*' 
banás    trasmigrados  vcdunlariamen- 

h*  de  los  territorios  portugueses,  por 
los  años  de  i 708;  íundado  por  Don 
l.jzaro  de  Rivera,  gobernador  en- 
lünces  del  Paraguay 26" 

12  SanJoaquin,  putiblo   de  ios   Jesuit:)s 

antiguos  25°     I     í7 

1"'    San    Lstanislao,  fundación   moderna 

de  los  Jesuítas ái"  58'  31  ' 

14  >ueiitra  Señora  de  Belén  sobre  el  rio  Ipané  á  la 
iKiudji  del  norte  distancia  de  5  leguas  de  Concepción;  fué  el 
ultimo  pueblo  que  fíindaron  los  Jesuilas  con  algunos  indios 
de  luf  |»ueblo«  de  Misiones  ú  los  ijue  se  agregaron  otros  in- 
dios Tapit  fugitivos. 

Fu  lodos  les  ef^pre^iados,  hay  un  docínnffocon  el  titulo 


PARAGUAY.  47 

de  cura,  estondiéndose  su  ministerio  pastoral  á  administrar 
los  sacramentos  y  el  pasto  Espiritual  déla  palabra  á  los  arren 
datarios  de  las  tierras  de  los  pueblos  con  los  qu6  se  forma  una 
feligresía  medianamente  pingüe.  Estos  feligreses  foráneos,  pa- 
gan congrua  al  cura  á  que  se  ha  dado  el  nombre  de  primicias, 
fuera  délos  derechos  ú  obvenciones  parroquiales  de  entierros, 
casamientos,  bautismos,  sermones  y  misas; á  escepcion  de  los 
indios  que  nada  en  particular  pagan,  sino  que  el  pueblo,  de 
las  cajas  de  comunidad ^  les  satisface  ó  debe  satisfacer  la  can- 
tidad de  100  pesos  anuales,  fuera  de  los  sermones  (aun  que 
sin  fruto  que  llagan  á  predicar  en  las  festividades  de  los  San- 
tos Patrones  del  pueblo  y  en  Si-mana  Santa,  por  los  cuales  se 
les  paga  aparte:  bien  que  son  pocos  ó  mui  raros  los  sermones 
que  oyen  los  indios  en  sus  pueblos,  siendo  la  predicación  el 
primer  deber  de  los  curas,  como  sucesores  de  los  (12)  disci 
pilos  de  Jesucristo;  pero  es  á  lo  que  menos  atiende  el  doctri- 
nero.    Los  100  pesos  que  en  calidad  de  sueldo  se  le  paga  se 
llama  sínodo:  ademas  se  le  pone  un  indio  chacarero,  una 
cocinera,   una  lavandera  y  un  joven  que  le  sirva,  suminis- 
trándole los  alimentos  cibaríos. 

Fuera  de  los  referidos  pueblos, y  con  motivo  del  estable- 
cimiento de  las  ocho  Intendencias  en  que  se  dividió  el 
Vireinato  de  Buenos  Aires,  el  año  de  1782,  se  agregaron  á 
estas  del  Paraguay  trece  pueblos  de  las  Misiones  ex-jesuitas 
que  se  comprendían  en  el  distrito  de  su  obispado,  de  acá  y 
allende  del  rio  Paraná,  y  son  los  siguientes: 

1  San  Ignacio  Guazú,  que  primero  es- 
tuvo en  la  costa  del  Paraná,  y  se  tras- 
ladó al  lugar  en  que  ahora  está  á  los 

grados 26"     5'  í^d  ' 

2  Saata  Miria  de  Fé,  trasladado  de  los 


|g  LA  REVISTA   DF    »f  f^ '"^    AlBt». 

lUtines,  jurisdicción  do  Jlilz  ...     26**  45'  12 
5    SonU  Uoso,  colonia  de  Sania  Maria  .     26*»  55'     9*' 
4    Sanliogo.  truFt.uIndode  los  Ilalines  del 

terrilorió  d. ^-27"     8'  40" 

:.    Son  Cosme,  trasladado  de  la  otra  bup- 

da  del  Paraná  donde  eslavo  primero 

á  dos  leguas  de  Candelaria  arriba.     .     27"  18'  ¿.5" 
(i     FJ  pueblo  de  Ilapua.orijinario.     .     .     26''  20'  16" 

7  El  pueblo  de  Jesús,  trasladado  de  las 

costos  del  rio  Müudai 27°     2'  55" 

8  Santisiroa  Trinidad,  colonia  de  San 

Carlos 27°     7'  35' 

Los  restantes  5  pueblos  de  allende  el 
Paraná  son  los  siguientes,  pero  están 
destruidos  y  no  se  ven  mas  que  sus 
ruinas  y  escombros: 
y    Candelario,  trasladada  de  Curtiguati.     27'  26'  47" 

10  SanU  Ana  . 27»  25'  45" 

11  Lorelo,  trasladado  del  Tacurupueú  ó 

del  Guaira 27»  19'  28" 

12  San  Ignacio-mirl,  trasladado  del  Guai* 

la .     27°  li'  52' 

13  1. 1   pueblo    de    Corpus,   colonia    del 

pueblo  Itapua 27'     7'  25'' 

PUEBLOS   DE   BlULATOS. 

1  \.\  de  la  Emboscada,  arriba  de  la  Cordillera,  sobreel 
rio  Poraguoy,  fundado  por  el  gobernador  D.  Rufael  de  la  Mo  • 
neda(>or  losónos  de  1741  ú  1742  con  mulatos  librts:  desde 
»u  íundttcioa  cesaron  los  Bayaes  de  invadir  esla  provincia. 

2  El  de  Areguü«  sobre  la  laguna  Ypacarat»  que  esUiba  á 


I 


PARAGUAY.  ^  19 

cargo  y  servicio  de  los  religiosos  Mercedarios,    que  mante- 
nian  alli  un  capellán  y  chacarerio,  de  que  subsistían. 

5  El  de  Tabapi  que  en  su  mayor  parte  se  componía  de 
esclavatura  pertene<3Íenle  y  propia  de  la  comunidad  religiosa 
de  los  Dominicos:  esta  poseia  en  propiedad  los  campos  que 
los  circundan  en  que  mantenían  una  opulenta  estancia  de  ga- 
nados y  una  multitud  de  arrendatarios  que  pagaban  á  la  co- 
munidad arrendamientos  anuales.  El  pueblo  estaba  á  cargo 
de  un  religioso  capellán;  este  era  el  gobernador  y  administra- 
dor de  sus  temporalidades  pero  dependiente  d^l  Prior  de  la 
orden. 

El  año  de  1820  con  motivo  de  la  eslincion  de  la  insti- 
tuciones ú  comunidades  religiosas,  se  secuestraron  todos  los 
bienes  de  ellas,  y  se  aplicaron  al  Estado,  secularizándose  sus 
individuos.  De  estos  tres  pueblos,  solo  el  de  la  Emboscada 
tiene  Cura  popio  con  filegiesia  foránea  que  se  componedo  los 
arrendatarios.  El  de  Areguá  se  comprende  en  la  íilegresia 
de  Uahuguá,  y  el  de  Tabapi  en  la  de  Garapeguá. 

Fuera  de  los  antedichos  pueblos  de  indios,  que  cadís  mío 
tiene  su  cura  doctrinero  con  íilegresia  foránea  compuesta  de 
pardos  y  blancos,  hai  en  la  provincia  55  parroquias,  inclusas 
las  tr.'S  de  la  Gipital,  de  numerosa  íilegresia;  de  manera  que 
agregadas  aquellas  á  eátas,  contiene  el  obispado  del  Paraguay 
78  parroquias  y  son  las  siguientes: 

Ve  la  eos' a  abajo. 

I      La  Catedral. 

i2  Ea  Anunciación  ó  Encarnación  del  hijo  de  l)iv)s,  que 
antes  fué  Iglesia  de  los  Dominicos,  y  con  la  estincion  de  las 
comunidades  religiosas,  se  trasladó  á  ella  el;  sagrario  del  an- 
tiguo templo  de  la  Encarnación,  que  se  derribó  con  motivo 
de  la  rectificación  de  calles. 


I 


10  LA   BET1STA   DE   BUENOS  AIRES. 

SmBúfu»    "••••      5 

U  Reeoicta  erijida  en  cúralo  por  el  Diclador  Fran- 
cia         ^ 

Umbaré ^ 

$embi  ó  Frontera    ^ 

Villcli 7 

Saladillo. 8 

Villaíraoca  o  litinolinos 9 

V.\  Pilar  ó  Ñeembucú iO 

Pedro  (ÍODzalez il 

laureles   •  ••  12 

S.  Juan  Bautista   13 

Guazucuá i-* 

Yabebiri •. iH 

San  Ijorenzo  del  campo  Grande,   hacienda  que  fué   de 

los  Jesuítas  16 

Capiatá,  parroquia  antigua 17 

Uabuguá 18 

Pira)  ú  ó  Capilla  de  Gayoso íí) 

Pnr.Jt'uary,  erijido  en  convento  después  de  la  espulsion 

de  los  Jesuitas  cuya  hacienda  fué 20 

Ibicux    21 

Uuiquibo 22 

Mbuyapci 25 

Carapegua    24 

Acahay 25 

.San  lMvenf.n  de  <^uiindi 20 

Caápucú  27 

Ibilimi  .  28 

Villa-RIfü     29 

Aí-.ifi.'inTi'i  ó'Cnpiíl'»    »í''  Borjii 50 


PARAGUAY.  21 

Hiatí     -  51 

San  Pedro,  sucursal  de  Bobi 52 

Caiigó  ó  Bobi 55 

De  la  costa  arriba. 

Luque 54 

Tapua  ó  Limpio • 55 

Gaacupé  ó  Capilla  de  los  Milagros > 56 

Piribebuy  ó  Capilla  Guazii 57 

Barrero  grande,  San  Roque  en  la  cordillera 58 

Cara^uatai  de  la  cordillera 39 

Urundei  ó  Capilla  de  Duarte -  40 

Carihí,  capilla  de  San  José  de  los  Arroyos  •  •  •  * Ai 

Los  Ajos   42 

Yhú 45 

Carimbataí 44 

Villa  de  Curuguati  45 

Cuarepotí     4f> 

San  José  de  Yetiti    47 

Ytacurubi    48 

Capilla  de  Valenzuela  en  los  Naranjos 49 

Villa  de  Icuamandiyú > 50 

Lima     • 5! 

Tacuatí     52 

Villa  de  Concepción   55 

Yhú 54 

« 

Horqueta 55 

Cada  Parroquia  de  las  espresadas,  se  considera  ya  un 
Partido,  aunque  en  rigor  no  debe  llamarse  tal  según  el  espí- 
ritu de  las  leyes;  pero  cada  una  tiene  un  juez  comisionado 
del  gobierno  de  la  Provincia  para  la  administración  de  jus- 
ticia, hasta  la  cantidad  de  cincuenta  pesos  en  lo  civil,  y  eu 


2á  U   BEYISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

lo  criminal  ¡nslruir  sumorios,  aprehender  reos,  remiliiios 
al  juigadu  que  corresponda  y  cuidar  que  los  vecinos  culliven 
sus  tierras;  eslendiéndose  larabien  su  jurisdicción  á  perse- 
guir á  los  vagos  y  mal  entretenidos.  Los  tales  partidos 
comprenden  bajo  di»  otros  diferentes,  valles  y  ca nadas  po- 
ftlníf.is.  agregadas  á  cada  uno  de  los  curatos  referidos. 

1  tempenamento  de  los  terrenos  que  se  comprenden  en 
In  jurisdicción  y  territorio  del  Para.uay,  es  benigno  y  suave 
ciimo  lo  comprueba  la  general  sanidad'de  sus  moradores» 
causa  porque  muchas  familias  principales  habitan  en  sus 
haciendas  de  campo.  • 

En  toda  la  comprensión  de  la  cordillera  es  donde  se  go- 
za de  mas  salud,  porque  los  vientos  y  aires  corren  alli  mas 
puros  y  eco  mas  desembarazo,  y  las  aguas  son  mas  saluda- 
bles, tanto  para  beber  como  para  el  baño.  La  cruzan  y  rie- 
ga:) cristalinos  arroyos,  grandes  y  perennes  que  fertilizan  sus 
campiuas. 

Empieza  la  cordillera  desde  el  rio  Paraguay,  paraje 
nombrado  Arecutacuá,  sigue  al  Sud  hasta  Paraguary  donde 
se  halla  el  célebre  cerro  de  Sto.  Tomas,  llamado  asi  por  un 
salón  cuadrilongo  y  aposento  que  hay  en  el  medio  del  cerro, 
ohm  <\i*  \:\  finl'iraleza,  del  cual  se  dice  y  por  una  tradición 
MJiifttjnte  trasmitida  délos  indifenas  á  los  conquistadores  de 
esta  vasta  región,  se  creé  qu  '  fué  la  habitación  del  Apóstol 
Santo  Tomas,  de  quien  dÍ3ron  noticia  los  indios  Tupis  del 
Brasil  ó  \oi  primeros  europeos  que  arribaron  á  aquellas 
costas  y  enlraron  en  sus  tierras  y  vinieron  pí)r  ellas  al  Pa- 
raguay, haber  predicado  el  Evangelio  á  sus  progenitores  y 
«'nseíiúdülcü  el  uw  de  la  yerba  mate,  á  la  que  los  indios  que 
lyibitan  los  Inmensos  montes  de  los  desiertos  del  Paraná  y 
é  4|uienes  les  damos  la  deuo.uinacioa  común  y  genérica  d0 


PARAGÜAT.  25 

Gaiguá  en  guaraní,  llaman  Sto.  Tomas  Caá.  De  Paraguarí 
tuerce  esla  misma  cordiliera,  y  jirando  al  Este  por  espacio 
de  4  leguas  hasta  el  Guaimi-Sapucay,  vuelve  á  girar  hacia  el 
Sud  hasta  el  Tebicnarí,  donde  termina.  Con  carretas  se  su- 
be á  ella  por  cuatro  partes,  á  saber,  por  el  Salado,  por  Atirá, 
por  Ezcurra  y  pf)r  Gua  mí-Sapucay.  Para  subirla  á  caballo 
hay  varios  pasos.  Se  divide  también  desde  el  camino  que 
en'ra  en  Ybicui  y  sale  al  partido  de  íbitimi:  la  de  la  parte 
del  Sud  hasta  el  Tihicuari  se  denomina  Cordillerita:  en  esta 
hay  algunos  yerbales  en  que  se  elaboran  hasta  200  ó  500  ar- 
robas de  yerba  mate. 

Se  contienen  (^n  ellas  varios  potreros  de  pasto  para  in- 
vernadas de  ganado  poro  carecen  de  barrero,  y  en  el 
verano  abunda  de  sabandijas, 'por  lo  qi:e  al  lejunte  de 
tísta  estación,  se  sacan  de  los  potreros  los  ganados  que  se  han 
tenido  en  ellos  durante  el  invierno-.la  que  cae  al  Norte,  es  la 
cordillera  grande  que  divide  los  campos  dt?  Pirayú,  que  son 
bajos  y  los  mas  amenos  de  la  Provincia.  El  número  de  le- 
guas que  ocupa  la  cordillera  de  Norte  ó  Sud,  es  decir  del  Piio 
Paraguay  al  de  Tubicuary  debe  ser  de  46  poco  mas  ómenosy 
su  estension  desde  sus  faldas  occidentales  hasta  la  cordillera 
de  Teí-ecañi  ó  de  Igatimi  de  94  aproximadamente. 

El  número  de  leguas  que  ocupa  todo  el  terriíorii)  de  la 
Provincia,  asi  lo  poblado  como  lo  que  no  está,  y  poseen  los 
Indios  salvajes,  por  un  cómputo  prudencial,  asciende  á  500 
leguas  mas  ó  menos  desde  el  Paraná,  paso  de  la  Candelaria, 
hasta  los  establecimientos  brasileros  ó  hasta  Guachié,  aunque 
estos  limítrofes  quieren  que  el  rio  Jejui  sea  ó  sirva  de  linea 
divisoria  de  uno  y  otro  territorio,  lo  que  nunca  podrá  serlo. 

Según  la  escasa  población  que  se  vé  desde  el  Paraná 
hasta  el  rio  Áquidabánigui,  hasta  donde  actualmente  llega  la 


S4  U  ICfltTA   DE   B0ENO8   AIRES. 

déla  CoonpcJoOt  te  etlcula  (por  (alta  de  un  censo  exacto;  que 
tamlráJa  pro?iocia  del  Paraguay  el  número  de  trescientos 
habitantes,  mas  que  menos.  (3) 

Mabiano  a.  Molas. 


(S)  Seguí  Alfrtdú  du  Graty,  en  su  reciente  obra  sobre  el  Paraguai, 
d  CWM  tetaaiado  en  1857,  dio  por  resultado  1.337,i^39  almas— cifra  que 
Mi  partee  cnjerada  ea  el  duplo  por  lo  menos>- Véase,  ^Comuneros  dtl 
elc,«  por  J.  If.  Esu>ada,  pag.  313  (la  NoUi)  A.  J.  C. 


-**ÍM^ 


ESTUDIOS  FILOLÓJIGOS  Y  ETNOLÓJICOS 

«CBRE  LOS   PUEBLOS   Y    LOS  IDIOMAS   QUE   ABlTABHAIt    EN    EL 
PERÚ   AL   TIEMPO   DE   LA  CONQUISTA. 

(Continuación.)  (1) 

El  eco  de  esta  famosa  tradición  se  ha  perpetuado  como 
ya  lo  indicamos,  en  las  pajinas  de  todos  los  escritores  serios 
que  se  ocuparon  de  los  recuerdos  primitivos  que  preceden  a 
la  historia  humana.  El  famoso  historiador  moderno  de  la 
Grecia  dice.  «Desde  Atenas  Solón  se  dirijió  al  Egipto  para 
«iniciarse  estensamente  en  los  famosos  misterios  de  sus 
«templos:  Pseuophis  de  Heliopolis  y  Lonchis  de  Sais,  los  dos 
«mas  doctos  entre  aquellos  sacerdotes,  le  informaron  de 
«muchísimos  secretos  relativos  á  la  historia  antigua,  que 
«alcanzaban  á  las  épocas  mas  remotas  de  las  primitivas 
«genealojías  de  la  Grecia;  y  le  refirieron  muy  especialmente 
«la  historia  de  aquella  vasta  islaAtlantide,  sumergida  á  la  sa- 
«zon  en  el  Océano;  contra  cuyos  habitantes  los  progenito- 
«res  de  los  Atenienses  habían  sostenido  una  gloriosa  guerra, 

&•    Véase  la  página  525. 


•6  I  A    ivi  VISTA  DE  BDBNOS  AIRES. 

•rcdiaiando  victoriosamente  sus  invasiones  nueve  mil  años 
«aotes.  Dicese  que  Solón  emprendió  sobre  este  asunto  un 
•poema  épico,  «I  cual  no  pudo  concluir  por  lo  avanzado  de 
•tu  edad,yd('l  que  ya  no  queda  nada.»  (!j 

Los  escrilores  alemanes  que  como   Bunsen,   Kenrick, 
lifipsius  y  Niebbur  ban  entrado  mas  profundamente  en  el 
vasto  océano  de  este  crepúsculo   primitivo,  ban  sentido  la 
necesidad  de  fijar  su  atención  sobre  esta  tradición  que  como 
un  rayo  de  luz,  vacilante  y  grandioso  al  mismo  tiempo,  atra- 
viesa aquellas  sombras  vagorosas;  y  de  cierto  que  si  ella  no 
contradijera  las  preocupaciones  y  los  liábilos    establecidos 
en  cuanto  á  los  arranques  de  la  bisloria  clásica,  ninguna  ra- 
ztm  eiistin  para  no  tomarlo  por  base  del  desarrollo  y  de  las 
complicaciones  sucesivas  entre  los  pueblos  y   las  razas:  y 
Ires  puntos  capitales  se  hallan  por  lo  menos  establecidos  en 
ella  de  una  manera  incontrovertible:  1.  °  su  primordialidad 
alMoluta  entre  todas  las  tradiciones  bis lóricas,  perfectamente 
corroborada    por  la  iniciación  sacerdotal  de  los  misterios 
egipcios— ¿.^  su  trasmisión  oral  de  Solón  a  Platón  com- 
probada en   las  páginas  de  un  libro  como  el  «Timeo»  cuya 
verdad  genuina  no  admite  la   menor  duda — 5.  ^  El  carácter 
eoiineii  temen  te  moral  y  puro  de  Platón. 

Sentado  este  fondo,  es  imposible  que  la  inteligencia  da 
Uxlo  no  vea  naturalmente  que  los  orígenes  de  la  bisloria  no 
•e  halloü enctrrodos  ya  dentro  de  los  limites  conocidos  del 
Afia  y  de  sus  costas.  Si  es  cierto  que  la  ciencia  moderna 
eocueutraen  las  ivgiones  de  la  Oceania  las  señales  innega- 
bles de  un  profundo  cataclismo,  que  rompiendo  las  costras 
d«la  tierra,  uuniergió  en  el  fondo  drl  mar  un  vasto  y  antiguo 

1.    CrotcPirt  li  Cap  11.  HiiL  of  r.reect« 


ESTUDIOS    FILOLÓGICOS   T   ETiNOLÓGICOS.  27 

continente,  la  tradición  conservada  en  los  misterios  egip- 
cios ha  sido  necesariamente  cierta  como  hecho  histórico  y 
como  hecho  geológico.  En  este  úllirao  carácter  se  halla 
aseverada  por  tres  autores  de  la  mayor  nota,  que  sistemando 
y  reasumiendo  todos  los  datos  suministrados  por  los  nave- 
gantes y  viageros  que  les  precedieron,  han  enriquecido  la 
serie  de  las  consecuencias  y  da  los  resultados  ohtenidospor 
el  estudio  con  los  de  su  propia  esperiencia  personal.  Estos 
tres  autores  son  D'Urhille,  en  el  viaje  de  l'Astrolahe,  Ellis  en 
sus  esploraciones  Polinesianas,  y  Moerenhout  en  su  viaje  á 
las  islas  del  Grande  Océano:  quienes  asombrados  del  desar- 
rollo orgánico  que  presentan  las  tribus  diseminadas  en  aque- 
llas islas,  de  la  unidad  y  de  la  anülogia  de  sus  mitos  y  de  sus 
hábitos,  y  de  las  evidentes  relaciones  en  que  los  dogmas  que 
reconocen  se  hallan  con  los  del  Asia  y  con  los  del  Egipto,  no 
han  trepidado  en  aseverar  que  esas  sociedades,  aunque  ais- 
ladas hoy  en  grupos  de  islas  diseminadas  á  inmensas  distan- 
cias, tienen  un  fondo  de  unidad  que  basta  para  probar  por 
si  mismo  la  existencia  anterior  de  una  civilización  homogé- 
nea y  compacta.  (1) 

Pasando  ellos  de  esto  al  estudio  de  la  naturaleza,  han 
encontrado  que  todas  esas  islas  son  crestas  de  las  antiguas 
montañas  que  formaban  el  espinazo,  por  decirlo  asi,  de  un 
vasto  continente;  y  que  al  hundirse  este,  esas  crestas  en  for- 
ma de  islas  quedaron  como  aisladas  en  diversos  grupos  y  a 
inmensas  distancias  unas  de  otras.  «No  solo,  dice  Dur- 
«mont  D'ürbille,  existe  una  tradición  general  en  toda  la  Po- 
«linesia,  de  que  el  vasto  continente  que  servia  de  asiento  á 
<das  antiguas  naciones,  habia  desaparecido  un   dia  sumer- 

1.    D'Urhille— Viage  de  l'Astrolabe;  Filología  Part.  II  Pag,  203; 
Ellis— Tumo  I  Pag.  386;  Noerenhout— Tomo  I  Pag.  571, 


I 


LA   RETISTA  DE  BUENOS   AIRES. 

eof"!  seno  de  los  maros  bajo  un  horrendo  cataclis- 
€mo.  y  dejando  flotantes  las  islas  actuales,  sino  que,  agrega 
cEllis.  ese  hectio  que  la  ciencia  tiene  hoy  que  respetar  como 
•OD  acouteciroieuto  histórico  en  los  siglos  mas  remotos  del 
«mando,  se  halla  comprobado  con  la  pesca  de  trozos  de  mo- 
•aumentos,  y  otras  antigüedades  que  se  sacan  del  mar  unas 
€?6oetf,  y  otras  de  las  cavernas  y  escavaeiones  de  las  islas.»  (ij 

Todo  esto  nos  dice  que  hay  un  acontecimiento  histórico 
relativo  ó  la  cuna  del  genero  humano,  cuyo  secreto  y  cuyos 
misterios  duermen  el  sueño  profundo  de  la  muerte  en 
el  fondo  tenebroso  del  grande  Océano;  y  que  al  adelantar 
la  inmensa  conjetura  de  que  en  esa  vasta  cuna,  hoy  ane- 
gada, se  halla  el  hilo  primitivo  de  las  tradiciones  que  la 
historia  nos  muestra  formadas  ya  sobre  las  costas  de  la  Asia, 
te  toca  un  hecho  eminentemente  histórico,  no  obstante  que 
no  podemos  darle  el  carácter  ni  los  rasgos  físonómicos  que 
le  pertenecieron. 

Para  esto  es  preciso  romper  las  vallas  ficticias  de  esa 
pobre  cronología  vulgar  cuya  prueba  se  ha  puesto  injusta- 
mente sobre  las  escrituras  de  los  hebreos  interpretadas  por 
la  notoria  ignorancia  desús  primeros  comentadores.  1^ 
geologia  y  la  erudición  han  puesto  ya  fuera  de  toda  discusión 
qae  el  globo  terrestre  y  el  sistema  solar  de  que  forma  parle 

U  Hablaodode  estas  materias  con  el  Sr.  Lastarría,  personage  políti- 
Ci  f  llltrariode  la  República  de  Cliile  que  todos  conocemos  en  el  Rio  de 
PliU,  donde  boy  desempeAa  una  alta  misión  diplomática,  tuvo  ocasión  de 
ébCkmttm&eéímkmOt  finiendo  i  Valparaíso,  ahora  tres  años,  desde  uno 
étIatpMftatdal  Perd,  habla  encontrado  abordo  un  misionero  francet 
4eba»UDte  uber  y  cuyo  nombre  no  recordaba,  y  que  este  le  habla  refe- 
HiaditMlUdodCMat  etcivadoaet,  tseguráadole  que  llevaba  á  Euro- 
rit  de  MM  luUac^Of. 


I 


ESTUDIOS   FILOLÓGICOS   Y   ETNOLÓGICOS. 


29 


datan  su  existencia  desde  muchos  millones  de  años  (sic)  antes 
de  la  consignación  de  lodo  recuerdo  histórico.  Los  astró- 
nomos también  estudiando  los  monumentos  de  las  antigüe- 
dades Galdaicas  y  Egipcias,  han  hecho  constar  el  estado  del 
cielo  en  los  momentos  en  que  se  construyeron  esas  obras. 
Comparando  ese  estado  con  las  inscripciones  y  con  los  fenó- 
menos estelares  allí  cí)nsignados,  han  deducido  ano  por  año 
y  dia  por  día  las  pruebas  evidentísimas  de  una  antigüedad  en 
las  observaciones  y  en  los  cálculos  astronómicos  de  aquellos 
pueblos  que  alcanza  a  40, 000  años  por  lo  menos;  y  como  esos 
cálculos  científicos  sobre  el  estado  de  los  cielos  en  un  mo- 
mentodado,  no  pueden  ser  retrospectivos,  porque  para  ello  se* 
ria  preciso  atribuir  á  los  pueblos  antiguos  una  facultad  so- 
brehumana de  adivinación,  no  queda  como  negar  que  esas 
inscripciones  y  recuerdos  astronómicos  sobre  la  posición  de 
tales  ó  cuales  estrellas  en  el  horizonte  solar  han  sido  obser- 
vaciones reales  y  científicas  hechas  al  frente  del  fenómeno 
mismo  que  consignaron.  Ahora  pues,  para  que  los  Egipcios 
y  los  Caldeos  llegasen  al  desarollo  intelectual  que  esos  tra- 
bajos requirieron,  y  para  que  tuviesen  cartas,  observatorios, 
instrumentos,  tradiciones  y  registros  adaptados  á  la  impor- 
tancia del  resultado  y  al  arreglo  económico  y  civil  del  año, 
de  sus  estaciones  y  de  los  caracteres  astrales  que  fijaban  su 
curso  y  su  reproducción,  era'preciso  que  el  origen  deesos co- 
nocimientos y  de  esas  cartas  ascendiese  en  lo  remoto  de  las 
edades  á  cientos  de  siglos,  evidentemente  necesarios  para  que 
las  tribus  primitivas  se  hubiesen  movido  y  complacido  en 
sus  viajes  y  euiigraciones  por  el  mundo  originario. 

Solo  asi  puede  concebirse  una  escena  aproximadamen- 
te probable  á  la  verdad  histórica  primitiva;  y  oyendo  las 
revelaciones  imponentes  de  la  geología,  sistemando  los  datos 


10  ti     REVISTA    DE   BCE.'^IOS   A1EE9. 

ée  los  vifcjoros,  y  confrontando  el  lodo  con  el  eco  de  las 
tradiciones  nrraigndas  al  críenle  de  lu  Europa  y  en  el  fondo 
tenebroso  de  lo  Oceanio,  leñemos  que  convenir  en  un  hecb<^ 
que  si  bien  puede  s^er  una  novedad  para  nosotros,  no  lo  es 
de  ninguna  manera  para  los  sabios  de  nuestros  dios. 

En  lo  primera  época  de  l(is  movimientos  históricos  de 
las  razas  humanas,  la  tierra  tenía  una  coníiguraciou  diver- 
sa de  la  que  hoy  nos  presenta.  Todo  tiende  á  convencer- 
nos de  que  el  vastísimo  espacio  que  hoy  ocupan  las  aguas 
del  mar  PaciGco  se  hallaba  ocupado  por  un  continente  que 
se  tocaba  por  el  Norte  con  los  es! remos  del  Asia  y  de  la  Áfri- 
ca. Bosta  echar  la  vista  sobre  la  carta  de  esos  mares,  para 
tener  el  espectáculo  patente  de  una  tierra  fracturada  en  mil 
y  mil  sentidos,  y  cuyos  pedazos  nadan  por  decirlo  asi  entre 
innumerables  brazos  de  mar  que  dan  testimonio  del  antiguo 
cataclismo.  La  coiíGguracion  misma  de  la  América  es 
también  otro  testimonio  par.i  la  misma  presunción;  porque 
las  jigontescjs  alturas  de  los  Andes  cuyos  úécliví  s  se  vienen 
degradando  hacia  el  Oriente  en  una  inmensa  distancia  de 
leguas,  hostil  dormirse,  por  decirlo  asi,  en  el  Allánlico,  se 
hunden  repentinamente  desde  sus  alturas  en  el  Pacitíco, 
tallando  á  todas  las  leyes  naturales  del  eqiiilibiio  primitivo, 
yooroo  mostrando  que  todo  ese  costado  del  grande  espinazo 
continenlül,  se  romjdó  alguna  vez  en  sus  junturas,  dejando 
un  mar  en  el  lugar  que  ocupaba  su  otra  prolongación  y  los 
Archipiélagos  de  la  Occeunia  en  sus  estremos. 

Solo  asi  ensanchando  h)s  tiempos  y  admitiendo  la  vasli- 
sima  y  om  ni  pote  1 1  le  lentitud  déla  naturaleza,  podemos  lie 
gara  la  restauración  de  la  verdad  histórica. 

i-osinrai*nsos  pliegues  de  esta   conjetura  mas  cieiililica 
\erdad  que  las  ridiculas  leyendas  (K'    la 


ESTUDIOS   FILOLÓGICOS  Y   ETNOLÓGICOS.  Sí 

cronolojía  oficial,  nos  permiten  concebir  el  carácter  délos 
sucesos  primitivos  y  encontrarles  una  ley  de  encadenamiento 
que  los  ponga  en  armímia  con  las  tradiciones  conservadas 
en  los  templos  Egipcios  y  con  los  datos  de  las  ciencias  na- 
turales. 

Esa  conjetura  es  la  única  que  nos  puede  esplicar  el  sin- 
gular misterio  de  que  ninguno  de  los  pueblos  conocidos  co- 
nozca su  propio  orij;^n,  y  que  no  lo  pueda  designar  deotro 
modo  que  refiriéndolo  á  la  inmigración  de  tribus  estrange- 
ras  en  el  territorio  que  ha  oi  upado. 

Ya!  Si  la  cuna  del  género  humano  duerme  en  el  fondo 
délos  mares  con  el  continente  primitivo  que  sirvió  de  núcleo 
á  las  emigraciones  de  lüs  tribus  originarias,  nada  es  tan 
claro  como  ese  fenómeno  de  la  patria  perdida  que  se  cierne 
en  los  tiempos  históricos  sobre  los  horizontes  neblinosos  de 
todas  las  naciones. 

Son  tan  saltantes  las  consecuencias  que  produce  el  es- 
tudio de  las  antigüedades  Americanas,  que  casi  todos  los 
hombres  que  se  han  ocupado  de  ellas  con  vocación,  han  veni- 
do forzosamente  á  insistir  en  el  punto  de  su  antigüedad  ab- 
soluta; y  escrito  ya  gran  parte  de  lo  que  contienen  estas 
mismas  páginas,  hemos  tenido  ocasión  de  ver  en  un  periódico 
de  Nueva-York  de  noviembre  del  año  pasado,  la  relación  de 
un  viaje  pintoresco  al  volcan  de  Popocatepctl  ¡1)  y  en  ella 
algunas  referencias  del  viajero  á  palabras  que  le  dijo  el  aba- 
te BrasGCur  de  Bourbourg  en  que  este  trataba  de  convencerlo 
que  la  civilización  original  de  la  América,  muy  anterior  d  la  de 
Egipto  en  ciencias  xj  arles,  habia  procedido  del  Oeste  y  que 
Méjico  miles  de  años  habia  sido  el  asiento  de  la  ilustración  y 

i'    üarper's— New  Monlhly  Magazine, 


a  U  ACTI8TA  DE  B0CNO9  AIRES. 

4d  tmUito  hatta  que  alguna  catástrofe  universal  de  la  natura^ 
eomvuUionó  $1  continente  y  rompió  el  vasto  cueipo  d«  sus 


Esto  misiDd  es  lo  que  n»s  decía  Pintón  al  hablarnos  de 
la  AtlantiJe;  y  solo  asi  se  esplíca  como  es  que  el  contioente 
JüDericanoy  sus  ramificaciones  Oceánicas  y  Ausiro-Asiáti- 
ett  contuviesen  razas  antiguas  de  negros  conservando  en  to- 
das sus  tradiciones  la  mas  patente  afinidad  con  las  razas  Tár- 
taras, Malayas,  Polinesianas,  y  Kamitieas. 

Con  estos  datos  es  imposibie  no  fijar  uno  sus  sospechas 
sobre  la  raza  »:straordinaria  de  los  Fenicios  cuyo  nombre 
t*nla8  tradiciones  orientales  y  Egipcias  era  de  Kish-a-huaz, 
raza  del  Kusó  Kysy  cuyo  valor  fónico  presenta  tan  estraordi- 
narin  pariedad  como  se  ve  con  la  de  nuestros  Quichuas  fi- 
lolOg'ica  y  etnológicamente  hablando.  VA  empleo  de  la  Q  es 
una  evidente  ifilerpolacion  ó  error  de  los  hábitos  latinos  de 
nuestra  orlografia;  y  com«)  el  valor  fónico  de  la  voz  denota 
la  existencia  evidente  de  la  ÜT,  nada  hay  mas  autorizado  como 
lo  liemos  visto  y  lo  seguiremos  viendo,  que  la  sostitucion  de 
e^ta  éltima  letra  en  vez  de  la  primera. 

Kl  sabio  Rodier  y  lodos  los  eruditos  en  las  materias 
Orientales,  siguiendo  las  denominaciones  etnológicas  de  la 
Biblia,  clarifican  á  los  Fenicios,  á  los  Etiopes  y  á  los  pueblos 
del  Mar  Erylheo,  entre  los  hijos  de  Cush.  La  C  latina  equivale 
á  la  lí  cuando  se  trata  de  idiomas  orientales,  y  como  la  u 
tiene  el  mismo  valor  fónico  de  la  y,  aun  en  el  mismo  idioma 
latino,  la  forma  latinizada  Cush  equivale  á  la  forma  verdade 
ramenle  oriental  de  Kysh,  y  por  eso  la  uso  á  ejemplo  de  los 
nuttires  que  he  citado,  y  de  acuerdo  con  el  principio  general 
át*  la  frudieion  actual  totalmente  conteste  en  este  punto. 

Va  pues  que  hemos  venido  4  tof  >  lui'stra  mano  las 


ESTUDIOS   FILOLÓGICOS   Y    ETNOLÓGICOS.  33 

tradiciones  de  los  Fenicios,  preguntaremos:   ¿De  qué  fondo 
»<ilioron  sus  primeras  colonias? 


Cinco, 


I 


El  padra  González  Holguin  escribe  el  número  cinco. — 
Pichca, 

La  c  está  evidentemente  mal  empleada  en  la  segunda 
sílaba  y  debe  ser  sostituida  con  K;  porque  el  Keshua,  en 
conformidad  con  todos  los  idiomas  primitivos  con  quienes  se 
hermana  filolójicamente,  se  muestra  siempre  antipático  á  to- 
da letra  ó  forma  gramatical  que  pueda  contener  escepcionts. 
Es,  como  todos  esos  idiomas,  de  una  regularidad  inalterable, 
no  tiene  masque  una  sola  declinación  para  todos  los  nombres, 
una  sola  conjugación  para  todos  los  verbos,  y  el  bosque  de 
partículas  que  bace  su  inmensa  dificultad,  se  intercala  siem- 
pre déla  misma  manera  para  alterar  las  raices  del  verbo  ó 
del  nombre,  siempre  constantes,  y  doblegarlas  á  los  giros  del 
sentido. 

Las  lenguas  de  este  carácter  que  los  filólogos  llaman  Tu- 
ránicas,  y  á  las  cuales  pertenece  el  Keshua  históricamente  se- 
gún mi  profunda  convicción,  proceden  todas  por  analojias 
directas  como  lasMel  idioma  tierno  con  que  se  espresan  los 
niños:  proceder  naturalisimo  desde  que  se  considere  que  las 
naciones  que  las  hallaron  eran  l(»s  niños  primogénitos  de  la 
familia  humana.  Esos  dotes  infantiles  que  los  distinguen, 
son  precisamente  la  prueba  do  su  remolisima  antigüedad;  y 
entre  esos  dotes  la  mas  característica  es  la  de  no  obedecer  en 
la  dicción  sino  á  las  analogías  directas  de  las  raices,  con 
una  estricta  regularidad, 

3 


54  Ll   &EFISTA   DE   BCENOS  AIRES. 

No  hay  profesor  primario  que  no  sepa  cuantas  dificul- 
tades iomensns  han  lenido  que  superar  sus  alumnos  para 
doblegar  su  ineule  al  hecho  deque  una  letra  son  ca,  co,  cu, 
ce.  ci;  ga,  go,  gu;  ge  gi;  y  niños  he  visto  yo  admirablemente 
die>tit>s  en  la  gimnástica  escolar  del  deletreo,  que  al  inter- 
pretar la  tabla  de  una  Botica  leían  Bolisüy  riéndose  de  la 
ignoraucia  del  ¡obre  diablo  que  lo  escribió. 

Comoesta  misma  antipalia  obra  en  los  idiomas  primi- 
tivos, por  causas  que  ya  esplieamos  al  hablar  áe\  Lenguage 
de  7Vi6u,  rllt>6  nunca  tienen  letras  de  sonido  escepcional  ó 
indeciso;  y  asi  e>  que  si  en  el  Kesliua  íuese  posible  la  silaba 
fo,  seria  irremediable  que  ci  y  cese  levoson  ke,  ki.  La  letra 
ci'va  puí»s  inútil,  como  se  ve.  No  ha  podido  existir:  y  de- 
beodos  soslituirla  por  la  k  cuyo  valor  fónico  es  mas  cons- 
UiDte,  mas  determinado,  y  mas  característico  del  genio  gu- 
tural de  la  lengua  que  tratamos  de  analizar.  Haciéndolo 
asi  con  esta  y  con  las  demás  letras  de  un  carácter  exótico  al 
alfabeto  latino,  esta  lengua  recobraría  todo  su  vigor  como 
primitiva  y  como  independiente;  y  al  mismo  tiempo  que  re- 
cobraría ese  vigor,  entraría  en  posesión  de  su  flsonomía  y  de 
su  carácter  propio,  restableciendo  con  su  ortografía  y  con 
sus  afinidades  fónicas  el  parentesco  inmediato  que  la  une  á 
los  idiomas  Asiáticos.  Tomaremos  un  ejemplo  que  proba- 
rá hasta  doude  llega  la. importancia  del  restablecimiento  de 
laortograGa  propia,  para eucon tarare!  carácter  peculiar  del 
idiujua  de  que  se  trata;  establezcamos  esta  frase:— «Si  yo  no 
te  veociere,  no  me  tengaq  por  hombre» — Manacanta  ati$' 
pa$paca  manam  ccari  cascaypas.  Apenas  puede  darse  una 
fiíKmomin  nijis  íslrumbólica  e  híbrida  que  la  de  esta  forma 
etcriiuraría  que  presenta  el  Keshua  enmascarado  con  el  es- 
patíol.    Pero  si  ea  vexde  esto,  se  restablécela  orlograüa 


ESTUDIOS   FILOLÓGICOS   Y  ETNOLÓGICOS.  55 

asi:  -Mana  kanta  atypspaka  manam  k'aryks  kayps,  y  si  se 
tiene  cuidado  de  hacer  la  pronunciación  liquida  de  todas  las 
consonantes,  como  lo  hacen  los  Alemanes  con  su  idioma 
gutural  y  también  Indico  de  origen,  resultará  una  per'ecta 
identidad  con  \n  pronunciación  que  los  naturales  de  Santia- 
go y  del  Perú,  dan  al  enunc'ar  cada  uno  de  los  vocablos  de 
eaa  frase. 

Del  mismo  modo,  basta  que  esté  probado,  como  lo  está 
para  nosotros,  que  el  Keshua  no  ha  tenido  afinidades  nin- 
gunas con  la  i  latina,  para  que  nos  hallemos  forzados  á  abs- 
tenernos de  ella,  y  para  que  la  sostituyamos  con  la  y  que  mas 
bien  deberla  llamarse  asiática  puesto  (jue  el  griego  es  un 
idioma  de  formación  terciaria  que  no  contiene  las  raices  ni 
las  causas  de  los  vocablos  que  usa. 

En  l')s  idiomas  Asiáticos  la  c  y  la  i  cjrecen  tie  existen- 
cia y  se  hallan  sostituidas  poi'  Li  k  y  la  y.  ÍLiy,  es  verdad, 
un  sonido  complejo  para  el  que  todos  esos  idiomas,  incluso 
el  griego,  usan  de  un  signo  especialísimo  (X — djandja)  que 
nosotros,  por  la  impotencia  de  nuestro  alfabeto,  traducimos 
por  ch  ó  sh,  Pero  como  esta  combinación  es,  por  decirlo 
asi,  una  combinación  supletoria  de  la  impotencia  de  nuestros 
signos^  no  podemos  justificar  con  ella  el  uso  de  la  c  siínple 
para  escribir  un  idioma  primitivo  al  que  es  ageno. 

No  seria  estraño  que  chocase  á  primera  vista  y  que  pa- 
reciese fútil  este  análisis  prolijo  de  cada  una  de  las  letras  de 
un  vocablo.  Pero  no  es  asi.  Guandi)  se  trata  de  un  idio- 
ma exótico,  el  fundamento  de  toda  la  obrí  de  su  restaura- 
ción á  la  vida,  es  devolver  su  espií'itu  literario  devolviéndole 
su  fisonomía  y  como  si  dijéramos— ía  luz  de  sus  ojos,  y  sus 
{gestos;  para  que  acompañando  la  palabra,  nos  ayude  á  com- 
prenderla     Otra  circunstancia  importantísima  (jue  se  revé- 


36  UA   REVISTA   DE  BOEflOS   A1EE8. 

U  Umbieii  con  este  análisis,  es  esa  oxislencia  genuina  y  na- 
tira  que  tienen  en  el  Keshua  la  K  y  la  X  (la  lijanudja)  que  no- 
totros Mipliroos  con  la  cA  muy  inipeifedunaenle;  y  cuyos  so- 
iiidoa tan  peculiares  délas  lenguas  asiáticas  prueban  aqui, 
una  vei  mas,  las  afíiiidades  de  las  unas  con  lus  otras. 

La  c con  efectos  guturales,  y  la  Q  clásica  de  los  latinos, 
debeo  desaparecer  del  Keshua  que  no  son  en  él  otra  cosa  que 
signos  de  servidumbre,  restableciéndose  la  fc  cuya  regulari- 
dad primitiva  y  acentuada  pertenece  á  su  genio  con  entera 
propiedad.  Cinco  será  pues  Pychka  ú  Pyshka:  y  fácil  es  ver 
que  la  combinación  de  la  ch  y  que  la  colocaciuii  que  lleva  en 
v\  vocablo,  tienen  un  cierto  carácter  exótico  que  hace  aper- 
cibirse de  la  falta  del  signo  apropiado.  Ese  siglo  seria  X 
djandja),  el  qnc  usaron  todos  los  idiomas  orientales;  y  si 
entre  nosotros  tuviese  valor  fónico,  escribíriamos  Py  X-ha 
introduciendo  en  su  pronuneidciun  un  sonido  especialií»imo 
imitativo  de  la  lluvia  suave^  que  no  se  reproduce  con  ningu- 
na de  nuestras  combinaciones  alfabéticas,  y  que  los  naturales 
de  Santiago  dan  con  una  admirable  delicadeza. 

Para  estudiar  ahora  las  analogías  del  vocablo  cinco  con 
el  de  igual  sentido  en  las  lenguas  antiguas,  permítaseme 
empezar  suponiendo  que  conociésemos  bien  la  situación 
liistórica  del  Keshua,  es  decir:  la  lengua  anterior  de  cuyas 
raices  se  formó,  y  que  teniendo  inscripciones  de  ésta,  pudié* 
«emus  compararlas  con  libros  de  la  otra,  y  encontrásemos 
que  todas  las  palabras  de  la  mas  antigua  que  empezaban  cou 
P.  cambiaban  esta  letra  por  la  (>,  es  decir  por  la  K,  en  la 
méh  oíoderoa. 

Desde  luego  tendríamos  probado  que  si  el  Keshua  mo- 
derno escribía /V^^a  pura  decir  cinco,  el  Keshua  antiguo 
liabia  tucñioKyihka;  pues  el  cambio  de  una  letra  por  la  otra, 


ESTUDIOS   FILOLÓGICOS   Y    ETNOLÓGICOS.  •>/ 

en  los  dos  grados  de  la  formación  de  ese  idioma,  se  ballaria 
histórica  y  gramaticalmente  probado. 

Que  no  tenemos  todavía  esa  prueba  en  cnanto  alKeshua, 
es  claro.  Pero  h\  tenemos  en  cuanto  al  Latín;  y  ahora  vamos 
á  ver  toda  la  importancia  que  ese  cambio  tiene  para  nuestro 
objeto.  El  grande  historiador  délas  raices  Etnológicas  del 
Píénero  humano  dice:  que  los  idiomas  Itálicos,  que,  como  el 
Oseo  y  el  Umbrío,  sirvieron  de  tronco  al  idioma  latino,  usa- 
ban P  inicial  en  todas  las  palabras  en  que  el  Latin  usó  después 
de  Qu;  y  entre  numerosas  inscripciones  que  compara  tengo 
que  tomar  las  mas  fáciles,  aunque  no  las  mas  concluyentts, 
para  evitar  las  dificultades  que  ofrecen  nuestras  imprentas 
para  una  obra  de  este  carácter- 

Suae  pis:  en  vez  de — si  quis. 

Pot  pis  da t— por — Quod  quis  dat. 

Pis  ceus  Bantina  fust:  por — Quis  civis  Bantina  fuerit.f  1) 

Y  de  cierto  que  no  puede  darse  una  prueba  mas  conclu- 
yen te  que  esa  para  esta  categoría  de  hechos. 

Ella  establece  en  efecto  que  el  vocablo  que  los  latinos  cs- 
cribian  Quinquey  se  escribía  y  se  pronunciaba  Pinke  en  todos 
los  dialectos  Ausónicos;  y  al  comparar  este  P'inke  antiguo  de 
los  dialectos  Itálicos,  con  el  Pyshka  de  losKeshuas,  no  serán 
pocos  talvez  los  que  acostumbrados  á  las  formas  clásicas  de 
nuestro  Quinto,  se  sorprendan  de  la  identidad  material  que 
resalta  á  la  simple  vista  de  ambos  vocablos;  pues  hay  una  mis- 
ma raíz  y  una  misma  configuración. 

Natural  es  que  una  coincidencia  tan  notable  é  inespera- 
da, se  procure  esplicar  por  los  motivos  mas  fáciles  que  son 

(1)  Prine:  ümb,  and  Osc-Lang.  Yol.  IlL  p.  229:  y  Buns.Philos.  of 
Lang.vol.  Ipaj.  36. 


Z^  LA  ECTISTA  DE  BCtKOS  AIRES. 

Iu!»dela  casualidad.  Pero  la  índole  misma  del  lutin,  así 
cumo  su  filincion  histórica,  se  oponen  á  elln;  porque  proce- 
diendo con  lo<las  sus  roices  Ausónicas  y  Pelasgas  de  la  serie 
i\e  idiomas  que  se  llaman  Indo-Enropet»s,  es  evidente  que  si 
|j  rail  Pinke  y  Pyshk  se  halla  reproducida  en  lodos  ios  idio- 
uiris  que  i'onsliluyen  esa  serie,  seria  absurdo  suponer  una 
rnMiAÜdad  tan  repetida  y  tan  constante  en  el  orden  lójico  de 
Asi  pues,  el  /  inke  Ansónico,  es  Pente  para 
k*»^ii«'goó;  es  Pychk  (1)  en  todo  el  vasto  distrito  de  la  India 
conocido  con  t^l  nombre  de  Siah  posh.  Es  Penchka  en  la 
lengua  S'jnskri tica  (á)  es  Penc/iki  en  Li lúa !ieo  5):  Kamshak 
vn  el  Fenicio  4) y  en  Javo, y  en  todo  el  Archipiélago  Indico  es 
Ponkcho  f.'i  .  Todos  estos  vocabh)s  tienen  su  raiz  primitiva 
en  el  Pengka,  Pengku,  Pengkif  Paiige  de  las,tribus  centrales 
de  la  Tartaria  y  délas  costas  Lohiiicas;  siendo  de  notar  que 
la  forma  prominente  que  en  ellas  tiene  el  vocablo  es  la  de 
Byshk  ó  Pyshk,  Jteshk  ó  Peshk;  (ü);  y  como  en  todas  esas 
comarcas,  según  el  sentir  de  los  filósofos  de  la  Historia,  se 
encierra  el  síKírelo  primitivo  de  las  razas  y  de  las  lenguas  hu- 
niana«,  no  podemos  negarnos  á  aceptar  como  primitiva  y  ge- 
neratriz esa  forma  que  el  vocable  presenta  en  ellas  con 
ona  perf.Tfa  afinidad  entre  el  Pysiika  ó  cinco  de  los  Keshuas, 
ei  Pinke  de  la  Italia  priiniliva,  y  el  Pente  de  los  Griegos. 

Sinembargo  de  que  loi  filólogos  no  han  podido  llegar  á 
establecer  una  fórmula  precisa  que  demncblre  la  manera 
60  que  cambian  las  letras  iniciales  de  cada  raiz,  al  pasar  á  los 
idiomas  Sem. ticos  desde  los  Turánicos,   muchos  ejemplos 

•  1,  l'rkti.lVM.  ínioihePhlii.  Illsi.  ofMank.  Vol.  IV  216  (2)  id. 
^ó¡  UuoKo:  Oeam.  Kei.  ati  Pliil.  Vol.  I  p.  66:  {k)  id,  211.  (5)  Crauíurd, 
«•I.  I  H*  M6.  (Si  Aftiatic.  Num.>y  Bopp. 


ílSTliDIOS  FILOLÓGICOS  Y  ETNOLOfilCOS. 


5d 


hay  de  que  la  P  de  estos  se  convierte  en  la  F  dé  los  otros;  y 
asi  es  que  al  examitiar  Bunsen  el  número  cinco  Kamitico  !e 
encuentra  la  raiz  en  el  Vocablo  Tik  ó  Tilt  (pikpU)  cuyo  sen- 
tido intrínseco  es  la  mano  alzando  ó  mostrando  los  cinco 
dedos  como  acción  de  contar.  Esa  misma  conexión  del  verbo 
contar  con  la  raiz  del  vocablo  dedo  se  encuentran  en  el  Griego; 
pues  la  palabra  Penle,  que,  como  hemos  dicho  es  cinco,  áá  exis- 
tencia al  verbo  Penpaxein  que  significa  revisar  ó  contar  por  los 
dedos,  y  lo  singular  es  que  en  Guaraní,  dedo  se  dice  Koua;  y 
que  Koua  no  solo  también  es  dedo  en  el  idioma  antiguo  de  la 
China,  sino  que  significa  el  arle  de  haeer  cuentas  y  de  escribir 
anales  anudando  cordones,  Comoesto  es  sumamente  intere- 
sante y  significativo,  pues  se  liga  al  uso  de  los  Quipos  fKaui- 
pos)  del  Perú  que  servian  para  levantar  el  censo,  para  es- 
cribir los  anales,  y  para  (odas  las  cuentas  del  tesoro  público 
y  de  los  particulares,  voy  á  transcribir  lo  que  á  este  respecto 
dice  Prichard  en  sus  célebres  investigaciones  sobre  el  Géne- 
ro Humano.  (\) —  Cuentan  sus  tradiciones  (dice  hablando  de 
«los  Chiíios)  que  un  emperador  Profeta,  les  enseñó  el  uso 
«del  hierro,  é  inventó  el  artificio  del  Koupa,  ó  cuerdas 
«anudadas,  por  cuyo  medio  transmitían  á  las  edades  futuras 
«la  memoria  de  los  sucesos  desde  mucho  antes  que  se  inven- 
atasen  los  gerogli fieos.)) 

Este  arte,  que  en  la  China,  ha  debido  necesariamente 
preceder  á  su  uso  en  el  Perú,  muestra  por  la  afinidad  de  sus 
raices  con  la  palabra  dedo,  y  por  las  afinidades  de  Id  palabra 
dedo  con  el  arte  de  contar  y  con  el  número  cinco,  que  todos 
estos  son  hechos  que  pertenecen  á  una  nueva  serie  de  fenó- 
menos históricos  y  psicológicos,  que  los  unos  de  estos  pue- 


(1)    Vol.  IV  pag.  478, 


40  U  BRTISTA   DC   BDEnOS   AIRES. 

likM  ban  enseñado  á  los  otrosen  las  relaciones  de  uno  mu- 
tua influenria  y  comercio. 

La  palabra  Quipos  que  no  puede  dejar  de  haberse  escri- 
to oodK;  y  que,  por  mas  simplificada  que  esté,  contiene  evi- 
dentemente lo  raíz  Kouip  relativa  á  dedos,  tanto  en  el  Perú 
oomoen  la  China,  aparece  aquí  como  una  prueba  de  conexio- 
nes directas  mil  veees  mas  eficaz  que  lo  que  seria  la  escritu- 
ra misma  que  lioy  usamos  para  probar  conexiones  cutre 
dos  pueblos.  Porque  tratándose  de  un  arteescepcional,  que 
arte  es  artificio  secreto  y  sacerdotal  {{)  no  se  puede  suponer 
oí  511  invención,  ni  su  uso,  sin  una  comunicación  directa  en- 
tre los  pueblos  que  lo  prjcticaban  con  objetos  tan  análogos. 

Tan  evidente  es  esto,  como  que  en  la  Grecia  y  en  la  Ita- 
ia  seconocia  y  se  practicaba  también  este  arte,  como  anexo 
al  misterio  y  al  carácter  sacerdotal;  y  pocos  serán  los  que 
no  recuerden  haber  leido  que  los  Pontífices  Etruscos,  que 
precedían  en  los  primeros  tiempos  de  la  República  Romana 
¿  todos  los  actos  de  la  vida  pública  de  la  Comuna,  fijaban  con 
clavos  en  las  paredes  del  Capitolio  no  solo  el  recuerdo  de 
los  sucesos,  sino  su  carácter  histórico  también,  y  hasta  las 
cuentas  dfl  Kstudo;  del  mismo  modo  que  los  Keshu^s  lo  ha- 
cían con  granos,  nudos  y  pedrezuelas. 

Todos  estas  afinidades  contribuyen  á  convencer  al  hom- 
bre que  las  estudia  de  que  ha  habido  allá  entre  los  crepús- 
colos  de  la  historia  primitiva,  una  época  en  que  un  mismo 
orden  de  creencias  y  de  vida  social  ha  prevalecido  cutre  to- 
da!» las  tribus  que  conolizabüii  el  mundo,  transmitiéndose  de 
uoasé  otras  la  palabra  y  los  hábitos  con  ese  sello  cspeciali- 
timo  de  verdad,  que,  sino  ms  equivoco,  se  revela  al  compa- 

(1;    lihior.  ApoL  de  lai  Ind.Occid.  Tom.  A.  ^  cap.  235  de  las  Casas 
f  Uenwi:  UUl  Gral.  dfcal.  V.  lib,  U.  ®  cap.  I. 


RSTIJDIOS  FILOLÓGICOS    Y    ETNOLÓGICOS.  Aí 

rar  el  orden,  el  seiilido  y  el  encadenamiento  de  los  números 
Keshuas  con  los  números  Asiáticos;  y  como  esta  no  es  una 
demostración  aislada  sino  que  por  el  contrario  se  reproduce 
y  se  justifica,  como  en  otro  de  estos  estudios  lo  vimos,  por 
las  formas  gramaticales,  v  por  la  pariedad  fónica  de  las  raí- 
ces, por  mas  que  nos  falta  el  hilo  cronológico  de  ios  sucesos 
conocidos,  todo  eso  que  nos  queda  es  mas  que  concluyen  té 
para  establecer  que  el  imperio  de  los  Incas  era  la  forma  de 
la  vida  Asiática  antigua  transmitida  á  la  América  del  Sud  por 
la  inmigración  de  las  razas  Turánicas. 

ViCENTK  Fidel  Lopkz. 
Continuará.) 


RECUERDOS  HISTÓRICOS   SOBRE  LA  PROVINCIA 

BE  CUYO. 

CAPÍTULO    2.* 

De  1815  á  1820. 

(Continuación)  (1)  / 

XXL 

Knlraba  elano  de  1818,  dejando  pasar  colmado  de  ce- 
lebridad á  su  predecesor  el  de  1817,  que  había  conquistado 
pajinas  brillantes  para  la  historia  arjentina. 

También  él  iba  á  darle,  entre  algunas  luctuosas,  una  de 
oro,  en  la  que  quedaria  esculpida  la  alta  gloria  de  nuestras 
armas,  preparando  la  libertad  é  independencia  de  tres  repú- 
blicas. 

Tn  efecto,  habiu  terminado  el  año  de  1817,  dejando  or- 
',  anizada  lu  República  de  las  Provincias  Unidas  del  Rio  de  la 
Piala  bajo  la  unidad  de  réjimen,  teniendo  su  asiento  los  altos 
poderes  en  la  ciudad  de  Buenos  Aires,  en  donde,  por  la  heroi- 
cidad de  sus  hijos,  por  el  mayor  número  de  intelijencias  y 

i1  >    Véase  la  p&j(na  205,  tomo  VI(  de  la  Revista  de  Busnoi  Aira*. 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  43 

gran  acopio  de  recursos,  había  obrádose  el  hecho  inmortal 
de  la  revolución  de  1810,  que  maii teniéndose  vivo  y  creciente 
cada  vez  mas  en  enerjia  y  decisión,  hacia  brotar  ejércitos  con-* 
tra  los  opresores  de  la  patiia  enseñoreados  aún  de  nuestras 
Provincias  del  Alto- Perú,  Banda  Oriental,  y  nuestra  herma- 
na la  república  de  Chile,  coronados  de  gloria  en  todas  partes 
donde  llevaban  sus  armas. 

Pero,  si  bien  ese  gobierno  era  fuerte  y  poderoso  para 
hacer  la  guerra  de  independencia,  acertado  en  sus  medidas  y 
y  en  el  nombramiento  de  sus  Generales,  debilitábase  ya  su 
acción  en  el  interior  soca  hado  por  la  acción  incesante  de 
mezquinas  y  bastardas  ambiciones,  por  los  varios  partidos  que 
se  disputaban  el  poder,  precipitando  el  pais  en  el  abismo  de 
la  anarquía. 

Artigas  en  la  Banda  Oriental  y  después  en  Entre  Rios 
unido  á  Ramírez  y  ambos  auxiliando  á  los  caudillos  de  Santa 
Fé,  levantándola  bandera  de  una  Federación  á  su  modo,  lla- 
maban la  atención  del  Director  del  Estado,  distraian  los  re- 
cursos y  fuerzas  destinadas  á  combatir  el  enemigo  común, 
poniéndose  asi  en  peligro  la  causa  sania  de  nuestra  libertad  é 
independencia. 

Esto  hacia  que  el  ejército  del  General  Belgrano  sobre  el 
Alto-Perú,  se  mantuviese  en  la  inacción  por  muchos  meses  ya, 
sin  quepudiesepor  falta  de  nuevos  batallones,  de  dinero,  ves- 
tuarios, armas  y  otros  pertrechos,  emprender  sus  marchas 
contra  el  enemigo, que  era  contenido  apenas  por  la  guerra  de 
partidasque  vivamente  le  oponia  en  Salta  desforzado  Güemes. 
Las  Provincias  del  Norte  estaban  ya  agotadas,  empobrecidas 
en  fuerza  de  los  ausilios  de  todo  jénero  que  habían  tenido  que 
prestar  al  ejército  de  la  Re[)úbliea  sobre  el  Alto- Perú,  desde 
el  principio  de  la  revolución  y  por  las  exacciones  del  ene  oigo 


44  LA    REVISTA   DE   BDBNOS  AIRES. 

•O  nt  repetidas  invasiones.  Y,  por  lo  demás,  teniendo  f f 
Gobierno  Nocional  que  crear  un  nui'vo  ejércilo  en  Cuyo  pa- 
ra contener  aquel  que  nos  amenazaba  desde  Chile  con  fuerzas 
oooaiderables,  no  le  era  posible,  al  mismo  tiempo,  atender 
coo  igual  actividad  y  abundancia  ol  del  Norte,  sin  embargo 
quecatü  duró  corto  tiempo,  vírjenes  como  estaban  en  toda 
dase  de  recursos  las  Provincias  de  Mendoza,  San  luán  y  San 
Luis  y  rápida  como  fué  la  organiz  icion  de  ese  mismo  ejércilo 
y  su  traslación  á  Chile,  en  donde  la  victoria  le  abrió  el  cami- 
no para  en  su  calidad  de  auxiliar  ser  sostenido  en  parle  desde 
entonces,  por  el  país  que  iba  á  libertar. 

Este  funesto  incendio  que  aparecía  en  el  li  oral  de  la 
República,  amenazando  estenderse  el  interior,  como  lo  aca- 
bamos de  decir,  absorvia  por  lo  grave  y  peligroso  de  sus 
tendencias,  de  sus  hechos  atroces,  de  su  acción  anarquizado- 
ra,  toda  la  atención  y  los  m?d¡()S  del  gobierno  General.  Re- 
quería por  lo  tanto  prontas  y  enérjicas  medidas  para  detener 
en  tiempo,  si  era  posible,  este  torrente  de  lava  destructor  de 
nuestro  grande  porvenir  por  el  que  estaban  derramando  su 
sangre  y  sus  tesoros,  nuestros  padres. 

Conspirando  los  hermanos  Carreras,  D.  Juan  José,  D, 
Miguel  y  I).  Luis,  en  cuabjuier  punto  donde  estuvieron  en  la 
República  Argentina,  Mendoza,  Buenos  Aires  y  Montevideo, 
uoiéndose  á  los  caudillos  del  desorden  y  de  la  guerra  civil, 
60  el  propósito  de  volver  á  su  patria,  Chile,  para  arrebatar 
el  poder  y  la  influencia  á  sus  mas  odiados  enemigos  los  Ge- 
nerales Sao  Martin  y  O'lligghins,  debió  ejercerse  sobre  ellos, 
entre  otras,  aquellas  justas  y  previsoras  providencias  guberna- 
tivas. Sorprendidos  en  sus  actos  de  rebelión,  presos,  fugados, 
vueltos  á  tomar,  al  Un  fué  capturado  el  último  en  agosto  da 
IH17  y  puesto  en  prisión  eu  la  Cárcel  de  Mendoza,  viniendo 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  4^5 

CU  diciembre  siguiente  á  habitar  el  mismo  calabozo  su  her- 
mano D.  Juan  José,  por  las  mismas  causas. 

Niños  eramos  entonces  y  oyendo  las  conversaciones 
que  sobre  los  hechos  de  estos  desgraciados  hijos  de  Chile, 
se  lentan  entre  personas  á  que  podíamos  allegarnos,  tuvimos 
la  curiosidad  de  conocerlos  personalmente.  Recordamos 
aún  los  rasgos  mas  notables  de  su  Jüsonomia  y  de  su  aspecto 
físico.  Logramos  un  domingo  la  ocasión  de  verlos  á  la  hora 
de  misa  con  motivo  de  estar  su  calabozo  contiguo  á  la  capilla 
de  la  cárcel  al  través  de  una  ancha  reja  embutida  en  la  mu- 
ralla que  dividía  al  uno  de  la  otra.  D.  Juan  José  era  de  ele- 
vada estatuía,  de  una  musculatura  ampliamente  desarrollada 
y  rijida,  un  poco  seco  de  cuerpo,  su  cabeza  enteramente 
calva,  la  nariz  remangada,  un  ceño  fuerte  muy  pronunciado 
en  la  unión  de  sus  ceja?,  estendíanse  á  toda  su  fisonomía  pá- 
lida y  severa.  D.  Luis  al  contiario,  tenia  una  talla  regular, 
un  tanto  grueso,  tez  blanca  y  tersa,  una  hermosa  cabeza  con 
abundantes  cabellos  ondulados,  negros  y  relucientes,  rostro 
afable  y  del  mas  perfecto  conjunto  en  sus  líneas.  Fijó  este 
su  atención  en  la  curiosa  contemplación  del  niño,  que  habia 
clavado  su  vista  en  ambos  persoaajes  y  dírijiéndole  con  cari- 
ñoso tono  la  palabra,  preguntóle  su  nombre  y  cuestionándole 
sobre  otras  pequeneces  que  no  recordamos.  Esto  nos  dejó 
impresa  una  profunda  simpatía  por  aquel  hombre  que  arras- 
trado por  el  torrente  de  las  pasiones  políticas,  iba,  joven  to- 
davía, á  subir  pronlo  alcadalzo,  abrazado  con  su  hermano 
mayor,  satisfaciendo,  víctimas  espiatorias,  las  crueles  exijen- 
ciasde  una  lejislacion  bárbara,  de  practicas  brutales  y  sobre- 
todo, de  la  exacerbación  de  sus  mismas  pisiones  á  que  ellos 
resueltamente  se  habían  lanzado. 

Keasumiendopues  asi,  agrandes  rasgos, por  lo  que  toeaá 


40  I  i  rivi<;ta  de  bufnos  aires. 

lo  jeneral  de  la  hrjtii'mii  estos  hechos,  tal  ora  ol  estado  en  que 
m>S<*f)^<wi(niha,  al  |irit>oi()iar  sucnrr(>ra,  el  año  de  IS'^H. 

XXII. 


hlejeiTitíMie  h)s  Aiuli's,  vencedor  en  Chneahueo,  des- 
pués de  MH  breve  descanso  en  hi  enpitnl  de  Chile,  había  eni- 
prt'Odido  una  nneva  eaiíipníiii  li  -( i;»  el  Sud,  ocupado  por 
hicrxas  enemigas,  que,  reconcentradas  al  fin  en  la  plaza  fuer- 
Cede  Talcahuano,  fué  íicccsíii  io  ¡loin'í'li's  sitio. 

\ja  relación  de  los  sucesos  deesa  campana,  de  los  hechos 
heroicos  que  coronaron  do  gloria  al  ejército  unido  al  fronte 
de  esa  ciudafl  y  puerto,  formidablemente  fortalecidos, 
queda  encomendada  al  historiador  chileno  y  al  argenti- 
no, que,  cada  uno  dr  iiri  laclo  para  la  innuuialidad  de  o^os 
misinos  hechos,  (Iflx-n  escnlpirse  en  bronce. 

O'Higghins,  j.fií  de  ese  ejército.  Las  lleras.  Freiré  sus 
Tenientes  y  otros  muchos  jefes  y  oticiales,  hieii^ron  prodigios 
de  valor,  conquistando  laureles  inmarcesibles.  Otros,  por 
su  arrojo  también  rindieron  allí  su  vida  en  defensa  de  la  Pa- 
tria. Entre  estos  lamentamos  la  pérdida  de  Boedo,  del  jó- 
reo  capitán  del  n  ^  8  dolos  Andes  I).  Leandro  García,  hijo 
del  oclogenario  Tcnienl  Coronel  del  mismo  batallón  ya  le- 
tiradü  en  Mendoza.  I).  Bonifacio  García  y  algunos  otros  que 
Doreeordamos. 

lü  desesperada  defensa  que  hicieron  en  Talcahuano  los 
españoles  esperando  ( 1  piomelido  auxilio  de  Lima  de  nume- 
r«»f«  fuerzas  al  mando  del  General  Osorio  y  la  llegada  en 
•toHo  de  ese  nuevo  ojíTcití)  enemigo,  siendo  una  corta  divi- 
fioo  del  déla  Patria  (|ue  siliaba|la  guarnición  de  dicha  plaza, 

^neel  General  San  Martin,  combinando  un  nuevo  plan 


RECUEUDOS  HISTÓRICOS.  47 

de  campaña,  en  presencia  de  aquellos  resientes  acontecimien- 
tos, ordenase  la  retirada  al  general  O'Higginspara  esperar  al 
invasor  en  posisiones convenientes  con  lodo  su  ejército  reu- 
nido.    Así  se  verificó  á  principios  de  1818. 

XXllI. 

Continuaban,  entre  tanto,  en  los  pueblos  de  Cuyo  los 
trabajos  de  administración  en  d  ramo  de  la  guerra  y  en 
aquellos  otros  que  exijian  su  mejora  y  progreso  internos,  con 
esa  actividad  y  empeñosa  decisioh  que  hemos  descrito  y  com- 
probado con  hechos  auténticos,  con  monumentos  que  resis- 
tiendo al  tiempo  y  á  la  desti'uctora  acción  de  las  guerras  civi- 
les que  sobrevinieron,  están  aún  de  pié. 

El  colejio  de  Mendoza,  por  ejemplo,  complementaba  con 
ventaja  de  su  bien  merecido  crédito,  y  de  los  lisonjeros  re- 
sultados que  empezaba  á  dar  en  sus  primeros  [)asos  — su  plan 
de  estudios,  su  réjimen  interno,  aumentando  nuevas  y  prove- 
chosas asignaturas  á  cargo  de  notables  ilustraciones  en  las 
ciencias.  El  estudio  de  las  Matemáticas,  en  tola  su  situación 
dirijido,  como  hemos  dicho,  por  el  padre  Espinosa,  á  medida 
que  avanzaba  cada  año  en  la  rendición  de  pruebas  de  la  dedi- 
cación y  aprovechamiento  de  sus  discípulos,  mayor  era  el 
estímulo  que  se  desarrollaba  en  aquel  y  estos  para  entrar  al 
desempeño  de  mas  difíciles  esludios. 

Descollaban  en  la  aula  de  matemáticas  de  segundo  año 
Correa  (D.  Borja)  Rivera,  Uoig,  Galigniana  (D.  Gerónimo) 
Segura  (D.Anselmo)  Calle  (D.  Juan¡  y  otros  (mendocinos)  y 
sobresalientemente  D.  José  María  del  Carril  (de  San  Juanj 
Outes  fde  Salta),  después  Catedrático  de  esa  ciencia  en  la 
llnivorí^idad  de  Buenos-Aiies  en  cuva  ciudad  murió.     A  fines 


4S  \.k    HRfiSTÁ    t>E    BUfNOS    AlArS. 

f 
lie  vBc  iiiiMiii)  ant»,  i*Mii\  iiiuii  IdiIus  Calub  «mi  ojílituil  ile  levan- 

lar  la  carta  lopogí  álica  de  la  ciudiid  de  Mendoza  y  sus  subvur- 
liiiM»,  rt-parlido  iMílre  lodos  ellos  por  secciones  sobre  el  terre- 
no el  (rahajo.  que  llenaron  déla  manera  mas  cumplida  f 
perfpcUi.  Todavía  el  año  de  18G0  existía  en  el  depurtamenlo 
d<*  Policía  de  Mendoza  esa  caria.  No  sabemos  si  babrá  süU 
vado  de  lus  ruinas  á  que  redujo  á  esj  ciudad  el  terremoto 
del  áO  de  miirzo  del  año  siguiente. 

1^  faiiiii  incíi  merecida  de  nuestro  Colejio  comenzaba  á 
«traerla  juventud  estudi(^sa  de  todos  los  puntos  de  la  Repú- 
blica, aun  de  los  mas  apartados,  con  escepcion  de  Buenos 
Aire^  y  Córdoba,  que  tenían  sus  antiguas  universidades,  no 
obstante  que  de  esta  úliima  se  retiraron  muchos  mendoci- 
nos  para  ingresar  al  de  su  país.  De  eslos  fueron  dos  Carre- 
ras, dos  González,  Hoig  de  la  Torre  y  algunos  mas,  San  Juan 
enviú  desde  los  Carril,  un  Godoy,  dos  Rojo,  un  Sánchez  — 
Salta,  á  Cutes,  Arias  (D.  Tomas)  y  á  un  F¡gueroa->La  capi- 
tal de  Chile  dio  también  su  conlinjente  al  Colejio  de  Mendo- 
sa— Ix)S  dos  hermanos  Pérez,  uno  de  Ips  cuales  es  el  actual 
Presidente  de  esa  república — un  GoJoy-La  Vigne  —Rosales 
después  por  mucho  li(mpo  y  hasta  hoy,  encargado  de  Negó- 
dos,  Ministro  residente  de  su  patria  en  París. 

Pero  volviendo  sobn^  los  principales  acontecimientos 
de  Cbeaño,  el  movimiento  activo  con  que  eslos  se  preparabas 
y  bucedÍQu,  implicaban  de  mi  modo  asombroso  la  acción 
■dminislraliva  del  Gtibierno  de  Cuyo,  muy  principalmente 
en  tiii  t*apiluL  MiMido/a,  ccnlio,  por  consiguiente,  de  U»8 
rrcuiS4>(i  y  de  los  m.ittriales  de  guerra  en  reserva,  pun- 
to de  pastje  para  lan  comunicaciones,  órdenes,  ausilios  y 
d**iiia.<  del  gobierno  Nacional,  al  General  en  gefe  del  ejército 


I 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  49 

en  Chile,  en  ocasión  que  continuaba,  unido  al  de  esa  repúbli- 
ca en  campaña. 

La  estación  de  verano,  que  dá  fácil  paso  por  la  cordille- 
ra délos  Andes,  aprovechóse  en  el  envió  de  pertrechos  de  to- 
da especie,  de  cua-dros  de  oficiales  y  en  ellos  algunos  jefes  de 
nota. 

El  intendente  de  Cuyo,  General  Luzuriaga,  lo  repetire- 
mos aun  una  vez  mas,  raul  ti  pilcaba  su  celo  y  actividad  en  el 
desempeño  de  su  tan  delicada  misión  en  esa  época  de  peligros, 
en  que,  un  suceso  desgraciado  podia  poner  en  inminente 
riesgo  la  libertad  de  dos  repúblicas. 

Prestábale  eíicaz  cooperación  á  este  majistrado,  en  su 
puesto  de  mayor  de  Plaza,  el  benemérito  patriota  coronel  D. 
Manuel  Corvalau,  que  habia  desempeñado  con  igual  consagra- 
ción, actividad,  é  intelijencia  el  mismo  empleo,  aliado  del 
general  San  Martin,  en  su  gobierno  de  Cuyo.  Lo  hemos 
visto  siempre  a  caballo  y  al  gran  galope,  alendiendo  á  todos 
los  puntos  que  estaban  bajo  su  dirección  y  vijilaiicia,  dando 
órdenes,  disponiéndolo  lodo,  en  los  cuarteles,  en  el  parque  y 
Maestranza,  Guardias,  Depósitos,  Hospital,  Fronteras,  y  allí 
en  fin,  donde  la  responsabilidad  del  gobierno  y  la  suya  propia 
como  jefeinmediato  de  las  armas,  retiuerian  un  ojo  avisor, 
la  mas  constante  y  prolija  inspe-ci on  sobre  todo  lo  concer- 
niente al  ramo  de  guerra.  El  Coronel  después  General  Cor- 
valau, era  una  especialidad  aventajada  en  aquel  destino. 
Contribuyó  en  mucho  con  sus  servicios  personales  y  su  gene- 
roso desprendimiento,  al  triunfo  de  nuestras  armas  en  esa 
guerra  titánica. 

XXIV. 

Cum   subit  illius  tristissima  noctis  imago. 


^  LA   REVISTA  DE  BOBUNOS  AIRES. 

Si!  ••  ••  séanos  permitido  lomar  estas  sublimes  palabras 
del  poeta  romano  que,  desterrado  de  Roma,  escribió  sus 
elegios  tristium  para  referir  aquella  tristísima  noche  en  que 
fué  sorprendida  la  ciudad  de  Mendoza  con  la  infausta  noticia 
del  desastre  de  nuestras  armas  en  Cancha-Rayada — 10  de 
Mano  de  1818!!!. ... 

Cum  tubil  /  •  *  *  •  cuando  se  uos  representa  esa  nocbe  de 
coslernacion,  de  espanto,  de  zozobra  en  que,  de  súbito, 
babia  caído  la  alegre,  la  animada  ciudad  de  Mendoza,  siento 
vivas  en  mi  imajinacion  las  tristes  impresiones  que,  como 
todos  sus  buenos  babitantes.  yo  también  sufri. 

Era  un  viernes^  santo— 25  ó  26  del  mes  de  Marzo  del 
ano  de  1818.  La  ciudad  permanecia  silenciosa  y  casi  soli- 
taria en  sus  calles,  conmemorando  los  Qeles  con  su  reveren- 
te recojimiento  la  muerte  del  Salvador  del  Mundo.  Ter- 
minados los  últimos  oficios  y  re/os  de  ese  dia  en  todos  los 
templos,  las  puertas  de  estos  se  babian  cerrado.  La  luna, 
principiando  su  decrecimiento,  babíase  levantado  bastante 
sobre  el  horizonte  y  pardas  nubes,  de  cuando  en  cuando,  la 
ocultaban,  aumentando  asi  el  tinte  tétrico  con  que  la  cubria 
desde  que  apareció,  aquella  trisiisima  noche. 

Pocos  momentos  hacian  que  el  relox  de  Cabildo  habia 
dado  las  diez,  dejando  oir  la  sonora  campana  sus  golpes, 
uno  tras  otro,  con  pausa  y  tono  lúgubre:  como  si  ella  tam- 
bién con  sus  ecos  plañideros  quisiese  anunciar  el  gran  de- 
sastre que  pronto  iba  á  saber  el  pueblo,  sobrecojiéndose  de 
aflicción  y  cayendo  postrado  por  la  inmensidad  y  lunesta  tras- 
cendencia de  aquel,  el  ánimo  de  lodos. 

Un  gruiK)  de  cinco  personas,  venidas  de  distintos  puntos 
y  con  poso  apresurado,  vióse  ¿  esa  hora  en  la  plazuela  de  la 

de  Correos  que  ocupaba  un  ángulo  de  la  plaza  principuL 


RECUERDOS    HISTÓRICOS.  51 

Conversaban  en  voz  baja,  espresándose  en  la  acción  y  dibu- 
jándose en  el  semblante  de  cada  uno  de  los  interlocutores,  la 
intranquilidad  de  sus  espíritus  y  como  si  un  pensamiento 
nacido  de  la  proximidad  de  una  calamidad  pública  les  preo- 
cupase. 

Aquel  sitio  era  en  ese  tiempo  el  punto  de  numerosa  reu- 
nión de  ciudadanos  que,  con  ocasión  de  la  llegada  semanal- 
mente  de  las  balijas  de  correspondencia  de  todas  las  carre- 
ras, iban,  unosá  recibir  la  suya,  otros  á  saber  noticias,  de 
grande  interés,  en  lá  situación,  para  todos.     AUi  como  en 
un  club,  al  aire  libre  se  hablaba  de  negocios  mercantiles,  de 
la  guerra,  de  la  política,  de  todo.   Abundaban  los  mariscales, 
ú  elaboradores  de  planes  estratéjicos,  los  tribunos  y  los  cor- 
redores de  noticias  falsas,  inventadas  que,  de  boca  en  boca 
corrían  hasta  llegar  á  conseguir  cincuenta,  sesenta  ediciones 
cada  una,  por  de  contado,  con  sus  respectivas  correcciones, 
aumentaciones  y  comentarios     No  era  extraño  ver  pues, 
que  dos  hombres  conversando  de  pie  en  aquel  lugar,  atraje- 
sen por  esa  circunstancia  sola,  dos,  seis,  que  se  les  reunie- 
sen, veinte,  ochenta,  si  algo  habia  de  novedoso,  que  forma- 
sen otros  grupos,  y  á  veces,  muchedumbre  para  la  que  era 
estrechísima  la  plazuela,  teniendo  entonces  que  desbordarse 
á  la  plaza  principal  y  á  las  esquinas.     Llegado  á  ese  estado  el 
rendei'Vous  del  Correo,  la  ajitacíon  se  producía  en  los  corri- 
llos, se  absorvian  estos  unos  á  otros  y  formaban   una  masa 
compacta  y  un  rumor  sordo  se  dejaba  oir  entonces  á  la  dis- 
tancia salido  de  aquel  no  interrumpido  palabreo  de  tanta 
jente,  con  tan  diversos  tonos  de  voz— gritaban  y  manotea- 
ban, perorando,  aplaudían,  reprobaban  — se  retiraban  unos  y 
les  remplazaban  nuevos,  hasta  que  la  hora  avanzada  de  la  no- 
che, ola  exijencia  en  la  mayor  parte  de  las  oeupasiones  indi- 


:it  IV    i;i:viSTA  DE  RO^OS  ilRES. 

viduales,  si  era  de  diablos  hacia  dispersarse  poco  á  poco. 

Aquella  noche  melancólica,  que  en  su  tétrico  claro  os- 
curo parecía  presajiar  una  gran  catástrofe,  una  pública  cala- 
tuidad,  cinco  minutos  después  de  la  reunión  en  la  plazuela 
M  Correo  de  esos  cinco  hombres  que  conversti^ban  en  voz 
b«ija.  se  deslizaban  como  sombras  desembocando  por  las 
ocho  calles  que  se  cortaban  en  la  plaza  principal,  de  á  uno.  de 
á  dos.  de  á  tres  juntos,  hombres  cfue  iban  con  aire  inquieto 
al  lugar  donde  estaba  aquel  primer  grupo,  y  llegando  aumen- 
taban el  círculo  y  desde  luego  In  ajitacion  de  ánimo  que  se 
pintaba  en  todos  los  semblantes. 

Otros  cinco  minutos  corridos,  los  grupos  se  habían  au- 
mentado considerablemente,  en  el  correo,  en  las  esquinas,  en 
la  plaza,  frente  á  la  casa  del  gobernador  intendente.  General 
l.uzuriaga,  al  costado  sud  de  esta.  Los  rumores  corrían  de 
uno  en  otro,  de  funestas  noticias.  Veíanse  salir  y  llegar  á 
esa  casa  á  caballo  y  a  gran  galope,  el  Comandante  de  Armas 
(lorvalan,  sus  Ayudantes,  Edecanes  de  aquel,  ordenanzas, 
cimduciendo  órdenes  y  ejecutando  oportunas  medidas  de  se- 
guridad, disposiciones  precaocionales  para  todo  evento  des- 
graciado que  masó  menos  próximo,  llegara  á -comprometer 
el  orden  público  y  aun  la  causa  nacional. 

El  terror  de  un  peligro  inminente,  que  la  generalidad  de 
las  gentes,  lo  sentía  inmediato,  se  difundía  rápidamente  y  se 
notaba  que  con  la  consternación  morcada  en  el  rostro,  los 
ciudadanos  se  retiraban  á  sus  casas,  no  queriendo  perder 
tiempo  eu  hacer  sus  prepftracíones  para  una  emigración. 
I.is  Minoras,  en  las  ventanas  ó  las  puertas  de  sus  casas  dete- 
iiHMidoú  los  transeúntes,  les  preguntaban  llenas  de  ansiedad 
y  aflicción,  la  causa  de  aquella  alarma  tan  á  deshora  y  que  so 
premMilaba  con  el  ospecto  de  funestas  desgracias  para  la  cau- 


RECUERDOS    HISTÓRICO  .  ^O 

sade  la  Patria.  El  transcunle  satisfaóia  la  pregunta  vn  bre- 
ves palabras,  y  en  los  mismos  términos  que  le  había  siiio 
trasmitida  la  noticia,  y  pasaba,  y  aquellas  sé  retiraban  desola- 
das aliuteriorde  sus  habitaciones,  ó  permanecian,  dudando, 
ansiando  mas  detalles  y  aehraciones.  en  su  puesto  para  cues- 
tionar á  cuantos  pasasen, 

♦  ¿Y  que  era  pues  al  fin,  loque  liabia  orijinadc  aquella  sú- 
bita, inesperada  alarma   en  la  ciudad  de  Mendoza? 

;Ay! era  la  sorpresa  hecha  al  ejército  Argentino  Chi- 

leño  que  mandaba  en  Gefe  el  General  D.  José  de  San  Martin, 
por  el  español  que  mandaba  el  general  Osorioen  Cancha- Ra- 
yada^ el  19  de  marzo  de  1818! 

Mé  aquí  como  llegó  esta  fatal  noticia  á  la  capital  de  Cu- 
yo.- 

El  Teniente  de  Artilieria  de  los  Andes,  1).  M.  A.  (men- 
docino  por  desgracia),  saliendo  el  primero  en  fuga  del  campo 
del  desastre,  dando  espuela  á  su  caballo  de  dia  y  de  noche, 
pasando  los  altos  y  escabrosos  Andes,  salvando  en  alas  del 
pavor,  esas  estrechísimas  sendas  al  costado  de  insondables 
precipicios,  había  llegado  entre  9  y  10  de  esa  noche  del  vier- 
nes santo  que  hemos  descrito,  á  la  ciudad  de  Mendoza.  Cerca 
de  180  leguas,  por  tales  caminos,  corrió  en  dos  ó  tres  días, 
no  estamos  seguros  en  esto.  Entróse  á  su  casa,  postrado  del 
miedo  y  del  cansancio  y  dijoá  su  familia:  todo  se  ha  perdido, 
el  ejército  de  la  patria  ha  sufrido  una  completa  derrota.  Es- 
parcióse en  el  acto  la  fatal  noticia  y  llegando  hasta  el  General 

Luzuriaga,  mandó  llevar  al  oficial  A á  su  presencia.     Lo 

cuestionó  sobre  el  suceso,  y  este  con  las  lágrimas  en  los  ojos 
y  con  el  terror  pintado  aun  en  su  semblante  le  repitió  aquellas 
mismas  palabras.  Habla  oido,  agregaba,  las  descargas,  pri- 
mero del  batallón  Burgos  del  ejército  español,  que  sorpren- 


.%4  U  BEVISTA   DE   BrFNOfí    iIRES. 

dicndo  al  nuestro  que  estaba  coií  mis  a  unos  empabellonadns 
?  durmiendo,  liabia  penetrado  hasti  el  centro  y  después 
otra  descarga  y  tiros  de  fusil  sueltos,  envolviéndose  en  una 
completa  confusión  seguida  de  la  dispersión  de  todo  el  ejérci- 
to unido  sin  saber  cual  habií*  sido  la  suerte  del  general  en  ge- 
fe,  si  había  muerto  ó  habia  sido  hecho  prisionero.  El  Go- 
l>ernador  mandó  al  oOcial  <?é  retirase  y  permaneciese  en  íh 
casa  en  clase  de  arres'ado. 

Sin  parte  oficial  aun  de  este  terrible  desastre,  que  podía 
volver  ¿  uncirnos  al  yugo  del  oprobioso  despotismo  colonial, 
sin  que  ningún  otro  testigo  presencial  de  tal  desgracia,  se  hu- 
biese presentado  en  toda  esa  noche,  el  pueblo  de  Mendoza  y 
sus  autoridades,  sorprendidos  á  su  vez,  habían  caído  en  la 
mas  profunda  consternación  y  de  pronto  apoderóse  de  todos 
los  ánimos  la  zozobra  y  el  espanto  por  un  peligro  inminente  de 
invasión  á  la  Provincia.  Sin  embargo  y  como  antes  tobe- 
mos dicho,  el  General  Luzuriaga  y  su  Estado  Mayor,  las  au- 
torídades  civiles  y  gran  número  deciudadanos,  entusiastas  por 
locaas-i  de  la  libertad,  se  sobrepusieron  con  su  presencia  de 
animo,  con  las  prontas  y  acertadas  medidas,  con  los  recursos 
de  todo  jénero  ofrecidos,  al  desaliento  producido  por  aquel 
inesperndo  contraste  de  nuestras  armas. 

Todo  fué  previsto  y  á  tt)do  se  atendió  activamentr»  para 
pooer  00  solo  en  estado  d(»  defensa  la  provincia  de  Cuyo,  sino 
para  prestar  inmediatamente  cuantos  auxilios  debía  requerir 
o\  ejército  patriota  en  su  retirada,  si  es  que  algunos  restos 
<i<  <  I  habían  conseguido  salir  f^n  orden  y  compactos  del  cam- 
po del  desastre.  Una  d(»  sus  primera-j  providencias  fué  des- 
pachar chasques  y  comisionados,  con  intervalos  de  horas,  uno 
tras  otro,  ó  Chile,  con  término  perentorio  y  angustiado,  co- 
mo lo  oxijian  las  circunstancias,  con  orden  de  ir  hasta  encon- 


RECUERDOS   HISTÓRICO  >.  5o 

trar  al  General  en  Gefe,  ó  aquel  queocupasesu  lugar.  Tam- 
bién se  despacharon  órdenes  á  los  Tenientes  Gobernadores 
de  Cuyo  para  que  ayudasen  con  prontitud  y  enérjica  acción 
lasmedidas  del  Gobernadorlntendente.  Doblóse  lavijilancia 
respecto  á  los  Carreras  presos  en  la  cárcel  pública,  temiendo 
que  se  aprovechasen  de  aquel  conflicto  para  intentar  y  efectuar 
uMi  evasión,  que  complicaria  considerablemente,  sin  duda, 
una  situación  ya  de  suyo  tan  peligrosa. 

'       XXY. 

Testigos  presenciales  de  la  sorpresa  de  Cancha  rayada, 
y  también  algunos  cronistas  de  nuestras  glorias  militares, 
con  suficiente  acopio  de  documentos  y  de  noticias  fidedignas 
han  dejado  pajinas  escritas  sobre  ese  notable  episodio,  que 
recojerá  la  historia  argentina.  No  nos  incumbe,  por  lo  tan- 
to á  nosotros,  hacer  en  este  lugar  un  nuevo  relato. 

Bástenos  decir,  reasumiendo  los  hechos,  que  la  salvación 
del  ejército,  de  la  independencia  de  dos  repúblicas,  del 
honor  de  nuestras  armas,  debióse  en  esa  noche  fatal,  de 
confusión  y  de  terrible  conflicto,  al  Coronel  del  n.  ®  ii  de 
los  Andes  D.  Juan  Gregorio  de  Las  Heras,  que  mandaba  una 
brigada.  Su  pericia  militar,  su  ojo  de  águila,  su  acreditado 
valor  personal,  sobresaliendo  en  esta  dote  la  serenidad  y  la 
feliz  inspiración  en  su  puesto  de  mando,  le  valieron  ser  el 
héroe  ilustre,  de  inmortal  gloria,  en  ese  terrible  contraste, 
del  ejército  unido,  manteniendo  compacta  y  en  orden 
una  división  de  5,000  y  mas  hombres,  que  sacó  del  cam- 
po, retirándose  á  la  capital  y  que  fué  durante  su  marcha  el 
punto  de  reunión  de  los  dispersos.  Brilla  aun  hoy  dia  sobre 
sus  ne\)adas  sienes  la  corona  cvUca  con  que  dos  repúblicas, 
en  el  sentimiento  uniforme  de  sus  hijos  agradecidos,  premia- 


56  LA   BEVISTi  DE  BOE^OS  AIRES. 

ron  hecho  tao  uKamcnle  ilastre  y  trascedenlal  para  la  causa 
li  uérica.    Ybrillaiü  durante  siglos  y  siglos  sobre  su 

sepulcro,  cuando,  con  inmenso  dolor  de  esas  mismas  dos  re- 
públiciis,  llegue  el  momento  de  cerrarse,  cubriendo  sus  ve- 
oerandos  restos. 

Después  de  todo,  dos  días  transcurrieron  sin  que  se  su- 
piese en  Mendo/a  la  verdad  y  el  tamaño  del  desastre.  ^1 
cabo  de  ellos,  llegó  el  parte  oíicial  y  con  él  los  detalles  coo- 
oernicntes,  que  hacian  saber  la  consoladora  noticia  de  haber- 
se salvado  el  ^ejército  y  estar  reorganizándose  apresurada- 
mente á  las  inmediaciones  de  Santiago. 

Despertóse  de^  nuevo,  maj  vigoroso,  en  los  pueblos  de 
Cuyo  el  entusiasmo  patrio.  Cumpliendo  el  Intendente  las 
órdenes  perentorias  del  General  en  Gafe  del  Ejercito  uni- 
do, los  ciudadanos  todos  concurrian  con  la  espontaneidad 
de  siempre  i  hacer  efectivos  los  auxilios  que  exijia  el  estado 
del  ejército,  seguido  de  cerca  por  el  enemigo,  envanecido  por 
la  sorpresa  de  Cancha-rayada.  Era  indudable  qne  una  gran 
baUílU  se  aproximaba,  y  velase  del  uno  y  del  otro  lado  de  la 
Cordillera,  cuyo  pasaje  sobreviniendo  muy  pronto  la  estación 
de  las  nieves  iba  á  ser  cerrado  del  todo,  desplegarse  una  acti- 
vidad para  aumentar  nuestras  Icjiones  en  hombres  y  en  ele- 
mentos de  combate.  No  habia  que  ¡ferder  tiempo,  si  en  re- 
paración de  las  armas  argén  ti  no-chilenas  y  en  interés  déla 
causa  americana,  debian  redoblarse  los  esfuersos  para  al- 
cauxar  ó  toda  costa  una  inmediata  y  completa  victoria. 

Pero  mit^ntras  quese desenvolvían  rápidamente  estossu- 
ct§o§,  otro,  aunque  personal,  ligado  con  aquellos  por  graves 
antecedentes  tenia  también  lugar— Los  dos  hermanos  Carre- 
raa,  D.  lUan  José  y  D.  Luis,  presos,  como  hemos  dicho,  en  la 
cárcel  de  Meodoza,  hobiau  fraguado  en  esas  apuradas  cir- 


RECUERDOS    HISTÓRICOS.  O/ 

cunstancias,  un  raotin  v^ue  tenia  por  objeto,  según  el  mismo 
plan  sorprendido  á  tiempo,  obtener  su  libertad,  prender  al 
Intendente  de  la  Provincia  y  tomar  hombres  y  recursos  para 
formar  una  división  con  la  que  se  lanzarían  á  Chile  y  se  apo- 
perarian  del  poder  y  del  mando  del  ejército  — En  el  acto  de 
ser  tomados  los  hilos  de  este  complot,  el  General  Luzuriaga 
ordenó  se  les  levantase  un  proceso  y  dio  cuenta  de  ello  al 
Supremo  Director  en  Buenos  Ayres,  al  Gobierno  de  Chile  y 
al  General  San  Martin. 

Entonces,  nuestra  corta  edad  no  nos  permitía  juzgar  so- 
bre la  verdad  ó  falsedad  de  ese  hecho  de  los  Carreras— Des- 
pués, no  tuvimos  oportunidad  de  ver  los  legajos  de  esa  cele- 
bre causa  que,  como  la  seguida  tres  años  mas  tarde  á  su  otro 
hermano  D.  Miguel,  encontravanse  ambos  en  los  archivos 
de  Gobierno  de  Mendoza.  Al  presente  no  podemos  asegurar 
si  se  han  estraviado  o  no— á  pesar  de  haber  procurado  des- 
de aqui  el  informe  al  respecto  de  un  amigo  en  Mendoza,  que 
ha  prometido  dárnoslo.  ^ 

No  estamos  pues  en  aptitud  de  dar  mas  esplicaciones 
sobre  este  heeho — Remitimos  al  lector  que  quiera  formar 
juicio  ímparcial  sobre  él^  en  cuanto  lo  permite  la  oscuridad 
en  que  hasta  ahora  permanece  envuelto  á  los  «Escritos  pos- 
tumos del  General  D.  Toribio  de  Lusuriaga,»  que  ha  publi- 
cado esta  misma  Revista  y  al  «Ostracismo  de  los  Carreros» 
por  el  señor  Vicuña  Makena. 

Terminado  ese  proceso,  fueron  sentenciados  á  sufrir 
la  ultima  pena  esos  dos  infortunados  hermanos.  Su  ejecución 
tuvo  lugar  en  la  plaza  principal  de  Mendoza  el  8  de  Abril 
de  ese  mismo  año  de  1 81 8. 


.«Sg  U   REVISTA   DE  BUENOS  AIRES. 

XXVI 

Ai  tlia  siguiente,  9  de  Abril,  llegó  á  manos  del  Goberna- 
dor Inlendenle  de  Cuyo  el  parte  oflcial  de  la  gran  victoria 
que  habia  obtenido  el  ejercito  unido,  bajo  las  ordenes  del 
inTicto  General  San  Martin  en  el  llano  de  Maipú  el  día  5  del 
mismo  mes,  contra  el  ejército  español  á  las  órdenes  del  Ge- 
neral Osorio. 

La  ciudad  de  Mendoza,  la  primera  que  recibia»  de  este 
lado  de  los  Andes,  tan  feliz  noticia  alzóse  entusiasmada,  dan- 
do repelidos  victores  á  la  Patria,  al  ínclito  General  San  Mar- 
tin, vencedor  en  Chaca  buco  y  Maipú,  á  los  valientes  del 
ejército  unido  que,  en  esta  última  gran  jornada,  habian  ilus- 
trado sus  nombres,  por  su  valor  denodado,  por  su  pericia  y 
disipliiia  venciendo  en  buena  ley  y  de  la  manera  mas  com- 
pleta, á  los  vencedores  de  los  vencedores  de  Austerliz  y  Ma- 
rengo 

Los  habitantes  de  la  capital  de  Cuyo  y  de  sus  estensos  y 
poblados  arrabales,  hombres,  mujeres,  viejos,  niños  y  aun 
enfermos,  toaos  apresuradamente  y  en  tumulto  se  agolpa- 
bao  ¿  la  plaza  principal,  á  las  calles  de  mab  tránsito,  vivan- 
do, como  acabamos  de  decir,  á  los  héroes  de  esta  espléndida 
victoria  y  para  oir  los  detalles  de  ella,  para  tener  un  ejem- 
plar del  parte  dado  por  el  triunfador,  para  contemplarlos 
trofeos  en  banderas,  estandartes  y  otros  objetos,  tomados  al 
tMjemigo.  Tresdias  duraron  las  solemnes  y  fastuosas  fiestas 
con  que  Mendoza  celebró  la  victoria  de  Maipú— tluminasio- 
nes  de  colores,  magníficos  fuegos  de  artificio,  salvas  de  arti- 
llería, espléndidos  bailes  y  servicio  de  ambigú,  repetidos  ban- 
qyeles,  funciones  d«  teatro  de  aficionados.  Era  venladera- 
nMOle,  un  exesode  lujo,  de  ardor  patriótico,  el  que  des- 
pl<^ü  esta  dudad,  cuna  del  ejército  de  ios  Andes,  manifes- 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  59 

tándose  orgullosa  de  los  laureles  que  ese  su  hijo  querido 
acababa  de  conquistar  de  nuevo,  mas  frondosos,  mas  brillan- 
tes  y  abundantes  que  los  arrancados  con  tanto  arrojo  y  va- 
lentía en  Chacabuco, 

Los  pueblos  de  San  Juan  y  San  Luis,  á  su  vez,  lleva- 
ron el  regocijo  público  en  esta  vez,  al  mas  alto  punto  de 
caloroso  patriotismo  con  que  se  distinguieron  siempre  en 
esa  memorable  campaña. 

Mendoza  tuvo  dos  banderas  de  las  tomadas  al  enemigo 
Y  á  San  Juan  y  San  Luis  repartióseles  una  respectivamente, 
que  colocaron  como  trofeos  bajo  las  bóvedas  de  sus  princi- 
pales templos. 

Esas  fiestas,  en  Mendoza,  no  eran  las  que  especialmen- 
te preparaban  con  crecidos  gastos  y  tiempo  suficiente  para 
que  fuesen  dignas  del  alto  y  glorioso  hecho  de  armas 
á  que  las  consagraban.  Esa  capital  quería  que  asistiendo  á 
ellas  las  presidiera  el  General  vencedor.  Se  le  esperaba  á 
fines  de  abril,  de  paso  á  Buenos  Aires. 

El  recibimiento  del  héroe  de  Chacabuco  y  Maipú,  fué 
una  fiesta  de  triunfo,  no  obstante  haber  hecho  todo  lo  po- 
sible el  General  San  Martin  para  escusarse  de  ella.  Mendo- 
za estaba  de  gala  desde  un  dia  antes.  Un  inmenso  pueblo  se 
apostó  desde  muy  temprano  en  la  larga  calle,  entrada  prin- 
cipal de  Chile.  Los  árboles  que  la  enfilaban  á  los  costados, 
los  edificios  todos  estaban  adornados  con  banderas,  gallar- 
detes y  hermosas  colgaduras  azul  y  blanco;  arcos  triunfales 
vistosamente  decorados  de  trecho  en  trecho,  cubriendo  sus 
ángulos  escudos  alusivos  y  magníficos  trofeos  militares.  El 
estampido  del  cañón,  anunció  la  aproximación  del  ilustre 
triunfador,  y  las  salvas  de  artillería,  los  repiques  de  campa- 
lías  de  diez  templos,    los  vivas  de  ocho  á  diez  mil  personas, 


60  Ik     BFAISTA    DK  AIRES. 

que  fíe  arrt*mo)inaban  ol  paso  como  un  torbellino,  atronaban 
ti  aire.  Al  aparecer  el  General  en  presencia  de  esle  su  bien 
amado  pueblo,  íué  tomado  en  brazos  desde  su  caballo  y 
traosportodo  así,  en  ua  largo  tiavi  cto,  hi\>[i\  la  casa  de  su 
amigo  el  ciudadano  don  Manuel  Ignacio  Molina,  en  la  plaza 
principal.  Algunos  de  sus  edecanes  y  ayudantes  de  campo  y 
una  pequeña  escolta  le  acompañaban.  Aquella  noche  y  el  dia 
siguiente,  particularmente,  se  vcia  enloquecido  do  entusias- 
mo al  pueblo  niendiK'iiio,  rodeando  por  largas  horas,  los 
ciudadanos,  unos  después  de  otros  para  darse  lugar,  la  casa 
del  General  vencedor  vn  M:upú.  Querian  verlo,  tocarlo, 
hablarlo,  dejar  impiesa  en  su  mente  de  una  manera  indele- 
ble aquella  elevada  íigura,  aquel  bello  tipo  de  héroe  antiguo, 
para  dibujarlo  por  sus  recuerdos,  narrándoles  las  glorias  de 
la  Patiij,  coiiquisladas  por  él  y  sus  valientes  sollados,  á  sus 
hijos  y  á  sus  nintos. 

El  General  San  Martin  no  pudiendo  detenerse  sino  tres 
dias  en  Mendoza,  solo  admitió  un  banquete  y  uno  ó  dos  bai- 
les, eu  los  que  se  ostentó  el  mayor  hijo  en  los  salones  pre- 
parados en  un  gran  patio  de  una  (  í<;i  [)articular.  Aceptó  de 
la  Municipalidad  las  tiestas  públicas  que  esta  quería  dar  en 
celebración  del  gran  Iriunfii  del  5  de  abril  de  1818,  en  las 
llanuras  del  Maipú,  y  como  una  manifestación  de  adhesión 
al  triunfador,  por  parle  dv\  pueblo  Mendocino.  Aceptólas 
*  para  el  tiempo  en  que  regresase  de  Buenos  Ai us.  Accedió 
ala  solicitud  (|ii(  se  le  hizo  por  la  misma  Municipalidad  pa- 
ra que  al  Sargento  Ma\  i  l'.ltran  viniese  de  Chile  á  prepa- 
rarlaadeede  luego,  ron  i  j  especial  inteligencia  que  poseia  al 
rMpeeto. 

Partiendo  enseguida  « I  (.nural  á  Buenos  Aires,  llegó 
á  aita  ciudad  capital  de  la  Uepúblicu  el  1  i  do  mayo  siguien- 


nECÜERDüS   HISTÓRICOS. 


61 


te  (1),  donde  fué  presentado  al  Soberano  Congreso  de  las 
Provincias  Unidas  del  Rio  de  in  Plata,  por  el  Supremo  Di- 
rector, General  Pueyrredon,  como  lo  fué  el  joven  General 
del  ejército  de  Italia  al  Directorio  para  poner  en  sus  manos 
las  banderas  tomadas  en  Lodi,  Areola,  Mont(:niote,  y  otras 
celebres  batallas,  y  el  tratado  de  Gampo-Formio,  como  los 
laureles  conquistados  para  la  república  en  esa  rápida  y  glo- 
riosa campaña.  Asi  apareció  ante  el  Congreso  Argentino 
nuestro  joven  General,  este  modesto  republicano,  reciente- 
mente vencedor  en  Chaca  buco  y  Maipú.  Fué  recibido  de 
ese  Soberano  Cuerpo  con  ardorosos  aplausos,  con  palabras 
dignas  del  que  tan  alta  gloria  había  dado  á  dos  repúblicas. 

Este  mismo  Congreso  acordó  merecidos  honores  al  in- 
victo General  San  Martin,  volviendo,  entreoíros,  á  conferir- 
le el  grado  de  Brigadier  General  que  siempre  rehusó.  To- 
dos los  Jefes  y  oGciiales  del  ejército  de  los  Andes,  fueron  con- 
decorados con  un  cordón  por  la  victoria  de  Maypú,  á  los  pri-  ^ 
meros  de  oro,  á  lossegundosde  plata.  Promoviendo  á  un  gra- 
do masa  aquellos  que  se  habían  distinguido.  Mandó  también 
por  medio  de  un  decreto  se  abriese  una  lámina  en  bronce  que 
debía  repartirse  en  todas  las  capitales  de  Provincia  y  ciuda- 
des subalternas,  alusiva  á  las  dos  victorias  que  nuestras  armas 
habian  conseguido  contra  los  españoles  en  Chile,  con  esta 
inscripción:  La  gratitud  Nacional  al  General  en  Gefe  y 
Ejército  vencedor  en  Chacabuco  y  31aipú.  Sancionó  igual- 
mente que  los  jefes,  oficiales  y  tropa,  eran — Heroicos  defen» 
sores  de  la  Nación,  Y  ««jue  sus  nombres  se  inscribiesen  en 
«un  Rejislro  Civico  que  debía  existir  en  cada  Municipalidad» 
(2  y  4  de  Mayo  de  1818.)  (2.)  Ni  esto  ni  aquello,  se  llevó 
a  efecto. 

1.  Efemérides  áe  íiuüQZ. 

2.  Id. 


<tS  U  EETISTA  DE  BUENOS  AIEE8. 

El  Congreso  y  Directorio  de  Chile  no  fueron  menos  jus- 
tos y  agradecidos  en  volar  honores  y  premios  ai  ejército  re- 
oonqoislador  que,  al  mando  del  General  San  Martin,  babia, 
trasponiendo  los  Andes,  cubiértose  de  gloria  en  dos  grande^ 
ba tallas ~ la  de  Muipii  sobre  todo. 

Cuatro  mil  novecientos  arjentinos  y  chilenos,  comba- 
tiendo con  un  denuedo  y  arrojo  singulares  durante  seis  ho- 
ras—desde las  i  2  del  dia  hasta  las  seis  de  la  tarde— habían 
tríanfado  de  cinco  mil  trescientos  españoles  veteranos  vence- 
dores en  cien  batallas  y  combates.  Gran  número  de  pri- 
sioneros fueron  tomados  y  entre  ellos  toda  la  plana-mayor, 
los  generales  Ordoñez,  Primo  de  Rivera,  los  coroneles  Mor- 
ía, Morgado  y  otros  gefes  y  oficiales  de  nota.  Solo  su  Gene- 
ral eu  gefeOsorio,  con  una  pequeña  escolta,  salvó  huyendo 
á  Valparaíso,  de  donde  se  trasladó  apresuradamente  á  Con- 
cepción. Parque,  armamento  en  general,  la  caja  militar, 
banderas,  estandartes  y  otros  trofeos,  cayeron  en  poder  del 
ejército- unido. 

La  descripción  de  esta  espléndida  victoria  la  han  hecho 
ya  muchas  plumas  que,  ó  fueron  actores  en  ella,  ó  consiguie- 
ron compilar  con  exactitud  y  minuciosa  proligidad,  sus  deta- 
lles.    A  ellas  pueden  ocurrir  nuestros  lectores. 

Damián  Hüdson. 
(CoDtiouará) 


-mi* 


NAVEGACIÓN  DE  ULTRAMAR  EN  EL  SIGLO  XVUL 


CARTA  DEL  PADRE  CAYETANO  CATTANEO 

Inserta  en  el  "Christianesimo  felice"  de  Luis  Antonio  luratori   y 
traducida  del  italiano  por  Jos6  Manuel  Estrada. 

(Continuación.)  (1) 

Llegados  por  especial  gracia  de  Dios  á  los  4  ó  5  grados 
después  de  la   linea,  se  levantó  un  viento  fresco  y  por  mu- 

l.     Véasela  pfigina  561. 

Advertencia^— Eíx  sido  preciso  suprimir  uh  párrafo  por  liaberse 
perdido  un  orijinal  y  no  ser  posible  reponerlo.  El  ejemplar  de  Muratori 
de  donde  han  sido  traducidas  estas  cartas,  es  una  edición  en  dos  volúme- 
nes perteneciente  á  la  Biblioteca-Americana  del  general  Mitre.  Hoy  no 
es  posible  consultarlo  por  encontrarse  este  al  mando  del  ejército  de  opera- 
ciones, de  consiguiente  no  ha  quedado  otro  arbitrio  que  suprimir  la  parte 
en  que  se  describía  un  pescado.  Los  señores  Lamas  y  Carranza  tienen  la 
misma  obra;  pero  la  edición  que  posee  el  primeroj^  es"de  1752,  de  Venecia, 
y  la  que  tiene  el  segundo  es  la  traducción  francesa  de  175Zi,  en  ninguna 
de  las  cuales  se  encuentran  estas  cartas  que  se  publicaron  en  el  segundo  vo- 
lumen. El  señor  Estrada,  nuestro  amigo,  ha  tenido  la  deferencia  de  per- 
mitirnos adoptar  este  temperamento  para  no  suspender  la  publicación  de 
la  presente  carta  y  de  otras  dos  que  tenemos  ya  en  nuestro  poder. 


64  I A  rkvista  1)F  iiir.Nos  aires. 

chos  días,  que  nos  desclavó  ile  aquel  ruar  de  aceite  en  que  es- 
tábamos casi  inmóviles,  y  millgó  mucho  los  escesivos  calores 
de  aquel  horno.  Verdad  es  que  creciendo  siempre  mas,  ter- 
minó |H)runa  límpeslad,lacual,  no  obstante  como  se  vio,  no 
íuc  peligrosa.  No  esperéis  de  mi  su  descripción*.  la  encon- 
Iroreiscn  los  jíoelas  y  < n  I  s  historiadores.  Solamente  os 
diré,  que  yo  no  habia  visto  tal  multitud  de  relámpagos  y  do 
rayos,  porque  eran  tan  consecutivos  el  uno  al  otro,  que  el 
cielo,  cuando  llegamos  á  la  noche,  estaba  complotaní]ente 
iluminado,  ni  recuerdo  haber  oído  estrépito  semejante  al  de 
los  quecaianen  el  océano,  que  sinembargo,  creo  procedie- 
se del  mismo  mujido  del  mar.  Lsta  fué  la  ocasión  en  que 
▼i  el  San  Telmo,  que  no  es  otra  cíísa  que  una  llama  de  fuego 
que  se  enciende' durante  ia  tempestad  en  la  punta  de  un  palo 
o  en  la  eslremidad  de  una  entena,  y  que  es  recibido  comun- 
mente por  los  marineros  como  una  señal  ciertisima  de  que  la 
borrasca  acabará  pronto  y  sin  peligro  del  buque,  por  locual, 
la  primera  vez  que  aparece  todos  se  arrodillan  en  el  acto, 
dando  gracias  á  Dios  y  á  la  Santísima  Virgen  por  tan  feliz  au- 
gurio. Eran  como  las  dos  ó  las  tres  de  la  nodie  y  pa recia 
que  el  vietto  se  enfurecía  cada  vez  mas  cuando  uno  bajó  a 
toda  prisa  á  la  támara  en  que  estábamos  nosotros,  anun- 
ciando qu»en  aquel  momento  se  habia  visto  el  San  Telmo. 
Yo  entonces  por  salir  de  la  duda  de  si  aquello  era  una  apren- 
fioU  popular  ó  una  cosa  efectiva  me  diriji  á  popa,  donde  tan 
pronto  como  me  vierou:— 1/irfío,  Padre,  me  decian,  mírelo 
aUt.  Miré  con  atención  y  en  verdad  era  asi,  es  decir,  una  pe- 
queña llama  que  relucía  sobre  la  eslremidad  de  la  eolena  ma- 
yor, y  8«í  distinguía  muy  claramente  en  la  oscuridad  de  la  no- 
che. Lí)  observé  con  sumo  placer,  como  también  la  alegría  es- 
ir.nii.fjn  Mi;.  (...I.  MH.  i.,<in  la  marinería  cantaba  en  dos  corns 


LOS   P.  P.  GERVASOM    Y    CATTANBO.  6j 

las  letanías  de  la  Santísima  Virgen,  la  confianza  que  tenían  en 
que  la  borrasca  acabaría  sin  peligro,  al  punto  que  mientras 
las  ondas  seguían  enfureciéndose  y  retumbaban  los  rayos 
por  todas  partes,  ellos  seguían  su  canto  alegrementt^  sin 
hacer  el  menor  caso.  Si  la  llama  en  cuestión  es  un  efecto 
natural  ó  no,  no  me  pondré  ahora  á  averiguarlo.  Solo  digo, 
que  aunque  sea  así,  como  los  fuegos  fatuos  y  otros  seme- 
jantes, Dios  se  sirve  de  ellos  para  dar  á  los  navegantes  una 
esperanza  casi  cierta  del  feliz  éxito  de  la  tempestad,- que 
ellos  atribuyen  á  la  intercesión  del  glorioso  San  Telmo, 
al  cual  pintan  generalmente  con  un  buque  y  una  llama  en  la 
mano  y  en  cuyo  honor  recitan  todos  los  días  una  devota  can^ 
cíon  comoá  protector  contra  las  tempestades. 

Debo  también  advertir,  que  por  casi  todo  el  trecho  deí 
mar  sugeto  á  la  Zona  tórrida  y  mucho  masen  la  vecindad 
del  Ecuador  cuando  llueve  sobre  los  vestidos,  el  agua  en  po- 
cas horas  se  descompone  y  produce  gusanos  blancos  como 
los  del  queso,  de  modo  que  sí  pasada  la  lluvia  se  olvida  al- 
guno estender  su  vestido  mojado  y  esponerlo  al  sol,  lo  en- 
contrará bien  pronto  cubierto  de  semejante  mercancía.  Asi 
después  de  varias  circunstancias  que  dejo  por  ser  de  poca 
cuenta,  arribamos  al  Trópico  de  Capricorni.),casi  á  la  mitad 
de  la  cuaresma,  que  por  buena  1  ;rtuna  nos  tocó  pasar  toda 
en  el  mar,  donde  os  aseguro,  que  se  hace  mucho  mas  rigu- 
rosa que  en  tierra;  porque,  asi  como  en  medio  de  tanta 
agua,  se  padece  mas  sed  que  en  ninguna  otra  parte,  asi  tam- 
bién, en  medio  á  los  pescados,  se  esperimenta  su  escasez  mas 
que  en- ningún  lugar,  ya  que  mientras  camma  la  nave  no  se 
puede  pescar;— asi  fué,  que  á  escepcion  de  tres  ó  cuatro 
veces  que  probamos  un  poco  de  pescado  fresco,  todo  el  resto 
lo  pasamos  con  salado  que  servia  sino  á  quitar  d  hambre,  á 


I 


(jO  U  BEVISTA  DI   BL'ENÜS  AIRES. 

k)  m<  U08  á  eiia  uder  la  sed.    Júntase  á  esto  que  los  hoi  as  de 
comer  en  lus  buques  de  Espona,  son  compleiaraente  diver- 
sas por  do  decir  Cünlrarias  á  nueslra  distiibiirioii,  pues,  co- 
mo «lio  tro  horas  ontes  de  mediü-dia  se  va  ala  mesa:  y  esto 
lo  llamni)  a/muerzo,  es  decir  le  cale/.iúne:  -tres  horas  des- 
pués de  oiediü-dia  se  prepara  lo  que  llaman  la  comida,  es 
decir  il  decinare;  y  hasta  el  día  siguiente  ya  no  se  dá  cosa 
alguna.    En  este  tiempo  de  cuaresma  las  funciones  de  piedad 
se  hicieron  con  mucho  may(»r  fervor  y  frecuencia  que  ante- 
riormente, predicando  ya  uno  ya  otro,  con  tan  buen  efecto 
que  por  lo  general  al  acabar  el  serinon  con  un  acto  de  con- 
trición, casi  lodos  acompañaban  al  Misionero  con  lágrimas  y 
golpes  de  pec!:o.  pidiendo  humildemente  perdón  al  Seuor  y  mi- 
sericordia. Los  capitanes,  pasageros  y  oíiciales  acudían  siem- 
precon  gran  ediücaeion  y  aunque  podian  acomodarse  donde 
sc  sentaba  toda  la  demás  {^ente,  ellos  estaban  siempre  en  pié 
señalándose  también  en  esto  la  piedad  tan  propia  déla  na- 
ción española.     Ademan,  se  hacia  tidos  los  dias,  mientras  I ) 
permit  a  el  tiempo,  la  Doctrina  Cristiana  y  se  recitaba  el  Ro- 
sario con  otras  oraciones  en  cuatro  parles  distintas,  es  decir 
en  la  popa  los  pasajero?,  en  la  proa  para  los  marineros,  de- 
1  ajo  los  sodados  y  sobre  cubierta  la  gente  de  servicio,  con 
gran  consolación  nuestra  al  oir  por  todas  partes  las  alabanzas 
del  Señor  y  de  su  santisima  Madre,  resonando  en  medio  del 
Océano. 

De  este  modo  Íbamos  aeercJmionos  felizim-nu' .»  i.ucs- 
Irt)  término,  cuando  el  dia  25  de  mar/o  al  despuntar  el  albi». 
burjió  una  niebla  muy  espesa,  que  dio  motivo  á  esperar  pro- 
viniese do  lu  vecindad  de  tierra.  Por  tanto,  so  echó  la  zonda 
y  se  encuniro  fundo  á  las  140  brazas,  de  lo  que  el  Piloto  de- 
dujo no  poder  ettor  la  t  erra  muj  distante,  porque  en  este 


I 


LOS    P.  P-  GEUVASO^I    Y    CATTANEO.  OT 

n^ar,  cuando  ^e  está  muy  1(  jo  de  clin,  no  hay  cuerda  que  al- 
cance al  fondo.  Todos  dimos  afectuosas  gracias  á  la  Beatísima 
Virgen  con  las  k  tanias,  que  por  primera  vez  se  cantaron  con 
el  festivo  sonde  ías  Misiones  acdslumbradas  en  Módena.  VA 
Piloto  sin  embargo  porque  aiendiendo  la  espesa  niebla,  no 
podia  disceinir  á  qué  distancia  se  encontraría  la  tierra,  m 
sabia,  si  habiaalli  escollos  ó  bancos  de  arena,  volvió  la  proa 
endireccion  al  mediodía,  prosiguiendo  su  víage hasta  alc^in- 
znr  la  altura  de  ^6  gra'dos,  en  que  viene  á  estar  el  cabo  de 
Santa  Maria  y  en  la  mañana  del  !27  la  volvió  hacia  el  poniente. 
Después  de  comer  echó  la  sonda  y  contra  su  esperanza  en- 
contró solo  30  brazas  de  agua,  de  donde  dedujo,  según  las 
medidas  notadas  en  estos  mares,  que  la  tierra  no  podia  dis- 
tar mas  de  2ü  millas;  por  esto,  dudando  de  poder  descubrirla 
en  aquel  dia  por  ser  muy  tarde  y  no  queriendo,  por  otra 
parte  acercarse  mucho  por  temor  de  que  levantándose  en  la 
noche  un  viento  impetuoso  nos  arrojase  á  la  costa,  aconseja- 
do por  su  escesivo  temor  se  puso  á  la  capa,  que  es  cuando  se 
cr;:zan  las  velas  con  sinietria  tal,  que  el  viento  dando  en  una 
parte  refleja  por  contraposición  en  la  otra,  de  modo  que  no 
empújala  nave  ni  adelante  ni  atrás,  permaneciendo  esta  in- 
móvil como  una  roca.  Con  todo,  como  la  otra  nave,  esto  es, 
San  Francisco,  sin  tantos  temores,  proseguía  su  viage  á  toda 
vela,  la  nuestra  como  capitana  juzgó  conveniente  retenerla, 
lo  que  hizo  enarbolando  sobre  la  gavia  una  bandera  holan- 
desa, y  disparando  un  cañonazo,  que  era  según  sus  signos, 
aviso  de  ponease  prontamente  á  la  rapa;  porque  cuando  mu- 
chas navfS  van  de  conserva,  sea  en  Oota  ó  en  armada,  cada 
una  tit^ne  registrados  en  un  libro  todas  las  señales  que  deben 
dar  en  cualquiera  ocasión,  según  los  cuales  están  prontas  y 
entienden  individualmente  lo  que  les  ordena  la  capitana,  y  se 


$g  U  REVISTA   UE   BUENOS  AIRES. 

acostumbran  hacer  por  medio  de  cañonazos  ó  de  banderas 
diversaa,  enarboladas  en  unoú  otro  sitio:  asi  se  hablan  y  se 
enlieadea  eo  un  abrir  y  cerrar  de  ojos,  aunque  se  encuentren 
á  distancia  de  muchas  leguas.  El  San  Francisco,  en  efecto, 
entendió  pronto  la  orden  que  se  le  daba,  bien  que  estuviese  á 
tres  ó  cuatro  millas  de  distancia  y  se  puso  á  la  capa,  k  me- 
dia noche  se  disparó  otro  tiro  de  artilleria,  levantando  si  no 
me  engaúo,  uno  ü  dos  faroles,  que  de  noche  sirven  en  vez  de 
bandera,  y  esto  era  señal  de  volver  el  bordo  y  tornar  atrás, 
lo  que  queria  nuestro  piloto  por  temor  de  acercarse  dema- 
siado á  tierra.  Pero  el  otro  que  era,  como  ya  dije,  mas  ani- 
moso y  muy  perito  en  su  arte,  al  oir  esta  nueva  orden  se 
enojó,  conociendo  muy  bien,  que  procedía  solo  de  la  es- 
cesiva  cautela  de  nuestro  piloto,  y  espuso  á  los  pasageros  de 
distinción,  que  allí  eran  muy  numerosos,  ser  un  despropó- 
sito manifiesto  el  volver  atrás,  cuando  tenían  viento  favora- 
ble, que  si  se  mudaba  en  contrario  podía  empujarlos  en  alta 
mar  centena  res  de  leguas,  como  habia  sucedido  otra  vez;  qué 
él  sabia  muy  bien  en  que  lugar  se  encontraba  y  que  tenia 
bastante  práctica  de  aquellas  costas,  que  habia  reconocido 
cuidadosamente  en  otro  viage  hecho  á  Buenos  Aires.  Por 
esto,  los  pasageros,  que  por  otra  parte  tenían  gran  concepto 
de  su  pericia,  y  estaban  muertos  de  fastidio  por  la  lentitud  de 
la  capitana,  lo  animaron  á  no  perder  la  ocasión  de  aquel 
buen  viento  y  eu  vez  de  tomar  atrás  según  la  orden,  á  seguir 
adelante  prosiguiendo  su  viage.  Asi  lo  hizo,  sustrayéndose 
á  favor  de  una  neblina  de  las  sugestiones  de  nuestro  piloto, 
l<i  que  deseaba  de  tanto  tieupo  atrás.  Nosotros  entretanto 
estuvimos  firmes  todo  el  dia  de  la  niebla  por  temor  como  di- 
je, de  dar  con  las  costas.  £1  día  siguiente,  que  despuntó  cla- 
ribimo  é  la  mitad  de  la  mañana  gritó  el  joven  de  la  gavia*  — 


LOS   P.  I».    GERVASONÍ   Y  CATTAISEO.  69 

¡tierra!  ¡tierral,  noticia  que  fué  recibida  con  júbilo  univer- 
sal^ porque  desJe  que,  dos  meses  y  medio  antes,  habiamos 
salido  de  las  Canarias,  no  habíamos  visto  sino  cielo  y  agua. 
Se  sacaron  fuera  cuantos  anteojos  grandes  y  chicos  habia  en 
el  buque,  y  quien  de  un  lugar,  quien  de  otro,  todos  estaban 
mirando  por  descubrirla  claramente,  pues  por  ser  playa  raza 
sin  montes  y  sin  árboles  no  era  fácil  encontrarla.  Cuando 
finalmente  nos  acercamas  tanto,  que  se  pudo  distineuir  cla- 
ramente pur  todos,  no  es  fácil  esplicar  la  alegría  común,  que 
mostraban  congratulándose  unos  con  otros  por  haber  al  fin 
llegado  al  término  tan  deseado,  de  lo  que  se  dio  gracias  al 
Señor  con  un  solemne  Te-Deum. 

No  obstante  después  de  tan  gran  consuelo,  sobrevinie- 
ron varias  no  pequeñas  tribulaciones.  El  capitán  con  los 
interesados  y  nosotros  también,  estábamos  muy  desconsola- 
dos porque  no  se  descubría  por  ninguna  parte  el  San  Fran- 
cisco, de  modo  que  temíamos  que  habiendo  caminado  el  día 
de  aquella  niebla  espesa,  pudiese  haberle  sucecido  alguna 
gran  desgracia;  ya  habiamos  tenido  igual  sentimiento  cerca 
de  las  islas  de  Cabo  Verde  al  perder  de  vista  al  Patacho,  que 
no  vimos  mas  en  lodo  el  camino.  Por  esto  el  capitán  dio 
orden  al  muchacho  de  la  gavia  que  observase  atentamente  si 
por  algún  lado  se  descubría,  prometiéndole  tres  frascos  de 
vinodebuena  medida.  No pasómucho  tiemposinque  el  mucha- 
cho avisara  desde  la  centinela,  que  se  descubría  á  lo  lejos  el 
San  Francisco.  Miramos  con  los  anteojos  y  convinimos  casi 
todos  en  que  era  una  nave,  la  cual  navegaba  á  toda  vela  ha- 
cía tierra,  y  no  podía  ser  otra  que  el  San  Francisco;  por  lo 
cual  completamente  consolado  el  capitán  pagó  los  tres  fras- 
cos al  gaviero,  que  habia  dado  la  feliz  noticia.  Pero  pron- 
to este  nuevo  consuelo  se  convirtió  en  nuevo  dolor;  porque 


70  U   REVISTA   DE   BCENOS  AIRES. 

cainiíiondo  hécia  aquella  parte,  cuando  estuvimos  cerca  re- 
páranlos  que  no  era  el  San  Francisco  lo  que  se  veía,  sino 
ciertos  escollos,  que  mirados  de  lejos,  parecen  propiamente 
un  buque  cou  lus  velas  hinchadas,  de.modo  que  aunque  hu- 
lii*ramos  leido  |)oco  antes  en  una  relación  ( xactisima,  que 
ti.cbos  escollos  hacian  esta  burla  á  innelios  pasageros,  que 
os  habían  visto  en  otros  viages,  no  hnhia  manera  de  persua- 
dirnos que  no  fuesen  una  nave  efectiva,  antes  se  hicieron  so- 
bre e^to  olgnnas  apuestas  considerables  hasta  que  llegando 
quedamos  desengañados,  porque  mirados  bajo  otro  aspecto, 
parecen  dos  castillos  derrof^ados,  por  lo  cual  sonllaniidos  asi: 
i-  ( (istiUos,  nombre  con  que  flguran  en  las  cartas  geográfi- 

£1  pobre  capitán  quedó  doblMiientc  burlado;  por  la 
iia\e  que  no  parecía,  y  por  los  tres  frascos,  que  ya 
no  volvería  á  encontrar.  Pero  p  ron  tí»  se  agregó  una 
tribulación  mayor  y  fué  un  viento  contrario  que  se  levantó  y 
nos  hizo  desandar  en  muchos  días  mas  de  440  millas,  per- 
diendo de  vista  la  tierra;  y  mucho  mas  padecimos  por  la  es- 
I  veres  en  que  nos  encontramos  y  las  graves  turbu- 
lencias que  se  escitaron  en  la  nave,  corrió  la  voz  que  no  ha- 
bía á  bordo  agua  sino  para  diez  ó  doce  dias,  y  viéndonos  en 
alta  mnr,  con  viento  contrario,  sin  saber  cuando  |)odriamos 
tomar  tierra,  nos  considerábamos  en  gran  peligro.  Se  trató 
l»or  tanto  de  acortar  la  ración  de  agua  á  los  soldados,  disnfi - 
nuuMidoles  un  cuartillo  ó  vaso  al  dia;  pero  ellos  hicieron  en- 
tender resueltamente,  que  «i  se  les  disnjinuia  por  necesidad 
tal  porción,  se  disminuyese  igualmente  á  todos  comenzando 
d(^de el  capitán  basta  el  úllim(í,  i)orqne  todos  tenían  igual « 
mente  el  derecho  de  lu  propia  vida.     Y  en  esto  ciertamente 

i  razón,  la  cual  representada  por  personaf^  ilustradas  al 
Capitán  bizo  que  degistiese,  con  lo  cuaj  se  esquivó  el  casi  cvi» 


I 


LOS  P.  P.  GEüVASONl  Y  ClTTANEO.  71 

fíente  peligro  que  temíamos  de  una  fnriosa  sublevación  de 
soldados,  que  el  comandante  protestó  claramente  no  poder 
en  ese  caso  mantener  en  su  deber. 

Apenas  se  estinguió  este  fuego  cuando  se  encendió  otro 
ontre  los  pasageros  de  mayor  consideración  y  el  piloto. 
Viendo  estos,  por  una  parte,  quetos  víveres  iban  llegandoá  su 
fin  y  por  otra,  que  el  viento  contrario  habia  cesado,  querían 
que  sp  solviese  á  descubrir  de  nuevo  la  tierra.  Pero  el 
piloto  respí)ndia  qiíe  aquel  viento,  si  bien  era  favorable,  era 
demasiado  impetuoso  y  que  por  eso  quería  mantenerse  lejos 
déla  playa.  Instaban  estos,  que  á  la  menos  se  pusiesen  á  !a 
vista  de  cualquier  playa,  donde  con  la  embarcación  se  pudie- 
sen bajar  doce  soldados  con  otros  tantos  marineros,  que  bi- 
oieran  provisión  de  agua  dulce  y  que  tomaran  algunas  vacas 
selváticas  délas  que  habiamf)5  visto  en  los  días  anteriores 
pasar  en  la  ribera  y  remediar  de  ese  modo  la  necesidad  en 
que  nos  encontrábamos.  Pero  él  íirme,  respondía  no  que- 
rer retroceder  á  poniente  sino  cuando  se  encontrase  en  tal 
altura  que  pudiera  emboqar  directamente  el  Rio  de  la  Plata, 
que  en  cuanto  á  la  escases  de  víveres  el  capitán  debía  haberlo 
pensado  á  su  tiempo  y  hacer  provisiones  abundantes,  sabien- 
do bien  que  en  el  mar  pueden  sobrevenir  mil  accidentes,  en 
cuanto  á  él,  que  no  tenia  otro  obligación,  que  conducir  con 
seguridad  la  nave,  ni  debía  arriesgarla  á  dar  en  un  banco  ó 
escollo,  aventurando  por  capricho  ageno  las  vidas  y  los  capi- 
tales de  tantos  y  mucho  mas  su  propia  reputación:  y  por  cierto 
no  lo  discurría  mal.  Pero  estos  respondían  que  perderse 
por  encallar  en  nn  banco  ó  morir  de  hambrj  y  de  sed,  todo 
era  perecer;  con  la  diferencia  que  esto  era  casi  cierto,  si 
se  engolpaban  siempre  mas  en  alta  mar,  mientras  lo  de  los 
bancos  y  escollos  era  solo  un  escesivo  temor  de  su  parte. 


71  LA  EEVISTl  DE  BUENOS  AIRES. 

Pero  como  virson  ([ue  gritaban  al  viento,  enojados  finalmente 
se  unieron  en  consulla  con  el  capitán  en  la  cámara  de  popa, 
donde  asi  unidos  en  corporación,  formaban  e'  magisterio 
Irgitimodel  buque,  y  citado  ante  él  el  piloto,  le  ordenaron  ab- 
ftolutamentp  qne  lomase  rumbo  hacia  tierra,  lo  que  fué  obli- 
gado ú  obedecer:  de  otro  modo  hubieran  podido  formarle 
rígoros<»  proceso  en  Buenos  Aires.  Asi,  cuando  Dios  quiso 
volvió  poco  ó  poco  la  proa  hacia  el  poniente,  y  en  uno  ó  dos 
días  descubrimos  el  Cabo  de  Santa  Maria,  pasado  el  cual  nos 
encontramos  en  la  embocadura  del  Rio  de  la  Plata. 

Cnandoeii  Europa  leia  yo  en  los  historiadores  y  geógra- 
fos, que  la  boca  drl  Rio  de  la  Plata  tenia  ciento  cincuenta  y 
mas  millas,  me  parecía  exageración,  no  habiendo  en  estos  países 
especie  ni  ejemplar  de  rios  tan  desmesurados.  Sin  embargo, 
por  la  concorde  autoridad  de  tantos  escritores  no  podía  me- 
nos de  creerlo,  y  cuand(»  llegamos  á  la  embocadura,  os  con- 
fieso que  tenia  un  sumo  deseo  de  salir  de  dudas  por  mis  pro- 
pios ojos,  y  he  encontrado  que  es  verdaderamente  así;  lo  de- 
duzco especialmente  de  ésto:  que  cuando  partimos  de  Monte- 
Video,  que  es  una  fortaleza  situada  mas  de  cien  millas  den- 
tro del  Rio,  donde  ya  se  ha  estrechado  una  mitad,  debiendo 
alrovesarlo  á  lo  ancho,  caminamos  un  dia  entero  sin  des- 
cubrir la  olru  costa,  y  cuando  se  está  hacia  la  mitad  se  pier- 
de de  vista  la  playa  ni  se  vé  otra  cosa  alrededor  que  cielo  y 
agua  ú  Kuiía  ó  manera  de  un  vastísimo  mar.  Por  tal  se  po- 
dría tooiar  sino  quitara  toda  duda  el  agua  dulce  corriente  y 
turbia  exoclamenlc  como  la  del  Pó.  Adelante  de  aquí, 
en  Buenos  Aires,  otras  cien  millas  mas  ndenti'o  donde  se  er- 
trecba  de  nuevo  (»tiM  mitad,  no  solo  no  se  diseit'rne  la  playa 
opue«la.  quQ  e  .  rdüd  completamente  llana,  pero  ni 

aun  las  caías  y  campanarios  d<»  la  Colonia,  que  es  una  ciudad 


I 


LOS  P.  P.  (íervasoni  y  cattanko.  /5 

de  Portugueses  siíuadn    precisamente  en  frente  á  Buenos 
Aires. 

Yo  he  teñid)  rauehas  veees  la  curiosidad  de  subir  so- 
bre nuestra  lábrica  y  mirar  nlentcimente  un  dia  clarísimo  y 
no  he  podido  descubrir  sino  un  horizonte  de  mar,  y  aunque 
aquí  no  dan  de  anchura  sino  SG  millas  aproximativamente, 
creo  que  deben  ser  muy  largas.  Verdades  sinembargo  que 
Ja  profundidad  no  corresponde  á  la  desmesurada  anchura 
porque  tiene  muchos  bancos  de  arena  muy  peligrosos»  cu- 
biertos con  solo  tres  ócuatro  brazas  de  agua;  uno  de  los  cua- 
les, grandísimo,  está  en  la  embocadura,  que  hace  sumamente 
dificultosa  y  se  llama  el  Banco  inglés^  ó  porque  lo  descubrie- 
ron los  ingleses,  ó  porque  un  bajel  suyo  que  venia  de  Buenos 
Aires  bien  cargado  de  Plata,  hecha  venir  de  contrabando  por 
tierra  del  Perú,  encalló  allí  y  se  perdió.  En  solo  doce  anos 
van  encallados  allí  ocho  bajeles  portugueses,  como  también 
poco  ha  el  Lanfranco,  bajel  español  de  70  cañones.  Os  dejo 
pensar  si  en  este  paso  nuestro  Piloto  se  andaría  con  rodeos 
y  tendría  en  ejercicio  sus  anteojos.  Solo  os  diré,  que  cuando 
se  trataba  del  Rio  de  la  Plata  lo  llamaba  el  infierno  por  haber- 
se encontrado  en  otro  viaje  que  por  aquí  hizo,  en  peligro 
de  perderse  por  una  tempestad,  que  verdaderamente  son  mas 
peligrosas  que  en  cualquiera  otra  parte.  Y  la  razón  es,  por 
que  cuando  en  alta  mar  lo^  vientos  se  enfurecen  dejan  correr 
la  nave  de  u  na  parte  y  otra,  lo  que  aquí  no  es  posible  por  que 
secaojina  siempre  entre  escollos  y  bancos.  Ademas  de  que 
aquí  las  ondas  por  la  furia  del  viento  se  levantan  tan  altasy 
como  en  la  mar,  por  una  parte,  y  porotra,  no  teniendo  el  Rio 
de  tanto  fondo  corre  riesgo  la  nave  al  descender  desde  la  ci- 
ma de  las  ondas  hasta  los  profundos  valles  que»  forman,  de 
4ar  con  la  carena  en  el  fondo  y  abrirse. 


I  .    1  r.VISTA   DE   BUENOS   AlIlES. 

Tomadas  fl)  lodas  Ins  cautelas  posibles,   se  resolvió 
cuando  á  Dios  plugo,  ó  enirar  por  las  instigaciones  de  los  pa- 
s8geiH>s  y  de  los  primeros  oíiciales  de  la  marineria,  sin  cuyo 
impulso  m>  lo  habríamos  Lecho  de  cierto  aquel  dia;  porque, 
habiéndose  puesto  cls  >1  ya,   no  quería  él  caminar  mas  por 
tí'morde  un  eacollo  cubierto  que  está  á  Cü  (-asos  de  la  isla  de 
1(16  Ijobos,  paso  a  que  no  quería  arriesgarse  de  noche.     Pero 
representándole  todos,  que  ten:amos  la  isla  \i\  bajo  los  ojos; 
como  ádo5  tiros  de  canon,  de  donde  todo  estaba  reconocido 
y  qut' aquella  noehe  ademas  corría  una  luna  llena,  y  tan  clara 
que  se  píHÜa  leer  una  carta,  dejóse   inducir  aunque  de  m«la 
voluntad,  y  pí»r gracia  de  Dios  pasamos  muy  felizmente.  Esta 
isla  es  couiplelaniente  desierta  y  solóla  habitan  en  cantidad 
\obos  marinos,  que  viven  igUÉilmenie  en  el  agua  que  en  tierra 
y  cuandtí  ven  pasar  alguna   nave  vienen   en  tropel   á  su  en- 
cuentro y  llegados  á  ella    muchos  se  aterran  con  las  garras 
de  adelante  á  la  orilla,  dejando  la   otra  mitad  del  cuerpo  en 
el  agua      Después  alzando  la  cabezrt  miran  hacia   la  gente  y 
rechinan  ios  dientes  como  los  monos,  después  de  lo  cual  se 
sumericn  de  uuevo  enelagna,  pasando  acá  y  allá  en  tropas 
ticüuipañándose  de  ciertos  aullidos  agradables,  hasta  que  se 
retiran  á  dicha  isla  <)  costas  vecinas,  donde   los  paisanos  los 
cazan  por  la  piel  que  sirve  para  muchos  usos  y  tiene  un  pelo 
iM'llisimo.  Ni  les  cuesta   mucha  fatiga  ó  peligro  el  toma rlos- 
|ior  que  no  son  íieros  ni  envisten;  solamente  se  sustraen  con 
íorrie«d(»  tan  lijero  como  pueden  ó  sumerjirse  en  el 
44U.    Pasada  la  isla  de  los  Lobos  nos  sobrevino  una  calma 
que  hinembtírgo  duró  poco,  y  que  nos  fué  ademas  aliviada 
ii»n  iLia  pesca  ahundantisima  de  ciertos  peces  preciosos  que 
•  rre«fM»»den  ó  los  que  llamamos  allá  mecchie,  de  (lav* 
í  no  premrsi€' oprimidas» 


LOS   P.  P,    GERViSüM    Y    CATTANEO.  75 

<^a  dedos  libras  cada  uno,  y  en  tal  abundancia,  que  apenas 
arrojado  el  anzuelo  lo  recojíamos  ya  cargado.  Muchos  que 
por  no  perder  tiempo  habían  atado  en  la  misma  cuerdecilla 
dos  ó  ti  es  anzuelos,  sacaban  casi  siempre  en  el  mismo  tiem- 
po otros  tantos  peces,  y  mas  de  uno  en  solo  media  mañana 
lleno  dos  ó  tres  barriles,  lo  que  sirvió  de  gran  diversión 
para  los  muchos  que  pescaban  y  para  los  otros,  que  eran  es- 
pectadores. Y  hubo  escelente  óptima  provisión  para  todos 
en  la  suma  necesidad  de  víveres  que  padecíamos.  Ni  debo 
omitir  aquí  cierto  pez,  que  llaman  [rapros;  el  cual  tiene  cua- 
tro bajos  larguísimos  y  en  medio  al  espinazo  una  como  ala 
con  una  espina  de  tal  malignidad,  que  si  pincha  con  ella  lo 
que  sucede  fácilmente  sino  lo  aporrean  pi'onto  á  palos)  si 
pincha  digo  una  mano  se  hinchará  todo  el  brazo;  si  un  pié 
toda  la  pierna,  con  dolores  agudísimos  de  que  es  rany  difícil 
cuiar.  Y  aunque  la  tal  espina  [tarece  bastante  débil  y  fle- 
xible, es  preciso  decir  que  es  durisima,  porque  á  unlijero 
golpe  que  uno  dio  sob:e  ella  en  una  mesa,  el  pez,  que  era 
de  los  mas  peqaeuos,  pasó  de  parte  á  parte  la  mesa  con 
asombro  de  todos  por  que  era  de  madera  muy  fuerte  y  tenia 
de  grueso  mas  de  un  dedo. 

El  día  siguiente  caminamos  á  favor  de  un  viento  fresco  y 
á  la  nochedimos  fondo  ante  la  isla  ó  playa  de  Maldonado.  Aquí 
habia  naufragado  poco  antes  el  célebre  bajel  ingles  llamado 
El  Caballo  marino,  el  cual  chocando  en  un  escollo  bajo  el  agua 
se  abrió  de  un  golpe  con  pérdida  de  toda  la  gente  y  mas  de 
un  nullon  y  setecientos  mil  pesos,  con  que  volvía  eargadode 
Buenos  Aires,  cuyo  gobernador  ios  ha  confiscado  de  fisco 
real,  haciéndolo  pescar  al  presente  con  la  mayor  diligencia 
posible,  y  se  supone  que  sacará  buena  porción,  porque  dos 
iiias  antes  que  llegásemos  nosotros,   volvía  á  Buenos  Aires 


:«.  U    REVISTA    UE   BUENOS  AIRES. 

lili  1  1  ui>  1  nij.idacon  ochenta  mil  pesos  que  ya  habían  pes- 
i  ido.  Li  manuiía  siguiente  caminando  poco  á  poco  con 
cántela  llegamos  á  la  isla  de  las  Flores,  también  desierta  y 
frecuentada  solo  de  lobos  marinos;  este  es  el  paso  mas  peli- 
groso por  la  estrechura  que  forman  cuatro  escollos  poco  vi- 
sibles que  es  Uin  al  i^ededor  de  la  isla  y  la  estreraidad  del  Ban- 
co ingles,  que  acaba  aquí. 

Como  á  medio  dia  descubrimos  p1  tan  suspirado  Monte 
Video,  di^Uinle  20  millas,  que  es  un  monte  aislado  en  forma 
de  uo  pan  de  azúcar,  á  cuyo  pié  hay  un  puerto,  que  es  la  pri- 
mera escala  de  las  naves,  quede  las  Canarias  vienen  á  e^ta 
carrera;  y  la  tarde  del  sábado  de  Pasión,  dia  en  que  había- 
mos terminado  la  novena  de  la  Santísima  Virgen  dolorosa, 
dimos  fondo  aquí  con  alegria  y  júbilo  universales,  no  tanto 
por  haber  llegado  finalmente  despucs  de  seis  mil  millas  ó 
mas  de  viaje  á  tomar  puerto,  cuanto  porque  terminaron  to- 
das las  ansias  y  temores  que  nos  habian  agitado  por  los  dos 
boques  nuestros  compañeros,  es  decir,  el  patacho,  que  como 
dije,  habíamos  perdido  de  vista  cerca  de  la  Isla  de  cabo  Ver- 
de y  el  $:*n  Francisco  en  las  cercanías  de  los  castillos.  Aquí 
encontramos  el  patacho  el  cual  tan  pronto  como  nos*  descu- 
brió á  lejos  nos  t»aludó  con  nueve  tiros  de  artillería  y  salien- 
do del  puerto,  vino  á  nuestro  encuentro.  Con  todo,  como 
no  veíamos  mas  que  una  nave,  teníamos  alguna  inquietud  por 
lo  qne  hubiera  {  odído  acontecer  á  la  otra,  pero  pronto  nos 
libró  de  todo  temor  el  patacho,  porque  acercándose  nos  dio  la 
ali'gre  noticia  de  queél  había  llegado  á  aquel  puerto  trece  dias 
antes  y  preguntándole  al  momento  nosotros,  sí  había  visto  el 
SanfranciieOf  respondió  que  si.  que  había  llegado  también 
odM)  dita  antea,  esperándonos  de  hora  en  hora;  pero  viendo 
qae  uo  acabábamos  de  llegar,  babia  tirado  direc- 


LOS  P.  F.  GERViSOM  Y  CiTTAlNEO.  /  I 

tamepte  hacia  Buenos  Aires  aquella  misma  mañana  á  lo  que 
respondimos  con  mil  vi  as  y  congratulaciones.     Este  arribo 
anticipado  de  la  compañio  fué  ventajoso  para  nosotros,  por- 
que habríamos  debido  estar  anclados  ocho    ó  diez  dias  y  tn 
caso  de  mal  tiempo  veinte  ótreinia  hasta  que  se  enviase   la 
lancha  á  Buenos  Aires  para  tomar  allí  un  Práctico  del  Rio: 
que  SDU  señalados  al  efecto  y  se  pagan  con  cien  pesos  para  ca- 
da uno;  <rues  no  hay  piloto  por  animoso  y  esperto  que  sea, 
que  se  íiéde  su  ciencia  para  seguir  á  Buenos  Airesentre  tantos 
escollos.  Pero  ya  el  patacho  habia  enviad<>  su  lancha  y  condu- 
cido U)s  prácticos  para  cada  una  de  las  naves,  por  lo  cual,  en- 
contrándolos prontos,  pudimos  seguía  nuestro  viaje  en  la  ma- 
ñana siguiente.  No  Cxicontrareis  probablemente  en  lascarla* 
geográficas  á  Montevideo,  sino  bajo  el  nombre  mas  humilde  de 
Monte  Seredo,  por  ser  una  población  formadade  nuevo  2  ó  5 
años  há,  á  la  que,  por  orden  de  la  Corte  van  trasportándose 
familias  délas  Canarias,  25  ó  50  de  las  cuales  condujo  nuestro 
patacho,  y  otras  tantas  deberá  trasportar  cada  año  un  buque, 
que  el  Rey  ha  permitido  á  aquellas  islas,  con  el  cual  prueden 
venir  á  traficaren  estas  regiones  sus  vinos  y  tabacos,  con  la 
obligación  sinerabargo,  de  conducir  dicho  número  de  familias 
hasta  que  este  si  lio  esté  bien   poblado.    La  razón  es,  que  con 
esta  población  se  asegurará  la  España  de  la  gran  porción  de 
pais  que  yace  entre  el  Rio  de  la  Plata,    el  Brasil  y  el  Mar, 
hacia  el  cual  han  mostrado  los  Portugueses  grandes  aspiracio- 
n.  s  para  continuar  su  Brasil  con  la  Colonia  ó  isla  de  San  Ga- 
briel que  tienen  frente  á  Buenos  Aires,  defendida  con  fuertes 
castillos  á  fin  de  que  les  sirva  de  escala   para  introducir  de 
contrabando  todas  las  mercancías  que  quieran  en  los  Estados 
de  España,  enviándolas  por  tierra  á  Chile  y  el  Perú,  con  gran 
ventaja  suya  y  daño  de  los  mercaderes  españoles,  que  cuan- 


do  llegnncon  sus  iiavts  bion  cargadas  no  saben  como  vender 
sus  pacnlillos,  encontrado  el  país  va  abundantemente  provis- 
lo  de  todo,  porque  los  ingleses  y  franceses  se  refugian  también 
ó  ta  Colonia,  hnciendo  lo  mismo.  Cuando  nosotros  llegamos 
é  Buenos  Aires,  nuestros  comerciantes  tuvieron  la  triste  no- 
ticia, de  que  á  la  sazón  se  encontraban  en  la  Colonia  20  bu- 
ques entre  ingleses,  portugueses  y  franceses;  los  cuales  habiaii 
despachado  t«)dos  en  bar  [uillas  y  furtivamente  sus  mercancías 
á  muy  buen  precio,  sin  queest(»s,  como  meló  decian.  supiesen 
como  vender  las  suyas.  Los  españoles  ayudados  de  nuestros 
indios  tiempo  atrás  los  han  arrojado  de  esla- Colonia  dos  veces 
pero  después  por  suma  condescendencia  el  Rey  de  Kspaña  ia 
restituyó  á  los  portugueses,  que  para  no  perderla  de  nuevo 
la  han  fortiflcado  muy  bien.  Antes,  para  asegurarse  mas  y 
unir  como  decia,  el  dominio  de  toiio  este  pais  con  eL  Brasil, 
ocuparon  el  sitio  de  Monte- Video,  levantando  un  fuerte  con 
intención  de  alzar  otro  fuerte  á  los  Castillos  y  ocupar  asi  \i\ 
costa  hasta  comunicar  con  Rio  Janeiro;  lo  que  hizo  abrir 
finalmente  los  ojosa  los  Españoles,  que  vinieron  á  la  cima, 
cuando  todavía  no  habían  perfeccionado  el  fuerte,  y  subida  la 
artilleria  los  desahijaron.  Después,  conocida  la  importan- 
cia de  este  sitio  paradcmiinar  el  Rio  y  tener  en  sugesion  toda 
la  costa,  pusieron  una  Fortaleza  Real  con  cuatro  ó  cinco  ba- 
luartes, bien  provistos  de  cañones  de  bronce  y  con  doscientos 
soldados  de  presidio,  á  un  lado  de  la  cual  se  está  formando 
al  presente  ha  mencionada  ciudad  de  Canarios,  gente  muy  ro- 
busta é  industriosa,  que  pronto  darán  otro  ser  á  esta  costa 
y  ia  tendrán  segura. 

Los  padres  que  lleg  ron  ocho  dias  antes  que  nosotros  en 
el  bu((uc  San  Francisco  y  tuvieron  ocasión  de  desembarcar 
«arias  vecrs  nos  contaron,  que  al  prestntr  nose  cut  nlaii  mas 


LOS  P.  P.  GKRVASOM  Y  GATTANEO.  79 

de  tres  ó  cuatro  cnsns  de  ladrillo  de  un  solo  piso  y  otras  cin- 
ouenlaó  sesenta  cabanas  formadas  de  cuero  de  buey,  donde 
habitan  las  familias  venidas  últimamente  hnsta  que  se  fabri- 
(juen  bastantes  para  alojarlas.  Los  fabricantes  son  indios  de 
nuestras  Misiones,  que  vinieron  en  17á5  por  orden  del  go- 
bernador de  Buenos  Aires  en  numera  de  cerca  de  dos  mil 
para  fabricar  como  lo  han  hecho  hasta  ahora  la  fortaleza,  y 
bajo  el  cuidado  de  dos  de  nuestros  misioneros,  que  los  asisten, 
predicando,  confesándolos  en  su  lengua,  pues  no  entienden 
la  española.  Habitan  dichos  dos  padres  en  una  de  esas  ca- 
banas de  cuero,  y  los  pobres  indios  sin  casa  ni  techo,  esoues- 
tos  después  de  sus  fatigas  di  agua  y  al  viento,  y  sin  sueldo  ni 
salario  sino  solo  con  el  descuento  del  tributo  que  deben  .pa- 
gar* Mientras  estaban  en  tierra  los  padres  de  la  otra  nave 
sucedió  un  lance  curioso,  visto  porello3,quen3  puedo  omitir, 
porque  da  á  conocer  muy  bien  la  calidad  de  estos  nuevos  fie- 
les. Un  indio  de  los  mas  robustos  no  (pieria  aquel  dia  tra- 
bajaren la  cortina  de  un  baluarte.  Irritado  el  comandante 
déla  fortaleza  dio  orden  á  los  soldados,  que  lo  pusieran  en 
prisión.  El  indio  al  oir  prisión  (palabra  cuyo  significado 
entendió  muy  bien)  lomó  un  manojo  de  fieehasy  montó  en  el 
acto  á  caballo,  y  preparando  su  arco  amenazaba  al  primero 
que  se  acercara  para  tomarlo.  Hubieran  podido  los  solda- 
dos matarlo  con  los  mosquetes,  pero  temiendoel  comandante 
irritar  los  otros  indios  si  este  era  muerto,  orijinando  una 
peligrosa  sublevación  óá  lo  menos  que  todos  huyesen,  tomó 
el  partido  de  hacer  saber  al  Misionero  la  obstinación  de  aquel, 
para  que,  si  era  posible,  pusiese  remedio.  Vino  el  Padre  y 
con  pocas  palabras  que  le  dijo  lo  hi/o  desmontar  del  caballo 
y  dejar  el  arco  y  las  flechas.  Induciéndolo  después  con  hue- 
ras maneras  y  amorosas  palabras  á  recibir  algún  castigo  por. 


HO  U   REVISTA   UE  BOtKOS   AIRES 

SU  fttlla,  beclitJü  tender  en  tierra  le  hizo  dar  24  azotes  con 
aM>inbro  de  los  soldados,  al  ver  que  el  que  poco  antes  no  te- 
mía la  boca  de  los  arcabuces,  se  rindiese  después  tan  pronto 
¿  solólas  palabras  del  Misionero.  Y  mucho  mas  se  maravi- 
llarou  cuando  oían  que  en  medio  á  los  azotes  no  hacia  otra  co- 
sa siuo  invocar  ¿  Jesús  y  á  María  en  su  au»ilio;  por  lo  que  al- 
gunos de  los  soldados  prorrumpieron  en  esta  esclamacion : 
¡,Que  gente  es  esta*f"  "Es  necesario  decir  que  son  ángeles, 
porque  si  nosotros  hubiésemos  recibido  semejante  castigo 
hubiéramos  nombrado  y  totado  d  mil  diablos!  y  ciertamente 
que  es  cosa  digna  de  maravillarse,  ver  que  bárbaros  tan 
íerocea  por  naturaleza,  que  no  pudieron  ser  subyuu'ados 
por  los  españoles  presten  después  tan  humilde  obediencia  n 
un  sacerdote,  mayormente  si  os  el  que  los  confiesa,  predica  y 
asiste  en  sus  necesidades  temporales  y  espirituales  al  cual 
aman  verdaderamente  y  respetan  como  á  Padre. 

Ahora,  para  volverá  nuestro  viage, — en  la  mañana  del 
día  10  de  abril,  Donninica  de  Kamos,  partimos,  de  Montevi- 
deo y  á  pocas  leguas  de  camino  descubrimos  el  San  Francis- 
co, que  habiendo  sabido  por  una  barca  que  pasó,  nuestra  lli  - 
gada  a  Montevideo  dio  fondo  para  esperarnos  y  pn'^seguir  lo- 
dos de  conserva  nuestro  viage  á  Buenos  Aires.  No  tiene  es- 
te tiro  arriba  deciento  \einle  millas,  pero  es  mas  peligroso 
que  todo  el  resto  de  la  navegación  por  los  frecuentes  escollos, 
bajíos  y  bancos  cubiertos,  que  entre  uno  y  otro  forman  di- 
versos canales,  en  los  cuales  únicamente  se  encuentra  bas- 
tante fondo  para  las  naves  de  gran  porte;  y  por  ser  el  agua 
turbia  no  se  pueden  descubrir  sino  por  medio  del  práctico  y 
de  la  zonda,  por  lo  cual  es  preciso  andar  con  mayor  cautela 
que  on  otra  parte.  A  pesar  de  las  precauciones  dimos  dos 
wcen  eu  tierra,  aun(|ue  ligcf  amenté,  de  modo  que  no  vientio 


LOS  P.  P.  GEUVASOiM  Y  CATtANEO.  81 

el  fondo  de  piedra  íii  de  arena  sino  de  barro  blando,  el  buque 
(jue  tocó  solamente  con  la  carena  un  trecho  de  pocos  pasos  se 
arrastró  adelante  como  sobre  jabón,  sin  otro  daño  ó  movi- 
miento, que  alzarse  un  poco  el  timón  y  enturbiarse  algo  mas 
el  agua  por  lo  que  reparamos  que  hablamos  tocado  fondo, 
pero  entrando  inmediatamente  en  agua  bastante.  El  orden 
que  se  guardaba  para  navegar  con  la  mayor  seguridad  posible 
era  este:  Precedia  unas  dos  ó  tres  millas  el  Patacho,  que 
por  ser  mas  pequeño  y  menos  cargado  calaba  cuatro  ó  cinco 
pies  menos  que  los  otros  buques  y  por  consiguiente,  podia 
caminar  con  mas  seguridad.  Enviaba,  sinembargo,  adelante 
su  esquife  y  otra  media  milla  próximamente  lo  precedia  la 
lancha,  que  con  la  zonda  iba  examinando  el  fondo  que  habia. 
Cerca  de  tres  millas  atrás  venian  nuestras  naves,  el  San  Fran- 
cisco y  San  Bruno  de  una  parte  y  otra,  y  estas  también  eran 
precedidas  cada  una  de  su  esquife  y  lancha  á  vela,  que  iban 
reconociendo  el  carnino  con  la  zonda  y  se  me  figuraban  esos 
perros  de  caza  que  preceden  á  su  amo  gritando  aquí  y  allá  en 
las  cercanías  de  la  Sfilva.  Las  mismas  naves  no  dejaban  la 
zoftda,  y  un  marinero  señalado  la  arrojaba  cada  espaciocomo 
un  miserere^  gritando  siempre  en  alta  voz  cuando  lo  retiraba: 
14  brazas,  15  y  media,  15  etc.  Pero  nuestra  regla  principal 
era  él  Patacho,  el  cual  tenia  enarbolada  sóbrela  punta  déla 
centinela  una  bandera  inglesa  y  cuando  aquella  sequilaba, 
disparando  un  cañonazo  era  señal  de  que  en  aquella  direc- 
ción no  había  bastante  agua  para  nosotros,  á  cuya  señal  se 
amainaban  en  un  instante  las  velas  y  si  era  tarde  se  echaban 
áncoras;  si  temprano  las  lanchas  giraban  por  acá  y  por  allá, 
siguiendo  la  sinuosidad  del  canal  hasta  encontrar  su  curso, 
de  lo  que  daban  señal  á  las  naves  con  su  bandera  y  estas  los 

seguían,  yo  sentía  ciertamente  un  placer  singular  en  verlos, 

6 


g¿  l.A    BEVISTA   DK    BLENUS   AIRES. 

coiuo  lo  esperimenlo  en  la  caza,  mirando  los  sabuesos.— En 
lal  guisa  empleamos  seis  liias  basta  Buenos  Aires,  donde  eon 
elCavor  de  Dios  abordamos  Dnulmenle  en  la  larde  del  Vier- 
nes Saulo.  No  se  disparó  la  artilleria  por  ser  un  tiempo  tan 
lúgubre;  |)ero  á  la  mañana  siguiente,  euanto  resaltaron  las 
campanas  de  la  eiudad  con  los  disparos  de  la  fortaleza,  noso- 
Iroa  también  dimos  fuego  á  nuestra  artillería  y  con  tres  sal- 
vas reales,  dimos  gracias  primero  al  Señor,  después  saluda- 
mos al  casUllo,  desplegando  al  mismo  tiempo  en  todos  los 
palos  >  enteuas  cuantas  banderas  teníamos,  que  por  ser  tan- 
tas y  de  tan  diversos  colGres  ofrecían  una  btllisima  vista,  ha- 
ciendo en  todo  lo  mismo  las  otras  uaves. 

Aquí  |)odeis  figurárosla  alegría  común  al  vernos  final- 
mente en  el  término  de  nuestra  navegación,  y  no  me  entre- 
tendré en  describirla.  Solo  debo  deciros  que  elSeñor  mezcló  á 
tanta  dulzura  un  poco  de  amargo  para   temperarlo,  y  fué  el 
no  poder  desembarcar  sino  en  la  última  fiesta  de  Pascua,  mi- 
rando todos  estos  cuatro  dias  la  tierra  con  grande  ansiedad 
sin  poder  tocarla.     La  causa  fué,   qoe  se  alzó  un  Pampero 
fierisimo,  que  viene  á  ser  casi  un  Poniente;  pero  lo  llaman 
Pampero  por  que  pasa  poruña  llanuradesmesurada, de  nove- 
cientas ó  mas  millas,  que  se  estiende  hasta  los  altísimos  Mon- 
tes de  la  Cordillera  que  dividen  á  Chile  de  la  costa  magalláni- 
ca  y  del   Tucuman,  y  esta  llanura  ó  desierto  se  llama  las 
Pampas;  en  ella  no  se  encuentra  ni  un  montecillo,  ni  un  ár- 
bol, sino  solo  yerba,  en  que  pasen  innumerables  ganados  de 
caballos  y  de  bueyes,  (jue  no  pertenecen  á  dueño  alguno,  sino 
bolamente  al  que  toma  cuántos  quiere,  como  us  diré  mas  de 
pro|>óttilo  í-n  otia  mía.  Habitan  alli  todavía  innumerabes  in- 
dios, llamados  también  Pampas,  no  unidos  en  poblaciones  co- 
me tierras  y  aldeas,  sino  dispersos  acá  y  alia,  hu  lugar  Ojo  y  sin 


LOS  P.  P.  GKR  VASONl  Y  GATTANEO. 

casas,  pues  se  contentan  con  cuatro  palos  con  una  piel  de  buey 
encima  que  solo  los  defiende  de  las  lluvias.  Por  esto  (para 
volverá  mi  propósito)  no  encontrando  el  dicho  Pampero  en 
tan  lai'go  trecho  de  pais  ni  árboles  ni  edificios  que  lo  repiiniatí 
vá  tomando  cada  vez  mas  fuerza,  y  encanalándose  después  ai 
este  vastísimo  Rio  de  la  Plata,  sopla  con  una  furia  indecible, 
de  tal  manera  que  es  preciso  que  las  naves  se  aseguren  con 
cuatro  áncoras,  dos  de  las  cuales  ademas  de  la  cuer.la  son  re- 
forzadas con  cadenas  de  fierro.  El  que  nos  visitóá  nosotros  du- 
rante un  dia  ó  dos  fué  tal,  que  según  dijo  el  práctico,  si  nos 
hubiera  cojido  en  la  embocadura  del  Rio,  nos  habría  arroja- 
do en  el  mar  seiscientas  millas,  como  habia  sucedido  en  el  via- 
ge  anterior;  pero  afortunadaHi^ente  noseneontrá  yá  en  puer- 
to y  provistos  de  buenas  áncoras  difíciles  de  destrozar  Bien 
es  verdad  que  este  puerto  no  íiene  como  los  otros  defensa  al- 
guna contra  las  fuerzas  de  los  vientos,  por  que  aunque  se  fon- 
dra  frente  á  Buenos  Aires,  es  distancia  de  nueve  millas  de  la 
playa,  porque  esta  va  aflojando  tan  insensiblemente,  que  solo 
á  las  nueve  millas  forma  fondo  bastante  para  sostener  un  na- 
vio. Y  no  sé  cómo  los  primeros  conquistadores  de  estas  tier- 
rras  escogieron  tal  sitio  para  fundar  á  Buenos  Aires  y  esta- 
blecer un  puerto,  y  sino  fuese  por  estar  mas  seguros  de  cual- 
quier enemigo  de  Europa.  Porque  os  aseguro,  que  no  ten- 
drá tentación  ni  Francia,  ni  Inglaterra,  ni  Holanda  de  enviar 
una  flota  para  tomar  á  Buenos  Aires,  sino  tienen  artillería  y 
morteros,  que  alcanzen  alo  menos  ocho  ó  diez  millas,  sin 
ontar  la  dificultad  de  pasar  entre  tantos  escollas  en  navios 
grandes.  Después  para  bajar  á  tierra  no  se  puede  ir  directa- 
mente en  barcos  á  la  ciudad,  sino  que  es  necesario  dar  vuelta 
é  ir  á  desembarcar  en  la  embocadura  de  un  riachuelo  que  des- 
€a|;gi  en  el  rio  con  dos  ó  tres  brazas  de  agua;  y  esto  cuando 


S4  U  REVISTA   UE   BCENOS   AIRES. 

el  río  está  alto,  que  cuando  baja,  entonces  ni  menos  en  el  ria- 
cho haf  agua  bástanlo  para  potiucnos  barcos.  Así,  para  de> 
s^mbarcar  fué  preciso  esperar  que  cesase  el  pampero  y  que 
creciese  el  rio,  hasta  que  de  allí  pudieron  venir  los  barcos,  y 
asi  se  pasaron  los  cuatro  días  hasta  la  última  Gesta  de  pascua, 
que  parecían  cuatro  anos;  bien  que,  como  reflexionamos  des- 
pués, fué  especial  bendición  de  Dios  por  el  mucho  bien  que 
se  hizo  en  aquel  sagrado  tiempo  de  pascua,  sirviéndose  los 
pasageros  de  la  comodidad,  que  les  ofrecia  la  prtsencia  de  los 
misioneros  para  satisfacer  con  toda  piedad  el  precepto  pas- 
cual de  la  confebion  y  comunión,  con  lo  que  nosotros  tuvimos 
campo  quecosechjr  espiritualmento  y  después  todos  bajaron 
á  tierra  mas  consolados. 

El  Martes  después  de  Pascua,  19  de  abril  de  1739, 
cuatro  meses,  ó  por  mejor  decir,  ciento  diez  y  ocho  dias  des- 
pués que  salimos  de  Cudiz  pusimos  el  pié  en  tierra:  con  qu« 
contento  después  de  tan  larga  navegación  os  lo  podéis  fácil- 
menle  imaginar.  Nosotros  fuimos  los  primeros  en  desem- 
barcar eo  la  barca  del  señor  gobernador,  enviada  espresa- 
mente  por  S.  E.  para  que  condujese  á  los  Misioneros,  que 
queria  fuesen  los  primeros  en  poner  el  pié  en  tierra.  En- 
contramos-toda  la  playa  llena  de  gente  que  hacia  una  bellísi- 
ma vista  por  la  diversidad  no  solo  de  los  vestidos  sino  tam- 
bieu  de  los  semblantes,  es  decir,  españoles,  negros  é  indios. 
Al  poner  el  pié  en  tierra  encontramos  lodos  los  Padres  de 
uuestro  Colegio  que  habían  venido  á  recibirnos  con  los  bra- 
zo» abiertos,  precedidos  del  Padre  rector  que  era  un  viejo 
venerable  de  pelo  Manco,  venido  cuarenta  y  imeve  anos  airas 
;.  |.;J..¡;ii   <Mi  ♦•sUis  misiones.     Venia  d  buen  viejo  con  su 

pero  cuando  llegó  á  abrazarnos  pareeiu 

rejuvenecí  \o;  los  otros  padres  también  mostraron  no  me.ior 


LdS  r,  r.  GEllVASOxM   Y    CATTANLO.  «5 

contento  por  vernos  finalmente  llegar  después  de  tanto  tiem- 
po que  nos  esperaban,  y  en  ocasión  tan  oportuna  por  la  suma 
necesidad  de  sugetos  en  que  se  encontraba  la  Provincia,  que 
no  podia  proseguir  las  Misiones  en  algunas  naciones,  que  es- 
pontáneamente pedian  el  Santo  Bautismo  por  no  haber  á 
quien  envi«r;  de  mqdo  que  en  la  Nación  de  l{)s  Samucos,  que 
después  de  haber  rauert')  á  nuestro  hermano  Alberto  Romero 
finalmente  tocada  de  Dios,  se  habia  convertido,  no  habia  de 
dos  años  acá  sino  solo  el  Padre  Castañares,  que  habia  funda  - 
do  una  numerosa  Reducción.  Y  porque  los  lirones,  otra 
nación  distinta,  habia  pedido  ser  instruida  en  la  santa  fé,se 
transportaba  alii  muchas  veces  y  con  fervorosas  Misiones 
habia  convertí  lo  ya  tal  líámero,  que  trataba  de  formar  otra 
gran  población,  que  le  abriera  la  puerta  de  otras  naciones  nu- 
merosisiraas  tierra  adentro  de  que  ya  tenia  noticia;  pero  era 
moralmente  imposible  á  uno  solo  asistir  tanta  gente  y  en  lu- 
gares tan  distintos  entre  si,  ni  habia  podido  hasta  entonces 
tener  ausilio  por  la  escasez  de  sujetos  ya  enunciada.  Por  eso 
cuando  vieron  desembarcar  un  socorro  tan  numeroso  no  ca- 
bían en  si  mismos  de  contento.  A  un  cuarto  de  milla  próxi- 
mamente hallamos  al  señor  gobernador,  que  por  su  digna- 
ción sin  ^bv  habia  venido  á  nuestro  encuentro,  acompañado 
de  la  principal  nobleza  y  de  los  oficiales  de  milicia.  Este  un 
arrogante  caballero  llamado  don  Bruno  de  Zavala,  alto,  pro- 
porcionado y  con  una  presencia  majestuosa  de  Príncipe. 
Solo  que  le  falta  la  mitad  del  brazo  derecho  que  perdió  en  una 
batalla  en  España  durante  la  última  guerra,  habiendo  siáo 
remunerado  por  el  rey  de  sus  muchos  servicios  no  solo  con 
el  gobierno  de  Buenos  Aires,  sino  también  con  el  título  de 
Capitán  General  de  toda  la  provincia  llamada  Rio  de  la  Plata, 

Iá  quien  están  sujetos  los  otros  gobernadores  de  las  ciudades 
i 


80  Li    KF.VISTI    DE   BCENOS   AlítES. 

que  en  ellas  secuenlan.  Tal  fallo,  sinembargo,  no  ocasiona 
deformidad  en  el,  sino  que  mas  pronto  y  mas  fácilmente  le 
concilia  eslimaeion,  por  ser  un  testimonio  auténtico  de  su  va- 
lor. Por  no  andar  m^inco  üa  suplido  dicho  defecto  con  otro 
medio  brazo  y  mano  de  piala,  que  lleva  generalmente  pen- 
diente del  cuello.  Este  señor  al  llegar  nuestro  padre  procu- 
rador, hajó  de  la  carroza  y  viniéndole  al  encuentro  lo  abra- 
zó congratulándose  cordialmente  con  él  de  su  feliz  llegada, 
como  también  por  haber  conducido  tan  numerosa  misión. 
Ix>  mismo  hicieron  casi  todos  los  otros  señores  de  su  cortejo, 
quien  abrazando  al  padre,  quien  besándole  la  mano,  y  des- 
pués nos  acompañaron  todos  por  una  buena  milla  á  pié,  ape- 
sar  de  ser  el  gobernador  hombre  corpulento  y  calmoso. 
I  Jegado  á  dicho  sitio,  después  de  habernos  hecho  otras  estraor- 
dinarins  Gnezas  (una  de  las  cuales  fué  hacer  disparar  la  arti- 
llería del  fortin  al  pasar  nosotros  delante),  finezas  que  creo 
eí»nvenienle  callar,  porque  pudieran  creerse  exajeradas,  se 
ajMirtó  volviendo  algún  poco  hacia  airas  donde  montando  en 
su  carruaje  se  transportó  al  instante  á  la  ciudad;  y  cuando 
llegamos  nosotros,  vino  él  ai  colejio  á  visitar  en  su  propio 
cuarto  al  padre  procurador.  Entretanto  cuando  él  se  separó 
C(imo  dije  seguimos  nuestro  viaje,  siempre  acompañados  de 
i!M  mundo  de  jeule,  qur*  lialjiü  ocurrido  á  vernos  traida  por 
la  curiosidad.  Lo  mismo  era  cuando  entramos  á  la  ciudad, 
|H)r  que  la  jenteestabaagrupadaá  una  parte  y  otra  comosi pa- 
sase la  procesión, aunque  nosotrosnomarchábumos  con  orden, 
sino  en  grupos  de  tres  ó  cuatros  reunidos  al  acaso  y  mezcla- 
dos con  canónigos  y  señores  seculares,  que  nos  iban  interro- 
gando quien  de  una  cosa,  quien  de  otra,  hasta  que  liogamos 
al  colejio,  donde  cí.menznron  á  mostrar  su  júbilo  con  el  re 
pique  de  las  campanas  tan  luego  como  nos  descubrieron,  cu 


h 


LOS  P.  P.  GEÜVASONl  Y  CATtANEO.  8/ 

lo  que  fué  imitaddo  de  otras  iglesias,  que  no  nombro  por  no 
haber  podido  observar  en  aquel  momento  cuales  fuesen.  So- 
lo puedo  asegurarlo  espresamente  de  los  Reverendos  padres 
Dominicos,  los  cuales»  mientras  pasábamos  delante  de  su 
iglesia  estaban  en  la  puerta  con  su  Rosario  al  cuello,  y  ba- 
biendo  dejado  de  tocar  el  campanero,  acaso  por  curiosidad 
de  vernos  pasar,  al  momento  los  padres  comenzaron  á  gri- 
tarledesdela  calle,  que  siguiese  repicando,  quedando  noso- 
tros sumamente  obligados  por  fineza  tan  singular. 

Llegados  al  Colegio  no  entramos  por  la  portería,  sinoque 
nos  dirijimos  directamente  á  la  iglesia  donde  encontramos 
espuesto  el  Santísimo,  con  el  preste  revestido  y  todo  el  cortejo 
necesario  para  la  bendición.  Los  misioneros  nos  arrodilla- 
mos ante  el  altar  mayor,  dejando  libre  el  resto  de  la  iglesia 
para  la  numerosa  concurrencia  que  nos  aconpaíió.  Entonces 
se  entonó  el  Te-Deurnáavanie  el  cual,  os  conQeso  sincera- 
mente, no  pude  contener  las  lágrimas  por  el  gozo  inesplieable 
que  sentia  al  tocar  y  besar  aquella  tierra,  por  que  habia  sus- 
pirado tanto  tiempo.  Por  último,  se  completó  la  función  con 
la  bendición  del  Santísimo.  He  aquí,  hermano  querido,  el 
principio,  continuación  y  fin  de  nuestro  viage.  Debería  aho- 
ra describir  la  calidad  del  temperamento,  de  los  habitantes  y 
de  las  costumbres  de  esta  ciudad  y  pais,  pero  seria  asunto 
largo,  habiendo  muchas  cosas  curiosas,  que  os  gustaría  oir, 
y  encontrándome,  por  otra  parte,  cansado  de  escribir  esta  y 
temiendo  ademas  fastidiaros  si  prosiguiese  mas  en  estenso, 
creo  mejor  diferirlo  para  otra  carta,  que  os  escribiré  cuanto 
antes  y  que  probablemente  llegará  con  esta.  Entre  tanto,  os 
suplico  presentéis  mis  cordiales  respetos  al  señor  padre,  se- 
ñora madre,  señores  cuñados,  al  hermano,  hermana,  sobri- 
nos y  á  todos  IOS  parientes  y  amigos  que  he  solido  nombrar 


88  U  &ET1STA  DE  BCC^OS  AIRES. 

eo  otras  mías^  Obi  coiuo  á  los  padres  de  la  compañía,  espe- 
cialmente á  vuestro  confesor  el  padre  Guglieuzi,  á  quien  me 
haréis  favor  eo  comunicar  esta,  suplicando  á  todos  me  recuer- 
den en  sus  santas  oraciones,  á  fin  que  el  Señor  me  conceda  la 
^cia  que  únicamente  deseo,  de  llegar  á  emplearme  todo  en 
su  mayor  gloria  y  en  la  salud  de  mi  alma  y  de  la  de  mis  pró- 
jimos. Con  lo  cual,  ul>!azáiidt>os  me  declaro,  do  \os.  mi 
hermano  muy  querido. 

Afectísimo  hermano: 

Cayetano  Caítaneo. 

{de  la  Compañía  de  Jestís.) 


■*+«M^ 


RELA  CION 

DE  LAS  MEDIDAS  DICTADAS    POR  EL  MARQUES  DE  SOBREMONTE, 

Gobernador  intendente  de  la  provincia  de  Córdoba. 
1785—1788.  . 

SUMARIO.     (1) 

Extracto  general  de  lasprovideHcias  y  establecimientos  particulares,  iiechos 
por  el  señor  gobernador  intendente  de  Córdoba  del  Tucuman,  Már- 
quez de  Sobre-Monte,  que  yo  el  secretario  de  gobierno  é  intendencia 
he  formado  por  su  disposición  arreglándome  á  los  espedientes  respec- 
tivos y  correspondencia  de  oficio  que  existe  en  la  oficina  de  mi  cargo, 
desde  su  posesión  al  gobierno  que  fué  en  23  de.  diciembre  de  1783, 
hasta  la  fecha,  con  distinción  de  ramos  para  la  mas  cabal  inteligencia 
de  su  estado. 

En  el  ramo  de  Policía. 

Hallando  el   cabildo  de  Córdoba  sin  las  formalidades  de 

1.  La  curiosa  é  importante  memoria  que  publicamos  hoy  por  prime- 
ra vez,  nos  ha  sido  facilitada  por  el  señor  don  Francisco  Ramón  de  Udaeta, 
ácuya  benevolencia  debemos  el  poseer  preciosos  papeles  sobre  Ja  historia 
antigua  de  aquella  estensa  provincia  durante  la  administración  de  sus  go- 
bernadores intendentes.  Aprovechamos  esta  ocacion  para  dar  las  gracias 
á  este  coleccionista,  que  generosamente  ha  puesto  en  nuestas  manos  estos 


90  Li    RF.VIST.4    DE  B0e!1OS   11  RES 

capital,  sirviéndose  de  una  pieza  incómoda  é  indecente,  hizo 
n^parar  utra  que  adornó  con  muy  decentes  bancas,  docel  pa- 
ra ooiocar  el  retrato  de  Y.  M.  y  demás  correspondiente  ú  su 
decoro,  como  todo  se  verificó  poniendo  con  superior  apro- 
bación el  número  de  doce  regidoras,  arreglando  sus  funcio- 
nes, exactitud  do  acuerdos  ordinarios,  y  proporcionándole  el 
distintivo  de  mazas  y  mazeros.  sin  costo  alguno  de  los  pro- 
priüs,  concurriendo  para  ello  como  uno  de  los  regidores, 
que  voluntariamente  lo  ejecutaron. 

Encontrado  el  ramo  de  proprios  en  solo  quinientos  pe- 
sos, que  no  alcanzaba  á  sus  urgencias,  ni  al  sueldo  del  tenien- 
te asesor,  le  proporcionó  triplicado  aumenlo  sin  gravamen 
del  público,  y  por  los  medios  siguientes  consecuentes  todo  ai 
orden  de  policia.  . 

Se  aprovechó  de  un  edificio  que  aunqne  hecho  para  re- 
coba, estaba  sin  uso,  y  afeábala  plaza;  proporcionó  un  prés- 
tamo para  reducirlo  á  cu» rtos  de  alquiler,  formó  espediente 
con  los  acuerdos  del  cabildo,  y  pagado  su  costo  con  los  pri- 
meros arrendamientos,  quedaron  trescientos  pesos  de  renta 
anual,  y  mejorada  la  plaza  con  esta  obra. 

Para  evitar  graves  perjuicios  en  el  modo  de  traer  reses 
para  el  abasto,  promovió  la  construcción  de  corrales  muy  ca- 
paces y  formado  espediente  con  los  acuerdos  del  cabildo,  da- 
da la  instrucción  para  un  mayordomo,  se  estableció  sin  cosió 
de  persona  alguna  á  pagar  con  sus  réditos,  que  ascienden  de 
quinientos  ó  seiscientos  pesos. 

papel»  y  otros  que  iremos  sucesivameiile  publicando.  La  tooperacíoii  que 
tMOMraiDOt  ea  lot  amigos  de  la  historia  del  pais^  nos  obliga  .'ino omitir 
dloenos  cu  loque  peraooalmentc  nos  incumbe,  para  que  las  publicaciones 
ár  La  tXfviita  seso  Inédiíah  >  tengan  interés,  como  antecedentes  para  el 
bftrtorisdor  futaro. 

•  V.  Vi.  Quesada. 


1>TENDENCIA   DE   CÓRDOBA.  91 

Arregló  el  método  de  la  cobranza  de  ejidos  que  estaba 
xiscurecida  en  gran  parte;  y  formado  exacto  padrón  de  los 
inqiiilinos  acrecentó  el  ramo  de  proprios. 

Asignó  seis  pulperías  para  dicho  ramo  sobre  el  pié  de 
treinta  pesos  anuales,  diferente  del  que  tenian,  como  se  dirá 
tratando  de  la  Real  Hacienda, 

Promovió  el  abasto  déla  nieve  con  la  idea  de  su  utilidad 
en  un  pais  ardiente  y  seco  como  Córdoba,  y  de  lo  que  podia 
redituar  á  los  propios  de  ciudad,  como  se  verificó  con  formal 
espediente. 

Arregló  la  venta  déla  carne  poniendo  un  fiel  para  las 
medidas  con  instrucción  de  las  que  correspondían  según  las 
estaciones,  y  un  regidor  para  celar  la  buena  distribución  de 
este  alimento,  y  recibir  las  marcas  que  estableció  paraacre- 
ditarquela  división  de  las  reses  babia  pasado  por  su  vista, 
poniendo  para  ello  una  decente  casilla  en  la  plaza;  por  cuyo 
medio  se  mejoró  este  punto  de  que  resultó  ofrecer  los  intere- 
sados un  m(?dio  real  por  cada  res  para  estos  gastos,  que  con 
la  formalidad  correspondiente  deslinó  á  ellos,  y  á  la  cobran- 
za del  real  derecho  de  Alcabala  en  los  cueros  que  perdia  S.  M. 
dedicando  el  sobrante  que  cedieron  para  obras  públicas  á  la 
importante  de  cabildo  y  cárcel  que  estaba  empezada,  y  sin 
poder  continuar  por  falta  de  fondos,  todo  practicado  por  me- 
dio de  espediente  formal,  por  cuyo  establecimiento  aquel  ca- 
bildo le  dio  gracias,  con  espresiones  estimables. 

Dispuso  la  limpieza  y  aseo  de  las  calles  y  plaza  por  medio 
de  un  carro  apropósito,  y  proporcionó  modo  de  que  subsis- 
tiese y  recojiese  los  escombros  del  pueblo  sin  gravamen  de 
sus  vecinos. 

Estableció  en  la  ciudad  el  alumbrado  de  faroles  de  cris- 
tal con  su  pescante  sin  hacer  la  contribución  mensual  los  ve- 


dS  I.i   «EY16TA    1>E   BCENOS  AIRES. 

cines,  ctimo  se  practica  generalmente,  sino  por  medios  eco- 
nónícos,  yde  la  complacencia  de  los  tenderos  y  oGcios  que  es- 
taban obligados  á  mantener  un  farol  de  lienzo  ó  papel  que 
daba eseusisima  lui;,  por  cuyos  descuidos  habinn  incurrido 
varias  veces  en  multa  establecida;  y  subrogado  su  importe 
en  aquellas,  se  logró  este  adorno  que  hace  á  la  ciudad  vis- 
tosa y  evita  los  perjuicios  que  acarrea  la  oscuridad. 

Arregló  la  construcción  de  los  edificios,  para  que  según 
ordenanza  no  desfigurasen  el  aspecto  público,  ni  se  fabrica- 
sen i>ortadassín  arte  ni  hermosura,  con  inútiles  costos. 

Dividió  la  ciudad  en  seis  cuarteles  ó  barrios,  para  la 
comodidad  de  los  alcaldes  ó  comisarios  que  estableció,  dando 
nombres  á  las  caHes  con  tarjetas,  todo  sfn  costo  alguno  de  los 
propios  ni  particulares. 

Dispuso  el  cerrar  los  huecos  entre  las  casas,  y  levantar 
las  tapias  y  paredes  caidas  que  causaban  fealdad  y  muchos 
inconvenientes,  lo  que  se  logró  por  los  medios  mas  suaves  y 
proporcionados. 

Promovió  con  los  acuerdos  de  cabildo  y  espediente  for- 
mal, la  apertura  de  una  acequia  para  traer  el  agua  á  la  ciudad 
de  dos  leguas  casi  de  distancia,  proporcionando  que  se  con- 
tratase la  obra  por  un  particular  por  un  premio  que  era  de 
su  arbitrio,  y  del  Ayuntamieulo,  á  que  viéndole  dedicado  ofre- 
ció contril)uir  el  llustrisimo  señor  don  Fray  José  Antonio  de 
San  Alber.o,  Obispo  de  aquella  Diócesis,  el  Real  Colegio,  y 
aun  algunos  de  los  Regidores,  luego  que  se  pusiese  el  agua  en 
sos  casas  por  medio  de  cañerías,  y  se  contrató  asi  mismo  la 
•onaliUbdon  de  una  hermosa  fuente  en  la  pbza,  para  que 
lograse  el  vecindario  beber  el  agua  depurada  del  mucho  talco, 
y  otras  heces  qne  trae  el  rio,  fertilizándose  con  el  riego  un 
llano  inmediato  que  está  inculto,  y  facilitando  al  contratante 


INTENDKlSCIi   DE   CÓRDOBA.  95 

^odos  los  auxilios  posibles,  se  llegó  á  abrir  mas  de  legua  ymfc>- 
dia  de  cauce  tan  profundo  en  varias  partes  que  llegaba  á 
nueve  varas,  y  en  grandes  trochos  de  tosca,  de  modo  que  á  no 
haber  sido  la  id(^a  lograr  el  fin  sin  la  menor  contribución,  iii 
pensión  del  vecindario,  estarla  todo  concluido  á  esta  fecha, 
como  lo  estará  luego  que  pueda  facilitarse  á  dicho  contratan- 
te algún  auxilio  mas,  pues  resta  una  muy  corta  parte  de  la 
obra. 

Dispuso  la  reunión  de  los  nueve  pueblos  de  Indios,  cuya 
dispersión  ocasionaba  escesos,  dificultaba  la  cobranza  de 
tributos,  y  su  cristiana  instrucción,  dándole  formalidad  en 
sus  elecciones,  y  Juez  español  con  arreglo  á  ordenanza". 

Procuró  reunir  á  varios  vecinos  dispersos  en  el  Rio 
Cuarto,  Frontera  de  Infieles,  á  cuyas  incursiones  estaban 
espuestos,  y  formada  la  Villa  de  la  Concepción  al  abrigo  de 
de  una  casa  fuerte  en  terreno  ameno,  distribuyó  las  chacras 
y  solares,  y  juntó  en  menos  de  un  aña  cuarenta  y  seis  vecini>s. 

Lo  mismo  practicó  en  el  fuerte  del  Saladillo,  disponién- 
dola construcción  de  una  decente  capilla  para  atraer  las  gen- 
tes á  la  población. 

En  el  sitio  nombrado  Valle  Fértil,  entre  el  camino  de  las 
ciudades  de  San  Juan  y  la  Rioja,  dio  las  mismas  disposicio- 
nes para  llevar  adelante  la  formación  de  la  Villa  de  San  Agus- 
tín, é  igualmente  la  de  Jachal. 

En  el  fuerte  de  San  Carlos,  frontera  de  la  ciudad  de  Men- 
doza, formó  otra  Villa  para  que  sirviese  de  aumento  su  defensa 
y  de  barrera  á  las  incursiones  de  los  infieles  que  hablan  des- 
poblado de  ganados  y  gente  en  el  fértilísimo  Valle  de  üco, 
procuró  reunir  los  ánimos  de  los  vecinos  de  dicha  ciudad  y 
de  la  de  San  Juan,  interesada  en  esta  providencia;  y  acordado 


^  Li   REVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

looonveriiciilecoii  los  cabildos  que  aplaudieron  la  ¡dea,  oíre^ 
rieron  los  vecinos  concurrir  con  algunos  ganados,  aperos  de 
labor,  y  oíros  efeclos  que  invirtió  en  su  fomento,  de  njonera 
que  á  los  eincu  meses  se  halló  con  cincuenta  y  cinco  \eeinos, 
á  quienes  fomentó  con  dichos  ganados,  y  otros  socorros  se- 
gún sus  facultades,  recogiéndose  varias  familias  que  eran  per- 
judiciales por  vivir  en  bosques  y  quebradas,  sifl  instrucción 
civil  ni  cristiana;  y  dando  auxilios  para  que  se  estableciesen 
las  infelices  solteras,  se  va  aumentando  con  general  compla- 
cencia, de  modo  que  se  cree  llagará  dentro  de  poco  tiempo  á 
cien  vecinos,  y  á  tener  casi  dos  compañiasde  milicias  prontas 
á  ocurrir  á  cualquier  intento  de  los  indios  enemigos. 

Habiendo  pasado  á  segunda  visita  de  la  ciudad  de  Mendo- 
za para  acu.lir  con  todo  empeño  á  los  males  r^ue  sufria  el  ve- 
cindario, asi  en  las  avenidas  de  las  sierras  inmediatis,  como 
en  las  crecientes  del  rio,  quecausarian  precisamente  su  rui- 
na, y  para  arreglar  asi  mismo  la  concurrencia  de  las  milicias 
**n  las  salidas  cMi  que  se  habia  notaJo  un  perjudicial  defecto, 
emprendió  al  instante  con  los  acuerdos  repelidos  en  aquel  ca- 
bildo, la  apertura  de  un  cauce  que  recibiese  el  torrente  deaguas 
que  se  desprende  de  las  sierras  referidas,  proporcionando  los 
medios  de  una  obra  tan  vasta  como  costosa;  formó  las  co- 
respondientes  instrucciones  para  su  dirección,  y  tomando 
varias  providencias  para  hacerla  con  el  menor  gravamen  po- 
sible en  poco  mas  de  cuatro  meses  quedó  abierta  una  acequia 
en  casi  tres  kguas  de  distancia  en  terreno  desigual  y  pedrego- 
so, la  que  continuó  perfeccionándose,  para  que  dentro  de  po- 
coa  nuHM»  pudiese  recibir  por  su  profundidad  y  anchura  la 
multitud  de  aguas  que  descienden,  logrando  por  ella  misma 
ferUlizir  cuatro  mil  trescientas  noventa  y  tres  cuadras  de 
ítrrroo  pertrneriente  á  las  temporalida J( s  que  estaban  imul- 


IMI-?(DENCIA    DE    CÓRDOBA.  95 

tas,  y  por  cuyo  medio  ascieiíde  el  aumento  de  su  valor  de  se- 
senta á  ochenta  mil  pesos. 

En  el  mismo  tiempo  dispuso  con  las  propias  íormalida- 
des  !a  apertura  de  otro  cauce  para  dar  de  agüe  á  las  aguas  es- 
cesivas  delrio,quedestruian  la  ciudad  por  medio  de  una  com- 
puerta para  medir  las  necesarias,  teniendo  cerca  de  dos  le- 
guas la  escavacion,  y  la  capacidad  precisa  para  admitir  la  can- 
tidad que  debe  desaguar  por  él. 

Dispuso  y  proporcionó  los  medios  de  que  se  contratase  , 
y  pusiese  en  ejecución  la  importante  obra  de  la  loma  del  Rio, 
y  nuevas  compuertas  para  que  viniese  al  pueblo  la  agua  ne- 
cesaria sin  los  escesos  y  riesgos  á  que  estaba  espuesto  por  ha- 
berse destruido  la  antigua,  estableciendo  el  método  conve- 
niente para  que  en  lo  sucesivo  quedase  asegurada,  veriücan- 
do  todo  con  los  informeá  y  acuerdos  celebrados  con  el  cabil- 
do, de  manera  qiie  dichas  tres  obras  que  hasta  entonces  se 
habiaii  tenido  por  dificultosas  se  vieron  puestas  en  ejecución, 
con  la  ventaja  que  debe  proporcionar  á  Ijs  vecinos  que  esta- 
ban sin  el  menor  descanso  por  los  derumbes  que  les  causaba 
en  sus  acequias  y  heredades,  las  avenidas  y  las  crecientes;  de 
modo  que  el  centro  del  pueblo  se  habia  hecho  un  barrancon 
ó  zanjón  disforme,  y  de  tanta  anchura  que  se  habia   llevado 
toJa  una  calle  entera  de  Norte  á  Sur,  con  muchos  solares  y 
plantíos  y  continuaban  sus  derumbes  amenazando  á  la  car- 
nicería, casas  capitulares,   iglesia  matriz  y  lo  principal  del 
pueblo  que  podia  durar  muy  pocí.s  anosen  tan  peligrosa  si- 
tuación, por  lo  cual  el  cabildo  de  Mendoza  le  manifestó  su 
gratitud  con  varias  espresiones  en  los  acuerdas  del  asunto,  y 
se  prestaron  todos  á  segundar  sus  ideas,  sin  dejaral  mismo 
tiempode  atender  acerrar  de  firme  una  gran  barranca  que 
gormáronlas  avenidas  de  que  iba  á  resultar  inmediatamente 


Mt,  U  REVISTA    DE    BIEISOS   AIRES. 

la  ruina  iW  algunas  casas  y  de  la  carnicería,  ni  ú  reparar  esta 
)  las  cisas  lie  Ayuntamiento  todo  lo  posiblo. 

Kormó espediente  para  la  construcciuii  de  un  [iuoiiu di 
I  ,.c'ligr«»sü  Uiü  de  Mendoza/é  instruido  con  los  informes  de 
su  cabildo*  ú  ^isla  de  lo  frecuentado  en  este  paso  por  los  tra- 
licaules  al  iUino  de  chile,  de  ser  este  su  eo«(o  calculado  solo 
eu  uovecientoá  [jesos,  y  su  producto  en  favor  de  los  Propios 
que  lanío  lo  necesitan  sobre  setecientos  pesos  anuales,  lo  di- 
ri^ií»  al  Hscelentísirao  señor  Virey  para  su  aprobación. 

Lsíableció  diversas  reglas  para  que  cesase  la  ociosidad  y 
las  faltas  de  peones  que  los  necesitaban  los  hacendados  de  la 
Provincia,  y  vecinos  honrados;  por  las  cuales  haciéndoles 
tomar  ocupación  ütil  y  con  alj^unos  ejemplares  de  destinar- 
los á  las  obras  públicas,  lograron  hacerse  estas  á  menos  costo, 
y  escarmentar  los  escesos  de  los  vagabundos,  obligándoles  á 
tener  papel  del  amo  á  quien  servian,  habiéndose  esperimen- 
tado  corregido  en  gran  parte  el  esceso,  y  la  propensión  al  robo 
de  los  ganados. 

Foimóotro  espediente  para  establecer  casa  de  recogidas 
en  San  Juan,  con  la  proporción  que  le  ofrecían  una  vecina 
una  viuda  eu  aquella  ciudad,  que  intentaba  destinar  algún  di- 
nero á  obra  pía,  y  el  conocimiento  de  su  importancia  por  los 
«xego^que  había  notado  en  su  visita,  apoyada  y  protejida  es- 
t:iidea  por  ilustrísimo  Diocesano,  díó  cuenta  áS.M.  con  el 
plano  correspondiente  de  la  obra,  para  la  que  se  le  ofrecieron 
vanos  materiales,  sitio  ycipílla. 

Promovió  la  formación  de  otra  capilla  en  la  cárcel  de 
dicha  ciudad,  y  recojidas  las  limosnasdel  vecindario  y  dis- 
Iribuidas  económicamente  se  logró  el  fin. 

Proporcionó  alguna  cantidad  de  propios  á  lo  ciudad  de 
San  Lui«-    •  '    '"^gunos  tenia  pura  snmns  precisas  atenciones» 


líNTENDENCU  DE   CÓRBOBA.  97 

/ 

y  estableció  carnicerías  por  los  perjuicios  que  el  pueblo  y 
transeúntes  padecian  en  su  falta. 

En  el  ramo  de  Justicia. 

Nombró  Jueces  Pedáneos  en  cada  uno  de  los  muchos 
partidos,  para  evitar  los  graves  escesos  que  se  esperimenta- 
ban  en  los  robos  de  ganados,  muertes  y  escándalos,  dándoles 
instrucción  y  formularios  de  sumarias  para  que  en  la  remi- 
sión de  los  reos  á  los  jusgados  ordinarios  se  evitasen  losem* 
barazosen  la  conclusión  de  las  causas,  y  pudiesen  perseguirse 
los  muchos  malhechores. 

Para  corregir  los  escesos  de  las  mujeres  de  mala  vida  y 
la  dificultad  que  habia  en  evitarlos  dispuso  prisiones  en  las 
cárceles  separadas  de  los  hombres  en  quc^  pudiese  dárseles 
útil  ocupación, 

Entabló  la  exactitud  de  las  visitas  de  cárcel,  asistiendo  á 
casi  todas  en  los  pueblos  de  su  residencia  por  cuyo  medio  se 
evitaron  las  fugas  délos  reos,  y  dio  pronto  curso  á  los  proce- 
sos. 

Hizo  frecuentemente  recorrer  la  jurisdicción  con  partidas 
celadoras,  conque  se  consiguió  aprehendermuchos  vagos,  de- 
lincuentes, fugitivos,  ladrones  de  ganado  y  polizones,  practi- 
cando lo  mismo  en  las  ciudades  de  su  asistencia,  y  dando  di- 
versas disposiciones  para  la  recta  administración  de  justicia 
y  pronto  despacho  de  lodo  espediente. 

Estableció  Alcaldes  ó  Comisarios  de  barrio  para  alivio  de 
los  jueces  y  de  los  vecinos,  evitar  la  ociosidad  y  escesos,  y 
formó  instrucciones  con  que  se  manejan  con  conocida  utilidad 
pública. 

Visitó  dos  veces  la  provincia  y  los  hospitales  de  ella,  con 
lo  que  el  de  San  Juan  que  estaba  decaido,  se  puso  en  el  mejor 

7 


C^  Li    RKVISTa    de    BLtlNOS   AIRES. 

pie  de  asco  y  osisteiin.i,  \  A  de  3íendoza  se  mejoro   por  va- 
rio» medios  de  que  usó  para  ello. 

Formó  plan  circunstanciado  desu  primera  visita  con  que 
dio  cuenta  á  los  gefes  del  Vireinato,  y  á  S.  M.  con  nua  des- 
cripoionde  lu  provincia,  artículos  que  consideraba  conve- 
nientes promover  y  adelantar,  establecimientos  que  poner  en 
práctica,  y  abusos  que  corregir  en  los  cuatro  ramos  de  Jus- 
ticia, Policia,  Hacienda  y  Guerra,  para  que  se  lograsen  los 
saludables  Ones  con  que  V.  M.  estableció  los  nuevos  Gobiernos, 
y  mandó  hacer  la  primera  visita  á  los  provistos. 

En  el  ramo  de  Real  Hacienda, 

Estableció  la  Intendencia  de  Provincia  con  todas  cuantas 
reglas  dicta  para  la  formalidad  y  manejo  del  Real  Erario, 
asi  en  las  juntas  de  Real  Hacienda,  como  en  las  de  diezmos, 
bucii-ndo  estas  muy  frecuentes  para  entablar  su  exacto  manejo 
y  aumento,  como  se  veriflcó,  considerablemente  en  el  primer 
remóle  á  que  asistió. 

Nombró  Receptores  para  la  cobranza  del  Real  derechwde 
alcabala  en  que  notó  varios  abusos  y  perjuicios á  S.  M.  y  con 
instrucciones  que  conciliaban  los  dos  fines  del  servicio  del  Rey 
y  ali\io  de  los  contribuyentes,  mejoró  del  todo  su  estado,  se- 
gún resulta  de  espediente. 

Puso  reglas  y  dio  providencias  para  la  mejor  cobranza  de 
tributos,  respecto  á  que  podían  y  debían  pagarlo  bien  los  nue- 
ve pueblos  de  indios  que  disputaban  los  privilegos  de  tales,  y 
habiéndolos  encontrado  en  tan  tenue  cunlidud  que  bubo  años 
de  no  pasar  de  veinte  y  cuatro  pefos,  ascendieron  á  mil  y 
ooverieutoH. 

Efttahleció  laf»  pulperías  de  Córilob»  al  pié  de  ley  y  orde- 
üBüUt  sobre  treinta  pe&Ud  de  cumpo^icion  anuui  que  podían 


iMENDE:NCi\  d::  córdoba.  99 

pagar  comodameiile,  y  proporcionó  los  medios  de  que  ellos 
mismos  á  restablecer  este  real  derecho  que  ascendió  al  aumen- 
to de  cerca  de  mil  pesos. 

Fomentó  con  su  visita  prolija  y  en  cuanto  alcanzarou 
sus  facultades  el  decaído  mineral  de  Uspallata,  estableciendo 
el  rescate  de  las  cajas  Reales  de  Mendoza,  para  alivio  de  los 
mineros,  y  aumentos  del  Erarií»  Real,  como  lo  consiguió  en 
lo  posible  llegando  lo  rescatado  en  cuatro  años  á  cerca  de 
mil  marcos  de  plata:  hizo  á  la  superioridad  propuesta  para  es- 
tablecer un  asiento  formal  y  útil  á  la  corona  y  al  vasallo,  ani- 
mando á  estos  á  entrar  a  las  labores  de  sus  vetas  de  plata, 
oro  y  cobre. 

Portas  providencias  dadas  pa!a  promover  el  descubri- 
miento de  minas  que  se  cotiliaúan,  se  logró  el  dellavaderode 
de  oro  de  las  Invernadas,  jurisdicción  de  San  Luis,  que  arre- 
gló con  instrucciones  y  órdenes  abriendo  el  rescate  en  las  ca- 
jas reales  de  aquella  ciudad  y  la  de  Córdoba,  siguiéndose  dili- 
cias  para  buscar  las  vetas,  y  oHgen  del  oro  en  grano  (jue  se 
recoje  por  aquellos  mineros;  como  hay  esperanza  de  lo- 
grarlo. 

En  el  primer  trienio  del  Gobierno  ascendió  el  aumento 
de  la  Real  Hacienda,  de  rtsultas  de  estas  providencias,  compa- 
rado con  los  anteriores  á  cerca  de  treinta  mil  pesos,  aunque 
por  haber  sido  mayor  las  entradas  de  comercio  en  alguno  de 
ellos,  deba  rebajarse  algo,  so  considera  mas  de  la  mitad  de  es- 
ta cantidad  en  el  incremento  de  los  ramos  fijos,  de  lo  cual 
enterado  el  señor  Superitendendente  general  subdelegado 
don  Francisco  de  Paula  Sanz,  le  manifestó  su  sastifacion  en 
12  de  mayo  de  1787,  y  (jue  los  dirigía  á  S.  M.  para  que  llega- 
se á  su  soberana  noticia,  el  pdrticuiar  mérito  contraido,  ha- 
biéndose logrado  sin  queja  ni  agravio  del  común  ni  particular. 


100  Li  aEVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

En  el  ramo  Militar 

Visiló  repelidamonte  las  fronteras  para  conocer  y  mojo- 
rir  el  estado  de  sus  fuertes,  y  defensas  como  se  hizo:  revistó 
las  milicias  de  las  cinco  ciudades  de  la  Provincia  con  las  desús 
jurisdiccionos,  dando  regla  para  los  alistamientos  y  buen  pié 
de  su  servicio»  y  propuso  á  la  superioridad  del  Vireynato  el 
plan  para  su  formalidad. 

Creó  é  instruyó  diez  carabinerosencada  una  de  lascom- 
pauias  fronterizas,  para  que  con  las  armas  de  fuego  temibles 
á  los  enemigos,  se  acudióse  á  su  oposición  con  menos  costo  y 
mejor  éxito,  como  se  veriOcó  en  el  primer  caso  que  ocurrió 
que  mediante  sus  disposiciones  previas  fué  coitado  un  trozo 
como  de  trecientos  indios  que  invadió  el  Rio  Tercero,  y  ha- 
ciendo salir  al  punto  sesenta  hombres,  no  solo  les  resistieron, 
sino  que  le  quitaron  sobro  doce  mil  cabezas  de  ganado  caba- 
llar que  llevaban,  con  muerte  de  su  principal  cacique  y  nueve 
indios,  con  mucho  mas  heridos,  y  pérdida  departe  de  su  pro- 
pia caballida,  con  lo  que  se  pusieron  en  acelerada  fuga,  ani- 
mando este  suceso  á  los  vecinos  que  estaban  intimidados  de 
las  repetidas  desgracias. 

En  otra  ocasión  que  invadieron  y  llevaron  algunas  mu- 
jeres cautivas  del  Rio  Tercero,  quitando  la  vida  é  la  mayor 
parte  de  una  partida  esploradora,  y  amenazando  por  los  fren- 
tes de  la  frontera,  se  puso  en  marcha  con  cerca  de  cuatro- 
cientos hombres  de  la  ciudad,  y  sus  inmediaciones,  aun  dis- 
tando sesenta  leguas  de  dicha  frontera,  con  el  fln  de  auxiliar 
l'»s  fuertes  y  perseguir  los  enemigos  si  subsistiesen,  y  habien- 
do animado  y  socorrido  á  lasfomiliasque  habia  puesto  anto- 
riormente  al  abrigo  de  cada  uno  para  fomentar  la  población 
y  librar  i  lospartidosde  gente  perjudicial  y  holgazana,  dispu- 


ÍNTEISDENCU  DE   CÓRDOlA.  401 

SO  un  prolijo  reconocimiento  del  campo  hasta  asegurarse  de 
que  los  indios  infieles  estaban  muy  distantes,  como  que  desde 
luego  emprendieron  su  retirada  á  las  distancias  que  habitan 
en  las  pampas,  con  la  aceleración  que  acostumbraban . 

Para  asegurar  las  fronteras  en  cuanto  alcanzaban  las 
facultades  del  Gobierno,  hizo  construir  cuatro  fortines  capaces 
de  cincuenta  hombres  con  sus  dos  baluartes  y  habitaciones 
correspondientes  para  facilitar  las  corridas  y  celo  de  la  cam- 
paña, y  acortar  la  gran  distancia  de  veinte  leguas  que  habia 
de  uno  á  otro  fuerte  pnlicipal,  cuyos  buenos  efectos  se  vieron 
en  las  ocaciones  que  por  ellos  fueron  sentidos  los  enemigos,  y 
desistido  de  toda  empresa,  consiguiéndolo  sin  dispendio  algu- 
uo  de  los  ramos,  sino  por  medios  y  arbitrios  económicos. 

Desde  su  ingreso  al  mando  conociendo  lo  dilatado  y  es- 
puesto de  la  frontera,  por  falta  de  fondos  para  mantener  guar- 
nición competente  en  los  fuertes  que  protejiesen  el  comercio 
y  tráfico  del  reino  de  Chile  y  Perú,  propuso  al  Escelentisimo 
señor  Virey  de  Buenos  Aires,  la  formación  de  compañias  de 
partidarios  para  estos,  con  un  plan  demostrativo  de  modo  de 
mantenerlos,  el  que  aprobó  su  Escelencia  en  todas  sus  partes 
y  pasó  á  la  Intendencia  general  para  la  provisión  del  caudal  ne 
cesarlo  á  tan  urgentísimo  objeto,  cuya  resolución  se  espera,  y 
que  con  ella  cambie  de  aspecto  la  provincia,  disfrutando  fe- 
licidad y  tranquilidad. 

Proveyó  los  fuertes  de  armamento  sobresaliente  y  dis- 
puso cañones  de  batallón  en  cureñas  lijeras,  para  que  en  las 
prontas  salidas  supliesen  estos  medios  el  corto  número  de 
gente  que  puede  juntarse  en  las  invasiones  de  los  indios  que 
son  momentáneas. 

Estableció  comandante  para  toda  la  frontera  con  instruc- 
ciones para  celar  el  campo  para  las  salidas  y  gobierno  de  los 


hk   REVISTA   DC  BCENOS   AIBES. 

fuertes  v  iiií  nvudanlo  paro  recorrorla,  y  acudir  á  la  defensa 
Hcell< 

Dispuso  asi  mismo  dos  cuantiosos  rodeos  de  ganado  en 
los  fuertes  principales  de  derecha  é  izquierda,  para  proveer 
líf  raciones  á  la  milicia  de  la  frontera  y  leiivr  á  mano  reses 
paro  las  cspediciones  que  se  reta rd.i han  por  estos  erabaraz(»s, 
consultando  al  mismo  tiempo  el  alivio  de  los  ramos  munici- 
pales destinados  á  mantenerla  viéndose  precisado  á  estas  y 
otras  disposiciones,  porque  en  los  liemj.os  de  mayores  urgen- 
cias fueron  menos  sus  fondos,  á  causa  de  que  con  la  separa- 
ción de  las  ciudades,  de  que  se  formó  la  provincia  de  Salta, 
faltó  la  mayor  parte  del  ramo  de  cruzada,  deciyó  el  de  sisa, 
de  aguardiente  por  el  corto  valor  de  este  licor,  y  abolió  S.  M. 
í*l  impuesto  que  pagaban  los  efectos  de  ?  :endoza  y  San  Juan 
al  pasar  por  dicha  frontera,  que  se  hallaban  establecidos  por 
anterior  Real  disposición. 

Proporcionó  y  compuso  con  buenos  armeros  una  sala 
de  armas  en  Córdoba  y  un  depósito  ó  almacén  de  pólvora  de 
manera  que  todo  se  conservase  en  el  mejor  estado  y  pronto 
ni  primer  aviso  de  invasión. 

En  Mendoza  revistó  segunda  vez  las  milicias  para  exami- 
minar  las  causas  de  las  fallas  que  un  número  considerable  de 
¡ili-tados  habiun  cometido  en  asiñlir  á  las  salidas  contra  los 
indios  enemigos,  y  providenciar  lo  conveniente  para  su  re- 
medio, lo  que  se  veriflo  :  pagando  lo  que  se  debiu  á  los  mili- 
cianos de  las  salidas  anteriores  en  virtud  de  las  representa- 
ciones que  para  ello  hizo,  aun  supliendo  de  su  propio  sueldo 
|K)r  la  escases  de  caudales,  y  haci(>ndo  al  mismo  tiempo  algu- 
ni »s  ejemplares;  fueron  estos  dos  medios  de  premio  y  castigo 
lo  que  mejoraron  el  aspecto  de  tan  importante  asunto. 

Formó  instrucciones  para  arreglar  el  servicio  de  estas 


ITSTENDENCIÁ  DE   CÓRDOBA.  105 

milicias  y  salidas  á  campaña  con  menos  gravamen  del  vecin- 
dario prorrateando  las  caballadas,  entre  los  vecinos  por  el 
modo  mas  equitativo,  y  se  vieron  los  efectos  de  esta  providen- 
cia á  los  pocos  meses,  en  que  con  solo  cincuenta  hombres  es- 
cojidos  que  dio  de  auxilio  á  los  indios  de  paz  de  la  nación  Pe- 
huenche  contra  los  HuiUches  sus  enemigos,  y  de  esta  frontera 
se  consiguió  una  acción  contra  ellos  en  que  quedaron  muertos 
sobre  sesenta,  entre  estos  diez  de  los  principales.  Se  les 
quitó  porción  de  ganado  lanar  y  caballar,  se  les  hicieron  mu- 
chos prisioneros,  y  rescataron  siete  cautivos  cristianos  de 
ambos  sexos. 

La  paz  que  ha  disfrutado  la  provincia  en  este  tiempo, 
los  muchos  pleitos  que  se  han  cortado  por  transacciones,  y 
otros  medios  de  suavidad  de  donde  podian  resultar  desunio- 
nes, es  notorio  é  igualmente  el  haber  emprendido  las  obras 
que  refieren  en  unos  pueblos  que  carecen  de  propios,  y  donde 
ha  sido  mayor  el  trabajo  para  discurrir  y  proproporcionar 
los  medios  de  lograrlos  en  tales  circunstancias;  á  que  deben 
agregarse  las  disposiciones  y  demostraciones  que  se  han 
practicado,  para  quela  jenteque  por  su  educación  y  consti- 
tución no  podian  comprender  la  grandeza  del  Soberano,  el 
amor,  respeto  y  obediencia  que  se  le  debe,  la  entendiesen 
por  los  medios  que  se  han  puesto  en  uso  en  cuantas  ocasio- 
nes se  han  presentado,  y  buscado  frecuentemente  sin  dete- 
nerse en  el  dispendio  de  su  sueldo,  por  tal  de  que  se  consi- 
guiese tan  justa  y  necesaria  idea,  habiendo  tenido  la  satisfacción 
de  verla  completamente  lograda,  sin  hacer  mención  de  las 
providencias  relativas  al  fomento  de  la  provincia  en  el  Ramo 
de  Justicia,  Palicia,  Hacienda  y  Guerra,  establecimientos  que 
constan  de  la  correspondencia  y  órdenes  espedidas  para  su 
logro,  puntualizándose  cuantos  artículos  contienen  la  orde- 


104  lA   RKVISTA  DE  RCE?(OS   AIRES. 

nania  de  inlendencia,  las  cuales  por  ser  de  mejor  considera - 
don,  j  perno  hacer  difiisu  esta  relación  se  omiten. 

Asi  consta  y  aparece  en  el  estracto  que  antecede  de  los 
esp4HÍienlcs  que  se  han  formalizado,  providencias  dadas,  y 
correspondencia  denGcio,  de  que  estoy  hechocargo  como  se- 
cretario del  Gobierno  é  Intendencia  de  esta  Provincia,  de 
que  certiflco. — Mendoza  cinco  de  agosto  de  mil  setecientos 
ochenta  y  ocho. 

José  de  Elias. 

Los  escribanos  públicos  y  del  número  de  esta  ciudad, 
que  abajo  Ormamos  y  signamos,  damos  íé  y  verdadero  testi- 
monio, que  el  capitán  de  milicias  don  Jüí^é  de  Elias,  de 
quien  aparece  firmado  el  extracto  que  antecede,  es  tal  Se- 
creiaiio  del  Gobierno  é  intendencia  de  esta  provincia  de 
Córdoba  del  Tucuman  como  se  titula,  y  á  sus  semejantes  se 
les  ha  dado  entera  íé  y  crédito  en  juicio  y  fuera  de  él,  y  para 
que  conste,  damos  el  presente  en  Mendoza  á  seis  de  agosto  de 
mil  setecientos  ochenta  y  ocho  anos. 

En  testimonio  de  verdad— Pedro  Pablo  de  Videla^  Escribano 
Público.  En  [testimonio  de  verdad— José  Lagos,  Es- 
cribano público  y  de  Cabildo.  En  testimonio  de  ver- 
dad—Pedro Siman  de  Videla^  Escribano  fiúblico  de  real 
Hacienda. 


LITERATURA 


■*HH- 


CUADROS    DESCRIPTIVOS  ESTADÍSTICOS 

DE  LAS  TRES  PROVINCIAS  DE  CUYO. 

Preliminar. 

Difícilmente,  en  el  vasto  territorio  argentino,  habrá 
una  sección  mas  interesante  que  la  región  conocida  con 
el  nombre  de  Cuyo.  Espléndidas  montañas,  accidentes 
pintorescos,  lagos  dormidos,  llanuras  en  pendiente,  ver- 
deantes praderas  y  áridos  desiertos,  todo  contribuye  á 
dar  á  su  aspecto  físico  un  carácter  de  suma  variedad  y 
raagnifisencia. 

Naturales  de  esa  rejion  y  encargados  espresamente 
por  sus  tres  gobiernos  de  la  recolección  oficial  de  datos 
sobre  su  suelo,  habitantes  y  producciones,  nos  hemos  en- 
contrado en  situación  de  poder  apreciar  en  detalle  sus 


106  LA     REVISTA   DE  BCEISOS  AIRES. 

ventajas  y  bellezas.  Asi  pues,  no  creemos  carecer  de  ma- 
teriales para  poder,  como  lo  ofrecemos,  presentar  una  se- 
rie de  cuadros  que  pongan  de  relieve  su  naturaleza  y  ven- 
tajas locales,  llamando  la  atención  de  los  inmigrantes  y 
espi^uladores  de  buena  fé. 

La  estadística  sola,    por  su  aridez  matemática,  no 
podía  en  efecto  dar  una  idea  animada  de  un  territorio 
cuyos  rasgos  físicos  son  poco  conocidos,  sin  apelar  á  la  ma« 
jia  de  las  descripciones,   semejantes  á  las  que  nos  dá 
Humboldl  en  sus  cuadros  de  la  naturaleza  equinoxial. 
El  hombre  no  es  un  ser  puramente  mecánico.     Su  cora- 
zón y  su  inteüjencia  que  tanta  parte  toman  en  las  múlti- 
ples funciones  de  su  existencia,  ocupan  un  lugar  muy 
esencial  en  las  condiciones  de  su  bien  estar.  Asi,  añadir  la 
discripcion  gráfica,  al  mismo  tiempo  que  se  esponen  las 
ventajas  de  una  rejion  y  que  las  cifras  hablan  su  idioma 
especial  y  rigoroso,  es  completar  el  interés  que  ella  pue- 
da despertar  y  llamar,  como  quien  dice,  el  pincel  en  au- 
xilio de  las  cifras. 

Familiarizado  desde  temprano  con  el  conocimiento 
de  la  rica  y  variada  naturaleza  de  Cuyo;  contemplando 
primerocon  amor  y  después  con  detención  los  variados 
é  interesaoles  contrastes  de  su  aspecto  esterior;  conocien- 
do los  rasgos  mas  prominentes  de  su  territorio  y  clima; 
para  la  perfección  de  los  cuadros  que  presento,  solo  po- 
drá faltarme  la  ciencia  y  la  majia  del  estilo  del  modelo 
citado. 

Admirador  apasionado  de  las  ideas  y  aun  del  estilo 


PROYINCUS    DE  CCYO.  j07 

del  inmortal  vicijero,  el  priraero  en  revelar  á  la  Europa 
los  tesoros  y  bellezas  de  la  Virgen  América;  sin  faltar  a 
lafidilidady  exactitud  requerida  en  la  descripción  de , 
las  escenas  físicas  del  suelo,  he  procurado  en  cierto  modo 
apropiarme  la  exactitud  del  lenguaje  descriptivo  científi- 
co del  autor  de  los  Cuadros  de  ¡a  Naturaleza.  No  me 
lisonjeo  haber  conseguido  acercarme  á  ese  sublime  é 
inimitable  modelo.  Pero  si  es  imposible  reproducir 
en  toda  su  perfección  los  trabajos  mas  perfectos  del 
genio,  queda  por  lo  menos  á  sus  imitadores  el  placer 
y  el  mérito  de  aproximárseles  siguiendo  sus  luminosas 
huellas. 

Comenzaremos  nuestras  descripciones  por  la  provin- 
cia de  San  Luis.  El  rico  relieve  de  su  territorio  es  el 
primero  que  se  presenta  interrumpiendo  el'  vasto  mono- 
cronismo  del?  rejion  de  las  praderas  nacionales,  al  via- 
jero que  desde  el  litoral  marcha  al  Occidente  en  busca  de 
las  nevadas  cordilleras.  Después  seguiremos  con  las  Pro- 
vincias de  Mendoza  y  San  Juan,  donde  laculminancia  ra- 
diosa de  las  moles  Andinas,  comunican  á  las  escenas  un 
carácter  mas  severo  y  grandioso. 

El  territorio  designado  históricamente  con  el  nom- 
bre de  Cuyo,  es  ciertamente  una  rejion  muy  caracterizada 
geográficamente.  El  forma  en  su  parte  central,  una  ho- 
ya bien  marcada  y  ligada  por  ras ;<os  distintivos  peculia- 
res. Esta  hoya  la  forman  las  aguas  que  bajan  de  las 
cordilleras  abarcando  una  área  de  mas  de  200  leguas  de 
Surá  Norte  á  lo  largo  de  las  faldas  Andinas,  desde  el  al- 


i 08  LA   BEVISTi   DE   BOENOS   AIRES. 

lo  cono  nevado  del  Tupungato  y  sus  cordilleras  inme- 
diatas, hasta  el  nevado  del  Bonete  en  las  cordilleras  de 
Catamarca,  distante  mas  de  doscientas  leguas  al  norte  del 
anterior,  y  el  cual  desde  allí  envia  un  tributario  á  esa 
hoya  en  el  rio  del  Jagüel. 

Todas  las  aguas  tributarias  de  esta  hoya  tan  caracte- 
rizada, después  de  atravesar  las  llanuras  ó  faldas  en  pen- 
diente <|ue  se  destacan  de  las  últimas  falanges  de  los  An- 
des, llegan  á  convergir  viniendo  de  direcciones  y  rumbos 
opuestos,  alas  llanuras  horizontales  emblanquecidas  por 
el  natrón  que  ocupan  su  parte  mas  baja,  donde  forman 
los  lagos  de  Guanacache,  Silvero  y  otros,  los  que  á  su  tur- 
no, por  el  canal  del  Desaguadero,  van  á  vaciarse  en  el 
gran  lago  Bebedero,  en  los  34°  de  latitud  austral,  alas 
faldas  del  pequeño  grupo  de  Várela,  el  mas  austral  de 
los  sistemas  Púntanos. 

Esta  rejion,  cuya  hidrografía  ofrece  caracteres  tan 
interesantes,  no  es  menos  variada  y  rica  en  lo  que  respec- 
ta á  los  otros  ramos  de  la  geografía  física  de  su  territorio. 

Los  Andes  se  levantan  formando  un  muro  colosal 
en  sus  límites  Occidentales;  ramificándose  de  ellos  ó  inde  - 
pendientes  en  la  apariencia,  hacia  el  Este,  se  alzan  los 
sistemas  sucesivos  ó  desparramados  del  Valle  Fértil,  del 
Pié  de  Palo,  del  Nevado,  délas  Quijadas,  del  Gigante,  la 
cordillera  de  lomas  del  AltoPencoso  y  por  último,  losbe- 
llot  y  pintorescos  sistemas  Púntanos,  todos  caracterizados 
poa  un  colorido  y  contornos  peculiares,  y  que  el  viajero 
reconoce,  apenas  vé  asomar  omo  una  atalaya  amiga,  su 
cr*fta  azul  en  el  horizonte. 


FROTINCIAS  DE   CUTO.  109 

Todos  estos  sistemas  que  hacen  taa  interesante  y  va- 
riado el  aspecto  de  la  rejion  cuyana  no  son  menos  precio- 
sos por  su  estructura  geolójica  y  la  naturaleza  de  sus  mi- 
nerales. 

Si  los  pórQdos,  la  trachy  ta,  los  fonolitos,  los  basaltos 
Y  otras  rocas  plutónicas  que  cubren  ó  acompañan  el  gra- 
nito, constituyen  con  sus  formas  y  coloridos  peculiares  las 
masas  de  las  cadenas  centrales;  en  los  sistemas  laterales  y 
paralelos,  abundan  los  ricos  materiales  de  construcción  y 
las  sustancias  mas  estimadas,  tales  como  el  asperón,  la  pi- 
zarra, el  alabastro,  el  jaspe,  el  mármol,  el  cuarzo,  el  cris- 
tal de  roca,  el  alcaparrosa,  el  gypso,  el  alumbre,  la  sal  ge- 
ma; y  los  preciosos  minerales,  el  oro,  la  plata,  el  cobre, 
el  plomo,  el  selenio,  el  nikel,  el  zinc  y  el  hierro  en  inmen- 
sa abundancia;  el  todo  acompañado  de  bancos  inagota- 
bles de  hulla,  de  mazas  asombrosas  de  amianto  y  plomba- 
gina,  de  depósitos  de  betún  y  fuentes  de  petróleo  y  kero- 
sene. 

Alas  montañas  ricas  en  materiales  preciosos,  se 
unen  zonas  interminables  de  bosques  abundantes  en  exe- 
lentes  maderas  y  combustibles;  llanuras  de  una  ferasidad 
sin  ejemplo  fecundadas  por  las  aguas  de  irrigación  que 
descienden  de  las  montañas;  los  páramos,  lomajes  y  pra- 
deras abundantes  en  forrajes  naturales,  y  por  último,  los 
tesoros  de  una  variada  flora  y  de  un  interesante  fauno  in- 
dígenas. 

Y  no  se  crea  que  es  por  un  mero  alarde  que  hacemos 
esta  ligera  enumeración  délas  riquezas  de  la  hermosa 


lio  RFVISTA    DE   BÜEnOS   AIRES. 

y  grande  ívji^.ü  wi  Lu}o.  i  sla  esposicion  í\  masde  sa- 
lisfaceruna  lejiliinu curiosidad,  puede  runlribuir á  favo- 
recer la  pruluiigation  proyectada  del  ferro  carriPdel  Oes- 
te de  Buenos  Aires,  el  cual,  cruzando  directamente  las 
pampas  en  un  corto  trayecto,  puede  en  un  breve  plazo  po- 
ner en  directa  y  rápida  comunicación  el  comercio  de  los 
dos  grandes  Océanos  del  globo,  impulsando  con  un  pron- 
to y  vasto  desenvolvimiento  el  grandioso  porvenir  de  es- 
ta rejion  privilejiada  do  Sud-América. 

En  este  probable  caso  pues,  no  será  inútil  la  enu- 
meración de  las  riquezas  á  que  el  ferrocaril  vá  á  dar  vida 
y  realidad,  por  una  via  mucho  mas  directa  que  lo  pue- 
de hacer  el  íerro-carril  central.  Entonces,  el  ferro  -car- 
ril del  Oeste,  semejante  á  la  varita  májica  de  la  caverna 
de  Ali-Baba,  vá  á  desenterrar  y  esplotar  para  la  civiliza- 
ción y  el  bienestar  de  la  humanidad,  tesoros  que  hasta 
ahora  permanecen  sepultados  y  estériles. 

Así  nosotros,  semejantes  al  hombre  de  la  fábula, 
dormimos  descuidados  y  miserables,  ajitados  por  necias 
cuestiones  que  el  simple  buen  sentido  bastaria  para  resol- 
ver, al  lado  de  tesoros  y  prosperidades  fabulosas  que,  sin 
embargo,S(.'  ocultan  á  nuestros  cerrados  ojos,ó  se  resisten  á 
nuestros  escasos  medios,  mientras  en  un  porvenir  no  re- 
molo lalvez,  una  raza  mas  audaz  ó  mas  poderosa,  vendrá 
á  arrebatarnosesas  riquezas  que  en  nuestra  presuntuosa 
ignorancia  despreciamos  ó  desconocemos. 

Es  posible  que  una  nación  poseedora  de  tan  valiosos 
rpTiirsos  y  de  cuya  esplotacion  podria  ocuparse  con  in- 


PROVliNCIAS    DE  CUYO.  i  1  1 

menso  provecho  de  sü  importancia  moral  y  de  su  prospe- 
ridad material,  desatenaiendo  los  dictados  mas  evidentes 
de  su  conveniencia  práctica,  no  tenga  ojos  ni  actividad 
sino  para  herirse  desapiadamente  á  si  misma,  perdiendo 
un  tiempo  precioso  que  pasa  para  Qo  volver,  en  medio 
del  progreso  y  engrandecimiento  general  de  la  humani- 
dad? 

Quiera  el  cielo  que  nuestras  tareas  sean  el  principio 
de  una  nueva  era  para  el  conocimiento  de  nuestros  inte- 
reses mas  vitales  y  positivos  y  de  la  verdadera  dirección 
que  debe  darse  á  la  noble  y  valiente  actividad  que  anima 
nuestro  pueblo. 

Entonces  habremos  abandonado  los  dominios  esté- 
riles déla  polémica  política,  en  cuyo  sangriento  círculo 
vicioso  nos  hemos  ajitado  tantos  años;  y  llevando  nuestra 
atención  al  desarrollo  de  nuestros  valiosos  intereses  ma- 
teriales, que  en  ningún  caso  deben  descuidarse,  prepare- 
mos á  la  república  días  de  descanso' y  de  prosperidad  que 
son  su  único  y  verdadero  triunfo. 

Tales  son  los  móviles  que  nos  inducen  á  pedir  á  la 
Revista  de  Buenos  Aires,  la  única  publicación  seria  con  que 
Cuntamos  y  por  esto  la  mas  desatendida,  un  asilo  en  sus 
columnas  para  nuestros  cuadros  descriptivos estadístms. 
Serán  ellos  suficientes,  á  falta  del  mérito  intrínseco  del 
trabajo,  para  llamar  la  atención  del  público  hacia  esta 
publicación? 

De  todas  maneras,  favorecidos  por  una  atención  be- 
névola, <^  contrariados  por  una  fría  indiferiencia  que  en 


lis  LA    HEYISTA   DE   BüE.'HOS  AIRES. 

i,  .c.>.i  >  [Mi^saie  siempre  al  encuentro  de  todo  lo  verda- 
derarneiile  bueno  y  útil,  nosotros  creremos  con  esto  haber 
cumplido  un  deber  sagrado,  al  mismo  tiempo  que  heínos 
satisfecho  una  necesidad  innata  de  nuestra  naturaleza 
siempre  apasionada  de  lo  bueno  y  de  lo  útil. 

Buenos  Aires,  marzo  10  de  1866. 

Juan  Llerena. 


I 


DOÑA  LEONOR  FRRNANDl!:Z  DE     CÓRDOBA. 

«SCF.NAS    DE   LA    VIDA    COLONIAL   EN    EL    SIGLO   XVI. 

(Crónica  de  la  Villa  Imperial  de  Potosí.) 

{Conclusión.)  (1) 

IL 

Dos  mujeres. 

Ce  ne  sont  pas  des  remoras  qui  me  devó- 
rente c"  st  bien  pis,  ce  sont  de  regrets. 
Les  remords  se  calment  par  le  repentir,  les 
regrets  s'attiseni  par  raspiration . 
(Leonie  d'Aunet) 
No  hacia  mucho  tiempo  que  residia  en  Potosí  una  intere- 
santísima mujer,  la  que  á  la  hermosura  de  su  físico  unia  la 
picante  sal  de  la  Andalucía.     Alegre  y  lijera,  era  una  de  esas 
coquetas  peligrosas  cerca  de  las  cuales  se  mueve  una  turba  de 
galanteadores.     Claudia,  que  asi  la  llamaban,  era  ademas  lu- 
josa en  sus  trajes,  y  las  agudezas  de  su  injenio  deleitaban  á 
los  ricos  y  espléndidos  mineros,  ávidos  de  amores  y  goces. 
Versátil  y  juguetona,  se  entretenía  en  despertar  pasiones  y 

1.     Véase  la  páginn  586  del  tomo  VIH. 

8 


114  L\    REVISTA   DE   BUENOS   ALES. 

deseos,  para  romper  el  ídolo  de  hoy  en  el  aliar  del  ídolo  de 
mañana.  Siempre  aleare,  estaba  dispuesta  á  las  mas  eslra- 
%'agantes  diversiones.  Su  sociedad  era  atractiva  y  SLduct(»ra; 
ella  ero  la  dominadora  de  sus  fiestas. 

En  aquel  foco  de  libertinaje,  fue  arrastrada  involunta- 
riamente por  el  brillo  deslumbrador  de  los  placeres.  La 
crónico  potosina  no  cuenta  como  vino  á  la  villa  Imperial,  ni 
ctjoserva  h  tradición  antecedentes  sobre  sus  primeros  anos. 

Claudia  que  jugaba  al  amor,  que  reía  sin  piedad  de  las 
lesiones  que  despertaba  entre  aquellos  mineros,  cayó  al  fin 
en  sus  propias  redes  y  concibió  una  pasión  profunda  y  seria 
por  un  alto  personaje,  caballero  de  una  de  las  órdenes  mili- 
lares.  La  historia  ha  ocuUado  el  verdadero  nombre  dt-l 
hidalgo;  pero  su  amor  no  fué  correspondido.  Él  se  encon- 
traba ligado  por  sagrados  vínculos  á  otra  mujer,  y  desdeñó 
el  amor  de  la  coqueta. 

Despertóse  entonces  en  esta  la  menguada  y  terrible  pa- 
sión déla  envidia,  «esa  irritación  continua  por  la  ajena  felici- 
dad, ese  furor  que  impide  ver  gozar  a  otros  un  bien  del  cual- 
se  está  privado.»  Bien  pronto  esta  inquieta  pasión  produjo 
sus  amargos  frutos;  los  celos  dieron  mayor  [)ábulo  á  su  des- 
•  arrollo.  El  lenguaje  de  Claudia  comenzó  á  hacerse  incisivo,  á 
juzgar  con  malignidad  las  menores  faltas,  y  por  último  ocur- 
rió ó  la  calumnia  como  el  término  de  su  venganza.  Pero 
no  era  aquel  á  quien  amaba  el  objeto  de  sus  iras  y  de  su  en- 
\idia.  era  una  criatura  anjelícal,  pura,  inocentey  buena,  cuya 
*ulpa,  su  única  culpa,  fué  ser  la  esposa  do  aipiel  ipie  iiispin) 
hin  saberlo  uno  pasión  á  la  tijera  dama. 

Dona  I^eooor  Fernandez  de  Córdoba,  nobüisimo  seño- 
ra de  los  reinos  de  Espona,  según  el  cronista  I^lartinez  y  Vela, 
tH»taÍMi  avecindada  tn  Potosí,  donde  «por  su  admirable  her- 


DOÑA  LEOiNOR  FERNANDEZ  DE  CÓRDOBA.  !  15 

«mosura,  discreción, agrado,  riquezas  y  otras  dotes  naturales, 
«fué  notablemente  envidiada  de  otras  forasteras  que  habita- 
«banla  V¡ila>»     (!). 

Doña  Leonor  fué,  pues,  el  blanco  de  lus  celos  y  de  la 
envidia  de  Claudia.  Esta  pensaba  que  destruyendo  el  obstá- 
culo de  la  esposa,  su  amor  seria  correspondido;  y  fija  en  esta 
idea,  su  propósito  fué  mancillar  el  honor  de  su  rival  y  hacer 
de  modo  que  la  rehabilitación  fuese  imposible.  Su  muerte  no 
era  bastante:  ella  quería  destruir  en  el  corazón  de  aquel  á 
quien  amaba  á  su  pesar,  la  estimación  que  profesaba  á  la  es- 
posa y  que  el  desprecio  sost  luyese  el  santo  recuerdo  del 
amor  lejítimo.  Cruel  era  su  plan;  pero  ío  puso  en  ejecu- 
ción. 

Se  dice^  ese  temible  se  dice,  que  es  el  arma  envenenada 
que  esgrimen  sin  responsabilidad  las  mujeres,  sirvióle  á 
Claudia  para  empezar  á  esparcir  dudas  sobre  la  r^í^^utacion 
de  su  rival.  Siempre  se  presta  fácil  oido  á  todas  las  calum- 
nias cuando  la  vieíima  es  hermosa,  y  fueron  las  mujeres  las 
que  acojieron  favorablemente  el  rumor.  Pron lo  circuló  en 
la  villa  aquella  murmuración  con  la  chismografía  hija  de  la 
ociosidad  de  un  pueblo  mediterráneo;  fué  una  chispa  que  en- 
contró fácil  combustible  para  arder. 

El  rumor  fué  creciendo:  la  ausencia  forzada  del  esposo 
de  doña  Leonor,  que  había  ido  á  Ghuquisaca  á  hablar  con  don 
Franci  co  de  Toledo,  facilitó  mejor  la  consumacioí»  de  aquel 
pian. 

«La  ausencia  es  para  ciertos  amores  raros  y  profundos, 

ha  dicho  Léonie  d'Aunet,  lo  que  el  viento  en   los  incendios: 

los  fuegos  pequeños  se  a{)agan  bajo  su  influencia,  los  grandes 

se  avivan.     El  prin)er  efecto  de  la  ausencia  es  cscitar  lodos 

1.    Historia  de  la  Villa  Imperiai^  antes  citada. 


I  i),  Li  REVISTA   DE    BUENOS   AIRES. 

I(isanli»res  de  una  pasión;  un  ausente  e.-;  casi  un  muerto,  r, 
ú  86  le  ha  amado  mucho,  no  se  recuerdan  sino  sus  calidades, 
y  el  sentimiento  las  exalta.» 

Claudia  estaba  en  este  caso,  la  ausencia  de  a((uel  á  quien 
amaba  exalto  su  pasión  al  estremo  de  convertirse  en  uno  de 
esos  amores  vehementes,  esclusivos,  tanto  mas  peligrosos 
cuanto  que  no  siendo  correspondidos,  la  saciedad  no  los  ame- 
naia  de  muerte.  Llama  queardia  en  el  corazón  de  la  coqueta 
con  una  tenacidad  que  su  orgullo  no  pudo  estinguir;  quizá  ú 
su  pesar,  su  misma  vanidad  se  irritaba  con  los  obstáculos  y  con 
la  apartante  indiferencia  del  ausente;  indiferencia  bija  del 
deber,  que  rara  vez  resiste  á  la  seducción  de  una  mujer  iute- 
lijente  y  viva. 

Amaba  con  el  fuego  inestinguible  de  una  pasión  profun- 
da, y  este  amor  nacido  en  medio  de  los  escesos  de  su  vida  ga- 
lante, era  su  sueno,  su  aspiración,  su  cielo.  Para  obtenerlo 
concentró  todas  las  fuerzas  de  su  alma  y  ofuscada  con  los  ar- 
dores de  su  misma  pasión,  ansiaba  por  destruirel  amor  leji- 
limo  en  el  corazón  de  aquel  que,  por  su  desgracia  y  sin  sa- 
berlo, le  había  inspirado  aquel  sentimiento. 

Mientras  tnnto  doña  Leonor  tranquila  en  su  virUiii,  re- 
eojida  en  el  bogar  y  consagrada  a  los  puros  goces  del  amor 
conyugal,  vivia  descuidada  sin  sospechar  que  en  torno  suyo 
se  levantaba  una  tempestad  que  la  amenazaba  de  muerte.  Na- 
i'idaeu  el  seno  de  una  familia  religiosa  y  buena,  no  habia  vis- 
Iti  otros  ejemplos  i|Ue  la  piedad,  la  bondad,  la  dulzura,  el  res- 
|H'Ui,  esos  conservadores  de  la  santidad  del  hogjir  doméstico. 
Su  madre  era  un  mtideb»de  perfecta  virtud,  había  desarrolla- 
eurazon  de  su  bija  con  la  nobleza  del  ejemplp.  Su  pa- 
'\cro  y  rígido,  era  el  tipo  de  la  caballeresca  hidalguía 
camuliana.     «U  predestinación  del  niño  es  la  casa  donde  ha 


DONA  LEONOR    FERNANDEZ    DE  CÓRDOBA.  i  i  7 

nacido,  ha  dicho  Lamartine  con  verdad;  su  alma  se  compo- 
ne de  las  impresiones  recibidas  en  ella, »  Doña  Leonor  con- 
servó el  recuerdo  de  aquel  ejemplo,  y  su  virUid  fué  tan  eleva- 
da como  encantadora  su  belleza.  Pero  independiente  de  su 
voluntad  y  á  causa  de  su  propio  mérito,  la  envidia  y  los  celos 
la  asechaban  para  sacriOcarla  sin  piedad. 

Claudia  estaba  devorada  por  la  ira  y  no  por  el  arrepen- 
timiento que  le  causara  sus  propias  calumnias.  El  amor  ati- 
zaba la  aspiración  de  conquistar  aquel  corazón  aunque  fuese 
necesario  formar  un  lago  de  sangre,  siempre  que  su  rival 
quedase  perdida.. 

ilL 

La  calumnia. 

La  población  se  preparaba  á  las  oslen  tosas  íit'stas  de  la 
consagración  de  la  iglesia  mayor,  empezada  á  edificará  costa 
del  exmo.  don  Francisco  de  Toledo  y  concluida  por  los  ricos 
vecinos  de  la  Villa  Imperial.  El  edificio  era  de  adobes  me- 
nos las  portadas,  arcos  y  columnas  que  eran  de  piedra. 

«Se  costeóy  dice  3Iarlinez  y  Vela,  con  ciento  treinta  mil 
«pesos,  porque  el  millar  de  adobes  de  materia  tan  baja  como 
«es  la  tierra,  valia  entonces  á  cien  pesos  de  odio  reales.  So- 
«lemnizó  Potosí  la  colocación  de  este  sagrado  templo  con 
«grandes  fiestas,  siendoi  las  primeras  y  principales  la.«  que  to- 
ncaban al  culto  y  veneración  divina;  pues  para  traer  en  pro- 
8 cesión  al  santísimo  sacramento  se  hicieron  doce  riquísimos 
«altares  en  varias  calles  y  uno  en  particular  en  milad  de  la 
«P/aza  del  Regocijo  y  calle  que  atravesaba  entonces  por  me- 
«dio  de  ella,  dentro  de  un  admirable  arco,  que  triunfal  se 
«manifestaba  con  toda  grandeza  con  cuatro  portadas  ovala- 


118  U   EEVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

cuas  de  pinlíulnsde  muy  vivos  y  hermosos  colorrs. 

•Estaban  en  Ids  cuolro  portadas  repartidos  con  muy  buen  ór- 
•den  treinta  y  dos  nichos,  donde  con  muy  propios  y  riquisi- 
tmos  vestidos  estaban  los  doce  apóstoles  con  otros  patriarcas 
•y  doctores  de  la  iglesia.  El  remate  de  esta  obra  era  el  cerro 
•de  Putosi,  y  en  todas  las  comizas  y  sobresalientes  de  los 

•  flancos,  estaban  muchas  figuras  de  ángeles,   teniendo  cada 
una  en  la  mano  una  letra  del  alabado.» 

•  El  altar  que  dentro  de  este  arco  estaba,  tenia  cuatro 

•  rostros:  en  el  uno  estaba  bajo  un  dosel  de  fiuísirao  oro,  la 
•custodia  del  santísimo  sacramento:  en  el  segundo  Ja  imájen 
-de  la  Concepción  de  Nuestra  Señora;  en  el  tercero  la  del 

•  apóstol  Santiago;  y  en  el  cuarto  la  de  Santa  Bárbara  á  quien 
*poco  tiempo  después  juraron  por  palrona  de  esta  Villa.  Asi 
«estaban  en  este  magnífico  altar  los  cuatro  primeros  patro- 
enos  déla  Villa. 

•  En  todos  los  frentes  de  este  dicho  altar  ardían  cualro- 
«cientas  velas  de  á  libra,  de  blanca  cera.  Esta  vistosa  y  rica 
-obra  la  costeó  el  Ilustre  Cabildo,  y  los  otros  once  altares  los 
tcostearon  varias  naciones  de  los  reinos  de  España:  como 
•en  la  calle  lusitana  los  famosos  portugueses  levantaron  un 
•gran  obelisco  de  grandísimos  maderajes,  particularmente 

•  pinos  y  cedros,  donde  hicieron  un  rico  altar  con  cuatro 
t frentes.  En  toda  esta  lucidísima  obra  estaban  varias  figu- 
«ras de  escultura,  que  si:^inficabün  las  virtudes,  con  sus  ver- 
tsosy  letras  que  lo  declaraban.     Los  demás  altares  estaban 

•  también  vistosa  y  ricamente  formados  con  distintas  y  cos- 
«tosas  invenciones,  con  sus  dedicatorias  escritas  en  letras  de 
«oro.  Pasada  esta  solemnísima  función,  se  lo  hizo  al  Señor 
•Sacramentado  un  costoso  novenario  y  después  hubo  muy 
«graodeu  (lestas  de  regocijo,  que  duraron  en  varias  maneras 


bÓÑA  LbÓNOR  tERNlNDEÍ  DE  CÓRDOBA.  i  19 

aíliez  dias,  con  muy  crecidos  gastos  con  que  ordinariamente 
«sabe  la  magnanimidad  de  los  moradores  de  Potosí  desem- 
apeñarse  en  semejantes  funciones.  > 

Asi  describe  estas  ílestas  don  Bartolomé  Martínez  y  Vela 
en  su  Historia  de  la  villa  Imperial  de  Potosí.  La  concurren- 
cía  fué  inmensa,  y  el  lujo  de  las  damas  y  caballeros  en  relación 
con  la  pompa  desplegada. 

Entre  las  damas  principales  que  asistieron  á  estas  cere- 
monias, se  presentó  doña  Leonor,  ataviada  con  riquísimas  jo- 
yas y  con  esa  elegancia  distinguida  que  caracteriza  á  las  muje- 
res bien  nacidas,  acostumbradas  á  llevar  fácilmente  su  lujo 
y  sus  trajes.  Sencillo  era  este,  pero  de  elevado  precio;  y  tan 
hermosa  estaba  con  aquella  sencillez,  que  los  caballeros  y  las 
damas,  reconocieron  sin  contradicción  que  había  sido  la  mas 
encantadora  que  se  había  visto  en  aquellos  días.  Su  esposo 
estaba  ausente,  j  de  Chuquisaca  había  tenido  que  marchar 
al  Cuzco  en  una  comisión  urgente. 

Una  mujer  empero  había  visto  con  rabia  en  el  alma  y 
despecho  en  el  corazón  el  triunfo  de  la  virtuosa  y  bella  seño- 
ra: esa  mujer  era  Claudia.  Su  vanidad  se  irritó  al  estremo 
y  la  envidia  no  reconoció  ya  límites.  Resolvió  entonces  con- 
sumar su  venganza.  Escribió  al  Cuzco  un  anónimo  dirijiJo 
al  esposo,  concebido  en  estos  términos     ([] 

1.  Martínez  y  Vela  en  la  Historia  de  la  \iUa  imperial  de  Potosí,  di- 
ce: «Esta  pues  á  costa  de  ellos  y  de  su  honestidad,  viendo  que  por  compe- 
«tencia  de  galas  ni  de  otras  gracias  afectadas  no  podía  igualar  ni  esceder  co- 
«mo  ella  quería  ádoña  Leonor,  apoderada  de  la  envidia,  llena  de  furor  y 
«rabia  (que  por  eso  los  antiguos  pintaban  á  este  vicio  con  la  lengua  y  ojos 
«de  serpiente  venenosa,  declarando  la  ponzoña  que  consigo  trae)  propuso 
«en  su  ánimo  derribar  de  todo  punto  el  buen  nombre  de  aquella  señora  y 
«aun  quitarle  la  honra  y  la  vida  corporal;  como  al  fin  lo  ejecutó  levantán- 
«dole  un  fiero  testimonio  que  fraguado  en  su  infernal  idea  lo  escribió  á  su 
«marido  que  en  la  ocasión  se  hallaba  en  la  ciudad  del  Cuzco-  .^  -^  •» 


láO  l.i    RF.VISTA    DE  BUENOS    AIRES 

«Lü6  4..-  ^-  i;.;.  i..^.i..  c'M  la  liüiira  y  lustre  de  vuestra 
«casa,  ven  con  ptsar  vueblra  ausencia.  Di;sirr*?glosdoméb- 
cücos  comprometen  la  paz  de  vuestro  iiogar.  venid  oculta- 
•  mente  y  reconoceréis  la  perfidia  con  que  os  engañan.  La 
« üipocrecia  se  disfraza  con  frecuencia  con  el  traje  de  la  virtud. 
•Servicios  debidos  á  vuestros  antepasados,  rae  obligan  á  poner 
«en  vuestro  conocimiento  Ií)s  rumores  que  circulan  en  la 
c  villa,  pordesgracia  justificados  por  la  publicidad  de  la  falta.' 

Escrita  la  carta,  Claudia  espidió  un  chasqui  con  dirección 
al  Cuzco.  Aquella  calumnia  infame  iba  á  berir  dos  seres 
inocentes:  Dona  Leonor  cuyo  delito  era  su  berraosuraysu 
virtud;  y  su  esposo,  cuyo  crimen  era  baber  inspirado  sin  sa- 
berlo una  de  esas  pasiones  que  revuelven  al  mundo,  siembran 
desgracias  y  cosecban  sangre. 

IV. 

Incertidumbre, 

Bajo  el  oscuro  azul  del  cielo  tropical,  en  la  ladera  de  un 
cerro,  estaba  fundada  «la  mrjor  y  mayor  ciudad  que  en  la 
tierra  se  ha  vihto»  según  el  liiperb«>lico  lenguaje  usado  en  la 
carta  del  correjiraiento  de  Jauja,  citada  por  Prescott:  era  la 
santa  ciudad  de  losLieas,  la  residencia  de  los  lujos  del  sol,  de 
la  nobleza,  de  los  gran«les  de  aquel  estenso  imperio,  sorprendi- 
do y  conquistado  por  bizarro,  en  n^dio  del  estupor  general 
de  los  peruanos,  que  ¡!ir;.nlos  encendieron  la  guerra  civil. 

Mas  de  cuarenta  añu!r  bacía  quePi/arro  había  hecho  su 
eiitrada  en  la  ciudad  ^ag^ada,  y  á  la  voraz  rapiña  del  templo 
del  sol,  de  lospabicios,  d',^  las  joyas  de  lasmomi  is  délos  Incas, 
dflo  dentruccion  delcutto  del  sol,  había  sucedido  el  lúgubre  y 
desmoralizador  gobien  oiiquista.  Sobre  las  ruinas  del 


I 


DONA   LEONOR   FERNANDEZ   DE   CÓRDOBA <  Í2l 

templo  del  sol,  sehabia  levantado  la  iglesia  de  Santo  Domingo 
y  ei  fanático  Valverde,  el  azuzador  del  crimen  perpetrado  con 
Atahualpüj  nombrado  ya  Obispo  del  Cuzco,  los  padres  de  San- 
to Domingo,  los  PP.  déla  Merced  y  otros  misioneros,  empe- 
zaban la  persecusion  del  culto  gentílico,  y  en  distintos  temples 
de  la  ciudad  inca  relucía  a  los  rayos  del  ardiente  sol,  la  crua 
que  como  alguno  ha  dicho,  fué  de  fuego  para  las  Indias,  en 
manos  de  ignorantes  fanálicos.  Empero  algunos  misioneros 
no  desmintieron  la  dulce  y  consoladora  doctrina  del  Cristo,  y 
la  predicaban  para  hacerla  adoptar  por  convicción  ganando 
almascon  la  persuacion,  y  no  obligando  por  el  temor  del  fuego 
ó  del  hierro  á  seguir  prácticas  y  sistemas  no  comprendidas. 

Aquella  ciudad  de  calles  empedradas,  por  cuyo  centro 
corria  sobre  un  cauce  de  piedras  labradas  un  arroyo  de  agua 
cristalina  y  clara,  atravesada  por  puentes  de  piedra  para  no 
interrumpir  el  tránsito  de  la  población,  que  ostentaba  tem- 
plos cubiertos  de  oro,  pued^í  decirse,  como  C or kancha,  mo- 
nasterios  como  el  de  las  vírjenes  del  sol,  palacios  de  los  Incas 
y  de  los  curacas,  construcciones  de  piedra,  que  revelaban  la 
cultura  y  civilización  de  aquel  pueblo:  «aquella  capital,  como 
dice  Prescott,  que  por  tanto  tiempo  habia  sido  la  metrópoli 
de  la  civilización  de  occidente,  el  orgullo  de  los  Incas  y  la  bri- 
llante mansión  de  su  deidad  tutelar,  fué  reducida  á  cenizas 
por  las  manos  de  sus  mismos  hijos.» 

La  revolución  de  Manco  Inca  habia  tenido  ya  lugar  y  al 
esplendor  de  los  pasados  tiempos  habia  sucedido  la  tristeza  y 
la  ruina.  El  Cuzco  habia  perdido  su  importancia  opulenta, 
su  población  habia  considerablemente  disminuido,  sus  alre- 
dedores cultivados  antes  por  los  aboríjenes  estaban  abando- 
nados y  desierto:?,  los  cultivos  eran  ahora  regados  con  laslá- 
8:rimas  y  el  sudor  de  los  indios  de  los  encomenderos! 


^99  1^  RFV!«iT4  DE  BOENOS  AIRES. 

hn  osla  capital  se  encontraba  á  la  sazón  el  esposo  de  do- 
ña Leonor.  El  desempeño  de  frecuentes  comisiones  lo  obli- 
gabaá  residir  alternalivaraente  en  Potosí  y  en  el  Cuzco,  ape- 
sar  de  la  grande  distancia  que  promedia  entre  estas  ciudades. 

Trataba  de  terraíDar  el  servicio  que  se  le  habia  enco- 
mendado, para  regresará  Potosi  al  lado  de  su  esposa  y  aten- 
der sus  minas  y  heredades. 

Una  larde  canicular  llegó  ásu  casa  un  chasqui;  decía  que 
conducía  correspondencia  de  la  Villa  Imperial.  Inmediata- 
mente abrióla  carta,  era  una  sola  la  que  conducía  el  indio,  y 
se  encontró  con  el  terrible  anónimo! 

Aquella  lectura  beló  la  sangre  del  altivo  castellano,su  vista 
se  nubló,  dejó  el  papel  y  se  sentó:  lo  volvió  á  leer  una  y  mu- 
chas veces,  esclamando:  ¡imposible!  imposible!.  .  .seria  dudar 
de  mi  mismo!  Pero  esta  carta. .  .quien  puede  dirijírmela  por 
un  chasqui  si  no  es  algún  amigo?  —Mi  conciencia  no  me  acusa 
de  haber  hecho  mal:  he  sido  leal  y  honrado,  no  puedo  tener 
enemigos  que  me  hieran  en  el  corazón  con  tanta  fuerza!  Pero 
ella!  ••  ••  ella!  •• '«oh!  es  imposible!  imposible!  Ella!  ••••mi 
mejor  y  mas  querida  amiga,  á  quien  elejí  por  mi  compañera 
mientras  viviese,  á  quien  he  buscado  como  digna  y  virtuosa 
para  madre  de  mis  hijos;  ella  á  quien  he  amado  en  mi  buena 
y  mala  fortuna,  cuando  los  halagos  y  las  vanidades  do  eleva- 
das posiciones  me  arullaban;  ;ella!  á  quien  he  amado  en  mis 
desgracias,  en  mis  angustias,  en  mis  conflictos,  ¡ella!  para 
quien  no  tenia  reserva,  á  quien  le  abría  mi  corazón  con  la 
ittjenuidad  de  un  niño  y  la  franqueza  de  un  amigo  ¡ella!  — 
no  puede  ser  —  Leonor!  Leonor!  ¡oh!  nunca  descenderás 
tant')paru  merecer  mi  desprecio! 

Y  revolviéndose  en  sus  torturas  atroces  como  el  mar- 
lirio  del  iuficrno,  conservaba  todavía   la  esperanza;  poro  en 


DOÑA  LEONOR   FERNANDE  ,    DE  CÓRDOBA.  125 

SU  alma  se  habia  deslizado  la  roedora  y  maldita  sierpe  de  la 
incertidumbre y  déla  duda. 

La  calumnia  habia  destilado  la  hiél  en  aquel  corazón,  y 
como  la  gota  que  horada  la  piedra,  deberia  al  fin  destruir  la 
fé»  que  vacilaba  ya. 

Aquel  profundo  dolor  moral  produjo  pronto  una  reac- 
ción: el  esceso  del  maldá  la  muerte  ó  produce  la  calma  para 
resistir  ñ  la  borrasca.  El  castellano  se  limitó  a  respirar 
aire  en  el  campo,  la  atmósfera  de  su  casa  lo  ahogaba. 

Se  puso  calzas  de  seda,  jubón  carmesí,  tomó  su  gorra 
con  plumas,  ciñó  la  daga,  ajustó  la  espada  y  los  pistoletes  al 
cinto  y  montó  su  soberbia  jaca  negra.  Sin  saber  donde  iba, 
dejó  que  el  dócil  animal  lo  llevase  á  las  alturas,  y  allí  la  brisa 
del  cerro  que  templaba  con  las  nieves  de  las  heladas  cumbres, 
el  calor  de  la  ciudad,  calmó  un  poco  la  fiebre  que  lo  devo- 
raba. 

Reflexionó  entonces;  no  sabia  que  hacer  ni  que  pensar, 
dudaba;  la  mas  angustiosa  de  las  situaciones  de  un  corazón 
lacerado. 

Al  fin  recordó  que  no  distante  de  aquel  sitio  vivía  reti- 
rado un  antiguo  sacerdote  del  sol,  á  quien  los  indíjenas  in- 
terrogaban como  agorero,  y  quiso  consultar  la  ciencia  del 
que  pretendía  leer  los  impenetrables  misterios  de  la  vida 
futura.  Dirijió  su  cabalgadura  ala  morada  del indíjena,  y 
después  de  una  larga  entrevista,  solicitó  le  predijera  el  por- 
venir. 

El  indio  exijió  que  juntos  al  levantarse  la  luna  en  el  zenit, 
evocarían  las  sombras  de  los  muertos;  y  al  alumbrar  el  sol 
sacrificariaii  una  llama  para  examinar  las  entrañas  y  conocer 
el  agüero. 


154  Li    REVISTA   DE    BUENOS   AIRES. 

V. 

La  predicción. 

N'accussz  point  Cimagination  (Cavoir 
crié  des  fanlómes .  Vimagination  est  Iñ 
foiU  de  la  realite, 

[Arsine  Houssaye.) 

Lo  luna  se  levantaba  lenta  en  el  cielo  transparente  del 
Irópico  y  reberveraba  su  pálida  luz  sobre  la  silueta  de  las  al- 
tas cumbres  de  las  cordilleras.  Dos  hombres  descansaban 
sentados  al  borde  de  un  barranco,  desde  el  cual  se  distinguía 
un  paisaje  magniOco;  no  distante  y  casi  en  frente  la  ciudad 
del  Cuzco. 

El  uno  era  indijena,  el  otro  castellano:  ambos  guarda- 
ban silencio.  El  primero  estaba  absorvido  en  una  medita- 
ción profunda,  la  respiración  era  anhelosa  y  su  mirada  pa- 
recía ?agar  en  el  éter.  Pretendía  poseer  la  facultad  de  pre- 
decir el  porvenir,  y  creía  con  la  mas  injenua  buena  fé  en  la 
evocación  y  en  las  apariciones  de  los  que  ya  duermen  el  sue- 
ño de  la  muerte. 

Las  imajinaciones  ardientes  se  preocupan  á  veces  de 
una  idea  Gja.y  forjan  en  sus  locos  delirios  las  eslrañas  visio- 
nes de  los  muertos  con  el  colorido  con  que  creemos  ver  en 
sueños,  ora  terribles  y  desgarradoras  escenas,  como  en  las 
pesadillas  y  en  las  fiebres,  ó  falaces  sucesos  como  en  las  ma- 
nías, en  la  locura:  ora  escenas  alegres  y  risueñas  como  la  es- 
peranza: unas  veces  con  el  carácter  de  recuerdos  vagos  de  he- 
chos cumplidos  y  no  borrados  aun  de  la  memoria:  algunas 
oomopresentimíentos  del  porvenir,  «misteriosas  intuiciones 
del  espíritu,  vislumbres  profélícas  del  sentimiento.» 

El  indio  creía  eo  aquellas  ev(»cacíones,   no  había  en  él  el 


DOÑA   LEONOR    FERNANDEZ  DE   CÓRDOBA.  i2^ 

diarla lanismo  de  los  que  (liten  la  buena  ventura,  y  esa  fé  tan 
profunda  era  el  magnetismo  con  que  fascinaba  á  los  que  lo 
consultaban.  Hacia  esas  evocaciones  para  propiciarse  por 
el  contacto  de  los  que  no  existen  el  presajio  de  lo  futuro. 

La  luna  subia  hacia  el  zenit,  y  á  medida  que  adelantaba^ 
mas  grande  era  la  preocupación  del  indio. 

—Se  acerca  el  momento— dijo  al  fin  con  la  voz  conmo- 
vida de  una  manera  sobrenatural,  fantástica.  Escuchad  el 
viento  como  jime  ya  en  las  ruinas  de  la  antigua  fortaleza  de 
nuestros  Incas! 

El  castellano  participaba  ya  de  la  preocupación  del  indio: 
era  supersticioso. 

En  la  soledad  del  campo,  á  la  claridad  déla  luna,  en 
presencia  de  los  esplendores  de  la  naturaleza  tropical,  es- 
cuchando esas  armonías  vagas  y  misteriosas  de  la  brisa,  el 
lejano  murmullo  del  torrente  ó  el  terrible  rujido  de  las  fie- 
ras, el  alma  se  sobrecoje  y  forja  quimeras  estrañas.  Preo- 
cupado ademas  con  la  lecctura  del  fatal  anónimo  y  esperando 
el  momento  en  que  su  compañero  evocase  los  muertos  para 
leer  su  porvenir,  el  pobre  castellano  temblaba  de  miedo. 
Creía  en  los  pactos  con  Satanás,  en  ese  comercio  entre  el 
dominador  de  las  tinieblas  y  los  que  viven  sin  esperanza  de- 
vorados por  la  fiebre  de  las  pasiones.  Greia  en  las  aparicio- 
nes de  las  almas  errantes  y  en  los  diabólicos  espíritus  que 
pescaban  ánimas  para  aumentar  el  número  de  los  habitantes 
del  infierno.  Miraba,  pues,  con  terroí  la  aproximación  del 
momento  designado  por  el  adivino;  todo  lo  sobrenatnial,  lo 
misterioso,  le  causaba  pavor. 

—  Lo  siento  venir— dijo  el  indíjena— y  en  lo  buniilde  de 
su  actitud  mostraba  la  injenua  franqueza  con  que  hablaKa. 
«El  espectáculo  estaba  en  el  espectador»»,  y  por  eso  la  voz  M 


1^  LA  REVISTA  DE   BUENOS  ilUES. 

indio  tenia  el  irresistible  y  convincente  acento  de  ki  verdad. 

— ^e  acerca — decia  con  voz  apagada  y  misteriosa.  Vedle 
como  blanda  la  clava,  y  como  las  púas  de  oro  y  bronce  bri- 
llan á  la  luz  de  la  Inna,  la  bermana  del  Sol.  ¡Pobre  In- 
ca! ••••llora   porque  está  vencido Mirad  como  el 

viento  ajita  su  hermosa  manta.  Arroja  su  arma  enrojecida 
en  sangre,  porque  es  impotente  para  la  lucha ••  ««Se  envuel- 
ve la  cabeza  con  la  manta  para  ocultar  ¡a  rabia  de  su  impo- 
tencia; mirad  como  trepa  sobro  v\  borde  del  parapeto  de  la 
fortaleza  •••• 

— Pachacamac^  se  ha  arrojado  en  el  abismo!  •  •  •  «No  oís 
el  eco  de  las  montanas  como  repite  quejumbroso  el  ruido  de 
su  caida?  •  •  •  • 

La  Vision  ha  sido  clara  y  piMÍecta — dijo  al  fin —bañado 
el  rostro  de  sudor  frió. 

— Lo  he  visto— balbuceaba  sobrecojido. 

El  español  estaba  fascinado  por  el  magnetismo  de  la  pa- 
labra conmovida  del  indio,  y  miraba  con  terror  en  torno  su- 
yo porque  creia  distinguir  fantasmas  y  apariciones. 

—  Silencio!— dijo  el  iiidijcna:  no  turbemos  la  paz  de  los 
muertos  cuando  se  levantan  de  sus  tumbas,     [i) 

Para  el  indijena  aquella  visión  era  casi  una  realidad, 
fenómeno  que  prodúcela  voluntad  cuando  se  reconcentra  el 
espíritu  para  reconstruir  el  pasado.  Si  los  muertos  no  vuel- 
ven, dice  ll(»ussaye,  su  memoria  vuelve  sobre  la  tierra.» 

Ei  indijena  recordaba  la  dogoilaeion  dcTupac  Amaru  en 
lu  plaza  de  aqucibi  ciudad  en  1579,  y  tenia  un  odio  profundo 
á  ia  memoria  del  vírey  Toledo. 

"Crciaii,  dice  Prfscotí  liaMando  de  las  ideas  relljiosas  de  los  Pe- 
ni j»j>.,,  tu  la  existencia  del  alma  después  de  la  vida,  y  unian  á  cslo  U 
<  reencla  de  la  resurrerelon  del  cuerpo.  (Historia  de  la  Conquista  del 
l*f*ü,  con  obtcrvacionet  pnUminaret  sobrt  la  civilización  de  loi   incas. 


DONA  LEONOR    FEaNANDEZ    DE  CÓRDOBA.  Íl27 

La  evociicion  de  los  muertos  en  el  terrible  cerco  del 
Cuzco  satisfacía  la  rabia  del  indio  y  retemplaba  su  espíritu  y 
su  fé;  por  esto  se  inspiraba  por  medio  de  esa  evocación  antes 
del  augurio. 

El  hidalgo  estaba  pálido,  sombrío;  sentía  pavor,  y  se 
imajinaba  que  de  cada  árbol,  del  fondo  de  las  quebradas,  de 
losmatorrales,  de  las  cimas  de  las  montañas  y  del  cauce  de 
los  torrentes, se  levantasen  las  almas  de  los  que  habían  muer- 
to impenitentes  ó  herejes.  Sentía  ese  miedo  pueril  que  stó 
apodera  de  los  niños  al  distinguir  los  fuegos  fatuos  de  la  pra- 
dera, ó  al  pasar  cerca  de  un  cementerio  en  las  tempestuosas 
noches  del  invierno. 

La  situación  moral  de  aquellas  dos  íntelíjencias  las  pre- 
disponía á  creer  en  las  apariciones  de  los  muertos  y  la  evoca- 
ción de  los  espíritus. 

Ambos  guardaban  silencio,  absortos  en  sus  propíos  pen- 
samientos. 

Cuando  el  cíelo  empezó  á  clarear  con  los  alegres  colores 
de  la  aurora,  el  indio  se  puso  de  pie  para  orar  al  sol,  y  pro- 
ceder luego  al  sacrificio  del  llama,  que  tenia  maniatado. 

En  efecto,  apenas  el  sol  iluminó  la  cima  de  la  cadena  de 
montañas  del  este,  elíndijena  le  hizo  su  oración,  y  empezó  el 
sacrificio  de  la  víctima:  abrió  el  ciierpo  al  llama  y  buscó  en 
sus  entrañas  el  anuncio  de  los  oscuros,  acontecimientos  del 
porvenir.     (1) 

i.  "Este  examen,  dice  PrescoU,  de  las  entrañas  de  los  animales  con 
el  objeto  de  adivinar  el  porvenir,  es  digno  de  notarse  como  ejemplo  muy 
singular,  como  no  sea  único,  de  esta  práctica  entre  las  naciones  del  iSuera 
Mundo,  aunque  tan  usado  en  el  ceremonial  del  sacrificio  entre  las  nacio- 
nes paganas  del  antiguo  conlintiite."  Obra  citada. 


128  U   RETISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

Ct  indio  miró  cod  insólita  inquietud  al  castellano,  que 
estaba  vordadcraraente  conmovido,  cruzado  los  brazos  é  in- 
clinada la  cabeza.  El  adivino  parecía  preocupado  y  medita- 
bundo; había  examinado  las  entrañas,  guardaba  silencio  y 
contemplaba  de  un  modo  siniestro  al  español. 

—  Y  bien!— díjole  este  con  voz  apenas  perceptible. 

— Los  agüeros  son  fatales— le  respondió  el  indio  con 
TOE  resuelta. 

Terrible  y  doloroso  fué  el  efecto  que  aquellas  enfáticas 
palabras  produjeron  en  el  hidalgo,  para  quien  iniportíibnn 
corroborar  la  denuncia  del  anónimo. 

—  Hablad  con  franqueza,  que  á  un  castellano  no  arredra 
la  adversidad,  ni  le  asusta  el  peligro—le  contestó  con  acento 
mas  firme.  Empezaba  ó  salir  de  la  incertidumbre  y  la  ver- 
dad aunque  desgarradora  es  preferible  á  la  dndn. 

—Seréis  muy  desgraciado!  es  lo  único  que  puedo  decir. 
Viracocha— dijo  el  indio.  He  visto  una  mancha  roja,  que 
significa  sangre. 

— ¿Habéis  concluido? — preguntóle  el  español. 

— Si:  voy  ahora  á  arrojar  en  el  torrente  el  cuerpo  de  la 
victima. 

— ¿Podéis decirme  si  mi  honraba  sido  mancillada? — le 
replicó  el  hidalgo. 

— Tal  vez— balbuceó  el  indijena,  cuya  mirada  se  animó 
de  un  modo  siniestro. 

— Haza  maldita!  -decia  en  quichua  el  indid — ¡asesinos 
de.Vtabualpa  y  de  Tupac-Amaru!  derramad  la  sangre  de  los 
vuestros,  verted  lágrima»,  porque  hurtas  desgracias  habéis 
traído  con  vuestra  presencia!  Parhacamac!  vengidnos  ha- 
i*icuil(»l<)»  des^ntciudítü! 


DONA  LEONOR  FERNANDEZ    PE   CÓRDOBA.  129 

L'j  mirada  del  indio  ardia  de  odio  y  de  venganza,  sabo- 
rí^'iba  con  delicia  h\  nfliccion  del  castellano  que  estaba  muy 
distante  de  sospechar  que  su  desventura  causábala  alegría 
de  aquel  hombre,  á  (juien  no  había  hecho  personalmente 
ma!.  Era  el  odio  de  riza,  deesa  raza  llena  de  mansedum- 
bre, pero  sedienta  de  venganza  sóbrela  cual  j^esaba  la  inso- 
portable cadena  de  la  servidumbre.  ^ 

Fresca  estaba  en  la  memoria  de  les  aborijenes  la  dego- 
llación de  Tupac  Amaru,  y  cuando  la  recordaban  rechinaban 
impacientes  los  diefite'í,  porque  no  podían  vengarse! 

El  recuerdo  del  asesinato  de  Atahualpa  y  Tupac-Amaru 
mantenían  viva  y  ardí  u te  la  rubia  de  los  vencidos,  que  apla- 
zaban la  venganza  para  aplacar  los  manes  de  los  dos  lucas  sa- 
crificados en  aquella  misma  ciudad  del  Cuzco. 

— Me  iré  vengando  aisladamente— balbuceaba  el  adivi- 
no—sembraré  la  duda  y  el  dolor  en  todo  corazón  de  esa  raza 
que  venga  á  consultar  mi  ciencia;  emponzoñaré  toda  existen- 
cia arrancándole  la  e^peranzi.  Justo  es  que  lloren  los  que  no 
se  apiadaron  ái  rupic-Amarü,  de  sus  tiernos  hijos,  de  su 
nfeliz  esposa! 

Y  levantando  su  mirada  hacia  el  grnn  luminar,  parecía 
agradecerle  la  ocacion  de  aquella  venganza.  Sabia  perfecta- 
mente que  en  ciertas  situaciones  morales  una  palabra  borra  la 
esperanza,  y  con  astucia  conürmó  ía  sospecha  y  la  duda  del 
pobre  castellano.  El  indio  no  conocía  la  historia  de  aquel 
hombre:  pero  comprendió  que  profundas  desventuras  d(»més- 
licas  amargaban  esa  existencia,  y  sin  necesidad  de  confiden- 
cia, sospechó  que  uno  de  esos  dolores  del  alma  que  saturan 
de  hiél  la  vida,  enlristecia  al  atribulado  caballero.  Asestóle 
el  golpe  de  muerte,  ciuel,  premeditado,  cobarde,  anuncián- 
dole con   misterio     desconocidos   sinsabores  v  sembrando 

9 


150  LA  aEVlSTA  DE  BUENOS  AIRES. 

amargas  sospecbos  para  hacer  incu rabie  el  dolor  de  aijuel  iii- 
(elii. 

El  bidalgo  era  víctima  inocente  del  amor  de  Claudiu  t 
del  odio  de  los  indios  á  su  raza. 

VL 

Resoluctcn. 

Apenas  regresó  el  caballero  á  su  casa  dispuso  su  viaje; 
i'SH?  largo  y  penoso  viaje  á  través  de  e^tene^isimos  territorios, 
|ior  paises  quebrados,  fragosos  camiiuis,  atravesando  todos 
li»s  climas  para  llegar  al  frígido  del  cerro  de  Potosí. 

El  hidalgo  emprendió  la  marcha  dos  dias  después,  acon;- 
panado  de  un  flel  servidor  y  algunos  indíjenas. 

A  las  molestias  de  cabalgar  dias  y  dias,  se  unia  el  males- 
tar moral  y  la  preocupacioa  profunda.  Ll  objeto  de  aquella 
marcha  sijilosa  y  rápida,  era  convencerse  de  la  falta  denun- 
ciada en  el  anónimo.  El  hidalgo  dudaba  ya  de  la  lealtad  de 
aquella  á  quien  amó;  pero  creia  necesario  tener  la  prueba 
evidente  de  su  falta.  ¿Qué  haría  entonces?  Kl  mismo  lo 
ignoraba:  no  tenia  resolución  alguna.  Iba  á  mirar  el  abismo 
para  calcular  su  pnifuiulidad:  iba  utraido  por  un  magnetismo 
su(H;rioral  cálculo  y  i.\  vuluntad.  lin  adelante  t»n  aquel  co- 
razón quedaba  gravado  por  la  mano  de  la  calumnia  el  terri- 
ble lema  de  la  puerta  d<d  iníkrno  forjado  por  e' poeta — no 
lái\  (>peruijza. 

Aquel  viíijo  fué  una  trjvesia  aügustiosa;  A  hidalgo  se 
jcitaLa  á  Potosí  eon  es»i  horribU*  ineortidumbre  del  que  ha 
IMrdidola  íé;  pero  que  aun  no  tiene  la  e\idencia  delossuct- 
1  iiicii  uu  ebpera  mas  la  tran<|uíiidad  dil  corazón. 

hl  Caballero  lleg'>  eu  breves  dius  por  las  buegas  cuba!- 


DUNA  LEONOR   FÍÍRNANDEZ    DE  CÓRDOBA.  151 

gaduras  al  término  de  su  viaje  y  se  dirijió  á  su  propiedad  en 
el  cerro  de  Potosí. 

VII. 

El  ingenio. 

La  llegada  del  propietario  á  su  establecimiento  minero 
no  causó  la  mínima  sorpresa,  pero  él  ordenó  que  nadie  lle- 
vase á  la  Villa  la  noticia  de  su  arribo.  Desde  allí  escribió  á 
Claudia  pidiéndole  una  entrevista;  tuvo  la  inspiración  que 
ella,  cuyo  amor  no  le  era  desconoci'lo,  podría  servirle  en 
aquel  duro  trance.  Bnscaba  la  verdad  y  la  falalidad  iba  á 
arrojarlo  en  el  abismo,  vendado  los  ojos. 

Mienlras  marcha  el  mensajero  á  casa  de  Claudia,  vea- 
mos que  era  un  injenio  en  Potí  sí.  Nadie  mejor  que  Martí- 
nez y  Vela  va  á  referírnoslo  con  los  términos  técnicos  de 
cada  ci'fa:  escuchémoslo  por  algunos  momentos. 

«F.n  algunos  ingenios  ó  patios  de  ellos  mas  capaces  eáUin 
cuatro  ó  cinco  buitrones;  qu^í  así  se  llaman  los  sitios  donde 
se  ponen  los  cajones  de  metal  en  masa  y  se  preparan  paro  el 
beneficio.  Cajón  se  llama  el  metal  cuando  después  de  que- 
mado si  es  de  negrillo,  ó  mlido  solamente  si  es  de  los 
otros  géneros,  incorporado  con  azogue,  agua  y  sai  se  comieii- 
sa  á  S!  pararen  el  buitrón,  y  es  de  cincuenta  quintales  en  mu- 
za. En  cada  buitrón  caben  veinte,  treinta  y  cuarenta  caj?)- 
nes  conforme  el  sitio.  Repaso  ó  repasar  es  el  que  se  hace 
al  cajón  con  los  pies  y  e!  azadón,  como  (juien  hace 
mezcla,  y  el  indio  que  hace  los  repasos  se  lia  na  repasifi. 
Topo  es  una  medida  de  madera  que  hace  dos  arrobas  y  me- 
dia de  arena  de  metal  poco  mas  ó  menos,  y  medirla  f^en  e! 
Uioma  indiano)  svlUm^  topear.  Jma  es  amo  lo  de  brocal  de 


U   RCVISTa   de  BOENUS   AlhES. 

p(i/o  mas  cjpaz,  en  que  aiitigiiameiite  se  lavaba  el  metal.  Mo- 
linillo es  aquel  que  suele  estar  adentro  de  la  tina  á  raudo  de 
linli*rna  qu;  hace  mover  las  aspas.  Aspaev^  un  instrumento 
á  mouvrade  cru7  ;eomo  lo  es  en  las  ruedasgrandesdel  iiigenioj 
y  tiene  en  los  palos  de  la  cruz  otros  delgados  atravesados;  esta 
\a  pordi'büjo  déla  linterna  del  moliiiilloy  servia  de  disliacer 
y  menear  los  rolavesy  laiuasen  la  tina  para  que  subiendo  estas 
arribii  ;ui,  quede  la  pilla  en  el  suelo  de  la  tina  apar- 

tada del  relave.  Mas  hoy  oo lavan  el  metal  en  linas  sinóen  unos 
huecos  abiertos  cael  suelo,  y  puestos  á  trechos  unos  en  posde 
utros  con  u:ias  pieles  de  vacj,  donde  solo  con  las  manos  re- 
vuelven el  agua  sin  cesar  los  Indios,  que  liaiuan  lavadores-, 
y  asi  b  en  meneados  los  relaves  y  lamas  suben  estas  arriba,  y 
corriendo  con  el  agua  qut'da  la  pella  asentada  en  el 
hueco  sobre  el  cuaro.  Chiflones  nn  canon  de  madera  por 
donde  cae  el  agua  al  lavadero,  y  también  por  donde  con  vio- 
lencia cae  asi  mi&mo  el  agua  á  la  rueda  para  moler  el  metal. 
(analcta4  es  un  camino  por  donde  corren  las  lamas  y  relaves 
á  los  huecos  arriba  dichos,  que  también  se  llaman  ccochas^  y 
ponénse  ea  ellos  unos  cañamazos  ó  costales  con  sus  escalón - 
cillosde soga  donde  se  detiene  algjua  pella^gajesde  las  señoras 
ingenieras.  También  se  llama  canaleta  la  caja  por  donde  va  el 
agua  de  chiflón  y  cae  asi  á  la  rueda  como  al  lavadero.  Des- 
lámar  es  cuando  se  echa  el  metal  en  el  lavadero,  y  movién- 
lulignamciite  con  el  molinillo  en  la  tina,  y  ahora  con 
las  Ulanos  y  uAudoncsen  el  sitio  del  lavadero,  comienza  á  cor- 
Vc'r  el  agua  espesísima  por  Ias  canaletas  que  es  la  lama,  y  es- 
ta lama  es  la  primera  tierra  del  metal.  Ccocha  es  nn  sit¡(»  don- 
de se  recojen  las  lamas  que  salen  de  la  tierra  ó  lavadero  y 
»<|ui*l  donde  entran  los  relaves,  y  donde  se  hacen  y  lavan  h)s 
Relave  es  la  arena  que  «ale  de  la  li::a  ó 


D   PÍA  LEONOR  FERNANDEZ   DE    CÓllDOBA.  133 

lavadero  después  de  haber  deslomado  el  meta!,  y  al  hacer  es- 
to por  ser  segundo  lavatorio  se  llama  relavar.  Callana  es 
un  tiesto  de  botija  ó  cántaro  donde  se  hacen  los  ensayes.  Ba^ 
ño  es  un  poco  de  azogue  que  se  echa  en  la  tina  ó  primer  ho- 
yo del  lavadero  para  lavar  el  cajón.  Vilque  es  a  modo  de  ma- 
ceta de  España,  para  llevar  el  azogue  de  una  parte  á  otra  en 
el  Ingenio.  Incorporo  es  el  que  se  hace  en  el  buitrón,  con  el 
metal,  sal,  cal,  azogue  y  Cbiaño,  Zapar  es  lo  mismo  que  ce- 
bar. Poruña  es  lo  mismo  que  patena,  algo  honda  de  un  ge- 
rae  de  a  travesía  en  que  se  hacen  los  ensayes,  y  ha  de  ser  de 
barro  liso  porque  no  se  pegue  la  pella  y  corran  los  relaves. 
Pella  se  llama  la  plata  y  azogue  todo  junto.  Capillo  es  de 
barro  muy  delgado  en  forma  de  mortero,  aunque  mas  ancho 
de  boca,  en  el  cual  se  derrite  el  estaño  ó  plomo,  Cañama- 
zo de  esprimir  es  un  cotense  pendiente  del  colgadero,  y  dentro 
está  la  sabanilla  y  por  ambos  lienzos  se  esprime  la  pella.  Col- 
gadero esjun  palo  que  está  á  modo  de  viga  de  lugar  dentro  en 
la  pared  y  otra  punta  carga  sobre  un  palo  con  su  mosca  y  de  él 
pende  el  cañamazo,  y  debajo  está  la  tinilla  donde  cae  el  azo- 
gue csprimido.  Molde  sin  alma  es  como  cubo  de  madera 
donde  se  echa  la  pella  por  lo  ancho,  y  por  lo  angosto  tiene 
un  agujero  por  donde  sale  el  azogue  esprimido  á  la  recojede- 
ra,  hace  quinientas  veinte  libras  de  pella  esprimida.  Molde 
de  pinas  es  poco  menor  que  el  de  arriba  y  tiene  en  el  suelo 
una  mosca,  y  íiesde  ella  hasta  la  boca  se  poneim  palo  tor- 
neado, y  entre  él  y  el  molde  echan  la  pella  y  la  atacan  y  sacan- 
do el  palo  queda  un  barreno  de  su  tamaño  en  la  pina,  que  es 
loque  llaman  alma.  Tacar  es  apretar  la  pella  en  el  molde 
con  un  atacador,  el  cual  es  de  madera  fuerle.  Recojedera 
es  una  badana  que  se  pone  debajo  del  molde  de  las  pinas 
cuando  las  tacan,  donde  cae  el  azogue.  Savinlla  es  un  peda- 


ir^í  I.A    IIEVISTA    DE  ULEROS    AIBES. 

/ii  lir  rúan  crudo  ilondc  se  otlia  la  pella,  y  está  dentro  de! 
colenseypor  ambos  lienzos  se  espriine  el  azogue.  Tinilla 
es  á  modo  de  lebrillo  donde  cae  el  azogue  del  cotense,  y  esta 
debajo  del  colgadero.  Platillo  es  un  suelo  de  barro  redon- 
do de  un  geine  de  atravieso  y  un  dedo  de  grueso  con  aguje- 
ros, sobre  que  se  pone  la  pina  á  desazogar.  Desazogadero  es 
lugar  debajo  de  una  ramada  donde  se  desasogan  las  pinas,  y 
t»sto  que  es  sacarles  el  azogue  se  llama  desazogar.  Los  indios 
llaman  Piiíaguasif  que  es  lo  mismo  que  casa  de  las  pinas. 
Pina  camayo  es  el  que  tiene  cuidado  en  la  desazogad  era  con 
lis  pifias  de  plata.  Candelero  es  de  echura  de  medio  mor- 
tero de  barro  delgado  y  las  paredes  huecas:  por  la  partean- 
cha  corita  sobre  los  atravesaños  del  canon,  y  por  la  angos- 
ta sustenta  el  platillo,  que  carga  la  pina.  Canon  es  de  bar- 
ro á  modo  de  atanor,  algo  ancho  de  boca  con  sus  bordos  y 
pendiente  de  ellos  se  pone  en  la  desazogadera  razcon  el  sue- 
lo; tiene  en  la  boca  cuatro  atravesaños  gruesos  por  la  parte 
de  adentro  donde  descansa  el  candelero  quesu.  tenta  la  pina 
y  en  esta  boca  encaja  la  caperuza.  Cap  ru/.a  es  un  instru- 
mento de  barro  delgado,  de  altura  de  tres  cuartas  poco  me- 
nos á  modo  también  de  atanor;  pero  cubierto  por  lo  angosto, 
y  por  lo  ancho  encaja  con  el  cañón;  y  porque  con  ella  se  tapa 
la  pina  se  llama  caperuza.  Chupalla  es  una  medida  de  que 
se  usa  para  el  azogue  cuando  se  da  por  momulo:  u:ia  pesa  de 
una  libra  del  marco  llena  de  azogue  y  al  tanto  de  las  demás 
pesas.  Mate  es  un  calabazo  redondo  do  boca  pequeña  con  el 
cual  He  mide  el  azogue  y  hace  dos  libras  y  media  poco  menos 
y  oserrado  por  el  medióse  Huma  también  mate  ó  chupalla. 
Quepiña  es  la  cantidad  de  sal  ó  ceniza  que  cabe  en  una  mata 
de  Indios,  de  vai*a  de  ancho  y  vara  y  media  de  largo.  Cuta- 
ma (fuo  eu  &'i5tellano  es  lo  mismo  (]ne  costul),  es  una  bolsa 


DOÑA   lEONOR   FERNANDE'.    DE  CÓRDOBA»  455 

de  cuero  que  hace  una  arroba  de  metal  algo  mas,  con  que  sfe 
saca  de  las  minas.  Requemar  es  ruando  la  pina  está  desazo- 
gada, ponerla  entre  carbón  encendido  pata  sacarle  el  azogue 
que  quedó:  y  esto  se  hace  dentro  de  la  ramada  en  lo  mas 
abrigado,  porque  puede  aquel  su  estimado  brebaje  que  llaman 
chicha;  y  vale  cada  un  costal  dos  reales  y  á  veces  tres;  género 
que  es  sin  número  lo  que  de  él  se  gasta  al  cabo  del  año  en 
esta  villa  para  estos  dos  efectos:  también  con  otro  nombre  es 
llamado  taxia  este  dicho  estiércol.  Hichu  es  á  modo  de 
esparto  de  Castilla  y  también  sirve  para  encender  el  fuego. 
Zareta  es  una  raiz  que  se  cria  en  las  peñas  y  se  estiende  por 
ellas  sin  rama  ni  hojas  sino  lisa;  es  de  color  verde  claro  y 
asi  mismo  sirve  para  quemar  el  metal.  Mayaros  menear  el 
metal  con  un  rodillo  en  el  horno,  y  el  que  hace  esto  se  Haraa 
moUaior  ú  hornero.  Otro  instrumento  antiguo  hay  en  los 
Ingenios  de  esta  Imperial  Villa,  que  hoy  no  sirve,  el  cual  era 
para  deshacer  el  hierro,  y  son  unas  amoladuras  como  las 
piedras  de  barbero,  y  deshecho  el  hierro  servia  para  el  be- 
neficio de  los  metales  de  plata. 

"De  mas  de  todos  estos  instrumentos  y  otros  raas  menu- 
dos de  que  se  compone  la  máquina  de  un  ingenio  lo  hace  de 
mayor  grandeza  la  vivienda  principal  del  señor  x\zogu  r o, 
muy  capaz  para  su  mucha  familia:  los  almacenes  de  la  plata 
y  el  azogue,  varios  galpones  (que  son  unos  cuartos  raas  largo^ 
que  anchos)  donde  se  ponen  los  metales  en  piedra  que  bajan 
del  cerro  y  las  granzas  de  la  piedra  si  le  sopla  el  aire.» 

«Los  hornos  donde  se  quemí  el  metal  negrillo  son  de 
dos  maneras.  El  uno  y  mas  usado  en  los  Ingenios  esa  modo 
del  de  pan  con  su  capilla,  salvo  que  la  lumbre  seda  en  un  po- 
yo cubierto,  pegado  al  mismo  horno,  y  por  una  puerta  se  da 
la  lumbre,  y  por  otra  del  mismo  poyo  sale  h  ceniza.    En  me- 


f'6  LA    Rl  VISTA    DE    BtEiNüS    AIRES. 

dio  titíoe  otra  put'ila  que  se  comunica  con  el  horno  y  por  ella 
fiilra  la  llama  que  reverbera  por  todo  él,  y  baña  la  harina  del 
metal,  y  la  maleza  que  el  fuego  vuelve  en  humo  sale  por  dos 
cauooesque  están  frontero  de  la  lutnbi«%  y  sube  como  una 
vara  por  cima  de  la  capilla,  del  horno,  y  este  es  el  que  mas 
sirve,  como  he  dicho»  y  se  llama  de  reverberación^  porque  dá 
al  fuego  su  actividad  inmediatamente  al  metal.» 

•El  otro  horno  se  llama  de  losladillo  queá  modo  de  me- 
sa de  trucos,  sin  capilla  y  el  fuego  seda  por  el  suelo  por  una 
puerta  de  un  fienl»^  y  por  otra  sale  la  ceniza.» 

«3/ lía  se  entiende  un  dia  de  quema  y  la  noche  otro  tan- 
to. También  se  entiende  por  mita  cuan  io  los  indios  vienen 
cada  aüo  de  las  provincias  asignadas  á  pagar  ítrabajando  per- 
sonalmente) el  tributo  á  que  están  obligados  con  violencia-, 
y  estos  son  los  que  trabajan  en  el  cerro  y  en  los  injenios. 
Vcha  f.s  el  estiércol  de  los  carneros  para  quemar  el  dicho 
metal,  y  también  para  cocer  las  ¡ndiaSf  que  son  las  que  que- 
dan después  de  niolido  el  inelal,  el  cobre,  la  calla  Vcha,  la 
sal  y  oíros  materiales  y  maileiMJcs  |»nra  mantener  esta  má- 
quina. 

«Tienen  ademas  lodos  l«)s  injenios  sus  ca[)illas  á  donde 
se  celebra  ei  santo  sacriücio  de  la  misa  y  demás  (¡estas  de  su 
devoción,  muy  ricamente  adornadas.  Los  indios  que  ordi- 
nariamente se  ocupan  en  varios  minisierios  de  un  Ing^'uio 
biHí  cuarenta,  cincuenta  y  en  otros  mis  ó  menos,  conforun' 
su  repartimiento:  estos  tienen  un  indio  que  les  manda  y  orde- 
na lo  que  d^ben  hacer  y  es  llamado  c^ipitauejo  Uu  mayord(t> 
mo español  dequien  pende  toda  laadmiaistacion,  con  salario 
ira  oíros  Üi-mpos  de  cincuenta  ()csos  cada  semana  y  hoy  {ij 

!•    Ui  UUioria  d*  la  Villa  Imperial  la  «Krtbi^  MorUnec  y  V>U  .1 
tÑiAdpkMUeUlKluXVIlL 


DONA  LEONOR  FEllNAiNDEZ   DE   CORDOBi. 


157 


es  muy  corto  en  comparación.  Uii  beneficiador  de  los 
metales  que  en  tiempos  pasados  tenia  de  salario  cada  semana 
doscientos  pesos  fuertes,  y  hoy  aun  cuando  es  mucho  menos 
€s  el  mejor  de  los  salarios  que  dan  los  señores  Azogueros.» 

Hemos  hecho  esta  larga  transcripción  del  manuscrito  de 
Martinez  y  Vela,  porque  siendo  la  villa  de  Potosí  puramente 
minera  y  consistiendo  su  fama  precisamente  en  la  fabulosa 
riqueza  de  su  cerro,  los  detalles  de  las  distintas  labores  de  su 
injeniü  sirven  para  juzgar  de  los  medios  que  usaron  en  el 
beneficio  de  los  metales.  Conocer  estos  usos  y  costumbres 
y  los  procedimientos  de  ese  beneficio  así  como  la  organiza- 
ción de  un  injenio,  es  mostar  como  en  relieve  el  rasgo  mas 
característico  de  aquel  pueblo  escepcional. 

Para  muchos  esta  transcripción  será  pesada  y  quizá  fas- 
tidiosa; pero  queremos  dar  á  conocer  en  cuanto  de  nosotros 
dependa,  las  costumbres  potosinas  durante  la  época  colonial» 
Por  eslo,  apesar  de  la  forma  tijera  que  tienen  nuestras  cróni- 
cas, tratamos  publicar  fragmentos  del  raro  manuscrito 
cuyos  informes  tienen  un  colorido  local  digno  de  conocerse: 
desgraciadamente  la  copia  que  consultamos  está  trunca. 

Reanudemos  ahora  nuesira  interrumpida  narración. 

El  mayordomo  se  apresuró  á  enviar  el  mensajero  con- 
ductor de  la  carta  dirijida  á  Claudia  como  hemos  dicho.  La 
contestación  se  debia  tener  pronto,  pues  distaba  poco  el  in- 
genio de  la  población  de  la  villa. 

En  efecto,  Claudia  esperaba  con  ansiedad  el  resultado 
de  su  anónimo:  sabia  bien  que  el  hidalgo  se  dirijiria  á  ella, 
pues  él  no  ignoraba  que  le  amaba  aun  cuando  ese  amor  no 
fuese  correspondido.  El  caballero  tuvo  la  intuición  deque 
Claudia  podría  servirle  para  sus  miras ~  el  descubrimiento  de 
de  la  verdad;  porque  en  su  sentir  era  la  única  mujer  intere- 


i:>»  Li   BEVISTi   DE   BDENOS   AIRES. 

sada  011  la  pérdida  de  Doña  Leonor,  y  como  tal  le  habria  se- 
guido los  mus  insignificantes  pasos  de  su  vida.  La  coqueta 
iba  á  encontrarse  con  el  poder  de  hacer  sucumbir  á  su  ino- 
cente y  virtuosa  rival.  El  genio  del  mal  parecía  dirijir  por 
desconocidos  caminos  el  desenlace  de  la  trama  urdida  por  la 
envidia  y  la  calumnia. 

Claudia  aceptó  la  entrevista  y  fijó  la  hora. 

Kl  mensajero  regresó  al  Ingenio  con  la  contestación. 

VIII. 

La  entrevista. 

Tan  pronto  como  Claudia  tuvo  la  certidumbre  que  iba 
á  ser  consultada  sobre  la  denuncia  del  anónimo,  trató  de 
realizar  su  siniestro  y  sombrío  plan. 

Con  anticipación  tenía  comprada  parte  de  la  servidum- 
bre de  Doña  Leonor.  Estaba  impuesta  de  la  historia  intima 
de  aquel  hogar  sin  nubes,  y  sabia  que  la  existencia  de  la  bella 
señora  se  deslizaba  tranquila  como  un  lago  sin  ondas,  exenta 
desbórraseos  y  de  contrastes.  Existencia  plácida  y  serena,  tan 
cercana  de  la  lelicidad  que,  el  ojo  del  observador  poco  espe- 
riraentado  habria  creido  era  el  Edén  en  la  tierra.  Doña  l^o- 
nor  era  un  anjel;  modesta  en  sus  deseos  y  de  elevados  senti- 
mientos. Aspiraba  á  la  paz  de  la  vida  de  familia  y  á  hacer  ape- 
tecible y  grata  para  su  esposo  aquella  casa  ajena  á  las  fiestas  y 
el  bullicio  embriagador  pero  riesgoso  del  gran  mundo. 

Claudia  habia  encontrado  traidores  bojo  aquel  cielo; 
allí,  donde  la  virtud  tenia  su  asiento,  la  envidia  eucontró 
menguados  servidores  dispuestos  á  la  infamia  á  precio  da 
oro.  Derramó  este  sin  eionomia.,  Por  este  medio  sabia 
cuanto  era  posible  de  los  hábitos  de  doña  Leonor,  que  vivia 
•iu  misterios  v  siu  reservas. 


DONA    LEOWOR  FEftNÁNDKZ  DE   CÓRDOBA.  139 

Doña  Leonor  tenia  en  su  servidnmbre  una  chola  pre- 
dilecta que  era  considerada  pn  h  familia  no  comosiivien- 
la,  sino  tratada  con  el  carino  benévolo  de  una  persona  que 
hacia  parte  del  hogar,  situación  frecuentísima  en  las  costum- 
bres de  la  colonia  y  en  las  tradiciones  de  la  vida  intima  en 
todos  los  domiíiios  españoles  en  América.  Pues  bien,  esta 
criatura  ingrata  fué  el  dócil  instrumento  de  Claudi»'».  «Al  fin 
esta  fiera  enemiga,  dice  Martínez  y  Vela,  revestida  del  demo- 
nio traz)  el  engaño  y  enredó  con  tal  desventura  á  doña  Leo- 
nor, que  primero  llevó  sobre  si  toda  la  ira  y  rabia  de  su  mari- 
do, que  ella  llegase  á  presumir  la  traición.» 

He  aquí  el  plan. 

La  sala  déla  casa  de  doña  Leonor  tenia  |)uerta  al  patio, 
frente  á  la  ventana  de  un  cuarto  alto.  De  la  sala  se  pasaba 
á  los  aposentos  de  la  distinguida  dama.  La  ingrata  chola  de- 
bía ocultar  un  hombre  en  el  salón,  disfrazado  de  ricas  vesti- 
duras que  Claudia  proporcionaría.  Entonces  colocarían  al 
hidalgo  en  la  pieza  alta  para  que  antes  del  amanecer  pudiese 
presenciarla  salida  de  aquel  hombre.  Para  evitar  una  lucha, 
la  criada  cuidaría  de  cerrar  con  llave  la  puerta  de  la  escalera 
y  dejar  apretada  la  puerta  de  la  calle  para  la  fácil  huida  del  que 
estaba  oculto.  Combinado  estratéjicamente  el  plan,  Clau- 
dia reclinó  su  cabeza  s^itisfecha  de  su  obra  y  de  su  próxima - 
ria  venganza. 

Dos  seres  abyectos  iban  áser  los  instrumentos  de  aquella 
mujer;  el  interés  habia  impuesto  silencio  á  aquellas  concien- 
cias. 

El  dia  señalado,  al  caer  la  tarde,  mandó  el  hidalgf)  pre- 
parar una  cabalgadura.  Rigorosamente  vestido  de  negro, 
calzas,  jubón  y  gorra  con  plumas  del  mismo  color,  ciñó  es- 
pada y  puñal,  y  envuelto  en  su  larga   capa  de  paño  oscuro 


10  \K     in  VISTA    DE    BDEItOS   AIRF.S. 

emprendió  el  viaje  á  la  ciuda  I.  Pocas  horas  después  golpea- 
ba la  pii»^r!a  de  la  casa  de  Claudin. 

La  cortesana  estaba  vestida  con  sencillez,  pero  con  lujo. 
Su  cabello  en  rubios  bucles  lo  cnia  en  fíno^  riz(>s  hacia  la  es- 
palda, detenidos  sobre  la  frente  por  uno  piocha  de  esmeral- 
das y  perlas.  El  traje  sobre  el  seno  algo  abierto  mostraba  los 
ricos  bordados  blancos;  los  brazos  con  ajustadas  mangas  re- 
velaban lo  esbelto  y  torneado  de  sus  fornas.  Su  talle  delga- 
do estaba  ceñido  por  Ufi  cordón  d<^  oro  y  sida  azul.  El  ves- 
tido era  turquí  con  algunos  bordados  de  oro. 

El  salón  pequeño  colgado  do  damasco  punzó  con  corni- 
xas  y  re  Jíates  dorados,  sobre  cuyo  fondo  resaltaban  dos  espe- 
jos ovalados  de  luna  de  Venecia  y  marcos  de  plata.  Claudia 
tenia  la  severa  y  estu  liada  sei»c¡lle',  de  la  coqueta,  que  quie- 
re aparecer  interesante:  lo  estaba  en  efecto. 

Kl  hidalgo  entró  pálido  de  emoción  y  de  ansiedad.  Ella 
lo  recibió  con  ese  interés  circunspecto  de  la  mujer  de  mun- 
do, trémula  también,  porque  aquella  entrevista  iba  á  decidir 
del  destino  de  varios  seres.  El  sílofjcio  mas  embarazoso  s¡- 
gtiió  á  los  fríos  y  ceremoniosos  saludos. 

En  611,  ella  prometió  al  hidalgo  introducirlo  furtivamen- 
te á  8U  mismn  easa,  para  que  fuese  testigo  de  que  aquel  hogar 
sagrado  era  manchado  por  amores  adúlteros. 

Claudia  disculpó  su  conducta  con  lágrimas,  dijole  enter- 
necida que;  amandido  habia  espiado  la  vida  y  conducta  de 
su  rival  y  en  un  momento  de  de^^pecho  le  habia  dirijido  aquel 
anóbimo. 

— Señor,  yo  os  amaba — dijole— y  amándoos  sin  espe- 
ranza estaba  celosa  de  vues  ra  esposa;  no  os  Oeis  de  mis  in- 
formes, 08 ruego!  D<*f confiad  de  mi,  porque  os  amo.  Juz- 
gad fos mismo;  pero  perdonadme',  á  mi  cuya  culpa  esamoros! 


DONi   LEONOR  FERNAISDEZ  DE  CÓRDOBA.  i4i 

Había  tanta  ternura  en  aquellas  palabras,  un  acento  tan 
conmovido  y  una  actitud  tan  dramática  en  Claudia,  que  el 
pobre  hidalgo,  la  miró  casi  enternecido. 

— Me  amabais!— la  dijo— y  yo  os  desdeñaba!  Yo  me  fia- 
ba de  aquella  á  quien  había  jurado  al  pié  del  altar  amarla 
siempre  y  á  quien  entregué  el  sagrado  depósito  de  mi  honra, 
dindole  mi  nombre,  l^lla  me  traiciona  ¡y  tn!  mujer  desco- 
nocida! tu  velabas  por  mi!  Quiera  Dios  que  este  amor  no 
sea  inspiración  satánica  y  fatal  para  ambos,  Claudia.  Yo  no 
amaré  mas;  no  tengas  esa  esperanza,  porque  mi  corazón  está 
muerto.  Pero  en  cambio  conser  aré  por  ti,  la  gratitud  de 
aquel  á  quien  le  quitan  la  venda  de  los  ojos  para  que  no  caiga 
en  el  abismo.  Nos  vtdveremos  á  ver;  pero  jamás  seremos 
amantes.  Me  has  hecho  muy  desgraciado,  y  tongo  profundo 
agradecimiento  oor  tu  revelación;  has  dado  muerte  á  mi  co- 
razón, pero  has  salvado  mi  honor! 

Ambos  quedaron  sombríos  y  descontentos.  Una  niebla 
siniestra  se  levantaba  en  ei  oscuro  horizonte  de  aquellas  exis- 
tencias, reunidas  por  Id  mano  de  la  envidia  bajo  el  maldito 
soplo  de  la  calumnia.  La  victima  vendados  los  ojos;  la  sa- 
crificadora  temblándole  la  mano  al  empujarlo  en  la  sima 
abierta  ante  sus  ojos. 

Cuando  salió  el  caballero,  Claudia  lloraba. 

Los  dados e^tan  lirados — dijo— hágase  la  voluntad  del 
que  ícilo  lo  puedo! 

Lluvia  de  sangre. 

Doña  Leonor  Fernandez  de  Córdoba  vivia  ajena  á  la  ter- 
rible trama  que  se  urdi   contra  ella.     No  alteraba  sus  habí- 


{\2  tA    RKVISTA    DE    B0ENO9   AIRtS. 

ludts  tranquilas  ni  la  severa  circunspección  de  su  intachable 
conducta.     La  ausencia  de  su  esposo  la  hacia  mas  precavida. 

Una  noche  como  de  costumbre,  mandó  cerrar  las  puer- 
tas de  su  casa,  llamó  á  su  predilecta  chola  para  (|ue  viese  si 
estaba  bien  corrada  la  pii(»rta  tle  la  sala,  y  i  hs  onc(?  so  jmiso 
en  cama,  después  M  rezo  del  rosario. 

Aquella  noche  era  precisamente  la  noche  fatal,  la  desig- 
nada para  la  trama  de  Clauília! 

La  chola  habia  ocultado  al  amigo  suyo,  vestido  con 
los  ricos  trajes  facilitados  por  la  coqueta  vengativa.  A 
las  doce  introdujo  la  misma  [)érGda  chela  al  celoso  marido  y 
lo  escondió  en  t\  cuarto  alt»),  cerrando  caul»  losam  nte  la 
puerta  de  la  escalera. 

Profundo  era  el  silencio  que  reinaba  en  aquella  casa;  to- 
lla la  servidumbre  estaba  recojida  y  al  parecer  durmiendo 
tranquilamente.  Tres  personas  vtl.ihan:  el  marido  bajo  las 
angustiosas  agitaciones  del  (|ue  espera:  el  malvado  oculto  en 
U  sala;  y  la  ¿hola  curiosa  de  lo  que  iba  á  pasar.  Ni  la  chola 
ni  su  amigo  lemian  una  tragedia. 

1^  noche  estaba  despejada  y  íria  y  las  estrellas  brillaban 
en  el  cielo.  Las  tres  de  la  madrugada  acababa  de  marear  el 
rt'lój  de  la  sala  y  repercutía  todavía  el  sonido,  cuando  abrió 
lentamente  la  puerta  de  la  sala  el  que  alli  habia  ocultado 
la  chola  y  salió  con  cuidado  hacia  la  puerta  de  calle.  El  ma- 
rido que  estaba  en  la  ventana  vio  á  la  claridad  de  las  estre- 
llas, el  traje  I.  joso  de  un  hombre  que  parecía  un  caballero. 
\ja  hora,  la  salida  cautelo  a  y  por  aquella  puerta,  todo  proba- 
ba los  amores  adúlt<M<,s  ;Cuan  engañosas  son  á  veces  las  apa- 
riencias! 

Fu»Ta  de  si  corrió  á  la  puerta  para  descender  por  la 
••colera  y  alcanzar  al  seductor;  pero  la  puerta  estaba  ccr- 


DOÑA  Ll'ONOR  FERWAIVDEZ    DE    CÓRDOBA.  145 

rada.  Trató  de  forzarla,  imposiblel  era  demasiado  sólida 
para  ceder  á  la  fuerza  do  un  hombi-e.  El  tigre  encerra- 
do en  una  jaula  y  azuzado  por  el  esterior,  no  rujiria  con 
mas  violencia.  Se  asomó  á  la  ventana  y  a  pesar  de  la  altura 
se  arrojó  desde  ella  al  patio.  Esto  pasaba  con  celeridad  tal 
que  mayor  es  el  tiempo  emplead:)  en  narrarlo. 

El  goloe  retumbó  en  el  silencio  de  aquella  casa;  pero  el 
fingido  traidor,  como  le  llama  Martínez  y  Vela,  üivo  tiempo 
de  «salir  á  la  calle  y  ponerse  en  salvo;  pues  aunque  salió  en 
«su  alcance  todo  maltratado  p'>r  la  altura  de  la  ventana  de 
«donde  cayó,  ya  no  parecía.»     (1) 

Mientras  tanto  Doña  Leonor  se  había  despertado  sobre- 
cojida  de  terror  por  aquel  ruido,  las  voces  de  sus  criados 
alarmados  como  ella  y  la  carrera  de  los  que  huían.  Sin 
tiempo  para  vestirse,  saltó  de  su  cama  con  los  pies  desnudos, 
su  cuerpo  apenas  cubierto  con  el  finísimo  cumbría  de  su  tra- 
je de  dormir,  recojido  el  cabello  y  angustiosa  la  mirada,  dan- 
do voces  -  ¿que  ps  esto? — ^;que  es  esto? 

El  marido  entretanto  convencido  de  no  poder  alcanzar 
al  que  el  creia  el  seductor,  pues  habla  desaparecido,  volvió  á 
su  casa  ciego  de  furor  y  de  celos.  Entró  por  la  puerta  de  la 
sala  que  estaba  abierta  y  se  encontró  precisamente  con  la  po- 
bre dona  Leonor  que  salia  dando  voces.  Al  verla  «diciéndole 
palabras  injuriosas  le  tiró  una  estocada  al  seno,  con  la  espada 
que  llevaba  desnuda.» 

La  infeliz  sin  d'H^e  cuenta  del  peligro  pero  dominada 
por  el  instinto  de  la  conservación,  evitó  el  golpe  apartando 
con  sus  blancas  manos  la  estocada.  Le  tiró  entonces  segunda 
cuchillada,  y  con  ambas  manos  trató  doña  Leonor  de  t.>mar 

i.     I  istoria  de  La  VMla  Imperial  [M  5.),  antes  citada. 


444  LA   REVISTA   DE   nClUOS   ÁlRT.^. 

elaciTo  para  ¡rapoílirla  hpiida.     «Poca  nievo  paro  aplacar 
tanto  íuogo.,  dicp  Martínez  y  Vela. 

Conmovida  por  p1  terror,  espantada  jH)rla  actitud  de  so 
esposo,  tranquila  sncojicienoia  y  sano  sil  rorazon,  le  dirijió 
palabrnscafiñosas  para  ind.ígar  las  causas  de  aíjuolla  llercza, 
•  inútil  dulzura  para  tan  duro  enemigo»  dice  el  críunsta. 

Tribóse  entonces  una  lucha  cruenta:  ella  para  saber 
porque  quería  su  bien  amado  herirla,  este  ciego  por  darle 
muerte. 

AI  tin  le  atravesó  9\  muslo  con  la  espada,  y  *'lia  cubierta 
de  sangie  se  ano  ó  á  sus  pies  y  asiéndose  con  íuerza  de  sus 
rodillas,  le  rogó  le  dijera  el  motivo  de  aquella  acción  pues  ju- 
raba 00  haber  cometido  la  mínima  falta,  rslnr  inoc»'nte  de  to- 
da culpa.  Su  acento,  su  aclilud,  la  sangre  que  de  la  herida 
corría  á  torrentes,  todoern  desgarrador,  capaz  de  conmover 
las  entrafiMs  del  mayor  malvado. 

Sus  criados  babian  pendrado  el  «alón  cnn  luces,  espnn- 
lado5  de  las  voces  de  su  ama  y  por  el  ruido  de  aquella  lucha; 
quedaron  como  petrificados  en  presencia  de  aquel  sangriento 
drama. 

-Pero  nada  bastó,  dice  Martínez  y  Vela,  para  que  man- 
dando cerrar  bien  las  [aiertas  de  su  casa  la  acabase  de  dar 
muerte  con  muy  esquisitos  tormentos  que  le  dio;  tan  indecen- 
tes para  declarados  como  bárbaros  pora  significados »  (1) 

La  sala  quedó  como  si  una  lluvia  de  sangre  hubiese  mo- 
jado sus  muebles,  y  el  entapizado  de  damasco  amarillo.  Los 
Tcsligios  de  aquella  lucha  sangrienta,  tenaz,  cobarde  por  par- 
le del  marido,  estaban  impresos  en  aquel  lufiar.  El  cadáver 
de  dona  Iveonor  yacía  mutilado  sobre  lo  «líombra.  Los  cría- 
dos  no  volvían  de  su  estupor. 

1  *     Uittorla  át  la  Villa  Imperial  antes  citada. 


DONA  LEONOR  FERNANDEZ   DE  CÓRDOBA.  445 

Precisoes  recordar  la  organización  tiránica  de  la  fami- 
lia en  la  época  colonial,  en  la  cual  la  voluntad  del  jefe  era 
severa  é  inmediatamente  obedecida,  para  comprender  la  pu- 
silánime actitud  de  los  cobardes  que  presenciaron  los  últimos 
momentos  de  la  victima.  Eran  siervos,  indios  ó  esclavos,  y 
todos  temían  por  su  propia  existencia. 

El  crimen  no  podia  quedar  oculto:  toda  la  servidumbre 
era  testigo  del  asesinato.  El  marido  apenas  se  tranquilizó  un 
poco  de  la  lucha,  se  desvistió  para  mudar  sus  ropas  que  todas 
estaban  cubiertas  de  sangre,  y  pronto  se  convenció  de  la 
inocencia  de  su  esposa;  sus  mismos  criados  aisladamente  in- 
teriogadosporél,  le  dieron  la  prueba  desn  virtud:  era  dema- 
siado tarde!  Comprendió  entonces  la  conducta  de  Claudia  y 
se  ocultó  para  vengarse  de  ella. 

Al  siguiente  dia  la  Villa  Imperial  era  sorprendida  con  la 
noticia  de  aquel  asesinato.  Li  autoridad  inició  los  largos 
procedimientos  del  juicio  criminal  y  pronto  S3  tuvo  la  prue- 
ba de  que  el  asesino  era  el  esposo.    Este  había  desaparecido. 

Desde  entonces  la  casa  y  la  sala  en  que  tuvo  lugar  aquella 
escena  de  horror,  quedó  desierta- se  creiaqueelalma  de  doña 
Leonor  se  presentaba  en  altas  horas  déla  noche  como  un 
espectro  rojo  en  el  silon  de  la  lluvia  de  sangre,  cuyo  nombre 
conservó  en  las  tradiciones  terribles  de  la  vida  potosina. 

X, 

El  asesino  se  hizo  sombrío,  no  podia  conformarse  de 
haber  obrado  mal  aconsejado,  engañado,  seducido  por  las 
apariencias,  y  cuando  recordaba  la  escena  terrible  de  aquella 
noche  de  sangre,  se  le  presentaba  á  su  imaginación  la  pálida 
y  dolorida  figura  de  su  esposa,  asiéndole  las  rodillas  para  in- 
dagar la  causa  de  su  cólera.    Ei  estos  accesos  perdia  la  ra- 

iO 


un\:  la  fiebre  lo  iba  coiiáuniicudo.  De  él  podríamos  clooir 
lo  que  el  Padre  Malilla,  confesor  de  Carlos  llí,  dccin  al  doctor 
Parra,  se  le  *'muriü  el  corazón." 

**Mas  no  se  quedaron  sin  castigo  sus  homicidíis.  dico 
«Martínez  y  Vela;  porque  Dios  que  miró  la  inocencia  de  esta 
•señora,  lo  ejecutó  primero  con  el  marido;  pues  comoabrio- 
•  se  los  ojos  después  que  liizo  tan  grande  crueldad,  y  íiu:j  síí 
-informase  de  la  maldad  deCiaudiíi,  antes  de  tomar  satisfac- 
-c  onde  ella,  (que  asi  lo  tenia  inte  n  lo  do)  fué  hallado  á  los 
•i'uareatu  dias  después  que  le  ((uitó  la  vida,  muerto  en  su 
»cdma,  sin  prevenciones  de  su  alma,  porque  se  acostó  sa- 
<^no.)»    i) 

XI. 

Claudia,  origen  de  aquel  crimen,  no  fué  feliz  ni  consi- 
guió su  objeto.  Sacrificó  por  la  calumnia  á  la  virtuosa  doña 
l^onnr,  convirtió  en  asesino  á  aquel  á  quien  amaba,  sin  ob- 
tener ni  la  esperanza  de  ser  correspondida.  Entretanto  era 
perseguida  en  sueños  por  el  espectro  rojo,  por  la  sombra  de 
la  esposa,  que  venia  á  pedirle  cuenta  de  su  maldad.  Para 
alejar  estos  terrores  se  entregó  sin  freno  á  los  escesos  del  li- 
bertinaje. 

Cuatro  meses  lia-  ia  que  doña  Leonor  habia  sido  asesi- 
nada, y  ya  el  asesino  iiabia  muerto  también. 

Clau  lía  se  encontraba  una  nocbe  en  su  salón  punzó,  sen- 
tida á  la  mesa  de  ju  go,  bebiendo  con  uno  de  sus  amantes, 
cuando  inesperadamente  se  presentó  otro  de  sus  galanes  pre- 
liilectos. 

Los  tres  empezaron  una  partida  de  juego;  pero  aquellos 
(;alanes  á  quienes  la  coqueta  tenia  enemistados  por  sus  eure- 

I,    /Jalaría  dt  (a  Villa  Imperial,  aotes  citada. 


DONA  LEONOR    FERiNiKDEZ    DE    CÓRDOBA.  147 

(los  y  zelos,  ardían  en  ira  y  en  deseos  de  venganza.  Con  pro- 
testo de  una  jugada,  se  trabó  unadisputa,  y  de  palabras  pa- 
saron á  la  lucha.  Claudia  quiso  interponerse  entre  ios  dos 
amantes,  pero  estos  ia  hiriertin  atroz  y  simutánea mente  pa- 
ra evitar  el  obstáculo  de  aquella  mujer.  Una  vez  que  vie- 
ron muerta  á  la  cortesana,  temerosos  de  un  juicio  criminal, 
huyeron  aplazando  su  duelo  para  otro  dia. 

Asi  refiere  la  crónica  este  sangriento  y  lúgubre  episo- 
dio de  la  vida  potosina. 

VlCEINTE  G.  QüESADA. 


-HU« 


DERECHO. 


mi*- 


ESTtDlOS  SOBRE  LA  JUSTICIA  FEDERAL  AMERICANA, 

E5i  SO  APLICACIÓN  Á  LA   ORGANIZACIÓN   CONSTITCCIONAL  ARGENTINA. 

(Continuación.)  (i) 

CAPITULO  IX. 

Idea  general  de  la  competencia  federal — Relación  entre  la 
justicia  federal  y  la  de  la  provincia. 

Mas  de  medio  siglo  de  esperiencia  ha  demostrado  en  la 
Union  Americana  que  la  administración  sensata  é  ilustrada 
de  la  Justicia  Nacional,  ha  evitado  las  coliciones  que  se  te- 
mían entre  los  tribunales  federales  y  los  de  los  Estados. 
Fuerza  es  reconocer  que  la  sabiduria  de  la  constitución  ha 
eucontrado  un  firme  apoyo  eu  la  prudencia  y  tacto  que  ha 
distinguido  á  los  jueces  nacionales  mas  celosos  de  evitar  con- 

1.    Véate  la  pijina  600  del  tomo  VIIL 


JUSTICIA  FEDERAL,  149 

flictos  que  de  entender  sus  atribuciones  suscitando  peligros 
y  alarmas  á  los  gobiernos  particulares. 

La  jurisdicción  privada  de  las  cortes  Nacionales  se  limi- 
ta según  la  constitución  á  muy  pocos  é  indispensables  casos. 
Los  relativos  á  la  jurisdicción  marítima  y  de  almirantazgo,  las 
cuestiones  entre  Estados,  deben  ser  del  resorte  esclusivo  de 
los  tribuniíles  federales,  los  primeros  porque  el  conjunto  de 
los  negocios  marítimos  y  sus  insidencias  ha  sido  delegado 
por  consentimiento  del  pueblo  al  gobierno  general;  los  segun- 
dos, porque  el  tribunal  Nacional,  la  Suprema  Corte  de  la 
Union,  es  el  único  juez  posible  en  semejante  género  de  cau- 
sas.    La  jurisdicción  privativa  de  las  cortes  federales  en  los 
casos  enunciados  es  obra  de  la  misma  constitución. 

¿Hay  alguna  razón  teórica  que  justifique  la  necesidad  de 
conferir  jurisdicción  privada  alas  corles  federales  tratándo- 
se de  causas  que  interesen,  ó  afecten  á  los  agentes  diplomá- 
ticos y  á  los  cónsules  estranjeros?  Rawle  en  sus  comentarios 
á  la  constitución  sostiene  la  negativa.  «Los  casos  que  afec- 
« tena  los  embajadores,  ministros  diplomáticos  y  cónsules, 
«son  comprendidos  también  en  la  jurisdicción  de  las  corles 
«de  los  Estados  Unidos:  se  han  alegado  razones  bastantes  para 
«no  deber  considerar  como  privativo  el  ejercicio  de  esta  ju- 
«risdiccion,  verdad  es,  que  una  ley  del  congreso  ha  declara- 
«do  que  el  ejercicio  desemejante  jurisdicción  es  privativo,  y 
«también  que  la  jurisprudencia  vade  acuerdo  con  esta  doc- 
«trina,  pero  la  materia  en  concreto  aguarda  una  sanción  ju- 
«dicial»— pag.  192.  A  vieuon  theconstitution — W.  Rawle. 

La  jurisdiecion  de  primera  instancia  que  compete  á  la 
Corte  Suprema  en  estos  ci^os  es  ^nva¿wa  según  la  ley  orgá- 
nica en  todos  los  casos  en  que  los  embajadores,  ministros 
diplomáticos,  ó  su  séquita  invisten  el  earacter  de  demandados. 


ibO  LA   REVISTA   UE   BÜEISOS  AIRES. 

Es  concurrente  con  los  demás  Iribnnalesde  los  Eslados 
Unidos,  ó  seu  Nacionales,  y  con  las  cortes  de  los  Estados, 
cuando  estas  personas,  y  los  cónsules  son  demandantes;  tra- 
tándose de  demandas  deducidas  contra  cónsules,  ó  vice- 
cónsules, aunque  los  tribunales  locales  deben  abstenerse  de 
conocer  8i  estos  individuos  declinan  la  jurisdicción  fDavis  V. 
Packard  7  Peters  276.  280)  y  aunque  la  ley  orgánica  ha  con- 
ferido jurisdicción  á  las  Cortes  de  distrito  de  los  Estados 
Unidos,  no  está  decidido  si  esta  jurisdicción  concurrente  es 
constitucional,  en  otros  términos  si  la  jurisdicción  de  la  Cor- 
te Su|>rema  os  tan  privativa  en  las  causas  deducidas  contra 
cónsules  y  vice-cónsules,  como  lo  es  en  las  que  se  promueven 
contra  los  ajentes  diplomáticos.  Los  comentadores  K-Mit  y 
Story  se  limitan  á  enunciar  la  cuestión  sin  decidirla.  Las 
decisiones  recaídas  en  los  casos.  Osborn  v.  U.  S.  Bank  9. 
\Vbent  758.  820.  en  el  U.S.  v,  Ortega  H,  Whent  407. -U. 
S.  V.  Ravara  2.  id.  M.  297 — son  contiadictorias. 

Debe  observarse  dice  M.  Cartes,  que  la  constitución 
confiere  jurisdicción  en  1 .  '^  Instancia  á  la  Corte  Suprema  eu 
ik)dos  los  casos  que  afectan  á  embajadores,  oíros  ministros 
(^públicos,  y  cónsules»  Las  razones  que  induter(»n  á  hacer 
estensivoá  estos  casos  el  poder  judicial  de  los  Estados  Unidos 
t>oo  evidentes.  Envuelven  las  relaciones  subsistentes  entre 
«íl  gobierno  nacional  y  las  potenciasestranjeras  -Ahora  bien, 
cuaudo  la  constitución  procede  á  distribuir  el  poder  judicial 
y  á  conferir  jurisdicción  en  i."  instancia  sobre  todos  ellos  á 
la  Corte  Su () rema,  su rje  la  cuestión  de  saber  si  consultando 
guales  móviles  de  buena  armonía  internacional  deberla  no 
eoubiderarse  esclusiva  esa  jurisdicción,  y  si  este  caso  es  una 
ttecepcioa  de  las  atribuciones  conferidas  al  Congreso  respecto 
á  conferir  á  otros  tribunales  federales  que  no  sean  la  Corte 
'•iprtmu  jurisdicción  sobre  esos  casos. 


JUSTICIA   FEDI  RAL.  1S1 

La  ley  del  Congreso  Argentino  ha  adoptadlo  el  principio 
íle  la  jurisdicción  privativa.  Ley  de  14  de  Sep.  i8G5.  Art. 
1.==^  95.  y  art  12. 

Se  halla  dibspueslo  igualmente  que  í'l  poder  judicial  fede- 
ral se  estenderá  á  todos  los  casos  que  nnzean  de  la  constitu- 
ción, de  las  leyes  de  los  Estados  Unidos,  de  los  tratados  ce- 
lebrados ó  que  celebren  aquellos:  ó  las  cuestiones  en  que 
los  Estados  Unidos  sean  parte:  ó  los  que  se  susciten  entre  un 
Estado  y  ciudadanos  de  otros  Estados;  ó  entre  ciudadanos  de 
Estados  distintos:  ó  entre  un  Estado  y  sus  ciudadanos  ó  es- 
tranjeros  con  Estados  diversos— En  muchos  de  los  casos 
enunciados  puede  dudarse  si  la  intención  de  los  autores  de  la 
constilucion  fué  que  convendría  á  los  Estados  Unidos  que  la 
jurisdicción  desús  tribunales  fuese  privativa:  ó  si  consultaria 
mejor  los  intereses  de  poder  ocurrir  en  oportunidad  á  la  ju- 
dicatura local. 

Pueden  presentarse  circunstancias  en  las  cuales  conven  - 
ga  á  los  Estados  Unidos  deducir  acciones  civiles  por  cobro  de 
rédit(;s,  ó  indemnizaciones  de  otro  género,  y  ocurrir  a 
electo  á  los  tribunales  de  estado. 

Ninguna  prescripción  constituciímal  obsta  á  semejante 
proceder,  ni  podriajustiGcar  la  negativa  que  opusiepen  los 
jueces  ordinarios  respecto  á  cor:ocer  vn  semejantes  causas. 

No  se  halla  inhibido  tampoco  á  los  ciudadanos  de  ua 
estado  el  demandar  á  ciudadanos  de  otro  Estado;  ni  á  un  es- 
estranjero  el  buscar  justicia  en  los  tribunales  locales  contra 
los  ciudadanos  de  la  Union;  nada  impide  á  estos  el  conoci- 
miento de  las  causas  entre  estrangeros,  y  en  fin  un  estado 
puede  demandar  á  un  individuo  bien  ante  sus  propios  tribu- 
nales, bien  ante  los  de  otro.  Si  dos  ciudadanos  del  mismo 
Es'ado  reclaman  el  cumplimiento  de  una  concesión  de  tierras 


15 j  U   REVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

garanlidas  por  diversos  estados,  los  tribunales  ordinarios  no 
están  inhibidos  del  conocimiento  de  la  causa  en  primera 
instancia:  no  lo  están  tampoco  tratándose  de  acciones  nacidas 
sea  de  tratados,  ó  de  leyes  Nacionales,  ó  del  ejercicio  de  una 
autoridad  egercida  á  nombre  de  los  Estados  Unidos;  en  fin  de 
causas  en  que  se  discuta  la  interpretación  de  una  cláusula  de 
la  Constitución  Nacional.  En  todos  estos  casos,  existe  en 
os  tribunales  ordinarios  jurisdicción  concurrente  estando  á 
los  términos  de  la  constitución. 

La  doctrina  limitable  de  esta  jurisdicción  deberá  resultar 
de  los  objetos  y  propósitos  que  se  tuvieron  en  vista  al  crear 
el  poder  judicial.  Aun  no  ba  fijado  la  jurisprudencia  de  la 
Corte  Suprema  limites  precisos  y  definidos  sobre  la  mate- 
ria; lo  único  que  puede  decirse  siguiendo  las  opiniones  mas 
autorizadas  es  lo  que  pasamos  á  esponner,. 

Toda  vez  que  el  Congreso  se  propone  conferir  á  las 
Cortes  Federales  jurisdicción  orijinaria  (ó  en  primera  instan- 
cia) respecto  á  cualquiera  de  los  casos  que  la  constitución 
comprende  usando  de  la  espresion  atoáoslos  casos  (i)  etc.*  la 
jurisdicción  local  se  halla  escluida  impücitamente  siempre 
^ue  los  objetos  que  afecta  dicha  jurisdicción  son  incompati- 
bles con  el  ejercicio  de  la  misma  por  los  tribunales  locales. 
Sirva  de  ejemplo  «los  casos  de  almirantazgo  y  jurisdicción 
marítima.»  «Los comprendidos  en  la  jurisdicción  crimi- 
nal», «ios que  afectan  á  embajadores,  ministros  públicos  y 
cónsules  y  aquellos  en  que  un  Estado  es  parte»— Ninguno  d<.' 
estos  casos  puede  discutirse  ante  los  tribunales  de  los  Esta- 
dOf. 

1.  La  eoMÜtttclOD  hablando  del  peder  judicial  usa  de  las  palabras 
"caao"  f  •  •  •  •  todo» loa  casoí— :cou  iuitucion  evldcuie  de  wparar  el  carac. 
lar  4a  uao«  j  de  otros. 


JUSTICIA   FEDERAL.  155 

Por  el  contrario,  cuando  la  constitución  dispone  que  el 
poder  judicial  concurra  en  ciertos  casos  por  apelación,  y  ha 
librado  al  Congreso  podei'es  discrecionales  para  crear  ó  no 
la  jurisdicción  orijinaria  sobre  los  mismos  casos,  y  este  na- 
da ha  lejislado  sobre  la  materia;  no  se  puede  decir  que  ej 
ejercicio  de  la  jurisdicción  de  los  estados  sea  ilegal  siempre 
que  estos  en  el  ejercicio  de  esa  jurisdicción  no  verifiquen 
nada  que  sea  incompatible  con  las  atribuciones,  confe- 
ridas por  la  constitución  al  Gobierno  Nacional.  La  cons- 
titución declara  que  en  todos  los  demás  casos  de  competen- 
cia judicial,  con  escepcion  de  aquellos  que  competen  en 
i.  ^  instancia  á  la  Gorte  Suprema;  esta,  ejercerá  jurisdic- 
ción apelada. 

La  jurisdicción  de  primera  instancia  pues,  queda  confia- 
da á  la  reglamentación  que  el  Congreso  crea  conveniente 
darle,  ó  no  darle.  En  el  último  caso,  es  decir  no  reglamen- 
tando en  el  Congeeso,  los  tribunales  de  provincia  conocerán 
sobre  esos  casos  con  apelación  á  la  Corte  Suprema.  Entre 
estos  se  comprenden  los  que  proceden  de  causas  nacidas  de 
la  constitución  y  de  las  leyes  nacionales,  y  en  las  que  se  dis- 
cute su  interpretación  ó  supremacía  como,  incidente  del  liti- 
jio.  Pero,  si  la  causa  se  refiere  directa  é  inmediatamente  á 
la  constitución,  ó  á  las  leyes  de  la  Union,  y  el  Congreso  lejisla 
sobre  la  jurisdicion  en  i.==  instancia,  como  sucede  en  los 
casos  relativos  á  patentes  y  privilegios,  la  jurisdicción  concur- 
rente cesará  ipso  fado. 

Lo  dicho  no  obsta  en  manera  alguna  á  que  el  Congreso, 
si  asi  lo  cree  conveniente,  pueda  escluir  á  las  Cortes  locales 
del  conocimiento  de  todas  las  causas  que  la  constitución 
comprende  en  la  jurisdicción  federal. 

Las  leyes  del  Congreso  Argentino  no  son  conformes  á 


1.1  LA   RtYISTA  DK   BCENOS   AIRES. 

\as  de  iii  Union  en  materia  de  competencia.     Véase  La  Gon- 
oonljipcia  cap  ••  ••  Gn. 

i'dsaraos  ahora  á  ocuparnos  de  una  materia  de  la  mayor 
importancia:  la  relación  entre  la  justicia  federal  y  la  de  los 
Estados  en  materias  que  interesan  á  la  interpretación  de  lus 
leyes  supremas. 

La  Curte  Suprema  es  ante  todo  tribunal  de  apelaciones, 
circunstancia  que  le  atribuye  el  carácter  mas  importante  en 
el  mecanismo  constitucional  de  la  Union.  Imposible  babria 
sido  estender  la  competencia  de  los  tribunales  federales  en 
primera  instancia  á  todos  los  casos  de  esta  naturaleza,  sin 
privará  los  tribunales  de  lus  estados  del  lejitimo  conoci- 
miento de  muchas  de  ellas.  Conceder  á  la  justicia  federal 
intervención  apelada,  y  en  los  casos  en  que  es  lejitima  la  ju- 
risdicción concurrente  dtOos  tribunales  locales,  era  el  medio 
mas  hábil  de  conciliar  todos  los  intereses  sin  mengua  de  las 
soberanías  recíprocas. 

En  el  capitulo  anterior  nos  ocupamos  de  las  razones  que 
justiflcan  teóricamente  la  superintendencia  de  la  Corte  Su- 
prema respecto  á  las  decisiones  de  los  tribunales  locales  en 
materias  de  jurisdicción  concurrente.  Ahora  vamos  á 
dar  una  idea  de  la  práctica  de  los  tribunales,  ó  sea  del  pro- 
cedimiento propiamente  dicho. 

El  nrt.  25  de  la  ley  orgánica  Norte  Americana  sancionó 
que  «la  Corte  Suprema  de  los  Estados  Unidos  podrá  reveer 
-conOrmando  ó  revocando  las  sentencias  definitivas,  ó  autos 
-de  i'ste  carácter,  procedentes  del  mas  alto  tribunal  de  los 
«Estados,  siempre  que  se  trate:  1.  ^  de  h  validrzdeun  tratulo 
-ó  estatuto  ó  atribución  (authority^  ejercida  en  virtud  de 
«diipofiiciones  nacionales,  y  cuando  el  auto  recurrido  fuese 


JUSTICIA    FEDERAL.  1,^5 

^contra  la  validez  Hel  tratado,  estatuto,  ó  autoridad  ejereida 
«en  virtud  de  disposiciones  nacionales.» 

2.  ^  «Guando  se  discuta  la  validez  de  un  estatulo,  ó 
«atribución  que  ejercita  ó  aplica  un  estado,  repugnando 
«estos  á  la  constitución,  leyes,  ó  tratados  de  los  Estados  üni- 
«dos,  y  la  decisión  local  es  favorable  á  esas  disposiciones  ó 
«atribuciones.  1) 

5.  ®  «Guando  se  cuestiona  respecto  á  la  intelijencia  de 
«una  cláusula  de  la  constitución,  ó  de  un  tratido,  estatuto  ó 
«comisión  ejercidas  bajo  el  innperio  de  los  Estados  Unidos, 
«y  la  decisión  es  contraria  al  titulo,  derecho,  privilejio,  ó 
«escepcion  invocados  espresameute  por  la  parte,  en  nombre 
«déla  Gonstitucioa,  del  tratado,  ó  comisión  referidas.» 

(lílsta  disposición  ha  sido  incluida  en  el  art.  14  de  la  ley 
de  1  'i  de  septiembre  de  1805.  Espedida  j)or  el  Gongreso 
Argentino. 

La  jurisdicción  de  la  Gorte  Su  prema  de  los  Estados  Uni- 
dos, ha  «ido conferí  !a  según  la  constitución  «salvas^  las  limita- 
ciones y  reglamentos  que  el  Congreso  (roa  conveniente  impo- 
«nerle.  Solo  puede  ejercitarse  con  arreglo  á  las  leyes  que 
íceste  espida  sobre  la  materia.»  Para  decidir  pues  sí  la  Corte 
Suprema  deberia ejercer  legítimamente  jurisdicción,  basta  in- 
vestigar si  el  caso  en  cuestión  esta  ó  no  está  comprendido  en 
las  disposiciones  del  Gongreso  referentes  á  la  materia.  (Wis- 
oat  V.  Dauchy  '^  Dallas  521 .)  Esta  doctrina  no  presupone  que 
la  jurisdicción  procede  de  las  leyes  del  Gongreso;  puesto  que 
nace  de  la  constitución  misma.  Asi,  supongamos  que  la  ley 
del  Gongreso  se  hubiese  limitado  á  organizar  la  Gorte  Supre- 
ma, sin  deferir  ni  limitar  la  jurisdicción  de  tribunal,  apesar 
de  ese  silencio  se  habría  considerado  sinembargo  en  posesión 
de  toda  jurisdicción  que  le  acuerda  la  constitución.     En  se- 


156  LA   HEViSTA   DE  BUENOS   AIRES 

mejanie  hipótesis,  la  legislatura  Nacional  habría  conservada 
intacta  la  jurísdiccion. 

La  doctrina  del  caso  citado,  procede  del  hecho  que  tra- 
tando el  Congreso  de  hacer  efectiva  la  prescripción  constitu- 
cional, ha  legislado  ampliamente  sobre  la  materia,  y  debien- 
do respetarse  por  el  supremo  tribunal  el  uso  que  el  legislati- 
vo ha  hecho  de  sus  atribuciones  constitucionales. 

Como  consecuencia  de  este  principio,  la  Corte  Suprema 
se  ha  declarado  incompetente  para  conocer  por  apelación 
sobre  las  sentencias  espedidas  por  los  circuitos  federales  en 
materia  penal  (contra  ley  arg.  set.  14—1865,  art.  4.  ® ) 

Nuestra  lejislacion  sigue  sustancialmente  á  la  del  Con- 
greso Americano  en  lo  respeciivo  á  las  condiciones  y  for- 
mas que  deben  validar  el  recurso.  Kn  el  capitulo  final  nos 
ocuparemos  de  estas  concordancias,  por  ahora  nos  concre- 
taremos á  esplicar  los  efectos  que  produce  la  jurisdicción  de 
la  Corte  Suprema  tratándose  de  la  validez  de  las  leyes  de  los 
Estados  en  conflicto  con  las  de  la  Union,  con  la  Constitución 
ó  los  tratados. 

Las  leyes  de  los  Estados  pueden  violar  las  prescripcio- 
nes de  las  constituciones  locales»  pueden  ser  retroactivas, 
abusivas,  arbitrarias,  tiránicas,  sinembargo,  mientras  estas 
no  repugnen  á  las  disposiciones  de  la  Constitución  Nacional, 
mientras  no  produzcan  un  conflicto  con  las  leyes  del  Congre- 
so, la  Corte  Suprema  no  tendrá  jurisdicción  para  remediar 
los  efectos  de  esas  disposiciones,  el  wrrit  o f  error  no  se  podrá 
deducir  lejítimamente.  No  es  atribución  de  la  justicia  federal 
correjir  ios  escesos  de  la  soberanía  local  en  la  esfera  de  su 
competencia.  Asi  toda  vez  que  una  ley  local  altera  las  obliga- 
ciones nacidas  de  los  contratos,  la  cuestión  dependerá  del  he- 
clio  de  la  existencia  del  contrato  de  acuerdo  con  la  cláusula 


JUSTICIA    FEDERAL.  457 

de  la  constitución  Nacional  que  inhibe  dictar  leyes  de  esta  es- 
pecie, y  también  del  examen  relativo  á  si  la  ley  local  altera  la 
obligación  en  el  sentido  de  la  constitución.  A  no  ser  asi,  la 
independencia  de  los  Estados  seria  nominal,  surjirian  com- 
ílictos  diarios,  y  se  desnaturalizaría  el  mecanismo  constitucio- 
nal que  separa  la  soberanías  locales  de  la  nacional  en  cuanto 
no  se  trata  de  objetos  generales,  de  intereses  y  de  objetos  na- 
cionales. Igual  inconveniente  habría  producido  la  idea  de  re- 
ducir á  la  Corte  Suprema  al  papel  de  tribunal  de  apelaciones, 
confiriendo  á  los  tribunales  locales  la  jurisdicionen  W  instan 
cia,  sin  establecer  tribunales  federales  inferiores,  como  se 
inició  en  el  seno  de  la  Convención  constituyente  de  Buenos  Ai- 
res. Deber  fué  pues  del  congreso  crear  la  jurisdicción  indis- 
pensable para  dar  existencia  á  la  magistratura  nacional,  si- 
guiendo la  doctrina  de  la  corte  suprema  de  los  Estados  uni- 
dos en  el  caso.    Marlin  V.  Hunter  1.  Wheat.  504. 

MaíNüfl  R.  García. 
(Cominuará) 


»itet«« 


bibliografía  y  variedades 
bosqíejo  histórico  de  l\  civilización  política 

EN   Li8 

PROVINCIAS  DEL  RIO  DE  LA  PLATA. 

(Conferencias  públicas) 
por  José  Manue^  Estrada  ele,  etc. 

Hí^mos  asistido  con  placer  á  las  lecciones  sobre  hís- 
loria  nacional  que  lin  leido  el  señor  Estrada  en  la  Escuela 
Normal  de  esta  capital.  El  interés  que  inspiran  sus  serias 
investigaciones  está  justificado  por  la  inmensa  concurronria 
que  lo  escucha.  (1) 

Es  un  hecho  nuevo  en  la  vida  social  de  estos  paises  que 
nn  joven  dé  lecdcmes  públicas,  y  es  en  verdad  consolador  ver 
agruparse  á  la  juventud  y  aun  los  ancianos  para  escuchar  la 

1.    Apetar  qoe  esta  entrega  pertenece  i  enero,  su  impresión  se  ha 
Uecho  eo  marzo,  por  cuya  ratón  podemos  ocuparnos  de  estas  lecturas. 


BüSQCi-Ji)  HI^ TÓKICO.  i  5Í) 

Jectiira  do  aquellos  Iralníjos.  El  señor  Estrada  merece  los 
mayoies  elojios  por  haber  emprendido  esa  tarea,  con  ánimo 
tranquilo,  juzgando  sin  pasión  los  heclios,  y  hablando  la  ver- 
dad, que  no  esa  veces  bien  recibida  cuando  se  combaten 
preocupaciones  arraigadas  ó  juicios  aceptados  sin  criterio. 

Cuando  le  hemos  oido  no  hemos  podido  menos  que  de- 
plorar la  desaparición  de  el  Circulo  Literario,  y  nos  hemos 
preguntado — ..porque  le  falló  vida?  N)  hubo  en  su  seno  per- 
sonas desinteresadas  que  hici  -sen  !o  que  el  joven  Estrada 
realiza? — ¿Donde  están  esas  rv'putaciones  literarias  del  pais 
que  permanecieron  raudas  en  el  seno  de  aquella  asociación? 
Es  preciso  decirlo,  la  iniciativa  ha  partido  esta  vez  de  una  in- 
teligencia joven  viviflcada  por  la  fé. 

Todas  las  asociaciones  ¡itera)'ias  han  sucumbido  en  esta 
ciudad,  y  creemos  que  la  única  causa  es  la  falta  de  fé  en  lo^ 
encargados  de  dirijirlas  —¿que  faltó  para  darles  vida?  Hubo 
fondos  por  la  suscripción,  hubo  auditorio  en  las  sesiones  pú- 
blicas,.faltó  únicamente  la  palabra  de  los  maestros,  porque  la 
juventud  les  cedió  la  primacía, 

Y  sin  embargo,  si  las  lecturas  que  hace  el  señor  Estrada 
tuviesen  lugar  en  d  Circulo  Literario,  quizá  no  habrian  fal- 
tado quienes  dieran  otras  lecturas  sobre  la  materia,  ya  para 
combatir  ó  p'ua  justiílcar  los  juicios  emitidos  por  el 
joven  profesor  de  historia.  Innecesario  nos  parece  detener- 
nos en  demostrarlas  ventajas  de  eslo:  la  luz  se  habría  hecho. 

Los  que  conocen  las  cuestiones  cronolójicas  que  pululan 
en  la  historia  Argentirui,  no  podrán  menos  que  reconocer  las 
ventajasque  se  hubieran  obtenido. 

Por  otra  parte,  quizá  así  se  habría  hecho  escuchar  la  pa- 
labra de  los  hibturiadures  y  literatos  mas  notables,  saliendo 


460  L\    RÉvhtA    DE   BUENOS   AIUES. 

de  ese  egoísmo  que  les  hace  saber  para  atesorar  como  el  ava- 
ro, sin  hacer  partícipes  á  los  demás  de  su  cieacia. 

£1  seAor  Estrada  inicia  con  sus  lecturas  un  nuevo  rumbo 
alas  ocupaciones  serias  de  la  juventud:  sus  lecciones  obligan  á 
meditar  V  á  darse  cuenta  del  orijen  y  causas  de  males  que  nos 
trabajan,  sembrando  los  buenos  principios,  con  prescindencia 
delinteres  de  partido  que  tan  deslealmente  ha  falseado  á  veces 
lo  que  ha  llamado  historia;  acostumbra  ds  ese  modo  al  pueblo 
ó  escuchar  la  verdad,  le  muestra  sus  defectos  para  indicarle 
que  no  es  digno  de  la  libertad  quien  no  aspira  á  mejorarse. 

Su  discurso  de  apertura  está  impreso,  forma  un  precioso 
cuaderno  en  4.  ^  de  43  pág.,  en  buen  papel,  esmerada  y  cor- 
recta ediciQUí  .^Ks  de  desear  que  publique  las  lecciones  suce- 
sivas. No  tenemos  espacio  para  entrar  en  el  juicio  de  los 
tópicos  que  comprende  este  discurso.  Nos  limitaremos  á 
recimiendar  su  estudio. 

El  señor  Estrada  ha  adquirido  un  título  á  la  estimación  de 
sus  amigos  por  su  infatigable  laboriosidad,  y  nos  complace- 
mos en  felicitar'o  por  los  adelantos  que  se  notan  en  sus  estu- 
dios históricos,  y  en  la  forma  literaria  con  que  engalana  sus 
lecciones. 

Vicente  G.  Qcesaüa. 


»«ii« 


I  LA  REVISTA  DE  BUE^S  AIRES 


ijiaíoria  AJiicrtcana,  Ciícratura  v  íJtxn\]o. 


A  WO  III.  BUENOS  AIRES,  FEBRERO  DE  1866.  IV.  ííJ, 


HÍSTORIA,    AMERÍCAÍVA 


H< 


NOTICIAS   SOBRE  SUTA 


(lnéd\u>.) 


C  O  NT  ESTACIÓN 

A  la  soiiciíuil  qnc  desde  Córdoba  con  fecha  -3  de  Julio  de  4S07  se  nace  á 
esta  ciudad  de  Salta  la  cual  es  como  se  sigue: 

Me  intereso  en  que  V.  me  mande  algunos  apuntamientos 
de  las  glorias  de  esa  ciudad  de  Salta,  pues  quiero  mostrar  mí 
gratitud  por  los  muchos  hijos  que  dá  á  esta  real  Universidad, 
ó  ya  sean  estos  sobre  guerras  que  haya  sostenido  con  lo?  bár- 
baros, como  contribuciones  que  se  hayan  hecho;  gefes  que 
hava  producido  en  valor,  y  pr^^mios  que  hayan  recibido  del 
cielo  y  milagros  recibidos. 

Noía  preliminar. 

Aunque  no  se  puede  satisfacer  á  la  solicitud  en  todo 
cuanto  ella  comprende,  se  espresará  cuanto  se  ha  podido 
descubrir  del  tiempo  presente,  mediante  lo  que  se  encuentra 
en  algunos  libros  del  cabildo  de  esta  ciudad,  repartiéndola 
contestación  en  puntos  separados  se  podrá  comprender  el 
deseo  actual  de  contestar  á  cuanto  se  apetece. 


1(52  LA     REVISTA    DE   bCE.^OS   AIRES. 

Punto  I  *— Situación  de  la  ciudad  de  Salta. 

AcátMi  la  América  Austral,  en  el  Reyno  del  I>erú,  en  h\ 
altura  denigrados  y  medio  al  Sud  de  la  lima  ciiuiíioceial^ 
iiay  uu  valle,  que  ttiidrá  de  Norte  á  Sud  eoíuo  unas  18  leguas, 
}  de  ancho  de  naciente  á  poniente,  en  parles  como  de  2,  5, 
4,  5,  y  5  leguas;  está  resguardado  de  los  huracanes  por  dos 
íi  rranias,  que  también  corren  de  Norte  á  Sud,  de  mediana 
iiltura:  se  llama  Valle  de  Salta  desde  el  descubrimiento  anti- 
guo: en  este  Valle,  caminando  de  Norte  á  Sud  á  las  8  leguas 
esqne  está  situada  esta  Ciudad  llamada  de  Lerma,  por  ser 
apellido  de  su  fundador;  y  en  todos  los  documentos  Reales, 
y  Jurídicos,  se  espresa  Ciudad  de  Lerraa  del  Valle  de  Sallíi 
en  el  Tucuman. 

Tucuman  es  el  nombre  de  estas  Provincias,  que  com- 
f rendían  antes  todo  el  terreno  que  conocemos  desde  la 
Esquina  ó  Cruz  alta,  lindero  de  la  de  Buenos  Ayres,  pasando 
por  Córdoba,  Santiago  del  Estero,  San  Miguel  del  Tucuman, 
arruinado  Esteco,  Lermade  Salta,  Jujui  y  hasta  lindar  con  la 
inmediación  de  la  Villa  de  Potosí;  la  capital,  y  residencia  de 
los  señores  Gobernadores  y  llustrisimos  SS.  Obispos  de  estas 
Provincias  del  Tucuman,  desde  sus  principios  ha  sido  en, 
la  Ciudad  de  Santiago  del  Estero  hasta  estos  tiempos,  que  de 
dicha  Provincia  en  I»  Ueal,  Civil,  y  político  se  han  hecho 
dos  Provincias  que  son  Córdoba  ¿de  Tucuman,  y  Lernia 
de  Sella  del  Tucuman,  pennaneciendo  el  obispado  integro. 
Punto  2.  ®  — Fundación  del  Obispado  de  Tucuman. 

IUk^ií  es,  que  como  se  trató  algo  de  la  Real  Provincia 
del  Tucuuion,  tambi.  n  se  trate  de  su  Obispado;  y  cerno  este 
en  derivati\o  del  de  elParnguay,  se  advierte,  que  todo  el  ter- 
reno que  hay  desde  las  Cordilleras  de  Chile  p  ira  el  Río  Je 


SALTA.  165 

!a  Plata  y  Paraguay,  no  había  Obispado  alguno,  cuya  caren- 
cia conmovió  el  Real  ánimo  del  señor  Carlos  V.  Emperador 
de  Alemania,  y  primero  de  este  nombre  Rey  de  España  y  de 
indias,  para  solicitar  del  SS.  Padre  Paulo  5.  ^  la  erección  y 
fundación  de  un  nuevo  Obispado  en  la  Ciudad  del  Paraguay, 
y  esta  gracia  se  consiguió  y  verificó  con  Rula  de  dicho  SS. 
Padre  el  año  1547,  quedando  á  cargo  de  este  Obispado,  todo 
el  terreno  hasta  las  dichas  Cordilleras,  y  linderos  de  Potosí. 
Después  de  25  añ(>s,  el  señor  Felipe  2  augusto  Rey  de  Espa- 
ña, solicitó  de  la  Santidad  de  S.  Pió  V.. cercenar  el  anledi- 
chí)  Obispado,  y  érijir  otro  con  el  título  del  Tucuman,  cuya 
gracia  se  verificó  con  Bula  de  este  SS.  Padre  del  año  1570. 
Después,  el  señor  Felipe  5.^  de  augusta  memoria,  solicitó 
del  SSrao.  Padre  Paulo  5.  ^  el  desmembrar  el  antedicho 
Obispado  del  Paraguay,  y  erijir  otro  nuevo  en  la  Ciudad  de 
Buenos  Aires,  cuya  gracia  se  verificó  con  Bula  de  este  SSmo 
Padre  del  año  16:20.  Cata  aqui  todo  el  terreno  desde  las 
Cordilleras  para  acá  repartido  en  tres  Obispados:  y  volviedo 
á  la  pretensión  de  las  glorias  de  Salta,  volveremos  al  Obispa- 
do del  Tucuman,  que  le  comprende. 

No  perdiendo  de  vista  todo  lo  antedicho,  venimos  á  ver 
que  este  Obispado  del  Tucuman  dedicado  á  S.  Pedro  y  S.  Pa- 
blo, y  establecido  en  la  Ciudad  de  Santiago  del  Estero,  fué  su 
primer  Obispo  el  ilustrísimo  señor  don  Fr.  Gerónimo  de  Vi- 
lla Carrillo,  que  murió  en  España  antes  de  embarcarse.  Se- 
gundo Obispo  para  el  Tucuman,  fué  el  Ilustrísimo  señor  don 
Fr.  Gerónimo  de  Albornos,  este  al  quererse  embarcar,  y 
viendo  los  movimientos  de  la  mar,  renunció  el  Obispado  y 
quedó  en  España.  El  5.  ^  para  el  Tucuman  fué  el  Ilustrísi- 
mo señor  don  Fr,  Francisco  de  la  A^ictoría  del  Orden  del 
gran  Padre  santo  Domingo,  de  la  Provincia  de  Lima;  este  es  el 


LA  REVISTA  DE  BCKNOS  AIRES. 

fuiídddor  dt*  esle  Obispado  del  Tuciiniíui,  y  rsfaljlcció  su  Ca- 
Ipdral  en  lo  Ciudid  de  Sanliago  del  Esí  i-  '.  jui  es  dead- 
%erl¡r  que  por  que  estü  CatediMl  padeció  al¿,'iinas  injurias 
en  lo  material  de  su  Templo,  á  causa  de  lo  insólido  desu  ler- 
reno  é  informado  el  au¿;ust()  Monarca  don  Carlos  2.  ^  sofi- 
ciló  este  soberano  diISSmo.  Padre  Alejandro  8.  ^  licencia 
para  Irasladar  dicha  Catedral  desde  la  Ciu.lad  de  Santiago  ó 
la  Ciudad  de  Córdoba  del  Tnonman;  consta  de  cédula  de  su 
lUal  M.,  que  está  en  el  archivo  Re  1  de  Santiago  dcJ  Eslero,  con 
íecha  de  15  de  octubre  d^  1G9G.  Se  verificó  esta  Irasladu- 
cion  siendo  su  dignísimo  Obispo  el  Ilustrisimo  señor  don  Fr. 
Manuel  Mercadillo  del  orden  del  gran  Padre  Sto.  Domingo. 
Quedó  la  iglesia  de  Santiago  con  el  privilegio  de  iglesia  Rec- 
toral, y  con  dos  beneflciados,  ^ue  en  ella  rezaran  el  uflcio 
divino,  como  todo  consta  de  la  citada  Real  Cédula;  e)  que  no 
se  veriñque  ahora,  no  es  de  mi  inspección. 

Punto  3.  ®  — fundación  de  la  ciudad  de  Salla. 

En  el  año  1582,  siendo  gobernador  y  capitán  general 
de  estas  provincias  del  Tucunian  el  señor  licenciado  don  Her- 
nando de  Lerraa,  determinó  su  señoria  fundar  una  ciudad  en 
este  valle  de  Salta,  y  para  verificarlo  á  mas  de  la  reseña  que 
hizo  de  capitanes,  y  soldados  de  las  ciudades  de  su  mando, 
se  dignó  muy  atento  convidar  para  testigos  de  la  fundación  á 
los  prelados  y  cabildo  eclesiástico  de  la  ciudad  de  Santiago. 
A  la  sazón  era  diginsimo  Obispo  el  antedicho  señor  don  Fr. 
Francisco  de  la  Victoria;  deán  de  la  catedral  de  Santiago,  el 
señor  doctor  don  Francisco  de  Salcedo;  chantre  de  dicha  ca- 
tedral, el  señor  licenciado  don  Pcuro  Pcdn  ro  de  Trexo; 
comendodor  de  N.lra.  Sra.  de  Mercedes  de  estas  provincias, 
el  l\,  P.  Fr.  Nicolás  Gómez:  y  guardián  del  colegio  de  Misio- 


SALTA.  !6o 

iieros  Franciscanos  de  dicha  ciudad  de  Santiago  del  Estero, 
el  R.  P.  Fr.  Juan  Bartolomé  de  la  Cruz:  á  todos  estos  convi- 
dados como  por  personas  fidedignas,  condujo  el  señor  go- 
bernadoráeste  valle,  y  pasoá  laíundacion.Aqui  esde  advertir 
quedesdelas  cordilleras  para  el  Rio  de  la  Plata  y  Paraguay  no 
hay  ciudad  alguna  fundada  con  tanta  solemnidad,  como  esta 
de  Lernia  en  este  valle  de  Salta,  y  de  aqui  nace  la  grande  glo- 
ria de  los  Sáltenos;  y  esla  solemnidad  animó  a  uno  que  dijo: 
— que  habla  una  como  profecía,  deque  en  esta  ciudad  deLer- 
ma  con  el  tiempo  habria  catedral,  y  sagrada  Miíra. — Tam- 
bién es  digno  de  adi^ertir  que  el  dicho  señor  Lerma  en  la  re- 
partición do  cuadras  señaló  nna,  que  hace  frente  á  la  Plaza, 
para  la  Sta.  iglesia 3íatriz  la  mitad,  y  la  otra  íDilad  para  casas 
y  palacio  de!  antecedente  lllmo.  señor  don  Fr.  Francisco  de 
la  Victoria,  espiesando  su  nombre  en  el  auto  de  la  fundación, 
como  se  verá  adelante,  si  hubiese  tiempo  para  copiarlo. 

El  antedicho  señor  Hernando  de  Lerma  fundó  esta  ciu- 
dad el  dia  16  de  abril  de  lo  Vf ,  y  porijue  en  este  dia  celebra- 
ba la  Sla,  iglesia  católica  el  misterio  de  la  resurrección  de 
nuestro  Redentor  Jesn-cristo,  señnló  dicho  misterio  para  pa- 
trón y  titular  de  esta  ciudad  de  Salta,  como  todo  consta  del 
auto  de  fundación.  Éntrelas  ordenanzas  qne  dicho  señor 
Lerma  fdzo  ;iara  el  gobierno  de  esta  ciudad  en  la  del  N.  6.  ^ 
ordena  y  mandj,(iue  de  alli  por  delante  se  celebre  la  tiesta  del 
patrón  con  el  paseo  del  real  estandarte  en  la  Dominica  de 
cuasimado  de  cada  año.  Duró  la  saca  de  dicho  real  estan- 
darte en  dicha  Dominica  desde  el  año  lo85,  hasta  el  año  de 
1716.  — Se  reconoció  por  el  Patrón  y  Pi'elado  que  la  saca  de 
dicho  real  estandarte  en  tal  Dominica  de  Cuasimodo  era  in- 
compatible con  la  forzosa  obligación  de  dar  en  dicho  domingo 
la  sagrada  comunión  por  precepto  anual  á  los  presos  deteni-    ^ 


{(ÍG  LA   ECVlSTá  DE   BUENOS   AIRES. 

Hos  «*i)  la  i*eal  cárcel,  y  enfermos  imposibilitados  de  poder 
ir  ó  In  iglesia  por  eslar  en  sus  casas.  Esto  dio  motivo  á  de- 
terminar que  no  se  verificara  la  saca  del  real  estandarte  en 
dicho  domingo,  y  que  se  verificara  en  un  dia  de  fiesta  fijo  por 
delante  y  porque  según  gobierno  de  N.  M.  iglesia  no  se  veri- 
ficara que  sea  Dominica  de  Cuasimodo  el  dia  primero  de  cada 
raes  de  mayo,  ú  este  dia  eligieron  para  la  saca  de  dicho  real 
estandarte,  y  señalaron  el  Patrón  y  Prelado  con  toda  esta  ciu- 
dad por  patronos  de  ella  á  los  gloriosos  Apóstoles  unidos  S. 
Felipe  y  Santifigo.  Se  ha  verificado  la  saca  del  real  estan- 
tía ríe  en  dia  i.  ^  de  mayo  desde  el  año  de  1717  basta  este 
1807— Todo  esto  de  mudar  el  dia  para  la  saca  del  real  estan- 
darte, y  señalamiento  de  Patrones,  se  halla  espreso  en  un  li- 
bro de  ese  cabildo,  de  N.  12  en  donde  se  halla  el  acuerdo 
al   folio  Í2G. 

Oíros  patronos  para  esta  ciudad  de  SaUa.y  para  toda  la 
provincia  de  Tucuman, 

En  este  cabildo  de  Salta  hay  un  libro  muy  apreciado  por 
ser  el  primero  con  el  título  Fundación  de  Salta,  en  el  folio  45 
vuelta  se  encuentra.  Acuerdo  de  un  cabildo  abierto  que  tu  - 
vieron  los  ilustres  Jueces,  nuevos  fundadores  y  nuevos 
colonos  de  esta  ciudad  el  dia  5.  ®  del  mes  de  septiembre  de 
158'2,  el  mismo  de  la  fundación:  el  asunto  de  este  acuerdo  fué 
elegir  un  Patrono  y  Abogado  que  tomara  por  su  cuenta  al- 
canzar de  Dios  con  sus  ruegos  los  buenos  temporales,  y  se- 
menteras de  esta  ciudad  y  su  jurisdicción,  y  que  Dios  Nuestro 
Señor  las  aguardara  en  cada  un  año,  y  que  llegaran  á  perfec- 
ta maduración  y  cosecha,  y  para  el  perfecto  acierto  determi- 
naron sacar  suertes  metiendo  en  un  cántaro  en  cedulitas 
los  nombres  de  los  santos  C4>ntenidos  en  un  calendario  de  to- 


SALTA.  1G7 

do  el  ano.  En  presencia  de  todo  el  Pueblo  mandaron  á  una 
nina  de  5  años  que  metiendo  la  manita  en  el  cántaro  revol- 
viera las  cédulas,  y  sacara  «na;  la  que  sacó  era  de  san  Ber- 
nardo; con  mucho  gusto,  y  alegria  lo  aceptaron,  recibie- 
ron y  á  tal  Patrón  y  Abogado  juraron  guardar  su  dia  con 
obligación  de  oir  misa  en  esta  ciudad,  haciéndole  fiesta  con 
sermón,  misa  cantada  en  su  dia,  obligándose  á  pagar  los  de- 
rechos parroquiales  al  señor  cura.  Gata  aqui  un  segundo 
Patrón  y  abogado  de  Salta,  que  es  san  Bernardo. 

No  faltara  quien  diga  que  san  Bernardo  es  patrón  del 
Chaco,  fundándose  en  que  esta  ciudad  de  Salta  del  ramo  de 
Sisa  le  ha  señalado  cada  año  cien  pesos  sueldo  de  capitán, 
se  desata  la  duda.  En  prueba  de  la  cristiandad  delosilus- 
trisiraos  señores  del  cabildo,  determinaron  fundar  una  ermi- 
ta para  en  ella  colocar  á  dicho  su  segundo  patrón;  lo  verifi- 
caron, situándola  extramuros  de  esta  ciudad  al  naciente,  y 
junto  al  camino  por  donde  se  sale  para  el  Chaco.  Esto  su- 
puesto, como  es  cierto,  es  de  advertir  que  en  el  año  de  1751, 
se  comenzaron  á  levantar  los  Indios  infieles  del  Chaco  para 
derrotar,  azotar,  y  aniquilar  toda  esta  provincia  del  Tucuman 
desde  Jujui  h;tsta  Córdoi)a,  comoioveriQcaron  hasta  el  año  de 
i 756.  Esta  ciudad  poniéndose  en  defensa  mandaba  sus  gen- 
tes á  contener  al  enemigo:  de  los  varios  capitanes,  el  que  uias 
se  señaló  en  defensa  déla  Ley  de  Dios,  de  la  Monarquía  Es- 
pañola, y  bienestar  de  su  patiia  fué  el  capitán  don  Félix  Arias 
y  Rengel-.  este  acostumbraba  que  du  iba  á  salir  á  la  defensa, 
pedia  á  los  de  su  trozo  el  que  en  la  víspera  de  la  marcha  co- 
mo que  iban  á  morir,  que  se  confesaran,  y  aprontaran  para 
en  el  dia  de  la  marcha  de  mañana  concurriendio  todos  á  la 
Ermita  de  san  Bernardo,  y  alli  oyeran  la  última  misa,  y  reci- 
bieran, cerno  última  vez,  la  sagrada  coraunioi  como   viáti- 


l.A    I;I\ISTa    de    BLi.^NOS   JLIKILS, 

to,  pur  que  poüriuii morir  fU  e]  ttml^uk.  £blu  &.>i«(a  íüli^en- 
I  ifici),  y  ciniUó  dicho  capitán  <ion  Fciix  todas  it s  veces 
«¡iiv  ^aiia  á  la  defensa.  Ya  se  descubre  la  cislinndad»  y  íé 
de  dtiii  íViix;  y  por  que  en  todas  las  salidas  sostuvo,  y  casti- 
gó al  enemigo,  creyó  y  no  erró;  qqe,  toda  su  felicidad  le  ve- 
ni«yormauo  de  san  Bernarfio;  y  también  por  que  en  sus 
aflictos  lo  ii|voca bu,  y  le  parecía  que  lo  ,veia, conforme  estaba 
en  la  Ermita.  Agradecido  don  Félix  cuando  r<  gresaba  dvl 
Chaco  con  toda  sujenle,  daba  entrada  primeramente  á  la 
Lrmila  de  san  Bernardo  dándole  las  grpeias  de  lo^,  (uvorei 
recibidos  por  su  intercesión.  Toda  ^sta  ciudad  reco:. ocien- 
do  ^  favor  de  dicho  santopié  seixaló  sueldo  para  asegurar  sus 
fiestas  con  misa  solemne  y  sermón  cada  año,  aplicándose  lo 
romanéate  pra  sostener  la  ermita,  y  es  segundo  Palron. 

Tercer  Patrón  no  solo  para  esta  ciudad,  sino  para  todas  las 
de  esta  Frocincia  del  Tucunian, 

EstecN  el  grande  Apóstol  de  la  India  Oriental  San  Fran- 
cisco Javier,  y  el  motivo  de  la  elección  es  el  signienle:  desde 
e\  año  de  1731  (como  se  dijo  ya)  la  mano  de  Dios  pern.ilió' 
que  los  infieles  se  conmovieran  á  hcfcer  guerra  á  toda  esta 
provincia  del  Tucuman  y  á  donde  dirijian  mas  sus  hostilida- 
des fué  á  esta  ciudad  de  Salta,  y  en  el  dia  5.  ^  de  febrero  de 
1735,  desahogó  su  furor  en  los  ejidos  de  esta  c;udad,  qui- 
tando la  vida  á  doscientas  y  mas  personas  de  ambos  sexos,  y 
de  todas  edades  desahogando  su  tiranía  en  el  inaudito  hecho 
de  desbarrigará  las  mujeres  preñadas,  y  sacándoles  las  cria- 
hiras  de  ios  vientres  las  echaban  á  las  llamas;  saíjuearon  to- 
do cuanto  encontraron:  todas  las  casas  de  extramuros  hasta 
lu  distancia  de  3  leguas,  juntaron  mas  de  d<tscientas  criaturas 
de  ambos  soxos,  como  de  o  á  8  años  de  ed;-J  v  las  Ili'\ar()ii 


SALTA, 


i  09 


I 


caulivüs*(]Mí'  puestas  en  salvo,  y  seguras,  volvieron  los  iiulíos 
con  iiitencioíi  de  arrasar  esta  ciudad;  aquí  fué  que  todo  este 
pueblo  falto  de  socorro  humano  ocurrió  al  divino,  é  eligien- 
do un  abogado,  que  rogase  á  Dios  por  este  pueblo,  y  mediante 
las  votaciones  del  sorteo  les  valió  el  glorioso  San  Francisco 
Javier;  muy  alegre  este  pueblo,  y  con  la  simple  aprobación 
del  señor  cura  lo  declararon  por  patrón  de  la  guerra,  y  con 
mucha  satisfacción  poniendo  una  estampa  de  su  imájen  en  la 
bandera,  con  ella  empuñada  salieron  doscientos  hombres  sin 
mas  municiones  que  su  valor,  su  fé  y  el  dolor  de  que  sus 
hijos  Cbtalian  muertos  unos,  y  cautivos  otros,  caminaron  de 
csla  ciudad  C(mio  unas  veinte  leguas  al  lugar  llamado  Castille- 
jo; presentaron  batalla  a  tres  feroces  caciques  Baicurus  íorti- 
ficados  con  mas  de  5000  indios  y  fué  tal  la  felicidad,  (juesin 
muerte  de  alguno  de  los  crislianus,  fueron  presos  ios  tres  ca- 
ciques, libertados  los  pocos  cautivos,  que  alli  estaban,  y  muy 
pocos  de  los  Indios  se  salvaron  con  ia  fuga.  Al  año  siguien- 
te 175G  vino  á  esta  ciudad  el  Ilustrisi;i  o  Señor  Doctor  Don 
Jesé  Antonio  de  Zeballos,  caballero  de  Santiago,  dignísimo 
Obispo  del  Tucuman,  que  siente,  y  cerciorado  de  las  causales 
de  la  elección  de  tal  patrono  de  la  guerra,  confirmó  le  elec- 
ción, voto,  y  juramento  hecho  por  esta  ciudad  de  reconocer 
por  su  Patrón  de  la  guerra  al  glorioso  San  Francisco  Javier; 
estendiendo  este  Patronato  á  todas  las  ciudades  de  su  Obispa- 
do por  ser  interesante  á  todas,  como  constará  del  compro- 
bante sucinto. 

Patronato  para  que  Dios  nos  libre  de  la  guerra  que  hacen  las 

nubes, 

Don  Pedro  Castillo,  cristiano,  y  noble  vecino  de  esta  Re- 
pública en  el  año  de  178G,  regresando  de  su  estancia  para  esta 


170  Li   REVISTA   DE  BUENOS   AIRES 

ciudad  con  dos  hijos;  el  menor  de  tres  años,  y  tres  hijas  de 
lucdiunas  edades,  solteras,  al  llegará  las  orillas  de  esta  ciudad, 
se  armo  ana  tormenta  de  truenos  y  lluvia,  y  el  granizo  de  cen- 
tellas mató  }"i  don  Pedro,  á  su  hijo  mayor,  y  á  his  tres  hijas,  y 
oslo  al  cerrar  de  la  noche,  ni  amanecer  del  día  siguiente  unos 
transeúntes  oyeron  llorar,  fueron  á  ver  lo  que  era,  y  encon- 
traron al  niño  menor  junto  á  los  cadáveres:  la  emoción,  que 
causó  este  acaso  cabe  en  la  consideración  y  no  en  la  relación. 
Don  Juan  Nadal  y  Guarda,  catalán  de  nación,  vecino  noble  y 
honrado  de  esta  ciudad,  ordenó  á  un   hermano  suyo  que  re- 
sidía en  Madrid,  que  sin  reparar  en  gastos  solicitara  del  con- 
vento dominicano  de  Villa  de  Nieva  una  imájen  de  la  sobera- 
na Señora,  que  allí  llaman  de  la.Soterrania,  y  que  alli  bendi  • 
la,  y  con  todos  los  documentos   auténticos  que  acreditaban 
que  esta  nueva  ¡majen  habia  sido  tocada  en  el  original  &e  la 
Solerrania,  queso  la  remitiera  á  esta  ciudad  advirtiendo  á 
los  superiores  de  Nieva,  rjue  ^dicha  imájen   venia  para  esta 
ciudad,  como  Patronadeella,  para  que  alcanzara  de  Dios  sus- 
pendiera el  rigor  de  su  justicia,  y  que  no  cayeran  rayos  en 
daüo  de  estos  habitantes.     Gracias  á  Dios,  se  verificó  el  du- 
seo  de  Nadal;  se  publicaron  en  esta  ciudad  las  creencias  y  des- 
pachos de  la  verdad  de  que  venia  dicha  señora  imájen  para 
Salta,  al  llegar  á  estas  cercanías  salió  á  encontrar  este  nuevo 
tesoro  el  señor  gobernador,  todos  los  tribunales,  todo  el  cle- 
ro secular  y  regular,  y  todo  el  pueblo,  y  se  dirigió  en  proce- 
sión á  la  Sauta  Iglesia  iMatri/.  y   cabado  el  sermón  de  la  bien 
venida  de  tal  huéspeda,  y  enhorabuena  al  pueblo  por  estat 
en  posesión  de  esta  sagraila  imájen,  fué  conducida  inmedia- 
mente  á  depositarse  en  el  convento  de  San  Francisco  de  esta 
ciudad,  haciéndose  entrega  real  de  dicha  Sauta  imájen  con 
todos  l(»s  despachos  y  certificados  al  U.  P.  Guardian  de  dicho 


SALTA.  171 

convento  con  las  siguientes  condiciones.  1.^  queel  R.  P. 
Guardian  y  su  comunidad  tengan  esta  imájen  como  propia 
del  convento,  siempre  que  no  la  presten  para  parte  algu- 
na; salvo  para  la  Sta.  Iglesia  Matriz  cuando  el  ilustre  cabildo 
la  pidiese  para  alguna  pública  rogativa.  2.  ^  que  los  gastos 
de  su  fiesta  correrán  por  cuenta  del  ilustre  cabildo  como 
Patronos  principales,  pero  no  para  prestarla  á  que  ande  de 
iglesia  en  iglesia:  S  ^  que  en  el  caso  de  prestar  dicha 
imájen  para  alguna  otra  función  pierda  el  convento  el  dere- 
cho á  ellíi,  y  el  cabildo  el  Patronato  recayendo  dicha  irajjen 
á  la  posesión  de  sus  herederos.  Desde  que  llegó  el  cabildo 
y  párroco  señalaron  para  su  fiesta  el  dia  21  de  Noviembre  de 
cada  año,  precediendo  un  N!>venarío  de  Misas  cantadas  distri- 
buidas estas,  tres  á  la  Religión  ¡Mercenaria,  tres  á  la  Fran- 
ciscana, y  tres  á  los  señores  curas  y  otros  c  érigos,  y  que  pa- 
ra estas  nueve  Misas  nada  se  había  de  pagar  á  los  ministros 
del  altar  por  no  haber  fondos,  quedando  el  gasto  de  todo  el 
adorno,  y  sermón  de  la  fiesta  á  cargo  del  ilustre  cabildo. 
Después  de  todo  esto  vino  á  esta  ciudad  el  iluslrísimo  señor 
Obispo  don  Ángel  Mariano  Moscoso,  que  siente  de  lo  ocurri- 
do, confirmó  todo  lo  obrado  por  la  ciuda  1,  menos  el  dia  se- 
ñalado para  la  fiesta,  que  lo  fijó  en  la  última  Dominica  de 
cada  noviembre  como  se  verifica  hasta  ahora-  Parece  que  la 
soberana  Reina  se  ha  dado  por  entendida,  porque  desde  su 
entrada,  si  le  han  oido  truenos,  no  han  caido  rayos,  que  da- 
ñen á  persona  alguna. 

Concluirá.) 


■n§-»« 


Hi:CÜFJUK)S  HISTÓRICOS    SOBRK  l.A  PROVINCIA 
DE  CUYO. 

CAPÍTULO    ±' 

Dei8I5á  1820. 
(Continuaciou)  (1) 
XXVII. 

Aiilí»s  Jü  cv'ri'urí>o  <  I  puso  de  los  Ancles  ea  ese  mismo  año, 
fueron  eoiiíinados  á  la  provincia  de  San  Luis  en  Cuyo,  todos 
los  Jefes  y  oüciales  españoles,  prisioneros  en  Maypú.  A  los 
de  lu  clase  de  tropa  en  bastante  número,  se  Us  transporto 
también,  repartiéndolos  en  los  dos  pueblos  de  Mendoza  y  San 
Juan,  como  antes  se  ha  ia  heclio  con  los  que  cayeron  en 
nuestro  poder  en  Chaca  buco. 

El  general  San  Martin  deteniéndose  pocos  dias  en  Rue- 
ños Aires,  volvió  á  Cltile  repasando  los  Aodes  cuantío  \^ 
principiaban  los  primeros  temporale:^  de  nieve.  Su  presencia 
en  aquella  repúblico  y  al  frente  del  ejército  era  urjentísima  y 

I.     Véaw  la  p&jina  A2  del  tomo  IX. 


RECUERDOS    HISTÓRICOS.  175 

(le  tí)do  punto  necosaiia.  Ilabia  que  reorganizarlo,  aumen- 
tarlo y  prepararlo  á  nuevas  campauas.  K\  General  Osorio» 
deshecho  Lompletamente  en  Maypú,  no  había  sinenibargo, 
abandonado  el  sjid  de  Chile  Ai  contrario,  con  la  base  délas 
fuerzas  de!  general  español  Sánchez,  eoníaba  acrecentarlas  y 
maníenerse  á  la  defensiva  hasta  recibir  nuevos  auxilios  del 
Perú.  En  previsión  de  esto  mismo,  á  fin  de  frustrar  activa- 
mente este  plan  del  enemigo,  no  tardó  mucho  el  General  San 
Martin  en  abrir  una  nueva  campaña  con  parte  del  ejército  en 
busca  de  aquel.  Pero,  volvamos  á  ocuparnos  de  los  hechos 
déla  provincia  de  Cuyo, 

Organizada  la  república  bajo  el  sistema  de  gobierno  uni- 
tario era  al  Supremo  Director  á  quien  correspondía  por  la 
Constitución,  nombrar  las  autoridades  y  empleados  de  todo 
orden  para  las  provincias.  Gobernadores  ó  If?tendentes  de 
Provincia,  Tenientes  Gobernadores— Jueces  de  Alzada,  de 
los  que  seapelibi  á  la  Alta  Cortede  Justicia  en  la  capital  y  en 
cuanto  á  la  hacienda,  también  nombraba  Administradores 
de  Aduana  y  el  personal  de  estos.  A  esos  Jueces  de  Alzada 
en  cada  provincia,  se  ocurría  en  segunda  instancia  de  las  sen- 
tencias de  los  Alcaldes  de  1."  í/  2."*  voto,  délas  municipalidades 
que  administraban  justicia  en  lo  civil  y  criminal  en  primera 
instancia. 

El  antiguo  Secretario  ád  antes  gobernador  intendente 
de  la  Provincia  de  Cuyo,  coronel  don  Jó.é  de  San  Mariin, 
doctor  don  Pedro  Nolazco  Ortiz,  fué  destinado  como  Juez  de 
Alzada  á  la  deTucumin.  Tuvo  la  suerte  la  de  Cuyo  de  ser 
servida  en  este  destino,  por  el  eminente  jurisconsulto  y  vir- 
tuoso patriota,  hijo  de  Salta,  doctor  don  Remijio  Castellanos. 
Durante   su  residencia  de  cinco  ó  seis  años  en  Mendoza,  fué 


17i  U  RFMSTA  DE  BUENOS   AIBES. 

este  honorable  ciudadano  el  objeto  de  bi  estimación  mas  dis- 
tinguida, de  las  simpatías  de  todo  el  pueblo  en  general. 

Su  inlegridad  y  pureza  en  el  desempeño  del  «lio  y  deli- 
cado puesto  que  desempeñaba,  sus  bellas  cualidades  como 
hombre  privado,  su  noble  carácter,  mereciéronle  ademas, 
el  respeto  de  todos.  La  familia  del  «loctor  Cistcllanos,  com- 
puesta de  su  estimabley  virtuosa  esposa  de  sus  bijosdon  José 
Maria,  don  Florentino,  Amelia  y  tres  mas  en  la  inÍJincia,  era 
un  modelo  de  buena  educación,  dii  unas  maneras  y  de  cuali- 
dades altamente  recomendables.  Dm  José  Maria  y  don  Flo- 
rentino desde  luego  ingresaron  al  Colejio  de  Mendoza,  el 
primero  para  instruirse  en  varios  ramos  propios  á  la  carrera 
del  comercio  que  mas  terde  adoptó— el  segundo,  interno, 
descollóen  las  matemáticas  y  otras  ciencias,  por  su  privile- 
giada inteligencia  y  por  su  aplicación. 

Don  Flí>n»n tino  termina<Ios  alli  sus  estudios  preparato- 
rioj;  pasó  á  Buenos  Aires  para  seguir  la  carrera  de  abogado. 
Uecibidos  los  grados  universitarios  y  entrando  á  ejer- 
cer su  profesión  se  ha  hecho  conocer  desde  entonces  en  am- 
bas orillas  del  Plata,  como  un  distinguido  jurisconsulto.  Lle- 
vado después  á  altos  destinos  en  el  Estado  Oriental,  su  patria, 
hí  mostrádose  uno  de  sus  mas  conspicuos  estadistas.  El 
doctor  Castellanos,  padre,  anarquizada  la  República  en  Í8á0 
y  por  consecuencia  disuelta  la  unión*  de  las  provincias,  con- 
tinuó en  Mendoza  desempeñando  la  alta  majislratura  de  Juez 
de  Alzada,  ha-^ta  que.  nombrado  por  Salla  diputado  al  Con- 
greso Constituyente  en  1824,  se  dirijió  á  Buenos  Aires,  don- 
de este  se  reufió. 

Otra  figura,  modesta  por  su  estado,  pero  no  menos  ele- 
vada por  sus  talentos  y  civismo,  aparecía  entonces  en  Men- 


IlCCÜERDüS    HISTÓRICOS.  175 

doza.     Fray  José  Benito  Lamas,  hijo   de  Montevideo,  fue  á 
ser  allí  conventual  en  el  templo  de  su  orden. 

Joven  aún,  de  hermoso  rostro,  ejemplar  en  sus  costum- 
bres, lleno  de  cultura  y  de  instrucción,  se  hizo  notar  desde 
luego,  en  aquella  sociedad,  no  obstante  su  retraimiento  ene! 
claustro  y  su  dedicación  al  estudio. 

El  padre  Lamas  era  un  patriota  ardoroso,  sin  que  por 
eso  se  mezclase  jamás  en  la  politice  de  acción. 

Consagróse  conasiduidad  á  la  instrucción  de  la  juventud, 
estableciendo  una  escuela  pública  en  el  mismo  convento,  á 
donde  concurrían  mas  de  200  alumnos,  que  pagaban  un  muy 
módico  estipendio  los  de  familias  acomodadas,  siendo  gratis 
la  enseñanza  por  cuenta  de  la  municipalidad  para  los  pobres, 
que  fué  siempre  el  mayor  número.  Su  idoneidad  como  pre- 
ceptor la  comprobó  por  su  método,  sus  textos  y  los  satislacto- 
rios  resultados  que  obtenía  cada  ano  en  las  pruebas  rendidas 
por  sus  discípulos.  Nos  honramos  dehabersidouno  de  ellos,  y 
de  haber  gozado  de  su  particular  predilección  y  amistad. 
Acordamonos  todavía  de  algo  de  su  sistema  de  enseñanza  y 
de  los  textos  adoptados. 

Su  escritura  repartida  en  muestras  hechas  por  él  mismo 
era  de  la  mejor  y  mas  moderna  forma  entonces,  con  peifecta 
ortografía  y  limpieza.  «Las  máximas  del  hombre  de  bien,»  en 
verso  y  una  especie  de  catecismo  de  las  obligaciones  del  ciu- 
dadano en  los  gobiernos  republicanos,  con  lijeros  rasgos  his- 
tóricos sobre  el  sistema  opresivo  de  las  colonias  españolas  en 
América,  cuyo  título  no  podemos  recordar  al  presente,  que 
se  daban  de  memoria  y  seesplicaban  por  el  preceptor,  eran 
sus  libros  de  enseñanza,  á  mas  de  aquellos  otros  de  instruc- 
ción relijiosa,  comunes  á  todas  las  escuelas. 

Liberal  y  progresista  el  Padre  Lamas  no  resistió  al  mé- 


i'Cí  LA   RtVISTA  DE   BIEM)8   AIRE?. 

todo  Iincíisteriano  cuando  uno  ó  dos  ofi<is  di'spiie  fué  ¡nlr(»- 
ducido  T  ndiiplvlo  gi»neraImHiil<*  en  lis  escuelas  de  nmbos 
sexos  en  Meiidnzíi. 

I)e  enio  suave  y  paciente,  ejercía  su  ímproba  tarea  esli- 
niulandool  ninoá  la  aplicación  sin  faligaHo  ni  Iiacerle  odiar 
el  estudio  por  el  rijíor  de  las  penas  y  severidad  del  maestro. 
Su  e«icuelaera  una  de  las  primeras  en  concurrir  organizada 
en  batallón,  ú  las  paradas  de  las  Gestas  cívicas,  llevando  un 
coro  de  jóvenes  para  que  cantase  el  himno  patrio  y  recitasen 
hermosos  versos,  glosando  cada  estrofa  de  este  ante  las  au- 
toridades en  cuerpo. 

Celebraba  el  Padre  Lamas  todos  los  anos  con  fiesta  so- 
lemne de  iglesia  el  día  del  patrón  de  la  escuela  á  su  cargc», 
San  Buena  Ventura,  empleando  su  escaso  peculio  y  las  li- 
mosnas de  los  educandos  y  demis  devotos.  Una  compañía 
de  los  mismos  ni ñ  s  con  sus  oíiciales.cjjas  y  música  escol- 
taba las  andas  del  santo  eu  la  prosceion. 

I. II  la  oratoria  sagrada  elfrancisca  no  fray  José  Beiiito 
lernas  tuvo  un  lugar  prominente.  Su  estilo  Anido  y  correcto, 
sus  bellas  imájcnes,  sus  elevados  conceptos,  su  argumenta- 
ci(m  poderosa,  en  lójica  y  erudición,  sin  emplear  nunca  lu- 
gares comunes,  su  actitud,  su  acción  propia  y  adecuada  del 
orador  de  pulpito,  todo  concurría  en  él  para  alcanzar,  co- 
mo alcanzó  la  bien  merecida  fama  de  un  elocuente  y  distin- 
guido predicador.  Sobresalía  en  las  oraciones  con  qu4?  se 
ensalmaban  los  triunfos  de  nuestras  armas  y  en  aquellas  dedi- 
radas  á  la  conmemoructon  de  la  libertad  y  de  ia  independen - 
la  República,  (¡ue  siempre  se  le  encomendaban  con 
preferencia. 

No  maniíest'í  la  misma  capacidad  oratoria  cuando  en  va- 
cos ocuj^ó  un  asiento  como  notable,  Cí»mo  hombre  de 


RECUERDOS  HlSTÓliíCO'í.  Í77 

consejo,  en  los  cabilJos  abiertos,  en  las  reuniones  populares, 
ó  en  las  juntas  accidentales  de  Gobierno  en  épocas  de  con- 
flicto; ó  para  despacliar  asuntos  graves  y  nrjentes.  ,  Hemos 
dichoque  el  padre  Lamas,  no  se  mostró  enaquel  teatro  hom- 
bre fuerte  en  la  política  militante  y  de  acción,  no  obstante  su 
ardoroso  patriotismo,  su  popularidad  y  clara  intelijencia. 
Tenia  por  lo  demás  execiva  modestia. 

Una  ó  dos  veces  gobernó  el  convento  de  su  orden  en 
Mendoza,  con  aplauso  y  contento  de  sus  hermanos  y  con  al- 
gunas mejoras  en  la  fábrica  de  ese  magnifico  templo  cons- 
truido por  los  Jesuitas  de  tres  espaciosas  naves  y  elevada  cú- 
pula, y  cuidó  también  del  mayor  orjiato  del  culto,  particular- 
mente en  las  fiestas  solemnes  de  esa  iglesia. 

Cuando  desempeñaba  tan  recargado  puesto,  no  pudien- 
do  asistir  personalmente  á  la  dirección  de  la  escnela,  man- 
daba en  su  lugar  á  un  fraile  de  la  misma  comunidad,  chile- 
no, Fray  N.  Argomedo — nn  pobre  frniíe,  sencillo  y  atra^Jido, 
de  quien  los  niños  te  burlaban.  Recordamos  de  su  método 
en  lo  que  entonces  se  llamaba  deletrear.  Por  ejemplo,  ense- 
ñándole al  discípulo,  dtícia— ese,  ese — 5e— ene,  tilde — ñor  — 
Señor— ^0  se  le  escapaba  pues  el  rasgo  ó  tilde  que  puesta  en- 
cima de  n  la  hace  h.  Los  niños  se  reian  y  el  mismo  Padre 
Lamas,  sin  perder  su  natnral gravedad, dejaba  deslizaren  sus 
labios  una  sonrisa,  uniéndose  á  aquellos  en  la  critica. 

Las  costumbres,  la  vida  i n lima  y  privada  del  reverendo 
Lamas,  eran  las  mas  sencillas  y  arre^íiadas.  Parco,  rijido  ííí 
el  cumpliiiiiento  de  sus  deber;  s,  estiulioáo,  no  abandonaba  su 
cel  !a  sino  ^  ara  hacer  un  corto  ejercicio  á  la  caida  de  la  t.irdt.' 
por  las  calles  de  la  ciud  ul.  Li  fa  na  de  sus  virtudes,  fué  uni- 
vcrs'il  en  Mend(;zo. 

Gomólo  dir/m.  s  mas  tarjas  él  ¡aé  el  úUim  >-Rt;Cíor  que 


L\    1U.\1.>IA    l)K    «l'KNOS   AIRES. 

.  eoii'jii)  lie  caá  pr.  viiicia.cuandt)  u    ,  u.  c  lie  lív 

I    'fío  20  y  cambios  de  gobierno  en  los  inmedid- 

ya  oran  escasos  los  fondos  para  sostenerlo  ad- 

internos?  poder  segnir  costeando  las  aulas  mayo- 

('  había  tenido.     En  ese  puesto  el  Padre  Lamas  se  mos- 

i.r  ^.Misecnente   con   sus  auleceJentes,   consagrándose  co¡i 

il  riiiidotMiipeno  á  sostener  como  pod  a,  en  medio  de  la  fall.i 

i    >:    I  (li  la  ;.ul()rid:i(l,  el  crédito  de  ese  (an  impor- 

stablecimienlo.     Concurriamos  on  su  tiempo  bastante 

liiimero  de  estudiantes  a  las   aulas  de  latinidad,   aritmética 

ilgebra  ydibujo  (\{io.  eiMii  las  únicas  que habian  quedaáo  — Dtí 

toíles  ellas  se  presentaron  los  alumnos,  en  su  tiempo,  á  rendir 

la  prueba  desús  lureas,  con  arreglo  á  los  estatutos  delcolejio, 

quedando  de  ello  constancia  en  el  libro  abierto  para  tales 

Después  del  cambio  de  administración  que  se  operó  en 
M«  íidoza  á  mediados  del  año  de  1824,  triunfando  el  partido 
iheral  contra  el  pelucon,  de  que  bablaremos  en  otro  lugar, 
ti  padre  Lamas,  cerrado  por  d(?  pronto  tlcolejio,  se  retiró  á 
su  convento,  siu  que,  en  la  lucha  de  esos  partidos  se  hubiese 
comprometido  en  manera  alguna.  Prudente,  lleno  de  jui- 
cio y  SiMisa  tez.  sabía  mantenerse,  atendido  su  Cblado,  en  el 
lugar  que  este  le  pnscribia  guardar  en  los  asuntos  políticos. 
Kl  vohióá  la  vida  cjuveotuai,  aislada,  ({ue  siempre  habiu 
l!t  vado  con  gusto,  siguiendo  lus  inclinaciones  de  su  carácter 
«IMicible  >  modesto. 

í'<  I  ><  (  ntonces  vínole  el  deseo  de  \oh.i  al  suelo  en  que 
iiubiu  lijcido  y  i  quien  tanto  amaba.  Debíase  lodo  a  la  Pa- 
ma Oriental,  que  próximamente  iba  á  hacerse  un  Estado  in- 
l.'peutiicnle.  Esta  necesitaba  del  concurso  do  sus  hijos  pa- 
la  prosperar  y  eugrandecer&e  y  personas  como  Fray  José 


RECUERDOS    HISTÓRICOS.  179 

Benito  Lamas,  cuyas  preclaras  virtudes,  capacidad  y  patrio- 
tismo, estaban  llamadas  á  ocupar  altos  destidos  en  el  servicio 
de  la  república.  Resolvió  pues  volverá  Montevideo,  de  don- 
de se  habia  ausentado  hacia  ya  tanto  tiempo.  Sintió  honda- 
mente separarse  de  esa  su  qutM'ida  Mendoza,  que  habia  adop- 
tado con  amor  confio  su  nueva  patria,  en  esa  Mendoza,  que 
le  distinguia  con  cordial  estimación  y  tanto  le  respetara,  ha- 
ciendo merecida  justicia  á  sus  alias  cualidades— á  los  señala- 
dos éimpor  antes  servicios  que  la  habia  prestado  con  el  ma- 
yor celo  y  abnegación. 

Despidióse  de  Mendoza  el  Reverendo  Lamas  d^^jando  un 
vacio  notírblecii su  sociedad  y  un  profundosentimiento  por  ello 
en  los  corazones  de  todos  sus  habitantes.  Los  que  han  sobre- 
vivido recuerdan  hasta  hoy  las  bellas  dotes  de  este  que  fué  tan 
digno  y  virtuoso  sacerdote,  tan  generoso  y  decidido  patriota. 

Pasando  por  la  provincia  de  San  Luis,  quiso  estar  algu- 
nos dias  con  su  hermano  don  Juan  Lamas,  avecindado  en 
ella  y  en  cuya  campaña  residía  con  su  familia  ocupado  de  la 
crianza  de  ganados.  Est9  mismo  hermano  visitaba  todos  los 
años  en  su  convento  de  Mendoza  á  Fray  José  Benito  lleván- 
dole de  regalo  exelentes  quesos  y  manteca  de  su  estancia,  de 
que  gustaba  mucho. 

Llegando  á  Montevideo  el  padre  Lamas,  fué  recibido  en 
los  brazos  de  su  distinguida  familia,  de  sus  compatriotas  y 
antiguos  amigos.  Cambió  el  sayal  franciscano  por  el  hábito 
de  San  Pedro  y  muy  luego  ocupó  altos  destinos  en  el  clero 
de  aquella  capital.  Fué  Cura  déla  Matriz  por  muchos  añcs 
hasta  su  muerte,  habiéndole  nombrado  el  Papa  algún  tiempo 
antes  su  Vicario  Apostólico  en  la  República  Oriental.  Lla- 
mado estaba  á  ser  el  primer  obispo  de  la  Diócesis  de  este 
Estado,  asi  que  se  hubiese  establecido. 


IftO  \A    ni:VISTA  DE   BIENOS    AIRES. 

Pei-<)  lu  muelle  preiualura  ui  «mo  ilur^lre  varón  orien- 
tal, írustni  los  deseos  y  las  esperanzas  de  sus  compalri<»tas. 
llenando  sus  corazones  de  consternación  y  de  luto.  En  me- 
dio del  horrible  flajelo— la  fiebre  amarilla— que  diezmó  á 
aquella  población  el  año  de  1837,  disfrutando  el  señ(»r  Lnmas 
de  una  perfecta  salud,  do  una  robusta  constitución  todavía, 
vino  á  ser  una  de  los  victimas.  Su  carácter  humanitario,  la 
caridad  y  la  mas  completa  abnegación  que  jamás  se  desmin- 
tió en  él  como  las  primeras  y  mas  prominentes  cualidades  de 
su  bdia  alma,  causáronle  la  muerte.  Visitaba  incansable- 
mente y  á  todas  á  horas  los  enfermos,  los  consolaba  en  el  úl- 
timo trance  de  la  vida.  Tantas  fatigas  y  la  fuerza  del  contagio, 
sin  duda,  acabaron  con  tan  preciosa  existencia  consagrada  to- 
da entera,  como  siempre,  al  servicio  de  la  humanidad. 

¡Paz  en  la  tumba,  hombre  de  bien,  venerable  filán- 
tropo! 

Hace  dos  años  que  visitamos  el  sepulcro  de  este  nuestro 
Maestro,  de  este  cariñoso  amigo  en  nuestra  niñez,  que  se  en- 
cuentra en  lugar  preferente  bajo  la  hermosa  cúpula  de  la 
capilla  del  cementerio  público  de  Montevideo.  Detenidos  un 
momento  delante  de  él,  recojiendo  nuestra  alma  en  un  senti- 
miento de  veneración,  tributamos  á  su  memoria  una  plegaria 
y  una  lágrima. 

¡Ojalá  que  al  afortunado  biógrafo  de  este  ilustre  varón 
Oriental,  puedan  servirle  de  algo  h)s  breves  apuntes  d(^  rsn 
parle  de  su  vida,  que  acabamos  de  trazar! 

XXVIIl. 

Preíéntasenos  en  esta  misma  época  otra  elevada  Ggura 
<¡uc,  como  educaciünisla  primero  y  orador  después,  no  de- 


RECUERDAS   HISTÓRICOS.  i 81 

hemos  dejar    pasar  inapercibidíi  eü  estos  I  ecuerdos  Histó- 
ricos. 

Don  Francisco  Javier  Morales  nació  en  la  ciudad  de 
:  endoza  á  fines  del  siglo  pasado.  Perteneciente  á  una  fami- 
Jia  pobre,  pero  honrada  y  de  buenas  costumbres,  recibió 
una  educación  tal,  cual  en  esas  condiciones  p(>dia  recibirse 
en  aquellos  tiempos.  Leer,  escribir  y  contar,  saber  las 
obligaciones  del  católico  y  guardarlas  estrictamente,  hé 
aquí  la  instrucción  dada  á  la  generalidad  de  la  juventud  de 
entonces,  que  podia  asistir  á  las  escuelas  y  nada  mas  que  á 
;is  escuelas.  Los  Coiejio^  y  Universidades  eran  para  muy 
pocos. 

Joven  de  veinte  á  veintidós  años,  en  la  necesidad  de  dar- 
se-una carrera  honesta  para  proporcionarse  la  subsistencia» 
y  contando  cor.  una  privilejiada  memoria,  con  una  invenci- 
ble  dedicación  al  estudio,  empeñóse  en  mejorarlo  que  sabia 
y  en  adquirir  otros  nuevos  conocimientos  para  ct)nsagrarse 
con  plena  conciencia,  con  fervor  y  santo  propósito  á  la  ense- 
ñanza de  las  primeras  letras,  por  la  que  sentia  una  irresist  ble 
vocación. 

Consiguiólo;  muy  pronto  estuvo  al  frente  de  un  estable 
cimiento  de  esa  clase,  planteado  por  él  mismo.  Su  crédito 
como  Preceptor  intelijeiite  y  moral,  á  pocos  meses  Iranscur- 
s'idos,  creció  ce^i  graí-de  ventaja  del  pais  y  de  su  personal 
conveniencia.  De  500  á  4  O  niños  tenia  la  escuela  del  maes- 
tro Morales,  que  apenas  cabian  en  dos  grandes  salas,  perfec- 
tamente dotadas  de  bancas  para  asiento  y  para  la  escritura. 
Y  no  obstante  haberdosó  tres  escuelas  pagaJas  por  elestadoy 
otras  particulares  que  cobraban  un  corto  estipendio,  la  suya 
que  costaba  á  cada  alumno  un  peso  fuerte  al  mes,  por  solo 
la  enseñanza,  era  preferida.     Todas  las  familias  acomodadas 


IS'i?  LA    ftKVIbiA    i;i    i.ii.x»^    Aiiu..- 

\  también  muchas  que  no  lo  eran,  pero  que»  hacían  grandes  es- 
íuerzus,  enviaban  á  allí  sus  niños  á  educarse,  tsto  tenia  la- 
gar desde  el  año  de  1810  adelante.  Asi  todos  los  hombres 
que  han  figurado  después  en  Mendoza  en  Ja  majistratura,  en 
í|  íí>ro,  en  el  comercio,  en  las  ciencias,  en  las  artes,  en  los 
tmpleos  públicos  etc.,  pocos  son  los  que  no  hayan  estado  en 
tsa  escuela. 

Para  tan  crecido  número  de  alumnos,  no  bastaba  un  so- 
lo PrecepluP.  Morales  asistía  el  gran  salón,  donde  estaba  la 
mayor  parte  de  aquellos,  teniendo  á  su  mesa  dos  ayudantes, 
(|ue  f^iempre  eran  escojidos  entre  los  de  mas  edad  de  los  dís- 
f'ipulos  y  de  los  mas  adelantados.  Los  hoy  doctores  en  Juris- 
prudencia D.  Manuel  José  Zapata  (acreditado  educacioriisla 
i'U  las  Repúblicas  de  Chile,  Pi*rú  y  Argontinaj  y  D,  JoséAntu- 
nio  estrella,  desempeñaron  por  alg  :n  tiempo  ese  cargo. 
En  la  clase  de  segundo  Preceptor,  presidiendo  la  segunda 
sala  estuvo  algunos  años  don  Jacobo  Cabero,  ayudado  de 
otros  dos  jóvenes  con  la  instrucción  necesaria.  De  estos,  don 
Fermín  Coria  siguió  la  carrera  de  preceptor,  distinguiéndose 
en  ella  por  sus  aptitudes  especiales,  por  su  Ct)nsagraci()i)  in- 
cansable q  tan  difícil,  cuanto  delicada  y  fatigosa  tarea.  Muy 
luego  succedió  á  Cabero  y  de  allí  pasó  á  ser  preceptor  en 
gefe  de  una  escuela  costeada  por  el  estado,  la  que  ha  servi- 
do durante  muchos  años  hasta  su  muerte,  acaecida  en  1865. 

llórales  era  de  regular  estatura;  de  una  consliUicioii 
íisica  bien  desarrollada  y  fuerte;  de  tez  un  poco  morena;  nariz 
iiguíleña;  ojo5  pardos  y  llenos  de  cspresion;  las  lineas  de  su 
rostro,  en  general,  tenían  una  acentuación  notable  de  seve- 
ridad; su  cabeza  bien  poblada  de  cabellos^  negros,  la  lleva- 
ba biempre  levantada,  hasta  el   punto  de  tener  una  sensible 

ímlili.U'ínri  lüM'in  1:i  I".|imMm-   í'I    i'i'ii   t]r  <,\\    \l)/,   sdlKM'n     I|illn  V 


RECIÉRDOS   HISTÓRICO?.  185 

firme,  sin  decaer  jamás,  siquiera  hablara  durante  muchas 
horas.  Por  lo  que  hace  á  la  parle  moral,  ya  hemos  dado 
cuenta  de  sus  aptitudes  intelectuales.  Por  lo  demás,  su 
carácter  sin  ser  irascible  por  temperamento,  manifestábaso 
adusto,  áspero,  desempeñando  sus  funciones  de  maestro. 
Sus  costumbres  eran  ejerapíarmente  morales.  Buen  esposo 
y  amoroso  padre.  Hombre  de  sociedad,  su  conversación 
tenia  mucho  de  instructiva  y  agradable.     Buen  cristiano. 

Vengamos  á  su  método  y  réjimen  interno  en  la  ense  • 
fianza. 

El  español  don  Torcuato  Torio  déla  Riva,  moderno 
educacionista  entonces,  serviale  de  modelo,  en  la  obra  qtie 
este  habia  publicado  sobre  la  materia.  Los  ramos  de  ense- 
ñanza—lectura, escritura  de  forma  redonda,  española,  desde 
palotes^  trazos  y  perfiles^  hasta  de  suelto;  en  aritmética,  las 
cuatro  primeras  reglas  de  los  enteros  y  quebrados— gramáti- 
ca castellana  y  el  catecismo  del  padre  Astete  como  testo  de  la 
enseñanza  de  la  doctrina  cristiana. 

Teníase  un  examen  todos  los  miércoles,  ó  certamen  mas 
bien,  en  el  que  se  disputaban  el  premio  los  dos  bandos  en  que 
se  dividía  la  escuela.  Atenas]a  una.  Esparíala  otra,  apuntán- 
dose á  cada  una  de  estas  poi  medio  de  rayas  escritas  en  el 
papel  los  triunfos  que  obtenían  los  discípulos  de  una  y  otra, 
El  nombre  técnico  escolarde  esta  espacie  de  lucha,  era  el  de 
remate.  Cada  banda  formase  en  ala  a  lo  largo  del  salón  prin- 
cipal. El  maestro  paseándose  en  medio,  hacia  cuestiones  ó 
preguntas  sobre  los  varios  ramos  de  la  enseñanza,  indíferen 
temente  á  algún  alumno  de  una  de  las  bandas.  Sí  este  retar- 
daba la  contestación,  prevenido  por  la  palabra  aje.  pronun 
ciada  tres  veces  y  en  cortos  intervalos  y  efectivamente  no 
contestaba  al  Hn,  ó  respondía  equivocándose,  el  maestro    di 


IKi  LA     RF VISTA    DE   BUENOS    URI  S, 

lijH-.  iípm  á  otroil  la  íiln  opuesta  con  l.i  \i>/.  corrija,  oblígn- 
1)0  ül  discípulo  á  o(Mil(*star  enmendado  el  error.  A  veres 
recDiTía  gran  est^ncioii  de  una  de  estas  Glas,  con  uno  tijere- 
ta n-oQibrosa,  cuando  los  preguntados  no  acertaban  eon  la 
c>>ntestac¡on  propia.  Entonces  la  ansiedad  en  los  niños  era 
febricente,  animada^  dispuntáudose  con  encarnizamiento  la 
ganancia  de  ese />un/o  ó  raya.  Las  flias  se  d(S()rdenal)ai), 
gritaban  y  volvíase  aquello  un  torbellino;  pero  ia  voz  impo 
nente  del  Maestro  restablecía  en  el  momento  el  orden  y  el 
bullicio.  Así  continuaba  y  terminaba  por  fin  el  acto.  Pro- 
cedíase entonces  á  sumar  las  faltas  por  cada  banda  y  la  qu^ 
menos  de  estas  tenia,  se  la  proclamaba  vencedora.  Este 
momento  era  de  alga/ara,  de  vivas  estrepitosos  que  el  maes- 
tro permitía  por  algunos  segundos.  La  bandera  de  la  ei^cuela 
pasaba  á  adornar  el  costado  en  que  estaba  la  banda  triunfante 
colocándosela  á  la  cabecera  de  ella.  Al  discípulo  que  había 
ganado  mayor  número  de  puntos  eu  el  remate  se  le  declaraba 
Emperador,  ^en  los  primeros  tiempos)  Primer  ciudadano 
(después,  eu  tiempo  de  la  república  .  Lste  tenia  un  asiento 
prominente  en  la  testera  princij)al  del  pri:oer  salón  en  una 
plataforma  elevada,  en  donde  tenia  su  mesa  y  silla.  Gonce  - 
diasele  la  facultad  de  dar  cierto  número  de  vales  ó  notas  de 
perdón  por  faltas  leves  de  1  )s  discípulos  que  concurrían  á 
pedírselos  para  librarse  del  castigo. 

Este  sistema  producía  ¡os  mejores  resultados  en  el  ade- 
lanto de  los  alumnos,  promoviendo  por  tan  eficaz  y  poderoso 
estímulo*  la  aplicación  al  estudio. 

Estas  mismas  bandas  estaban  organizadas,  siguiendo  el 
orden  de  grados  en  la  milicia,  desde  Coronel  abajo.  Otro 
medio  este  Je  des(>ertar  ia  emulación  y  de  empeñar  al  alumno 
á  cuiDplii'  sus  turcas  y  ú  aventajar  á  los  demás.     Esos  asien- 


RECÜEIID05    HISTÓRICOS.  Í  85 

í  >s  principales  -  es  decir— <Jp  I(;s  jífcs,  se  aspira!)an  y  gaua- 
h\\\,  desafiando  á  los  que  los  poseían,  á  quien  leia  mejor,  á 
quien  hacia  mejor  una  piaría,  etc.  Si  el  provocador  era  u'\ 
simple  soldado  y  el  desafiado  era  un  coronel,  por  ejemplo, 
si  este  llegaba  á  ser  vencido,  tenia  que  descender  cá  ocupar  el 
asiento  del  vencedor,  el  que  porsupiiestt»,  asc-^ndia  al  asiento 
disputado.  Diariamente  se  pasaba  lisia  de  cada  banda  y 
se  le  imputaba  á  estas,  respeclivamnite,  si  faltaba  un  niño 
sin  justa  causa,  teniéndose  corrió  punto  perdido  al  ti'^mpo  del 
remate.  Se  hacia  lo  mismo  en  cuaiilo  á  mal;<s  lecciones  y 
mala  escritura,  etc. 

Desde  que  principió  á  formarse  el  ejército  de  los  Andes, 
esta,  como  los  demás  escuelas — ya  lo  hemos  dicho  en  otra 
partí'— estaba  organizada  en  batall  n.  Se  les  enseñaba  «í  los 
iiim>s  el  eje  cicio  militar,  desde  los  primeros  pasos  del  re- 
cluta hasta  el  juego  del  arma  para  lo  que  empleaban  cañas, 
Kn  las  paradas  de  las  fiestas  cívicas,  también  concurrían  á 
f()rmai  y  hacer  descargas  con  carabinas  cortas,  tercerolas  de 
cibaíleria.  Fué  la  primera  escuela  de  varonesa  que  concur- 
rí iiuii'diatam  'Ute  salido  de  una  mixta  dirijida  por  dos 
preceptoras.  Era  yo  uno  de  ios  mas  pequeños  en  la  escuela 
del  maestro  Morales  y  como  tal  se  me  dio  el  cargo  de  aban- 
derado, y  no  obstante  llevar  el  porta-bandera,  muchas  veces 
esta  me  vencía.  Mas  larde  en  la  escuela  del  pad:e  Lamas, 
llegué  hasta  el  grado  de  capitán,  usando  en  las  ocaciones  de 
formación  el  uniforme  propio.  Y  recordamos  con  este  mo- 
tivo, que  elejido  por  el  maestro  para  ir  á  solicitar  del  gene- 
ral San  Martin  un  dia  de  asueto  para  la  escuela  celebrándose 
un  aniversario  de  una  memorable  batalla,  vestido  de  unifor- 
me me  presenté  con  soltura  y  aire  militar  al  héroe  de  Cha- 
cabuco  y  Maipú  haciéndole  el  saludo  de  ordenanza — dijele 


186  I.A  IIKVISTA  Dlí  BCENOS   AIRES. 

d  suelto  por  la  pa  ria,  Exmo  Señor  Ge  leral  para  la  escuda  de 
San  Francisco^; Bien  jóverir  bien!'-  "Salvador  (este  era  un 
español  en  pobre  sitUcicion  llaiíiiido  don  Salvadorlglesias,  sii 
i'scribieiile  parUeular,  que  roas  tarde  fué  hecho  Sarjento  Ma- 
yor/ dijo  el  General,  una  orden  de  á  suelto  á  este  joven.  Volví 
con  la  orden  á  la  escuela,  lleno  de  orgullo  por  haber  cruz  ido 
estas  palabras  con  el  invicto  general  San  Martin.  Pero  vol- 
vamos al  maestro  Morales  y  á  su  escuela. 

El  castigo  era  alli  cruel,  bárbaro— á  la  antigua  española 
—la  letra  con  sangre  entra  Los  azotes— W  g'Maníe,  que  era 
el  mismo  azote  descargado  en  las  palmas  de  las  manos  con 
una  verga  de  cuero  de  buey,  dis  uesta  en  ramales.  Habían 
muchachos  j^randes  y  fornidos  que  se  disputaban,  pidiendo 
ser  preferidos,  el  oficio  de  verdugos.  En  el  gobierno  del  ge- 
neral San  Martin  y  de  ahí  en  adelante,  quedó  prohibido  este 
jenero  de  castigo.  Se  le  sostituyó  con  la  palmeta — otro  ins- 
trumento de  flagelar  hecho  de  madera,  de  forma  redonda, 
íilla  esta  parte  de  una  puLada,  con  un  cabo  de  lo  mismo  pa- 
ra tomarla.  La  p.ilmela  tenia  en  ese  estremo  redondo,  va- 
rios ugüjerob  y  con  ella  se  descargübín  golpes  en  la  pilma  de 
la  mano.  Era  mas  doloroso  que  el  guante.  También  se  su- 
primió In  palmeta  algún  tiempo  después,  reduciéndose  las 
penas  á  enc.errotí,  á  detención  de  algunas  horas  en  la  escuela 
y  á  otras  suaves  reprensiones. 

Algunos  de  los  émulos  de  litorales,  de  entre  sus  mismos 
colegas,  ó  padres  de  familia,  tolerantes  de  la  desaplicación  de 
su»  hijos,  acusóbanle  de  godo.  Esto,  si  asi  hubiera  sido,  Im- 
hric  bastado  por  entonces  para  haberle  castigado  ó  ivprendi- 
düle  f^everamenU'.  No  fué  jamás  un  exaltado  parliJario  de 
causa  alguna  política— pero  cumplía  si  exuclamenle  con  las 
di^posicioiit s  pubernalivaM  it  speelo  á  su  escuela. 


RECUERDOS   HISTÓRICOS.  1:^7 

En  la  instrucción  relijios;ii,  daba  todos  los  sábados  en  la 
tarde  una  esplicacion  sobre  la  historia  sagrada,  de  la  que  re- 
citaba al  pié  de  la  letra  el  punto  que  se  proponía.  Siempre 
lo  hacia  paseándose. 

Allá  por  los  años  de  1821  ó  Í22,  Morales  enviudó  y  á  los 
pocos  meses  se  hizo  clérigo,  practicando  los  estudios  mas  in- 
dispensables para  el  ejercicio  de  ese  ministerio.  En  é;  fué 
un  sacerdote  ejemplar  en  virtudes,  en  ardorosa  dedicación 
al  desempeño  rijido  de  tan  sagrada  misión.  Mostróse  por 
sus  actos,  por  su  palabra,  un  verdadero  apóstol.  Entibió 
en  la  Matriz  de  Mendoza  un  ejercicio  nocturno  por  medio  de 
pláticas  doctrinales,  que  llamó  Escuela  de  Cristo.  Duró  á  su 
cargo  por  muchos  años,  diariamente.  Este  santo  varón  era 
incansable  en  la  predica,  pero  esa  prédica  contraída  á  la  en- 
señanza de  la  moral  cristiana,  pura,  sencilla  en  el  lenguaje, 
de  manera  á  estar  al  alcance  de  las  muchedumbres.  Su  voz 
en  tan  fatigosa  tarea,  por  tan  largo  periodo,  jamas  decreció, 
siempre  vibrante,  alta,  sonora.  Sus  discursos  llenos  de  eru- 
dición, de  una  unción  verdaderamente  evanjélica,  llamaban 
inmensa  concurrencia.  Su  abnegada  consagración  á  este  tra- 
l)ajo,  á  todas  las  prácticas  del  sacerdocio,  á  aquellas  de  la  ca- 
ridad, diéronle  la  justa  y  bien  merecida  (»pinion  de  un  minis- 
tro del  altar  de  los  mas  puros  y  virtuosos.  En  la  cura  de  al- 
mas de  la  Villa  de  San  Vicente,  estensa  y  poblada  feligresía 
déla  provincia  de  Mendoza,  fué  el  trasunto  vivo  del  Párroco 
pintado  por  Lamartine.  Corría  largas  distancias  llevando  el 
consuelo  espiritual  y  corporal  al  enfermo,  al  desvalido,  al 
moribundi),  quitándose,  muchas  veces  la  ropa  de  su  cuerpo 
para  cubrir  la  desnudez  de  sus  feligreses,  dándoles  en  oirás 
conque  comprarse  el  abrigo,  el  alimento  necesario,  co;í  que 
proporcionarse  medicinas  y  otras  cosas  de  urjente  auxilio. 


Una  vida  tan  laboriosa  y  ajitaila  en  ei  desempono  de  los 
santos  deberes  del  Levita  y  al  principio  en  los  no  menos  gra- 
ves d<»  lj  iu  Ipiíccion  de  la  juventud,  por  mas  fuerte  y  bien 
constituida  que  fuese  la  persona,  no  podía  prolongarse  de- 
masiado. Una  fiebre  producida  por  los  penosos  ejercicios 
del  curato  omsó  la  muerte  del  presbítero  don  Francisco  Ja- 
vier Morales  acaecida  en  el  ano  do  ^H^^5,  á  la  edad  como  de 
60á6i  años. 

Tan  irreparable  pérlida  fué  llorada  por  todos  los  habi- 
tantes de  Mendoza.  A  un  varón  de  las  altas  dotes  de  Morales, 
de  sus  grandes  virtudes,  no  se  le  remplaza,  en  el  curso  de  los 
tiempos,  con  frecueíicia.  De  esa  clase  de  predestinados,  son 
enviados  á  los  pueblos,  uno  de  siglo  en  siglo.  Su  memoria 
será  eternamente  venerada  en  Mendoza  y  en  aquellas  otras 
partes  á  donde  haya  alcansado  el  renombre  de  sus  loables 
acciones,  de  esa  existencia  consagrada  toda  al  deber. 

XXIX. 

A  mediados  del  mismo  auo  de  1818  llegaba  á  Mendoza 
el  doctor  don  Bernardo  Vera,  hijo  de  Sania  Fé,  solicitado 
por  el  general  San  Martin  para  desempeñarla  auditoria  de 
guerra  en  el  ejércití»  unido.  Esperó  alPí  la  apertura  de  la 
cordillera  para^  pasará  Chile  y  tomar  posesión  desudes- 
tino. 

El  doctor  Vera,  distinguido  jurisconsulto  y  hombre  de  es- 
tado, de  alta  iutelijencia  y  decidid<»  patriota,  prestó  servicios 
muy  im|>ortantes  ó  la  causa  de  la  libertad  é  independencia 
en  su  patria  y  en  la  república  de  Chile,  que  mas  tarde,  ave- 
cindándose »  n  s  I  capital  Santiago,  fui  una  de  sus  mas  nota- 
bles ilustracitmes.  Una  muerte  prematura  nos  arrebató  esb; 
varoo  eminente  de  In  revolución  americana.     La  historia  dr 


RJCCERDOS    HISTÓRIC;  S.  189 

Cliile:  hacieüdo  debido  jiislici;:  á  sus  méritob-,  ha  dedieádole 
una  página  brillante.  Tócale  igual  deber  ai  que  escriba  la  de 
la  Bepúblira  Arjentiíin.  El  díJctor  Vera  era  de  regular  esta- 
tura, de  cabellos  de  un  rubio  albino,  de  vista  ent^^rame!)!*' 
corta — miope  de  maneras  distinguidas,  de  un  carácter  sim- 
pático, de  una  palabra  fácil,  trato  atable  é  insinuante. 

En  la  misma  época  adquirió  Mendoza  una  notabilidad 
médica,  que  ejerciendo  allí  por  muchos  años  su  profesión 
con  muy  merecida  fama,  distinguiéndose  por  actos  humani- 
tarios y  asidua  d»  dicíicion  al  estudio  del  clima  de  aquel  pais, 
adquirió  la  estimación  general  y  una  numerosa  clientela.  Tal 
era  el  doctor  don  Guillermo  Collisberry.  de  Filadelíia,  esta- 
do de  Pensilvania  en  los  Egtados  Unidos  de  Norte  América. 

De  elevada  estatura,  bien  formado,  tez  blanca,  pelo  ru- 
bio, ojos  de  un  azul  claro,  de  55  á  5(>  años  de  edad,  modales 
tinos,  simpático  y  afable,  sin  perder  por  eso  su  natural  cir- 
cunspección, muy  propia,  ademas,  de  los  encargados  de  asis- 
tir la  humanidad  doliente,  su  figura  y  bello  carácter,  en  una 
palabra,  haciunle  estimable  al  buio  del  enfermo,  isis|>irá{)do- 
ie  una  le  viva  en  su  curación. 

De  costumbres  puras,  de  una  moralidad  ejemplai-,  ca- 
ritativo, frugal  y  de  una  vida  sencilla  y  modesta,  pero  culta, 
el  doctor  Collisberry  se  mostraba  en  todo  el  descendiente  de 
los  compañeros  del  venerable  Penn. 

Con  grandes  concciniienlos  profesionales,  estudiosu  v 
consagrado  con  asiduidad  ó  su  tan  penosa  y  delicada  misión," 
iílcansó  una  alta  reputacií>n  en  Mendoza.  Era  el  médico  del 
general  Luzuriaga  y  de  su  señora  doña  Josefa  Cabenago  y  de 
casi  todas  las  casas  principales  de  esa  provincia,  sin  jamás 
f  scusarse  de  asistir  é  los  de  mediana  fortuna,  m  á  los  pobres. 

Durante  su  larga  psidencia  alii— hasta   1850,  'ue  pasó 


190  T^A  l\EVIST\  DE  HCENOS  AIRES. 

á  vivir,  pritiKio  « >»  in  |.É«»\iiiLÍa  Je  Ac()iicai,iin,  Ropüblica  de 
Chile,  despulsa  Copiapó,  busniíido  el  temperamenlo  mas 
adecuado  pam  soportar  su  ya  crónica  enfermedad  de  asma 
— hizo  varios  viages  á  su  pnis— En  el  primero,  en  1819, 
acompañólo  de  vnella  el  doctor,  su  colega,  don  Aman  Raw- 
son,  de  la  ciudad  de  Bostón,  cinijaiio  de  l\  marina  Norte- 
Americana,  joven  aun.  Este  señor,  de  >flMidoza  pasóá  San 
Juan,  en  donde  se  avecindó  uniéndose  á  una  señorita  perte- 
cienle  á  la  respetable  familia  de  don  Tadeo  Rojo  tenieudo  de 
esta  unión  dos  hijos,  don  Franclvlin  y  don  GiiillermoRawson. 
En  su  lugar  trazaremos  algunas  páginas  procurando  bosque- 
jar palidameulc  siquiera  sean,  los  principales  hechos  de  la 
vida  de  ese  distinguido  sabio  y  filár^tropo. 

Al  regreso  de  su  segundo  viage  a  Filadelfia  el  doctor 
Odlisberry,  reuniósele  en  Buenos  Aires,  el  doctor  en  me- 
dií^ina  don  Juan  Guilles,  de  Edimburgo,  que  llegó  con  él  á 
Mendoza  en  i 820;  permaneciendo  allí  linsta  J828. 

Reprwíuci remos  aqui  lo  quede  este  sabio  esc^jce.-  dijimos 
en  la  introducion  á  nuestros  Apuntes  cronolójicos  para  servir 
á  la  historia  de  la  antigua  provincia  Je  Cuyo. 

-El  doctor  Guilles,  de  Edimburg(»,  vino  á  Mendoza  por 
•el  ano  de  1820,  y  amigo  de  la  ciencia,  estudioso  y  -con  bas- 
-tanle  caudal  de  conocimientos,  prestó  á  aquella  y  al  pais, 
*con  un  celo  estraordinario,  servicios  importantes.» 

•  En  seis  á  ocho  años  de  residencia,  hizo  muchos  viagei 
•  deesploracion  en  el  interior  de  la  provincia.» 

•Visitó  h)S  Andes  y  midió  sus  mas  principales  alturas  en 
«esta  latitud  como  el  TupungatOf  la  Cordillera  del  Portillo, 
etc.» 

•Se  dedicó  particularmente  á  un  examen  botánico  de  las 
•produfciones  herbáceos  de  nuestra  tierra  y  entonces  descu- 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  191 

«brió  oqutlla  {la  Guillessia,  "vu^o  h\  mima),  que  con  tanta 
«justicia  lleva  su  nombre,  desde  que  la  presentó  á  su  regreso 
«á  Inglaterra  á  la  Real  Academia  de  Medicina  de  Londres.» 

«Habia  reconocido  sus  saludables  efectos,  viéndola  apli- 
«car  como  remedio  á  la  eslrangurria  poi  las  mujeres  curan- 
<^deras  del  campo.» 

«El  doctor  Guilles  llevó  á  su  país  una  escojida  coleccioíi 
«de  nuestras  producciones  las  mas  notables  y  raras.» 

«Tomó  en  el  adelanto  de  Mendoza  una  parte  activa  y 
«verdaderamente  filantrópica.)^ 

«A  él  le  debemos  los  primeros  guíanos  de  seda,^ 

«Como  colohorador,  después,  do  la  Revista  de  Edimbur- 
ff^ío,  dio  artículos  de  Estadística,  de  His'oria  tj  Geología  da 
«los  paises  que  recorrió  en  esta  parte  de  América,  escritos 
«con  una  exactitud,  un  acopio  tal  de  luces  y  nuevos  conoci- 
«mientos,  que  bien  le  merecieron  la  distinguida  reputación 
«que  aun  goza  entre  los  sabios  británicos.» 

En  su  tercer  viaje  el  doctor  Gollisberry  trajo  consigo  de 
Norte-América  á  su  sobrino  doctor  en  medicina  don  Juan 
Purwis,  joven  de  24  á  25  años.  Ejerció  á  la  par  de  él  su 
profesión  en  Mendoza,  hasta  que  trasladándose  su  tio  á  Go- 
piapó,  pasó  á  la  Paz  en  Bolivia,  en  donde  se  avecindó. 

El  doctor  Gollisberry  adquirió  una  regular  fortuna  en 
Mendoza  confiando  alguna  parte  de  ella  á  un  joven  mendoci- 
no  para  que  trabajase  en  el  comercio  como  socio  industria!, 
de  lo  que  arabos  reportaron  una  buena  utilidad. 

Al  fin,  agravándose  su  enfermedad  allá  por  los  años  de 
1837  á  58,  á  punto  de  no  poder  resistir  ya  en  el  clima  de  Go- 
piapo,  que  era  el  único  que  le  sentaba  bien,  á  los  frecuentes 
ataques  que  esperimentaba,  previendo  su  cercana  muerte, 
quiso  ir  á  dejar  sus  restos  en  el  sepulcro  de  sus  padres  en 


tn^  i.A  RrvTSTH  DE  iírr:!vr.s  aírks. 

HiMiiiiíi.  Ali»>ii":>"  i.\bo...-w.  í>t;irnlii  murió  llorado 
desús  pnrienles  y  amigos  y  prüfundaraeíilo  stMitido  de  lodos 
aquellos  que  le  conocieron  y  rocibieron  de  él  beneficios. 
Propielariode  laslante  número  de  cuadras  de  tárenos  en 
Cautele,  provincia  de  San  Juüp,  á  la  par  de  sus  air.igos  los 
doctores Uawson,  don  Aman,  y  Guilles,  que  con  algunos  dos  ó 
Ires  sujetos  mas  de  la  misma  provincia,  compraron  en  socie- 
dad por  acciones  al  Estado,  una  graneslcnsion  de  tierras,  ce- 
dióle al  primero  su  parte. 

XAX. 

í»  •iLMíün.s  \  ^uiituosas  fueron  ese  ano  en  la  c¿ipilal  de 
Cuyo  las  fij^stas  mayas  y  del  9  de  julio,  tan  reciente  como  es- 
toba el  gran  triunfo  obtenido  p  )r  nuestras  armas  el  5  de 
abril  en  las  llanuras  de  Maipú. 

Molesto  seria  para  los  lectores  bacer  la  descripción,  de 
ellas.  Bisle  decii-  que  el  sargento  mayor  Heltran  fué  su  di- 
rector. Magníficos  fuegos  artificiales  en  los  que  bizo  jugar 
un  combate  naval,  Iiacieudo  mover  los  buqms  por  medio  de 
ru<lillo£  ocultos.  Iluminación  de  colores.  Bíiles  esplénii- 
dos  por  tres  nocbes  en  cada  una  de  esas  fiestas  en  que  se 
veían  preciosos  surtidores  de  agua  en  las  mesas  de  ambigú. 
Teatro  de  aficionados  y  mil  otras  variantes  en  juegos  públi- 
cos para  satisfacer  el  entusiasmcr  déla  población. 

En  esos  meses  ningún  suceso  notable  viene  á  nuestra 
mente  digno  de  rememorar.  Pero  en  el  mes  de  agosto  tiene 
lugar  eo  las  aguas  del  Rio  de  la  Plata  un  becho  inesperado 
\  qm*  se  señala  como  la  manifestación  mas  clara  de  la  justicia 
de  la  causa  de  América,  de  la  protección  que  la  providencia 
le  diS|»enMib9.  1^  fragata  española  Trinidad,  perfeneci^ntr  á 
on  convoy  solido  de  Cádiz  con  fuerzns  de  desembarco  para 


RECUERDOS    HISTÓRICOS. 


195 


reconquistar  estas  provincias  amotinándose  la  tropa  que  traía 
á  bordo  entró  á  uno  de  nuestros  puertos  y  poniendo  á  dispo- 
sición del  gobierno  nacional  el  buque,  una  parle  de  ella  se 
incorporó  en  los  ejércitos  de  la  República  y  otra  avecindán- 
dose en  el  pais,  dedicóse  al  trabajo.  Haremos  de  eiio  uu 
breve  relato,  según  lo  que  personas  bien  informadas  nos 
transmitieron  después  y  lo  que  hemos  kido  en  las  raras  coLc-* 
clones  déla  «Gazeta  Ministerial»  de  aquella  época. 

Esa  espedicion  constaba  de  dos  mil  hombres.  La  Trini' 
ítací  conduela  doscientos,  fuera  de  la  tripulación  y  oficialidad. 
Los  sárjenlos  Remijio  Martínez,  Francisco  Moreno  y  Francis- 
co Quintana  y  el  cabo  José  Velazco,  antes  de  salir  de  Cádiz, 
formaron  la  resolución  de  sublevarse  y  venirse  á  nuestra  pa- 
tria. Durante  el  viaje  comunicaron  á  sus  camaradas  el 
plan,  encontrando  en  ellos  buena  disposición.  A  los  5°  nor- 
te la  Trinidad  se-  separó  del  convoy  y  pasada  la  linea, 
combinaron  dar  el  golpe  el  24  de  julio  de  ese  año  (i8i8). 
Encontraron  una  obstinada  resistencia  en  los  capitanes  don 
Cosme  Miranda,  don  Manuel  de  la  Fuente,  l.^'"  ayudante  don 
Francisco Balderar,  Subtenientes  don  Josa  Apuira,  don  José 
Burgos  y  don  Nicolás  Sanches  Tembleque,  un  Sárjenlo  2.  ^  y 
dos  cabos  l.°%  habiendo  formado  estos  tres  últimos  la  de- 
sesperada intentona  de  pegar  fuego  á  la  santa  bárbara,  poro 
los  sublevados  se  deshicieron  de  lodos  ellos,  no  pudiendo  de 
otro  modo  consultar  su  seguridad.  Inmediatamente  dieron 
la  orden  al  capitán  deí  buque  de  poner  la  proa  para  Buenos 
Aires,  llegando  á  la  Ensenada  de  Barragan  el  26 de  agosto  si- 
guiente. 

El  gobierno  de  la  República  los  recibió  con  los  brazos 
abiertos.  Los  oficiales  pasados  referían  un  suceso  bien  nota- 
ble en  cuanto  al  descontento  de  las  tropas   espedicionariai», 

i3 


i91  L\  RETISTA   DE   BGEN06    AIRES. 

kl  conde  Abisbal  arengó  en  Cádiz  ú  la  expedición  antes  de  su 
embarque, diciendo  «que  contaba  con  que  vendrían  gustosos 
ó  vengar  los  ultrajes  beehos  al  mejor  de  ios  reyes.  Saüer^ni 
al  frente  dos  granaderos  y  dijeron  en  tono  firme  aquo  ellos  no 
venían  contentos.»  Se  les  preguntó  poripie,  y  hnbicMido  cíki 
testado  que  "por  gue  hacia  ocho  meses  que  7io  se  les  pagaba-, 
en  el  acto  los  mandó  fusilar. 

He  aquí  Iss  fuerzas  de  mar  y  tierra  de  que  se  eonipoiiia 
esa  espedícion  dirijída  ai  Callao. 

Jefe  de  toda  ella — don  Justo  de  Hoyo,  Teniente  Corjuel. 
El  Rejimíento  de  infanteria  Cunt;i!»riacon  dos  bata-     , 
llonrs  completos  de  ocho  cora[):inifis  cada  uno,  con 

una  fuerza  lotnl  de IGOO 

De  Caballería,  un  escuadrón  con r.00 

De  Zapadores,  una  compañía 90 

De  artillería  volante 40 

De       id       de  batir TÍO 


Total  -2080 


\ji  fi'agata  de  guerra  «María  Isabel»,  de  50  cañones  con 
k;  tripulación  complí  ta. 

Transportes— La  Trinidad,  Jerezana,  Especulación,  D;>- 
hires,  Escorpión,  Magdalena,  Carlota,  San  Fernando,  Muria^ 
Atocbo     10   - 

XXXI.       '' 

Anl«  s  hcniDS  dioho  que  salvando  su  poasona  el  g(>nenil 
Owrio  de  la  derrota  completa  que  sufrió  en  May|)ú,  había 
«tiicerrádoHtí  eo  Talcahuano  con  las  fuerzas  del  general  espa- 
aul  Sí  ttahoi  que  84;  encontraba  al  sud,  y  que  el  general  San 


RFXÜE»DOS  HISTÓRICOS.  195 

Martin  en  previsión  de  una  nueva  y  mas  seria  espedicion  so- 
bre Chile  reforzHido  M  virrey  Pezuela  desde  Lima  á  esos  sus 
tenientes,  hnbia  ordenado  abrir  inmediatamente  una  otra 
campaña  contra  ellos.  Así  se  verificó  en  efecto,  obligando 
i\\  enemigo  con  nuevos  triunfas  de  nuestras  armas,  á  desocu- 
par completamente,  poco  tiempo  después,  el  territorio  chi- 
leno. 

Transcribiendo  aquí  algunos  partes  de  esos  gloní)sos 
hechos  de  armas,  el  lector  podrá  formar  una  lijera  idea  del 
éxito  de  la  ultima  campaña  de  Chile. 

«Exmo.  Señor.» 

f'Las  fuerzas  enemigas  que  ocupaban  á  Chillan,  fueron 
atacadas  en  sus  fortificaciones  el  51  del  raes  pasado  por  el 
destacamento  que  al  cargo  del  capitán  de  granaderos  á  caba- 
llo doj)  Miguel  Cajara villa,  se  destinó  al  desempeño  de  aque- 
lla operación.  El  accidente  de  haber  entrado  la  noche  y  fal- 
tado las  municiones  á  nuestra  tropa  para  continuar  su  ataque 
en  el  último  punto  de  refugio  que  á  los  enemigos  quedaba, 
impidió  el  que  fuesen  enteramente  batidos.  Pero  han  reci - 
bido  un  nuevo  testimonio  de  la  bravura  y  enerjia  de  nuestros 
soldados,  y  han  visto  renovar,  que  el  honor  de  las  armas  de 
la  patria  nunca  queda  vulnerado.  ^^ 

•La  copia  del  parte  que  acompaño  á  V.  E.  dá  una  idea  de 
lo  sucedido  en  la  citada  ocasión:  espero  detalles  rans  circuns- 
íanciados,  con  el  resultado  del  partido  que  havan  tomado  lo^ 
enemigos,  que  si  no  ha  sido  el  retirarse,  es  muy  probanle  que 
se  les  haya  dado  otro  ataque,  respecto  á  que  desde  Talca  fué 
provisto  inmediatamente  Cajaravilla  de  municiones,  debiendo 
también  haberse  n^forzado  con  gruesas  partidas  que  eslí?bari 


i9G  lA  REVISTA  DE   BCKNOS  AIRES. 

silnadns  á  su  rotngunrdio  parn  pro'ejer  la   roliroda  en  caso 
iipce?ari().  - 

cDins  guarde  á  V.  E.  mitohosanos.» 

-Cuartel  general  en  Sautiago  10  de  agosto  de  1818.- 

•  Exmo.  Señor.» 
Aulüuio  Gomal  i  Balear  ce, 

cExmo.  Señor  Supn'mo  director  del  E'ítado.n 

Sié  vé  pues  que  el  Gefe  inmediato  de  esta  campañfl  del 
ejército  unido,  fuélo  el  benemérito  Brigadier  don  Antonio 
Gonzniez  Balcarce,  Segundo  General  en  la  memorable  batalla 
de  Mrívpú.  en  donde  en  su  delicadi)  puesto  se  cubrió  de  gloria. 
Tenenin^  (ambion  v\\  seguila,  el  partea  que  se  refl*M'e  el  an- 
lerioi 

«Kl  dia  28  del  n  es  avancé  con  una  partida  hasta  el  otro 
lado  del  Nuble,  con  el  objeto  de  sorprender  algunas  guardias 
que  debia  haber  y  solo  encontré  que  las  guardias  se  compo- 
nian  de  vecinos  de  aquellas  orillas,  y  tomando  algunos  de  es- 
tos, logré  imponern  e  y  ratificarme  d?  la  fuerza  de  Chillan, 
por  cuya  virtud  me  resoivi  marchar  el  dia  5!  sobre  ellos,  pro- 
curando pnsar  el  rio  de  Siible  y  Cato  dedia  para  cortar  un  golpe 
en  losinQnitos  desfiladeros  que  habla  visto  personalmente  el 
dia  que  me  avancé  con  la  partida,  val  fin  me  puse  al  frente  de 
Chillan  á  eso  de  las  doce  del  dia  y  á  distancia  de  catorce  cua- 
draste intímese  rindiese  y  me  contestó  que  no  era  de  caba- 
lleros rl  rendirse:  en  el  momento  marché  S')bre  ellos  y  em- 
prendieron su  retirada:  no  les  di  alcance  por  no  precipitarme 
y  desconfiando  de  los  quebrados  dpi  terreno  y  que  el  dicho 
l^ntano,  como  avecindabo  allí,  jMulna  aprovecharse  de  sus 
conocimientos  en  este  particular,  y  al  fin  lo,MMron  m  'terse  en 
la  ciudad  sin  hacer  oposición  ni  con  una  triste  guerrilla,  y 
yo  contiiiué  mi  marebu  en  colurauas,  compuestas  la  I .  "    de/ 


ftECUEaDOs  [IISTO  RICOS. 


97 


2.  ^  esciKulroii,  la  i.  ^  (If  k)s  Cazadores  dü  Cuquiíiibo  y  la 
o.  -  con  la  tropa  del  5. ^'"escuadrón  y  del  4.  ^  y  una  guerri- 
lla al  costado  izquierdo  al  maíido  del  alférez  Galvez,  y  al  fren- 
te de  lü  columna  de  la  derecha,  Iss  milicias  ocupaudo  las 
alturas  para  descubrir  ¡os  moviniientos  del  enemigo. 

«Llegué  en  esa  íü'rna  hasta  situarme  en  un  bajito  á  la 
orilla  misma  de  la  ciudad,  en  dondt;  di-puse  el  ataqu'^ 
por  todas  las  bocas  calles,  destinando  á  cada  una  de  ellas  una 
guerrilla  de  infantei'ia  y  otra  de  granaderos  á  retaguardia  pa?'a 
proteger  aquellas  y  cortar  un  golp  '  impensado;  mandé  á  un 
tiempo  romper  el  fuei:o,  que  contestaban  igualmente  de  la 
plaza  con  bastante  actividad,  y  al  cabo  de  tres  horas  de  fuego 
logramos  pasar  los  fosos  y  voltear  las  palizadas  de  todas  las 
bocas  cálleles;  pero  todavía  tso  íué  bastante  para  poder  tomar 
los  cuarteles,  pues  cada  \ez  nos  esperaban  con  mas  enerjia; 
á  eso  de  ora -iones  logramos  reducirlos  á  una  sola  trinchera 
en  cuadro  que  tienen  al  costado  de  la  plaza,  en  donde  se  re- 
sistieron hasta  des[)ues  de  oraciones  y  no  pude  menos  que 
mandar  retirar  la  tropa,  pues  la  obscuridad  de  la  noche  y  la 
falta  de  municiones,  me  impidieron  concluir  la  obra.  Vj\ 
esta  virtud  formó  la  ti(q)a  á  la  orilla  de  la  ciudad  y  emprendí 
{ni  retirada  hasta  esta  orilla,  trayendo  diez  soldados  prisione- 
ros, dejando  en  el  campo  de  aquella  parte  un  número  consi- 
derable de  cadáveres-  de  nuestia  parte  hemos  tenido  14  solda- 
di)S  heridos  y  dos  nmertos  y  el  alférez  Lovve  herido  con  tres 
sarje  utos. 

K!  detalle  de  eMa  acción  necesita  mas  tiempo  que  el  que 
tengo  para  especificarlo.  El  valor  de  los  ofieiales  y  tropa  ha 
sido  inimitable.  Mándeme  municiones  y  haremos  cenizosa 
la  guarnición  de  Chillan,  pues  vivo  persuadido  que  no  les  ha 


198  I.A    REVISTA    Dt    lU  I  NOS    AIRT?. 

de  venir  un  solo  hombre  y  mas  bien  creo  sé  retiren  á  Con-r 
ccpcion.» 

•Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  anos.» 

«Sun  Carh)s  i.  ®  de  agosto  de  1818,  á  his  7  de  la  ma- 
fia uu.» 

Miguel  Cajaravilla, 

•Señor  Coronel  maye. r  don  José  Matias  Zapiola.» 

xxxn. 

Al  cerrar  la  narración  de  los  sucesos  (curridos  en  Cuyo 
(  1  (1  ano  deiSlS  que,  por  lo  demás,  en  sus  úllimus 
meses  nada  ofriTon  de  notahl(%  no  olvidan^mos  moiicionar 
1*1  incremento  que  por  enlt)uces  ¡)nMC¡pi.iban  \a  á  tomar 
allí  algunas  arles  manuali  s,  deládo  al  fomento  que  éus  go- 
lúernos  les  prestaban  aun  en  medio  tie  la  guerra. 

Al  hacerse  cargt)  de  la  dirección  do  la  Maestranza  del 
ejército  de  h^s  Andes  el  padre  Fray  Luis  Rf^llran,  tuvo  un  vr,- 
ro  acierto  en  elejir  jóvenes  intelijentes  y  a¡>I¡cados  en  varias 
artes  y  oficios,  que  bajo  su  hál<il  inspección,  de  su  jénio  in- 
ventor, llegaron  á  ser  sobresalientes  obreros  en  distintos 
ramos. 

Uno  de  ellos  fué  don  Juan  Gregorio  Suarezque  se  dis- 
tinguió en  las  obras  de  ebanistería.  Hemos  tenido  entonces 
»'n  nuestra  familia,  hechos  por  su  mano,  de  nogal  de  Tucu- 
man,  una  marquesa,  un  lavatorio,  un  sofá  de  í^ala  y  «*lros 
muebles,  imitación  la  mas  perfecla  de  los  de  fábrica  extran- 
jera que  hizo  llevar  á  Mendoza  de  Buenos  Aire >  para  su  us«» 
el  General  I Jizuriíga. 

ti  señor  Saer,  español,  desde  muchos  anos  avecindado 
en  Mendoza,  estableció  una  fábrica  de  fundición,  de  l;i  que  m' 
burliun  los  pueblos  de  Cuyo  y  otras  Prov  incias  imiutüitiis  Je 


RECTUERDOS   HISTÓRICOS  199 

campanas,  de  cuantas  piezas  de  metal  fundido  se  le  pediun 
para  máquinas  de  destilación  y  otras,  paro  carruajes  etc. 
Era  hombre  muy  hábil  en  este  ramo  é  injenioso,  atendido  el 
atraso  de  esos  tiempos  en  la  construcion  de  molinos  movidos 
por  agua,  por  caballijs  ó  muías,  máquinas  para  extraer  aceite 
y  últimamente,  en  la  invención  y  fabricación  de  lodos  aque- 
los  instrumentos  ó  ajenies  que  economizan  las  fuerzas  del 
hombre,  no  obstante  fuesen  sencillos  y  poco  complicados. 

La  alfarería  establecida  en  Mendoza  á  mediados  del  si- 
glo pasado  por  los  frailes  Agustinos  en  propiedades  de  su 
convento  y  servida  por  sus  numerosos  esclavos  y  cuyo  pro- 
ducto se  consumía  en  el  pais  y  esportaba  á  otros  pueblos,  lle- 
gó á  mejorar  bastante  en  la  variedad  y  perfección  de  las  pie- 
zas de  loza  ordinaria  qne  de  ella  sallan.  Había  allí  cerca 
abundante  y  exelente  arcilla  y  escorias  de  las  fundiciones  de 
metales  que  habian  hecho  antiguos  propietarios  de  minas. 
Esas  escorias  impregnadas  todavía,  por  la  falta  de  máquinas 
é  intelijencia  para  beneficiar  los  metales,  impregnadas,  deci- 
mos, de  plata,  cobre  y  oro,  leducidas  á  un  polvo  finísimo, 
servían  para  confeccionar  un  betum  con  que  se  barnizaban 
las  piezas  de  esa  loza.  El  color  de  este  vidriado  no  variaba 
del  negro,  del  rubio,  del  verdoso  mas  ó  menos  subid '>s. 

La  fabricación  de  tejidos  de  lana  y  au:i  de  algodón  en 
pequeña  escala,  porque  este  había  que  traerlo  de  afuera,  esta- 
ba bastante  estendida  en  el  pais  en  las  familias  pobres,  em- 
pleando los  primitivos  telares.  Mantas,  frazadas,  alfombras, 
jergas,  pañetes,  medias  de  algodón  y  lana,  toallas,  manteles, 
servilletas  y  otros  tejidos  para  el  usj  doméstico  saliaii  de  esa 
fabricación  embrionaria. 

En  !as  lagunas  de  Guanacache,  sus  pobladores,  colonia 
de  la  tribu  de  Pehuenches  de  la  frontera  su  i  da  Mindoza, 


IV    RIVISTl    DE    BlT?{OS   AIRES. 

i.iíM  lüiiiüii  (!t  i;ii;>  paja  o|k cinl  (Íj*  sil  locatidail,  soniliroros  y 
cestiilos  dv  ViiiiaJns  formiis  y  tnmaños  con  ima  perfí'ceioii 
admirnblf*. 

I  11  «I  sigiiienle  Capitulo,  cuando  nos  ocupemos  de  nar- 
r.r  los  hechos  históricos  de  la  2.  ^  decada  en  que  hemos 
dividido  estos  Recuerdos,  volveremos  á  acuparnos  de  la  me- 
jora é  incronionlo  que  alonnznfonon  Mendoza  varias  de  estas 
industria?. 

Pró\imamente  varaos  á  ocuparnos  del  último  ano  de  la 
1.='  década— 1819  — 

BueQOs  Aires  Febrero  1.  ^  de  1866. 

DaMüN  Hl'DSO.^. 

i^CuiilitJuará) 


im-*— 


DESCRIPCIÓN     HISTÓRICA 
DE   LA 

ANTIGUá  PROVINCIA     DKL    PARAGUAY. 

(Continuación)  (1) 
Gomo  la  provincia  está  rodeada  de  indios  bárbaros,  ene- 
niigos  irreconciliables  nuestros,  que  con   sus  frecuentes  in- 
cursiones, y  depredaciones  la  tenian  acosada,  se  cubrieron  de 
guardias  ó  presidios  las  dos  orillas  del  rio,  y  estos  son  — 
Costa  abajo  Oriental. 


1. 

Gurupa  i  tí. 

2. 

Jumaitci,  (4) 

3. 

Tayí. 

4. 

Tacuaras. 

5. 

Herradura. 

G. 

Villa  Franca 

7. 

Mortero. 

8. 

Lobato. 

9. 

Ñundiaí 

10. 

Ibiücá.       * 

n. 

Angostuia. 

12. 

Villeta. 

15. 

San  Antonio. 

14. 

Lambaré. 

Costa  arriba. 

15. 

Castillo. 

1.    Véase  la  pajina  7  del  lomo  tX. 

4.    Célebre  después  por  sus  formicaciones.  —A.  J.  G- 


202  I  \    li   VISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

/6.  Peñón. 

17.  Aieculaciiíí, 

18.  Mandubirá, 
10.  Ipilú. 

20.  Cuarepoli. 

21.  Potrero -pora. 
á2.  Pedernal. 

23.  F'I  fuerte  San  Carlos  sobre  la  niárjen  Sud  del  Apa. 

IjOS  siguientes  á  la  Lando  de)  Chaco. 

VÁ  fuerte  Formoso. 

Orange. 

Monte  Claro. 

Sania  Elena.  (6¡ 

Con  esos  presidios  ó  guardias  só  han  contenido  los  in- 
dios del  Cbaco  de  invadir  á  esta  provincia,  y  tal  beneficio  le 
debemos  al  dictador  Francia  que  ordenó  á  los  oficiales  ó  je- 
fes de  dichos  fuertes  no  diesen  cuartel  á  ningún  indio  que 
quisiese  acercarse;  en  efecto  muchos  de  ellos  que  llegaban, 
murieron  ó  fueron  pasados  á  cuchillo.  £1  erario  nacional 
en  nada  contribuyó  para  estos  fuertes. 

El  temperamento  de  este  país,  hablando  jeneralmenle, 
68  cálido,  pero  soportable  y  sano;  la  constelación  dvl  cielo  es 
suave  y  benigna.  Kn  la  capital  no  se  esperimenta  mayor  fri<», 
que  cuando  corren  los  vientos  Sud  y  Sud  Este;  en  igual  com- 
formidad  es  mus  grato  en  la  campana  en  doude  no  se  siente 
tanto  el  rigor  del  calor,  como  asi  misnao  en  los  pueblos  de 
Misiones,  á  escepcíon  de  la  Villa  de  Curuguati,  (anto  por  las 

S»  Estos  forUoes  (que  boy  no  exi8teu),  se  guarnecían  con  jente  ve- 
terana ft  diferencia  de  los  primeros  que  lo  eran  por  milicias.  Los  Paya- 
ffuÁiS,  ayud&ban  con  sus  canoas  al  m»  jor/xito  de  las  correrlas  contra  los 
Mrbaros— >l .  i.  C. 


PARAGUAY. 


205 


insidiarías  nieblas,  como  por  estar  situada  entre  montes.  (6) 
Eti  toda  la  eslension  de  la  provincia,  no  se  ven  desigual- 
dades de  mayor  consideración;  pero  si  muchos  bajíos  y  ba- 
ñados que  hacen  incómodos  los  caminos.  En  la  campaña 
hay  multitud  de  arroyos  y  lagunas  pantanosas,  que  crecen  en 
tiempo  de  lluvia,  ias  cuales  no  se  espresan,  por  no  ser  per- 
manentes, á  escepcion  de  dos  lagunas;  la  llamada  Tapaicuá 
ó  Ipacarái  que  se  halla  en  los  confines  del  valle  Pirayú  y 
tendrá  dos  leguas  de  ancho  por  tres  de  largo;  y  cuyo  baño  es 
tan  sahidable  para  los  sifili ticos  como  !a  hoja  y  corteza  del 
Caá-roba  ó  Jacaranda,  y  la  de  Ipoá  circundada  de  pantanosos 
esteros  intransitables  que  la  hacen  inaccesible;  ella  viene  á 
ser  el  depósito  de  las  aguas  de  Gaañabé,  y  se  desagua  por  el 
rio  Negro  al  Tebícuarí.  El  nombre  propio  y  primitivo  de 
la  primera  laguna  es  Tapaicuá ,  pero  se  leba  dado  común  y 
jeneralmente  la  denominación  de  ipacarai  que  en  idioma 
castellano  quiere  decir  <dag una  conjurada,»  ó  por  el  sentido 
literal  la  agua  bendita;  porque  entre  la  jente  vulgar  corre 


6*  Célebre  por  haber  sido  donde  Arligrs  estuvo  confinado  ?5  años. 
Francia  le  pasaba  una  meiisnalidad  de  dos  onzas  que  se  la  retiró  cuando 
supo  que  criaba  avi^s  y  otras  cosas  necesarias  que  lo  habilitaban  para  dis- 
tribuir á  los  pobres  del  dislrito'aquella  dádiva.  A  la  muerte  de^  dictador, 
v.\  actúatelo  Policarpo  Patriño,  que  se  arrogó  el  mando^por  un  mes  al  fin  del 
queseiahorcó  con  un  cabestro,  la  primera  medida  que  tomó,  fué  mandar- 
le remachar  una  barra  grillos.  El  Patriarca  de  la  Federación,  fué  encon- 
trado arando,',y  sorprendido  esclamó — «eldictadorha^muerto,»  adivinando 
asi  un  suceso  que  se  ocultó  por  algún  tiempo  particularmente  en  la  fron- 
tera. Llamado  por  López  en  18Z|5,  fué  acomodado  en  !a  chacra  de  Ibirai  ''- 
una  legua  de  la  Asunción — donde  finalizó  sus  dias.  dice  El  Paraguayo  In- 
dependiente, el  23  de  setiembre' 1850,  á  los  92  años  de  edad  y  30  de  resi- 
dencia en  el  Paraguay— Seis  años  después  fueron  trasladarlos  sus  resti>s  á 
Montevideo,  y  se  le  decretaron  honores  fúnebres    A,.  J.  G. 


20 i  LA    REVIsr\   DE    BUENOS    VinES. 

nno  antigua  nolicia,  aunque  vaga,  que  el  veiicrabie  F.  Luí» 
(le  Bolanos,  religioso  santo  de  la  orden  Frincíscana,  que  en 
tiempos  de  la  conquista  predicó  el  Evangelio  á  los  inídjenas 
jentiles  de  esta  rí»jion,  losciUequizó  y  redujo  ala  fé  católica, 
formando  pueblos  de  ellos,  de  los  cuales  subsisten  dos,  á  sa  - 
l»er:  Ciazapá  y  Yutí,  en  los  que  residia  de  ordinario  hasta 
quví  pasó  á  Buenos  Aires,  en  cuyo  convento  m-irió  santamen- 
te, y  se  conserva  su  cadáver  embalsamado  bajo  el  altar  mayor 
de  aquel  templo.  El  era  catalán,  y  compañero  de  San  Fran- 
cisco Solano;  este  anduvo  tcxlo  el  Perú  bajo  y  alto,  predican- 
do el  Evanjelio  y  Bolaños,  todo  el  Paraguay;  conjuró  la  dicha 
l-iguna  Tapaicud,  con  motivo  de  haber  anegado  á  un  pueblo 
de  Indios  que  se  hallaba  inmediato  á  ella,  y  cuyos  habitantes 
se  habían  encenagado  en  el  pecado  nefando,  quedándole  des- 
de entonces  el  nombre  de  Ipacaraí.     (7; 

Atraviesan  la  provincia  dos  rios  navegables  en  tiempo  de 
crecientes,  ademas  de  otros  muchos  que  son  menores;  el  uno 
es  el  Jíjuí  (8)  fondable  desde  mas  allá  deTuruguatí.  Por 
él  bajan  de  esta  Villa  jang'aíías  de  madera  de  que  abunda, 
y  pii*nguasde  varios  portes,  cargadas  de  yerfta-maíe,  que  es  el 
principal   ramo  de  su  comercio,  aunque  no  es  de  la  mejor 

7.  £1  beato  padre  Bolaños  (según  un  ms. que  poseemos)  tradujo  al 
guarani  en  1603,  el  catecismo  I  Ámense,  para  el  uso  de  los  misioneros  y 
párrocos  de  indios.  Kolaños  murió  nonagenario  el  11  de  octubre  1629. 
(Uiéulase  que  fué  quien  plantó  el  colosal  ciprés  que  adorna  el  centro  del 
convento  de  San  Francisco  en  Buenos  Aires— A.  J.  G. 

8.  F.ftte  caudaloso  rio  vierte  sus  aguas  en  el  Paraguay,  como  :i  hU 
leguas  de  la  Asunción.  Su  nombre  nos  parece  adulterado,  puesto  que  á 
la  simple  vlsu  se  comprende  que  arranca  el  que  tiene,  de  un  l^rbol  fuerir 
qoe  abunda  en  sus  costas,  y  al  que  llaman  Yeyui.  Son  igualmente  afama- 
úmioi  yerbal  8  de  los  campos  inmediatos  áeste  río  y  al  Caaprivari  qwt 
d^tagua  en  ¿I  1  20  l<^uas  de  su  confluencia  con  el  Paraguay  —A.  J.  C 


PARAGUAY.  20o 

calidad  ni  la  mas  a  preciable,  como  la  de  '^CaremdK  que  está 
al  sud  de  Curuguati,  á  la  banda  de  allende  de  los  rios  Mondai 
y  Acarai,  que  después  de  un  largo  y  rapidísimo  curso  por  in- 
raensasy  fragosas  montañas  desaguan  en  el  Paraná,  entre  Ta- 
curupucü  y  el  pueblo  de  Trinidad. 

El  oíro  rio  navegable  y  mayor  que  el  primero  es  el  Te- 
bicuarí,  (9)  que  trae  su  oríjen  del  cerro  de  Villa  Rica,  llama- 
do Ibiliruzíi;  le  tributan  varios  rios  fondables,  y  después  de 
haber  corrido  mas  de  100  leguas  del  este  á  poniente,  entra 
en  el  rio  Paraguay  en  el  paraje  nombrado  Tacuaras.  En  sus 
crecientes  e&traordinarias,  riega  liasla  una  y  mas  leguas  de 
campaña.  Desde  mas  arriba  de  Yutí  salen  y  navegan  por  es- 
te rio  grandes  jangadas  de  madera  y  piraguas  cargadas  de 
yerba-mate  Y  mudevas  que  se  conduelan   hasta  Buenos  Aires. 

Regularmente  en  toda  la  campana  se  encuentran  fuentes 
perennes  de  agua  cristalina  y  saludable  de  que  usan  las  jen- 
tes,  y  aun  en  la  ciudad  se  varía  la  del  lio  con  la  de  los  pozos 
que  los  hay  permanentes  y  aseados,  y  de  mejor  gusto  que  la 
de  aquel. 

Desde  el  Paraná  hasta  las  fuentes  de  Igat'mi,  costas  de 
Jejuí,  inmediaciones  de  Curuguati,  San  Joaquín  y  San  Es- 
tanislao, habitan  indios  salvajes  de  diferentes  tribus,  pero 
de  lU]  mismo  idioma  con  poca  variación.  Desde  las  cabece- 
ras de  Igatimí  poco  al  occidente,  hasta  el  rio  Paraguay,  está 
ocupado  de  ios  Bayaés-gua/.ú,  que  tienen  su  mansión  en  es- 
te territorio,  y  en  el  flapucú  donde  boy  está  el  fuerte  Olimpo, 
en  otro  tiempo  Borhon,  Pero  desde  el  año  1815  se  relira- 
i'on  estos  indios  á  Guachié. 

9.  Esle  rio  desemboca  en  el  Paraguay  10  leguas  mas  arriba  del  Pilar, 
y  deslindaba  en  otro  liempo,  la  jurisdicción  de  la  Asunción  de  las  de  Vi- 
lla Uica,  Pilar  y  Misiones.  Fué  asimismo,  el  marco  divisorio  entre  las 
provincias  del  Rio  de  la  Plata  y  la  del  Paraguay— A.  J.  C. 


S06  I-A    REVISTA    DE  BUENOS    AIRES. 

Ademns  de  es<is  naciones,  qne  sobre  poco  mas  (')  menos 
están  al  este  y  norte,  hny  otras  por  el  oeste  y  banda  del  Cha- 
co qne  incomodaban  sobremanera,  y  teniaii  en  continua 
alurma  á  la  provincia;  pero  han  cesado  desde  que  se  erijie- 
ron  los  mencionados  cuatro  presidios  ó  fuertes  del  Chaco, 
donde  no  se  les  da  cuartel. 

La  nación  l^aijaguá^  que  en  otro  tiempo  era  de  rio  arri- 
ba, habita  hoy  y  tiene  su  ordinaria  mansión  sobre  la  orilla 
oriental  del  rio,  desde  el  Pilar  hasta  Concepción,  en  hordas 
V  aduares,  que  frecuentemente  trasladan  de  un  sitio  á  otro; 
estos  indios  fueron  los  mas  traidores  y  aleves  en  tiempo  de 
la  conquista,  y  nunca  se  han  dedicado  a  la  agricultura  sino 
á  la  pesca,  cortes  de  madera  para  leña,  paja  y  peletería  de 
que  proveen  á  los  vecinos  de  la  ciudad  á  cambio  de  comes- 
tibles, dinero  y  aguardiente  á  que  son  aficionados;  se  ocupa- 
ban también  en  conducir  en  sus  canoas,  á  los  negociantes  á 
Concepción,  en  cuyo  manojo  y  construcción  están  ejercita- 
dos y  diestro  .  En  estos  últimos  tiempos  se  han  dedicado 
aji  mismo  á  trabajar  en  los  salinares,  y  hacen  sus  cocimien- 
to», y  las  mujeres  en  fabricar  lies'os  que  son  mas  fuertes  y 
durables  que  los  que  se  trabajan  en  el  pueblo  del  llá;  pero 
apesar  del  roze  y  trato  diario  con  los  cristianos,  se  mantie- 
nen obstinados  en  su  jentilismo  y  viciosas  costumbres.  Son 
fraudulentos,  ladrones  y  borrachos.  (10^ 

10.  La  primera  que  se  sometió  de  estas  tribus,  fué  la  de  Tacumbü 
en  17^0  y  50  a&os  después  la  deSariliué. 

A  la  muerte  del  dictador,  fueron  internados  k  las  costas  del  lago 
ipoá,  con  el  objeto  de  que  se  dedicaran  k  la  labranza «  puro  no  tardaron  en 
tulver  (aunque  diezmados)|á  sus  antiguas  posesiones.  Estos  indios  acos- 
tumbran pintarse  el  rostió  con  varios  colores,  y  traen  p*'ndierte  del  labio 
UUerior  una  especie  de  aguijón  ík  que  denominan  Umbetáu  l'abdD  la  ms» 


fAIAGL'AT.  207 

LosGuauács,  vasallos  y  tributarios,  en  calidad  de  escla- 
vos de  los  Bayáes,  habitaíi  en  el  Chaco,  entre  las  latitudes  22 
á  22  V§  grados.  El  cacique  principal  (!e  ellos  se  llamaba  Eni^ 
jedi-^  por  lo  regular  tienen  guerra  con  los  Layanáesquese  ha- 
llan sobre  el  paso  del  rio  Abbá,  cuyo  cacique  pr¡iici:)al  se  de- 
nominaba Swicá,  yes  la  primera  toldería  de  los  Cambaes  ó 
Napidrigms,  que  se  trasla  laron  aun  piiehlit)  llamado  A^/- 
cuateguidi  que  ellos  mismos  formaron  sobre  la  boca  del 
Abbd^ 

A  esta  sé  sigue  otra  toldería  que  se  nombra  de  los  Equi^ 
niquinan,  á  cuyo  cacique  principal  llaman  Cabali,  hermana- 
da con  la  segunda  de  Echoatadis.  La  cuarta  parcialidad  e^ 
de  los  Etilinas  retirada  y  metida  hacia  el  occidente  é  inme- 
diata á  las  reducciones  de  los  Chiquitos;  el  caciqu«^  principal 
de  ellos  se  intitula  Choy. 

La  última  toldería,  que  en  rigor  debe  llamarse  la  pri- 
mera, se  denomina  de  \os  Nequicaelimi,  paralela  con  el  pue- 
blo que  fué  de^iVíra.  Señora  del  Refujio  de  Eguivilichigo,  cuyo 
cacique  se  llamaba  Taraigú. 

Por  la  misma  banda  occidental  del  rio  Paraguay,  rumb» 
al  este,  hay  una  nación  á  quien  los  Bagaes  llaman  Ninagui' 
gla,  jen  te  la  mas  bárbara  y  salvaje;  muy  numerosa,  y  de  un 
idioma  sumamente  difícil. 


yor  parte  de  su  vida  en  las  canoas,  en  cuyo  manejo  son  muy  diestros,  has- 
la  el  punto  de  darlas  vuelta  y  ocultarse  debajo  del  casco.  Por  una  singu- 
lar coincidencia,  su  nombre  corresponde  aroficio  que  desempeñan — por 
que  en  guaraní,  payaguá,  se  compone  de  pai  colgar  y  aguaa,  pala — 
esto  es,  «los  que  viven  pegados  á  los  remos» — En  1537  mataron  alevosar 
mente  al  general  don  Juaa  de  Oyólas.  ^.\^  J.  G. 


sos  L4   REVISTA   DE   BD£!!OS  AIRES. 

Los  Lenguas  fl  1)  á  quienes  los  BpyHes  Human  Enimagas, 
están  al  Sud  de  ios  Guanáes.  Los  Jluaicurús  al  Sud  de  los 
Lenguas;  siguen  á  estos  los  Eniínaga:^,  Machicuis  y  Laayes, 
llegando  todos  ellos  hasta  poco  mas  al  Sud  de  esta  ciudad  á 
los  2o  Va  grados  de  lalilud;  y  continuando  para  el  sud  siguen 
los  3riocobies,  Tobas,  (12j  Piiila(jas  y  Abipones  [\o)  que  se 
internan  y  dilatan  Jiasli  Santa -Fé.  Estas  naciones  sontas 
mas  inmediatas  que  por  acá  se  conocen  por  las  guerras  y 
asaltos  con  que  inquietaban  á  esta  provincia. 

Las  costumbres  de  todas  las  referidas  naciones  son  bár- 
baras. Los  I^aiguas  creen  en  un  solo  Dios  y  en  la  religión 
crislinna,  veneran  á  la  cruz,  y  creen  que  bay  inüerno.  Estos 
hiin  dado  noticia  (|ne  entre  ellos  quedó  un  jesuita,  que  vivió 
Naoii  testado  de  cliocheríj  hasla  este  siglo;  es  verósi  íiil  que 
hubiese  sido  uno  Je  los  dos  curas  del  pueblo  de  Belén;  por 
(ju<'  cuando  la  espulsion  de  los  jesuítas  solo  á  uno  se  condujo 
de  a<|Uí'l  puel)lo,  y  preguntado  por  el  compañero,  dio  razón 
que  había  entrado  en  los  montes  á  reducir  á  los  salvaje>. 

De  los  Bayaes  se  tiene  noticia  que  conocen  á  Dios  con 
1 1  atribulo  ({(■  (jcailor  y  le  nombran  en  su  idioma  Conoe- 
nulagodi;  pcio  no  1    din  nilto  alguno.     Tienen  la  inhumana 

11  !)  •!  ■  !i  :ii  i  (le  <  >i;i  iribii,  inniediala  alPilcomayo.  existe  unvoca- 
hir  .  cscrilo  por  ol   eniliio   don  Pedro  Antonio  Cervino— al 

ii¡.  1  liiirodurcioii  don  IV'dro  de  Angelis  (ms.  aut.) — A.  J.  C. 

1-'.  Kxistc  un  artr  y  vocabulario  de  esta  [lorigua,  compuesto  por  el 
I'.  Aluriso  Barcena,  autor  de  otro  igual  déla  Tonocote  (ambos  ms.)  — 
A.  J.  C 

4iin  Pinelo  s  ii  i\  s.  (  i  diado  jesuita  Barcena,  compuso  un 
arle,  calrci?uio  y    vocabulaiio  deesia  lengua  y  la  (Juiro(¡uini—iosé  Bríg- 
nii'l  e^crilli(J  (iiro,  y  fludUneiite  &larlin  IJobriztioffiT,  dá  una  idoa  de  ella  en 
.iiella  belicusa  nlbu-A.  J.  G. 


PARAGUAY.  í^09 

costumbre  corno  también  los  Guanas,  de  sofocar  el  feíoen  el 
vientre  de  la  madre,  ó  matar  á  la  criatura  después  de  nacida, 
y  conservar  un  casal,  cuyo  abuso  lo  han  minorado.  De  to- 
das las  naciones  bárbaras,  esta  es  la  de  mas  policia.  Su  idio- 
ma es  claro  suave  y  ek gante, fácildeescribirse  y  hablar.  (14) 
En  tre  los  referidos  linderos  con  las  posesiones  y  estable- 
cimientos brasileros,  bay  muchas  tierras  ocupadas  de  bos- 
ques y  bárbaros,  por  cuyo  respecto  no  tiene  la  provincia  co- 
municación alguna  con  dichos  establecimientos,  ni  por  otra 
parte  que  por  la  del  sud  con  Corrientes,  Entre-Rios,  Santa- 
Fé,  Buenos  Aires  y  dtmas  provincias  arjen tinas. 

Las  labranzas,  cultivo  y  cosecha  de  frutos  que  se  recojen 
en  esta  provincia,  son  las  siguientes:  maiz,  mandioca,  maní, 
judias  (habas),  gniFantes,  calabazas  de  distintas  clases,  bata- 
tas, arroz,  cebada  y  otras  legumbres.  Naranjas  dulces  y 
agrias,  con  demasiada  abundancia;  limas  dulces  y  agrias, 
toronjas  y  limones  de  toda  especie:  pacobas  con  abundancia, 
dura7no  poco  y  no  bueno,  pifias  en  gran  cantidad:  mamones ^ 
sandíes,  melones  y  uvas  ron  abundancia  en  parrales  y  \iñas, 
de  que  se  hace  regular  vino,  y  la  caña  dulce  muy  abundante 
déla  cual  se  cosecha  mucha  miel  para  azúcar  y  aguardiente: 
se  recojen  también  opimas  cosechas  de  algodón. 

IZi.  Don  Jtisé  Síir.clioz  Labrador,  (citado  por  el  P.  Caballero  en  su 
suplemenlo  á  la  Biblioteca  déla  Compañía  de  Jesús)  escribió  un  vocabulario 
y  fraseolfgia  de  la  lepgiia  deeslrs  n.dios,  cu>a  tribu,  de  orijen  IHiaicwú^ 
fué  descubierta  en  1550  por  el  famoso  vizcaíno  Domingo  Martínez  de  Irila. 
Mbaiá  en  guaraní,  significa  cañizo^  por  lo  que  inferimos  que  vivió  primi- 
tivamente en  algún  cañaveral.  Los  españoles  jamás  consiguieron  domar- 
la, sin  embargo  de  la  poderosa  cooperación  de  los  Misioneros  de  la  Com- 
pañía de  Jesús,  que  con  un  celo  y  actividad  recomendable,  fundaron  á  la 
mar  jen  del  Ipaiié-guazú,  \ireduccwn  de  Nuestra  Señora  de  Belcn,  con 
el  único  objeto  de  catequizarles— ^^u,  EtebegÓ  Apuidabániguii  etc.  son 
palabras  que  pertenecen  áeste  idioma— A.  J.  C. 

14 


210  hk  RF.VISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

De  la  mandioca  se  saca  el  almidón  riqíiisira.),  del  cual 
ge  elabora  pan  llamado  vulgarmente  y  en  idioma  Guaraní, 
CAípd-aramírd»  comida  delicada  estando  fresca;  se  h'ice  asi 
mismo  de  esta  sabrosa  y  sustanciosa  raiz  el  M'boyú,  pan  or- 
dinario de  que  usa  la  jente  pobre,  principalmente  los  Indiosí 
es  insípido  é  ingrato  al  olfato;  por  que  lo  preparan  de  la  rie- 
dura  del  Mandiog^  esto  es  de  aquel  bagazo  que  queda  después 
de  haber  esprimido  y  estraido  el  almidón.  En  Guaran!  le 
llaman  tipirali. 

También  se  beneficia  de  otro  modo,  y  es  el  siguiente:  se 
raspa  la  mandioca  de  la  película  colorada  que  la  cubre,  y  así 
raspada  se  pone  y  se  estieude  al  sol  hasta  que  se  seque,  y  esto 
se  guarda  para  el  aun.  Para  comerla  se  remoja,  y  luego  so 
cuece  para  que  se  ablande  y  se  pueda  masticar;  pues  es  grata 
al  paladar.  X  esta  mandioca  llaman  Popí,  También  se 
beneficia  de  otro  modo:  raspada  la  mandioca,  se  rebana  y 
pone  en  una  tina  de  agua  para  que  despida  la  goma  que  tiene 
y  después  se  saca  al  sol  hasta  que  se  seque  bien,  y  se  guarda; 
de  ella  se  hacen  tortas  y  chipas  confeccionados  con  grajea, 
huevos  y  queso  de  cuyo  modo  es  sabroso  y  sustancioso;  esta 
mandioca  asi  beneficiada  sell  »ma  Jai.  El  mismo  nombre  le 
dan  á  la  que  se  pudre  en  pozos  bajo  de  barro;  poro  tal  Ju  íes 
fétidoy  de  un  ingrato  olor;  de  e  te  s'}  amasa  el  Caburé,  muy 
usado  en  San  Isidro  Librador  d^  Cuniguati,  sin  mezcla  al- 
guna. 

Hay  muchas  esp^^cie*  diferentes  dc^  esta  raíz;  blanca  y 
amarilla  son  las  mejores,  m^s  harinosas  y  sabrosas.  La  co- 
V)rada,  (pepirá)  se  conserva  mas  tiempo  bajo  de  tierra,  y  de 
esta  especie  hay  también  amarga  que  solo  sirvo  para  almi- 
dón y  no  para  comer.  Hay  otra,  de  raiz  muy  gruesa  y  do 
gusto  desapacible,   (^ue  tandeo  se  come,  pera  es  la   mejor 


I 


PARAGUAY.  211 

para  almidón.  La  vaina  ó  caña  de  la  mandioca,  se  cria  de- 
recha con  anillos  en  que  se  contiene  la  simiente,  la  cual  es- 
tando yá  en  sazón,  se  corta  á  la  raiz  y  se  guarda  á  la  sombra, 
parada  y  cubierta  con  ramas  de  árboles,  para  que  no  seque. 
El  tiempo  propii)  del  corte  es  á  fines  de  mayo  en  viento  nor- 
te, porque  si  se  corta  en  viento  sud,  pierde  el  jugo  y  se  seca 
pronto;  esta  caña  echa  trocitos  de  dos  á  tres  dedos.  Se  planta 
anualraentede«de  el  mes  de  setiembre, octubre  y  noviembre. 
Sirve  también  de  pasto  á  los  bueyes,  lecheras  y  caballos,  los 
sustenta  y  engordan. 

El  ordinario  y  común  alimento  de  la  jente  pobre,  ha- 
blando de  la  campana,  es  la  maiz,  el  mandioca,  porotos,  za- 
pallos, batatas  y  la  leche,  pues  hay  pocas  jentes  del  campo 
que  no  tengan  algunas  vacas  lecheras. 

Las  espresadas  menestras  se  recojen  muchas  veces  en 
dos  siembras,  en  el  verano  é  invierno,  por  ser  fértilísima  la 
tierra,  á  escepcion  del  trigo,  que  aunque  en  algunos  parajes 
se  cosecha,  no  es  con  abundancia,  ni  tan  bueno  como  el  que 
se  recoje  en  Buenos  Aires,  de  donde  se  proveen  suficiente- 
mente los  paraguayos  de  buena  harina;  supliendo  otros  estas 
faltas  con  el  chipá  de  almidón  y  con  el  de  maiz,  qu«  los  hacen 
muy  esquisitos. 

Asimismo  abunda  en  la  provincia  variedad  de  frutas 
silvestres,  que  son  otros  tantos  artículos  de  boca  que  con- 
sumen los  naturales,  principalmente  en  tiempo  de  carestía; 
como  son  el  Ibaporú  semejante  á  la  ciruela  endrina;  fresca, 
agridulce,  se  usa  en  sorbete  y  cruda  noesdemal  gusto;  elárbo 
queno  es  grande,  producesu  frutoenel  tronco, en  sus  ramas 
y  en  su^  raices,  si  están  descubiertas— üloras  idénticas  á  las 
de  Europa,  en  el  tamaño  y  granos,  pero  no  en  el  color  que 
es  verde,  ni  en  el  gusto  q^ue  es  áspero  y  lastima  la  boca,  si 


^Í2  LA   RETISTA  DE   BüEJlOS  AIRES. 

primero  no  se  lavn  y  pone  al  sol:  e!  árbol  que  los  produce  se 
llnmtien  guaraní  Tatagihd  'lo).  Guaviraguazú,  del  tamaño  del 
3ladroño,  color  amo  hilo,  la  tez  tersa,  es  muy  apelecida, 
aunque  no  de  bucii  gu^to;  al  contrario  del  (yiíaüiramí:  fra- 
gante, agradable,  muy  gustoso  al  paladar,  dulce  sin  empa- 
lagar, muy  sana,  pues  por  masque  se  coma,  nunca  daña  ni 
sacia;  se  diferencia  el  grande  díl  cbico  en  quoaquel  es  ár- 
bol grandey  frondoso,  yesteesarbusto;  el  grande  abunda  cua- 
si en  todas  las  m<»ntañas,  yol  chico  en  las  campan  is  de  Con- 
cepc¡ou,de  Icuamandigú  (i^oy  San  Pedro)  Curuguati  y  Paraná 
arriba.  (16) 

La  zarza-mora,  {Yuqueri]  idéntica  su  fruta  á  la  de  Espa- 
ña, y  diferente  en  que  sus  vastagos  y  hojas  no  tienen  tanta 
í^spina.  El  Húembe,  fruta  que  bien  lavada  y  asoleada  es  gus- 
tosa; del  tamaño  de  un  pepino,  cubierta  de  una  capa  gruesa, 
debajo  tiene  su  fruta  que  circula  el  corazón,  semejante  á  una 
espiga  de  maiz,  se  cria  en  las  concavidades  de  los  árbo'es  y  es 
útil  ala  dijestion,  (17).  Ibá-abiyú  (iS)  Tbaporoiii  (arrayan), 

15.  Brazo  de  fuego;  por  qué  el  palo  es  amarillo— A.  J.  C. 

16.  Sí'gun  Du  Graty  on  su  obra  cílada,  (p5g  ÍÍ90)  este  arbusto  de  la 
familia  mirtáceas,  crece  espontáneamente  en  los  campos  del  Paraguaí.  Su 
fruta,  del  tamaño  de  una  cereza,  la  forma  una  pulpa  blanca  de  sabor 
ácido  agradable,  envuelta  en  una  cubierta  delgada  muy  aromática.  Es 
considerada  como  la  mejor  de  las  silvestres  y  sirve  para  elaborar  aguar- 
diente, ai  cual  se  atribuyen  virtudes  tónicas.  Finalmente  en  la  medicina 
i>e  usa  c«utra  la  disenteria,  empleando  la  infusión  de  las  liujas  eu  vinu.  — 
A.  i.  C 

17.  Lasraices  de  este  dendrófílo  tienen  la  particularidad  de  descen- 
der desde  la  copa  de  los  grandes  árbdlesy  enterrarse  en  el  suelo— Su  coi  - 
tria,  Je  color  azul  subido,  se  separa  íacilmeate  de  la  parte  leñosa  y  sirve 
para  hacer  cables  ó  sirgas,  que  á  la  ventaja  de  ser  muy  fuertes  reúnen  la  de 
conservarseen  el  agua— 'La  fruta  como*J»e  dice  en  el  testo,  es  una  espcr  « 
de  e»piga  grande  cuyos  granos  son  algo  azucarados'- A.  J.  C, 

IS     Ilayuu  arbusto  de  esta  misma   familia.  ^\lba'pumi6  gunjm 
de  ci«ya  fruta  se  prepara  el  licor  llumodo  Cfio^olí-^h,  J.  C 


PARAGUAY. 


2i; 


frutas  (Jo co'íiMiegi'o  de  joca  carne  por  e)  car(,zo  qu^^   tierje, 
pero  de  buen  gusío.     Ñangapiñ,  es  planta  que  dá  su  fruta 
agridulce,  ^  no  de  mal  gusto,  es  de  la  especio  de  los  arraya- 
lies,     ramam^íí  (Celedonia)  es  una  planta  común  que  dá  su 
fruta  amarilla  dentro  de  una  bolsa;  no  es  de  mal  gusto.  Iba- 
liGt,  (19  semejante  á  un  pero  de  los  chicos,  fruta  agria,  bue- 
na para  sorbete,  y  en  los  guisos  de  carne  es  gustosa.     Gua- 
yabas [araiá]  de  dislirjtas  especies   y  diferentes  tamaños, 
agrias  y  dulces,  abundan   mucho:  se  comen  crudas,  tienen 
buen  gusto,  son  aslrinjentes.     Se  hace  conserva  de  ellas,  se- 
n)ejanteá  la  de  membrillo.  A  esta  conserva,  llaman  los  bra- 
sileros, ticholos  (20   Araticú  (es  la  chirimoya  silvestre)  gran- 
de y  chico;  su  fruta  al  modode  una  pina,  es  amarilla  y  gustosa 
al  paladar;  el  grande  es  de  los  montes,  y  el  chico  del  campo. 
Agiuá-guazúy  miri;  la  fruta  do  este  se  come  cocida  sola 
V  con  leche  es  sabrosa;  se  hace  conserva  de  ella  y  es  muy  ri- 
ca; se  llama  miri,  por  la  fruía  que  es  chica,  amarilla  y  ovala- 
da, pero  el  árbol  es  grande,  alto  y  frondoso:  de  la  corteza, 
blanca  del   tronco,  bien  limpia  de  la  tez  áspera,   se  hace  un 
bálsamo  medicinal  muy  eficaz,  para  mundificar  y  curar  lla- 
gas: el  aguai-guazú,  es  también  árbol  grande;  se  cria  ordi- 
nariamente en  la  orilla  de  rios  y  arroyos,  su  fruta  de  tama- 
ño y  configuración  de  un  higo,  amarilla  y  colorada;  no  se  co- 
me, pero  exhala  un  olor  fragante.   De  este  árbol,  se  saca  por 
incisión  el  Menjui.     Ibacurumbichá,  es  un  árbol  que  dá  una 
fruta  muy  dulce,  pero  no  es  abundante.    Yardcatiá,  (mamón 
silvestre,)  fruta  ordinaria  del  monte,  del  grandor  de  una  man - 
xanc;  se  come  asada  ó  cocida.     Ibaporombocú,  planta  que  dá 

19.  Fermentada  esta  fruta  dá  un  vinagre  excelente — A.  J,  C. 

20.  Este  avbustp  abuníjlíi  en  los  terreoois  |}íijo$  de  Concepción  y  San 
Pedro— A.  J.  C. 


214  LA    REVIST\    DE    BUENOS   AIRES. 

una  fruto  del  tamaño  de  un  limón  sutil;  es  muy  dulce  y  g  ata 
al  gusto;  no  es  abundante.  Pactirimt  y  pacurt-guaiü,  esta  es 
agría  y  aquella  dulce  estando  sazonada;  se  hace  vino  de  ella, 
fermentándola  con  aguamiel;  la  cascara  de  la  fruta  es  útil 
para  lavar  ulceras  y  llagas.  (2ij 

3íburucuyáf  (flor  de  la  pasión,'  su  fruta  semejante  á  la 
ciruela  ó  granadilla  amarilla,  colorada,  morada  y  negra  de 
diferentes  tamaños;  gustosa  en  todo  guiso,  y  no  menos  en 
conserva;  pero  cruda  es  insípida.  No  es  árbol,  sino  enre- 
dadera ó  liana,  cuya  raiz  es  eficacísima  para  el  mal  gálico. 
Jbapitá  f palma  cristij,  dátil  muy  chico,  de  poca  carne,  pero 
dulce;  los  indios  hacen  chicha  de  él. 

M'bocaxjá  (el  coco),  su  esteríor  cubierto  de  una  cascan 
delgada,  sólida  y  dura,  que  cubre  una  sustancia  carnosa, 
amarilla  y  glutinosa,  que  se  come  cocida  y  cruda,  y  el  coco  ó 
carozo,  tiene  una  almendra  muy  gustosa  y  sustanciosa.  Re- 
gularmente se  toma  con  maíz  tostado,  y  es  la  comida  mas 
común  de  la  jente  pobre,  y  muchos  pasan  los  dias,  principal- 
mente en  tiempo  de  carestía,  sin  otro  alimento;  lo  conservan 
bajo  de  tierra — Beneficiada  la  almendra  del  coco,  dá  aceite; 
que  sirve  para  guisar  en  lugar  de  grasa  de  vaca,  y  se  usa  de 
él  con  jeneralidad  para  lámparas  en  los  templos  sin  que  ha- 
ga falta  el  de  oliva— No  tiene  este  árbol  nada  que  desechar; 
todo  él  es  útil,  su  fruta  según  queda  dicho,  se  come  y  dá 
aceite,  su  tronco  está  sembrado  de  espinas  largas  como  alfi- 
leren, que  también  son  usadas  por  las  jen  tes  del  pais  en  ha- 
cer encajes,  que  llaman  de  holillo^,  para  detener  ó  tener  di- 
vididas las  trenzas  ó  hilos  del  rodete;  de  su  hoja  ó  penca  que 
es  larga  se  sacan  filamentos  semejantes  al  cáñamo  ó  caragua^ 

91.    Igual  tplicacion  8e  d¿i á  la  fruta  Icchusa  déla  planta  C^r^-rani- 
^,  cuyu  bojai  cocidas  se  poueo  sobre  los  lumores^-A.  J.  C 


i^ARAGUAV, 


245 


tá,  que  se  dedican  á  varios  fines,  como  á  tejidos  y  hamacas; 
los  cogollos  tiernos,  se  comen  en  ensalada  y  en  la  olla,  y  aun 
crudos  sin  mezcla  de  otra  cosa,  son  gustosos.     Del  corazón 
del  tronco  que  es  blando,  se  hace  harina,  semejante  al  almi»- 
don  de  mandioca,  y  de  ella  se  hacen  chipas^  que  no  son  desa* 
gradables.     También  se  destila  de  él,  una  agua  dulce  y  muy 
íebriiuga  lomándola  en  ayunas,  colada  yantesque  le  dé  el  sol,' 
y  dejándola  á  este,  luego  se  pone  agridulce,    que  fermentan 
dola,  seria  un  vinagre:  su  raiz  cocida  es  dulce  y  gustosa.  (2:2) 
Los  montes  abundan  en  naranjas,  agria  y  dulce,  y  estas 
se  conducían  á  Buenos  Aires  en  barcos  chicos,  donde  se  ven- 
dían con  mucha  estimación,  como  que  son  mejores  y  mas 
dulces  que  las  del  Brasil.    Hay  abundancia  de  limones  agrios 
y  dulces,  como  el  limón  real,  el  sutil,  la  zamboa,  cidras  dul- 
ces y  agrias  de  que  se  hacen  conservas,     lla^  Ñandipás  del 
grandor  de  una  naranja,  gratos  al  gusto,  y  útiles  para  teñir 
de  negro  y  azul.     Taramá,  árbol  grande  y  frondoso;  su  fruta 
semejante  á  la  aceituna,  negra,  dulce;  pero  de  on  olor  fasti- 
dioso; para  comerla  se  lava  y  se  asolea.     Taíaitá  f especie  de 
dátil  selváticoj  árbol  grande  y  frondoso,  su  fruta  larga  seme- 
jante  á  la  cañafistula,  tiene  adentro  tres  ó  cuatro  carozos 
forrados  de  una  sustancia  harinosa  y  dulce;  esta  se  come, 
pero  mas  sirve  para  curar  dolores  de  cabeza  procedentes  de 
frió.     Despide  también  el  tronco  del  árbol  una  goma  odorí- 
fera, y  es  el  anime  medicinal.    El  Guapoi,  produce  por  fruto 
unos  higos  chicos  y  dulces.    Hay  abnndancia  de  PiñaSf  gran- 
des y  chicas,  estas  son  mas  dulces.     Se  comen  y  se  hace  de 
ellas  dulce,  sorbete  y  chicha.     Hay  una  enredadera  que  pro- 


22.    Su  semilla  oleajiaosa  dá  cerca  de  un  Ao  por  100  de  aceite-- 

A.J.  a 


210  hk  HEVlSTá   DE    BOEiNOSálHES. 

duct;  cí  CurujuUy  muy  oluroáo,  sem.'juiitu  á  la  calabazü  bhii- 
ca;  uua  tercia  tlíi  largo,  de  color  negro,  amarillo  y  colorado. 
Su  exterior,  es  de  una  cátícara  muy  dura  y  sólida  «(ue  aunque 
delgada,  sirve  para  tener  en  ella  la  tierba-mate,  que  participa 
de  su  fragancia.  Hay  asimiáino  J/a/non&s,  los  cuales  comi- 
dos crudos  y  en  ayunas»  son  vermifngos.  También  se  hace 
dulce  de  ellos,  (áo.)  En  las  costas  y  orilla  de  los  rios, 
principalmente  en  las  del  Paraguay,  Jejui,  yXebicuari,  y  en 
los  montes  éiblas  donde  hay  humedad,  se  crian  con  abun- 
dancia cañas  huecas,  gruesas  y  largas,  á  que  se  dá  el  nombre 
común  de  Tacuara  ;{Bambú)  de  suma  utilidad  para  muchos 
usos.  Esta  Tacuara  de  tiempo  en  tiempo  da  fruto,  el  cual 
es  idéntico  al  arroz  ó  al  trigo,  y  sirve  en  todo  como  estos 
grauos.  De  estas  frutas  de  agrado  al  paladaí  se  hacen  dulces 
riquisimos,  y  todas  sirven  de  mantención  á  las  jentes.  (:24.) 
Sin  embargo  deque  en  la  mayor  parte  se  toma  por  alimento 
la  carne  de  vaca,  cabra,  oveja,  de  gallinas  y  de  otnis  muchas 
a\P8  deque  hay  gran  abundancia,  tanto  caseras  como  pavos  y 
palos,  como  silvestres.  ía)s  Quirquinchos,  Mulitas,  Venados, 
Colali  ó  ardilla  ele  ,  ubu  dan   eii    los  campos   y   montes. 

23.     Especie  de  pequjóo  ineloa  que  vejeta  sobre  el  iroaco  de  los 
árboles.  -  A.  I.  C. 

2k»  Vemos  que  se  omite  entre  otras  que  trae  el  padre  Montoya  al 
iba  pomóng  (a)  papamandu,  ai  bol  frondoso  y  renitente  k  la  seca.  Su  fru- 
te pioduce  en  raciiuos;  es  de  carne  blanda,  dulce  y  semejante  al  dátil. 
Ahonda  en  las  inmediaciones  de  la  Asunción. 

Eieomun  opinión,  que  Molas  tomó  ettos  preciosos  datos,  de  unos 
«^if/er  hecl  M  por  el  entendido  español.dou  Juan  Francisco  Aguírre,  com- 
pañero de  Azara  en  la  comisión  demarcadora  de  límites.  De  este  manus- 
crito, eomode  oiru  sobre  boldnica  del  jesuíta  Scjisniundo,  se  conservan  - 
mu)  r^rat»  capias.— A*  J.  C» 


PAÍiAÜL'vY. 


9? 


La  carne  de  la  Cran  Beslia,  Tapir  ó  Danta,  es  taiiibien  muy 
buena,  sabrosa  y  saludable,  auiKjue  este  cuadrúpedo  no  es 
abundante  y  solo  se  encuentra  en  el  norte.  En  guaraní  se 
llama  Mhorehi.     (25.) 

Ea  mayor  parte  de  los  terrenos  de  esta  provincia,  son 
fragosos,  de  montes  y  pantanos  hasta  la  distancia  de  siete  a 
nweü«  leguas  de  la  capital;  por  toqúese  crian  y  apacientan 
los  ganados  á  larga  distancia.  Los  mejores  campos  y  los  mas 
criaderos,  son  los  de  Tebicuari,  Misiones,  Ñeembucii,  Saladi- 
llo, Remolinos,  Gaasapá,  Yuti,  Concepción,  Ycuamandiyú,  y 
San  Estanislao;  pero  masque  todos  los  del  Chaco,  según  se 
ha  esperimentado  'con  algunas  vacas,  caballos  y  ovejas,  que 
tuvo  un  maestro  herrero  Ascencio  Flecha  sobre  e!  Rio  Ver- 
de,  las  que  se  engordaban  pronto. 

Lo  mas  ventajoso  de  la  provincia,  es  que  en  los  referi- 
dos campos,  y  en  toda  ella,  jamás  faltan  aguadas;  pues  ademas 
de  los  ríos  y  arroyos  que  la  cruzan  hay  también  fuentes  de 
aguas  buenas,  manantiales  perennes,  y  lagunas  permanentes; 
pero  con  todo,  se  siente  sobremanera  la  seca  cuando  la  hay 
por  la  falta  de  pastos,  porque  los  mas  se  vuelven  áridos. 

No  puede  fijarse  el  número  cierto  de  ganado  vacuno, 
que  en  este  año  de  1840,  se  contiene  dentro  de  la  provincia, 
desde  el  Paraná  hasta  el  rio  de  Aquidabániguí,  principalmen- 
te en  IdS  diez  y  seis  estancias  que  mantiene  el  Estado  de  su 
esclusiva  pertenencia,  redundantes  del  vacuno,  equino  y  la- 

25.  Su  piel  es  mas  gruesa  que  la  del  toro  y  según  el  jesuíta  Antonio 
nmzde  \lontoya  {Tesoro  de  La  lengua  guaraní,  1639).  á  semejanza  de  las 
Liornas  y  Guajiacoí  del  Perú,  se  le  íorma  en  el  estómago  una  concreción 
igual  á  la  piedra  bezar  b  bezoar  de  los  Orientales,  y  la  que  es  eficaz  para 
la  epilepsia  ó  mal  de  corazón.  Azara,  sostiene  por  el  contrario,  que  es  á 
sus  uñas  pulverizadas  que  se  atribuye  tal  virtud.— A.  J.  C. 


218  LA  REVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

uar;  sinembargo  que  desde  el  año  pasado  de  58,  ha  perecido 
mucho  ganadj  vacuno,  de  resullas  de  haber  entrado  en  él, 
la  plaga  del  Yalebíi  ó  garrapata;  plaga  que  en  505  años  que  la 
provincia  cuenta  de  población  y  descubrimiento,  no  se  ha  vis- 
to ni  oido— pero  no  fueron  las  garrapatas  las  que  causaron  la 
mortandad;  las  violentas,  furiosas  y  frenéticas  disposiciones 
nacidas  del  error,  de  la  ignorancia,  y  de  un  espíritu  de  des- 
trucción, tiranía  y  despotismo  que  dominaban  sobre  el  dicta- 
dor JOSÉ  GASPAR  FRANCIA,  íucrou  el  cuchillo  mascortaute,  con 
los  hacendados  vieron  con  sus  propios  ojos  degollar  sus  gana- 
dos, aun  los  que  no  estaban  todavía  plagados. 

Mariano  A.  Molas. 
(Continuará.) 


m^ 


ACTAS  DE   FUNDACIÓN 

9c  las  ciudades  capitales  de  provincia  en  la  República  Argentina. 

ARTICULO  VII.   (1) 

JÜJÜI.  ^ 

Je  voudrais  une  histoire  privée  pour  cha- 
qué ville,  pour  chaqué  village,  pour  chaqué 
famille.  ^ 


A»  de  Bellecombe. 


I 


Amo  la^'  historia  por  la  historia  misma,  decia  no  hace 
mucho  en  el  Instituto  Histórico  de  Francia  el  autor  de  las  lí- 
neas que  sirven  de  epígrafe  á  este  artículo.  «Es  en 
efecto,  agregaba,  el  lazo  del  pasado  con  el  presente,  y  del 
presente  con  el  porvenir.» 

No  se  concibe  un  pueblo  sin  historia,  como  no  existe  un 
individuo  sin  recuerdos^  darse  cuenta  del  pasado,  estudiarlo 
con  ánimo  tranquilo  y  con  miras  serias  para  aprovechar  las 
lecciones  de  la  esperiencia,  es  una  tarca  digna  si  tiene  por 

1,    Véase  la  pajina  Ud  del  tomo  VIIL 


±20  LA  REVISTA  DE  BUENOS   AIRES. 

objeld  evitaren  el  porvenir  los  mismos  errores.  Paru  apre- 
ciar l(»  que  somos,  o(mio  pueblos,  como  personalidad  ante  las 
demás  naci<»  luos  deber  remontarnos  hasta  los  orije- 

nes  de  la  formación  de  las  diversas  ciudades  que  hoy  consti- 
tuyen la  nación  Argentina,  como  cnlitlades  federales,  como 
provincias. 

Y  lo  creemos  tanto  mas  necesario  cuanto  que  son  fre- 
cuentes los  errores  de  mera  cronologia  entre  los  cronistas  é 
historiadores  de  esta  parte  de  los  antiguos  dominios  españo- 
les, como  hemos  tenido  ocasión  d(?  hacerlo  notar  en  la  serie 
de  articules  que  sobre  esta  materia  hemos  publicado  ya.  Fi- 
jemos al  menos  con  exactitud  las  fechas,  establezcamos  certe- 
ros jalones  para  indagar  el  pasado,  formemos  la  crónica  ve- 
iidiia  de  !a  fundación  de  las  ciudades  de  la  República,  (jue 
mas  tarde  vendrá  el  dia  en  (iiie  el  historiador  filosófico  apre- 
cie los  hechos  de  la  conquista,  y  esplique  sin  esfuerzo  la  cau- 
sa de  los  males  que  aun  sufrimos,  debidos  á  la  estrechez  de 
miras  y  á  la  pequenez  de  intentos  con  que  se  pobló  la  colonia. 

Dos  rasgos  prominentes  se  descubren  en  aquellos  tiem- 
pos, la  audacia  del  coii(|ir.>l:ul.)r,  el  seníiinieíito  de  la  indivi- 
dualidad dominando  los  oii-táciilosapesar  délo  reducido  del 
número,  con  la  mira  de  hacer  fortuna;  y  el  egoísmo  nacional 
de  conservar  en  esclusivo  provecho  de  la  nación  conquistado- 
ra, los  vastísimos  tiTritorios  que  no  podía  poblar,  aun  cuando 
Inibi.  s(;  derramado  sobre  la  América  toia  la  población  de  ia 
raetro;">li.  íNlc  smliiniento  de escluisivismo,  este  egoism») 
nacional,  pequeño,  esli*echo,  insensato,  era  el  resultado 
éé  Im  ideas  que  dominaron  á  los  que  arrojaron  á  los  sarra- 
MDOf  y  judíos,  laboriosos  é  industriales,  solo  {)or(>o()s<>rvar 
la  unidad  de  las  creencias  i'cligiosos. 

Descubrir  y  conquistar,  para  recojer  oro  y  repartirse 


ACTAS  DE  FUNDACIÓN.  221 

los  indios,  era  la  ambición  de  los  conquistadoras,  que  desple- 
gaban como  la  bandera  de  su  misión  social  —someter  á  losín- 
diosá  la  relijion  católica-apostólica-romana,  ora  por  bien  ó 
por  la  fuerza  y  por  el  terror;  porque  aspiraban  á  ser  propaga- 
dores de  la  religión  de  sus  mayores.  El  propósito  social  era 
estender  el  dominio  de  la  fé,  la  propaganda  religiosa,  aunque 
para  esto  quedase  la  metrópoli  sin  gente,  sin  industria,  sin 
agricultura,  sin  comercio;  el  oro  de  América  creian  cubrirla 
la  pobreza  del  pueblo  que  se  lanzaban  á  las  deslumbradoras 
conquistas  donde  se  encontraban  acumuladas  las  riquezas 
como  en  el  Peí  ú  ó  Méjico;  esbaustaspor  otra  parte  las  fuerzas 
del  pueblo  conquistador  portas  mas  locas  guerras  que  soste- 
nía en  el  viejo  mundo. 

En  vez  de  permitirla  emigración  de  todas  las  naciones 
con  la  mira  de  poblar  la  América  y  civilizarla,  para  hacer 
participe  al  resto  de  la  Europa  de  los  beneficios  del  descu- 
brimiento del  Nuevo  Mundo:  en  vez  de  reconocer  en  aquel 
lamoso  hecho  los  nuevos  horizontes  que  se  presentaban  para 
provecho  de  la  humanidad,  y  compartir  aquellos  bienes  con 
todos  los  hombres,  como  hermanos:  prefirieron  encerrar  los 
paises  descubiertos  por  el  mesquino  sistema  del  monopolio  en 
todas  materias  y  del  eselusivismo  religioso.  Ningún  estran- 
jero  podía  avecindarse  en  América,  sin  especial  permiso  de 
la  corte,  y  este  error  hijo  de  lo  ruin  de  las  preocupa- 
ciones y  del  egoísmo,  ha  sido  fecundo  en  perniciosos  resul- 
tados. 

El  conquistador  venia  á  esplotar  á  Inspobr  s  indios,  sin 
miras  serias  por  su  mejora  y  civilización;  y  como  disculpa  de 
sus  rapacidades,  mostraba  á  esas  razas  obedeciendo  y  ob- 
servando prácticas  religiosas,  como  ios  autómatas.  Pequeño 
fué  el  móvil,  y  la  obra  de  la  conquista  española  ha  tenido  que 


U   REVISTA   DE  BUENOS   AIRES 

esperimentar  los  efectos  lójicos  de  ese  proceder.  .  En  vez  de 
desplegar  una  bandera  libre,  abriendo  estos  países  al  comer- 
cio del  mundo,  permitiendo  se  estableciesen  todos  los  hom- 
bres cualesquiera  que  fuera  su  manera  de  adorar  a  Dios,  y 
enriquecer  las  tierras  descubiertas,  por  la  industria  y  el  co- 
mercio; impidieion  este  para  conservarlo  como  un  privile- 
jio  de  la  nación  descubridora,  y  ahogaron  en  su  cuna  á  la 
otra,  para  protejer  la  vacilante  industria  de  la  Metrópoli,  des- 
poblada ya  con  la  espulsion  de  los  moros  y  judíos. 

La  América  y  la  España  han  sido  victimas  de  este  error; 
quizá,  diriamos  con  mas  justicia,  de  esta  preocupación,  tanto 
que,  cuanto  andando  los  tiempos  la  despoblación  de  la  Metró- 
poli alarmó  á  sus  pensadores,  y  á  Olavide  se  encargó  de  co- 
lonizar Sierra  Morena,  vino  aun  el  fanatismo  religioso  y  el 
egoísmo  á  perseguir  y  encarcelar,  á  aquel  americano  que  iba 
transformando  en  alegres  y  cultivadas  heredades  los  desiertos 
agrestes  de  aquel  pais.  De  manera  que  la  pre  cupacion  de 
la  metrópoli  no  era  únicamente  para  sus  dominios  trasatlán- 
ticos, sino  que  ella  misma  se  hería  de  muerte,  antes  de  abrir 
á  los  hombres  industriosos  y  libres  las  puertas  de  su  pais,  ba- 
jo condiciones  ventajosas. 

Quizá  en  aquellos  tiempos  seria  exijir  demasiado  de  la 
España,  quede  su  seno  arrancó  una  población  rica  é  indus- 
triosa, para  conservar  la  unidad  de  la  creencia— el  que  cam- 
biase de  tendencias  y  se  desprendiese  de  sus  preocupaciones 
al  tratarse  de  América. 

Pero  la  verdad  es  que,  la  España  de  la    Inquisición,  la 
que  blazonada  de  haber   tenido  por  monarca  al   que  regaba 
con  sangre  de  luteranos  y  calvinistas  las  praderas  y  ciudades, 
de  los  Paises  Bajos^  no  era  por  cierto  apta  para  fundar  la  li- 
bertad en  el  Nuevo  Mundo,  y  por  eso  recibinios  en  herencia. 


ACTAS  DE  FUNDACIÓN.  225 

SUS  preocupaciones,  sus  restricciones,   noonopolios  y  priví- 
lejíos. 

He  aqui  la  triste  pintura  que  hace  Ferrer  del  Rio,  de  su 
nación  en  aquellas  edades. 

«Sin  cultivo  los  cana  pos,  sin  ruido  los  talleres,  sin  tran- 
«seuntes  los  canminos,  y  extinguida  la  clase  de  pequeños  la- 
«bradores,  artesanos  y  mercaderes,  por  mas  que  procura- 
iban  sobrevivir  á  tanta  ruina,  juntándose  en  gremios  y  ce- 
«diendo  al  prurito  deestancarlo  todo,  vino  á  serel  fundar  vin- 
«culaciones  universal  contajio;  el  consagrarse  á  Dios,  recur- 
«so  contra  el  hambre;  la  emigración  á  América,  esperanza 
«de  las  familias;  la  mendicidad  industria;  la  holgazanería,  sig- 
«no  de  nobleza;  y  el  trabajo,  padrón  de  ignominia.»  (\) 

Tal  era  la  nación  colonizadora  y  el  estado  social  en  que 
se  encontraba — ¿que  podía  fundar  en  América  en  beneficio  do 
la  libertad? 

Sus  miras  estrechas  se  revelan  en  la  manera  como  los 
conquistadores  se  apropiaron  la  tierra:  el  número  de  funda- 
dores de  cada  ciudad  era  reducido,  porque  la  metrópoli  no 
tenía  suficiente  población  para  enviar  á  América  mas  de  la 
que  enviaba,  v  porque  consideraba  indigno  admitir  bajo  la 
bander«i  de  los  Reyes  Católicos  á  los  que  no  tributasen  culto  á 
Dios  bajo:  las  forn)as  de  la  religión  oficial  de  los  conquistado- 
res; temerosos  sin  duda  de  alterar  la  unidad  de  la  creencia, 
estrechaban  los  limites  de  la  humanidad  y  falseaban  las  al- 
tas miras  del  que  predicó  como  doctrina: — amar  al  prójimo 
como  á  nosotros  mismos. 

En  el  reparto  y  distribucimí  de  la  tierra  el  mismo  error. 
Rodeados  por  el  desierto  en  todas  partes,  querían  conservar 
vi  dominio  del  desierto,  aguijoneados  por  una  codicia  pueril, 

(l)    Historia  de  Gkrlos  IlL  tomo  I  páj  51,    Introducción^ 


f24  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIIIES. 

V  de  nlíi  . .-.  -  -lardos  rrparliminnlos,  esos  estonsos  Iprritíí- 
riosdndosá  los  joblflilorts  como  recompensa  á  sus  gastos  y 
sus  Ira  bajos. 

Querinn  ser  únicos  en  la  esplotacion  de  las  pobres  ra- 
ras indijenas,  como  eran  solos  en  In  apropiación  de  la  licí  ra, 
y  preferian  vivir  Incbaiulo  con  aquellas  rrzas,  antes  de  abrir 
6  los  hombreslibrcsfí  suelo  americano. 

La  acción  oficial  senlíaseen  todas  parces  por  las  leyes 
de  privilejio;  comercio  privilegiado  y  estrecho,  industria 
prohibida  entre  los  colonos  para  evitarla  comj»etencia  de  la 
lánguida  industria  de  la  metrópoli. 

Todavía  pesan  por  desgracia  en  gran  parte  de  la  Améri- 
ca Española,  las  preocupaciones  trasmitidas  por  el  gobierno 
coloriial,  y  en  prueba  de  ello  bastaría  citar  el  ridículo  siste- 
ma de^  enajenar  las  tierras  públicas  y  las  falsas  ideas  sobre 
los  indios,  prescindiendo  de  los  odiosos  privilejíos  fiscales 
que  forman  el  escándalo  del  gobierno  democrático,  para  es- 
cudar tras  el  privilejio  la  responsabilidad  del  empleado. 

Cuando  estudiamos  la  manera  como  se  poblaban  las 
ciudades  en  América,  empezamos  por  reconocer  la  uniforme 
igualdad  con  que  se  construían,  porque  la  ley  había  fija  lo  ya 
la  forma  y  trara  de  todas  ellas.  No  babia  espontaneidad ; 
lo?  pobladores  no  eran  sino  meros  ejecutores  de  la  voluntad 
de  la  corle.  Odioso  centralismo  concebiilo  para  someter 
mi-jor  ;i  lo  metrópoli  sus  vastísimos  dominios,  y  centralismo 
gul)ernati\o  que  hurta  sangre  ha  costado  para  deshací  i ,  <  n 
I  ( ii«  ficio  del  lucblo  y  de  la  libertad. 

!  limilíidí»  eia  el  número  de  los  fundnd(  res  de  las  ciu- 
n¡,íi«>,  mas  limitadas  fueron  sus  tendencíiis:  su  mira  donjí- 
nante  era  la  salisíaícíon  del  interés  particular,  como  em- 
I  rouiios  de  colonos.    Unos  como  socios  capitulist  is  por  me- 


ACTAS   DE  FÜ.NDACION.  225 

dio  de  las  capitulaciones  celebradas  en  ja  Corte  pai-a  la  con- 
quista; los  otros  como  socios  industriales,  poniendo  en  be- 
neficio de  la  asociación  su  espada  y  su  sangre.  El  hlaaco  de 
aquella  especulación  egoísta  tenia  por  objeto  apropiarse  los 
territorios  descubiertos,  repartirse  los  iudijenas  y  gobernar 
los  nuevos  dominios  en  esclusivo  beneficio  de  los  especuladt)- 
res.  La  ganancia  era  el  móvil,  porque  la  pobreza  de  la  me- 
trópoli era  insoportable.  A  la  sombra  de  aquellos  especula- 
dores audaces  se  deslizábala  falanje  de  los  monjes,  domi- 
nándolos á  ioáos^ La  inquisición  ---((esQ  cruel  opresora  de  U 
«conciencia  y  del  pensamiento;  instigadora  maléfica  délas  déla- 
«clones,  tan  ocacionados  á  la  calumnia;  avara  deprivilegios  y 
«pródiga  de  excomuniones;  con  sus  cárceles  secretas  y  sus  bo- 
ngueras encendidas:  infundiendo  terror  bajo  la  enseña  de  la 
íé""  (2) «Dominicos,  franciscanos,  jesuítas  etc  formaban 
cortejo  á  los  conquistadores  y  alucinaban  al  trono  y  á  la  San- 
ta Sede,  con  la  predicación  de  la  doctrina  y  la  propagación 
de  la  fé  católica. 

Aun  cuando  en  esta  parte  de  los  dominios  españoles  la 
Inquisición  no  se  hizo  sentir,  fimdándose  en  Lima  en  1570, 
sinembargo  su  influencia  lúííubre  pesaba  sobre  los  ánimos, 
las  ideas  y  los  propósitos.  ¿Qué  independencia  moral  podía 
existir  en  aquellos  que  veniín;  ;ie  la  metrópoli  donde  no  se 
respetaba  ni  las  creencias,  ni  la  manera  de  adorar  á  Dios,  ni 
la  libertad  de  pensar?  Si  de  hecho  no  existía  el  temible  tri- 
bunal, su  influencia  y  su  poder  empequeñecía  los  espíritus* 

Sinembargo  de  las  preocupaciones  que  ¿los  colonos 
traían  de  la  madre  patria,  un  movimiento  desconocido  y  sin- 
gular se  operaba  en  la  manera  de  realizar  la  conquista;  la 


(2)    Ferrer  del  Rio,  obra  ciuda.' 


226  LA    REVISTA    DE    BUENOS    AIRES. 

acción  indiviilua)  se  mostraba  proiDinente  en  los  inauditos 
hedios  de  los  conquistadores;  y  la  eolonízncion  se  realizaba 
por  el  pueblo  de  la  lueliópoli,  apesar  quizá  de  lus  influencias 
nficialts:  era  una  corriente  poderosa  é  irresistibh',  y  como 
en  América  las  nuevas  necesidades  producían  nuivos  inte- 
reses, eslos  mismos  colonos  buscaban  sin  darse  cuenta  el 
apoyo  de  las  mayoiijs  de  aquellos  pequeños  centros,  en  la 
continua  lucha  de  Ic^s  landos  y  parcialidades. 

No  acusamos  á  la  Lspana  de  errores  que  ella  misma  lia 
pagado  harto  curo,  señalamos  un  hecho  históiico  como  orí- 
jen  de  los  males  déla  Améiica  poblada  por  aquella  nación, 
examinemos  ahora  como  realizaron  la  fundación  déla  eiU' 
dad  de  San  Salvador  de  Jujui,  la  última  de  la  llepública  Ar- 
gentina hacia  el  norte;  porque  Tarija  ha  sido  de  facto  la  pre- 
bB  de  Bolivia  y  aun  pende  esa  cuestión  internacional. 

II. 

Gobernaba  la  estensa  provincia  del  Tucuman  desde 
«580,  don  Juan  Ramírez  de  Veiazco,  de  quien  hace  altos  elo- 
jiosei  historiador  ar(>entino  Dean  Funes.  La  tenaz  resis- 
tencia de  los  Calchaquis,  b  ijo  la  dirección  entonces  del  caci- 
que Silpitode,  tenia  alarmados  á  los  pobladores  de  las  ciuJa- 
drs,  especialmente  á  la  reciente  de  Salla.  Para  casti^^ar  esta 
resistencia  ¿omcter  á  los  iudijenas  que  rechazaban  el  yugo 
de  la  conquista,  mandó  una  espedicion  de  cien  españoles  y 
trescii  ntos  indio?.  Los  indios  dividido*  y  anarquizaiíob  en- 
tre ai,  fueron  al  fin  vencidos  tres  unos  después  que  Vtlazeo 
lüuao  postsioudel  gobierno.  Sílpitode  fué  hecho  piisiont- 
ttu  y  llevado  ó  la  capital  de  la  provincia  que  lo  era  Santiago 
del  Estero. 

Este  tríuoíj  era  efimer^y  s>lno  se  a-eguraba  uor  medio 


ACTAS  DE  FDiNDACION. 


227 


(\e  poblaciones  en  los  territorios  de  los  in<líjenas,  para  que 
sirviesen  para  la  apropiación  deüaitiva  deia  tierra  y  mas  que 
toJo,  pura;ise¿urarlac  )jn.iaicaci  )íi  con  el  Pjru,  de  Joude  re- 
cibían frecuentas  ausilioi  li)s  onquistadoreá  de  Tucuman. 
Dominado  de  csía  idea,  fundó  con  el  primer  objetóla  Rioja,  y 
resolvió  establecer  dos  nuevas  ciudades  en  el  camino  del  Pe- 
rú, una  en  el  Valle  de  Jnjui  y  la  otra  que  se  conoce  en  la  his- 
toria bajo  el  nombre  de  Villa  de  Madrid  de  las  Juntas.  La 
primera  de  esias  se  habia  querido  poblar  por  dos  ótíacioaes 
con  mal  éxilo. 

Para  establecerla  de  un  modo  permanente,  concedió  sus 
pideres  ni  capilan  Juan  Pedrero  de  Trej().  pero  éste  no  con- 
siguió jente  para  realizar  la  empresa.  Trejo  recibió  deta- 
lladas instrucciones  y  la  íra/.a  áe  la  nueva  ciudad  formada 
sobre  el  papel,  de  manera  que  su  misión  se  reducia  á  elejir  el 
local  en  el  Valle  dejignado  de  Jjjui  y  á  sustentar  la  población. 

GttánJo  Trejo  demostró  que  él  no  podía  hacer  aquella 
funiíacion,  Ramirez  de  Velazco,  gobernador  nacional  del  Tu- 
cuniün,  según  él  mismo  se  titulaba,  celebró  un  nuevo  con- 
trato con  don  Francisco  de  Argañarás,  quien  contrajo  la 
obligación,  bajo  fianza,  de  sustentar  por  seis  años  la  nueua 
población,  haciendo  los  gastosa  su  costa,  yendo  en  persona 
á  verificarlo  y  con  la  condición  espresa  de  dar  socorro  y  bas- 
timento á  los  que  mas  necesidad  tuvieran. 

Firmado  este  contrato,  verdadera  empresa  de  coloniza- 
ción y  conquista,  Argañ  irás  se  dispuso  á  efectuarla,  previa 
la  escrituración  del  contrató  y  entrega  de  todos  los  papeles 
del  anterior  contratista  Trejo. 

Eliíobley  prudente  Argañarás,  según  Funes;  oriundo  de 
Ouipuzcoa,  seguíi  Guevara,  de  la  familia  delosOchoas,  se- 
Hóresáe  Árgana raz,  «era  persona  de  valor  y  prudencia,  cuyo 


2¿S  LA   BEYISTA  DE   BCEI10S   AinE«. 

«espcci.nen  habia  dado  en  varias  operocioius  (ij,  que  a  su 
«valor  y  discreción  fiaron  los  gobernadores  pásalos,  con - 
«cluyéndolafs  siempre  felir. mente  y  con  aplauso.- 

El  gobernador  de  Tueuman  dictó  la  siguiente  coniisioii: 
"Juan   Ramirez  de  Yelazco,  Gobcriindor  y  CiíjMtan  Ge- 
neral de  estas   Provincias,  Gobernador  Nacional  del  Tucu 
!t;aii,  (carcomido)  y  Dioguislasy  Comechingones  y  de  todo  lo 
áello  incluso,  por  el  Cttóiico  Rej  Don  Ftlipc,  Nuestro  Seíior, 
etc.  Por  cuanto  por  convenir  mucho  al  servicio  de  DiosNuí^s- 
troSeuor  y  de  su  Magestad,  hacer  [>()!>lacion  ¿e  Ciudades,  \i- 
l'as  y  lugares  de  Españoles,  en  parle  donde  se  consigue  mucha 
utilidad  y  provecho,  y  yo  di  orden  y  mandé,  que  en  nombre 
de  Su  Magestad  se  poblase  en  el  Valle  de  Jujuy  una  Ciudad 
de  Españoles,  >  di  poder  y  comisión  al  Capitán  Juan  Pedrero 
de  Trejo,  para  que  en  n(  mbrede  S.  M.  y  en  el  mió  la  hiciese 
fundase  y   poblase,  y  se  le  dieron  comisiones  para  lo  poder 
bacer,  svgun  por  ellas  consta  á  que  me  nííero,  y  soy  infor- 
mad »  que  dicho  Capitán  Juan  Pedrero  de  Trejo,  no  puedo 
hacer  la  dicha  población  según  y  como  se  ofreció  y   yo  se  lo 
mandé,  por  falta  dej(  ule,  ycoi.viene  queentodo  casóse  haga 
la  dich.í  pí.blacion  en  el  dicho  Vallí»  de  Jnjui.  por  la  dicha  or- 
den y  según  como  lo  teuga  prevenido  (carcomido)  para  que 
lo  ponga  en  efecto  al  susodicho  (carcomido).,  nombrar  ciertas 
personas  que  en  nombre  deS.M.  y  el  mió,  tome  e.-te  cargo 
y  haga  la  dicha  población  y  la  haga  conforme  á  la  instrucción 
y  orden  que  recibió  el  dicho  Juan  Pedrero  de  Tnjo;  alíalo 
qu»*al  presente  no  pu(do  ir  en  per-ona  por  estar  ocupado  en 
asunlosdid  servicio,  encargo  de  justicia  )  d<' Gobierno,  (btii- 
rado  esto  Gobernación  y  [borrado]  Don  Francisco  de  Argana- 

h.     Guevara t  fíisiiria  del t   Paroguay  ríiodela  Flatay  Tuatman. 


ACTAS   DE  FUNDACIÓN. 


229 


ras  que  sois  Cabalieí'o  (horrado)  concurren  las  partes  fbor- 
riiáo]  de  que  para  lo  susodicho  y  obras  mayores  exijen  y  se 
requiero;  y  por  que  hay  gente  que  con  vos  de  su  voluntad 
quierpu  ir  y  ponjue  de  mi  párteme  ha  (borrado)  la  dicha 
población,  y  prestar  y  costear  en  ello,  y  lo  (borrado)  sustentar 
lieinpo  de  stis  añossororriendo  á  los  que  tuvieren  necesidad 
con  aigíina  parte  de  vuestra  hacienda:  he  acorda  lo  de  os  co- 
meter y  encarga  I-  la  dicha  poldacion  para  que  la  podáis  ha- 
cer y  hagáis  en  nombre  de  Su  Magestad  y  el  mió,  por  tanto 
en  su  real  n<)mbre  y  en  virtud  de  sus  reales  poderes  que  ten- 
go y  son  notorios,  os  mando  y  doy  poder  y  comisión  cum- 
plida para  que  podáis  ir  en  persona  al  dicho  asiento  y  Valle  de 
Jujui,  con  la  cantidad  de  pobladores  que  de  su  voluntad  quisie- 
ren asentarse  y  poblar  en  la  ciudad,  que  se  hubiere  de  fun- 
dar, y  estando  en  el  dicho  Valle  buscareis  el  mejor  sitio  que 
hubiese  y  se  pudiere  hallar  para  que  se  pueda  fundar  la  dicha 
ciudad,  que  tenga  buen  suelo,  temple,  agua,  pastos,  montes, 
que  los  hay  mui  buenos  y  de  mucha  f;  rtilidad  y  que  la  tierra 
promete  mucho  bien  p<^rser  fértil  y  abundosa;  que  asi  halla- 
do con  acuerdo,  voto  y  parecer  de  los  poblado»'es  ó  de  la  ma- 
yor parte  de  ellos,  fundareis  y  poblareis  y  asentareis  en  el 
dicho  sitio  de  él,  la  ciudad  á  la  cual  pongo  y  señalo  por  nom- 
bre la  ciudad  de  Yelazco  y  en  la  plaza  píiblica  de  ella  con  los 
actos  y  solemnidades  (jue  se  requieren,  fijareis  y  pondréis  en 
nombred'^S.  M.  un  rollo  y  picota  que  es  el  árbol  de  Justicia 
en  señal  de  posesión,  y  afijado  y  puesto  publicamente, 
haréis  se  pregone;  que  ninguna  persona  sea  osada  á  lo  quitar 
m  defender,  so  pena  de  muerte  y  de  perdimiento  de  todos  sus 
bienes  y  de  ser  habidos  por  traidores  á  la  corona  Real;  en  el 
cual  dicho  árbol  se  ejecutará  en  nombre  de  S.  M.  su  real  jus- 
ticia, con  la   potestad    (carcomido)  y  jurisdicción  criminal 


2S0  LA  EKTISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

que  las  otras  íuidades,  Reinos  y  Señoriofi  la  han  y  tienen,  ga- 
yan y  poseen,  y  paro  k)  susodicho  nombrareis  y  elijireis  des 
alcaldes  ordinarios^  cuulro  rejidores,  Escribanos,  Alguacil 
inajory  otros  oficiales  de  república  menesterosos  en  la  dicha 
ciudad,  y  nombrados  ({ue  sean  los  dichos  alcaldes  y  rejidores 
haréis  con  ellos  Cabildo  ó  Ayuntamiento:  hayáis  de  ser  y  seáis 
y  os  nombro  por  Capitán  de  S.  M.  de  la  dicha  diudad  y  mi 
lugar  teniente  de  Gobierno  y  justicia  Ma^or  de  ella.» 

Hemos  transcripto  tstensamente  este  documento  por- 
que es  el  primero  que  couocemos  completo,  dá  una  idea  per- 
fecta del  ceremonial  de  u"a  fundación  de  una  ciudad  y  es  ca- 
racterístico de  la  época.  Lo  hemos  tomado  de  un  testimonio 
auténtico  de  la  fundación  de  laciuiíad  deSan  Salvador deJujui. 

El  Goberuailor  Velazco  señaló  los  Imites  y  jurisdicción  á 
la  ciudad  que  iba  á  fundarse,  en  los  siguientes  términos: 

ePor  la  parle  hacia  á  Salla  por  el  camino  que  viene  del 
Perú,  hasta  la  quebrada  que  llaman  de  los  Alisos,  y  por  el  ca- 
mino antiguo  del  valle  de  Jujui  hasta  el  rio  de  Perico  y  Valle 
abajo  de  Jujuí  basta  lao  tres  puntas  que  llaman  el  rio  de 
Siancas  con  el  rio  de  Jujui,  y  por  la  parte  hacia  Humahaca 
hasta  la  estancia  que  llaman  de  don  Diego  Espeluca,  cacique 
de  Talina,  y  por  la  parte  que  corre  hacia  la  banda  de  Tarija 
cuarenta  leguas  de  tierras,  las  cuales  dichas  eslancias  son  y 
han  de  ser  limites  y  jurisdicción  de  la  dicha  ciudad  hasta  en 
tanto  que  el  Rey,  nuestro  señor,  otra  cosa  provea  y  mande,  lo 
cual  dicha  ciudad  tenga  v  posea  la  dicha  distancia  de  leguas  y 
lierras,  con  jurisdicción  anexa  y  sujeta,  metida  é  iuchisa  á  di- 
cha cinduil,  en  t(»da  ella  vos  el  dicho  capitán,  Cnbildo,  Justi- 
cia }  rejimiento,  provereis  y  ordenareis  todo  aijucllo  que  al 
pro  y  sustento  y  aumento  y  bien  común  déla  dicha  ciudad 
\íercU  que  conviene,  y  qnr  Iüü  pobiadorcE  ricilau  bien  y  los 


ACTA-  DE  FUNDACIÓN.  25 1 

naturales  comarcanos  que  liiibieran  metidos  en  la  dicha  ju- 
risdicción, acudan  á  darla  paz  y  obediencia  á  nuestro  Rey  y 
señor  natural,  como  deben  y  son  obligados,  procurando  y  dan- 
do orden  á  que  sean  bien  tratados,  reducidos  y  congregados  y 
vayan  á  conocimiento  de  Nuestro  St'ñor  y  tengan  doctrina  y 
bautismo,  y  sean  correjidos  y  castigados  de  sus  desvergüen- 
zas y  atrevimientos,  idolatrías,  ritos  y  ceremonias  an  iguas, 
y  con  la  comunicación  con  los  cristianos  se  agregarán  y  en- 
mendarán, y  si  esto  no  se  hiciese  se  estarían  como  el  dia  de 
hoy  están  perseverando  en  su  ironía  diabólica» 

Mandaba  que,  después  de  nombrados  los  alcaldes  y  reji- 
dores  les  recibiese  el  juramento  para  que  quedase  le  almente 
constituido  el  Cabildo,  Justicia  y  Rejimiento,  ante  el  cual  á  su 
turno  debia  prestarlo  el  mismo  fundador  Argañaras. 

El  fundador  debia  entonces  aízar  vara  de  Real  Justicia, 
para  administrarla,  oiry  sentenciar  pleitos.  De  manera  que 
en  el  fundador  quedaba  delegado  el  poder  absoluto  del  Rey, 
sin  independencia  de  poderes.  De  las  decisiones  del  fundador 
habia  apelación  para  ante  el  Rey  y  la  Audi^Micia  de  Charcas. 

La  ciudad  debia  fundarse  y  poblase 

((Conforme  á  la  traza  que  se  dio 

y  entregó  al  dicho  capitán  Juan  Pedrero  de  Trejo  qne  está 
firmada  de  mi  nombre,  pnra  lo  cual  se  o^-  dará  y  entregará,  y 
íinte  todas  cosas  fijado  el  dicho  rollo  y  árbol  de  Justicia  daréis 
orden  que  se  haga  y  edifique  la  Iglesia  mayor  de  dicha  ciudad, 
y  en  el  entretanto  que  se  edificare  habrá  donde  poder  decir 
misa  y  celebrar  el  culto  divino,  y  los  difuntos  pnedan  ser  en- 
terrados, y  de  esta  manera  se  hará  y  proseguirá  y  asentará 
la  dicha  población';  y  vos  doy  poder  para  que  podáis  dar 
y  señalar  y  repartir  á  los  pobladores  sídares  y  cuadras,  cha- 
cras, estancias,  caballerias  y  tierras  de  pan-llevar,  conforme 


252  LA    REVISTA    DE   BÜEINOS   AIRES. 

Ó  In  rantidnd  que  os  port^citTo  que  los  lales  pobladores 
inerrcieren,  cI«»jando  siempre  tierras  para  poder  dar  y  repar- 
tir á  los  quede  nuevo  vinieren  á  poblarse  á  la  dicha  ciudad, 
tomando  parn  vos  como  para  cuatro  pobladores,  y  señalar 
para  vuestros  hijos  como  para  un  poblador;  y  .i  se  ofreciese 
nue  los  naturales  comarcanos  quisieren  estorbar  é  impedir 
la  dicha  poi)lacion  é  hicieren  algunos  daños  ó  tobos  ó  suce- 
dieren otros  inconvenientes,  los  podáis  castigar  conforme  á 
susdeitos  nombrando  capitanes  y  caudillos  que  ló  hagan 
conforme  á  la  orden  que  le  mandaredes,  y  asi  mismo  procura- 
nis  saber  por  las  vias  que  pudieredes  •  • . . » 

Estas  Iraiscripciones  demuestran  auténticamenUi  el  pro- 
cedimiento de  las  fanJacioues  de  las  ciudades  durante.»  la  co- 
lonia: las  medidas  dictadas,  el  ceremonial,  la  autorizacioii 
pura  hacerlo,  la  jurisdiccioi)  del  fundador  y  la  estension  de 
sus  poderes. 

Velazco  recomendaba  ademas  al  fundador  tratase  de  in- 
dagar si  en  la  tierra  «jue  ibj  á  poblar  había  oro,  plata  y  azo- 
¿,ue,  porque  hay  gran  nolicta  de  haberla,  decía;  instándole  que, 
f  ncasoaürmativo,  traíasedesu inmediato  beneüeio  por  que  de 
labrarse  se  sigue  mucho  bien  á  la  tierra. 

Dábale  poder  para  repartir  indios,  esos  siervos  del  ávido 
CMíquistador,  bajo  la  condición  de  que  no  estuviesen  dados 
y  reparlidt)!í.  pudienlo  dar  hasta  doce  indios  á  cada  fundador 
por  yanaconas  qrie  sirviesen  para  mantener  la  nueva  pobla- 
dioii  Bsta  donacío;)  de  personas debia  ser  espresainente  con- 
firmada por  el  gobernador  Velazco. 

Por  la  misuia  previsión  Velazco  ordenaba  á  Juan  Pedre- 
r«>atí  Trejo,  entregase  todos  los  papeles,  comisión,  instruc- 
cione»,  traza  de  la  ciudad  y  todos  los  autos  y  demás  untece- 
dootes  que  para  la  misma  fundación,  se  hablan  dictado. 


r 


ACTVS   DE  FU>DAC[{)?Í. 


255 


Kl  término  délos  seis  anos  que  Argíiñan'is  se  obligó  á 
miint(Mier  la  poblac'on,  debiaii  coiitaráe  desde  e!  dia  en  que 
se  fijare  el  rollo  en  dicha  ciudad . 

Estas  resoluciones  aparecen  firmadas  por  Juan  RamireA 
de  Velazco,  autorizadas  pur  el  escribano  Luis  de  Hoyos, 
datadas  en  Santiago  del  Kstero  á  25  de  enero  de  1595. 

Munido  de  todos  estos  recaudos,  Argañarás  pregonó  en 
la  ciudad  de  Salta  la  nueva  fundación,  el  dia  29  de  marzo  de 
1595,  por  medio  de  Rodrigo,  indio  pregonero,  en  la  plaza 
pública  ante  el  Capitán  Juan  Pedrero  de  Trejo,  el  alcalde 
Gregorio  Morillo,  Aparicio  de  Iniceta,  el  capitán  Francisco 
fí^navente  y  Pedro  de  Godoy.  De  este  acto  dio  fé  el  escriba- 
no Pedro  Fernandez. 

Pusiéronse  en  marcba  los  pobladores  hacia  el  Valle  de 
J!ijaí,y«d  primer  auto  del  pí)blador,  de  que  tengam;>s  nolicia, 
fué  el  siguiente:  - 

Auto  del  poblador  en  el  Valle  de  Jujuí, 

uEíi  el  Valle  de  Jujuí  en  diez  y  siete  dias  del  mes 
abril  de  de  mil  quinientos  noventa  y  tres  años:  El  Ca- 
pitán Don  Francisco  de  Argañirás,  Teniente  de  Goberna- 
dor y  Justicia  mayor  de  este  dicho  Valle  por  SS.  del  Goberna- 
dor Juan  llamirez  de  Velazco,  Capitau  General  y  Justicia 
mayor  de  esta  provincia  del  Tucuman,  y  de  todo  lo  demás  á 
ella  incluso,  por  el  Católico  Rey  Don  Felipe,  Nuestro  Señor, 
digo:  que  por  cuanto  su  merced  ha  venido  á  este  dicho  Valle 
para  poblar  en  nombre  de  S.  M.  una  Ciudad  ó  Pueblo  de  Es- 
pañoles, por  orden  y  comisión  de  S.  S*.  de  d.chuGoberna- 
<l<)r,  como  poi-  su  poder  que  para  ello  le  dio  coüsla  que  man- 
da se  ponga  al  priiicipio  de  este  auto  ó  subsrsive  de  él,  á  cau- 
sa de  no  podeí'  S.  S\  venir  en  persona  por  estar  ocupado 


:2o i  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRS. 

en  el  servicio  de  S.  M.  en  negocio  tocanlos  á  Gobierno  y 
visita  general  de  toda  ella,  y  ai  presente  está  su  merced  en 
eíle  sitio  con  todo  sn  campo  y  gente  de  guerra  que  trae  en 
su  compania  junta,  y  asentado  el  real  á  que  se  refiere,  y  ( I 
fruto  de  esta  dicba  población  es  muy  notorio,  asi  por  que  los 
naturales  circunvecinos  vengan  á  política,  y  coíiocimiento  de 
las  cosas  de  nuestra  Sunta  Fé  Católica  que  tanto  se  pretende, 
como  por  ser  el  camino  muy  breve  y  mejor,  y  estar  en  el 
comercio  de  estas  Provincias  y  ílei  nos  del  Perú,  y  el  bien 
que  de  ella  resulta  con  el  'avor  divino  el  allanar  los  pasos  y 
caminos,  que  todavia  estün  de  guerra  de  indios  rebelados 
contra  el  servicio  de  S.  M.  que  han  impedido  y  cada  dia 
impiden  el  trato  y  comercio  de  estas  Provincias  al  Brasil  y 
puertos  de  Buenos  Ayres,  para  la  navegación  de  España, 
sobre  que  han  hecho  y  cometido  delitos  atroc.es,  y  despoblado 
dos  veces  ciudades  de  Españoles  en  este  dicho  Valle,  y  muer- 
to todos  los  mas  de  ellos  y  hecho  grandes  robos,  y  profanado 
las  Iglesias  y  templos  de  ella,  y  otras  muertes  que  después 
han  sucedido  por  este  camino  y  Valle  de  que  no  han  sido 
castigados;  y  para  conseguir  el  fin  que  pretende  su  merced  y 
toda  la  gente,  y  su  campo  hasta  ponerse  aquí,  hd  gastado  mu- 
cha cantidad  de  pesos  en  el  carruaje,  y  bastimento  que  han 
t?aido  asi  de  caballos  cargados  de  matalotaje,  como  en  diez 
y  ocho  carretas  cargadas  que  jamás  han  llegado  á  este  dicho 
Valle,  sino  ahora,  y  mucho  ganado  de  vaous,  bueyes  y  orejas 
y  cabras,  y  mucho  servicio  de  Indios  y  Yanaconas,  y  cabalhis 
regalados  para  la  guerra,  y  otris  cosas  necesarias  y  tocantes 
para  ella;  mediante  lo  cual  y  teniendo  considenicion  al  número 
de  gente  que  tiene  y  se  le  lia  oíreeido,  y  al  presente  tiene  en 
ette  Real  debajo  de  su  baiidera  para  hacer  ehlu  dicha  pobla- 
ción, áe  mas  que  S.  M.  y  su  virircy  del  Perú  sou  servidos 


ACTAS  DE  FUiNDACION. 


255 


de  ello,  y  tienen  espresamente  mandado  por  su  cédula  é 
instrucciones;  y  para  que  tenga  cumplido  efecto  atento  á  que 
no  hay  copia  de  Escribano  en  este  campo  ante  quien  pasen 
los  autos  que  su  merced  liiciere  y  proveyere,  y  que  dé  fé  del 
presente,  en  nombre  de  S.  M,  y  en  virtud  de  los  poderes  y 
comisión  quede  S.  S.  tiene— daba  y  dio  comisión  y  poder  en 
íorma  á  mi  Rodngo  Pereira,  á  las  partes  de  Gdelidad  en  mi 
persona  para  que  asi  en  este  dicho  auto  como  todos  los  demaá 
autos  que  su  merced  proveyere,  y  de  la  dicha  población  pasen 
ante  él  y  défé  de  todo  ello,  para  lo  cual  su  merced  de  dicho 
capitán  lomó  de  mi  dicho  Rodrigo  Pereira,  juramento  por 
Dios  Nuestro  Señor  y  por  la  señal  de  la  cruz,  que  hice  con  m 
mano  derecha,  de  hacer  bien  y  flplmente  el  oficio  de  Escriba- 
no y  guardar  el  secícto  en  las  cosas  que  conviniesen;  habién- 
dolo hecho  en  forma  de  derecho  rae  dio  el  dicho  poder  y  man- 
daba y  mandó  á  todas  y  á  cualesquiera  personas  me  tengan 
por  tal,  y  que  á  los  autos  que  ante  mi  pasasen  sé  dé  entera  fé 
y  crédito » 

Minuciosos  son  estos  detalles,  pero  pn  ferimrs  publicar 
los  documentos  por  que  sirven  para  manifestar  el  sistema 
formulista  de  los  colonizadores,  lo  curial  ue  los  actos  mas 
simples  de  la  vida  civil,  en  una  población  de  algunos  vecinos; 
y  sin  embargo  dando  á  estos  un  aparato  ceremonioso,  levan- 
tando actas  y  sacando  testimonios  de  todo  cuanto  hacia  el 
colonizador  empresario,  ó  poblador  como  se  llama  en  los 
libros  de  la  fundación  de  Jujuí. 

Después  de  nombrar  estrílano,  cerno  hemos  visto, 
mandó  formar  el  libro  de  cabildo  «en  que  se  asiente  la  forma 
y  ordenes  y  autos  que  pasaren,  acerca  déla  traza  y  fun- 
dación de  la  dicha  ciudad  y  mercedes  que  se  hicieren  en  nom- 
bre de  S.  M.»     Esto  libro  contiene  la  historia  minuciosa  de 


91G  LA    RETISTA    DE    BUENOS  AIRES. 

líi  fuuil.ui  ».i  Jtíl.i  i-iuJatl,  roj) Jitode tieri*as,  de  indios,  orle- 
iiaiizis  ó  coü'titueioii,  del  esta  lo  que  no  es  otra  cosa  la  desig- 
nación de  hn  deberes  y  derechos  de  gobernantes  y  gobernados, 
forma  déla  elección,  nénoero  y  tion[i;)o  de  la  danccion  del 
empleo. 

Venmosahora  la  acta  de  la  fundación  qas  íntejira  vamosá 
publicar:  «En  el  nombre  de  la  Santísima  Trinidad,  Padre,  Hijo 
Kspirilu  Santo,  tres  personas  distintas  y  nn  solo  Dios  verda- 
dero, y  de  sn  gloriosa  virjen  Madre  Santísima  Maria  Señora 
Nuestra,  estando  en  ^el  asiento  y  Valle  de  Jnjuí  entre  el  rio 
que  llaman  de  Sevirivi,  y>e  rio  Grande  qne  viene  de  la  Que- 
brad njnfc  dicen  de  los  Reyes,  y  términos  y  jurisdicción  de 
esta  Gobernación  M  Tucnman,  íá  diez  y  nueve  dias  del  mes 
de  abril  <le  mil  quinientos  noventa  y  tres  años.  El  capitán 
don  Francisco  de  Argañar  is,  teniente  de  Gobernador  de  este 
dicho  Valle  y  Provincia  por  S.  S.  del  Gobernador  Juan 
Ramire^de  Velazco,  Capitán  General  de  esta  Provincia  del 
Tucnman  por  su  Majested,  en  presencia  de  todo  el  campo 
que  está  de  vecinos  y  pobladores  para  la  dicha  población:  di- 
j'»,  que  como  es  notorio  "ii  (^sta  Provincia  ha  venido  á  este 
valle  de  Jujiii,  y  asiento  donili»  está  con  ella  á  poblarla  y  con- 
quistar la  tierra  del  que  está  de  guerra  y  rebelados  los  indios 
contra  servicio  de  S.  M.  pan  qne  su  vqú  corona  vaya  en 
ncrecentamieiito,  y  los  dichos  naturales  vengan  á  política  y 
tengan  doctrina,  y  vengitiyaá  conocimiento  de  la  palabra 
del  Santo  Evangelio  y  co^as  de  nuestra  Santa  Fé  Católica  y 
ivcibnu  ol Santo  Bnitisrao,  y  cesen  los  robos^  muertes  y  da- 
ñiw  que  hasta  ahora  han  hech  >  y  cometido  im{)ídiendo  los 
|Mi«os  y  caminos,  y  otros  'nuchos  i  iconvenientes  de  notable 
daño  y  perjuicio  para  toda  esta  Gobernación,  y  especialmente 
para  dar  aviso  á  su  Majestad  y  á  su  Real  Audiencia  del  estacio 


ACTAS  D.,  Fl]i\ DACIÓN.  í2o/ 

(jefsta  tierra,  la  cual  se  prepara,  y  se  eviten  otros  de  los 
iríeomenieates  con  esta  poblf^cion:  y  babiendo  su  niereed  de 
diíhocapitan  con  la  dicha  gente  llegado  á  este  valle,  y  pasea- 
d(^lo,  y  visto  curiosamente  eoü  todos  los  dichos  vecinos  y  po 
Madores  y  gente  de  Guerra  de  esia  provincia  que  ti  ajo  en  su 
compañia,  cual  seria  el  lugar  y  parte  mas  cómoda  y  conve- 
niente y  mejor  asiento  de  este  Valle  para  poblar  la  dicha  ciu- 
dad, y  parecido  á  todos  losque  en  su  compañia  vicn(^n,  ha- 
l^iendolo  bien  visto,  unánimes  y  conformes — dijeron  ser  el 
asiento  donde  al  presente  están,  cl  sitio  mas  cómodo  y 
conveniente,  y  mejor  asiento  para  sentar  y  poblar  ]a  dicha 
Ciudad,  asi  por  la  mucha  abundancia  de  tierras  férliles  y  pa- 
ra estancias  y  sementeras,  y  pastos,  y  viñas,  huerlas  y  re- 
creación, como  por  estar  entre  los  dichos  dos  rios  donde  se 
pueden  sacar  muchas  acequias  y  hacer  molints,  y  |)rometer 
otras  muchas  y  buenas  es[)eranzas:  por  tanto  su  merced  el 
dicho  capitán  don  Francisco  de  Argañarás  conformándose 
con  el  pi.recer  de  todos,  mandó  hacer  coíoo  se  hizo  un  roih; 
en  dicho  asiento  do!:dc  cerca  de  él  estaba  puesto,  y  dijo:  que 
<^n  nombre  de  la  Santísima  Trinidad,  Padre,  Hijo  y  Esj;irilu 
Santo,  (res  personas  y  un  solo  Dios  verdadero  y  de  la  glorio- 
sa Virgen  María  Señora  INucsíra  su  bendiía  Madre, y  del  após- 
tol Santiago,  luz  y  (spejo  de  las  Españas,  y  áv\  bienaventura- 
do Seráfico  Pr.dre  San  Francisco,  y  en  nombre  de  S.  M.  y 
como  su  capitán  y  de  S.  S.  Cwl  Gobernador  Juan  Rí.mircz 
de  Yfliizco,  Capiían  General  en  estas  Provincias  por  S.  M., 
y  como  leal  ciiado  y  \a5allo  su}0,  y  por  viilud  de  la  comi- 
sión, poderes  é  insíruccion  que  para  ello  tiene  de  S.  S.—  man- 
daba y  mandó  poner  y  puso  dicho  palo  por  picota  en  dicho 
rollo,  que  así  está  hecho,  el  cual  fué  lijado,  y  puesto  en  alto 
según  y  cerno  se  acostumbra  hacer  en  las  ciudades  de  esta 


SS8  KA  BKVI8TA  DL  B€EN06   AIRKS. 

Gobern.iw.  ..  ,  ilemas  roinos  y  Señoríos  de  S.  M.  en  su  real 
nombro,  con  mero  y  raiíilo  imperio  y  entera  jurisdicción, 
donde  dijo  que  señalaba,  y  señaló  íuese  !a  plaz;i  pública  de  es- 
1 1  dicha  ciudad  y  el  medio  de  la  cuadra  de  dicha  plaza,  y  quip 
desde  hoy  dicho  diat^u  adelante  para  sienípre  jamás  se  nofn- 
bre  y  llame  esta  dicha  ciudad  San  Salvador  de  Velazco  en  él 
Valle  de  Jujui,  Provincia  del  Tudmian,  y  que  asi  se  ponga 
en  todos  los  autos  y  escrituras  quí*  se  hicieren;  y  en  él  dicho 
rolloy  picota  se  ejecute  justicia  púhücameiile  contra  los  dt- 
lincoentts  y  mtflhecíio'res,  y  mtindaba  y  matidó  que  ninguna 
persona  de  ni^vguna  suor  e  y  calidad  (\\ui  sea,  íio  sea  osado  dtí 
lo  quitar,  mudar,  ni  remíver,  so  pena  de  muerte  natural  y 
perdimiento  de  todiís  sus  bienes  aplicados  para  la  real  cá- 
maro, y  de  ser  habidos  por  traidores  ú  la  Real  Corona,  y 
que  la  Iglesia  mayor  de  di-iha  ciudad  sea  «u  nombre  y  adr»)- 
c.icioTí  deSan  Salvador  por  cu  uto  en  dicho  dia,  segundo  de 
Pascua  de  Resurrecíidn,  se  hafíindado  y  establecido  esta  dicha 
cinJad;  V  estando  su  merced  el  dicho  capilan  en  este  d¡ch:> 
asiento  echó  mano  á  sti  espada,  y  haci  Mido  las  ceremonias 
acostumbradas  echó  tajos  y  reveses,  y  dijo  en  voz  alta,  si  ha- 
bía alguna  persona  (\wi  contradijese  la  posesión  y  jurisdic- 
ción, y  no  hubo  coiilrudiccion  de  persona  alguna,  la  cual  di- 
cha fundación  y  ciudad,  dijo  que  la  haga  y  goze,  con  cargo  y 
a  l¡ta:Mcnto  (jue  si  percibiere  y  de  hallare  otro  asiento  ea 
mejor  corafaica,  mas  fértil,  y  útil  y  provechosa  para  dicha  pü- 
tíacíoa,  y  conversión  de  los  naturales,  que  se  pueda  y  ha^a 
de  trahladur  y  mudar  |)ór  su  persona  ó  pcrS.  S.  el  Gober- 
nador, ó  ¿-orla  persona  <|ue  en  hombre  de  S.  M.  gobernare 
estas  Pro\inciüs,  noquitüiult»le  el  nombre  ó  dicha  ciudad,  ni 
8  lu  Igli  sia,  ni  á  nadie  suó  cui^drns  y  solares;  y  así  en  esta  foi*- 
Ola  quedó  Ajado  ei^icho  árbol  de  Jusliciu  y  lomhda  la  dicha 


ACTAS  DE  FUNDACIÓN.  23Í) 

posesión  tod>»  lo  cii<il  qui'  (lidio  es,  por  ¡ñau. lato  de  su  mer- 
ced (lc;l  dicho  Gapita  a  se  hizo  y  pregonó  públicainente  en  al- 
tas é  inteligibles  voces,  por  voz  de  Juan  Qüichoa  ladino,  y  en 
señal  de  la  dicha  posesión  en  nombre  de  S   M.  se  dispararon 
arcabuces  y  otros  regocijos  que  se  hacen  en  casos  semejante 
concurriendo  mucha  gente  á  caballo  para  el  dicho  efecto  y  de 
como  asi  pasó,  su  merced  de  dicho  capitán  lo  pidió  por  tes- 
timonio á  mi  el  presente  escrii)aiio  para  'informar  á  S.  M.,  á 
su  Real  Audiencia   y  á  S.  S.  á  todo  lo  cual  fueriui  presentes 
el  muy  Reverendo  Padre  Juan  Puente  Rector  de  la  Compa- 
ñía de  Jesús  de  esta  Gobernación,  y  el  Capitán  Francisco  de 
Benavente,  y  Pedro  de  Godoy,  Juan  de  Segura,  y  Lorenzo  de 
Herrera,  Miguel  García   y  Maro  Antonio,  Francisco  Falcon, 
Juan  Méndez,  Bartolomé  de  í'aseres,  Gabriel  Garciade  Val- 
verde,   Juan  Muñoz   de  Veron,  Juan  Sandi,  Antonio   Lujan 
y  otros  vecinos  y  soldados  que   presentes  se  hallaron    de  esta 
Gobernación,  y  su  merced  lo  Armó  de  su  nombre— 7).  Fran- 
cisco de  Argañarás  Ante  mi  —Roarigo  Pereira— Escribano. 

Por  este  documento,  cuya  autenticidad  está  fuera  de 
iluda,  se  vé  claiamente  detallado  el  ceremonial  de  la  funda- 
cioif,  la  toma  de  posesión  y  la  coiocacioa  del  roilo,  ci)mo  sim- 
ulólo de  la  jurisdicción.  En  esta  acta  el  fundador  espresam^íí;- 
te  concede  la  facultad  de  trasladar  la  nueva  población,  bajo 
las  restiicciones  que  indica. 

La  ceremonia  de  sacar  la  espada  y  preguntar  si  había 
quien  se  opusiese  á  la  posesión  tomada  después  de  colocado 
el  árbol  de  justicia  ó  ro¿ío,  es  exactamente  como  en  Salta, 
según  y  como  se  acostumbra  ei\  las  demás  ciudades.  Esto 
vustiíica  lo  que  hemos  d  cho  en  otros  artículos  sobre  funda- 
ciones de  pueblos,  que  el  ceremonial  debía  ser  uniforme, 
«orno  rctullado  de  alguna  b  y  ó  iiistru'.'cion  de  L  corte.   Esto 


240  LA    RKVISTA    I>K    BIENOS    AIRKS. 

iiiirul'oia  [a  (>|)iiiÍ4Mi  (|Ui'  cniiliinos  tl|>^<l|K)^it()  tic  los  (iocu 
meatos  piiltlicndos  hnsla  nlioia  sobre  la  íuiidacioii  (ie  üiic* 
«os  Ayres. 

Vicente  G.  Qi  esada. 

rnurluirá.» 


LITERATURA. 

EL  DOCTOR  V.  MARTIN  DE  MOUSSY. 

(Apuntes  para  su  biografía.) 
I. 

Vive  actualmente  en  Paris  un  viajero  distinguido  que 
todos  hemos  conocido  durante  su  larga  residencia  en  estos 
paises,  por  sus  eruditos    y  notables  trabajos  publicados  en 
diversos  diarios  de  la  República,  por  sus  viajes  científicos  y 
sus  espío  raciones  del  vasto   y  fértil  territorio  argentino:  ese 
viajero  que  estudió  la  historia,  1 1  geografía,  la  estadística,  la 
geología  etc.,  de  estas  comarcas,  publicó  como  resultado  de 
sus  incesantes  tareas,  bajo  la  protección  del  gobierno  nacio- 
nal, una  obra  que  no  puede  faltar  de  la  biblioteca  de  ninguíTl 
ciudadano  ó  estranjero  que  desee  conocer  el  país — Descrip'    I  ^ 
tion  géographique  et  statistique  de  la  Confédération  Argentine    I   ''( 
—Paris.     Tres  gruesos  volúmenes  llenos  de  importantísimas    { 
noticias  son  el  fruto  de  aquella  larga  y  paciente  labor,  que    i 
aun  no  ha  terminado,  pues  se  ocupa  del  tomo  IV  que  formará 


V 


V, 


^Üi  Li   REVISTA   DE  BUENOS  AIRES. 

/  el  atlas  Je  ludas  y  cada  una  de  las  Provincias  y  territorios 
I  naciotialci.  Ese  viajero  se  llama  el  doctor  V.  Martin  de 
)  Moussy. 

Conocido  por  sus  obras,  hemos  querido  hacer  conocer 
su  biograüa  y  para  esto  escribimos  á  nuestros  eínpeñosos  y 
dilijeotes  amigos  de  Paris,  para  procurarnos  antecedentes 
sóbrela  vida  de  un  sabio,  cuya  celebridad  se  liga  á  nuestra 
historia  por  sus  escritos.  El  doctor  de  Moussy  no  es  un  es- 
Iranjero  cuy4  vida  sea  una  mera  curiosidad,  hay  entre  él 
y  los  argentinos  otros  vínculosjque  nos  unen,  y  son  sus  tareas 
para  hacer  estimar  nuestro  pais. 

La  Revista  de  Buenos  Aires,  que  se  honra  de  contarlo 
entre  sus  mas  notables  colaboradores,  que  ha  publicado  des- 
de los  primeros  números  trabajos  suyos  inéditos  de  sumo 
inlores,  debia  hasta  cierto  punto  este  justo  tributo  al  mé- 
rilo.  . 

Nuestros  empeños  han  sido  corooados  de  un  buen  resul- 
tado, pues  hemos  recibido  de  Paris  las  noticias  que  vamos  á 
publicar  tal  cual  ñolas  remite  un  amigo:  las  publicamos  sin 
la  Arma  del  autor  por  que  han  sido  escritas  para  un  artículo 
nuestro,  y  hemos  creido  mejor  reproducirlas  sin  mi)diücacion 
alguna.  Lo  hacemos  tan  o  mas  complacidos  cuanto  que, 
.  profesamos  al  doctor  de  Moussy  mucha  estimación  ly  leue- 
\l  mos  por  él  verdadera  amistad.  Benévolo  ap^sar  de  s\i  saber, 
complaciente,  insinuante,  es  uno  de  esos  escritores  que  tra- 
ían de  alentar  con  su  aninudoru  palabra  á  los  que  en  estos 
paises  se  consagran  al  estudio  de  la  historia.  El  doctor  do 
Moussy  no  cesa  de  mostrar  ea  Europa  el  movimiento 
intelectual,  los  recursos  y  riquezas  de  estos  paises,  y  lo  hace 
con  escelen  tes  medios  pues  pertenece  á  importantes  socicda- 
.1  s  cien  tifíeos  de  Paris, 


Y.    MARTm   DE  MODSST.  243 

Deploramos  siempre  la  parsimonia  de  nuestros  diarios 
respectó  ala  bibliografía,  pues  la  obra  del  doctor  Moussy  mere- 
ce se  le  consagren  artícelos  críticos  y  se  publiquen  en  frag- 
mentos sus  juicios;    porque  sus  conocimientos  se  utilizarian 
asi  entre  nosotros.     La  prensa  seria  no  puede  vivir  esclusi- 
vamente  de  la  polémica  política;    porque  aunque  es  mas  fácil 
llenar  esta  tarea,  falta  á  su  misión  desatendiendo  otros  inte- 
reses. Los  pueblos  no  viven  meramente  de  la  lucha    de  los 
bandos,  de  las  cuestiones  electorales  ó  de  proclamar  candida- 
tosj)apa  tales  ó  cnales  puestos;  nuestro'pais  reclama  algo  mas, 
tiene  sed  profunda  de  mejora,   necesita  co-n traer  sus  fuer- 
zas á  reparar   las  pérdidas  en  la  larga    lucha;   la  nación  -.-n 
está  pobrísima  porque  la  gtierra  destruye  los  hombres,  rué       v 
vuelven  inválidos  para  dormir  sobre  la  fértil   tierra,  em-       /    xkAM 
pobrecidos  y  desencantados  de|los  que  no  sab^m,   ó  no  quie-      f 
ren  convidarlos  á  otros  feslinesjque  á  las  batallas  para  que       /    f\XAJ 
tos  menos  cosechen  laureles  sobre  la  ruina  general,  sordos  al       S  ¿^•u?  (?^í^ 
llanto  de  las  viudas  y  de  los  huérfanos,  sin  pensar  sino  en      \!^  Ca^^J^ 
su  ambición. 

La  prensa  diaria  no  puede  abandonar  el  deber 
de  enseñar  al  pueblo  la  buena  doctrina,  generalizar  los 
conocimientos  útiles,  y  esa  tarea  es  tanto  mas  fácil  cuan- 
lo  que  tiene  abundantes  materiales.  La  obra  del  doctor  Mous- 
sy le  ofrece  variados  tópicos  en  ese  sentido. 

Es  preciso  ponernos  cuan^lo antes  en  el  camino  de  íá  ver-  \  v 

dad:  la  democracia  no  vive  de  la  mentira;  el  pueblo  no  tolera  |  \  ,  //tCiv'^ 
mucho  tiempo  á  los  que  lo  engañan,  y  su^silencio  es  precursor  V"  \/f^S^'^¡  ' 
á  veces  de  la  tempestad.  ^)j^^^' 

Por  eso  todas  las  obras  que  tienden  á  dar  á  conocer  los 
medios  de  engrandecimiento  y  bien  estar  que  poseemos,  pa- 
ra salir  de  la  pobreza  y  alejar  la  guerra,  deben  popularizar- 


f  w^l-í^ff  "^-^ 


244  LA   RETISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

ge;  porque  los  pueblos  empobrecidos  se  ajilan  incesantes  en 
absurdos  empresas  para  engañarse  aturdidamente  del  mal  es- 
tar que  los  devora. 

Dejemos  hablar  cuanto  antes  al  autor  de  los  apuntes  bio- 
gráOcos:  dice  asi- 

II. 

f  El  doctor  don  Víctor  Martin  de  Moussy  nació  en  junio 
de  1810  en  un  pueblito  á  ocho  leguas  de  París,  de  una  familia 
muy  decente.  Su  padre  fué  arquitecto  y  tenia  una  educación 
adelantada  particularmente  en  las  ciencias  físicas,  auiiqne 
mucho  menos  avanzadas  entonces  que  ahora.  Hizo  estudiar 
á  su  hijo  las  ciencias  naturales  y  particularmente  la  geogra- 
fía, en  que  sobresalió  desde  su  niñez. 

El  joven  hizo  sus  estudios  secundarios  en  Paris  en  los 
colejios  de  Henrique  IV  y  San  Luis,  con  muy  regular  éxito;  y 
en  1825  empezó  á  estudiar  la  medicina  en  la  escuela  de  Pa- 
ris. En  1830  entró  en  la  carrera  de  la  medicina  militar  y 
fué  mandado  al  hospital  de  instrucción  de  Strasburgo,  gran 
ciudad  sobre  la  frontera  alemana.  De  aquí  le  mandaron  al 
hospital  de  León,  y  después  fué  llamado  otra  vez  á  Strasbur- 
^  go,  para  un  puesto  superior.  Allí  aprovechólos  veranos  para 
* '  satisfacer  su  gusto  por  los  viajes  y  recorrió  á  pié  la  sierra  de 

^^   \/        Vosges,  y  la  del  ducado  de  Badén  ó  1  Selva-negra,  como  tam- 
*:    /     bien   la  Suiza  entera,  donde  estudió  largamente  los  Alpes, 
%Jé-^é^  \l      quizá  pensando  que  visitaría  algun  día  los  Andes,  y  pudosa- 

^       tisíacer  asi  su  gusto  por  los  estudios  de  la  naturaleza. 

Fué  laureado  en  los  concursos  que  tuvieron  lugar  en 
1855  y  54  en  el  hospital  de  Strasburgo  y  en  la  facultad  de 
medicina.  En  1855  volvió  á  Paris  donde  se  recibió  inme- 
diatamente de  doctor  en  medicina,  y  (fué  enviado  al  hos- 


V. 


T.    MiRTIN    DE    MotíSSY.  245 

pital  miiitai*  del  Val  de  guére  de  donde  salió  en  calidad  de 
ayudante  mayor  para  el  séptimo  regimiento  de  infantería  li- 
gera. Renunció  >u  empleo  al  final  de  1857  y  se  es- 
bleció  en  París.     Tenia  entonces  27  años. 

Aprovechó  su  libertad  para  entregarse  á  varios  trabajos 
históricos  y  científicos  que  le  hicieron  conocer.  Colaboró 
en  varios  periódicos,  particularmente  en  el  famoso  Nacional, 
encargádosele  tratase  la  cuestión  de  Oriente,  en  la  parle  his- 
tórica y  geográfica,  cuestión  entonces  ardiente  y  preocupa- 
ción de  toda  la  Europa.  Publicó  una  serie  de  artículos  muy 
notables  que  le  grangearon  las  simpatías  de  muchos  publicis- 
tas y  aun  del  gobierno  francés.  A  la  sazón  fué  recibido 
miembro  de  varias  sociedades  científicas  en  las  que  publicó 
rabajos  importantes  sobre  la  hijiene  pública,  las  epidemias 
y  end  micas.  Empezaba  su  norubre  á  ser  muy  conocido,  cuan- 
do su  amor  por  los  viajes  le  hizo  ceder  al  deseo  de  cono- 
cer la  mayor  parte  de  la  América  del  Sud,  país  por  el  cual 
tuvo  siempre  mucha  simpatía,  consecuencia  de  sus  estudios 
geográficos. 

Las  relaciones  que  habia  formado  desde  1836  á  4840  con 
personajes  bien  colocados,  y  las  academias  de  ciencias  y  de 
medicina  de  Pafis,  le  hicieron  obtener  el  apoyo  del  gobierno 
francés.  Los  ministros  Guizot,  de  relaciones  esteriorcs,  Vi- 
llemain  de  instrucción  pública,  Duferré  de  la  marina,  le  fue- 
ron particularmente  favorables.  Hizo  su  viaje  á  América  ea 
un  buque  del  estado,  y  fué  recomendado  oficialmente  á  los 
gobiernos  brasilero,  oriental  y  argentino. 

El  viajero  pasó  algunos  meses  en  el  Brasil  en  el  ano 
1841 ,  y  en  setiembre  del  mismo  año  se  estableció  en  Monte- 
video donde  empezó  á  ejercer  su  profesión  de  médico  en  laque 
adquirió  una  escelente  fama.  Empezó  inmediatamente  la  sé- 


/ 


¿1G 


LA     REVISTA    DE   BCENpS  AIHEd. 


V 


m^y^MIU^ty^ 


ríe  deestuJIüS  quese  babia  propuesto  llevar  á  cabo.  Mon*» 
/k'iideoera  un  punlodesuma  importancia  en  la  física  del 
f^lobo  por  su  posición  á  la  entrada  de  la  hi>ya  del  Plata.    Por 
otra  parte  era  un  centro  al  que  llegaban  muchos  emigrantes 
turopeus  para  de  alli  esparcirse  en  todos  los  países  del  Plata. 
£1  ductor  Martin  de  Moussy  estableció  en  su  casa  un  ob- 
servatorio astronómico  y  meteorológicoque  le  permitió  hacer 
«Jíservaciones  diarias  durante  doce  años;  á  estas  anadió  otras 
sobre  las  enfermedades  del  pais  y  la  aclimatación  de  los  eu- 
rojtos.     Este  trabajo  sin  interrupción  le  ha  proporcionado 
escribir  uun  obra  que  tiene  el  titulo  de  Ensayo  sobte  h  topO' 
grafía  física  y  médica  de  la  ciudad  de  Montevideo ^  que  tiene 
ea  manuscrito  enteramente  concluido  y  que  será  una  mina 
inagotable  de  observacicnes  completamente  nuevas  sóbrela 
fínica  del  globo  en  esta  parte  de  la  América  del  Sud.    Al  mis- 
ino tii-mpo  recojia  todos  los  documentos  posibbs  sobre  la 
historia  del  Plata,  y  formaba  una  biblioteca  que  lefaciliíaba 
trabajos  útiles  para  el  pais.     La  guerra  civil  que  devoraba  la 
República  Argentina   bajo  la  dominación  de  Rosas,  no  le  per- 
mitía realizar  sus  proyectos  de  viaje  en  las  regiones  argentinas. 


tV^^wM 


Permaneció  en  Montevideo  durante  todo  el  sitio  y  prestó  con 
el  mayor  desinterés  sus  seryícios  profesionales  en  los  hos- 
pitales de  la  plaza,  el  francés,  el  de  las  damas  orientales  etc. 
En ^854  la  paciflcacion  de  la  República  Argentina  le  hi- 
TO  veer  que  ya  había  llegado  el  tiempo  de  veriücar  lov 
provectos  que  habían  motivado  su  salida  de  Francia.  Tenia 
entonces  44  años  y  estaba  en  todo  el  vigor  de  su  edad.  Se 
y  dirijió  al  gobierno  de  la  Confederación  y  le  espuso  cual  era 
hu  proyecto  y  lo  que  podía  hacer.  El  cónsul  de  Francia  en 
Uontevideo,  el  señor  Maíllefer,  su  antiguo  colaborador  en  el 
Nacional,  hizo  saber  al  gobierno  argentino,  quien  era,  la  es- 


V.  MiRTlIS  DE  MOCSSY.  547 

timacion  del  gobierno  francés  para  el  viajero  y  la  entera  fé 
que  se  podía  tener  en  sus  luces  y  aptitudes  para  el  trabajo  á 
que  el  doctor  de  Moussy  se  comprometió.  Entonces  se  fija 
ron  las  condiciones  de  su  contmto,  cuya  continuación  du 
rante  varios  años  honra  tanto  al  gobierno  nacional  del  Para 
naque  lo  firmó  y  ejecutó  como  al  que  lo  cumple  actuad 
mente. 

A  esla  protección  oficial  se  debe  la  otra  enciclopédica, 
presto  terminada,  que  ha  prestado  ya  tantos  servicios  á  la  Re- 
pública Argentina  y  que  le  prestará  mayores  haciendo  conocer 
el  país  á  la  Europa  y  sirviendo  de  guía  para  la  emigración.  El^ 
título  de  esta  obra  es — Discriplion  Geographique  et  Staíislique 
de  la  Confédéraíion  Argentine,  Paris,  Didot  f reres  etc.  5  vol., 
publicados  ya 

La  obra  del  doctor  de  Moussy  es  muy  conocida  en  el 
mundo  científico  y  político.  Los  principales  periódicos  de  la 
Europa  le  han  tributado  justos  elojios,  y  todo  argentino  al- 
go conocedor  de  su  país,  puede  juzgar  de  la  exactitud,  del  tino 
y  de  la  serenidad  con  que  el  doctor  V.  Martin  de  Moussy 
ha  tratado  la  situación  económica,  moral  y  política;  como 
ha  previsto  el  porvenir  halagüeño  del  país,  porvenir  que  se 
realizará. 

Ningfna  nación  de  la  América-  tiene  una  geografía  mas 

[   completa  y  mas  práctica  que  la     ha   publicado  el  escritor 

V ilustrado  de  que  hablamos,  yes  de  felicitarse  haya  consa- 

igrado  sus  conocimientos  tan  estensos  y  tan   notables  en  la 

Idescripcion  del  pais  argentino. 


\ 


La  obra  del  señor  de  Moussy  puede  ser  hoy  la  base  de  ía      y 
Estadística  general  de  la  República. 

Añadiremos  que  mientras  nuestro  geógrafo  está  conclu- 
yendo su  Atlas,  que  proporcionará    ¡n  cuadro  el  mas  eiacto 


248  LA   REV1ST\   DE    BGE.NOS  álRES. 

que  ningu'i  oln»  de  la  conformación  del  país  y  de  su  estruc- 
luro  geológica,  el  doctor  V.  Martin  de  Moussy  no  pierde 
oinguna  ocadou  de  publicar  todo  lo  que  puede  llamar  la 
alencioo  sobre  la  República  Argentina.  Los  boletines  de  la 
Sociedad  de  geografía  de  Paris^  del  Insliluto  histórico^  de  la 
Sociedad  de  aclimatación,  áe  Meteorología  etc.,  están  llenos  de 
sus  escritos  sobre  varios  puntos  de  la  geograOa  argentina  gene- 
ral y  particular,  de  sus  peculiaridades  económicas  y  de  su 
historia  antigua.  El  es  el  alma  del  Comité  d' archéologie 
Américaine,  sociedad  recién  fundada,  que  va  adelantando  po- 
co á  poco,  y  debe  servir  de  centro  para  los  esludios  america- 
nos en  Paris.  Sus  trabajos  incesantes  han  dado  un  verdade- 
ro ínteres  á  las  publicaciones  de  este  comité, 

^  El  doctor  V.  Martin  de  Moussy  ha  encanecido  en  estos 
estudios  sobre  el  pais.  Es  el  primer  europeo  que  haya  es- 
tudiado todas  las  provincias  argentinas,  pues  las  ha  visitado 
sucesivamente  y  con  miras  serias,  ha  pasado  las  cordilleras 
de  Mendoza  y  deCatamarca,  de  Tucuman  y  de  Salta,  ha  visto 
Chile,  el  Paraguay  y  la  Banda  Orieníal.  Durante  cinco  años 
su  vida  jia  sido  errante  en  las  tierras  argentinas,  estudiándo- 
las por  orden  y  á  costa  del  tesoro  Nacional.  Ha  querido  ha- 
hlardetwu.  Asi  es  que  su  recuerdo  quedará  en  el  mis  como 
el  de  UQ  escritor  clásico  en  materia  de  geografía  fisica,  eco- 
\nómicaé  histórico. 


< 


a: 


Eü  este  ano  está  prestando  nuevos  servicios  al  pais  pre- 
parando todo  lo  que  puede  hacer  lucir  la  Exposición  Argenti- 
na en  el  certamen  universal  de  18G7  en  Paris.  Ya  mando  lu 
Memoria  uue  la  Revista  ha  publicado,  y  que  indica  todas  las 
riquezas  de  las  regiones  argentinas.  En  esta  oportunidad  su 
ubru  llamará  poderosamente  la  atención  sóbrelos  productos 


uue  la 
Je  las  r 

M      ■  


MARTÍN  DE  MOÜSSY. 


249 


argentinos,  y  su  actividad  y  tino  no  faltarán  en  semejante 
circunstancia. 

Su  demora  en  Europa  es  muy  proficua  para  la  Repú- 
blica, y  su  obra  debe  estimarse  como  un  monumento  enci- 
clopédico indispensable  para  el  derarrollo  y  progreso  de  los 
estudios  sobre  el  pais. » 

III. 

Tales  son  las  noticias  y  juicios  que  testualraente  repro- 
ducimos v  que  hemos  obtenido  de  París,  sobre  este  distinguido 
colaborador  de  la  Revista,  Tenemos  un  verdadero  placer  en 
hacer  conocer  á  nuestros  lectores  la  vida  de  un  escritor  tan 
notable  y  que  tanto  interés  toma  y  ha  tomado  por  la  Repúbli- 
ca Argentina. 

Mas  tarde  publicaremos  apuntes  análogos  sobre  otros 
colaboradores. 


V.  G.  QüESADA. 


LA    LÁMINA    DE   ORÜRO    Y    LA  GUIRNALDA 
Y  PALMA  DE  POTOSÍ 

depositadas  en  la  Sala  de  Audienria  dei  Superior  Tribunal  de  Jnstíeía 
de  Buenos  Aires. 

Señor  doctor  don  Benito  Carrasco. 

Señor: 

Sin  otro  tiUilo  que  el  de  Rtlalor  y  Secretario  del  respe- 
table Cuerpo  que  tan  dignamente  preside — me  permito  poner 
bajo  sus  auspicios  el  humilde  Estudio  Histórico,  que  rerae- 
moia  el  glorioso  orijen  de  los  dos  augustos  monumentos  que 
se  guardan  relijiosamoiUe  en  el  salón  de  Audiencia  del  mis- 
mo. 

Anjel  J.   Carhanza. 


GLORIAS  NACIONALES.  251 

*'E1  monumento  de  plata  y  oro  que  con 
"esta  fecha  se  remite  á  la  sala  consistorial 
*'ilel  muy  ilustre  Cabildo,  que  como  Gober- 
"nador  político  preside  V.  E.  en  esa  Gapi- 
*'tal,  vá  con  los  eminentes  designios  de  per- 
*'petuar  los  prodijiosos  triunfos  ganados  por 
"V,  E.  contra  las  armas  británicas,  y  de 
*'que  las  futuras  jeneraciones  inclinen  su 
•'respeto  y  agradecimiento  á  presencia  del 
'•memorable  nombre  y  escudo  de  la  casa 
'*de  un  meritisimo  patriota,  Geiieral,  liber- 
**lador  de  los  pueblos  de  la  América  me- 
"ridional,  y  admirable  autor  de  tantos 
"timbres  añadidos  á  la  historia  del  reina- 
ndo del  mejor  de  los  monarcas  de  la  tierra 
•*etc '* 

*••  •  "Esta  d  mostración  del  intimo  in- 
terés ifue  V,  S,  ha  tomado  en  tas  glorias 
de  esta  Capital,  quedo  ya  colocada  en 
su  sala  Capitular,  para  continuo  r<- 
cuerdo  de  lajene^osidad  dnV.S»"" 

(Carta-oficio  del  Cabildo  de  Oru- 
ro  á  Liniers,  de  19  noviembre 
1807,  y  contestación  de  este, 
fecha  11  enero   1808.) 


.La  mayor  parle  de  los  que  han  podido  contemplar  de 
cerca  las  des  colosales  urnas  encerrando  otros  tantos  trofeos 
de  piala  acendrada  y  oro  finísimo  del  Perú,  que  adornan  los 
muros  laterales  de  la  Sala  de  Audiencia  del  Superior  Tribu- 
nal de  Justicia,  apenas  sabrán  darse  cuenla  de  lo  que  esos 
emblemas  simbolizan. 


25á  LA  REVISTA    DE    RÓENOS   AIRES. 

No  es  fácil  presumir  (lue  ellos  iiunortaliceii  dos  aconte- 
cimientos igualmente  honrosos  para  nosotros — la  victoria  de 
un  pueblo  heroico  sobre  el  aguerrido  ejército  de  una  podero- 
sa Nación,  y  e\  magnánimo  desprendimiento  de  un  gran 
Ciudadano  cuya  vida  fué  ejemplar  en  virtudes  y  abnegación  — 

Justos  apreciadores  de  tan  encumbrado  mérito,  dos 
pueblos  remotos,  conmovidos  por  el  eco  atronador  de  la 
fama,  se  proponen  en  momentos  solemnes  y  tienen  la  suerte 
de  dar  cima  al  generoso  pensamiento  de  perpetuar  por  me- 
d  ode  la  alegoría^  los  asombrosos  hechos  de  ar  mas  de  1806 
y^7,  1812  y  13. 

Y  sino,  ahi  está  el  Real  de  Oruro  votando  una  lámina  de 
nobles  metales  á  la  iiwicta  ciudad  de  Buenos  Aires,  y  el  ven- 
cedor en  la  Ciadadela  y  campo  de  Casíauares  recibiendo  de  las 
delicadas  manos  de  las  Potosinas,  esa  espléndida  guirnalda  y 
palma,  en  memoria  de  sus  leales  servicios  á  lo  Patria! 

Simpáticos  á  la  idea  de  popularizar  el  conocimiento  de 
nuestras  glorias  nacionales— sin  rival  en  el  Nuevo  Mundo  — 
vamos  á  trazar  el  esboso  de  aquellos  testigos  silenciosos  pero 
elocuentes  de  un  pasado  magnifico,  y  qué  á  semejanza  del 
tabernáculo  de  la  Catedral  de  Córdoba,  han  sido  respetados, 
no  obstante  su  materia  preciosa,  por  la  lava  ardiente  de  la 
guerra  intestina  que  no  se  atrevió  á  profanar  el  recinto  sa- 
grado donde  los  custodiará  por  siempre  el  jénío  desvelado 
de  la  Victoria. 

II. 

« 

El  3  de  agosto  de  1807,  adjunto  y  congregado  en  sesión 
efitraordinaria,  en  su  Sala  Capitular  á  son  de  campana  tañida, 
í'\  raul  ilustre  Cabildo,  Justicia  y  Uejimientode  la  noble  y  leal 
Villa  de  San  Felipe  de  Austria  el  Koul  do  Oruro— se  procedió 


GLORIAS  NACIONALES.  255 

á  la  apertura  de  una  Carta  circular  datada  el  i  O  de  julio 
próximo  anterior,  en  que  el  Cabildo  de  Buenos  Aires,  á  la  vez 
que  acompañaba  un  ejemplar  impreso  del  tratado  de  capitu- 
lación definitiva  celebrado  entre  los  jefes  ingleses  españoles 
noticiábale  la  t  tal  destrucción  de  las  numerosas  huestes  con 
que  la  orguUosa  Albion  soñó  sujetar  á  su  tridente  estas  codi- 
ciadas rejiones. 

Pasmado  con  semejante  nueva,  y  deseoso  de  perpetuar 
y  llevar  á  la  posteridad  un  triunfo  tan  raro  y  completo  — 
mandó  se  tomase  razón  de  ambos  documentos  en  el  respecti- 
vo libro  concistorial — previo  acuse  de  recibo — con  el  mas 
datético  reconocimiento  al  fidelísimo,  jeneroso  y  magnifico  Ayun^ 
tamiento  de  Buenos  Aires,  merced  á  cuyos  sacrificios  y  esfuer^ 
7M,  eran  debidos  el  esplendor  de  la  relijion,  el  desagravio  de  las 
armas  de  S.  M,  y  la  serenidad  de  todo  este  Continente  meridio- 
nal.    Decretando  asimismo,  un  solemne  Te  Deum  laudamu^ 
en  la  Santa  Iglesia  Matriz;   honras  funerarias  en  todos  los 
templos  en  sufrájio  de  las  almas  de  (/íonosamemona  délos 
que  fallecieron  en  los  reñidos  combates  del  12  de  agosto  1800 
y  gran  domingo  5  de  julio  1807  -Salvas,  luminarias  genera- 
les por  cuatro  noches  consecutivas,  etc. — y  terminó  aquella 
memorable  sesión,  acordando — «que  en  testimonio  de  la  in- 
tima parte  que  ha  tomado  este  cuerpo,  (tf'stual)  en  los  in- 
marcesibles laureles  que  coronan  al  dicho  valeroso  pueblo, 
heredero  de  la  constancia  y  mcignanimidad  de  su  inmortal 
fundador  el  nobilísimo  vascongado  don  Juan  de  Garay,   se 
disponga  con  la   posible  brevedad  á  dirección  diputada  del 
enunciado  señor  alcalde  ordinario  de  1"  voto,  doctor  don 
José  Eujeniodel  Portillo  y  Garay,  una  digna  lámina  de  plata 
pina,  guarnecida  de  oro,  dedos  va'^as  de  elevación  geométrica 
proporcionada,  con  inscripción  sencilla  y  alusiva;  la  que  remi- 


254  U   REVISTA   DE  BUENOS   AIRES 

lida  y  aceptada  su  colocación  en  la  Sala  Consistorial  de  la  di- 
cha capital  de  Buenos  Aires,  eternice  la  memoria  de  los  ad- 
iPiniblos  reiterados  triunfos  contra  las  armas  británicas  en 
los  días  iáde  agosto  i80G  y  5  de  julio  del  presente  año,  jun- 
to con  la  gratitud  de  este  distinguido  v  c  Uilario;  costeándo- 
se laml)i«M)  otra  l'miina  de  broivcc  relativa  á  los  diehos  gran- 
des acontecimientos,  para  perpetuarlos  á  la  fachada  pública 
de  estas  Casas  Capitulares.»  (1) 

El  19  de  agosto  se  despichaba   tan  ho  loríficj  acta  con 
oGcio,  al  cabildo  de  Buenos  Aires. 

111. 

Aun  ^e  saborci^biin  en  esta  ciudiui  los  honores  embria- 
í^antes  dp|  triunfo  y  unánimes  rainifestaciones  de  aplauso  que 

Á,  Firmaron  este  honroso  documento,  refrendado  por  el  escribano 
de  S.  M.  don  Jost*  Manuel  Delsarlo,  los  siguientes  cihildanles— Señor 
doctor  don  José  Eujenio  del  Portillo  y  (laray,  abogado  de  las  Reales  audien- 
cias del  reino.  consuUur  y  calificador  por  el  tribunal  apostólico  de  la  inqui- 
hiciüu  del  l'erü,  alcalde  ordinario  de  ier  voto  de  la  Villa  de  Oruro  y  pue- 
blos de  su  jurisdicción  (a);  dou  José  Gavino  Ruiz  de  Sorzaao.  alcalde  or> 
diñarlo  de  segunlo  voto:  don  José  Mariano  del  Castillo,  alcalde  mayor 
provincial  de  la  Santa  Hermandad — don  Manuel  Serrano,  decano  y  don 
Melchor  Saavedra,  rejidores  perpetuos;  don  José  l^osada  Hubin  (ministro 
contador)— con  asistencia  del  doctor  don  Pedro  Ignacio  de  Rivera,  sindico 
procurador  general— y  el  licenciado  don  Juan  Manuel  Porcél^ asesor  ge- 
ueralde  Cabíldc 

(a)  El  doctor  don  Eujenio  PortíHo  era  cordobés  y  representó  A  su 
provincia  natal  en  el  Congreso  que  sancionó  la  consUluciou  de  1826— Al 
rayar  la  presente  centuria  se  encontraba  en  el  alio  Perú,  desde  donde  co- 
hlK>ró  asiduamente  <>n  el  «Telégrafo»  de  Cabello  con  el  anagrama  arcftdi- 
co  de  Bnio  TuUio  drope,  publicando  en  aquel  famoso  periódico  sensato^ 
artículos  liistóricos  y  en  los  que  se  propusodemostrar  que  el  verdadero 
fundador  de  Rúenos  Aires,  fué  el  animoso  é  ilustre  hijo  de  Sanlullan,  gene- 
ral doo  Juan  de  Caray,  en  cuya  familia  entroncaba.  Esto  dio  márjen  ft  una 


GLORIAS  NAC10?(ALES.  25» 

s 

llegaban  de  Chuquisaca,  Santiago  de  Chile,  Lima,  Giiamanga, 
Bogotá  y  otras  partes,  cuando  en  los  últimos  días  de  noviem- 
bre vino  ü  manos  del  Cabildo,  la  inscripción  impresa  de  dicha 
lámina,  su  esplicacion  y  advertencias,  anunciándose  que  la  re- 
misión se  veriíicaria  indefectiblemente  por  el  correo  jeneral 
cstr.  ordinario  que  partía  deOruro  el  í9  del  propio  mes. 

En  efecto,  el  correspondiente  al  2^  de  dicietubre  de  1807 
fué  portador  del  conocimiento  y  cajón  quecontenia  la  precita- 
da lámina,  la  que  á  fin  de  satisfacer  la  creciente  curiosidad 
del  vecindario  que  anliolaba  conocer  ei  costoso  monumento 
consagrado  á  sus  hazañas  — procedió  á  armarse  inmediata- 
mente y  á  las  seis  de  la  tarde  de  ese  dia,  yuedó  colocada 
ba  o  un  hermoso  dosel,  al  pie  de  los  retratos  de  Carlos  IV.  y 

contienda  de  critica  literaria  en  la  que  lucieron  su  erudición  el  señor 
Araujo  (a)  Patricio  de  Sumos  Aires,  y  el  paraguayo  doctor  P.  V.  Cañete, 
quedando  establecido,  que  don  Juan  de  Alsíua  se  equivocó  en  su  A/ma- 
nak  para  4802,  al  fijar  la  fundación  de  esta  ciudad  en  época  distinta  á  la 
del  miércoles  11  de  junio  1580. 

I'oseia  variados  conocimientos,  fué  patriota  en  sumo  grado  y  uno  de 
los  primeros  eu  dar  libertad  á  sus  numerosos  esclavos.  Era  de  estatura 
pequeña  y  trato  afable.  Conservamos  el  ejemplar  de  aquella  constitución 
y  muiifi'sto  que  li  acompaña,  que  perteneció  á  su  uso  y  el  cual  contiene 
adiciones  y  notas  preciosas  puestas  por  él  al  revisarla.  En  1839,  recor- 
rió l'orlilla  las  calles  de  Buenos  Aires  con  el  gorro  frigio,  relando  asi  el 
))uder  de  Rosas  que  se  desmoronaba. 

Felizmente,  este  no  supo  ó  no  hizo  caso  del  hecho  y  nuestro  protago- 
nista logró  morir  tranquilo  el  18  de  enero  1843  á  los  8/i  años  de  edad— 
casi  á  la  misma  hora  en  que  su  amigo  el  coronel  don  Vicente  Dupuy  des- 
pués de  haber  jugado  un  rol  iniportanle  en  la  trajedia  de  San  Luis  (1819) 
olvidado  de  todos,  abandonaba  también  la  vida  á  los  68  años  en  un  barrio 
solitario  de  esta  ciudad— Sobre  cuyo  punto,  rectificamos  al  señor  Hudson, 
quien  en  la  pag,  538.  tom.  3."  de  esta  Revista  hacia  fallecido  á  Dupuy  por 
el  año  23—  ^V.  Obituario  de  la  Uecoleta.) 


f56  LA  REVISTA   DE  BUENOS   AIRES. 

Ilaria  Luisa  en  el  gran  salón  del  Real  Consulado,  que  recien 
concluido  se  estrenó  con  tal  motivo. 

A  lo  que  parece  fué  la  mente  del  Ayuntamiento  de  Oru- 
ro,  que  hiciera  su  personeriaen  el  acto  solemne  déla  entrega 
el  señor  don  Juan  José  de  Lezica  que  hasta  lines  de  mayo 
( 1 807j  desempeñó  el  elevado  puesto  de  prior  del  Real  Con- 
sulado, (i)  Mas  antes  qre  arribase  el  obsequio  de  que  nos 
ocupamos,  habia  espirado  su  servicio  bienal,  siendo  reempla- 
zado por  el  señor  don  Ignacio  de  Rezabal — primer  coman- 
dante del  tercio  de  voluntarios  vizcainos  denominado  de  la 
Amistad— y  en  quien  recayó  la  diputación,  por  haberse  re- 
suelto que  esta  se  cometía  al  empleo  de  Prior. 

El  sucesor  de  Lezica,  á  una  urbanidad  insinuante,  reu- 
nia  mui  meritorios  antecedentes. 

Pertenecia  al  número  de  aquellos  intrépidos  ciudadanos 
que  en  el  momento  del  peligro,  abandonaron  sin  repugnancia, 
familia,  comodidades  y  relaciones  mercantiles  para  acudir 
presurosos  allí  donde  la  necesidad  de  la  Patria  lo  exijia. 

Como  2.  ®  jefe  del  brioso  batallón  de  Cantabria  y  á  las 
órdenes  del  comandante  don  Prudencio  Murgiondo,  después 
de  una  marcha  forzada,  fué  el  primer  cuerpo  que  llegó  y  tra-» 
bó  combate  con  el  enemigo  en  los  corrales  de  Miserere  (2  de 
julio)  y  también  fué  el  primero  cuya  gallarda  bandera  se  vio 
tremolar  por  las  calles  de  Buenos  Aires,  en  las  acciones  par- 
ciales de  los  dias  2  y  5  de  julio  y  en  la  jeneral  de  5  del 
mismo  en  que  llevó  delante  de  si  el  estrago  y  la  muerte.      (3) 

2«  Oficio  de  esa  ilustre  Corporación  al  señor  Prior,  fecha  19  noTiem- 
l)re  1807. 

3.  Esta  fuerza  constaba  de  523  plazas  efectivas  y  la  compañia  de 
Cazadores  era  compuesta  en  su  totalidad  de  Correntinos.  En  los  cltadns 
eoeOMtros,  sufrió  una  baja  de  mas  de  COUombrcsl    {Relación  de  los  mi' 


GLORIAS    NACIONALES."  257 

De  consiguiente,  pocas  personas  eran  tan  aereedorasá  esta 
distinción,  como  el  nuevo  Prior,  que  preocupado  con  el  alto 
rol  que  debía  jugar,  se  abocó  luego  con  el  Gobernador  y  Ca- 
pitán Jeneral  Liniers,  á  quien  al  tiempo  de  entregar  el  pliego 
que  le  dirijia  el  cabildo  de  Oruro,  le  manifestó  el  diseño  de  la 
lámina  como  sus  deseos  de  presentarla  en  la  Sala  Consisto- 
rial rodeada  del  aparato  y  preeminencias  á  que  se  hacia  aciee- 
dor  un  rasgo  tan  jeneroso  como  trascendental. 

El  afortunado  caudillo  adhirió  benigno  á  esta  justa  súplica 
y  otorgó  todos  los  recursos  al  alcance  de  su  alta  majistratura. 

Llenado  este  requisito  el  activo  prior,  exhibió  en  seguida 
ante  el  Cabildo,  el  cuaderno  en  copia  de  sus  credenciales, 
reservando  el  principal  para  su  tiempo. 

Interesada  por  su  p^rte,  aquella  corporación,  en  que  se 
diera  toda  la  solemnidad  posible  ul  acto  que  se  preparaba, 
tenia  acordado  desde  el  3  de  diciembre,que  el  rejidor  don 
Antonio  Piran  y  el  cabnllero  sindico  procurador  jenernl  don 
Benito  de  iglesias,  dispusieran  lo  conveniente  al  llcí  o  le  sus 
patrióticas  miras  y  lucimiento  de  la  fiesta,  obtenida  que  fues  ; 
la  adquiescencia  del  Capitán  Jeneral. 

Terminados  estos  pasos,  convocó  Rezabal  para  el  in  - 
mediato  dia  í¿S,  á  los  individuos  del  Real  Consulado  para 
celebrar  Junta  de  gobierno. 

Despachados  los  asuntos  de  la  sección  é  instruido  este 
de  antemano  del  encargo  con  que  se  honraba  á  su  presidente, 
le  rogó  tuviera  la  deferencia  de  hacer  las  veces  del  ayunta- 
miento donante  en  el  acto  solemne  que  iva  á  tener  lugar. 

ritos  y  servicios  contrñdos  por  el  batallón  de  voluntarios  Cántabros  de 
ia  amistad  en  Buenos  Aires.     1S08. 

Rezabal,  falleció  en  esta  ciudad  el  15  febrero  1825— á  la  edad  de  67 
años.     Era  natural  de  Aisnaga,  ip.  ovincia  de  Guipúzcoa  en  España.^ 

7 


2.';S  \A  nrv!STA  ni:  nríNo<UR«. 

Estíi  propucsU\  fiíéacojidapí)!' aclímacion  y  en  su  vir- 
tud se  acor  Jó  lo  que  sigue:  iyEnterados  todos  los  spfiores 
Vocales,  deseando  niauiíestar  al  Ilustre  Cabildo  de  Oruro  el 
agrad  cimiento  debido  á  so  digna  memoria,  y  en  todo  con- 
tribuir al  honor  de  su  representación  en  un  acto  tan  propio 
del  mas  acendrado  patriotismo  con  que  ha  dado  un  ejemplo 
singular  del  reconocimiento  mas  puro  á  las  fatigas  y  traba- 
jijs  de  este  noble  vecindario,  para  rechazín*  al  ene  nigo  qn»^ 
ya  coalaba  entre  sus  victorias  la  presa  de  estos  dominios: 
acordaron  de  unánime  conformidad  hacer  las  veces  de  la 
rspresada  Villa,  conduciendo  eo  triunfo  la  Lámina,  y  con  la 
üslenlacion correspondiente  á  su  justo  m'rilo.» 

Eiitreínnlo,  d«  corada  convenientemente  la  Casa  Consu- 
lar continuaba  franca  la  entrada  á  sus  salones. 

Una  guardia  de  honor  compuesta  de  60  hombres  escoji- 
dtis  y  perfeclameute  uniformados  del  batallón  que  mandaba 
Rt'zúbal  (Cántabros),  con  su  capitán  y  teniente  á  la  cabeza, 
montaba  los  centinelas,  de  los  que  se  velan  dos  al  pié  de  la 
lámina,  otros  bntosen  la  puerta  del  salón,  en  la  de  la  ante- 
sala y  los  respectivos  hasta  la  déla  calle,  permaneciendo  asi 
bosta  la  tarde  del  dia  24,  fijado  por  el  donante  para  que  se 
verificase  su  entrada  pública  y  entrega. 

Por  la  noche  una  vasta  iluminación  interior  y  esterior; 

un  ambigú  á  discrccioo  en  el  que  reinó  la  cordialidad   y  la 

abundancia,  á que  spaj;regaban  las  dulces  armonías   de  una 

primorosa  banda  de  música  militar— entretuvo  hasta  muy 

tarde  ul  numeroso  y  selecto  concurso  que  se  agolpaba  ó  sus 

puertas  en  brazos  de  la  novedad.     (4) 

AtMlEL  J.  Cakban'^a. 
(GunUuuará^ 

A.    ConUttacioti  del  Priifr  Betábaí  á  la  üutlre'^Villa  dt  Orur; 
£ruro9  1803. 


LAS  DOS  LEYENDAS. 

«SCENA3    PE   LA   VIDA   COLONIAL    EN   EL   SIGLO    XVI. 

(Crónica  de  la  Villa  Imperial  de  PotosL) 
1560. 

Pix)mediaba  el  mes  de  setiembre  de  1 560.  Largo  rato 
haeiii  que  el  sol  habia  desaparecido  tras  las  altas  cimas  délos 
Andas.  La  noche  era  oscura  y  solo  las  estrellas  relucian  cu 
el  fondo  azul  del  firmamento.  El  viento  era  recio,  y  en  los 
cerros  ó  laderas  ardian  multitud  de  fuegos,  inesplicabie  al 
que  los  veia  á  la  distancia.  En  torno  de  aíjuellos  fuegos  ap  i- 
recian  jentes  cuya  ocupación  era  mantener  la  llama  que 
duraba  horas,  la  cual  en  vez  de  debilitarse  se  elevaba  en  rá- 
fagas ardientes  al  soplo  del  viento.  Aquellas  fogatas  tan  mul- 
tiplicadas mostraban  que  eran  intencionales,  pues  el  incen- 
dio estaba  limitado  á  un  pequeño  radio  en  cada  una  de  ellas. 
Se  velan  en  los  sitios  donde  el  viento  azotaba  con  mas  fuerza, 
y  aquello  si  era  una  diversión  no  hacia  el  elogio  de  la  sensatez 
délos  que  asi  empleaban  el  tiempo— ¿Era  una  señal  belicosa? 
Pero  no  se  oia  el  sonido  de  las  trompas  ni  el  alarido  salva- 
je que  los  índijenas  acoslumbran  en  sus  funciones  guerra. 


25rt  LA  REVISTA  DE  BÜENC8   AIRES. 

¿Era  la  ceremonia  dealgiin  culto  desconocido,  que  mantenía 
al  soplo  del  viento  el  fuego  sagrado? 

El  que  llegaba  á  Potosí  por  vez  primera  no  podía  darse 
cuenta  de  aquellas  escenas  fantásticas  y  de  aquellas  hogueras 
misteriosas. 

Y  eo  verdad,  era  casi  un  culto  el  origen  de  aquellos  fue- 
gos. 

Por  ellos  pretendían  obtener  lo  que  aquel  ministro  do 
Pluton.  ágil  para  ii  á  casa  de  los  malos,  era  cojo  para  llevar 
(\  la  de  los  hombres  de  bien.  Si  los  indios  no  conocían  las 
tradiciones  mitolójicas,  hacían  lo  posible  por  obtener  el  ob- 
jeto «in  preocuparse  mucho  de  los  medios.  No  tributaban 
culto  á  Pluto,  dios  de  las  riquezas,  pero  trataban  de  obtener- 
las. 

¿Cual  era  la  ocupación  de  aquellas  jentes  en  torno  de  la 
llama  y  á  la  intemperie?     Acerquémonos  á  uno  de  esos  gru- 
pos.^ 

Sabidas  son  las  distintas  operaciones  que  se  usan  para 
el  beneficio  del  metalen  unamina  de  plata,  pues  este  compacto 
y  depurado  es  el  resultado  de  la  fundición.  Al  principio  del 
desí'ubrimíenlo  del  famoso  Potosí,  pudieron  sin  esfuerzo  pu- 
rificar la  plata  y  separarla  de  las  escorias  y  basuras  poi  me- 
dio del  fuego  alimentado  con  grandes  fuelles;  pero  ya  pc.v  la 
dureza  del  metal  ó  por  la  imperfección  de  los  medios  em- 
pleados, el  resultado  se  hacia  dificíK  muy  dudoso  eu  muclii- 
8imas  ocaciones.  Entonces  recurrieron  á  una  invención  du 
los  Incas  p»íra  la  fundición  y  purificación  de  la  piala. 

De  barro  cocido  formaban  unas  grandes  vacijas,  altas  y 
con  algunos  agujeros  ó  respiraderos.  Dentro  de  ellas  po- 
nían carbón  encendido  y  encima  el  metal.  Estas  vocijas  las 
colocaban  en  los  parajes  donde  el  viento  era  mas  recio  y  cui- 


LAS  DOS  LEYENDAS.  2    I 

toaban  de  reponer  el  carbón,  de  donde  provenían  aquellas 
singulares  luminarias  en  todos  los  collados,  cerros  y  campos 
cercanos  de  las  minas.  De  este  modo  derretían  el  metal,  y 
luego  hacían  otras  fundiciones  sucesivas  para  puríücarlo, 
sirviéndose  de  fuelles  pequeños  ó  canutos  con  que  soploban. 

A  estas  formas  de  barro  llamaban  guairas,  «y  de  noche, 
«dice  Martínez  y  Vela,  había  tantasde  estas  guairas,  que  otros 
**lU\msíhanguainachimas,  por  lodos  los  campos  y  collados  que 
«parecían  luminarias.  Y  en  tiempo  que  había  viento  recio 
«se  sacaba  gran  cantidad  de  plata:  cuando  el  viento  faltaba, 
t  por  ningunn  manera  se  podía  sacar  ninguna.  De  manera 
«que  asi  como  el  viento  es  provechoso  para  navegar  en  el 
*mar,  lo  era  en  esta  villa  para  sacarla  plata.»  {i) 

Aquellos  fuegos  eran,  pues, guairas  en  torno  de  las  cuales 
losindíjenasse  agrupaban  para  mantenerlo  hasta  obtener  el 
metal  derretido.  La  operación  se  hacía  de  día  ó  por  la  no- 
che, dependía  de  la  voluntad  ó  la  avaricia  de  los  mineros. 

Los  indios  tenían  entonces  un  empeño  especial  en  esas  ope- 
raciones, porque  no  existía  aun  la  mita  y  el  trabajo  forzado; 
ellos  sacaban  el  metal,  que  robaban  y  se  enriquecían.  «Y  es- 
«to  fué  cauS'i,  dice  Martínez  y  Vela,  que  de  muchas  partes  del 
«reino  acudieran  tantos  millares  de  indios  á  esta  villa  para 
«aprovecharse, pues  había  para  ello  tan  grande  aparejo.» 

Los  españoles  habían  adoptado  el  sistema  siguiente:  los 
indios  que  trabajaban  en  las  minas  estaban  obligados  á  dar- 
les un  marco  por  semana,  y  sí  era  muy  rica  dos,  y  si  no  te- 
nían mina  á  los  encomendadores  de  indios  les  daban  medio 
marco  cada  semana.  Después  de  establecida  la  mita  todo 
cambió. 

1.  Historia  de  la  Villa  Imperial  de  Potosí,  por  don  Bartolomé 
Marlinez  y  Vela.  M.  S. 


)Hi±  LA    REVISTA    DE    BOKNOS    AIRES. 

Kbla  ^¡luaeio^esl)lica  la  multitud  do  guairas  que  en  aque* 
lia  noche  upureeian  en  los  alrededores:  los  indios  tenían  un 
interés  personal  eu  aquel  trabajo,  pues  pagan  Jo  un  naarco 
semanal  lo  domas  era  suyo.  El  trabajo  se  hacia  libre  y  el 
ejupeuO  era  inmenso:  la  codicia  habia  descendido  ya  a  la  raza 
somelíJa,  y  muLMUs  indíjenas  no  tenían  mas  propósito  qu'j 
tundirla  piala  para  esconderla  eu  sus  tierras  é  impedir  que 
los  conquistadores  la  llevasen.  Estas  ideas  daban  un  movi- 
miento activísimo  á  las  guairas. 

En  torno  de  estas  y  á  la  lumbre  entonaban  sus  cantos  y 
los  yaravicus  atraían  con  sus  canciones  populares  á  los  indios 
que  venían  á  escucharles  á  la  luz  vacilante  de  la  llama,  bajo 
el  cielo  dcbpejado  de  aquel  clima  frijiJo.  A  la  distancia  aque- 
llos grupos  tenían  el  aspecto  mis  f  iUtáslico  y  singular. 

Potosí  despertaba  ya  la  ávida  sed  de  metal  en  todos 
los  conquisladoreSj  y  frecuentemente  llegaban  los  aven- 
tureros. 

Aquella  misma  tarde  habían  llegado  dos  viajeros.  El 
uno  tendría  cincueiita  anos,  era  buen  cristiano,  según  la  le- 
yenda, dejaba  su  mujer  y  sui>  hijos  en  la  Metrópoli,  y  veniu 
á  buscar  fortuna.  El  otro  era  joven,  alegre,  de  malas  cos- 
tumbres y  en  sus  contratiempos  apelaba  a  llamar  el  Demo- 
nio que  lo  salvase  de  sus  cuitas;  por  que  la  vida  sin  amores 
y  dinero  le  parecía  pcorque  los  inflemos.  Ambos  creían, 
como  el  vulgo  de  aquellas  edades,  que  bastaba  llegar  á  Potosí 
para  corlar  á  cincel  la  plata  del  portenti>so  cerro.  Estaban  fa- 
tigados del  penoso  viaje:  uno  esperando  en  la  misericordia 
de  Dios»  orando  para  mejorar  de  fortuna  y  procurar  el  bien 
estar  á  su  familia;  el  otro,  renegando  y  llamando  á  Lucifer  en 
su  ausilio  pues  no  teoía  un  cuarto,  ni  donde  dormir,  ni  be- 
ber, ni  amores. 


LAS   DOS  LEtENDAS.  265 

~  Me  voy  al  cerro  -dijo  el  mas  anciano,  sacudiéndose 
<  1  polvo  de  sus  zapatos. 

—Tengo  hambre! — le  respondió  el  otro. 

—Quiero  plata;  necesito  no  perder  tiempo — replicó  el 
de  cabello  cano. 

— Idos  con  rail  demonios!  •  •  •  •  que  yo  voy  á  buscar  al 
ÍMablo  si  me  dá  de  comer  y  beber. 

El  uno  dejó  su  maleta  en  la  hostería  para  dirijirse  ape- 
sar  de  la  hora  hacia  el  cerro,  y  el  mus  jó\en  buscó  alguna  de 
sus  raídas  prendas  para  trocarla  por  comida. 

Llegó  el  primero  al  cerrillo  que  llamaban  Huaina-Po- 
iosi,  y  fatigado  se  sentó  á  descansar.  La  subida  de  aquel  cer- 
ro había  postrado  sus  débiles  fuerzas.  Alli  oró.  esperaba 
la  riqueza  implorando  la  providencia  y  sin  omitir  para  obte- 
nerla trabajo  ni  fatiga:  no  era  avaro,  la  deseaba  para  su  fa- 
milia. 

«Queriéndose  levantar  para  proseguir  adelante,  cuenta 
«Martínez  y  Vela,  afirmó  el  pié  en  un  tronco  de  aquel  mon- 
ote de  riquezas  y  desviándclo  un  tanto,  se  descubrió  una 
«grandiosa  piedi  a,  toiía  riquisimo  metal  de  plata  blanca,  que 
«estaba  metida  lo  mayor  parte  en  el  cerro.  Reconocido  el 
1  precioso  metal  por  el  venturoso  Manchego,  rindiendo  pri- 
«mero  el  corazón  al  criador  que  allí  había  criado  aquella  pie- 
«dray  manifestándosela  para  remedio  de  su  necesidad,  coa 
«»un  puñal  que  traía  comenzó  á  reconocer  su  grandeza  por  to- 
-das  partes  y  halló  que  sus  fuerzas  no  eran  bastantes  á  ea- 
( caria.» 

Aquel  hallazgo  era  para  el  buen  padre  de  familia  obra 
"de  la  Providencia,  y  trató  de  dar  gracias  á  Dios  por  este  don. 

Volvió  á   sn  i'osada  en  busca  de  su  joven  compañero, 
pero  no  le  encontró.    ' 


f64  L4  REVISTA   DE   BCEKOS  AIRES. 

Entonces  se  proporcionó  algunos  indios  y  se  dirijió 
nuev«irocnte  al  sitio  en  que  se  encontraba  la  rica  piedra.  Li 
rompieron  en  varios  pedazos,  y  sacada  la  plata  por  medio 
de  guairas  resultaron  poco  menos  de  cinco  quintales  de  fina 
plata. 

Guando  circuló  la  noticia,  muchísimos  fueron  al  paraje 
donde  el  mancheí2;o  habia  hecho  el  hallazgo,  pero  nada  ha- 
llaron; por  lo  cual  se  atribuyó  á  providencia  y  piedad  divi- 
na  que  habia  usado  con  aquel  hombre. 

Vanas  fueron  las  dilijencias  que  hizo  para  encontrar  su 
compañero;  habia  desaparecido.  Entonces  emprendió  su 
viaje  de  regreso  á  la  Metrópoli.  Las  Indias  le  hablan  pro- 
porcionado la  apetecida  fortuna. 

Veamos  ahora  lo  que  dice  la  leyenda  sobre  el  mozo. 

•Sucedió  asi,  dice  Martínez  y  Vela,  que  el  mismo  diaeii 
«que  ai  venturoso  compañero,  habiéndose  encomendado  a 
«Dios,  como  buen  cristiano,  se  fué  al  cerro  y  se  halló  el  me- 
c  tal  que  queda  dicho,  quedó  el  mozo  en  el  rancho  que  se 
«•habia  hospedado;  y  hallándose  fatigado  de  la  hambre  y  ei 

•  frió,  sin  temor  de  Dios,  comenz*')  á  maldecirse  y  llamar  al 
ttcomun  enemigo,  y  entre  otras  desesperaciones  dijo:  no  faa- 
«brá  algún  demonio  en  los  infiernos  quede  la  vera  de  Placen- 
«cia  (debia  aquel  mozo  de  haber  gozado  de  las  delicias  de 
«aquel  valle  me  trajera  algún  poco  de  pan,  uvas  y  otras  fru- 
«tas  que  hay  allá:  ó  ya  que  esto  no  sea,  no  habrá  otro  demo- 

•  nio  que  me  lleve  á  otra  tierra  caliente.» 

El  renegador  no  tardó  en  ser  atendido.  En  aquellos 
buenos  tiempos  los  enviados  de  Satanás  se  paseaban  por  Po- 
tosí, conversando  y  tratando  holgadamente  sobre  la  mer- 
cancía de  las  almas,  ú  causa  de  no  permitir  la  Metrópoli  otro 
comercio;  tiempos  en  que  habia  almas  en  peno,  aparecidos. 


LIS  DOS  LKYE.M).!?.  2(>,^ 

(Uieiules,  fantasmas,  y  otras  lindezas  tan  raras  ya  en  estas 
épocas  de  prosa  y  de  ruda  tarea.  Por  entonces  era  tanta  la 
credulidad  de  los  buenos  vecinos  de  Potosí,  que  al  parecer 
dialogaban  con  los  demonios,  trababan  discusiones  y  celebra- 
ban contratoss  sin  intervecion  de  escribanos  ni  consejo  de 
abogados,  asi  economizaban  honorarios.  Estas  creencias 
eran  el  lójico  fruto  del  rudo  fanatismo  de  la  nación  de  la 
Santa  Inquisición:  á  medida  que  se  estrechaban  los  horizon- 
tes de  la  libertad  y  que  se  trazaba  como  un  límite  de  fuego  la 
fé  ciega  y  la  sumisión  absoluta,  tornábanse  supersticiosos  y 
pequeños  en  todo  lo  que  se  relacionaba  con  el  mundo  moral. 
Apesar  del  temor  délos  autos  de  fé,  aquel  mozo  sabia  que 
la  Inquisición  aun  no  exístia  entonces  en  el  Perü,  y  por  e&to 
sin  duda  llamaba  tan  desvergonzadamente  á  los  demonios, 
que  de  otra  gu  za  habria  tenido  á  la  postre  que  luchar  con 
los  de  la  litera  verde^  verdaderos  diablos,  que  á  diferencia  de 
los  otros,  quemaban  realmente  en  las  plazas  públicas  á  los 
herejes. 

Con  la  mayor  seriedad  dice  Martínez  y  Vela  estas  pala- 
bras, tan  características  de  las  arraigadas  preocupaciones  de 
la  sociedad  de  la  c(»lonia:  «No  se  le  hicieron  sordos  los  de- 
monios de  este  Potosí;  que  como  para  iodo  estaban  y  están 
prontos,  al  punto  acudieron  á  su  llamado 

Hétenos  aquide  sopetón  con  aquellos  enviados,  á  quienes 
ni  conocia  tampoco  el  renegador,  apesar  de  haberlos  llama- 
do tantas  veces;  pero  quiza  ignoraba  que  en  Potosi  estaban 
siempre  prontos  para  servir  á  quien  los  necesitase,  según 
Martínez  y  Vela.  Allí  se  habían  concentrado  todos  los  dia- 
blos  mas  atentos. 

En  efecto,  el  incauto  mancebillo,  aun  continuaba  sus 
reniegos,  cuando  se  le  presentó  un  hombre  con  jubón,  cal- 


26G  LA  AEYISTA  DE  RUbiNOS  AIRES. 

zas,  gorra  de  plumas,  todo  bien  confeccionado;  pero  su  as- 
pecto eru  tan  desconocido  y  particular,  que  sin  querer  el  mo- 
zo buscóle  el  rabo  de  feliz  memoria  en  la  corte  de  Lucifer. 
\í\  rabo  estaba  allí,  y  ademas  el  brillo  de  los  ojos  era  fasci- 
nador y  sombrío.  Aquel  estraño  personaje  no  venia  solo, 
traia  dos  acompañantes,  sin  duda  no  eran  los  demonios  hom- 
bres Je  pro,  y  lemerian  el  hurlillo  de  alguna  alma  de  la  cual 
no  dieran  cuenta  á  su  señor. 

Sus  criados  venian  provistos  de  preciosas  canastas  de 
apetitosas  frutas  y  otros  mantenimientos,  botellas  de  buen 
vino  y  todo  lo  que  podía  despertar  la  gula  del  mejor  man- 
tenido, mucho  mas  la  de  un  infeliz  hambriento.  Aquella  se- 
ducción revelaba  ya  la  desleallad  con  que  iba  á  celebrarse  el 
pacto.  Hasta  los  diablos  seducían!  Qué  tiempos  aquellos!  Si 
los  demonios  que  estaban  siempre  prontos  para  todo  en  Potfisi, 
viniesen  por  estas  comarcas;  que  cataclismo!  que  fecunda 
seria  la  cosecha!  Esos  ti<'mpos  han  pasado  y  aquella  atenta  y 
despieria  lejion  de  Lucifer,  debe  estar  muy  pesada  con  los 
anos, que  de  otra  manera  quiza  no  habrían  descuidado  de  ha- 
cerse provedores  para  negociar  las  almas  de  los  necesitados. 
'    Volvamos  á  nuestro  cuento. 

II. 

La  escena  tenia  lugar  en  una  habitación  pobrísima-  el 
ieobo  estaba  cubierto  de  hichu,  las  paredes  sucias,  la  mesa 
desvencijada,  las  sillas  rotas  y  escasa  la  luz. 

El  mancebo  empezó  A  tener  miodo,  el  presentimiento  de 
nu  eterna  perdición  pasó  por  su  mente  con  los  tétiicos  colones 
de  una  noche  sin  fin.     (1) 

1.  Martínez  y  Vela  en  la  Historia  de  la  Villa  Imperial  de  Potoii, 
cueit»  eo  estos  termine»  la  leyenda:»**DlJóle  con  ana  t oz  que  parecía 


f 


lAS  Dos  LEYENDAS.  267 

—¿Que  rae  queréis? — les  dijo. 

—Habéis  llamado  en  vuestra  ayuda  al  dominador  de  los 
mundos  infernales;  habéis  evocado  todos  los  demonios,  y 
podemos  ofreceros  todo  lo  que  queráis.  Estamos  á  vuestras 
órdenes. 

— ¿Todo?—  preguntó  atoníado el  joven,  sin  saberlo  que 
pasaba. 

— Sí,  todo,  menos  la  esfieranza! 

—  Ah!— balbuceo  atónito  por  no  guardar  silencio. 

— -Aqui  tenéis  frutas  delicadas,  vino?  y  manjares  esqui- 
sitos:  comed.  Hablaremos  después  y  haremos  nuestro  pacto; 
si  no  aceptáis,  esta  conferencia  será  un  pecado  que  os  pondi'á 
en  nuestro  camino.  Las  condiciones  son  equitativas—dijo 
riendo  estrañamente  aquel  demonio  y  mostrándose  ya  bajo 
el  horrible  aspt  cto  con  que  lo  describe  la  tradición  cris- 
liana. 

^Habéis  dicho  que  me  daréis  todo,  menos  la  espernnza 
—¿para  que  quiero  vivir  sin  espera nzi.? 

—Escuchadme,  joven— replicó  el  enviado  de  Lucifer. 
Nuestro  mundo  es  eterno,  como  es  et^^rno  el  cielo,  las  almas 
son  inmortales.  Pero  en  el  cielo  existe  la  esperanza,  porque 
hay  amor.  En  vuestra  tradición  tenf^is  á  Maria,  la  Virjen- 
Madre;  mito  de  la  pureza  de  la  mujer  y  de  la  santidad  de  la 
esposa.  Pero  cuando  el  ánjel  soberbio,  nuestro  señor,  se 
reveló  contra  Dios,  lo  hizo  solo;  habia  olvidado  en  su  or- 
gullo (1  amor!     Condenado  por  su  falta  al  dominio  de  las  li- 

"grito;  amigo  perdona  el  no  haberos  acudido  lanías  veces  cuantas  nos  ha- 
*'beis  llamado.  Ahora  lo  hacemos,  y  veis  aquí  lo  que  nos  pedisteis  del 
"mismo  lugar  que  señalasteis.  Come  presto,  y  luegp  os  pasarán  estos 
"mis  criados  á  otrc  temple  donde  no  haya  el  frió  que  en  este.  Asombra- 
*'do  el  mozo  de  oír  aquellas  palabras  sin  responder  nada  los  estuvo  mi- 
*TaDdo,' 


^C)S  LARETI8TA   DE   BUENOS  AIRES. 

nieblas,  se  encanlró  que  le  faltaba  á  quien  amar,  y  no  tuvo 
esperanza!  Este  es  el  eterno  dolor,  la  pena  sin  fin,  la  angus- 
tia sin  remedio  En  el  infierno  ¡no  se  ama!— dijo  con  una 
voz  tan  lúgubre  y  tan  desgarradora,  qu«  el  mancebo  sintió 
ajilarse  sus  entrañas  por  desconocidos  dolores. 

— ¿Que  hacéis  entonces  en  esa  vida  sin  término,  puesto 
que  las  almas  son  inmortales,  sino  tenéis  esperanza? 

—Esees  nuestro  castigo!— replicó  el  enviado  de  los 
mundos  infernales.  Pero  no  creáis  que  esto  importa  priva- 
ros de  los  placeres  de  la  carne  ¡oh  nó!  podéis  hartaros;  pero 
tendréis  el  corazón  muerto  al  amor  y  á  la  esperanza! 

En  verdiid  que  aquel  diablo  tenia  una  filosofía  singular  y 
nada  seductora;  perí)en  cambio  mostraba  al  mancebo  tan  bri- 
llantes horizontes  en  el  mundo,y  tan  pródigo  hacinamiento  de 
riquezas,de  poder,  de  goces,  que  el  incauto  quedó  deslumhrado. 

Aquella  duda  era  lo  que  habia  querido  inspirarle  el  di- 
plomático de  Barrabás.  Entonces  le  tomó  de  la  mano  y  ante 
sus  ojos  se  presentó  el  desgarrador  espectáculo  de  todos  los  do- 
lores.-el  hambre,  la  miseria,  la  injusticia,  los  celos,  la  ven- 
ganza, la  calumnia,  todo  lo  que  moral  y  físicamente  acobarda 
al  hombre.  Mostróle  la  virtud  perseguida,  mientras  el  cri- 
men dormia  en  lecho  de  rosas.  Le  señaló  la  honradez  vicli 
ma  de  la  calumnia;  todas  las  miserias  Inmianas  vestidas  á*i 
harapos  y  con  lánguidos  rostros  pasaron  ante  sus  ojos  ater- 
rados. Cambió  el  cuadro,  le  hizo  desfilar  ante  su  vista  á 
majistrados  prevaricadores  con  espléndidos  trajes,  fruto  de 
su  infamia;  rameras,  asesinos,  malvad(»s  de  todas  condicio- 
nes, riendo  y  adornados  con  e^plendoi ;  mas  lejos,  con  la  ho- 
co abierta  ante  aquel  Injo,  la  multitud  que  no  comprendia  el 
misterio,  y  aplaudiu  la  belleza  desvergonzada  ó  la  rapacidad 
Iriuofanlc. 


LAS  DOS  LEYENDAS.  209 

—Y  bien! — le  dijo  después  —¿Guales  vuestra  resolución? 

— Dios  mió! — articuló  el  desgraciado,  mirando  en  el 
pasado  los  perdidos  horizontes  que  se  envolvían  en  la  niebla 
de  sus  trabajos  y  su  pobreza,  á  la  vez  que  se  asia  álascrencias 
de  sus  mayores,  como  el  náufrago  al  frajil  leño  con  la  mira 
de  salvarse;  temeroso  de  perderlas  para  vivir  como  le  anun- 
ciaba aquel  dtímonio— sin  amor  y  sin  esperanza! 

—Bebed — le  dijo  el  diablo  sirviéndole  en  una  copa  de 
oro,  aparecida  por  encanto  en  la  cual  rebosaba  el  vino  gene-- 
roso.  El  mancebo  bebió  con  delicia  aquel  licor;  pero  al  con- 
cluirlo, balbuceó:— cuan  amargo  es  el  sabor  que  deja! 

Solo  la  virtud  no  ajita  la  conciencia,  aunque  desgarre 
el  corazón:  la  hiél  de  aquella  copa  era  el  anuncio  del  remor- 
dimiento que  producen  los  goces  comprados  al  precio  de  la 
virtud. 

—  Tengo frió '  •  •  •  decia  el  mancebo,  rechinando  los  dien- 
tes. 

*        Entonces  el  demonio  que  hacia  de  amo,  ordenó  á  los 
otros  dos  le  llevasen. 

— ¿Donde  me  lleváis? — gritó  el  pobre  mancebo. 
— Al  valle  de  Ginti  —le  respondieron. 

—  Esta  es  la  primera  caida —le  gritó  el  demonio:  — vol  - 
veré  á  terminar  el  pacto      Id  a  gozar! 

Y  arrebatándolo,  dice  la  leyenda,  fué  llevado  por  aque- 
llos ministros  infernales  al  valle  de  Ginti,  treinta  leguas  de  la 
villa,  que  á  la  sazón  lo  poseían  los  indios  gentiles,  á  quienes 
aun  no  se  lo  habían  quitado  los  españoles. 

Por  esta  leyenda  popular  se  ve  que  juzgaban  á  los  pobres 
indios  poco  masó  menos  como  al  demonio,  pues  es  entre 
estos  que  llevaron  al  mancebo.  De  manera  que  no  es  eslra- 
ño  la  bárbara  crueldad  con  que  los  trataban,  pues  que  entre 


270  LA   REVISTA   DE    BUENOS  AIRES. 

ellos  vivían  los  qu^'  baeiaii  pacto  ó  teniancotiorciocon  Lii?i« 
lér. 

¡Que  viaje  aquel!  üi  leyenda  lo  pinla  con  deslumhra 
dores  horizonte»,  con  perspectivas  color  de  rosa,  con  placeres 
HC  fin,  con  goces  en  lontananza  hasta  la  saciedad.  Pero  mas 
aWá,  como  una  jauria  ImniUrienta,  los  demonios  esperando  el 
momento  de  llevar  la  alma  vendida  por  el  misi'rable  que 
prefiere  el  iplaeer  á  la  vii'iikl,  el  lujo  á  la  raod  stia,  la  rique- 
za que  abruma  laconcicnoia  y  mati  el  coimzim,  n\  trabajo  que 
honra. 

AquHla  travesía  era  quiza  el  ólli  no  término  de  la  lucha 
de  aquel  infeliz,  mientras  su  anjel  guardián,  oohierlo  el  ros- 
tro y  plegadas  las  alas,  siguíaio  tristemente  en  aquella  resba** 
la.lizi  pendiente  «n  cuya  sima  iio  existe  sino  la  abominación 
y  el  escándalo,  la  condenación  y  el  Ciistigo. 

ilabian  pasado  los  dias,  el  m;mcebo  se  encontraba  en  el 
citado  Valle  de  Cinti  en  medio  de  los  indios  gentiles.  R»»« 
rordaba  la  escena  diabólica  como  uno  pesadilla  terrible. 
Alli  había  Uegavlo  sin  saber  como,  puesto  que  no  conocía  los 
caminos;  pero  sabia  que  evocando  nuevamente  á  los  demonios 
de  su  sueno  podría  regresar  á  Potosí.  Aquella  evocación 
era  para  celabrar  el  pacto  definitivo,  y  eso  lo  aterraba.  Su- 
frió su  cautiverio,  empezó  á  resignarse  y  no  perdió  la  es- 
peranza de  libertarse  de  los  indios.  Oraba  y  se  arrepentía 
de  su  pasada  vida,  de  su  loca  desesperación  cuando  aceptaba 
la  eterna  condenai ion  en  cambio  de  los  eíimeros  goct^  de  la 
tierra.  Dios  tuvo  piedad  de  su  falla.  El  arrepentimiento 
era  sincero;  puesto  que  se  detenia  al  borde  del  abismo  y  pre- 
fería el  marlírio. 

Una  provideucíal  casualidad  le  hizo  encontrar  entire 


LAS  DOS  LEY  NDAS.  27( 

nquíilos  indij<Mias  un  indio  ladino,  como  lo  llama  pI  cronista, 
qiK?  habia  servido  á  los  españoles  en  Potosí  Este  fué  su  sal- 
vador, lo  acojió,  lo  cuidó  y  le  prometió  conducirlo  á  la  Villa 
Imperial. 

En  efecto,  quince  dias  después  de  su  estraní  aparición 
en  el  valle  de  Cinti,  emprendieron  su  fuga  á  pié  por  caminos 
no  transitados  en  medio  de  la  agreste  soledad  de  aquellos  pa- 
rajes; ora  pasando  por  delicios  )s  valles  ó  trepando  las  cimas 
descarnadas  y  pedregosas  de  los  cerros:  ya  gozando  del  calor 
del  trópico  ó  temblando  por  el  frió  del  polo.  Al  íiu  llegó  á 
Potosí.     La  esperanza  lo  habia  salvado! 

Cuando  sufría  incomodidades  en  aquel  tránsito  veia  co- 
mo sombras  aquellos  demonios  aparecidos  en  el  rancho,  que 
le  rogaban  terminar  el  pacto  para  conducirlo  á  la  rl.ueza  y  á 
los  goces  en  este  mundo,  en  cambio  de  su  alma  para  el  otro. 
El  oraba  entonces  y  esperaba! 

«Luego  que  se  vido  en  esta  villa,  dice  Marlinez  y  Vela, 
«preguntó  por  el  compañero,  y  refiriéndole  todo  lo  que  coa 
«él  halria  pasado,  del  rico  metalque  sobre  natural  habia  ha- 
blado, y  como  habia  tres  dias  que  se  habia   partido  para    la 
«ciudad  de  Arequipa,  cargado  de  mucho  plata  á  buscar  embar- 
(vcacion  para  volverse  á  España.  Enternecióse  el  mozo  oyeu- 
«do  el  buen  suceso  de  su  compañero;   y  estando  presentes 
«muchos  sacerdotes  y  otros  muchos  vecinos  seculares  y  algu  - 
«nos  paisanos  suyos,  les  refirió  cuanto  por  él  habia  pasado, 
«su  abominable  costumbre  de  ser  maldiciente  y  llamar  al 
«común  enemigo  cuando  se  veia  en   algún  trabajo.     Admi- 
«rados  los  circunstantes  y  condolidos,  le  ofrecieron  dar  un 
«buen  socorro  de  dinero  para  que  alcanzando  a  su  compa- 
«ñero  (que  no  estaría  lejos;,  se  volviesen  juntos  á  su  tierra. 
*lüüre  tanto  que  se  juntaba   la  cantidad  prometida    íque  los 


27Í  í.h    REVISTA    DE   BUENOS   AIRES. 

«autores  no  dicen  que  número  tendría)  hizo  la  mejor  dilijen- 

•  cía  que  puede  hacer  un  cristiano,  que  fué  confesarse  con 

•  dolor  ••••»     (1) 

Tres  días  después  emprendía  un  nuevo  viaje,  iba  en  pos 
de  su  compañero,  provisto  con  la  dádiva  de  sus  buenos  pai- 
sanos. ]ji  leyenda  refiere  que  se  encontraron  y  junios  vol- 
vieron á  España. 

Esta  crónica  muestra  las  creencias  del  puebh»  en  aquella 
época.  En  el  fondo  es  un  cuento  moral.  Aquel  que  trabaja 
y  espera  obtuvo  por  el  camino  de  la  verdad  y  de  la  labor,  el 
bienestar  apetecido:  el  que  quería  riquezas  sin  trabajar  y 
maldecia  su  suerte,  buscando  los  placeres  á  trueque  del 
eterno  castigo,  estuvo  enelbordedel  abismo; pero  retemplan- 
do su  fé  se  resignó  á  buscar  los  goces  en  el  trabajo  y  encon- 
tró ia  tranquilidad  y  la  dicha. 

Solo  la  virtud  conduce  á  la  felicidad  suprema,  que  es  la 
tranquilidad  de  la  conciencia. 

Vicente  G.  Qcesaüa. 

\CouciuÍrá.) 

1.     Marilnei  y  Vela- Historia  de  Potosi.  ya  citada. 


>fttf< 


CÜADUOS    DESCRIPTIVOS  ESTADISTI*  OS 

DE  LAS  TRES  PROVINCIAS  DE  CUYO. 

(Continuación)  (1) 
PaOVlINCIA  DE   bAN  LUIS. 
I. 

Situación, 

La  provincia  de  San  Luis,  una  de  las  mas  bellas  y  no- 
tables de  las  14  que  componen  la  honrosa  nacionalidad  Ar- 
gentina, se  halla  situada  en  esa  zona  privilegiada  de  nuestro 
planeta  en  que  los  veranos  son  espléndidos  y  poco  ardientes 
y  los  inviernos  templados  y  suaves  como  un  otoño  perma- 
nente. En  esa  hermosa  latitud,  el  florido  suelo,  regado  con- 
tinuamente por  copiosas  lluvias,  no  languidece  sinembargo 
bajo  un  pesado  velo  de  densos  vapores;  sino  que  su  cielo, 
siempre  sereno  y  resplandeciente,  vé  sucederse  las  borras- 
cas y  las  tempestades  unas  tras  otras,  recobrando  al  instante 
el  puro  brillo  y  diáfana  transparencia  que  lo  caracterizan, 

1.     Vdase  la  página  105  del  tomo  iX. 

18 


t27i  LA   REVISTA  DE   fiUEKOS   AIRES. 

Con  un  clima  en  ei  uuevo  cuiiUnenle,  de  una  belleza  y 
esplendor  iguul»  sino  superior,  al  de  laá  regiones  clasicas  de 
la  Siria,  de  la  Italia  y  de  la  Grecia  en  el  Viejo,  esta  linda  pro- 
vincia se  esliendo)  mas  ó  menosentre  los  3!**  y  40**  de  latitud 
austral;  y  entre  los  G4°  I  O'  y  los  66°  25'  al  Oeste  del  meri- 
diano de  Green>vich. 

Su  capital,  pequeña  y  perfumada  población  á  la  falda  oc- 
cidental de  laestremidad  sud  de  la  esbelta  sierra  de  la  Punta, 
se  liaila  asentada  á  la  altura  de  1400  pies  ingleses  sobre  el  ni- 
vel del  mar,  en  una  llanura  aluvional,  resplandeciente  con  las 
arenas  de  cristal  y  mica  que  la  cubren.  Su  situación  puede 
fijjrse  entre  los  55''  50'  de  latitud  austral,  y  loi  6;>''  2á  al 
oeste  del  espresado  meridiano. 

Ltniiles  y  eslension  terriloriaL 

La  provincia  de  San  Luis  conQna  al  norte  con  las  pro- 
vincias de  Córdoba  y  la  Rioja;  al  cueste  con  las  de  la  Kioja, 
San  Juan  y  Mendoza;  al  sud  con  el  rio  Salado,  nno  de  los 
Iribalaiios  del  Colorado  y  aieste  con  la  provincia  de  Cirdo- 
ba.  listos  son  los  limites  actualmente  poseídos  de  la  Pro- 
vincia; pero  es  evidente  que  ella,  como  la  provincia  de  Men- 
doza, podría  reclamar  su  [arte  de  derecho  hasta  el  estrecho 
de  Magallanes  y  Tierra  del  Fuego,  smó  se  considerase  que 
t'Sos  territoiios  son  verdaderamente  nacionales. 

De  norte  á  sud  su  territorio,  confinado  entre  los  par-a- 
lelos  de  51*  y  40'' de  latitud  austral,  limites  que  se  hallan  iv- 
prei»entados  naturalmente  por  las'  laidas  de  la  sierra  trans- 
versa \de  E,  á  O.)  de  Pocho  y  la  tstremidad  sud  de  la  siorra 
del  Portezuela,  en  lo<>  llanos  de  la  lUuja,  al  norte;  y  la  linea  di  I 
liiü  Salado,  al  bU  ,  tiene  200  leguas  mas  ó  menos  de  largo  en 
tbtu  diivccioUi  y  como  45  de  ancho  en  un  término  m  dio,  'H- 


PROVINCIAS  DE   CUTO.  -  275 

tre  las  cumbres  de  la  sierra  de  Córdoba  al  este  y  el  meridia- 
no de  la  Tranca,  lagunas  de  San  Juan,  al  oeste. 

Asi,  dentro  délos  límites  espresados,  esta  provincia  pre- 
senta una  estension  superficial  de  cerca  de  9000  leguas  cua- 
dradas, que  sin  embargo  solo  están  representadas  en  efectivo 
por  5259  que  ocupan  sus  ocho  actuales  departamentos, 
siendo  el  resto  tierras  despobladas  y  desiertas,  aunque  fera- 
ces. 

Las  5259  leguas  de  superficie  efectiva,  se  hallan  distri- 
buidas entre  los  ocho  departamentos  en  que  la  provincia  se 
llalla  dividida  administrativamente,  de  la  manera  que  sigue. 
i."  Departamento  de  la  Capital,  782  leguas  cuadradas;  ^.'^  De- 
partamento Saladillo,  810  leguas  cuadradas^  S""  Departa- 
mento, Morro  1025;  4^  Departamento,  Renca,  502;  5"  De- 
partamento, Santa  Bárbara  290  Va  leguas.  6*^  Departamento 
Piedra  Blanca  520  leguas.  7**  Departamento  San  Francisco, 
506  leguas.  S*"  Departamento  el  Giga iUe  1026.  Todo  loque 
suma  5259^2  leguas  cuadradas  de  superficie  ya  ocupadas  y 
pobladas,  todos  campos  alternados'de  pampas,  lomajes,  sier- 
ras y  bosques  pastosos. 

II. 

Topografia, 


» 


La  provincia  de  San  Luis  ocupa  indudablemente  uno  de 
los  trozos  mas  interesantes  del  territorio  Argentino. 

En  efecto,  saliendo  del  litora  ,  esa  grandiosa  rejion  ba- 
ilada por  las  magníficas  ondas  del  Paraná  y  del  Plata,  el  via- 
gero  tiene  que  atravesar  una  estensa  zona  de  verdes  y  monó- 
tonas llanuras  ó  pampas  que,  de  la  mas  perfecia  horizontali- 
dad, su  superficie  comienza  á  ondular  por  gi-Lídos  al  aproxi- 


576  Ll    aJEVfST*  DE   BUoNoS   AIRHS. 

marse  en  el  oeste,  á  losdisUiites  decliveMle  las  gran  les  Cor- 
dilleras. 

Pasoda  esta  región  de  un  melancólico  nioiiocronisino, 
lo  primero  que  salt^  á  la  vibta  del  viajero  piírdido  en  los  ili- 
mitados horizontes  formados  por  las  verdeantes  gramíneas  y 
el  azul  elhcreo,  son  los  promontorios  ó  pirámides  color  ja- 
cinto dt'l  Morro  y  del  Li.iCe,  primeras  atalayas  avanzadas  del 
IrIIo  y  accidentado  suelo  de  la  Punta. 

Hocien  alli,  la  vista  fatigada  de  la  plácida  uniformidad 
de  las  vastas  llanuras  ó  praderías,  como  han  comensado  á  lla- 
marse, apenas  alterada  por  la  presencia  de  la  íl  iva  gama  en 
su  rápida  carrera,  ó  por  el  corto  y  repentino  vuelo  de  la 
perdiz;  la  vista  fatigada  del  viajero,  decimos,  viene  á  repo- 
sarse complacida  en  las  primeras  alturas,  en  los  primeros 
accidentes  que  alteran  la  s  demne  monotonía  y  el  profundo 
rep  so  del  horizonte  de  la  pampa,  comparado  con  mucha 
propiedad  á  la  superflcie  de  un  tranquilo  mar.  Esos  pico> 
semejantes  á  pirámides  de  azul,  bordadas  en  relieve  sobre  ti 
celeste  mate  del  Océano  aereo,  se  destacan  en  realce  sobre  nn 
límpido  fondo  de  azul  y  oro,  irradiandosu  diáfano  esplendor 
sóbrelas  sábanas  de  verdura  y  flores  que  cndean  debajo  efi 
graciosas  curbas,  plegándose  eu  lomas,  valles  y  profundas  cu- 
fiadas. 

Por  do  quiera,  el  suelo  de  esta  bella  región  se  halla  ma- 
tizado con  Ls  colores  de  una  florida  y  perfumada  vejetacion 
herbácea,  realzada  de  vez  en  cuando  porsombrios  ramilletes 
de  ealdenes,  ó  por  lunares  y  cejas  menos  oscuras  df  bosques 
del  cnalomia^  ó  algarrobo.  Sobre  este  aniíí)ado  cuadro,  vé- 
be  al  coodor  cual  jigante  alado,  remontarse  eneáf.«rales,  cii- 
lúéndoesobre  las  campiñas  que  domina  ct  n  süf  pcnetrani< 


I 


PROVINCIAS   DE    CUYO.  277 


ojos,  mientras  la  liebre  salta  sóbrelos  collados  y  el  avestruz 
huyeá  esconderse  en  su  tortuosa  carrera. 

Por  fin  llegaii  á  descubrirse  las  azuladas  crestas  de  las 
altas  cuchillas  de  la  Punta;  dominando  a  lo  lejos  vastos  ho- 
rizontes y  magníficas  llanuras  ondeadas,  como  un  mar  en 
movimiento  que  ha  petrilicaao  una  volunta!  omnipotente;  y 
p1  Rio  Quinto»  cu  as  deliciosas  aguas  se  deslizan  murmuran- 
tes sobre  arenas  de  oro,  á  la  sombra  do  verdes  talas  y  sauces, 
y  en  medio  de  colinas  boscosas  y  floridas. 

Dejando  atrás  esta  bella  é  interesante  rejion,  se  pasa 
por  el  portezuelo  del  Chorrillo,  una  infractu ración  en  las 
montañas,  que  dá  acceso  al  espléndido  valle  lonjitudinal  de  la 
Punta.  Estiéndese  éste  al  poniente  de  la  sierra  que  se  aca- 
ba de  atravesar,  y  su  superficie,  temlida  en  encontrados  de- 
clives, ofrece  en  un  largo  indefinido,  una  anchura  media  de 
nueve  leguas. 

Hállase  este  gran  valle  Puritano  encajonado,  por  una 
parte,  entre  los  íalderios  boscosos  á  los  pies  de  la  Sierra  Gran- 
de al  e^te;  y  por  otro,  entre  el  cordón  délas  alturas  del  alto 
Pencoso  al  oesle, entre  cuyos  d(»s  opuestos  declives,  corre  co- 
mo un  canee  antidiluviano  disecad*»,  la  famosa  cánida 
(e  termina  en  el  Lago  Bebedero. 
i  Nada  mas  interesante  que  este  cordort  del  Alto  Pencoso, 
brecuya  linea  sombría,  asoman  su  cabeza  las  crestas  azula- 
'fíasdelas  Palomas  y  el  grupo  occidental  del  Jigante.  El 
Pencoso  es  propiamente  una  cordillera  de  lomas  graníticas 
-bajas,  cubiertas  de  vejetacion,C()n  un  ancho  medio  de  unas  7 
leguas  y  con  un  largo  indefinido,  como  el  valle  lonjitudinal  al 
cual  sirve  de  barrera  al  occidente.  La  base  de  estas  lomas 
w  ondulaciones  en  gradería,  cuya  parte  mas  elevada  se  levan- 
tará á  unos  mil  píes  sobre  el  plano  de  la  cañada,  lo  cons- 


278  LA     REVISTA    DE    BUENOS    AÍRFS. 

lituyí^.  sofirnn  ze  ha  indicado,  el  granito  puntano,  especie  de 
sieiiili,  nliimdanle  en  cuarzo  y  amíiboia  y  que  recubre  la 
mica -scb isla.  Esta  xona  de  collados  cuyas  ondulaciones  ac- 
cidentan el  paisaje  impartiéndole  vida  y  animación,  se  baila 
toda  vestida  de  gramíneas  forrajeras,  de  flores  y  de  bosques 
arboivscentrs  muy  bellos  y  frondosos,  sobre  todo  en  los  ba- 
jos. 

A  veces,  cuando  al  esplendor  de  un  sereno  dia  suceda 
un  diáfano  crepúsculo,  al  final  de  una  temporada  de  frescos 
.i^ii  u'(  i(»>^;  01!  loncos,  por  sóbrelas  crestas  vecinas  y  sombrías 
(le  las  Palomas  y  el  Jigante  que  dominan  el  Pencoso  y  cuyas 
rugosidades  se  perciben,  se  alzan  en  remota  lontananza,  la» 
(  ro>l.ís  nevadas  de  los  Andes  y  el  cono  traehylico  del  Tupuri- 
gato,  gigante  de  nieveque  con  su  frente  de 25,000  pies  domina 
todos  los  horizontes  Australes.  Aveces  este  magnífico  es- 
pectáculo sijolo  presentarse  después  de  un  periodo  de  gran 
seca,  y  los  naturales  del  pais  tienen  entonces  el  presajio  d« 
nn  inmediato  temporal. 

M  lí,  alia  de  este  coi  don  de  lomas  de  nn  carácter  en  es- 
tremo  variado  y  pintoresco;  y  de  la  znm  (!<>  los^juesy  caña- 
das que  á  su  espalda  domina  el  grupo  sombrio  dol  Jigante, 
que  se  alza  conspicuo  y  cenceño  en  el  centro  de  la  boya  Guya- 
na, se  estienden  las  llanuras  áridas  de  las  lagunas,  emblan- 
quecidas por  el  natrón  depositado  p(»r  la  residencia  de  las 
aguas  estancadas,  y  que  en  parte  salpican  una  pálida  vejeta- 
cion  dechepica  y  brezos  (pasto  salado  zampa  y  jume). 

!>«  ro  sol)i'<'  todo,  lo  ípie  ofrece  de  particular  el  bello 
suelo  de  la  Punta,  es  su  espléndida  culminencia  y  el  modo 
comí)  domina,  tanto  la  vasta  rejion  de  llanuras  adyacentes 
con  todos  los  caracteres  que  bemos  descrito,  estoes,  una  va- 
riada alternativa  de  planos  horizontales,  llanuras  plegadas  ea 


fROYINCIAS   DE   CUYO.  270 

ondas,  iiltas  cuchillas  y  profundas  cañadas,  como  la  zona  de 
los  bosques  de  las  rejiones  occidentales  de  Cuyo  y  aun  las 
inisnoas  nevadas  cumbres  de  los  colosales  Andes,  que  se  ven 
al  parecer  señoreadas  dcbde  esas  cuchillas  de  lazuli,  de  una 
tiltura  comparativamente  insignificante,  y  á  las  que,  no  obs- 
tante, por  su  situación,  todo  parece  subordi  larse.  Mien-^ 
tras  tanto,  de  las  grandes  Cordilleras,  piérdense  á  la  vista  los 
inmensos  horizontes,  á  causa  mismo  de  su  inconmensu- 
rable estension,  que  confunde  con  un  vapor  azulado  los  va- 
riados accidentes  del  suelo,  sin  ofrecer  patentes  y  embelleci- 
dos sus  detalles,  como  sucede  cuando  se  les  mira  desde 
las  bellas  alturas  de  la  Punta. 

III. 

Asi,  después  de  la  lijeia  reseña  de  sus  rasgos  que  hemus 
hecho,  el  suelo  de  la  Punta  puede  topográficamente  conside- 
rarse dividido  en  12  zonas  ó  rejiones  contiguas  y  paralelas  de 
N.  á  S:  que  son,  partiendo  de  sus  limites  Orientales: 

í.°  Zona  de  las  Pampas,  ó  llanuras  horizontales.  Es- 
ta tendrá  en  el  territorio,  dentro  de  los  límites  de  la  Provin  - 
cia,  unas  nueve  leguas  de  ancho  medio,  con  un  largo  ilimita- 
do al  sur,  desde  el  arroyo  cristalino  de  la  Panilla  ó  Pantaníllo 
al  norte.  ,  Hállase  cubierta  esta  zo¡ia  de  altas  graminias  ^pa- 
jonales) y  de  herbajes  á  los  que  en  los  40**  llega  á  entreverar- 
se el  trébol  de  olor,  cuyo  verde  esmeralda  y  suave  aromo 
-embellece  y  anima  esas  feraces  praderías.  Toda  esla  rejior 
carece  de  bosques  y  de  grandes  árboles,  pero  en  recompensa 
tapizan  su  suelo  variedad  de  flores  y  herbajes  o  orosos  que  se 
mezclan  á  la  inmensa  alfombra  de  gramíneas  forrajeras. 
Su  hidrografía  consiste  en  algunos  arroyos  que  descienden  de 
las  alturas  del  Oeste,  como  ser  el  pantanillo  y  dos  ó  tres  ar- 


280  LA    REVISTA    DE    ÍIÜENOS    AIRES. 

royos  mas  que  bajan  del  grupo  avanzado  del  Morro;  en  el  rio 
Quiolo  que  atraviesa  esta  zona  en  Mercedes  y  el  lechuzo;  y 
iinalmeiile,  en  algunos  manantiales  y  lagunas  circulares  que 
cicupan  las  depresiones  del  suelo,  formadas  las  últimas  por 
el  estancamiento  de  las  aguas  pluviales,  en  los  bajos  ó  cañadas 
sin  salida,  por  la  falta  de  declive  del  suelo. 

2.*  Zona  de  los  llanuras  onduladas  del  Naciente,  En 
esta  rejion,  lasuperflcie  siempre  verdeante  y  flurida  del  suelo 
se  recoje  en  altos  y  bajos,  herizándose,  como  quien  dice,  en 
pliegues  mas  ó  menos  profundos  y  los  cuales  se  tienden  en 
gradeiias  al  pie  y  como  formando  los  falderios  de  los  siste- 
mas puiitaiios.  Lsta  zona  tendrá  20  leguas  de  ancho  en  un 
promedio  de  esle  á  oeste,  esiendiéndose  en  largo  desde  los 
cerros  del  Rosario  y  la  Estanzuela  al  norte  en  los  Sl^**,  hasta 
los  últimos  declives  del  lindo  grupo  de  Várela  al  sur.  en  los 
55*  de  latilud  austral.  En  cuanto  á  su  flora,  esta  zona  como 
la  onterior,  se  halla  cubierta  del  verde  y  alto  tapiz  que  for- 
man las  gramíneas  forrajeras,  el  romerillo,  el  poleo  y  otras 
yerbas  odoríferas.  Adomas,  salpican  este  verde  y  florido 
mafito  de  herbajes,  ramilletes  diseminados  de  Galdenes  y  lu- 
nares y  cejas  de  frondosos  bosques  de  ceratomia  y  otras  le- 
guminosas arborescentes. 

Dominan  esta  zona,  en  toda  su  estension  los  gruprs  aisla- 
dos y  destacados  del  Rosario,  levantándose  en  lontananza  á 
manera  de  Pirámides  de  lazuli;  las  cresta»  Índigo  de  la  sier- 
ra puntana;  la  eminencia  aterciopelada  del  Alto  Grande  y  lo» 
grupos  dezáflro  del  Lince,  (  halanta  y  Várela  que  se  pierden 
en  el  Sur  á  manera  de  atalayas  avanzadas.  Su  hidrografía 
consiste  en  mullitud  de  arroyos  y  manantiales  mas  ó  menos 
abundantes,  los  qué  sacan  su  orijen  en  las  profundas  depresio- 
nisde  tas  I  ocas  del  suelo  y  que  forman  innumerables  quebra- 


PBOVI?iCIAS    DE    CCYO.  281 

das  y  cnnoílas  mas  ó  rnones  profiiiidas  y  verdeantes,  matizadas 
por  verbena  r  'jas,  azules,'tnoradas  y  amarillns  y  por  variedad 
de  olorosos  herbajes.  El  rio  Quinto  que  desciende  de  las  heri- 
zadás  sierras  del  noroeste,  atraviesa  diagonalmente  esta  zona 
corriendo  en  la  díreceion  del  sudeste,  dentro  de  un  profun- 
do y  sinuoso  cauce,  sombreado  de  frondosos  talas  y  sauces  y 
de  los  blancos  penachos  sedosos  de  las  cortaderas,  entre  dos 
cordones  de  altos  y  floridos  lomajes  en  que  se  muestra  el 
granito  y  el  cuarzo. 

^,^  Zona  délos  Sistemas  destacados,  Gompóncse  esta 
de  los  grupos  aislados  del  Rosario,  del  Morro,  del  Lince,  de"" 
<.haianta,  de  Várela  y  otros  menores.  Hálláiise  todos  ellos 
diseminados  irregularmente  en  la  dirección  de  noi'te  á  süd, 
dentro  ó  itimed  atos  dé  la  pégíon  en  ía  2."  zona.  Todos  ellos 
se  destacan  en  las  llani:ras  despegadaríi'^nte  y  sin  conexión 
apnrefite  entre  si,  esepto  los  tres  últimos,  ligados  tal  vez  al 
sistema  de  la  Punta  y  coronando  lin  cordón  ó  loma  continua- 
da que  les  es  común.  Esta  zona  se  halla  como  enclavada  én 
la  anterior  é  incluida  dentro  de  sus  límites. 

Por  lo  demás,  en  lo  que  es  á  su  aspecto  esterior,  nada 
es  mas  interesanle  y  pintoresco  que  esos  destacamentos  es- 
calonados de  alturas  que  se  desprenden  en  azul  Índigo  sobre 
el  celeste  diafano  del  cielo, en  los  espléndidos  horizontes  pun 
taños,  perdiéndose  en  la  lontananza  de  las  llanuras  verdean- 
tes, floridas  y  accideníadas  en  cañadas  y  bosques,  á  manera 
depirámides  aisladas  y  solitarias  de  lapizlazuli. 

4.°  Zona  de  las  altas  cierras.  Gonstitúyenla  en  la  pro- 
vincia, dos  sistemas  independientes  y  dispuestos  siguiendo 
meridianos  diferentes,  aunque  contiguos.  Estos  dos  sistemas 
son  el  de  la  cierra  de  la  Punta,  y  la  estremidad  austral  de  la 
cierra  de  Górdova.     El  primero  de  estos  sistemas  tendrá  65 


5S:2  LA  REVISTA   DE   BütNOS   AIRES. 

leguas  de  largo,  sobre  7  de  ancho  en  un  promedio.  Constí- 
túycnlo  altas  cuchillas  de  mica-schista  y  cuarzo,  cuyos  ángu^ 
losagudosherizan  sus  cumbres,  lasque  interrumpidas  al  prin- 
cipio por  dos  ó  tres  porlezíielos  que  cortan  la  estremidad  aus- 
tral de  la  cierra,  se  üenden  después  de  haber  culminado  hasta 
3000  pies  en  Pancanta,  dejenerando  en  páramos,  altiplanicies 
y  cañadas  altas  que  se  ensanchan  al  norte,  dando  al  sistema  la 
configuración  gráfica  de  una  arpa  antigua. 

Este  yel  otro  sistema  que  se  describirá  mas  adelante,  son 
bastante  elevados  para  observarse  en  ellos  el  fenómeno  de  la 
gradación,  ó  mejor,  de  la  geografía  de  las  plantas,  como  la 
llama  Ilumboldt.  Su  pié  que  arranca  de  la  región  de  los 
bosques,  vá  despojándose  sucesivamente  de  vejetacion  alta  á 
medida  que  se  eleva,  degenerando  sucesivamente  los  árboles 
en  arbustos,  estos  en  yerbas  y  por  último,  en  las  cumbres, 
solo  vejetau  las  gramineas  alpestres,  entreveradas  de  flores 
peculiares  deesa  rejion.  Asi,  sus  páramos  y  altiplanicies, 
despojados  de  vejelales  altos,  bOlo  ofrecen  una  rica  alfombra 
de  flores  y  gramineas  forrajeras;  mientras  á  media  altura,  se 
vé  brotar  de  entre  las  vivas  penas,  las  arboresencias  aromá- 
ticas del  molle  dulce,  y  las  quebradas,  ricamente  perfumadas 
por  el  arrayan,  el  poleo,  la  salvia  y  la  menta.  El  pico  mas 
alto  de  este  sistema  es  el  T()ma!asta,  alto  de  ')000  pies,  cuya 
superestructura  ofrece  todos  los  caracteres  de  haber  sido  un 
volcan  antiguo,  hoy  apagado,  ¿i  bien  presenta  la  forma  de 
un  cono  cerrado  piramidal  y  agudo,  agentado  y  arrancando 
exabrupto,  de  otro  cono  inferior  mas  ancho  y  truncado. 

Iji  cierra  de  Córdoba,  en  lo  que  corresponde  n  la  pro- 
vincia de  San  Luis,  le  pertenece  en  su  parte  Occidental  por 
una8S5  leguas  delargo,  desde  la  estremidad  de  la  Estanzuela, 
hasta  el  punto  en  que  el  sistema  Cordovcs,  cu)OS  caracteres 


PROVINCIAS   BE    CUYO.  285 

son  enteramente  análogos  á  los  descritos  en  el  anterior,  co- 
mienza á  culminar  grandiosamente,  elevándose  probable- 
mente en  su  planicie  superior  hasta  4000  pies.    Este  sistema, 

de  mayores  dimencJones  que  el  de  la  Punta,  puede  ofrecer, 

« 

un  ancho  desde  9  hasta  15  ó  20  leguas,  según  avanza  a'  norte, 
donde  se  ensanclia  como  el  anterior.  Solo  la  mitad  de  su 
ancho  menor  corresponde  á  la  provincia  de  San  Luis  en  la 
estension  indicada  de  25  leguas. 

Entre  los  dos  sistemas  Puntano  y  Gordovés,  se  abre  el 
magnifico  valle  de  Gonlara  ó  Renca,  tal  vez  la  región  mas 
interesante  y  pintoresca  de  estos  paises,  y  del  cual  daremos 
la  descripción  en  un  cuadro  posterior. 

La  hidrografía  de  esta  zona,  en  estremo  importante  y 
compuesta  de  las  aguas  mas  dulces,  cristalinas  y  saludables 
del  universo,  se  compone  de  multitud  de  bellísimos  rios, 
ninguno  de  gran  caudal,  pero  todos  muy  interesantes  y  muy 
amenos  por  sus  bellas  márjenes  y  los  deliciosos  valles  y  que- 
bradas que  atraviesan.  Lospríncipales son  los  rios  de  Chorri- 
llos, Rio  quinto,  Gonlara,  Rio  Quines,  Rio  Seco,  Rio  de  San 
Francisco,  Socoscora,  RíodelGati  y  Nogoli  en  el  sistema 
Puntano;  y  en  el  Gordoves,  los  rios  de  la  Estanzutla,  Piedra 
Blanca,  Sauces,  Pocho,  San  Javier,  etc^  etc.  Todos  ellos 
tienen  por  tributarios  numerosos  arroyos  que  atraviesan  las 
innumerables  quebradas  infracturaciones  caprichosas  de  las 
sierras. 

5.°  Zona  de  los  páramos  y  Valles  altos.  Esta  forma 
parte,  ó  mejor,  forma  el  coronamiento  de  la  región  de  lis 
altas  sierras  que  acabamos  de  bosquejar  y  se  halla  por  con- 
siguiente incluida  dentro  de  sus  límites.  Es  esa  zona  eleva- 
da y  áspera,  pero  abundante  en  una  rica  alfombra  de^rami- 
Bcasalpetres forrajeras,  si  bien  enteramente  desprovista  de 


28  i  LA    REVISTA    DE  BtENOS    AIRES 

grandes  árboles,  que  constituye  las  allí  pía  meies  ó  mesóla* 
de  lossistenins  indicados,  donde  no  h<iy  elevación  alguna  que 
«Icanceal  limité  délas  nieves  eternas,  si  bieír  el  Tomalasla 
llega  hasta  el  de  la  esterilidad.  Por  lo  domas,  nada  mas 
poético  é  interesante  quo  esis  praderas  suspendidas,  levan- 
tadas por  la  naturaleza  mus  arriba  de  la  rejion  de  las  nubes, 
donde  numerosos  atos  de  ganados  pastan  los  floridos  forrajes 
alpestres;  y  en  dondHol  aire  s¡í*mpre  puro  y  fresco  participa 
de  esa  lransparencia,deesa  limpiílézefheroa  quo,  erijas  gran- 
des alturas,  casi  permite  verlas  eslrollas  á  la  claridad  esplén- 
dida del  sol.  f{sas  pradorias  olímpicas,  pobladas  de  roba* 
ños  y  animadas  por  las  chozas  de  los  pastores,  abundan  en 
condnrosjigan téseos,  que  se  ciernen  sobre  el  pnrisinrto  elher 
de  un  resplandeciente  cielo,  y  que  ayudan  á  de\t)rar  a\  león 
amerioano,  oculto  entre  las  rocas  grises,  su  presa  palpi- 
tante. 

En  esta  zona  se  contieneíí  las  fuentes  y  oríjenes  de  todas 
las  diversas  corrientes  cuyas  deliciosas  aguas  fecundizan  el 
suelo  de  la  pnnincia. 

6/  Zona  de  los  gf andes  Valles.  Compon  'se  esta  de  lo<; 
grandes  y  perfumados  valles  áo  Renca,  San  Francisco  y  la 
Punía,  á  mas  dp  otros  valles  m(*nores,  tales  cómo  los  de  So- 
coscora.el  Chañar,  Cali,  Nogoli,  el  Potrero,  las  Chacras,  etc. 
etf.  Por  lo  demás,  nada  mas  pintoresco  é  interesante  que 
esos  magníficos  valles  púntanos,  engastados  entre  bellisi- 
mas  alturas  de  cristal  y  mica  resplandtcientp;  ol  todo  real- 
fado  por  ura  rica  y  variada  vejelacion,  por  aguas  murinu^ 
raiiles  y  (Kjr  un  sereno  y  espléndido  cielo  de  azul  y  de  oro, 
cuya  atmósfera  vital  difunde  la  fflicidinl  y  dila4a  los  diaa  y 
l;(t  facnltarfesde  la  existencia. 

kJ  valle  do  Renca,,  el  mas  hermoso  y    pinlore^oo  ^Iib  lo- 


PROVINCIAS   DE    CUYO.  2SS 

dqs,  tendrá  unas  150  leguas  cuadradas  de  esteiision.  £1 
largo  valle  lonjitudiaatde  la  Punta,  encajado  entre  la  sierra 
Grande  y  el  Cordón  del  Peneoso,  con  la  graír  Cañada  en  el 
medio  déla  zona  de  bosques  que  lo  cubre,  comienza  á  \a$ 
iuárjenes  del  lago  Bebedero  y  acaba  en  la  estremida.d  sur  de 
las  Sierras  del  Portezuelo  y  Pocho.  Tendrá  una  superficie 
de  758  leguas  cuadradas.  Por  ullimo,  el  valle  de  San  Fran- 
cisco que  es  el  menor  de  los  tres  grandes,  se  halla  al  Oeste 
respaldado  á  la  cierra  y  ceñido  por  una  media  luna  de  altu- 
ras. Su  fértil  Y  bien  regado  suelo,  se  hulla  cubierto  de  un 
jbosque  de  palmeras  del  género  fénix,  ejemplo  único  de  esa 
clase  de  vejetacion  en  esta  zona.  Tendrá  18  leguas  cua- 
dradas. 

La  hidrografía  de  esta  rejion  la  conslituyen  los  rios  ya 
designados  en  las  anteriores,  los  cuales  descendiendo  de  las 
altiplanicies  superiores  de  las  sierras  inmediatas,  por  profun- 
das y  pintorescas  quebradas,  se  derraman  en  los  perfumados 
valiesen  diversas  direcciones,  difundiendo  por  lodo  la  fecun- 
didad y  la  vida. 

7.°  Zona  de  los  bosques  en  faldas  pendientes.  Esta  se 
estiende  á  lo  largo  de  las  faldas  Occidentales  de  las  sierras,  y 
solo  en  el  territorio  de  la  provincia  présenla  un  desarrollo 
de  4  grados  de  largo  de  norte  a  sur  (entre  los  54  y  50**  de 
latitud  austral)  y  la  cual  continúa  indefinidamente  al  norte 
estendiéndose  por  las  Provincias  de  la  Rioja,  Catamarca, 
Tucuman,  etc.  Su  ancho,  en  lo  que  respecta  al  valle  lonji- 
tndinal  de  la  Punta,  varia  entre  5  y  11  leguas.  Esta  región 
de  bosques  que  según  hemos  visto  desciende  tal  vez  desde  los 
límites  de  Solivia,  poblados  en  el  norte  de  altos  nogales  y  ce- 
dros silvestres  y  en  el  sur  de  espinos  y  ceratomias,  termina 
en  la  hondonada  en  que,  <  n  una  época  muy  reciente,  ha  ve- 


3BG  Li  rf:vist4  de  bce.>os  aires. 

nido  á  aposentarse  el  lago  Bebedero,  en  su  último  cambio  de 
matriz.  £n  efecto,  sus  sulobrosas  aguas  han  marcado  su 
paso  quemando  los  bosques  y  esterilizando  con  el  natrón,  el 
suelo  de  antiguas  selvas  virjenes,  hoy  reducidas  á  petriüicados 
ecqueletos,  sobre  praderías  de  chépica  ó  pasto  salado,  en  la 
parle  austral  de  esta  zona. 

Su  hiJrografia  consiste  en  algunos  manantiales  al  pié  ái¿ 
las  alturas  que  la  bordan  al  éste,  y  en  represas  y  ramblones 
de  aguas  pluviales,  sea  naturales  ó  artiticiales,  dispuestas  ba- 
jo los  bosques,  al  lado  dalas  habitaciones  y  que  sirven  de 
abrevadero  á  los  ganados  que  pastan  las  suculentas  grami 
neas  bajo  las  selvas.  La  marjen  oriental  de  esta  zona  se  ha- 
lla también  regada  por  los  ríos  que  se  descuelgan  de  las  ver- 
tientes occidentales  de  la  sierra  grande  de  la  Pun  ta. 

8."  Zona  de  la  Cañada  Grande  ó  llanuras  interpuesta» 
entre  los  dos  sistemas  paralelos  del  Pencoso  y  de  la  sierra  de 
la  Punta.  Compónese  de  una  larga  lonja  de  tiei  ras  esterili- 
zadas en  parte  por  la  residencia  de  las  aguas  de  aluvión,  que 
allí  descienden  de  las  dos  faldas  en  pendiente  que  la  estrechan. 
Esta  región  con  sus  caracteres  distintivos,  comienza  en  las 
pampas  salujinusas  de  las  Salinas,  semejantes  al  lecho  de  un 
antiguo  lago  disecado,  formado  tal  vez  primitivamente  por 
jas  aguas  del  Bermejo,  rio  que  baja  salado  ya,  desde  las  cor- 
dilleras del  Norte  de  la  Rioja  y  Catamarca  y  que  hoy  se  pier- 
de en  una  rejiou  de  médanos  y  bosques  á  la  raárjen  de  las 
lagunas  Sanjuaninas.  E\  ancho  de  esta  larga  y  estrecha  ban- 
da de  tierras  esterilizadas  en  parte,  varia  desde  1  hasta  9 
b'guas,  yendí»  á  terminar  en  la  hoya  o  cuenca  donde  el  la- 
go Bebedero  ajita  su  verde  sábana  de  salobrosas  ag  las,  des- 
pués de  un  parcurso  de  cerca  de  80  leguas. 

El  piso  de  la  cañada^  aunque  generalmente  estéril  y  pe- 


PROVIN   i4S    DE    CÜT\  287 

lulo,  no  careoe  dol  tod»  de  árboles  y  paUos  grarninesentes, 
habiéndose  l'orinado  allí  numerosos  é  i;nportantes  estable- 
cimientos de  crianzas,  sea  por  medio  de  presas,  de  las  que 
hay  algunas  muy  valiosas,  ó  de  valdes,  que  son  numerosas. 

La  hidrogralia  de  la  cañada  consiste  en  ios  ra-riblones  y 
depósitos  formados  por  las  aguas  pluviales,  sea  naturales  ó 
artiQeiules;  en  jagüeles,  que  se  escaban  en  la  pampa  salada  de 
la8  Salinas,  de  donde  se  estrae  una  abundante  yexelente  sal. 
El  agua  es  muy  somera  en  esta  pampa,  donde  se  encuentra  á 
poca  profundidad,  como  sucedería  en  el  leoho  de  un  antiguo 
h^o  reeicn  abandonado  por  las  aguas.     Por  último,    la  hi- 
drografía de  esta   árida  región,  se  completa  con  el  lago  Be- 
bedero,  profundo  depósito  de  agua,  de  forma  elíptica,  ciiyo 
eje  mayor  de  9  leguas  de  largo,  está  dirijido  de  norte  á  sur; 
y  el   menor,  de  este  á   oeste,,  presenta  un  diámetro  de  6  le- 
guas.    Aun  se  perciben  á  las  márgenes  del  lago   los  esquele- 
tos de  los  antiguos  bosques  que  ocupaban  la  cuenca  que  él  ha 
invadido,  tal  vez  en  una  época  muy  reciente,  abandonando 
su  antiguo  lecho,  cuyos  vestijios  están  patentes  mas  al  sur. 
Forman  este  lago  las  aguas  de  depósito  que  desde  las  lagunas 
de  Cuyo,   acarrea  el  Desaguadero  en  ios  meses  de  abril  y 
mayo. 

El  lago,  á  mas  de  los  bosques  disecados,  está  rodeado  de 
altos  médanos  blancos  de  arenas  cuarzosas  y  de  las  alturas 
del  Pencosoal  oeste.  Inmediato  al  sudeste,  se  distingue  el 
lindo  grupo  de  Várela,  formando  un  promontorio  azulado; 
mientras  al  sur  se  estiende  una  zona  de  anegadizos  salujino- 
sos,  cruzados  por  el  lecho  sinuoso  del  rio  Bebedero,  que  tal 
vez  sea  el  canal  de  desagüe  de  este  lago,  hacia  el  Colorado. 
El  aspecto  de  sus  márjenes,  con  la  sombría  vegetación  que 
resalta  sobre  la  blancura  de  los  médanos  y  los  vastos  paisajes 


28S  Ll    HEVISTA    DE   DUEÑOS   AlHES. 

adjacenles,  cubiertos  de  bosques,  es  en  estreino  abierto, 
interesante  y  pintoresco.  £1  lugo  está  poblado  de  infinivlaJ 
de  aves  acuáticas,  vanduriias,  añades,  grandt^s  gansos  y  fla- 
mencos rosados;  grandes  palos  overos,  grullas  y  multitud  de 
otros  gralladores.  Sus  aguas,  de  un  bello  verde  esmeralda, 
abundan  en  dorados  y  trucbas,  y  sus  blancas  márgenes,  que 
resuenan  con  la  algazara  de  la  volatería  acuática,  son  en  es- 
tremo undidizas.  iSo  es  preciso  acercarse  al  lago  para  go- 
zar de  su  pintoresca  vista.  Su  bo>a  está  dominada  por  el 
Alio  Pencoso,  de  donde  puede  contemplársele  en  toda  su  es- 
tension,  en  una  perspectiva  mugniíica. 

}\jk^  Llerei^a. 

(CoDtinuará.) 


»mi« 


bibliografía  y  variedades 

PROYECTO  PARA  LA  FÜNDAGIOxN 

U^    U.IÁ  CHACRA  MODELO  T    ttUilS   CENTRO    DE   ENSEfíllNZA  AGRÍGOLI. 

/ 
Li  sol  c'est  la  patrie;  mneUorar 
Cun,    c'est    servir    Cautre — Augusto 
Bella. 

El  valor  de  los  Estados  no  consis- 
te en  el  del  tesoro  público,  sino  en  la 
cantidad  de  fanegas  de  tierra  bien 
culítvados. 

Don  Manuel  Belgrano, 

Cuantos  mayores  y  mas  diversos  son  los  objetos  queu>íi 

paisproduce,  tanto  mas  está  asegurada  la  riqueza  y  bien  estar 

de  él,  baciendo  que  un  ramo  auxilie  al  otro  cuando  este  falte. 

Nosotros  bemos  casi  siempre  seguido  el  rumbo  opuesto  y  nos 

bemos  visto  constantemente  sujetos  á  las  crisis  espantoMS 

i9 


¿ÍK)  LV     llhVISTv    DI     r,lK.\!>S     \l     F.S. 

que  á  ciula  pnso  nuoslras    propiodados    riii'ales   y    ganados 
sufren. 

Unos  veces  purnmenle  pastores,  oirás  nuestras  ospeeu- 
lacionesrurales  se  dírijian  principalmente  sobre  la  cultura  de 
ccroalí'S,  los  capitales  se  aglomeraban  á  esle  objeto  y  produ- 
cían labancarrola  mas  complcla.  Nunca  hemos  visto  mas  pal- 
pable oslas  verdades  que  en  los  últimos  años  en  que  la  guerra 
de  Rusia  favoreció  nuestro  pastoreo  con  los  altos  precios  de  los 
cueros  y  sebos,  viraos  entonces  subir  grandemente  el  ganado 
vacuno  y  emplearse  en  él  cuantiosos  capitales;  mas  como  la 
causa  noerasiuó  transitoriadesapareció  ella  y  vimos  estaes- 
peculacion  caer  de  tal  manera  por  la  faifa  de  mercados,  has- 
la  no  tener  precio  ni  demanda  alguna,  como  hoy  sucede; 
siendo  mas  bien  en  muchos  casos,  la  posesión  de  esta  clase  de 
ganado  una  carga  onerosa  para  el  que  los  posee. 

No  quedaban  sino  las  ovejas;  esta  era  la  única  especula- 
ción posible,  todos  los  ca.ilale;.  afluían  alli  y  hoy  repletos  de 
riqueza  habiéndose  licuado,  por  decirlo   asi  todos   nuestros 
campos  hábiles,  con  sus  aumentos,  no  se  encuentra  yá  mercado 
para  ellos,  los  precios  descienden  á  cantidades  que  equivalen 
á  la  ruina  mas  perfecta  de  esta  especulación  rural;  que  se  sos- 
itene  haciendo  esfuerzos  onerosísimos,  con  la  sola  esperanza 
lie  ver  mod.ficadalu  ley  de  tierras  de  uoviembr3  de  1864;  [y 
ver  asi  abierta  á  la  especulación  las  iiimetisas  áreas  que  esta 
ley  tiene  hoy  completamefitecerradas.  Pero  hoy  amasia  consi- 
deración de  que  la  tardanza  quo  nuestro  orden  de  cosas  pone 
6  la  revisión  de  esta  ley,  ha  venido  yá  á  ci*ear  una  emigración 
constante  y  rápida  áe  una  gran  parte  de  nuestros   criadores  á 
las  Provincias  de  Santa  Fé  y  Knlrorios,   adonde    encuentran 
ventajas  en  la  adquisición  de  la  tierra  que  en  Buenos  Aires  se 
les  niega;  circuubtaiK'ia  por  la  cual  tul  vez  cuando  tenga  lu£ur 


CHACRA   MODELO.  291 

Ja  revisión  de  dicha  ley,  sea  já  demasiado  tarde  para  que  la 
especulación  sobre  las  áreas  de  propiedad  pública  pueda  tener 
lugar,  y  que  aun  dado  el  caso  que  tuviese,  hay  que  tener 
presente  que  la  producción  de  la  lana  crece  rápidamente  en  eL 
mundo  entero,  tanto  ó  en  mayores  proporciones  que  entre 
nosotros;  la  Australia,  el  Cabo  de  Buena  Esperanza,  la  India, 
y  recientemente  California  y  la  Nueva  Zelanda  vienen  á  au- 
mentar la  competencia  en  los  mercados  Europeos  para  nues- 
tros productos,  y  si  es  cierto  que  el  consumo  aumenla,  tam- 
bién lo  es  que  esto  no  sucede  sino  en  razón  directa  de  la  ba- 
ratura, y  que  por  consecuencia  el  término  délas  pingües  utili- 
dades en  esta  especulación,  aunque  remotoá  nuestro  modo 
de  ver,  llegará  por  orden  mitural  de  las  cosas,  y  entonces  no 
estando  preparados  para  nfrontar  la  pérdida  de  la  única  in- 
dustria rural,  que  parece  hoy  (|uedar¡i()s,  el  cataclismo  tiene 
que  ser  duramente  severo. 

El  trigo  ha  dejado  de  ser  mucho  tiempo  ha  una  especu- 
lación importante  en  ( 1  pais,  los  pobres  labradores  gimen 
agoviados  bajólas  mas  pesadas  deudas,  sujetos  á  las  usuras 
mas  reprehensibles,  ven  al  cabo  de  los  trabajos  y  penalida- 
des del  año,  que  el  fruto  de  su  cosecha  es  menor  que  las  deu- 
das que  han  contraído  para  obtenerla.  En  algunos  partidos 
adonde  el  precio  de  la  tierra  hace  que  la  labranza  no  sea  er- 
rante, el  pobre  paisano  ciego,  siembra  trigo  sobre  trigo  por 
largo  número  de  años,  agotando  asilas  facultades  producti- 
vas del  terreno  hasta  que  la  producción  se  reduce  á  cero  y 
entonces  desesperado,  dudando  hasta  del  trabaja)  mismo,  emi- 
gra en  busca  de  otras  ocupaciones,  qu-í^  ya  parece  a  cerrársele  y 
í  obligarle  paraencontrar  pan  para  sus  hijos,  á  buscarlo  como 
el  lobo  en  el  pri-mer  redil  que  pueda  sorprender. 

Las  propiedades  rurales  en  kscercanias  de  Buenos  Aires, 


f92  Li    REVISTA    DE  BDENOS    A1RE8 

con  muy  pocas  escepciones,  son  una  carga  para  el  que  las  po- 
see» bajo  semejantes  condiciones.  Si  á  esto  se  agrega,  las  se  - 
cas  que  ya  puede  decirse  se  han  hecho  casi  anuales  entre  no- 
sotros, completaremos  el  cuadro  menos  halagüeño,  que  pue- 
de pintarse  de  un  pais,  que  hasta  ahora  se  ha  creído  rico 
por  que  sus  necesidades  eran  menores  que  sus  producios. 

En  la  conciencia  de  todos  están  hoy  estas  verdades:  el 
ganadero  desesperado  siente  que  no  hay  especulación  posi- 
ble, muchos  que  no  lo  son,  ven  que  vivimos  en  un  estado 
completamente  artiGcíal,  que  nuestra  sociedad  no  tiene  base 
económica  solida  ninguna,  que  una  capital  como  Buenos  Ai- 
res, sin  industria  propia,  existiendo  del  producto  de  nues- 
tras campafias,  que  abs  )rbe  de  dia  en  dia  de  una  manera 
asombrosa,  esterilizando  y  secando  completamente  las  fuen- 
tes de  esa  riqueza  misma  que  la  alimenta,  es  un  contra  sen- 
tido que  tiene  que  darnos  duras  y  muy  severas  lecciones.  En 
la  mente  de  tados  los  hombres  pensadores  se  ajilan  ya  los 
mediosdedar  base  al  estailo  artificial  en  que  vivimos  hacien- 
do que  los  productos  de  nuestro  pastoreo  sean  mayores  y 
mas  seguros,  yaigunos  llegan  ya  hasta  proponerlos. 

No  hay  mal  por  mayor  que  sea  que  no  ten^a  su  remedio 
y  son  precisimen  e  circunstancias  como  las  actuales  que  ha- 
ciéndose sentir  duramente  hacen  que  los  remedios  que  seles 
opongan  sean  mas  duraderos  y  eúcaces. 

Es  para  esto  que  venimos  no  á  proponer  medios  empí- 
ricos, ni  rápidos  que  nada  producen^inó  crueles  decepciones; 
sino  los  lentos  y  graduales,  pero  segurosdel  trabajo  sistema- 
tizado, para  conseguirlo  débenos  empezar  tratando  de  com- 
binar nuestro  pastoreo  con  la  labranza  de  los  campos  esta- 
bleciendo la  cultura  de  las  cereales  en  lodos  aquellos  lugareb, 
adonde  la  clase  de  pastos  por  el  pos  toreo  continuado,  han 


CHiCRA  MODELO.  295 

llegado  a  adquirir  una  ternura  lal,  que  no  resisten  veinte 
días  de  seca  y  que  naturalmente  esláü  á  una  distancia  con- 
veniente  de  los  mercados. 

Esta  ha  sido  la  historia  de  todos  los  países  cuya  civiliza - 
*cion  pasada  ó  presente  admiramos  hoy.  Puramente  pasto- 
res en  su  estado  primitivo,  vivían  en  la  vida  patriarcal;  la 
población  y  las  necesidades  los  hicieron  agrícolas,  pasando 
inmediatamente  del  pastoreo  único  á  la  combinación  de  este 
con  la  cuKura  en  grande  escala  de  las  cereales;  única  espe- 
culación posible  en  el  estado  económico  y  de  población  de 
todo  país  que  sale  de  su  periodo  pastoril.  Asi  lo  hace  la  Ru- 
sia  meridional,  Chile  en  gran  parte  y  aun  los  países  á  quie- 
nes la  civilización  del  siglo  XIX  ha  dejado  atrás  como  la  Peí  - 
sia  y  otros. 

Nosotros  estamos  favorecidos  con  los  mercados  Brasile- 
ros a  seis  días  de  nuestros  puertos,  y  por  la  feracidad  de  una 
tierra  virgen,  que  ni  descuajar  hay,  como  tienen  que  hacerlo 
en  los  Estados  Unidos,  los  provedores  hoy  de  estos;  aposar 
de  la  distancia  inmensa  de  que  están  separados. 

Esta  combinación  trae  el  aumento  de  la  renta  y  si  si- 
multáneamente iws  ocupamos  del  estudio  de  las  diferentes 
razas  de  animales  domésticos,  que  puedan  vivir  sobre  nues- 
tros campos.  Si  hacemos  comprender  que  Ja  vaca  no  sola- 
mente produce  una  renta  por  el  valor  de  la  carne,  que  hoy 
no  encontramos  quien  la  compre,  sino  por  las  ricas  produc- 
ciones de  que  es  suceptible,  en  un  país  adonde  la  leche  y  el 
queso  son  mascaros,  que  en  los  mas  ricos  y  populosos  cen- 
tros de  población  Europea,  y  que  hasta  sus  mas  inferiores 
producciones  sirven  á  aumentar  la  riqueza  del  mismo  terre- 
no en  que  viven,  y  que  en  muchos  casos  una  buena  vaca  le- 
chera puede  producir  una  renta  anual  de  dos  á  tres  mil  pe- 


iíOi  LA   HKVISTA  DE   BCEJfOS   ÜRES. 

SOS  de  nuestra  moneda,  mientras  que  hoy  corren  errantes  en 
nuestros  campos  gravando  á  su  propietario  con  gastos  pura- 
mente improductivos. 

La  oveja,  hoy  el  principal  venero  de  riqueza  nuestro;  ne- 
cesita un  estudio  prolijo  de  las  razas;  las  condiciones  en  que 
viven,  las  alleracione?  que  sufre  el  vellón,  según  los  climas 
bajo  los  cuales  se  desarrolla,  la  influencia  de  estos  y  los  ali- 
mentos sobro  la  producción  de  la  leche  y  lo  necesidad  deque 
las  cruzas  se  hngan  sistemáticamente  pnra  que  una  raza  no 
descienda  dejenerando.  Conocimientos  que  adquiridos  nos 
pondrán  en  aptitud  de  dar  alas  crias  la  dirección  que  nos 
convenga  y  no  eslar  sujetos  á  las  impulsiones,  que  del  es- 
tranjero  recibimos,  según  los  caprichos  de  las  especulacio- 
nes puramente  comerciales  que  quierafi  hacerse  sobre  noso- 
tros. 

El  cerdo,  uno  de  los  animales  domésticosmas  producti- 
vos conocidos,  cuyo  precio  hoy  es  tan  toó  mayor  que  el  del  no- 
villo mas  gordo.  Necesita  seguramente  esplolarse  su  crian- 
za con  empeño,  conocer  todas  sus  diferentes  razas  y  los  me- 
dios como  se  conservan  provechosamente;  dando  asi  ocupa- 
ción á  muchos  campos  que  hasta  hoy  yacen  complt^tamente 
baldios. 

El  caballo,  que  tendrá  que  ser  siempre  nuestro  medio 
principal  de  locomoción  y  que  tanto  estudio  uacesita  su  cria 
y  la  conservación  desús  razas. 

La  cabra  de  Angora,  viene  luego  cuya  aclimalacion  en 
e\  Estado  Oriental  produce  ya  tan  pingües  resultados,  asi 
como  su  introducción  en  Córdoba  se  los  asegura  también; 
merece  ensayarse  en  grande  escala  en  todas  las  provincias 
de  la  República  cuyo  terreno  se  presta  al  cultivo  de  una 
Mpecie  tan  productiva. 


p 


CHACRA   MODELO.  295 

Las  aves  domésticas  no  deben  ser  tampoco  olvidadas, 
pues  es  uno  délos  mas  importantes  ramos  de  la  industria 
agrícola,  que  hoy  vemos  abandonada  hasta  el  grado  de  ser 
€íi  algunas  estaciones  del  año,  una  rareza  s«s  productos. 

El  gusano  deseda  y  la  abeja — son  dos  valiosas  industrias, 
que  en  todob  los  pulses  civilizados  son  el  mas  poderoso  ausilio 
con  que  las  familias  pobres  cuentan  para  su  entretenimiento; 
a  causa  del  poco  capital  que  su  espl^tacion  exije. 

Si  del  reino  animal  pasamos  al  vejetaU  ¡cuanto  hay  que 
hacer  en  esta  materia!  — ea  un  pais  yermo  adonde  ni  un  s  lo 
árbol  vejeta  naturalmente  (h  escepcion  del  tala)  y  adonde  los 
rayos  solares  del  estio  azotan  con  tal  fuerza  nuestras  llanuras 
haciendo  por  su  intensidad  irradiar  en  la  inmensidad  del  es- 
pacio la  humedad  que  el  aire  contiene,  y  alejando  por  conse- 
cuencia toda  esperanza  de  lluvia  durante  las  terribles  secas, 
que  obligan  al  desgraciado  propietario  argentino  á  correr  en 
la  inmensidad  de  la  Pampa,  sujeto  á  todos  los  horrores  de  la 
vida  nómade-  en  busca  de  pasto  y  agua  para  sus  ganados. 

A  nadie  se  le  esconde  que  los  bosques  conservan  la  hu- 
medad del  suelo,  hacen  qnecl  aire  que  los  rodea  participe  de 
ella  y  por  consecuencia  facilitan  la  condensación  de  los  vapo- 
res acuosos  que  la  atmósfera  contiene,  contribuyendo  á  su  sa- 
turación. 

De  aqui  también  la  necesidad  urgente  de  ocuparse  de  la 
plantación  de  bosques;  del  estudio  de  aquellas  esencias,  qua 
mas  fácilmente  puedan  vejetar  sobre  nuestros  campo^,  bus- 
cándolas ya  sea  entre  los  que  viven  en  las  demás  provincias 
Tecinas  cuya  vejetacioii  esrápida  y  su  cclimuticion  es  mucho 
mas  segura. 

Viene  á  mas  el  estudio  de  aqueta  case  de  pastos  cuya 
cultura  nos  convenga  practicar  en  grande;  y  de  aqui  lá  neoe" 


^296  LA     ReVlSTá    1>E   BDBINOS   AIRrS. 

sidad  de  cercos  y  el  estudiu  de  los  medios  de  hacerlo  lo  mas 
seguro  y  económicamente  posible,  tratando  de  ccnocer  las 
especies  que  mas  se  presten  ú  estas  condiciones. 

Si  deaqui  pasamos  al  estado  de  ignorancia  lamentable  á 
-juese  halla  reducido  nuestro  cien  veces  desgraciado  hombre 
de  campo,  su  vida  nómade,  la  falta  de  hábitos  que  lo  fije  á 
la  tierra,  carencia  completü  de  familia  y  de  hogar,  siendo 
el  azote  casi  siempre  délas  poblaciones  por  donde  pasa,  hacen 
cada  vez  mas  urgente  el  ocuparnos  con  ahinco  de  buscar  lo« 
medios  de  ir  remediando  estos  males. 

Kslos  estudios  y  trabajos  nos  conducirían  á  que  se  esta- 
h'eciesen  tres  zonas  para  nuestra  industria  rural:  la  primera 
de  la  agricultura  propiamente  dicha,  á  donde  se  vería  ligado 
el  pastoreo  con  el  cultivo  de  la  tierra;  la  segunda  adonde  no 
estando  la»  traqueado  el  terreno,  la  falta  de  pastoá  no  seria 
tan  frecuente  y  por  consecuencia  permitiría  la  crianza  de  la 
(iví  ja  btyjop!  actual  sistema  de  pastoreo,  y  la  tercera  en  doude 
la  crianza  delu  vaca  se  hiciese  cc^mo  ahora  se  hace  en  la« 
estancias  fronterizas.  Sistemas  estos  dos  últimos,  que  el 
aumento  de  caminos,  la  población  y  las  circunstancias  econó- 
micas del  pais,  irían  reduciendo  y  modificando  á  medida 
que  los  conocimientos  se  difundiesen  y  la  paz  y  ti^nquilidud 
se  cimentase. 

E.  Olitkra. 

^(.oniiniiará.) 


BlBUOGRAllA.  DE  LA.  PRIMERA  IMPRENTA  DE  BUENOS 

AIRES 

Desde  su  fundación  liastacl  aáo  1810  inclusive 

ó 

Caldlogo  de  las  producciones  de  la  imprenta  de  Niños  Expó- 
sitoSj  con  observaciones  y  noticias  curiosas, 

DESDE   EL   AÑO    1781    HASTA    1810, 

Precedida  de  ana  biograíia  del  virey  don  Juan  José   de  Vértiz  y  d«  uní 

disertación  sobre  el  orijen  del  arte  de  imprimir  en  América 

y  especialmente  en  el  Rio  de  la  Plata. 


(Continuación)  (!) 

67.     Bendita  sea  lasaotisima  Trinidad. 

Novena  para  venerar  á  la  santísima  y  Augustísi- 
ma Trinidad  y  alcanzar  de  su  piedad  inmensa,  copio- 
sos beneficios. 

Con  superior  permiso. 

i.    Véase  la  página  613  del  tomo  VIIL 


298  Li    REVISTA   DE   BOENOS   AIRES. 

Reimpresa  en  Buenos  Aires:  E»  la  real  imprenla 
de  los  Niños  expósilos,  ano  de  1793. 

(32págs.  in  16.®) 
G8.  Exerciciode  las  siete  palabras  dirigido  á  al- 
cauzar  de  Dios  buena  muerte.  Compuesto  por  el  ve- 
nerable siervo  de  Dios  fr.  Henrique  Suzon  del  orden 
de  Predicadores.  Reimpresa  a  costa  de  un  devoto  que 
la  dedica  á  la  virgen  del  Rosario.  Con  superior  per- 
miso.    En  la  imprenta  de  Niños  Expósitos.  Ano  1793. 

(16  págs,  jn  12.  ®  ) 

1794. 

69.  Instrucción  provisional  de  las  obligaciones  á 
quedos  Alcaldes  de  Barrio  deben  sujetarse  y  aplicar 
su  zelo  y  esmero  para  conseguir  el  mejor  orden  y  go- 
bierno de  sus  respectivos  distritos. 

Estas  instrucciones  contienen  25  artículos  de  los  cuales 
se  deducen  las  atribuciones  y  la  jurisdicción  acordadas  á  los 
Alcaldes  de  Barrio,  los  cuales  «para  que  fuesi^n  públicarDente 
conocidos  y  reputados,  como  correspondía  á  unos  empleos 
de  República  tan  autorizados  y  honorííicos,  usarían  del  dis- 
tintivo é  insignia  de  un  bastón  con  puño  de  plata  sin  labor 
alguna  y  de  hechura  uniforme.» 

Los  Alcaldes  de  Barrio  cuidaban  del  aseo  diario  y  liin* 
pieza  de  las  calles,  de  la  compostura  de  los  pantanos,  con  au- 
xilio de  los  presidarios.  No  permitían  caballerías  sueltas  ni 
atadas  en  los  postes  ó  puertas  de  calle  y  pulperías  sino  el 
tiempo  preciso.  No  permitían  que  los  artesano»  constituye- 
ran la  calleó  veredas  en  talleres  de  su  oficio;  que  anduvieran 
cerdos  por  la  calle.     Kr.t  incumbencia  de  los  alcaldes  velar 


PRIMERA  IMPRENTA. 


299 


por  el  cumplimiento  del  contrato  del  alumbrado  público; 
acudir  en  caso  de  incendio  al  paraje  donde  ocurriese  convo- 
cando á  los  carpinteros,  herrenvs,  albañiles,  alarifes,  maes- 
tros de  obras,  aguateros  y  carretilleros.  Eatendian  como 
jueces  en  asuntos  de  corta  entidad,  en  la  iiisp 'ccion  de  los 
mendigos  para  que  no  abusasen  de  la  pied  kJ  publica,  en  la 
de  las  casas  de  juego  para  que  los  criados  é  hijos  de  familia 
noconcurriesan  á  ellasy  especialmente  á  las  de  truco,  billar  y 
bolos  etc.  etc. 

Los  alcaldes  eslaban  obliga  los  á  m:is,  á  matricular  á  to- 
dos los  vecino?,  y  habitantes  de  su  perteneacii,  formando  una 
matricula  especial  de  los  estrangeros  con  especificación  de 
domiciliados  y  transeúntes,  nombre,  in«c¡oi),  patria,  estado, 
religión,  nombre  de  sus  mujeres  y  número  de  hijos,  oficio  ó 
destino  «y  el  objeto  de  permanecer  en  esta  capital.» 

El  artículo  17  de  estas  «Instrucciones»  merece  transcri- 
birse íntegro;  «El  que  quiera  construir  casa  ó  cualquier  otro 
edificio  presentará,  como  está  mandado,  ante  esta  superio- 
ridad el  plano  que  lo  demuestre,  pues  aunque  á  ninguno  se 
impedirá  la  justa  libertad  de  su  derecho,  debe  no  obstante  ser 
examinada  en  razón  de  la  segundad  y  decoración  publica  que 
ha  de  observarse  como  igualmente  aquella  uniformidad  que 
tanto  contribuye  al  esterior  ornato  y  hermosura  de  los  pue- 
blos. ^> 

En  la  época  á  que  según  nuestras  indagaciones  corres- 
ponde este  documento,  estaba  á  la  cabeza  del  Virreynato  el 
Teniente  General  don  Nicolás  de  Arredondo;  el  mismo  que 
apoyó  la  idea  de  la  creación  de  un  consulado  de  comiírcio  on 
Buenos  Aires 

70.  Real  cédula  de  erección  del  consulado  de 
Buenos  Aires,  espedida  en  Aranjuez  á  XXX  de  enero 


500  M   REVISTA    DE    BOEWOS    AIRES. 

de  MDCCXCIV.  Con  el  superior  permiso.  Reimpre- 
sa en  Buenos  Aires,  MDCCXCIV.  Eo  la  Real  impren- 
ta de  Niños  Expósitos. 

Kslu  ccdnln  contiene  las  reglas  para  el  gobierno  del  con- 
sulado de  Buenos  Aires,  con  carácter  de  provisorias  y  mien- 
tras no  se  le  diesen  «ordenanzas  propias.»»  El  instituto  del 
consulado  era  «la  mas  brebe  y  fácil  administración  de  justi- 
cia en  los  pleito^  mercantiles  y  la  protección  y  fomento  del 
comercio  en  todos  sus  ramos.»-  Lu  primero  estaba  esclu- 
sivamente  confíjido  á  un  (rihunal  compuesto  del  Prior  y  de 
los  cónsules,  con  sujeción  á  las  ordenanzas  de  Bilbao.  Las 
audiencias  del  tribunal  debian  celebrárselos  martes,  jueves 
y  sábados,  desde  las  8  basta  las  i  O  de  la  mañano  ó  basta  mas 
tarde  sí  fuese  necesario.  E\  tribunal  tenia  un  escribano,  dos 
porteros  alguaciles,  un  asesor  titular.  El  dislrito  de  su  ju- 
nsdiccion  se  estendia  á  todo  el  Vireynato  del  Rio  de  la  Plata. 

A  mas  del  tribunal  de  comercio,  creaba  esta  cédula  una 
Junta,  compuesta  del  Prior,  cónsules,  consiliarios  y  síndicos, 
con  el  secretario  el  contador  y  el  tesorero.  El  art.  XXII  se- 
ñala los  objetos  y  fines  de  esta  Junta  y  dice  asi.  La  protección 
y  íoraento  del  comercio  será  el  cargo  general  de  esta  Junta, 
y  cumplirá  con  él  procurando  por  todos  los  medios  posibles 
el  adelantamiento  de  la  agricultura,  la  mejora  en  el  cultivo 
y  beneflcio  de  los  frutos,  la  introducción  de  las  máquinas  y 
herramientas  mas  ventajosas,  la  facilidad  en  la  circulación 
interior,  y  en  suma  cuanto  parezca  conducente  al  mayor  au- 
mento y  estencion  de  todos  los  ramos  de  cultivo  y  tráfico  etc. 
etc. 

A  los  íoDdos  del  consolado  se  concedian  por  esta  cédula 


PRIMERA    IMPRENTA. 


501 


el  medio  por  ciento  sobre  el  valor  de  todos  los  géneros,  fru- 
tosy  efectos  comerciales  que  se  estrajesen  é  introdujesen  por 
mar  en  todos  los  puertos  de  su  distrito,  y  todas  las  multas  y 
penas  pecuniarias  que  impusiese  el  tribunal. 

El  primer  prior  nombrado  en  el  art.  XXXIX  ¡o  fué  don 
Manuel  Rodríguez  de  la  Vega,  y  el  secretario,  don  Manuel 
Belgrano  González,  quien  como  economista  se  hizo  tan  notable 
en  este  empleo,  como  después  de  la  revolución  en  la  carrera 
de  las  armas  que  abrazó  solo  por  amor  á  la  patria  y  á  la 
catisa  de  la  independencia. 

El  consulado  tenia,  como  tribunal,  el  tratamiento  de 
sefiona  y  por  escudo  de  armas  el  mismo  de  la  ciudad  orlados 
con  figuras  alusivas  á  su  instituto. 

(Año  1795.) 

71.  Theses  ex  universa  theologia  depromptae, 
qms  Dominiis  Marianus  ab  Irigoyen  regaliuin  sludio- 
rum  bonaerensis  alumnus  publico  subjicií  examini. 
Superioruin  permissu.  In  civitale  Bonaerensi.  Apud 
Thipografiam  Kegiam  Parvulorum  orphanorum. 

(32  pags.    in  ü.®   inclusa  la    carátula— sin   foliatura— hermoso  tipo- 
si  n  fecha. 

Este  acto  público  de  teología  tuvo  lugar  á  las  tros  de  la 
tarde  del  dia  18  de  agosto  de  1795,  en  presencia  d<  I  Virey 
don  Pedro  Meló  dp  Portugal,  á  quien  el  íilumno  don  Mariano 
de  Irigoyen  en  nombre  de  la  juveníud  estudiosa,  y  teniendo 
por  padrino  al  doctor  don  Melchor  Fernandez,  dedicó  en  los 
biguienteb  términos  aquella  muestra  pública  de  su  aprove- 
chamiento: Exmo.  Domino  F omino  Pelro  Mello  de  Portugal  et 
Villena,  MiUtaris  órdiins  sancli  Jacobi  JEquili  strenuissimo, 


Ó02  KA  RrVISTA    l>K    BUENOS   AIRES. 

summo  hispaiúarum  reginx  stabuli  Prccfeclo  administro  pro^ 
ximo,  Regalium  exercUuum  Doclori  generali,  provinciarum 
Fluminis  Argenlei,  aliarumque  adjacentium  Pro-RegiPrxstan' 
tissimOy  nec  non  ierra:,  marisque  moderatori  Generali  Validis- 
simo  Regalis  Pr.rlori'.ut  Bonacrensi  senaíus  prcesidi  infegerri- 
yno,  super  Regiam  Gazam f  ac  vegtigal  Maxhiu'i  Ciiratore  ele. 
ole.  ele.  (|ui 

Sive  Rem  Miliíarem  exercendo, 

Sive  Civilern  Rempublicam  administrando, 

Sive  senlenlias  xquitate  proferendo. 

Ádmirationi  est  ómnibus, 

Imilationi  es  paucis,  ele. 

Por  el  mismo  estilo  y  en  el  mismo  iíl  orna  continúan  los 
elogios  fxajerados  á  las  virtudes  del  Virey  en  toda  la  exten- 
sión de  tres  páginas. 

En  aquella  misma  ocasión  el  doctor  don  Carlos  José 
Montero  Cancelario  de  los  Reales  estudios,  pronunció  una 
c oración  Jaculotoiia»»,  encomiando  la  persona  del  elevado 
Mecenas  que  honraba  con  su  presencia  aquel  respetable  Ly- 
cea.  A  esta  arenga  ó  discurso  que  se  conserva  inédita,  alu- 
de el  mismo  doctor  Montero  en  la  oración  fúnebre  que  pro- 
nunció el  (lia  13  de  oclu!»re  de  1797  (l)á  las  exequias  de 
Meló,  cuando  dice  con  elofuenci:i:  «Quien  me  hubiera  dicho 
la  tarde  del  dia  diez  i  ocho  de  Agosto  áv[  Ano  pasadode  noven- 
ta y  cinco:  tú  <iue  ahora  lleno  de  veneración  y  respeto  en 
medio  de  esta  Asamblea  d^í  docto*^,  asi  honras  y  elogias  el 
mérito  y  autoridad  del  Vice  Ileal  Patrono  de  estos  Reales  Rs- 
tudios,  tú  que  ahora  en  su  amable  presencia  pronosticas  tan- 
tas filicidadcHá  esta  tan  amada  patria;  tú  eres  el  mismo  pol- 
vo y  ceiiiza,  que  según  el  orden  de  los  incomprensibles  jui- 
1.    Vcase  ei  numero  88  de  esta  üíbllo(;rafia. 


PRIMIÍRl   IMPREINTA.  305 

cios  del  señor,  habéis  de  hacer  el  elogio  fúnebre  de  su  muer- 
te.    Antes  dedos  años  este  héroe  que  quisiera  fuese  inmor- 
tal, ha  de  pasar  de  este  dosel  al  féretro,  de  este  sitial  al  se- 
pulcro, todo  sorprendido  habéis  de  clamar  vos  mismo  sobre 
sus  cenizas:  asi  acaba  toda  la    pompa  y  grandeza  humana; 
cuanto  el  hombre  piensa  y  aun  el  hombre  mismo  es  vanidad.» 
Las  cátedras  de  teologia,  como  parte  de   los  estudios 
públicos  del  colegio  de  San  Garlos  de  Buenos  Aires,  se  crea- 
ron por  la  junta  Municipal  de  temporalidades  en  acuerdo  del 
dia  ^28  de  Marzo  de  177(i.     Estas  cátedras  fueron  tres;  dos  de 
tcolojia  escolástica  y  una  de  mora),  y  el  nombramiento  para 
desempeñarlas  recayó  en  los  doctores  don  GaHos  Montero, 
don  Antonio  Basilio  Rodríguez  de  Vida  y  don  Mallas  Cama- 
oho.     ]i\  primer  cuiso  de   esta  ciencia  se  abrió  el  21  de  fe- 
brero de  aquel  mismo  ano  1776,  resultando  de  esta  fecha 
que  el  acuerdo  citado  deja  Junta  de  temporalidai'es  no  fué 
masque  la  sanción  oficial  de  nombramientos  hechos  de  ante 
mano. 

Antes  de  la  fundación  de  esta  enseñanza  á  espensas*  de 
las  rentas  de  temporalidades  y  bajo  la  dirección  del  Estado, 
se  estudiaba  la  teologia  en  las  casas  de  regulares  que  reci- 
bían oyentes  defuera  del  claustro.  En  el  año  1773  los 
padres  lectores  de  t(  ologia  de  Santo  Domingo,  San  Francisco 
y  la  Merced  contaban  entre  sus  discípulos  i6  seglares,  diex 
de  los  cuales  corresponden  al  primero  de  estos  conventos. 

El  estudio  de  la  T(  ologia  no  tuvo  intorrupcíon  desde  el 
año  1776  hasta  el  de  1818;  pero  con  respecto  al  año  1811, 
encontramos  la  siguiente  nota  en  el  libro  de  «aprobación  de 
exámenes:  «En  este  presente  año  de  1811  no  hubo  eslu- 
«diantes  teólogos  por  no  haber  dado  el  curso  anterior  del  año 
'^  1807  los  que  correspondían,  á  causa  de  la  dispersión  que 


S04  Li   EEVIST4   DE   BOENOS   AIRES. 

*kubo  de  los  estudiantes  con  niolico  de  las  ocurrencias  de  esta 
•cqfulal  con  la  innasion  de  los  ingleses,  ni  menos  por  lo  mismo 
"Vinieron  de  fuera  otros,  hasta  quedar  en  la  miuoridad 
-y  carencia  notada.»     Manuel  José  Perejra  Saravia. 

Las  Tesis  de  don  Mariano  de  Irigoyen  pueden  conside- 
rarse como  el  programa  general  de  materias  que  comprendía 
el  curso  teológico  del  colegio  de  San  Carlos,  y  bajoeste  punto 
de  visía  tiene  mucho  ínteres,  y  mayor  aun  si  se  considera  qat 
los  testos  de  los  catedráticos  del  ramo  no  se  imprimieron  ni 
han  llegado  hasta  nosotros  manuscritos. 

Irigoyen  debia  sostener,  ante  todo,  que  Dios  es  causa  y 
princijMO  de  todas  las  cosas,  verdadero,  etorno,  inmutable, 
omnipotente,  inmenso  y  por  consiguiente  que  es  herética  la 
doctrina  délos  Maniqueos  sobre  el  principio  del  bien  y  del 
mal  qutt  debe  desterrarse  á  la  región  de  la  fábula.  Después 
de  varias  consideraciones  sobre  la  intervención  de  Dios  en  la 
voluntad  del  hombre,  pasa  á  combatir  los  errores  de  los  he- 
réticos contra  el  misterio  de  la  Santísima  Trinidad,  y  espe- 
ciurmenle  los  de  Axxio  y  Sabelio.  Sobre  esta  materia  seestien^- 
de  el  suslentantede  la  tesisdesentrauando  delfondode  la  doc- 
trina déla  Iglesia,  la  verdadera  creencia  sóbrela  naluralez»i 
de  las  personas  de  este  profundo  misterio  hasta  lle- 
gar á  otro  en  que  se  cifra  la  salvación  del  género  huma- 
no. El  Mesias  anunciado  por  ios  profetas,  esperado  por 
Io9  Juíli  )-  ts  Jesús  Nazareno  hijo  de  María  Yirjcn,  y  solo 
quienes  le  crucificaron  pudieran  poner  en  duda  esta  verdad 
ton  clara  como  la  luz  del  medio  día.  Kl  único  motivo  de  la 
Kncarnacioii  fué  la  redención  del  género  humant»,  de  tal 
manera  que  si  Adán  no  hubiese  caidoen  pecado  el  verbo  no 
6i<  habría  hecho  carne.  Discurre  en  seguidasobre  las  dos  vo- 
luntades divina  v  humana,  sobre  la  trocía  de  lossacramefitos 


PRIMERA  IMPRENTA.  50o 

de  la  nueva  ley,  diferente  de  la  de  los  antiguos  en  que  una 
era  opere  opéralo  y  la  otra  opere  oper antis, 

¿Queefieacia  tieneel  temor  del  infierno  para  la  remisión 
del  pecado?  Esla  es  una  de  las  materias  de  la  tesis,  y  motivo 
por  consiguiente  para  distinguir  los  actos  de  la  volnnlad  eu 
voluntaria  necesarix  y  en  voluntaria:  libarse.  Las  acciones 
que  provienen  del  miedo  son  voluntarias  é  involuntarias  á 
la  vez  ó  mista;  probándose  esta  proposición  con  el  hecho  de 
Loot  y  de  sus  hijas. 

Sobre  la  naturaleza  déla  Iglesia  católica,  su  difinicion  y 
jurisdicción,  ocupa  la  tesis  algunas  pajinas,  estableciendo  su 
infalibilidad  en  las  resoluciones  sobre  el  dogma,  Poriiltimo, 
la  Tesis  finaliza  recomendando  como  el  mejor  régimen  de 
Gobierno  al  Monárquico  absoluto  tal  como  Cristo  Nuestro 
Señor  lo  estableció  para  la  iglesia. 

72.  Catecismo  y  esposicion  brebe  de  la  doctrica 
cristiana.  Compuesta  por  el  Padre  Gerónimo  de  l\í- 
palda  de  la  Compañía  de  Jesús,  ahora  de  nuevo  en- 
mendado. Con  cuatro  tratados  muy  devotos,  y  el  orden 
de  ayudar  á  misa.   Con  un  acto  de  contrición. 

Con  licencia.  En  la  Raal  imprenta  de  Niños  Ex- 
pósitos, año  de  1795. 

l/í3  pógs.  in  16.  ^ 

73.  Ejercicios  devotísimos  para  visitar  el  santísi- 
mo sacramento  en  su  octava,  en  las  indulgencias  de 
cuarenta  horas  y  demás  fiestas  en  que  está  patente  tan 
augusto  sacramento.  Los  que  en  reverente  obsequio 
a  tan    soberana  magestad,  ha   recopilado  y  puesto  en 

método  un  devoto.     Con  las  ucencias  necesarias.  Bue, 

20 


306  hk   BEVISTA   DE    BUENOS  AIRES. 

nos  Aires  en  la  Real  imprenta  de  Niños  Expósitos,  año 
1795. 

(46píigs.   in  12,»} 
[Bella  edición,  tipo  grande  y  redondo,) 

74.  Novena  de  la  sacratísima  Virgen  del  Car- 
men, Maria  madre  de  Dios,  Rey  de  los  Angeles,  y  se- 
ñora nuestra.  Dispuesta  con  varias  meditaciones  dia- 
rias por  un  inútil  siervo  de  la  misma  Reyna  del  Cielo. 

Con  licencia  de  Buenos  Aires. 
En  la  Real  imprenta  de  Niños  Expósitos,  año  de 
1795. 

(32  pags.  in8.  ®) 

75.  Oración  que  dijo  al  Exmo  señor  don  Pedro 
Meló  de  Portugal  y  Villena  Virey  Gobernador  y  Ca- 
pitán General  de  estas  Provincias,  don  Félix  Antonio 
(Gallardo,  uno  de  los  Diputados  para  ofrecer  al  mismo 
señor  Exmo.  una  corrida  de  toros  en  celebridad  de  su 
entrada  al  mando  de  este  Virey  nato. 

hoja  suella*  2  p^gs.  Tul.  sin  fecha  ni  lugar  de  impresión.) 
El  autor  de  lu  oración,  (que  era  oficial  de  \a  conladuria, 
si'guii  la  guia  del  año  1795,  pág.  lOj  compara  al  virey  con  Ja- 
no,  rei  de  Italia  y  espera  que  como  este  fomentará  la  agricui- 

Uira,  el  comercio   y  las  arles «Esta  confianza,   dice  al 

tunninar,  unida  al  deseo  do  celebrar  la  entrada  de  V.  fe.  al 
inaodo  de  ebte  Reino,  ha  exilado  los  ánimos  de  ulgunos  su- 
getos  áe  la  milicia,  del  comercio  y  de  las  oficinas,  á  ofrecer  á 
Y.  E.  una  corrida  de  toros  sin  otra  p^irticularidiul  que  la  de 
ceder ol  arbitrio  de  V.  E.  la  inversión  de  su  tolal  producto 
1 1  «l'ra  pía  que  fu  rn  ir.o?  dil.affra  Ir  Jr  V    r      Dígnese 


PRIMERA   IMPRENTA.  507 

V.  E.  admitir  esta  pequeña  oferta,  engrandecerla  con  su 
asistencia,  darnos  la  venia  para  verificarlo,  y  suplir  el  defecto 
de  la  poquedad  con  la  consideración  de  que  no  siempre  al- 
canzan las  facultades  hasta  donde  llegan  los  deseos.     Dixe.» 

El  Yirey  Meló  se  recibió  del  mando  el  dia  17  de  marzo 
de  1795.  Falleció  en  Montevideo.  La  noticij  de  su  enfer- 
medad llegó  á  Buenos  Aires  el  Viernes  santo  1  i  de  Abril  de 
1797  y  la  de  su  muerte  en  los  dias  siguientes  de  Pascua.  Su 
oración  fúnebre  la  pronunció  el  doctor  Garlos  José  Mantero 
en  la  iglesia  Catedral  el  dia  13  de  Octubre  de  1797. 

Véase  el  N.^    88  de  esta  bibliografía. 

En  el  mu  eo  público  de  Buenos  Aires-  se  corserva  el 
retrato  al  oleo  y  de  cuerpo  entero  de  este  Vi  rey. 

1796. 

76.  Ave  Maria.  Novena  á  la  mejor  Rosa  del  Pa- 
raíso de  Dios  Maria  santísima  del  Rosario,  que  sacó  á 
luz  el  Real  convento  de  San  Pablo  de  la  ciudad  de  Se- 
villa^ orden  de  Predicadores. 

Con  licencia.  En  Buenos  Aires,  en  la  Real  im- 
prenta de  Niños  Expósitos.     Año  de  1796. 

39  págs.  in  8,  ® 

77.  Novena    al  glorioso  S<\n   Roque,    prolector 
contra   pestilentes  dolencias.     Dispuesto  por  don  An 
tonio  Joseph  de  Figueroa,  y   Rosillo,  médico  de  la  vi- 
lla de  Ladrada.     Con  licencia  en  Buenos  Aires.     En  la 
Real  imprenta  de  Niños  Expósitos,  año  1796. 

(30  págs.  in  16.  ®) 

Existe  una  edición  de  esta  novena  anterior  á  la  presen- 
te—en  el  mismo  formato,  en  ^28  páginas  sin  fecba  fija  de 


30B  LA   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

impresión,  pues  solo  dictí  osi  al  pié  de  la  carátula:  «con  el 
superior  permiso  del  E^mo.  señor  Vi  rey  Marqués  de  Loreto 
En  Buenos  Aires.  En  la  Real  imprenta  de  N  ños  Expósitos.» 
El  Mariscal  don  Nicolás  Francisco  Cristóbal  del  Campo, 
Marqués  de  Loreto,  gobernó  desde  el  año  1784  hasta  el  de 
1789,  por  consiguiente,  entre  una  y  otra  edición  de  la  No- 
vena de  San  Roque  mediaron  cuando  menos  ocho  años. 

78.  Novena  á  la  Rosa  Mística,  María  Santísima 
del  Ro  ario,  Nuestra  señora  del  Convento  de  Predica- 
dores de  Potosí:  Primera  Conquistadora  de  estos  Rei- 
nosdel  Perú,  y  continua  conquistadora  de  los  corazo- 
nes. 

Dispuesta  en  método  brebe  para  que  se  haga  en 
todas  sus  festividades  especialmente  en  la  del  Santí- 
simo Rosario  que  se  celebra  el  primer  Domingo  de 
Octubre. 

Con  licencia  en  Buenos  Aires,  En  la  real  imprenta 
de  Niños  Expósitos  año  de  1796. 

(64  págs.  in  16.  ®     Es  el  libro  de  este  formato  mas  pequeño  que  haya  pn- 
blicado  la  imprenta  de  Niños  Expósitos,  pues  la  composición  de  sus  pági- 
nas es  de  8   milímetros  de  largo  y  6  de  ancho:  el  tipo  grande.) 

A  la  espalda  ó  dorso  de*  la  página  en  .que  está  escrito 
este  titulo  hay  un  pequeño  grabado  en  madera  representan- 
do la  virgen  con  el  niño  en  brazos,  y  dos  santos  fprobable- 
menle  Slo.  Domiiígo  y  Santa  Roa)  recibiendo  el  primero 
un  rosario  de  manos  de  la  divina  señora. 

En  la  advertenáa  que  ocupa  seis  páginas,  se  lee  lo  si- 
guiente  Procúrense  deducir   los  elogios  de  esta  gran 

scñoro  á  la  esfera  de  la  Rosa  por  a  ucion  á  su  Rosario;  y  pa- 
ra que  se  entienda  mejor,  es  necesario  advertir,  que  inde- 


MIMBRA   IMPRENTA.  509 

pendientes  de  fábulas  gentilicias,  hay  en  la  realidad  rosas 
blancas,  y  qae  la  Rosa  de  Jerieó,  consta  de  ciento  cincuenta 
hojas,  con  otras  erudiciones  que  podrá  ver  el  curioso  en  la 
Rosa  laureada  delP.  Parra.» 

79.  Septenario  y  esclavitud  de  Nuestra  Señora  la 
Santísima  Virgen  Maria  de  los  Dolores.  Con  la  coro- 
na de  su  sanlisimo  hijo  Jesús  Crucificado  Nuestro  Se- 
ñor. Con  licencia.  En  la  Real  imprenta  de  Niños 
Expósitos.     Año  1796. 

36  págs.  in  16.  ® 
Hay  otra  edición  en  el  mismo  año  y  formato,  en  52  páginas. 

80.  Tratado  preliminar  sobre  los  límites  délos 
paises  pertenecientes  en  América  Meridional  á  las  co- 
ronas de  España  y  Portugal,  ajustado  y  concluido  en 
tre  el  Rey  N.  S.  y  la  Reyna  Fidelísima,  y  ratificado- 
por  S.  M.  en  S^n  Lorenzo  el  Real  á  11  de  Octubre  de 
1777.  En  el  qual  se  dispone  y  estipula  por  donde  ha 
de  correr  la  línea  divisoria  de  unos  y  otros  dominios, 
que  después  se  deberá  fijar  y  prescribir  determinada- 
mente en  un  -tratado  definitivo  de  limites.  En  Ma- 
drid en  la  imprenta  Real  de  la  Cazata  Año  MDGCLXXVIl. 
Reimpresa  en  Buenos  Aires  en  la  Real  imprenta  de  Ni- 
ños Expósitos.     Año  de  MDGCXGVI, 

(30  págs.  in  A.  ® ) 

Al  fin  contiene  e'.  art.  IX  del  tratado  de  límites  de  1  7.dO, 
que  se  cita  en  el  Xli  de  este  tratado  preliminar. 

81.  Oración    fúnebre  en   las  exequias,  que  el 
ilustre  cabildo  de  la  ciudad  de  Salla,  provincia  de  es- 


510  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

te  nombre,  tributó  el  d¡a  15  de  febrero  del  año  1796, 
en  honor  y  sufragio  por  el  alma  de  la  Señora  Doña 
María  Ana  Jouquina  Zaldua  y  Gamboa,  esposa  del  se- 
ñor don  Ramón  Garcia  de  León  y  Pizarro,  caballero 
del  óvden  de  Calalraba,  Mariscal  de  Campo  de  los  Rea- 
les Ejércitos  de  S.  M.  Gobernador  intendente,  y  Ca- 
pitán General  de  esta  provincia  de  Salla.  Díjola  el 
señor  doctor  don  Gabriel  de  Figueroa  Toledo  y  Pimen 
tel,  Colector  del  Real  Subsidio,  cura,  y  Vicario  de  San 
Pablo  de  Chiquana. 

Con  las  licencias  necesarias.  En  Buenos  Aires. 
En  la  Real  imprenta  de  los  Niños  Expósitos:  Año  de 
1796. 

22  págs.  \n  U>  ^  y   12ps,  al  fío  sin  foliatura. 

Al  fin  de  la  oración  fúnebre  se  hallan  los  metros  ó  poe- 
sías que  se  «íscribieroii  en  largelas  ¡nMa  adornar  con  ellas  el 
túmulo  suntuoso  que  le  levantó  en  la  iglesia  matriz  de  Salla 
el  día  de  estos  funerales.  Van  añadidas  otras  largetas  que 
se  coiccaron  con  el  mismo  fin  en  la  iglesia  del  convento  de 
la  Merced,  de  Salta,  en  las  honras  que  allí  también  se  hicie- 
ron á  la  señora  Maríscala.  Generalmente  son  décimas  pa- 
rrcítlas  á  la  siguiente: 

Llore  don  Ramón  Garcia, 

De  Pizarro,  con  razón. 

La  funesta  obscuración, 

De  su  mas  deseado  dia, 

Que  cuando  su  señoría. 

Exaltado á  Mariscal 

De  campo, gusto  cabal  ^ 


PRIMERA    IMPRENTA.  311 

Pensó  tener  su  esplendor. 
Convirtió  el  fií^ro  rigor 
En  el  dia  masfataL 

Estos  versos  comprenden  12  pag  de  el  mismo  formato 
sin  foliatura. 

El  final  de  la  decima  anterior  se  refiere  á  la  circunstan- 
cia de  haber  llegado  á  Salta  el  correo  del  mes  de  Enero  de 
1796,  conduciendo  el  Real  despacho  de  mariscal  de  campo 
á  favor  del  Gobernador  Intendente,  cuando  el  i5  del  m'smo 
Enero  fallecía  su  esposa  doña  Maria  Ana.  Esto  Señora  natu- 
ral de  Morella  en  España,  acompañó  á  su  marido  en  los  dife- 
rentes puntos  de  Améiica  donde  desempeñó  cargos  de  inipor- 
tarcia,  y  con  este  motivo  dice  el  orador  ponderando  las  vitu- 
des  de  su  heroína  «un;i  mugor,  en  fin,  que  como  águila  ge 
nerosa  voló  desde  Morella  a  Cartagena,  de  ahí  al  rio  de  Hacha 
deaquiá  la  Yilla  deMompos,  de  estas  provincias  á  la  de  Quito, 
luego  á  la  de  Guayaquil,  y  de  esta  ciudad  á  h  de  Salta, 
donde  en  circunstancia  que  parecía  tocar  al  Sol  con  losas- 
censos,  be  leeclisó  trasformándose  en  un  obscuro  sepulcro. 

Don  Ramón  Garcia  Pizarro  era  presidente  de  Charcas 
en  Marzo  de  1809  cuando  tuvo  luga  ría  primer.i  revolución 
de  aquella  ciudad,  y  la  instalación  de  la  junta  popular  con  v\ 
líombre  de  Tuitiva.  Había  construido  las  fortificaciones  de 
Guayaquil  y  fué  fundador  de!  pueblo  de  Oraií  en  la  jurisdic- 
ción de  Salta. 

82.  Novena  de!  Glorioso  San  Antonio  de  Padua: 
Puesta  en  método  por  un  religioso  menor  devoto 
suyo. 

Con    las   licencias    necesarias.     Reimpresa     en 


Sl$  L\    RKVISTA    DE    BOETCOS   AlItES. 

Buenos  Aires.  En  ia  Real  Impreüla  (Je  los  Niños  ex- 
pósitos, íiño  de  1799. 

(in8.®-  37pág$.) 

83.     Principios  de  la  ciencia  económica   política. 
Traducidos  del  Francés  por   Don    Manuel    Belgrano, 
Abogado    tle  los    Reales, Consejos,  y    Secretario    por 
S.  M.  del  Real  Consula(ío  de  esta  Capital. 
Con  superior  permiso.     En  Buenos  Aires  MDCCXCVl. 

7iw  ia  Real  Imprenta  de  Niñose  Expósito!^, 

(92  págs.  in  8.  ® ) 

Después  d«  una  dedicatoria  al  Virey  don  Pedro  Meiode 
Portugal  y  Villena  y  que  ocupa  5  páginas  sin  foliatura,  sigue 
una  pequeña  introducción  que  dice  asi: 

«La  economía  política  se  dirije  al  aumento  de  la  riqueza 

•  T  }»r«',)iL't]ail  nacional,  que  consisto  en  \\\  masa  de  todas  las 
«riquezas  y  propieiiaJes  particulares.  Los  Economistas  son 
•uno»  filósofos  políticos,  ocupados  especialmente  en  escribir 

•  sobre  «I  gobierno  interior,  y  las  materias  de  agricultura. 
«Oigamos  á  losGefescomo  esponen  ios  principiosy  y  aclaran 
las  cuasecuencias.  El  hombre  de  estado  lo  meditará  y  co- 
nocerá su  fuerza  .»♦ 

Dos  son  los  autores  que  traduce  Belgrano:  «I  cotideC  •  •  •  • 
y  el  3ía^grave  reinante  de  Badén,  La  obriU  da  este  último 
es  titulada  c Compendio  de  los  principios  de  la  economía  po- 
lítica.» 

8&.  Pireclprium  anvii^Ie  pro  divioa  psalmodÍQ 
rite  persolveoda,  sacroq.  conficiendo  juita  rubricas 
t^reviarii^  Mlissíilisq.  rom,uqQ-hispani,  QtautbeoUca  de- 


PRlMERi   IMPRENfA  '^15 

<:rela.     Pro  anno  Dni.     Cn¡.     1797.     In  obsequium 
dioeces,     Bonaer,     et  Paraquar. 

A  presbyt.    D.  Mattheo  Josepho  Alphooso  Sac 
Cerem.  Magistro   elaboratutn. 
Superiori  permissu.     ín  civitate  Bonaerensi  apud 
Regiam  Parvulorum  Orphanorum  Typographiam. 

(4«págs.  in  8.«) 

Libro  que  es  á  la  vez  el  almanaque  y  el  guia  para  los 
sacerdotes  en  las  oraciones,  y  ceremonias,  especialmente  en 
la  niisa.  Suele  llamarse  diurno,  y  se  varia  y  publica  todos 
los  años  bajoladireecion  de  una  persona  dependiente  del  ca- 
bildo e€  esiástico  ó  del  Obispo. 

(Año  1797.) 

85.  El  salmo  miserere  puesto  en  devotas  deci- 
mas, y  dedicado  á  Jesuchristo  cruicficado.  Por  el 
lllm(.  señor  don  Manuel  de  Azamor  y  Ramfrez,  Obispo 
que  fué  de  Buenos  Aires:  Con  licencia;  reimpreso 
en  dicha  ciudad  año  1797. 

C^Updgs,  ¿n  12,'^  inclusa  la  carátula.   Sin  fo  ti  ación,  y  sin  indicar  la 

imprenta. 

Ésta  versión  del  famoso  salmo,  «penitenciario»  por  exe^ 
lencia,  fué  sumamente  popular  en  Buenos  Aires,  en  donde 
todos  los  sabian  de  memoria,  sin  dada  por  la  sencillez  del  es- 
tilo y  su  forma  métrica  que  es  una  de  las  mas  gratas  á  los  oí- 
dos españoles.  El  reverendo  traductor  falleció  en  Buenos 
Aires  el  dia  2  de  octubre  de  1796;  por  consiguiente  esta 
reimpresión  puede  considerarse  como  un  homenaje  rendido 
it  :^u  hue^a  mei»oria. 


.i|4  LA   REVISTA  DE   RGCNOS  AIRES. 

La  dedicatoria  se  encuentra  en  el  reverso  de  la  carátu- 
la, encerrada  en  un  cuadro  formado  con  adornos  lipográO- 
eos  rauy  sencillos,  y  dice  asi- 

A  Jesucristo 

crucificado 

¡O  Domine! 

Ego  servus  tuus. 

Ego  servus  tuus,  etc.  filius 

Ancill¿E  lu3P. 

M.     A.    R, 

86.  Poesías  Fúnebres.  A  la  tierna  memoria  del 
Exmo.  Señor  don  Pedro  Meló  de  Portugal  y  Villena,  ca- 
ballero del  Orden  de  Santiago,  Gentil  hombre  de  cá- 
mara de  su  majestad.  Con  ejercicio.  Primer  caba- 
llerizo de  la  Reina  Nuestra  Señora,  Teniente  general 
de  los  reales  Ejércitos,  Virey,  gobernador,  y  Capitán 
General  de  las  provincias  del  Rio  de  la  Piala,  y  sus 
dependientes  etc.  etc.  etc.,  que  falleció  en  Montevideo 
el  15  de  Abril  del  presente  año  de  1797.  Los  compu- 
so y  respectuosamente  se  laS  consagra  en  fina  demos- 
tración de  su  gratitud  el  Presbítero  don  Juan  Manuel 
Fernandez  de  Agüero  y  Echave  Licenciado  en  sagrada 
Teolojia,  Bachiller  en  Leyes,  y  Capellán  de  la  Real 
Armada, 

Con  las  licencias  necesarias.  Impreso  en  Buenos 
Aires.  En  la  Real  Imprenta  de  los  Niños  Expósitos, 
año  de  1797. 

(15.  p5g8,  in/i,«) 
Segunda  parte  de  las  Poesías  Fnnehres  consagra- 


PRIMERA   IMPRENTA. 


315 


das  á  la  tierní  grata  memoria  del  Exmo,  señor  don 
Pedro  Meló  de  Portugal  y  Villena,  Virey  que  fué  de 
Buenos  Aires,  Capital  de  las  Provincias  del  Rio  de  la 
Plata  y  sus  dependientes  etc.  etc.  etc.  Escríbela  eí 
autor  de  las  mismas  poesías  fúnebres  para  complemento  de 
ellas  y  última  demostración  de  su  fina  gratitud. 

Con  las  licencias  necesarias.  En  Buenos  Aires. 
En  la  Real  Imprenta  de  Niños  Expósitos  Año  de 
1797. 

(12  págs.  in  Z|.  ® ,  y  undi  oelava  acrbstica  en  formí  d^  laberinto^    en  una 
grande  hoja  sut-lta.) 

Estas  poesías  fúnebres  fueron  mal  recibidas  por  la  gente 
de  buen  gusto  que  en  aquella  época  existía  en  el  rio  de  la 
Plata  y  formaba  como  una  pequeña  colonia  literaria.  Eran 
miembros  de  ella,  Lavarden,  Gasamayor,  Prego  de  Olivar  y 
otros,  de  cuyo  injenio  han  quedado  algunas  muestras.  To- 
dos ellos  manejaban  la  sátira  con  oportunidad  y  chiste,  y  el 
último  de  los  tres  nombrados  se  encargó  de  divertir  á  sus 
amigos  escribiendo  una  canción  en  que  puso  en  ridículo  al 
romance  fúnebre  del  Licenciado  Echave  y  de  la  cual  copia- 
mos las  dos  estrofas  que  siguen 

El  coro  de  las  Musas, 

Antes  llenas  de  gala  y  gentileza, 

Ahora  todas  confusas, 

Destruido  el  fulgor  de  su  belleza, 

Lanzan  suspiros  y  en  su  pena  grave 

Piden  al  Dios  vengan/a  contra  Echave. 


En  ía  plaza  infelice 
De  Priamü  no  fué  la n  espantosa 


51 G  LA     BETISTA    DE  BDEIHOS   AIRES. 

La  entrada,  que  se  dice. 

Del  griego  y  de  su  suerte  valerosa, 

Como  lia  sido  espantosa  al  Pindó  entero 

La  entrada  que  hizo  en  él  don  Juan  de  Agüero, 

87.  Sermón  panejirico-histórico-sagrado.  Que 
eü  la  solemne  fiesta  que  con  asistencia  de  las  RR.  co- 
munidades religiosas  celebra  anualmente  el  dia  4  de 
Octubre  la  de  los  RR.  PP.  observantes  de  la  ciudad 
de  Buenos  Aires  en  honor  de  sus  gloriosos  patriarcas 
Santo  Domingo  de  Guzman  y  San  Francisco  de  Asis^ 
predicó  el  R.  P.  Fr.  Cayetano  José  Rodríguez  etc.  etc. 

(59págs.  in/i,®) 

88.  Oración  fúnebre  que  en  las  solemnes  exe- 
quias que  celebraron  los  seaores  albaceas  don  Benito 
de  la  Mata  Linares  y^  don  Francisco  de  Garasa,  Regen- 
te y  Oidor  de  la  Real  Audiencia  Pretorial  de  Buenos 
Aires,  en  la  iglesia  catedral  el  dia  13  de  Octubre  de 
1797,  por  el  alma  del  Exmo.  señor  don  Pedro  Meló 
de  Portugal  y  Villeua,  dijo  el  doctor  don  Carlos  José 

Montero  etc.  ele La  da  á  luz  el  espresado  señor 

Regente  y  la  dedica  al  Exmo.  señor  Principe  de  la  Paz. 

(39pág8,in6.®) 
Vea^e  la   -revista  üe  buenos  aires»  — arl.    titulado  ^elo- 
cuencia sagrada,»  T.  2."»  pág.  277. 

89.  Relación  del  dichoso  Tránsito)  del  seráfico 
Padre  de  los  Pobres  San  Francisco  de  A$is,  y  devotas 
circunstancias  que  le  acompañaron.  Sacadas  de  los 
escritos  del  seráfico  doctor  San  BueoaFcntura,  y  de 
Duestras  crónicas  antiguas,  y  moKleruas  con  oproba- 


PRIMERA    IMPRENTA.  317 

cíon  de  la  iglesia.     Para  edificación   común,  y  satis- 
facción de  los  devotos. 

Con  licencia.  Iinnresa  en  Buenos  Aires.  En  la 
Real  imprenta  de  Niños  Expósitos  año  1797. 

(21  págs.  in  8.  ® ) 

En  la  tercpra  página,  que  es  la  primera  del  testo  de  es- 
te librito,  se  halla  una  discreta  y  bien  hablada  dedicatoria  de 
él  al  señor  clon  Francisco  SalvioMarull^  firmada  por«  Elgiiar- 
diíín  de  la  Observancia,»  á  quien  debe  atribuírsele  la  pater- 
nidad dti  la  «Relación.» 

Según  esla,  previendo  ya  cercano  el  dia  de  su  tránsito 
rodeado  de  los  religiosos  del  convento  de  la  Porciuncula,  y 
después  de  haber  [)cdido  perdón  á  su  cuerpo  por  los  malos 
tratamientos  con  que  le  habia  aílijido,  esclamó  San  Francis* 
cocón  el  profeta  Job.  «desnudo  salí  del  vientre  de  mi  madre, 
y  quiero  morir  desnudo  á  im¡tacio:i  de  mi  Salvador,  que 
murió  desnudo  en  la  Cruz  por  mí.  » 

Echado  en  seguida  en  tierra,  comenzó  á  rezar  en  alta 
voz  el  salmo  141.  Guando  llegó  al  verso:  Educ  de  custodia 
animum  meam  ete,,  librad,  Señor,  mi  aliña  de  la  prisión  de 
este  cuerpo  ••••  repitiólo  el  seráfico  padre  por  dos  veces, 
primero  «como  cisne  que  canta  en  los  últimos  para- 
cismos  de  su  vida,»  y  la  segunda  con  voz  moribunda,  y  es- 
piró. 

«Voló  aquella  bendita  alma,  dice  la  Relacionen  forma 
de  una  estrella  refulgenle  á  su  morada  que  era  el  cielo,  lleván- 
dose de  paso  á  un  hijo  suyo,  llamado  frai  Agustín  de  Asis, 
que  estaba  á  la  sazón  agonizando,  y  pasando  con  el  por  el 
Pur¿^atorio,  sacó  todas  las  almas  de  sus  hijos  que  allí  estaban, 
por  especial  privilejio  del  Señor.» 


318  Ll    m.MSlA    DE  BÜENPS    AIRE8 

De  este  úllimo  pasaje  se  deduce  quo  no  liay  cronistas 
mejor  informados  sr^bn»  c  ¡sas difíciles  de  averiguar,  que  \o< 
antiguos  de  la  orden  seráfica, 

90.  Novena  del  sercifico  padre  San  Francisco  de 
Asís,  para  implorar  su  patrocinio  en  cualquier  tribu- 
lación. Reimpresa  á  diligq^ncias  del  Convento  de  la 
Observancia  de  Buenos  Aires. 

Con  licencia.  En  la  Real  Imprenta  de  Niños  Ex- 
pósitos año  de  1797. 

(31  píigs.  iu  8.®) 
Esta  reimpresión  está  dedicada  por  «el  guardián  de  la 
observancia»,  al  señor  hermano  Sindico  don  Manuel  Ferreyra 
déla  Cruz,  en  mérito  de  los  singulares  y  inulliplicados  beneíi- 
cios  querecibiíui  de  su  mano  liberal  los  padres'  franciscanos 
de  Buenos  Aires. 

91.  Novena  de  Maria  sanLisiuia  Madre  de  Dios  y 
Señora  Nuestra.  Con^el  Augusto  Titulo  de  Belleni  en 
su  Maternidad. 

Dispuesta  por  el  Padre  Fray  Josepb  de  San  Fran- 
cisco, Presbítero  del  orden  de  Betlemitas  de  esta  ciu- 
dad de  la  Habana' 

Con  las  licencias  necesaria ; ,  reimpresa  en  Ihienos 
A  ir  es. 

En  la  Real  Imprenta  de  Niños  Expósitos.  Año  de 
1797. 

v24págs.  ¡118.  =  ) 

De  los  Cozos  de  esta  novena  copiamos  las  dos  siguientes 
estrofas: 

Pues  eti  la  Maternidad 
Sois  del  Sfd  ♦'lí'rna  Aurora, 


PRIMERA   IMPRENTA.  319 

Gomunicadnos  Señora 
Su  divina  claridad. 
Tú,  que  siendo  concebida 
Antes  que  la  luz  se  hiciera, 
Y  que  otra  cosa  existiera. 
Sois  de  gracia  enriquecida 
Tú,  que  de  Dios  escojida 
Fuiste  allá  en  la  eternidad 
Gomunicadnos  Señora 

Su  divina  claridad 

Tu,  pues,  que  en  la  Encarnación, 
En  que  este  Dios  Soberano. 
Tomó  nuestro  cuerpo  humano. 
No  conociste  varón: 
Tuque  lograste  en  unión 
El  parto  y  virginidad, 
Gomunicadnos  Señora, 
Su  divina  claridad  ••  •• 

92^  Novena  al  Nacimiento  de  Nuestro  Señor  Je- 
su-Christo.  Compuesta  por  un  religioso  Betlemita  de 
la  Provincia  de  Lima. 

Con  licencia;  En  Buenos  Aires.  En  la  Impren- 
ta de  Niños  Expósitos,  año  de  1797. 

(32págs.  inl6.) 

La  i .  ^  edición  de  Buenos  Aires  es  del  año  1 786.  Véa- 
se el  N.  ^  ....  de  esta  bibliografía 

Año  1798. 


93.     Almanak    y     ivAlej.Lirij 


^CMiü  ru     (ií.irio 


320  LA  REVISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

de  quarlos  de  Luna,  según  el  Meridiano  de  Buenos 
Aires.     Para  el  año  del  Señor  de  1798. 

Con  el  Superior  permiso. 

En  Buenos  Aires:  En  la  Real  Imprenta  de  Niños 
Expósitos. 

(Iflpágs,  inS.®) 

Entre  el  titulo  anterior  y  la  siguiente  nota  hay  una  figu- 
ra de  la  luna  menguante  representada  por  una  cabeza  de  perfil 
grabada  en  madera. 

Los  diasde  Fiesta  de  ambos  preceptos  llevan  esta 
señal  (*^)  los  que  en  que  se  pueda  trabajar  ('con  obli- 
gación de  oir  misa)  se  señalan  con  esta  7.  Y  los  fe- 
riados son  16  de  julio.  2  de  Agosto,  y  12  de  Oc- 
tubre. 

Juan  María  GvTiiRhK. 

{CsüüüUirá,) 


«^m 


BOMBARDEO  DE  VALPARAÍSO. 

PROTESTA    DE    LA    PRENSA    DE    BUENOS    AIRES. 

I. 

I  SS .  Miguel  Navarro  Viola  y  Vicente  G,  QuesadUf  directores 

de  la  REVISTA  de  buenos  aires. 

Muy  señores  nuestros: 

Al  promover  la  reunión  de  periodistas  con  el  fin  de 
protestar  contra  el  atroz  bombardeo  de  Yalparaiso,  un  des- 
cuido ageno  á  nuestra  voluntad  nos  hizo  olvidar  á  Vdes.,  tal 
vez  porque  la  dolorosa  impresión  de  aquel  momento  domi- 
naba nuestro  espíritu;  pero  queremos  remediarlo",  y  aunque 
tarde  invitamos  á  Vdes.  á  suscribir  la  protesta  adjunta,  que 
fué  la  confeccionada  en  aquella  reunión. 

Pueden  Vdes.  acreditar  el  pesar  que  nos  ha  ocasionado 
esa  omisión,  tanto  mas  intima  cuanto  que  la  Revista  de 


322  Li   REVISTA  DE  BDENOS  AIRES. 

Buenos  Aires  es  una  publicación  que  hace  honor  ú  las  letras 
argentinas. 

SomosdeVdes.  atentos  S.  S.  S. 

Mariano  Várela — Isaac  Tezanos 
Buenos  Aires,  Abril  23  de  1866. 


IL 


A  la  comisión  de  periodistas  formada  con  motivo  del  bombardeo 
de  ValparaisOy  compuesta  de  los  Señores  Mariano  Várela 
é  Isaac  Tezanos, 

Muyseíiores  nuestros: 

Lo  único  que  podia  indemnizarnos  del  pesar  de  que  nues- 
tras firmas  no  apareciesen  en  la  solemne  protesta  de  la  pren- 
sa de  Buenos  Aires  contra  el  salvaje  bombardeo  de  Valparaí- 
so, era  una  esplicacion  espontánea  como  la  que  Vdes.  han  te- 
nido la  bondad  de  darnos  al  solicitar  nuestra  adhesioná  a  que- 
lla  digna  protesta. 

>:  Tal  esplicacion  es  tanto  mas  aceptable  por  nuestra  parte, 
cuanto  que  recien,  puede  decirse  que  al  mismo  tiempo  que 
Vdes.,  nos  apercibíamos  de  que  la  Revista  de  Buenos 
Aires,  consagrada  con  esclusiin  á  las  Letras  Americanas, 
debia  también  estar  representada  entro  los  suscriptores  de 
aqueldocumento  profundamente  Americano.  No  nos  dimos 
antes  cuenta  de  esa  falta,  porque  á  primera  vista  supusimos 
circunscripta  la  idea  á  la  prensa  diaria;  y  solo  hace  poco  nos 
fijamos  en  que  hubia  concurrido  también  el  director  de  un  a 
Revista  hebdomadaria. 


PROTESTA.  325 

Agradeciendo,  pues,  á  Vdes.  los  conceptos  lisonjeros  para 
con  nuestros  trabajos,  devolvemos  á  Vdes.  firmada  la  protesta, 
y  firmada  con  el  entusiasmo  de  la  justicia,  y  la  indignación 
y  el  asco  que  producen  los  hechos  de  las  grandes  naciones  do- 
minadas por  los  pequeños  intereses,  y  servidas  por  los  peque- 
ños hombres. 

De  Uds.  atentos  servidores  Q.  B,  S.  M. 

Miguel  Navaiiro  Viola, 
Vicente  G.  Qüesaüa. 

Iledaceion  de  la  Revista  de  Buenos  Aires, 
Abril  28  1866, 


III. 


PROTESTA. 

Eli  presencia  del  atentado  cometido  por  las  fuerzas  es- 
pañolas bombardeando  la  ciudad  de  Valparaiso,  plaza  pura- 
mente comercial  de  la  República  de  Chile,  hecho  que  pugna 
contra  todo  principio  y  todo  derecho,  la  prensa  de  Buenos 
Aires  unida  declara: 

Que  considera  un  atentado  indigno  de  una  nación  civi- 
lizada el  bombardeo  de  Valparaiso. 

Que  al  ejercerlo  el  gobierno  español  ha  retrocedido  á  los 
tiempos  bárbaros  en  que  la  máxima  de  la  guerra  era:  hacer 
todo  el  daño  posible  al  enemigo. 

Y  al  mismo  tiempo,  considerando  que  al  hacer  esta  ma- 
nifestación se  interpreta  el  sentimiento  del  pueblo  Argentino, 
la  prensa  de  Buenos  Aires  pide  á  la  de  toda  la  República  su 


SÍ4  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

adhesión  á  esla  acta  de  reprobación  contra  aquel  hecho  sin 
ejemplo  én  los  tiempos  modernos. 

Mariano  Vare7a, 

Redactor  déla  Tribuna* 

Chirlos  Alfredo  D'Amico, 
Cduardo  F,  Wilde, 

Redacción  del  Nacional 

Saliistiano  J.  Zavalia. 
J.  ]^1. 'Gutiérrez, 

Redacción  de  la  Nación  Argentina. 

Isac  Tezanos, 

Redactor  del  Pueblo, 

Ag:ustín  de  Vedi  a, 

Redactor  de  la  América. 

J.  M.  Caotíio, 

Director  del  Correo  del  Domingo, 

M.O.  yEI.  ülulhall. 

Edi  ctor  of  the  Standard. 

€li.  Berry, 

Director  del  Courrier  de  la  Plata. 

£níque  Curth, 

Redactor  del  periódico  alemán. 

Ij.  ChOQuet, 

Editor  del  Mosquito 

iníg^uel  IVavarro  Viola, 
Vicente  O.  Quesada, 

Directores  de  la  Revista  de  Buenos  Aires. 


\A  REVISTA  DE  BIENOS  AIRES. 


ijistoña  Tlmcricana,  Citcmtura^  ÍDemljo. 


AI^O  IIÍ.  BUENOS  AIRES,  MARZO  DE  1866.  M.  35. 


HISTORIA   AMERICAIVA. 

RECUEROOS  ÍIISTÓRÍCOS  SOBRE  LA  PROVINGÍV 
DE  CUYO. 

CAPITULO  2.« 

De  1815  á  1820. 

(Continuación)  (1) 

XXXllI. 

Vamos  á  terminar  con  los  sucesos  hisloricos  «leí  año  19 
el  Capítulo  Ilde  estos  Recuerdos  pnracontinuaF  con  la  deeada 
de  1820  íV  1829. 

La  fatal  época  de  nuestras  guerras  civiles  apareice  con 
ese  sombrío  año  20,  y  si  una  corta  y  fructuosa  tregua  nos 
permite  concluir  gloriosamente  la  guerra  déla  independencia 
y  dar  instituciones  locales  á  los  pueblos,  en  medio  de  su  ais- 
lamiento y  déla  disolución  de  la  unión,  volviendo  á  ensayar 
la  reorganización  de  la  República  Argentina  bajo  un  sistema 

1.     Véase  !a  págin;;  172  del  toáiio  IX. 


5:26  LA   REVISTA  DE  BOENOS  AiaES. 

de  gobierno  mixto  um7arío-/(pfferal— es  para  precipitarnos 
de  nuevo  en  lamas  espantosa  anarquíí»,  que  vino,  al  fin,  á 
someternos  al  ominoso  yugo  del  mas  bárbaro,  degradante  y. 
sanguinario  despotismo,  durante  Nciute  años, 

¡(Jue  periodo  tan  luctuoso,  al  mismo  tiempo  que  fué 
grande,  estraordinario,  por  actos  heroicos  de  abnegación  y 
sacríficios  en  favor  de  la  libertad,  es  ese  de  que  vamos  á  ocu- 
par nos  I 

¡Cuanta  sangre  argentina  derramada!  |Cuantas  ilus- 
traciones en  todas  las  carreras,  inmoladas  al  furor  de  los  par- 
tidos! ¡Cuantos  miles  de  hermanos  muertos  en  lid  fratrici- 
da, y  cuyos  preciosos  restos  hacen  blanquear  aun  por  do 
quiera  los  campos  de  estas  vastas  y  ricas  comarcas/  ¡Cuan- 
tos hechos  atroces  y  repugnantes  en  la  historia  de  la  humani- 
dad, y  cuantos  otros,  por  otra  parte,  de  magnanimidad,  na- 
cidos del  espontaneo  impulso  Je  nuestro  carácter,  de  la  jene- 
rosa  Índole  de  nuestra  raza,  raza  nueva  del  suelo  americano! 
¡Cuantos  episodios  qué,  por  la  sublimidad  y  grandeza  de 
los  hechos  que  loscjnslituyen,  obscurecen,  en  su  clase,  á  mu- 
chos de  los  que  describe  la  historia  antigua! 

¡Y  cuantaensenanza,  por  lo  demás,  ha  producido  esa 
cruel  y  ruda  lección!  ¡Largo  y  sobradamente  duro  ha  sido 
el  aprendizaje! 

Empero,  no  detengamos  anticipadamente  nuestra 
vista  sobre  un  cuadro  tan  iéívko.  No  entremos  tan  á  des- 
tiempo, á  ocuparnos  de  describirlo  y  estudiarlo,  ni  aun  á 
Vista  de  pájaro.  Lleguemos  poco  á  poco  á  ponernos  en  la 
verdadera  posición  para  abrazar  ctm  la  mirada  y  con  la  men- 
te todos  sus  detalles,  aun  los  menos  visibles  y  entonces  llenar 
como  nos  sea  posible,  el  deber  «iin'  m  ^  li>  iwos  impuesto. 

Paréceoos,  tntre   tantoi  fa\orMl.I('    á    l.i    (onservarion 


RECUERDOS   HISTÓRICOS  327 

(Je  ios  materiales  que  han  de  formar  la  historia  ar- 
genliiiu,  no  dejar  (Je  consignar  aquí  acjuellos  que  ya  posee- 
mos ó  q  ;e  en  adelante  lleguen  á  nuestras  manos,  no  obstan- 
te que,  á  veces,  tengamos  por  ello  que  interrumpir  el  orden 
cronolójico  que  nos  hemos  propuesto  seguir.  Asi  al  entrar 
á  ocuparnos  del  an  >  de  1819,  ([ueremos  traer  á  este  lugar, 
hechos  del  siglo  18  pertenecientes  á  los  anales  de  Ja  antigua 
-Provincia  de  Cuyo.  Esto  sin  embargo  de  tener  su  colocación 
en  nuestros  Apuntes  cronológicos  para  servir  a  ¡a  historia  de 
la  antigua  Provincia  de  Ciiyo^  de  que  nos  ocupamos,  aunque 
con  largas  interrupciones,  á  causa  de  eiicontrarnos  lejos  de 
los  archivos  de  dicha  Provincia. 

XXXIV. 

La  ciudad  de  San  Luis  de  la  Pinta  do  los  Venados  fué 
fundada  mas  al  oeste  del  lugar  enque  hoyesiá.  Aun  existen, 
dicen,  entre  la  espesura  de  los  bosques  alguiías  ruinas  de  esa 
antigua  población.  Ella  fué  ti'asladada  al  BajOy  lugar  situa- 
do como  á  una  milla  al  iriente  de  donde  actualmente  se  en- 
cuentra la  ciudad,  á  causa  de  cjue  el  agua  taíi  escasa  como 
era,  uo  alcanzaba  á  allá. 

En  el  Bajo,  esperimeníábase  otro  inconveniente — las 
inundaciones,  ó  aluviones  orijinados  por  las  lluvias.  Enton- 
ces, la  población  tuvo  que  ser  llevada  al  sitio  que  hoy 
ocupa. 

Algunos  geftís  y  oGciales  españole?  de  los  prisioneros  en 
Maypú,  de  aquellos  que  tuvieron  en  San  Luis  ui\  tan  desas- 
troso fin  en  tiempo  de  su  Teniente  Gobernador  Dupuy,  de 
cuyo  hecho  vamos  á  ocuparnos  muy  luego,  levantaron  un 
plano  topográfico  de  dicha  ciudad,  que  aun  se  conserva. 

Digno  es  de  mencionarse  en  la  historia,  unacontecímien- 


5Í8  hk  REVISTA   DE   UOENOS   AIRES. 

lo  de  los  primeros  tiempos  de  esa  Provincia,  que  revela  el 
carácter  enérgico  y  sucppti ble  de  sus  habilaiites,  evidencia- 
do también  con  otros  muchos  que  tendremos  ocasión  de 
traer  á  estos  ^pi/níes. 

Los  P.  P.  Jesuítas  establecid(»s  en  íjan  Luis,  poseían 
grandes  y  valiosas  propiedades  en  estancias,  casas  de  resi- 
dencia y  otros  establecimientos,  perfectamente  servidos  por 
numerosa  esclavatura,  pobiadusaquellas  de  cuantioso  núme- 
rode ganado  de  todas  especies.  A  inmediaciones  de  la  pobla- 
ción, cerca  de  dos  millas  de  distancia  al  este,  habian  formado 
los  padres  una  hermosa  y  eslensa  Onca  de  árboles  frutales, 
cultivando  en  ella  en  especial  la  viña,  única  en  san  Luis.  Pa- 
ra conservar  y  adelanta  resta  propiedad,  susduefios  consumían 
una  parte  muy  considerable,  por  el  riego,  del  agua  escasa  del 
Chorrillo,  que  apenas  alcanzaba  para  surtir  las  casas  de  la 
ciudad.  Muclios  reclamos  se  les  liicieroii  á  los  Jesuítas  por 
el  Cabildo  á  este  respecto,  sin  que  lograra  conseguir  el  curso 
espedito  y  permanente  de  ese  elemento  tan  necesario  á  la  vida 
del  hombre.  Entonces  la  pobl.icion  exasperada,  sintiendo 
urgentisimamente  la  necesidad  dtd  agua,  se  alza  en  maza  una 
noche,  se  pertrecha  de  hachas,  aza  las  y  otros  instrumentos 
de  labranza  y  se  dirije  á  la  quinta  de  los  p.idres  Jesuítas,  y 
con  una  actividad  estrao.rdinaria,  en  esa  misma  noche,  trou- 
chaii  y  tienden  en  el  suelo  todos  los  plantíos,  entre  ellos,  la 
estensa  y  preciosa  vina.  Desde  aquel  día  ya  no  hubo  mas 
vina  en  San  Luis.  Véase  pues  de  h\  que  es  capaz  la  desespe- 
ración de  uíí  pi^eblo  que  se  pono  de  pió,  contra  los  que  se 
atreven  á  ofenderlo  en  sus  derechos,  ú  reslringirle  aquellos 
otros  que  les  dio  la  naturaleza. 

Pero  hé  aqui  tan}hien  los  consiguientes  malos  rcsulta^- 
dns  de   lo  imprevisión  do  algunos  de  los  conquistadoras  es- 


RECUERDOS    HISTÓRICOS.  529 

pañoles,   al  fundar  las  primeras   poblaciones  eu   Anaérica. 
Parece  que,  cansados  de  tan  penosas  fatigas  como  sufrieron, . 
flojosy  ociosos  por  carácter,  guerrerosdeprofesion,  allí  don- 
de llegaban  al  fin  de  una  larga  jornada,  toni'mdose  una  tregua 
en  su  largo  batallar  con  los  indíjenas,  en  medio  del  desierto, 
sin  hacer  alencioná  las  ventajas  locales  que  se  requieren  para 
establecer  una  colonia,  ellos  abrían  los  cimientos  de  esta  pa- 
ra muy  luego  abandonarla  por  falta  de  agua,  de  cómoda  co- 
municación con  otras,  de  graves  incon\enientes  para  la  agri- 
cultura y  demás  industrias,   ó  las  dejaban  asi   para  que  sus 
descendientes  esperimen tasen  la  rui^ia  por  lo  insuperable  de 
esos  obstáculos,  que  debían  constantementeoponerse  á  su  pro- 
greso y  desarrollo. 

Y,  sin  salir  de  Cuyo,  ahí  esta  Mendoza,  situada  en  una 
honda  cañada,  perdida  por  las  ciénagas,  que  amenazan  tra- 
gársela, sin  poder  dársele,  por  lo  mismo,  un  fácil  y  per- 
manente desagüe  á  sus  aguas  de  regadío.  No  vieron  esos 
primeros  pobladores  la  localidad,  en  que  al  presente  estala 
Villa  de  Lujan,  cinco  leguas  al  sud  de  la  ciudad,  á  la  marjen 
del  rio  31endom,en  la  cual  la  población  tendría  la  mas  bella 
situación,  todas  las  ventajas  apetecibles,  sin  los  graves  é  irre- 
mediables accidentes  del  terreno,  qu3  impiden  su  estension 
y  adelanto,  (d) 

1.  No  por  eso  lo  han  hecho  mejor,  tres  siglos  después,  sus  ilustrados 
pobladores,  cuando  han  tenido  que  reconstruir  esa  ciudad,  caída  toda  en 
ruina  por  el  espantoso  terremoto  del  20  de  Marzo  de  1861.  (Escribiamos 
aquellos  renglones  en  1859,) — En  tres  centurias,  de  jeneracion  enjene- 
ración,  han  estado  esperimentando  los  males  de  la  desacertada  elección  de 
local  por  los  espaiioles  para  fundar  á  Mendoza — y  no  obstante,  contra  el 
parecer  depersonas  intelijentes,  contra  la  fundada  opinión  de  algunos  sa- 
bios natui^listas,  han  insistido  en  leveíiitarla  de  nuevo  sobre  las  mismas 
ruinas,  en  un  perímetro  irregular,  sin  terreno  adecuado  y  bastante  para 


530  LA   REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

,  Abi  efitá  Sao  Juan,  que  hú  insurrido  durante  muchos 
oños  mas  de  un  millón  de  pesos  fuertes  en  construcción  de 
p&rapetüs  y  diques  para  no  ser  arrasado  por  las  periódicas 
inundaciones  de  su  caudaloso  rio,  y  que  ha  perdido  mas 
del  dohie  de  oquella  suma  en  fincas  de  viña,  árholes  frutales, 
alfalfas,  edificios  de  particulares,  iglesias,  eíc.  etc.;  que  se 
vio  eu  la  necesidad,  por  esto  mismo,  en  losprimeíos  tiem- 
pos, de  mudar  la  pohlacioii  unas  cuadras  mas  ai  sud,  sin 
que,  por  eso,  donde  hoy  está,  se  consiguiera  verse  libre  de 
esas  desvastaciones  por  las  ^aguas,  que  se  reproducen  año 
por  año. 

\  últimamente,  tenemos  á  San  Luis,  fundado  á  inme- 
diaciones de  un  pequeño  manantial  de  agua,  llamado  el 
Chorrillo,  que  bien  vale  este  diminutivo,  la  exigüedad  de  ese 
principal  elemento  de  las  poi)laciones,  bastando  apenas  para 
que  usen  de  él  tres  ó  cnatro  mil  habitantes,  que  tienen  aun 

ensancharse  hacia  al  este  y  el  oeste— subsistentes  siempre  los  antiguos  y 
graves  inconvenisnles,  agregándose  ademas,  hoy  en  dia,  el  aun  mayor  y 
mas  lerrlble  de  los  frecuentes  y  fuertes  sacudimientos  de  tierra  que  se 
sienten,  evideniemt^nte,  con  mucha  mas  intensidad  y  violencia  en  esa  lo- 
calidad, que  en  Lujan,  Luulunria,  contiguo  al  este  de  esa  villa,  eo  Maipüi^ 
al  nortt,  vecino  de  la  misma,  lugares  todos,  y  algunos  otros,  eo  exelea- 
les  condiciones,  con  suelo  sólido  y  con  hermosas'planicies,  que  no  posee 
la  antigua  Mendoza,  socabada  por  las  ciénagas,  combatida  por  los  aluvio- 
nes ó  crecientes  de  las  aguas  piuvla'es,  que  bajan  inmedialamenle  como 
verdaderos  torrentes  sobre  la  población,  y  amenazada  sin  cesar  de  una 
nueva  destrucción  por  los  estremecimientos  de  la  tierra.  El  interés  indivi* 
dual  de  unos  pocos,  valiéndose  de  la  posición  social  en  que  se  enconirarou 
colocados  en  esa  ocaciou,  fué  el  que  triunfó  en  la  reñida  cuestión  quesurjió 
l«iCgo  de  pasado  d  terremoto— á  saber — la  elección  del  local  en  que  debía 
rccooslrufrse  la  nueva  ciudad— jQuiera  el  Todo-f'odcroso  que  la  «olucioa 
dial  por  los  hombres  .'i  esa  csestion,  sea  permanente  y  que  los  fuegos 
iobtenraneot  no  vengao  mas  tarde  á  promoverla^de  nuevo.--WV.  dd  A. 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  531 

que  someterse  á  que  se  les  deje  correr  por  el  interior  de  sus 
casas  por  turno,  cada  tantos  días. 

Tenían,  sinembargo,  los  pobladores  de  San  Luis  la  her- 
mosa y  ventajosísima  localidad  del  Rio  5.  ®  ,  como  á  12  le- 
guas al  este,  camino  al  litoral,  que  riegan  las  aguas  exelen- 
tes  y  de  regular  caudal  del  rio  de  ese  nombre  —Mas  sobre  San 
Luís. 

El  lago  del  Bebedero,  que  lo  forman  el  Desaguadero, 
producto  de  las  Lagunas  de  Huanacache,  en  donde  entran 
los  rios  Mendoza  y  San  Juan,  con  el  Tunuyan  que  también 
en  sus  escasos  residuos  hoy,  por  el  gran  consumo  que  hace  de 
sus  aguas  Mendoza  en  el  regadio,  lo  recibe  aquel  receptáculo, 
situado  como  á  14  leguas  al  S.  O.  de  la  ciudad  de  San 
Luis.  Es  de  una  grande  estension.  Susaguas  son  salobres 
y  estraen  de  él  la  sal  para  el  uso  doméstico.  Innumerables 
aves  acuáticas  lo  poblaa.  La  evaporación  de  este  lago  en 
estío,  es  considerable,  pues  se  ven  venir  en  esta  estación  de 
esa  dirección,  sóbrela  población,  fuertes  y  frecuentes  tem- 
pestades con  copiosa  lluvia. 

Ahora,  vengamos  al  otro  hecho  de  los  dos  de  fecha  an- 
tigua, que  prometimos  al  principio  consignar  aqui.  Es  un 
corto  inventario  de  los  bienes  de  los  PP.  Jesuítas  de  San 
Luis,  que  quedaron  cuando  se  les  espulsó— Helo  aqui. 

«En  San  Luis  de  Loyola  á  28  de  ]unio  de  1799,  la. Tunta 
Municipal  de  Temporalidades  ordinaria  Superior  del  señor 
Administrador  Principal  de  ellas,  don  Pedro  Yiguera  para 
que  se  levanten  inventarios  de  los  bienes  de  los  espulsos  pa- 
dres Ex-Jesuitas,  se  procedió  á  ello  así.» 

«La  residencia  de  estos  padres  se  componía  de  las  ofici- 
nas siguientes:» 

«La  Iglesia,  cañón  corto  cuadrilongo — Sacristía — Tres 


532  LA   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

aposentos — Un  refeclorio— Despensa— Una  bodega,  con  su 
patio  etc.  Archivo  de  papeles—La  libreria  de  que  se  sacó 
testimonio  ruando  se  remitió  á  Buenos  Aires  por  orden  su- 
perior para  el  escrutinio  de  libros  prohividos.» 

f  En  la  despensa  >• 

c8  botijas  aguardiente» 

«Sebo  y  grasa» 

«Ceniza  jabonera»» 

c<  Alca  par  rosa» 

«Sal — chcirque  de  membrillo—porotos — velas— aceitu- 
nas—lentejas.» 

«Lisefldes,  ornamentos,  campanas,  libreria  y  escaños, 
se  aplicaron  á  la  Matriz  y  á  Santo  Domingo.» 

«Treinta  y  dos  esclavos  de  ambos  sexos  en  la  ciudad  — 
en  la  estancia  siete.» 

•í/is  (leudas  activas  son  incobrables,   no  conocidos  los 
deudores — Las  pasivas  son.  á  don  Jw:ni  Martínez  de  Rosas, 
de  Mendoza— 1200  pesos,  dados  á  cuenta    100  pesos  dobles 
Al  Oficio  de  Provincia,  500  pesos— A  don  Pedro  Ortiz,  de 
Mendoza,  200  pesos.» 

«CuiHido  se  hizo  este  inventario,  estaba  a  senté  en  la 
estancia  el  padre  Superior  Luis  Santelises.» 

«Los  42  esclavos  rematados,  subieron  al  valor  de  6>846 
pesos. « 

-Tenian  998  yeguas  de  vientre— 2Í*4  potrillos— 457  po- 
tr(»s— 459  yeguas  retajo -20  pollinos  jenitores— 114  muías 
de  aüo  -22G  de  dos  y  tres  años—  150  caballos  mansos  — 511 
cabezas  de  ganado  vacuno  cerrero — 100  toros — 216  novillos 
de  asta— 'i20  terneros— l'iG,  vacas  de  vientre,  lecheras  man- 
sas—17  toros  tamberos— 9  bueyes  mansos— 900  ovejas— 50 
oobras.» 


f 


RECÜRDOS   HISTÓRICOS. 


ooo 


«Los  muebles  remitidos  importaron  360  pesos.» 

Otro  hecho  importan  le,  rejistrado  en  los  libros  de  actas 
del  Cabildo  de  San  Luis,  eutre  los  demás  que  reservamos 
para  los  Apuntos  cronolójicos . 

En  12  de  julio  de  1785,  se  funda  la  primera  escuela  de 
enseñanza  primaria  en  la  ciudad  de  San  Luis.  Solicitó  la 
preceptoría  de  ella  don  Rafael  Miguel  Vilches  y  se  le  concedió 
previo  examen  y  juramento,  con  la  dotación  de  200  pesos  al 
año. 

Continuaremos  la  narración  principal. 


I^- 


Damián  Hüdsoin, 


(Continuará. 


ACTAS   DE   FUNDACIÓN 

De  Ihs  fiudüdes  capitilcs  de  provincia  en  la  Repúbüc.i  \r2c:itinn. 

ARTICULO  VIL   (1) 
JÜJÜI. 

^  (Conclusión.)  (1) 

Inmediatamente  de  terminadas  las  ceremonias  para  la 
fundación  de  Jujui^  Argañarás  se  ocupó  de  la  constitución 
de  las  autoridades.  Nombró  por  alcalde  ordinario  á  Pedro 
deGodoy  y  á  Lorenzo  Herrera;  por  rejidores  á  Juan  de  Se- 
gura, á  Miguel  Valverdi,  á  Francisco  Falcon  y  á  Marcos  An- 
tonio, pudiendo  el  siguiente  año  ser  elejidos  como  se  hace  en 
las  demás  ciudades  de  la  gobernación,  dice.  Por  procura- 
dor nombró  al  capitán  Francisco  de  Benavente;  por  mayor- 
domo de  la  ciudad  á  Juan  Muñoz  Garban,  y  por  alguacil  ma- 
yor, durante  seis  años,  á  Juan  de  Segura.  A  todos  les  tomó  ju- 
ramento, para  que  guarden  Justicia  d  las  partes  y  no  sean 
parcialeSy  ni  llevarán  cohechos^  ni  derechos  demasiados^  ni 
manden  ni  prometan  sus  votos  por  dineros^  amor  y  amis- 
tad y  enlodo  miren  el  servicio  de  Nuestro  Señor  y  de  5.  M, 

Véate  la  pigina  219  tomo    iX, 


ACTAS  DE  FUNDACIÓN.  335 

y  hiende  esta  república,  palabras  testuales  que  copiamos  de 
los  mismos  documentos  testimoniados  que  poseemos.  Le- 
vantóse acta  de  esto  y  firmaron  todos  los  nombrados  y  el 
fundador,  dando  fé  el  mismo  escribano  Pereyra. 

En  el  mismo  dia  hizo  la  entrega  de  las  varas  de  Alcaldes 
y  Alguacil.  Reunidos  y  constituidos  en  cabildo,  don  Fran- 
cisco de  Argañarás  les  presentó  la  traza  de  solares  y  cuadras 
que  ha  de  tener  la  ciudad,  proveyó  que  el  cabildo  edificase  lo 
mas  presto  la  iglesia  mayor  y  que  en  ol  entretanto  se  hiciese 
un  ramadon  para  los  divinos  oficios  y  entierro  de  difuntos. 
El  plano  de  la  ciudad  estaba  formado  por  el  gobernador  Juan 
Ramírez  de  Velazco,  y  refrendado  como  Secretario  por  Luis 
de  Hoyos. 

Al  mismo  Cabildo  así  reunido  les  presentó  su  titulo  de 
Capitán  y  Tenientede  Gobernador.  Ante  aquel  mismo  cuer- 
po prestó  juramento  el  mismo  fundador,  acto  de  sumisión  y 
acatamiento  á  la  autoridad  constituida.  Dio  por  fiador  á 
Juan  de  Herrera. 

Todos  estos  actos  sucesivos  aparecen  fechados  en  la  mis- 
ma fecha. 

En  el  lugar  destinado  para  iglesia  se  dijo  misa  en  aquel 
dia. 

Vienen  en  seguida  las  Ordenanzas. 

Se  fijó  el  dia  1.  ^  de  enero  de  cada  año  para  la  elección 
del  cabildo  por  votación  secreta  y  directa  que  debe  recibir 
el  escribano  nombrando  dos  alcaldes  ordinarios,  seis 
regidores,  la  elección  era  á  mayoría  de  sufrajios  y  en  ca- 
so de  empate  decidía  el  Teniente  gobernador.  Al  siguiente  día 
de  la  elección  el  nuevo  cabildo  debería  nombrar  tenedor 
de  bienes  de  difuntos,  procurador  general  déla  ciudad  y  raa- 


536  LA  RKVISTA  DK  BUENOS   AIRES. 

yordorao.    La  primera  vex  el  fundador  los  nombró  directa* 
mente. 

La  segunda  ordenanza  establece  que  se  reúnan  una  vez 
por  semana  á  tratar  de  lo  que  conviene  al  bien  de  la  ciudad. 
La  tercera  manda  que  ninguno  vaya  á  Cabildo  con  armas. 
La  cuarta  que  no  puedan  ser  reelectos  hasta  pasado  un  año. 
La  quinta  señala  el  dia  de  la  saca  y  pa!>eo  del  estandarte  real, 
este  paseo  se  baria  por  las  calles  con  trompetas  y  atabales  co- 
mo es  uso  y  coslumbre. 

Las  atribuciones  de  las  miembros  del  cabildo  eran  las 
que  por  derecho  común  gozaban  las  demás  ciudades  del 
Reino. 

Señaló  por  ejido  y  pasto  común  desde  la  acequia  que 
se  ha  de  sacar,  dice,  arriba  de  la  ciudad  basta  la  bajada  que  se 
hizo  para  carretas  de  los  P.  P.  de  la  Compañía  de  Jesús,  y  del 
ancho  desde  la  caida  de  la  Loma  hasta  el  Rio  Grande  á  la 
cual  llanada  denominó  Campo  de  ^uena  Vista,  Por  ejidos 
dio  desde  la  ronda  de  la  ciudad  toda  la  llanada  que  está 
entre  los  dos  rios  por  la  parte  de  abajo  de  la  «dicha  ciudad 
«toda  la  llanada  que  está  entre  los  dos  rios,  por  la  parle  de 
«abajo  de  la  dicha  ciudad  todo  lo  que  tienela  dicha  cañada  que 
«acaba  en  una  barranca  que  hacen  ambos  rios  que  entran 
dentro  un  pucará  grande  de  piedra.  » 

Procedió  después  al  reparto  de  los  solares  á  los  funda^ 
dores  y  soldados  «según  y  por  el  orden  contenidos  en  la  tra- 
nza de  la  ciudad,  de  minora,  dice,  qud  sea  y  deba  entender 
que  á  «cada  uno  pertenece  solar  ó  solares  y  cuadras  donde 
está  escrito  y  asentado  su  nombre- ••.>.  I^  estensioo  de 
cada  solar  era  de  doscientos  veinte  pies  de  frente  (cada  pie 
tercia  de  vara),  y  las  cuadros  cuatrocientos  cuarenta  píes  y  el 
ancho  de  la  calle  treinta  y  cinco  pies 


ACTiS  DE  FUNDACIÓN.  337 

Las  condiciones  impuestas  á  esta  donación  por  el  funda- 
dor Argañarás,  fueron,  cercar  los  solares  y  poblarlos,  resij- 
diendo  personalmente  ó  por  medio  de  apoderado:  todo  lo 
cual  deberla  hacerse  dentro  del  término  deseismeseü.  Si 
vencido  este  plazo  no  hubiesen  cumplido  las  condiciones  se- 
ñaladas volvian  al  estado  y  podiap  repartirse  nueva- 
mente. Para  las  chacras  el  plazo  era  de  un  año,  sin  poder 
venderlas  en  este  tiempo,  ni  ausentarse  tampoco. 

Al  imponer  estas  restricciones  dá  Argañarás  por  fun- 
damento evitar  los  pleitos  suscitados  en  otras  poblaciones  en 
las  cuales  se  repartió  la  tierra,  y  sin  poblarla  aquellos  á  quie- 
nes fué  dada  pretendían  derecho  de  propiedad,  quedondo 
desamparadas  y  desiertas  las  ciudades-  porque  su  intento  es 
que  est  i  ciudad  se  suslenle  y  S.  M.  se  sirva. 

Cuidó  sinembargo  Argañarás  de  hacer  una  escepcion 
espresa  á  su  favor  y  de  sus  hijos,  «atento,  dice,  á  que  el  po- 
ablador  de  esta  ciudad  ha  gastado  para  el  dicho  efecto  mu- 
«chos  pesos  de  oro  para  su  sustento  y  costo. »  Esceptuó  tam- 
bién a  los  monasterios,  iglesias,  casas  de  cabildo  y  propios  de 
la  ciudad,  al  escribano  y  al  alcalde  Pedro  Godoy,  por  uhaber 
gastado  mucha  parte  de  su  hacienda  en  esta  población.» 

El  dia  25  de  abril  del  mismo  año,  después  de  la  misa 
mayor  fué  pregonado  el  auto  antes  referido  sobre  el  repar- 
timienío  de  solares. 

Debemos  recordar  que,  tres  dias después  de Is  fundación 
habia  tenido  lugar  una  ceremonia  especial  entre  aquellos  po- 
bladores tan  afectos  á  fórmulas  yá  la  ostentación,  como  vasa- 
llos de  la  corte  mas  ceremoniosa.  Don  Francisco  de  Arga- 
ñarás vestido  de  todas  galas  y  los  pobladores  lo  mismo,  ar- 
mados de  todas  armas,  el  primero  entregó  el  real  estandarte 
€  insignia  de  tsta  ciudad,  prestando  juramento  y  pleito  ho- 


338  LA   REVISTA  DE  BUENOS   AIRES. 

menaje  el  rejidor  y  alférez  Miguel  García  de  Valverdi.  juran- 
do guardar  fidelidad  d  su  rey  y  señor  natural,  defender  su  au- 
toridad y  acudir  ú  su  llamado. 

El  día  veinte  y  seis  precedió  Argañarás  al  reparto  de  las 
«cuadras,  huerlasy  olrasheredades  y  árboles  de  recreación», 
«como  dic<%  desde  el  nacimiento  que  sí  va  sacando  de 
la  acequia  para  el  dicho  efecto  y  desde  la  loma  hasta  el  rio 
Grande,  la  cual  dicha  hacienda  corro  en  el  campo  de  Buena 
«Vista,  t  Cada  cuadra  era  de  cuatrocientos  cuarenfa  pies. 
Primero  dio  una  cuadra  al  gi)bernaJi)rVelazca,  otra  para  sí, 
para  su  hijo,  y  asi  á  los  demás. 

En  el  mismodia  repurlió  las  chacras  para  sementeras  de 
maíz  y  trigo,  viñas  y  arboledas,  listas  «corren  jx^r  bajo  de 
esta  dicha  ciudad  camino  de  la  gobernación  en  la  primera 
pampa  y  cabana  que  llega  h.ísta  el  fuerte  de  Pálpala  por  don- 
de ha  de  ir  la  acequia  principal »     Cada  suerte  deberá 

tener  quinientos  pies  de  frente  y  de  largo  desde  el  rio  Gran- 
de hasta  lo  alto  de  las  lomas.  Se  empezaron  á  medir  desde 
donde  Arganarás  habia  colocado  nn  mojón.  La  primera 
chacra  fué  para  el  ^'obernador  Velazco,  otra  para  el  hijo  de 
este,  en  seguida  repartió  treinta  y  dos  chacras,  á  algunos  dio 
suertes  dobles. 

Argañarás  habia  tomado  [).ira  sí  dos  suertes,  y  no  satis- 
fecho se  adjudicó  él  ael  [ueile  que  Uamahan  de  Uernan  Gó- 
mez que  está  por  encima  de  un  tablón  ancho,  y  otra  loma  que 
está  por  encima  de  esta  ciudad  con  un  pedazo  de  tierra  que 
tiene  bácia  la  cordillera  (jue  corre  desde  el  principio  de  di- 
cho fuerte  hasta  la  conii llera  alta;  (lue  está  frontero,  y  desde 
la  barranca  que  está  sobre  el  rio  deSiviribi  hasta  la  quebra- 
da de  la  chacra  de  los  PP.  de  la  Compcñia  de  Jesús,  y  por  la 
parle  lij(  ia  el  labio»:  qu^  jo  por  encima  de  una  ace- 


ACTAS  DE  FUNDACIÓN.  559 

quia  vieja  que  viene  por  el  pie  del  mism')  fuerte;  y  el  tablón 
que  corre  desde  la  dicha  acequia  hasta  la  loma  que  cae  sobre 
el  ejido  de  dicha  ciudad  y  el  campo  de  Buena  Vista,  y  toma- 
ba y  tomó  para  sí  el  tercio  de  dicho  tablón. 

En  presencia  de  aquella  tierra  quepodia  repartir  y  dar, 
vínole  el  deseo  de  apoderarse  para  si  de  este  pedazo,  de  aquel, 
del  de  mas  allá,  y  como  un  vértigo  se  daba  tierras  para  si  sin 
saciarse:  repartíase  el  desierto  por  el  amor  de  conservarlo! 
La  avaricia  se  despertaba  en  el  'ánimo  del  poblador,  quizá 
azusado  por  el  escribano  Pereyra,  que  cuidaba  de  hacerse 
dar  dobles  raciones  de  tierra  y  siempre  cercanas  á  las  del 
fundador. 

Hizo  otras  donaciones  de  chacras. 

Después  vuélvele  el  deseo  de  darse  mas  tierras,  y  se  las 
dona  señalando  limites  naturales  en  la  llanada  de  5apía,  del 
otro  lado  del  rio  que  viene  de  Humahuaca,  adjudicase  un  pe- 
queñojvalle  desde  un  arroyo  seco  dos  leguas  hacia  arriba,  por 
la  parte  de  abajo  los  bañados  y  tierras  que  el  mismo  Arga- 
ñarás  se  adjudicó  en  la  orilla  del  rio  hasta  el  fin  de  la  bar- 
ranca, corriendo  en  una  palabra,  por  limites  la  confluencia 
.de  un  arroyo  al  rio  Grande  donde  están  unos  pucaranes  viejos 
xj  caBeria  ó  cimientos  de  casas  y  de  aíii  hasta  las  lomas  donde 
hay  una  montaña,  y  desde  aquel  punto  hacia  la  derecha  has- 
ta la  cordillera  grande  en  su  cima;  por  el  lado  del  rio  que 
este  fuese  su  límite  hasta  las  vertientes,  como  dos  leguas,  las 
«cuales,  dice,  tomaba  para  sí  para  estancias  de  todos  ganados 
y  tierrasde  pan  lleva r^  heredades^  molinos  y  tierras  de  caba- 
llerías, con  todas  las  lomas,  corridas,  llanadas  y  valles  y  que- 
bradas y  arroyos  y  manantiales  y  montañas»  dentro  de  los 
dichos  límites. 

El  dia   treinta  del  mismo  mes  Arga  ña  ras  dicte ')  las  si- 


540  Li   EEViSTA  DK    BUENOS  AIRES. 

guíenlos  ordenanzas:  i.*'  Que  durante  seis  años  desde  la 
fundación  ningún  vecino  ni  poblador  puede  ser  preso  por 
deudas:  S.**  que  á  ningún  fundador  se  le  puedan  vender  por 
vía  de  ejecución  sus  casas  ni  heredades:  5.''  Que  los  yana- 
conas sirvan  por  seis  anos,  sin  que  puedan  ser  trasladados: 
qae  pueden  repartirse  los  ejidos:  4.°  Que  en  los  dias  de 
pascua  de  Resureccion  «á  vísperas  y  el  segundo  día  á  misa,  ■ 
los  regidores  de  primero  y  segundo  voto  lleven  las  borlas 
del  estandarte  que  conduciría  en  susmanos|el  alférez,  y  otras 
ceremonias  por  el  estilo. 

Eii  el  mismo  dia  50  se  donó  otra  legua  de  terreno  para 
él  y  su  hijo.  No  se  saciaba  en  las  adjudicaciones  que  él  mis- 
mo se  hccia:  el  deseo  de  apropiarse  aquella  tierra  tomaba  en 
el  fundador,  creces  verdaderamente  alarmantes.  Ese  mis- 
mo dia  dona  tierras  á  Juan  de  Sej:ura,  Miguel  G.  de  Valverdi 
y  ásu  mismo  hijo,  y  continuó  haciendo  donaciones  á  distintas 
personas. 

En  11  de  agosto  tomó  para  sidos  chacras  mas  sobre  la 
acequia  principal. 

En  2  de  enero  de  1694  habia  tomado  tierras  para  sí  y 
para  Falcon:  dos  donaciones  se  hizo  á  si  mismo  en  aquel  dia. 

El  5  de  diciembre  del  mismo  ano  se  adjudicó  nuevas 
tierras  para  si.  Habia  arbitrado  el  nuevo  sistema  de  adju- 
dicarse tierras  conjuntamente  con  otros,  y  antes  en  18  de 
.Vayo  se  habia  hecho  otra  adjuücacion  para  él,  sus  hijos  y 
pura  Falcon. 

En  setiembre  del  mismo  iuii)  repailió  las  cuadras  do  la 
banda  del  rio,  eii  las  cuales  no  olvidó  de  tomar  parte  por 
dos. 

Repartió  los  chacras  del  valle  de  los  Zapallos  en  el  mis- 
tnu  me»  de  seliemhre  y    lomó  paní  si  y  para  Falcon  dos  mil 


ACTAS  DE   FUNDACIÓN.  541 

pies  de  cabezadas.  Hizo  repartir  á  todos  los  pobladores. 
Aquel  mes  fué  de  reparto  de  tierras,  pues  hizo  el  repar- 
timiento délas  de  Sapla  y  se  donó  para  él,  como  fundador 
dos  chacras  en  cambio,  dice,  de  otras  que  había  tomado  so- 
bre la  acequia  principal,  y  al  costado  de  estas  tomó  otras  dos, 
puesto  que  podia  tomar  como  para  cuatro  pobladores.  Dio 
otras  dos  a  su  hijo,  lindando  con  las  primeras;  de  manera 
que  tomó  seis  suertes  de  chacra.  A  su  hija  Isabel  dióle  otras 
dos  ciíacras. 

.  Muchos  y  repetidos  fueron   los  repartimientos  que  hizo 
á  los  pobladores  durante  este  año. 

Largo  fuera  referirlas  donaciones  que  realizó,  ignoran- 
do como  hrria  los  repartimienlos  de  indios. 

Las  noticias  que  acabamos  de  dar  son  tomadas  del  tes- 
timonio de  las  actas  de  fundación  que  poseemos,  y  merecen 
entera  fé  por  ser  copias  auténticas. 

El  reparto  que  se  hizo  de  la  tierra  carece  de  equidad;  el 
fundador  toma  para  si  y  sus  hijos  repetidas  fracciones,  reser- 
vándose el  poblarlas  y  cultivarlas  cuando  quisiese  ó  pudiese,  y 
a  los  demás  pobladores  se  les  dá  tantas  porciones  que  necesa- 
riamente la  tierra  tenia  quepermanccer  inculta  y  abandona- 
da. Los  nuevos  vecinos  que  quisiesen  venir  encontraban 
repartida  y  abandonada  la  mejor  parle,  y  esto  hacia  lento  cJ 
crecimiento  y  desarrollo  de  estos  puo])lo3. 

Pero  si  criticamos  el  defectuoso  sislemj  del  reparto  he- 
cho en  1595,  bueno  es  recordar  que  en  esta  materia  no  he- 
mos adelantado  mucho,  donaciones  de  vastos  territorios 
han  prodigado  los  gobiernos  patrios  al  favoriíísmo  de  sus 
partidarios,  y  á  veces  se  han  dictado  !eyes  para  despojar  po- 
bladores antiguos,  para  abrir  camino  á  ios  nuevos  favoritos 
que  rara  vez  faltan  á  nuestros  gobiernos.- 


5i2  LA   REVISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

Por  esto  el  desierto  nos  circuníla  por  loJas  partes; 
por  que  en  esta  materia  como  en  muchas  no  nos  he- 
mos emancipado  de  las  preocup  aciones  heredadas  de  la 
colonia. 

Y  ¿que  hacia  el  poblador  con  los  pohitís  indios^  Les 
daba  un  pedazo  de  tierra  para  que  cultivasen  y  viviesen  con 
sus  familias,  con  la  esperanza  siquiera  de  que  acumulando 
economías  mejorasen  sus  descendientes  de  posición?  Oh! 
nunca  se  acordaron  de  los  indios  sino  para  esplot.irlos!  De- 
cian  en  los  documentos  oficiales  que  se  proponían  que  los 
indijenas  reviniesen  en  conocimiento  de  las  cosas  de  nuestra 
Santa  Religión; » pero— ¿que  les  daban  en  cambio  de  ese  cono- 
cimiento? ¿Guales  eran  las  ventajas  que  les  producía  la  pér- 
dida de  su  libertad,  de  su  tierra  y  el  trabajo  forzado?  —Nin- 
gún derecho  positivo  adquiría  el  pobre  indio,  á  quien  no  se 
concedia  ni  propiedad.  ¿Como  podían  asimilarse  por  con- 
vencimie.ito  á  los  conquistadores?  Qué!  por  ser  menos  civi- 
izados  han  dejado  de  ser  hombres? 

Si  es  fatal  ó  inevitable  que  la  raza  conqu^istadora  absor- 
va  á  la  raza  conquistada,  como  la  dominó  por  las  armas, 
osle  no  es  un  mal;  pero  lo  quo  reprochamos  es,  que  no  se 
haga  algo  en  favorde  esos  pobres  indio-;  á  los  que  no  les  ofre- 
cemos otro  porvenir  que  la  destrucción  y  la  muerte. 

Silos  conquistadores  no  sup¡en)n  ó  no  pudieron  reali- 
zar la  conquista  de  otra  manera,  si  la  desgracia  y  1  »s  lágrimas 
délos  vencidos  ha  sido  necesaria  para  civilizar  la  América 
-¿que  hacemos  los  deniócrolas  que  no  pensamos  en  los  in- 
dios í\ue\  laman  ala  frontera,  comojpara  decirnos — que  hace- 
raoo!  Es  indísjMínsable  recojer  algún  fruto  de  las  lecciones 
de  la  historia:  la  cuestión  de  tierras  públicas  y  los  indios  me- 
recen mas  otcncíoU  de  nuestra  parte.     Los  que  blasonan  de 


ACTAS   DE  FüxNDACION.  345 

libertad  y  civiliziicion  deben  mostrar  prácticamente  que  son 
capaces  de  ser  libres  y  civilizados. 

En  Jujuí  la  raza  conquistada  se  ha  asimilado  á  medias 
con  la  raza  conquistadora  y  en  las  puna^  se  habla  todavía 
la  quichua,  pues  allí  predomina  la  raza  sometida. 


VlCE.'STE  G.  QüESiDA. 


^«H**- 


I 


NOTICIAS  SOBRE  SALTA. 

(Inédito.) 

CONTESTACIÓN 

A  la  solicitud  qne  desde  Córdoba  con  fecha  3  de  Jnlio  de  1807  se  haee  á 
esta  ciudad  de  Salta. 

(Conclusión)    (1) 

Comprobante  de  la  cuadra  para  el  señor  Obispo   Fray 
Francisso  de  la  Victoria, 

En  el  mismo  libro  primero  de  la  Fundíicion  al  folio 
veinte  y  tres  se  halla  el  siguiente  aulo  de  repartición  de  qua- 
dras  y  solares  de  esta  ciudad. 

Comprobante  de  la  mudanza  del  Patronato  de  Salta;  de  la 
Resurrección  para  el  dia  primero  de  mayo,  como  consta  de 
Acuerdo  del  cabildo  de  esta  ciudad  en  su  libro  primero  de 
la  fundación  alfolio  i2(),  y  es  como  se  sigue: 

En   la  ciudad  de   Lerma    Valle  de  Salla  on  50  dios  del 
nit's  de  marzo  de   1717.  el  ilustre  Cabildo,  Justicia  y  Revi- 
víase la  pag,  IGl  lomo  iX. 

.Nota.  .Se  suprime  la  publicación  de  la  acta  de  fundación  por  en- 
r(  htrarse  co  la  BibloUca  dé  la  tíevisla,  .^obre  este  documento  V,  el  arti- 
cnlo  publicado  en  el  tO'DO  V!II  p.1J.¿iO;i. 


SALTA.  345 

miento  de  esta  dicha  ciudad,  estando  congregado  en  las  casas 
diputadas  de  su  Ayuntamiento,  en  ellas  unánimes  y  confor- 
mes sus  individuos  acordaron:  que  respecto  á  lo  acordado  por 
el  procurador  general  de  esta  ciudad  en  Í24  de  este  mes,  so- 
bre que  el  Real  estandarte  que  tiene  esta  ciudad  en  Guarda  y 
Custodia  desde  la  fundación  de  ella,  se  celebre  perpetua  y 
anualmente  el  dia  primero  de  Mayo,  dia  de  los  gloriosos 
Apostóles  San  Felipe  y  Santiago,  para  siempre  jamas,  que 
asignan  como  está  asignado  para  su  celebridad  ad  perpetuam 
rei  memoriam,  por  estar  aprobada  esta  resolucitíu  por  el  se- 
ñor Gobernador  y  Capitán  General  de  esta  provincia  por  su 
decreto  de  27  del  corriente  mes,  que  en  su  observancia  se 
mandó  public&r  por  bando  en  la  forma  acostumbrada  de  con- 
vocatoria general  para  la  celebridad  de  su  víspera  y  dia  ote. 
Firmaron  los  señores  Alcaldes  y  Rejidores  don  Agustin  de 
Escobar  Castellanos.  Don  Francisco  de  Aguirre.  Don  José 
de  Escobar  Castellanos.  Don  Gregorio  Ruiz  de  Villegas 
Don  Francisco  Gómez  de  Vidaurre,  Procurador  General. 
Ante  mi  Francisco  López  Fuenteseca,  escribano  Público  y  de 
Cabildo. 

Voto  y  jura  hecha  de  Patrón  y  Abogado  de  Salta  al  Glorioso 
san  Francisco  Javier:  consta  del  libro  de  cabildo  en  mi- 
mero  14  del  cual  se  sirvió  el  Cabildo  desde  el  año  1756, 
hasta  el  de  1747. 

ahí  á  fojas  11  se  halla  lo  siguiente: 

En  la  ciudad  de  Salta  en  15  dias  del  mes  de  marzo  de 
1786  años:  El  Ilustre  Cabildo,  Justicia  y  Regimiento  de  ella 
es  á  saber:  los  señores  Maestres  de  Campo  don  Antonio  Ló- 
pez y  Aguirre,  y  don  Manuel  de  Frías  alcaldes  ordinarios 
electos;  don  Juan  de  Palacios,  Alguacil  Mayor,  el  Maestre  de 
Campo  don  Ignacio  de  Plazaola,  el  General  don  Domingo  de 


346  LA    REVISTA   DF.   BUENOS   AlUES. 

Isasiuendi,  Regidores  propietarios  y  do  haber  Días  capitula- 
res, por  estar  auseoles  los  demás,  en  sus  haciendas  de  campo 
con  asistencia  de  don  Juan  Manuel  de  Asliguela  y  Cortázar, 
Procurador  General  de  esta  dicha  ciudad.  Ilabiéudose  junta- 
do en  su  sala  capitular,  como  lo  tienen  de  costumbre  y  uso 
para  tratar  de  conferii  las  cosas  tocantes  al  servicio  de  h'ws 
Nuestro  Señor,  bien  y  utilidad  de  esta  república.  Dijeron, 
que  se  ha  reconocido  en  el  libro  Capitular,  el  acuerdo  fecho 
en  8  de  marzo  del  año  próximo  pasado  de  1755,  en  orden  á 
jura  é  invocación  del  glorioso  apóstol  de  las  Indias  Sau 
Francisco  Javier  por  especial  Abogado  y  protector  en  las  ne- 
cesidades que  padece  esta  ciudad  de  las  repetidas  invasiones 
del  bárbaro  enemigo,  obligándole  por  este  medio  nos  alcance 
de  Dios  el  consuelo,  y  consuelo  celestial,  por  hallarse  los 
medios  humanos,  sm  el  vigor  y  fomenjo  competente  para 
contener  la  cruel  tiranía  con  que  amenaza  la  desolación  de 
esta  ciudad  y  su  vecindad  que  debe  esperarse  de  tan  poderosa 
protección  el  remedio  de  tantos  males.  Y  vistas  las  justas 
consideraciones  que  para  ello  se  hicieron  presentes  que  tene- 
mos por  necesarias  y  convenientes:  atento  á  no  haber  tenido 
efecto  el  referido  acuerdo,  en  la  súplica  y  pedimento  que  pa- 
ra su  conürmacion  sedebia  hacer  al  lllmo.  señor  obispo  de 
esta  diócesis,  para  que  esta  deliberación  se  haga  con  la  for- 
malidad nec(  saria  para  su  observancia  y  debido  cumplimien- 
to, acordaron  unánimes  y  conformes,  que  se  haga  la  dicha 
jura  éinvocüc  on,  en  la  forma  y  manera  siguiente:  Que  ju- 
ran por  celestial  Abogado  y  protector  de  la  guerra  pendiente 
contra  los  bárbaros  infieles  al  glorioso  Aposto)  de  las  Indias 
San  Francisco  Javier  y  de  las  d<;fma8  ¡necesidades  {)úblicas  de 
esta  ciudad— Que  &<^  tenga  por  dia  fehtivo  y  de  precepto  el  dia 
tres  de  diciembre  en  olque  le  celebra  Nuestra  madre  de  ca« 


SALTA.  547 

da  un  £ño  perpetuamente  para  todos  los  españoles  que  se 
hallaren  dentro  de  los  límites  y  términos  de  esta  dicha  ciudad 
y  no  mas,  sin  que  se  entienda  por  comprendidos  los  que  es- 
tuviesen fuera  de  ella,  por  escusarse  escrúpulos,  y  graváme- 
nes que  de  otra  forma  podrían  resultar.  Que  en  este  dia  se 
solemnice  al  glorios  Santo  con  misa  votiva  solemne  y  Sermón 
para  la  mañana;  y  de  tarde  se  haga  procesión  pública  con 
rogativa  y  concurso  de  toda  la  vecindad,  sacando  en  ella  al 
glorioso  santo  con  la  mayor  decencia  posible,  por  las  calles 
públicas  y  acostumbradas,  implorando  su  poderosa  interce- 
sión y  la  délos  Santos  para  que  por  medio  de  ella  se  apiade 
su  Divina  Majestad  de  nuestras  miserias  y  calamidades,  prin- 
cipalmente de  la  bárbara  impiedad  del  enemigo  fronterizo 
auxiliando  nuestras  armas  para  su  castigo-,  y  atrayéndolos  por 
este  medio  a¡  conocimiento  de  nuestra  santa  fé:  A  cuya  asis- 
tencia se  obliga  indispensablemente  este  ilustre  Cabildo  por 
si,  y  en  los  que  en  el  sucedieren,  á  la  misa,  sermón  y  pro- 
cesión, poniéndose  esla  entre  las  que  son  de  tabla,  y  obliga- 
ción de  este  ayuntamiento  para  su  observancia.  Que  se 
saque  un  testimonio  de  este  acuerdo,  y  con  él  seruegue,  su- 
plique y  pida  allilmo.  señor  don  Josó  Antonio  de  Ceballos, 
Caballero  del  orden  de  Santiago,  del  Consejo  de  Su  Majestad 
y  dignísimo  obispo  de  esta. Diócesis,  departe  de  este  ayunta- 
miento se  sirva  prestar  su  consentimiento  y  conürmacion, 
aprobando  todo  lo  prevenido  en  este  acuerdo  y  jura,  y  man- 
dar se  publique  en  la  iglesia,  parte  ó  lugar  que  fuese  del 
agrado  de  su  Señoría  llustrisima  dándose  noticia  de  ello  al 
Público.  Y  entendido  de  todo  lo  determinado  en  este  acuer- 
do ü\  procurador  eeneral  de  esta  ciudad  don  Juan  Manuel  de 
Astigueta  y  Cortázar,  dijo  que  aceptaba  y  aceptó  en  nombre 
de  esta  República  la  refíírida  jura  de  abogado  de  ella  en  el 


548  LA     REVISTA    DE  BütNOS   AIRES, 

Glorioso  Apóstol  San  Francisco  Javier,  consintiendo  se  guar- 
de, cumpl:i  y  ejecute  irreroisibleinente  para  siempre  jamás, 
con  las  calidades  y  condicionen  espresadas  interviniendo  la 
aprobación  y  confirmación  de  su  Seiiuria  Ilustrisisima:  con 
lo  cual  se  cerró  este  acuerdo  y  lo  firmaron  de  que  yo  doy  fé 
como  Escribano:  Antonio  López  Agiiirre— Don  Juan  Palacios 
— Ignacio  di' Plazaola— Domingo  de  Isasmendi— Juon  Mi- 
nué! de  Astigueta  y  Gortázar.  Ante  mi  Felipe  Paez  de  Her- 
mosiila — Escribano  Público  del  número. 

En  el  mismo  Libro  del  número  14,  alfolio  ÍG  vuelta  se  halla 
el  siguiente  edicto  del  Señor  Obispo. 

Nos  don  José  Antonio  de  Ceballos,  caballero  del  orden 
de  Santiago,  por  la  gracia  de  Dios  y  de  la  santa  Sede  apostóli- 
ca obispo  de  su  Santa  Iglesia  Cathedral  de  Córdoba,  del  con- 
sejo de  Su  Majestad  etc.  Por  cuanto  el  Noble  Cabildo  Justi- 
cifi  y  Uegimientn  de  esta  Ciudad  de  San  Felipe  de  Salta,  pare- 
ció ante  nos  con  su  procurador  General  prosontándose  con  un 
catholico  y  piadoso  acuerdo  fecbo  en  su  sala  capitular  en  16 
del  mes  de  marzo  de  este  presente  ano,  por  donde  cons- 
ta que  todos  los  vocales  que  le  componen  nemine  discre^ 
ponte — Juran  al  grande  Apóstol  délas  Indias  san  Francisco 
Javier  por  especialísimo  abogado,  Patrón  y  Pn)tector  de 
esta  ciudad  para  conseguir  por  .u  poderosa  intercesión 
de  la  divina  Majestad  colmados  triunfos  de  Victorias  de 
la  osadía  de  los  bárbaros  iníieles,  enemigos  de  ^luestra 
sagrada  religión  y  del  nombre  español,  que  triunfantes 
intentan  la  desolación  y  exterminio  de  esta  dicba  ciudad 
suplicándonos  con  cordial  rendimiento  y  afecto  verdaderode 
Devoción;  nos  sirvamos  aprobar  la  dicha  jurada  elección 
hecha  dodiclio  Santo  Ají<')cIo1,  para  (\\\o  pi-ot^^ji^ndcla  con  su 


SALTA. 


549 


amparoy  defensa,  logren  las  Católicas  armas  gloriosas  victo- 
rias y  triunfos  de  su  inhumana  fiereza,  y  se  establezca  la  Paz, 
quietud  y  sosiego,  que  tanto  necesita;  y  que  los  dichos  infie- 
les vengan  al  suave  yugo  del  sagrado  evangelio,  y  conociendo 
el  verdadero  Dios,  logren  su  salvación;  pidiéndonos  y  supli- 
cándonos para  mas  obligar  al  Santo  Apóstol  á  que  la  proteja, 
ampare  y  defienda  de  todas  las  calamidades  presentes  que  pa- 
dece y  de  las  futuras  que  le  pueden  sobrevenir;  nos  sirvamos 
establecer  en  honra  del  Santo  Apóstol,  el  dia  tres  de  diciem- 
bre en  que  la  Universal  Iglesia  celebra  su  fiesta,  en  dia  fes- 
tivoy  perpetuamente  de  precepto  dando  las  Providencias  con- 
gruentes para  que  todos  los  fieles  españoles  wínwsgwe  sexus 
vecinos,  moradores»  estantes  y  habitantes,  y  que  se  hallaren 
en  esta  dicha  ciudad  dicho  dia,  de  cualquier  estado,  calidad, 
dignidad,  privilegio  y  condición  que  sean,  guarden  y  obser- 
ven el  dia  tres  de  diciembre  como  los  demás  dias  festivos  y 
de  precepto  que  se  guardan  y  observan  en  ella;  dándose  por 
nos  providencia  á  que  dicho  dia  por  tarde,  se  establezca 
perpetuamente  procesión  general  de  rogativas  públicas,  por 
la  plaza  y  calles  de  l;i  dicha  ciudad  con  la  asistencia  de  todos 
estados,  sacando  al  Glorioso  Apóstol  de  su  Iglesia  é  invo- 
cando su  protección  y  la  de  todos  los  santos  y  santas  de  la 
corte  del  Cielo  para  mas  obligar  á  Dios  nuestro  Señor  á  que 
le  colme  de  beneficios  librándola  de  todos  peligros,  calami- 
dades y  miserias.  Y  siendo  todo  por  nos  visto,  atendiendo 
á  las  calamidades  presentes  que  padece  esta  ciudad  y  las  que 
con  el  tiempo  le  pueden  sobrevenir  y  que  en  la  de  la  san- 
grienta guerra  que  se  esperimenta,  aun  que  los  medios  y 
fuerzas  humanas  fueren  competentes,  es  necesario  siempre 
ocurrir  al  favor  y  socorro  del  cielo,  por  la  intercesión  de  los 
santos  para  el  logro  de  los  mejores  aciertos;  y  que  en  los 


350  U  AEVISTÁ  DE  BUENOS  AIRES. 

grandes  merecimientos  del  Glorioso  Apóstol  de  las  Indias 
San  Francisco  Javier,  aseguran  los  que  se  acojen  á  su  amparo 
proleccion  y  patrocinio»  el  feliz  despacho  y  efecto  de  sus  pre- 
tenciones;  y  que  cu  la  jurada  elección  que  esta  piadosa  y  no- 
ble ciudad  ha  hecho  de  su  abogado  y  patrón.     Debe  esperar 
de  su  patrocinio  los  colmadísimos  triunfos  y  victorias  de  sus 
enemigos  que  han  conseguido  los  muchos  reinos,  provincias 
y  ciudades  que  en  toda  la  cristiandad  se  han  acojido  ú  su  am* 
para,  eligiéndolo  para  padre,  protector,  abogado,  defensor  y 
patrocinio.     Por  tanto  concurriendo  por  nuestra  parte  los 
qiayores  esfuerzos   de  nuestro  Pastoral  Amor  al  consuelo 
universal  de  todas  nuestras  ovejas  que  residen  esta  ciudad, 
tenemos  por  bien  aprobar  y  confirmar,  como  por  el  presente 
aprobamos  y  confirmamos  el  citado  acuerdo  capitular,  en  que 
el  noble  y  piadoso  cabildo  eligió  y  juró  por  abogado  y  patrón 
y  protector  de  esta  ciudad,  perpetuamente  al  Grande  Apóstol 
de  las  Indias  San  Francisco  Jovier;   establecemos  y  señalamos 
por  festivo  y  de  precepto,  dentro  de  los  muros  de  ella,  para 
solo  los  españoles  que  en  ella  concurriesen  de  cualquier  es- 
tado» calidad,  dignidad,  privilegio  y  condición  que  sean,  el 
dia  tres  de  diciembre,  en  que  la  universal  iglesia  le  celebra. 
Y  en  cuanto  a  la  procesión  general  que  se  presente  por  las 
calles  públicas,  tenemos  por  bien  conceder  nuestra  licencia 
y  bendición,  para  que  perpetuamente  se  haga  dicho  dia  tres 
de  diciembre  por  la  tarde,  dicha  pública  y  solemne  procesión 
de  Rogativas  generales  llevando  en  ella  al  grande  Apóstol  San 
Francisco  Javier  como  protector,  abogado  y  patrón  de  esta 
dicha  ciudad:  Y  usando  de  las  facultades  que  por  derecho 
nos  compete  denunciamos,  destinamos  y  señalamos  la  dicha 
procesión  con  el  especial  titulo,  y  denominación  de  prooe^ 
sion  de  públicas  y  generales  rogativas:  Y  como  tal  lo  instituí- 


SALTA.  351 

uios,  fundamos  y  deterrainamos,  en  esta  dicha  ciudad  por  el 
tan  piadoso  y  loable  fin  á  que  se  dirije  en  utilidad  común,  y 
ie  la  causa  pública,  y  ordenamos  y  mandamos  que  de  hoy  en 
adelantfi  perpetuamente  y  para  siempre  se  tenga  por  todos  los 
estados  de  esta  ciudad;  por  tal  procesión  general,  y  públicas 
rogativas  y  suplicaciones,  y  se  numere  entre  los  que  son  de 
tabla;  y  que  á  ella  como  á  las  demás  asista  el  cura  semanero 
con  la  cruz  parroquial  y  capa  pluvial;  y  el  clero  todo  con  so- 
bre pellices,  bajo  de  la  cruz  parroquial;  y  las  sagradas  reli- 
giones, bajo  de  las  suyas  por  su  orden.  Y  las  cofradias  todas 
con  sus  pendones:  Y  el  noble  cabildo  justicia  y  regimiento 
con  sus  vecinos  y  moradores  estantes  y  habitantes  en  esta  di- 
cha ciudad,  asi  hombres  como  mujeres  y  todo  el  estado  co- 
mún: y  que  la  dicha  procesión  general,  haya  de  salir  y  salga 
de  la  iglesia  de  la  Compañía  de  Jesús  á  la  de  San  Francisco 
y  de  alli  se  dirija  á  la  iglesia  Matriz,  y  pase  á  la  de  la  Mer- 
ced, y  termine  en  la  de  la  Compañía,  cantándose  en  ella  con 
solemnidad  y  devoción  las  letanías  mayores  de  todos  los  san- 
tos é  invocando  al  glorioso  apóstol  de  las  Indias  San  Fran- 
cisco Javier  después  de  los  santos  confesores  y  concluyéndo- 
la con  las  preces  que  en  el  Manual  Romano  están  determina- 
das se  digan,  contra  paganos  ele.  male  agentes,  cantando  el 
salmo  que  empieza;  Deusvenerunt  gentes  inhereditate  lúa. 
Con  las  oraciones  que  alli  se  señalan,  concluyéndolas  con  la 
del  glorioso  apóstol  San  Francisco  Javier:  Y  que  á  las  doce 
del  dia  tres  de  diciembre,  entre  repique  y  repique  se  tocarán 
plegarias  en  todas  las  iglesias  de  esta  dicha  ciudad,  y  á  la 
tarde  durante  la  dicha  procesión  hasta  que  se  termine.  Y 
nuestro  vicario  como  á  quien  toca  dirijirla  y  gobernarla  la 
dicha  procesión  general,  teniendo  especial  atención  á  que 
todos  vayan  en  ella  con  la  mcdeslia,  devoción  y  decencia  que 


552  LA   REVISTA   DE   BUENOS    AIRES. 

pide  tan  piadosa  función  para  que  se  consiga  el  favor  que  de 
ella  deben  todos  esperar  de  la  piedad  y  misericordia  de  Dios 
nuestro  señor.  Y  que  á  mas  de  salir  la  procesión  se  haga  una 
plática  exhortatoria  animando  á  penitencia  y  acabada  la  pro- 
cesión otra  exhortando  á  la  perseverancia.  Y  por  que  la  ver- 
dadera disposición  es  estar  en  gracia  de  Dios,  y  esto  se  con- 
sigue lavándolas  conciencias,  en  las  Aguas  del  sacramento 
de  la  Penitencia,  concedemos  indulg  ncia  Plenaria  y  remi- 
sión de  sus  pecados  á  todos  de  qualquier  estado  y  condición 
quesean  que  confesaren  y  comulgaren  en  dicho  dia  por  el  tiem- 
po que  hay  hasta  12  de  febrero  de  1741  que  es  por  el  que  nos 
están  concedidas  las  facultades  Apostólicas.  Y  en  virtud  de 
nuestra  Jurisdicción  ordinaria  concedemos  perpetuamente 
cuarenta  dias  de  indulgencias  á  todos  los  que  asistieren  y 
acompañaren  dicha  Procesión.  Y  para  que  llegue  á  noticia 
de  todos,  se  publicará  en  la  santa  Iglesia  Matriz,  en  dia  de 
concurso  en  que  están  las  santas  comunidades  Religiosas,  y  se 
les  avisará  en  particular  á  cada  una,  y  se  les  dará  testimonio 
de  todas  Ijs diligencias  y  el  ilustre  Cabildo  lo  podrá  copiaren 
su  libro  de  acuerdos  y  guardará  el  original  en  su  archivo. 
En  cuyo  testimonio  mandamos  dar  y  dimos  el  Presente,  fir- 
mado de  nuestra  mano,  sellado  con  el  sello  de  nuestras  armas 
y  refrendado  de  nuestro  Secretario  de  Cámara  en  Salta  en  12 
dias  del  mes  de  abril  de  1756  anos— Joséph  Obispo  de  Cór- 
doba—Por  mandato  de  su  ilustrisima  el  obispo  mi  señor — 
Don  Ángel  Manuel  de  Quintana,  Secretario.  (1) 

1.     Nuestro  amigo  el  doctor  Carranza  nos  ha  facilitado  este  escrito. 


DESCRIPCIÓN    HISTÓRICA 
DE   LA 

ANTIGUil  PROVINCIA     DEL    PARAGUAY. 

4 

(Continuación)  (1) 

Luego  que  se  le  dio  parte,  que  unos  veinte  bueyes  que 
servían  en  el  Fuerte  San  José,  en  la  otra  banda  del  Paraná, 
se  habían  plagado  de  garrapata  conque  venían  los  bueyes 
de  los  Brasileños,  que  concurrían  al  mercado  de  Itapua, 
mandó  que  los  mataran  y  quemaran,  creyendo  que  con  esta 
operación  se  contendrian  las  garrapatas  en  aquella  banda  y 
no  llegarían  acáj  pero  se  engañó  y  quedó  burlado,  ellas  pa- 
saron y  en  muy  breve  tiempo  cundieron.  Entonces  fué 
que  mandó  que  se  mataran  los  ganados,  aun  cuando  no  se 
les  encontrase  una  garrapata.  Así  se  degollaron  miles  de 
estos,  de  manera  que  muchos  ganaderos  quedaron  de  un  día 
para  otro  sin  una  res  que  carnear,  y  sus  comisionados,  Jue- 
ces y  Jefes  de  los  Partidos,  porlogeneral  hombres  perversos 
y  enemigos  de  sus  paisanos,  principalmente  un   Francisco 

1.     Véase  la  pfigin;»  201. 


354  U   REVISTA    DE  BDENOS   AIRES 

Ojeda  de  Tapua,  iin  Marcos  Duarte^  y  un  N,  Navarro  de  la 
Villeta;  un  Aguslin  Agüero,  hombre  torpe  é  inhumano  de 
Quiquió»  sNorberío  Orlellado,  subdelegado  de  Misiones,  abu- 
saron de  las  órdenes  ({ue  tenian  é  hicieron  degollar  sin  dis- 
tinción, no  solamente  los  gunados  plagados,  sino  también 
los  que  no  estaban;  porque  sabian  que  el  proceder  y  obrar 
en  perjuicio  de  los  'Paraguayos,  era  del  agrado  y  aprobación 
del  tirano  dictador.  f26J  l£n  efecto,  inútiles  eran  las  que- 
jas que  contra  ellos  se  le  daban,  de  los  robos,  de  las  injustas 
exacciones  y  crueldades  que  comeliaii.  El  las  oia  alguna 
que  otra  vez,  con  mucha  indiferencia,  pero  nunca  les  ibaá 
la  mano,  antes  bien  parece,  que  los  mandaba  siguiesen  con 
sus  depredaciones  y  crueldades,  en  que  él  mismo  tenia  fun- 
dada su  complacencia,  alegrándose  de  haber  encontrado 
hombres,  que  le  imitasen  en  su  tiranía,  despotismo  y  ex- 
poliaciones, que  eran  la  base  de  su  gobierno,  plantificado  y 

36.  La  garrapata  {ixodó)  es  un  insecto  sin  alas,  de  coior  pardusco, 
raayorque  una  lenteja  y  menor  que  una  judia.  Time  seis  patas  con  las 
queso  adhiere  fueriemente  y  se  mantiene  de  ordinario  qii\  os  pajonales 
formando  racimos. 

En  las  estancias  llamadas  del  Estado,  mandó  Francia  se  mataran  á 
bala  los  ganados  que  penetrasen. 

Los  de  aquellos  á  quienes  el  dictador  detestaba  en  particu- 
lar, eran  los  especialmente  contagiados  por  la  plaga  y  hubo  muger  viuda, 
pobre  y  sin  amparo,  afirma  don  Carlos  Loizaga  en  su  Breve  r^^^fladel 
gobierno  terrorista  de  Francia,  etc.  (K.  Grito  Paraguayo)  á  quien  matan- 
do la  vaca  lectiera  que  le  suministraba  el  alimento,  quedó  privada  de  ese 
•ocorro.  quizas  único  para  conservar  su  existencia! 

Se  observó  entonces  que  el  estrago  causado  por  esta  garrapata  algo 
diíereote  déla  del  país  fué  en  campo  firme  pues  no  llegó  íi  ias  ciénagas  d 
esterot. 

En  seguida,  dejcncró  en  el  cui,  pequeña  acaride  roja  ó  vicho  colo- 
rddo  que  infestó  á  los  caballos— A.  J.  C. 


PARAGUAY.  365 

afianzado  sobre  la  ignorancia  de  Ips  naturales  de  la  provin- 
cia, para  reducirlos  á  la  mas  duraé  ignominiosa  esclavitud. 
y  gobernarlos  ó  tratarlos,  no  como  á  hombres  sino  como  á 
bestias,  uncidas  al  carro  de  su  tirani;. 

Adoptó  y  siguió  las  implas  máximas  de  Maquiavelo  y 
tomó  por  modelo  á  Pigmaleon,  rey  de  Tiro.  Lo  imitó  en  to- 
do; pues  según  el  retrato  que  Fenelon  en  el  Telémaco,  hace 
de  dicho  rey,  no  había  diferencia  de  aquel  al  dictador  Fran- 
cia. Cotéjense  las  acciones  y  conducta  del  uüo  y  del  otro, 
y  solo  por  no  ^aer  en  el  antiguo  error  pitagóricí),  no  se  di- 
rá que  el  alma  de  Pigmaleon,  salió  de  los  infiernos  y  vino  á 
animar  al  hijo  de  un  Mameluco  Paulista,  (±7)  para  ser  el  pri- 
mer tirano  de  América,  renunciando  á  toda  virtud  cristiana. 

Veinticinco  años  de  tiranía  y  despotismo,  que  no  se  leen 
en  las  historias  de  las  Naciones,  jimio  el  Paraguay  en  pri- 
sión, arrastrando  pesadas  cadenas.  Vio  arrojados  á  sus  hi- 
jos inocentes,  y  encerrados  en  oscuros  aposentos  subterrá- 
neos á  hombres  oetojenarios,  y  sacarlos  al  cadalso  al  cabo 
de  veinte  años  de  dura  y  horrorosa  prisión.  Vieron  los  Pa- 
raguayos, á  un  Obispo  abandoíiado  y  privado  del  ejercicio 
de  su  ministerio  pastoral,  y  de  sus  rentas,  contribuyéndole 
al  mes  con  solo  seis  pesos  para  sus  alimentos,  habiendo 
también  sep¿irado  de  su  lado  á  su  secretario  el  presbítero 
andaluz  don  José  Benito  Godoy  28)  y  á  un  lego  Francisco 
Aguirre  (vizcaíno)  que  le  servia  de  mayordomo,  y  lo  tra  o 
desde  la  Recoleta  de  Buenos  Aires,  á  quienes  los  tuvo  presos 
en  un  subterráneo  del  cuartel  del  Golejio,   dejando  en  su 

27.  El  capitán  don  Garda  Rodríguez  Franca  (a)  Colla  ó  Carioca— 
A.  J.  C. 

Í28.  Murió  de  capellán  de  las  monjas  Capuchinas  de  Buenos  Aires 
A.  J.  i;. 


356  LA  REVISTA    DE   BUENOS   AIRES. 

compaüia  á  su  sobrino,  el  clérigo  loco  don  Pedro  de  la  Rosa 
Garcia  de  Panes  y  los  negros  esclavos  Ventura  y  Dionisio,  es- 
te y  el  i."  borrachos  diarios,  para  que  espiasen  su  conducta 
y  le  mortificaran  mas  en  su  soledad,  en  que  vivió  el  Obispo 
veinte  anos,  obligándole  antes  á  nombrar  por  su  Provisor 
y  Vicario  general  del  Obispado  á  un  Hoque  Céspedes,  clérigo 
ignorante,   codicioso  y  adulón.  ("29)     Vieron  á  ia  catedral  de 

^9.  Creemos  de  algún  interés  los  datos  contenidos  en  unos  Apun- 
tes que  A  este  respecto  nos  suministró  un  Ciudadano  paraguayo,  al  que 
dejamos  el  estilo  origuinal  que  lo  caracteriza  y  en  el  quQ  refiere  lo  que 
presenció  muchas  veces-' 

Entre  otras  cosas— dice  lo  siguiente— 

«Vivia  el  Obispo  don  Pedro  Benito  G,  ele  Tanés  en  las  espaciosas  y 
anUguas  casas  que  habia  elejido  para  su  palacio  episcopal.  Después  de 
ser  presos  el  secretario  presbítero  Godoy,  y  el  mayordomo  religioso 
Aguirre,  y  ser  despedidos  todos  sus  familiares,  quedaron  en  su  compa- 
ñía el  sobrino  don  Pedro,  y  el  f  sclavo  negro  Dionisio.  Estos  vivían  en 
continuas  reyertas,  alborotabnu  á  gritos  el  palacio,  uno  á  otro  se  insulta- 
ba de  palabras,  sin  ningún  respeto  á  aquel  Santo  Varón,  que  sepultado 
en  su  dormitorio  oia  y  presenciaba  silencioso,  y  paciente  estos  altercados. 

Parecía  que  el  Dbispo  se  hacia  ó  estaba  constantemente  enfermo  de 
hipocondría:  era  en  cierto  modo  un  autómata,  que  solo  se  movía  á  im- 
pulsos del  sobrino  que  jugaba  con  ¿I.  y  le  hacia  temblará  gritos  y  ame- 
nazas deque  seria  deprimido  por  el  dictador. 

Según  el  estado  de  embriaguez  de  don  Pedro  y  de  Dionisio,  eran  los 
padecimientos  del  obispo,  ya  quedando  sin  comer  ni  beber  uno  ó  dos  días, 
ya  sacándole  al  patio  déla  casa  y  hacerle  montará  caballo  dentro  del 
mismo,  teniéndole  de  la  brida  á  diestro  y  siniestro,  ya  conducido  hasta 
la  puerta  de  la  callo  ó  ventanas  á  horas  en  que  pasaba  el  relevo  de  guardia 
déla  cárcel,  para  hacerle  entender  que  aquella  era  quien  iba  íí  apresarle:  ya 
Introduciéndole  encasa  pelanduscas  que  fuesen  á  sentarse  al  ladodsl 
Obispo,  y  le  pasasen  la  mano  por  la  cara:  ya  sacándole  á  pasear  por  las 
caMi  jr  calles  por  donde  quería  y  muchas  veces  armados  de  puiales  ocul- 
to*. 

lío  teniendo  don  Pedro  como  proveerse  de  fondos  para  sus  frecuentes 


PARAGUAY.  557 

la  República  arruinada,  sostenida  con  puntales  y  colocado 
de  cura  de  ella,  á  un  clérigo  Ramírez,  idiota,  corrompido, 

borracheras,  vendió  todos  los  libros  del  obispo,  sus  alhajas,  sus  vestidos 
y  ornamentos  episcopales,  etc.,  que  mucha  parte  se  destinaron  ¿zapatos 
de  señora. 

Al  cabo  de  diez  ó  doce  años  de  esta  vida,  dio  fm  á  su  existencia, 
duimiendo  embriagado  y  despertando  en  la  eternidad,  en  fuerza  de  un 
insulto  repentino  que  le  ba  ló  en  vómitos  con  que  apareció  su  cadáver. 

Desde  entonces  quedó  el  obispo  sosegado  y  era  asistido  de  la  familia 
piadosa  de  don  Alejandro  García  Diez,  pero  sin  que  sacerdote  alguno  le 
visitase.  Vivia  como  si  no  existiese,  hasta  que  por  julio  de  1838  envió  el 
dictador  Francia  á  su  actuario  Policarpo  l'atifío  á  decirle  que  sino  ejercía 
su  ministerio  episcopal,  determinaría  declarar  sede  vacante.  Contestó 
modestamente  el  obispo  que  mientras  él  viviese,  no  habría  lugar  á  ello: 
que  haria  todo  esfuerzo  de  funcionar:  que  sí  no  lo  habia  hecho  anterior- 

I mente,  fué  por  su  notoria  dolencia. 
Al  momento  ordenó  el  Dictador  al  Provisor  y  vicario  general  y  demás 
clérigos  prestasen  obediencia  y  asistencia  al  obispo,  mandando  al  Ministro 
Tesorero  de  Hacienda  don  Juan  Manuel  Alvarez'que  le  proveyese  de  cuan- 
to necesitara. 

La  vida  de  postración  en  que  permaneció  el  Obispo,  le  habia  redu- 
cido á  estar  enclenque:  no  podía  caminar,  sino  apoyado  de  una  ó  dos  per- 
sonas, agregándose  á  esto  su  anciana  edad  de  ochenta  y  tantos  años. 

Solicitó  hablar  con  el  dictador;  pero  este  se  negó,  y  dio  principia 
por  el  mes  de  agosto  á  la  consagración  de  oieos,  para  lo  que  era  condu- 
cido al  templo  de  la  antigua €otedral  en  una  silla  de  manos,  suspendida  en 
hombros  de  cuatro  personas. 

Seguidamente  comenzó  las  confirinaclones  en  la  misma  Catedral,  pa- 
ra lo  que  se  movió  t.  do  el  pueblo,  y  particularmente  las  tropas  de  los 
cuatro  cuarteles  del  dictador  (el  del  Colejio,  San  Francisco,  el  Hospital  y 
el  de  Lanceros.)  Cada  militar  quería  cargar  en  hombros  la  silla  del  obis- 
po: las  campanas  de  la  Catedral  se  deshacían  en  repiques  al  venir  y  volver 
al  templo:  los  fieles  se  le  arrodillaban  en  el  tránsito  al  recibir  su  bendi- 
ción: los  soldados  de  la  escolta  del  dictador  eran  los  que  mas  sobresalían 
encomoeícncia  por  obsequiar,  reverenciar  y  cardar  al  ubispo,  de  suerte 


;>  )S  LA  RUVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

escandaloso,  como  lo  eran  todos  en  general,  y  delator.  Vie- 
ron á  los  ministros  de  su  religión,  cargados  de  grillos  sin 

que  sabedor  de  esto  el  Dictador,  se  alarmó,  y  al  Instante  hizo  llamar  al 
sacristán  mayor  de  la  Catedral,  presbítero  don  Pedro  Pablo  SoÜs,  y  le 
previno  que  el  campanario  de  esa  iglesia  amenazaba  ruina:  que  era  pre- 
ciso bajar  las  campanas,  para  que  se  construyera  una  nueva  torre  de 
material  firme. 

El  campanario  fué  demolido,  y  cesaron  los  lepiques.  dándose  príif- 
cipio  á  la  nueva  torre;  pero  estando  por  concluirse  el  segundo  cuerpo 
de  ella,  halló  por  conveniente  el  Dictador  deshacerla,  como  se  verificó, 
quedando  el  templo  sin  campanario,  ni  torre. 

Mientras  tanto  el  Obispo  concluía  las  confirmaciones  de  la  Catedral 
y  pasaba  á  la  parroquia  de  la  Encarnación;  pero  el  Dictador  no  estaba  con- 
forme con  la  reverencia  profunda  que  se  tributaba  al  Prelado,  principal- 
mente por  sus  tropas  y  determinó  que  se  demoliera  también  el  antiguo 
palacio  episcopal,  á  fm  de  que  se  le  construyese  uno  nuevo  obligando  l\ 
que  el  obispo  fuera  á  vivir  ala  casa  de  don  Alejaiulro  García  Diez,  donde 
á  los  pocos  días  de  morar  en  ella  comenzó  á  espcrimentar  decadencia 
en  su  salud,  debido  todo  á  oficiosidades  dt  1  dictador,  que  con  el  título  de 
prodigarle  cuidados  concluyó  con  su  existencia  por  medio  del  tósigo  h 
mediados  de  octubre  de  1838. 

El  20  de  setiembre  de  18¿iO,  dia  delaimiertcde  Francia,  se  suspen- 
dieron las  campanas  de  la  Catedral  en  una  horca,  para  que  con  sus  tañi- 
dos y  dobles  contribuyesen  á  las  plegarias  fúnebres  y  exequias  del  finado 
y  asi  estuvieron  hasta  que  se  construyó  la  nueva  Catedral. 

También  se  sabe  de  cierto  que  si  el  obispo  Panes  se  hubiese  negado 
é  ejercer  sus  fundones,  iba  á  ser  conJucido  preso  A  un  departamento  en 
fl  cuartel  de  San  Francisco,  que  por  orden  supromi  inbia   proparado  el 
coiuandanle  teniente  doh  Uasillo  Ojeda. » 
Hasta  aquí  nuestro  amigo  Peña. 

El  señor  Navarro  {veinte  años  en  un  calabozo  etc.)  ana<lequecse  ve- 
i.eno  le  íufc  sumiiiislrado  en  unas  seis  botellas  de  vino  que  un  dia  le  envia- 
ra de  regalo  el  dictador.  Opinión  que  ya  la  avanzó  el  ilustrado  presbítero 
chl'cno,  autor  de  l.o$  Intereses  Católicos  en  Snurica^  tora.  I.  p.  200  — 
A.J.G* 


VARAGUAY.  559 

delito  alguno  y  encerrados;  sin  permitirles  ni  aun  el  Brevia- 
rio: embargados  sus  bienes  para  no  tener  de  que  subsistir  en 
su  larga  y  aflictiva  prisión  injusta,  que  duraba,  si  alguno  no 
moria  en  ella  destituido  de  toda  asistencia  espiritual  y  tem- 
poral, por  diez  y  seis  y  veinte  años. ' 

Vieron  los  Paraguayos  á  un  hombre  que  habiendo  con- 
vocado y  reunido  en  Congreso  á  los  habitantes  de  la  provin- 
cia, presidió  en  él,  y  se  hizo  proclamar  por  sus  parciales, 
i^Supremo  Dictador  Perpetuo  de  la  República  del  Paraguay. » 
prevalido  de  la  ignorancia  de  los  Paraguayos,  que  no  sabian 
ni  conocían  la  autoridad  sin  limites  de  la  dictadura;  y  que 
el  dar  á  un  ciudadano  en  una  República  una  autoridad  ilinii- 
tada  es  el  mayor  de  todos  los  males,  y  mucho  mas  cuando  se 
le  entrega  el  mando  sin  una  Constitución  que  lo  refrene  pa- 
ra no  abusar  de  él,  limitándole  su  duración.  Asi  es  como 
el  dictador  Francia  se  arrogó  una  exorbitante  y  desmedida 
autoridad  y  empezó  por  ser  déspota,  dejenerando  luego  en 
tirano  y  verdugo  de  sus  paisanos:  y  antojándosele  que  la 
dignidad  episcopal  le  hacia  sombra  y  ofuscaba  su  dictadura, 
tiró  á  perseguir  al  Obis})o  hasta  envenenarlo  finalmente  h  a- 
ciéndole  padecer  como  queda  dicho.  Negó  públicamente  la 
religión  católica,  y  se  declaró  Jefe  y  cabeza  de  la  iglesia  Pa- 
raguaya, atribuyéndose  también  la  potestad  espiritual  y  ne- 
gándola al  Obispo,  \Véase  el  escandaloso  é  injurioso  auto, 
que  espidió  é  hizo  publicar  contra  este  virtuoso  y  ejemplar 
prelado  el  ano  de  1820). 

Llegó  á  tal  estremo  su  frenesí,  que  una  vez,  liabiéndo- 
sele  alterado  demasiado  la  bilis,  salió  á  los  corredores  de  li 
casa  de  gobierno,  y  desafió  al  Sumo  Pontífice  de  Roma!  Oíra 
vez,  habiendo  salido  el  sanlísimo,  se  encontró  con  él,  y  lejos 
de  parar  siquiera  á  que  siguiere  adelante,  se  paró  el  sacer- 


3G0  LA  REVISTA  Dli  BUENOS   AIRES. 

dolo  que  lo  llevaba  (el  padre  Favio  huyó  la  jente  que  lo 
ücompafiaba,  y  pasó  el  dictador,  sin  sacarse  el  sombrero, 
ni  hacer  lainpoco  una  demostración  de  reverencia  ¿que  mas 
podia  hacer  un  Musulmán,  un  hereje  y  un  ateísta?  El  no 
ci  eia  en  Jesu-Crislo. 

Suprimió  las  instituciones  religiosas,  bien  que  sus  indi- 
viduos vivian  ya  una  vida  muy  relajada;  erijió  en  cuarteles 
sus  Conventos,  y  aplicó  sus  temporalidades  al  Estado  asi  co- 
mo los  fondos  del  Colejió  Seminario,  único  establecimiento 
literario,  en  que  bien  ó  mal,  algo  se  aprendía;  privando  en 
coiisecue.  cia  los  estudios  que  se  daban  en  él;  (50)  porque  sus 
miras  no  se  dirijian,  sino  á  dominar  esclavos,  y  no  á  gober- 
nar hombres  ilustrados;  para  conseguirlo  formó  y  levantó 
numerosos  tropas  sin  necesidad,  no  para  defender  de  enemi- 
gos á  la  República,  pues  no  los  tena,  sino  para  guardar  hom- 
l)res  presos,  de  (jue  estaban  llenos  los  cuarteles  y  Ja  cárcel 
pública,  hasta  el  nú  ñero  de  seiscienías  á  setecientas  pei^sonas 
de  ambos  sexos,  y  de  todas  edades;  fuera  de  los  que  habia  en 
las  villas,  y  en  cada  Partido,  para  infundir  el  miedo  y  el  ter- 
ror, y  disimular  el  que  él  mismo  tenia  al  pueblo;  efecto  na- 
tural de  su  despotismo  y  tiranía;  por  mas  valor  que  apa- 
rentaba. 

Pero  cuando  salía  de  paseo  á  caballo,  mandaba  cerrar 
las  puertas  y  viiilsuas  que  caían  á  la  calle  por  donde  transi- 
t;iba;  y  si  alguna  persona,  por  descuido,  casualidad,  inadver- 
tencia, ó  por  quele  ganase  el  tiempo,  seeneontraba  con  ól  en 

uO.  !'>le  <'sial>ltciinioi)lo  con  el  liluloúc  "Rial  Colegio  Seminario 
Conciliar  de  San  C'rlcs''  fuO  eligido  el  año  do  i783  en  viriud  de 
r.cal'c<!dula  de  28  de  febrero  Je  1780:  cntM  se  ensoñaba  lailnidad,  con  los 
cU'iJKMitos  de  la  netórica,  riloüofía,  Teología  tlagiuMIca.  Moral,  j  Kscoli'is- 

1.'  .-A.     J.     (. 


PARAGUAY.  561 

esa  calle,  era  ya  un  delincuente  de  alta  traición,  y  desde  ese 
punto  lo  mandaba  conducir  á  sablazos  hasta  la  cárcel  y  lo 
cargaba  de  prisiones  para  siempre.     (3i) 

31,  La  mayor  parle  de  las  tardes,  en  el  verano  á  las  5  y  en  el  in- 
vierno á  las  Zj,  era  la  hora  en  que  regularmente  salla  á  pasear  el  dictador. 

Pocos  minutos  antes  aparecían  en  la  bocacalle  de  la  esquina  de  su 
casa  dos  batidores  armados  de  tercerola,  pistola  y  sab'e,  dispuestos  á  pre- 
ceder de  media  cuadra  al  dictador  con  el  sable  desenvainado  y  presentado  de 
filo  y  á  igual  distancia  tn  la  otra  bocacuadra  estaba  apostado  un  sárjenlo 
húsar  con  idénticas  armas. 

Luego  que  dejaba  aquel  su  palacio  guardaban  este  orden  en  la  marcluí 
cuidando  de  observar  las  señas  que  les  daba  para  tomar  las  calles  que  de- 
bían seguir  que  rara  vez  se  variaban  hasta  que  llegaba  al  cuartel  del 
Hospital  en  cuya  azotea  permanecía  largo  rato.  {Etjzaguirre  en  su  Obra  ci- 
tada. 

Todos  los  habitantes  sabían  estas  horas  y  las  calles  que  gozaban 
de  tan  triste  privilegio  permanecían  desiertas  y  si  por  necesidad  se  transi- 
taban era  con  el  sombrero  en  la  mano  y  cuidando  evitar  la  vista  de  los  bati- 
dores y  el  encuentro  del  Dictador. 

Guando  se  aproximaban  tales  momentos,  puertas  y  ventanas  de  dichas 
calles  se  cerraban  como  por  electricidad  á  la  voz  de  chaqué  car  ai  (cuida- 
do con  el  señor)  cien  veces  repetida,  de  manera  que  hasta"los  perros  que 
casualmenteaparecian  peregrinos  corrían  como  azorados  del  p5nico  que 
habia. 

Se  tenia  muy  presente  lo  ocurrido  al  joven  Joaquín  Riera,  encontrado 
al  oscurecer  por  el  dictador  que  regresaba  á  palacio— y  otra  vez  al  espa- 
ñol don  José  Sirio.  El  primero  perdió  la  vida  de  resultas  de  los  golpes 
que  recibió  y  al  segundo  se  le  conmutó  la  pena  de  muerte  en  15  años  de 
trabajos  piíblicos  con  grillete. 

Un  caballo  de  pelo  moro  era  el  de  la  silla  del  dictador,  sin  embargo 
de  que  una  tí  otra  vez  montaba  uncevrunoó  un  picazo  y  cualquiera  de 
los  tres,  era  conducido  diariamente  por  un  soldado  á  pié  desde  el  potrero 
del  Hospital  á  palazo. 

No  acostumbraba  fustigar  á  la  caballería  por  las  ancas,  sino  por  la 


,*ixl  L4   REVISTA  DE  BUENOS   AIRES. 

i;  acto  solo  de  mirar  á  su  persona  y  á  la  casa  de  Go- 
bierno, lo  graduaba  por  delito  digno  de  la  última  |)ena, 
como  «i  In  mirada  de  un  infeliz  despidiera  efluvios  vene- 
cabeza  con  un  látigo  ingles,  no  obstante  de  que  su  silla  era  español?,  afor- 
rada en  torciopelü  punzó  y  con  pistoleras. 

En  los  últimos  años  ¡va  apareciendo  gacho  de  la  vejez;  pero  tenia  es- 
pecial cuidado  de  enderezarse  ó  ponerse  tieso  al  atravesar  las  bocaca- 
lles. 

Se  le  oia  muchas  veces  hablar  solo  y  ríelo  en  sus  paseos,  como  que 
qucriaque  se  notasen  y  supieran  sus  soliloquios  que  cabi  siempre  denotá- 
hau  imprecaciones. 

Su  traje  habitual  era  pantalón  ajustado  de  casimir  color  almendra 
y  altas  polainas  de  lo  mismo— fraque  abrochado,  oscuro  ó  azul  con  dos 
galones  en  las  bocamangas  y  una  estrella  de  lo  mismo  en  el  estremo  de 
cada  faldón— coleta  y  sombrero  apuntado  á  lo  Napoleón  cuya  semejanza 
pretendía  en  alto  grado,  á  pesar  de  su  físico  acartonado  y  ríjido.     (a) 

La  última  vez  que  salió  fué  por  el  2^  de  Agosto  (1840)  y  lo  hizo,  con 
asombro  jeneral,  embozado  en  una  capita  colorada  de  paño  la  mis- 
ma que  después  de  muerto  el  Dictador  tuvo  en  sus  manos  el  caballero  que 
nos  comunica  este  dato. 

['revisto  por  él  su  próximo  fin,  puso  fuego  á  sus  papeles  por  varios 
tíias  consecutivos,  en  uno  de  los  cuales  y  en  altas  horas  de  la  noche  se  le 
incendió  la  habitación  que  ocupaba  á  punto  de  haber  tenido  que  ocurrir 
la  guardia  á  sofocarlo,  llamada  &  voces  por  aquel  y  lo  consiguió  arrojando 
muchos  objetos  á  la  calle.  A  la  mañana  siguiente,  multitud  de  ojos  y  ma- 
nos examinaban  con  curiosidad,  fragmentos  de  una  tela  (bombasí)  de  que 
6e  componían  las  sfiban  is  del  dictador,  la  que  nadie  conocía  hasta  enton- 
ces en  el  l'araguai.    A.    J.    C 

(a)  Hemos  cotejado  los  retratos  del  dictador  que  ilustran  las  Obras 
del  ingles  llobcrtson,  americano  Tage  y  francés  Demcrsay  — pero  ninguno 
i>e  asemeja  tanto  al  orijinal  (según  opinión  jeneral  de  los  que  le  conocieron) 
como  el  que  trabajó  Lorenza  na  á  su  regreso  del  Paraguay  y  remitió  desde 
í;énova  al  señor  Insiarie,  quien  nos  le  faciUtó  en  agosto  de  1803  para  ha- 
r¿r  lomar  por  Edmond  Lebeaiid  la  copia  fütogrúüca  qu^  corre. 

El  lienzo  es  como  de  una  yarda  y  representa  al  Dictador  de  silueta 


PARAGUAY, 


^565 


nosos,  que  lo  atosigasen;  tal  era  el  miedo  que  tenia!  Era 
déspota  y  tirano,  habia  de  temer,  y  los  crueles  remordi- 
mientos de  su  criminal  conciencia  no  le  dejaban  dormir!  •  •  •  • 
Estableció  el  espantoso  sistema  del  espionaje,  y  pre- 
mió á  los  delatores  calumniosos  con  empleos  lucrativos,  (32) 

sentado,  teniendo  bajo  su  izquierda  un  mapa  del  Paraguai  y  con  la  dere- 
cha metida  en  la  botonadura  del  justillo  ó  chupetín —á  sus  espaldas  se  ad- 
vierta una  ventana  abierta  y  medio  velada  por  una  colgadura—viste  casa- 
ca ó  uniforme  de  coronel  español  del  que  ya  nos  hemos  ocupado.  Dá  el. 
frente  á  su  biblioteca  que  (según  una  obra  anónima  publicada  en  Madrid 
en  1852)  se  componía  de  una  colección  selecta  de  autores  españoles,  de 
algunos  libros  franceses  y  de  un  diccionario  de  artes  y  oficios  del  que  ha- 
cia mucho  aprecio  y  lo  consultaba  siempre  que  tenia  que  dar  algún  decre- 
to relativo  á  la  agricultura  y  á  la  industria.  De  consiguiente  érala  única 
librería  que  habia  en  el  pais  puesto  que  solo  se  permitía  la  introducción  de 
obras  piadosas. 

Francia  no  era  abogado  como  pretenden  algunos  y  solo  estudió  en  la 
Universidad  de  Córdoba  (en  uno  de  cuyos  escaños  grabó  su  nombre  con  un 
taplumas  y  el  cual  vimos  en  1853)  la  lójica  de  Aristóteles,  la  filosofía  de  Du- 
pasquier  y  la  teología  de  Goti,  tínica  facultad  en  que  se  graduó  puesto  que 
apenas  conocía  el  derecho  por  los  preceptos  del  Decálogo— y  en  su  tiempo 
no  habia^:átedra  de  esta  ciencia  en  San  Carlos  como  observa  muy  bien  el 
doctor  Somellera, 

Era  sobrio,  de  estatura  mediana;  los  rasgos  prominentes  de  su  fisono- 
mía espresaban  á  la  vez  la  suspicacia  y  la  perspicacia— Manejaba  con  bas- 
tante soltura  el  idioma  Francés  y  tenia  lijeras  nociones  del  ingles  -  La  his- 
toria, la  Geografía,  las  ciencias  prácticas  y  las  matemáticas  eran  sus  estu- 
dios favoritos. 

32.    Citaremos  un  hecho. 

En  1833,  el  ilustrado  español  Cabrera,  compañero  que  fué  del  famoso 
Montenegro,  que  el  año  23  entró  al  Paraguai  con  el  titulo  de  Obispo  franc- 
masón fué  delatado  por  su  escribiente,  un  oriental  Felipe  Buzó,  atribuyén- 
dole haber  dicho  que  el  doctor  Francia  no  valia  nada  al  Lado  de  los  abo- 
gados de  Buenos  Aires.  *^ 

Esto  bastó,  para  que  el  dictador  lo  remitiera  al  cuartel  del  Hospital  cen 
una  pesada  barra  de  grillos  donde  terminó  sus  días  con  la§  piernas  ulcera- 
das,   Escusaraos  decji*,  que  Buzó  se  atrajo  la  odiosidad  pública.— A.  J.  C. 


504  L4   REVISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

Él  mismo  forjaba  las  acusucionos  calumniosas  en  bor- 
rón, y  lo  daba  á  sus  comisionados,  para  qué  copiado  en  lim- 
pio, se  lo  pasasen  contra  las  personas  de  quienes  sospechaba 
serle  desaféelas,  y  esto  era  una  prueba  convincente  contra  el 
supuesto  acusado,  para  ponerlo  en  perpetua  prisión,  ó  pasarlo 
por  las  armas.  Asi,  fué  vengándose  de  todos  aquellos  dequie- 
nesen  su  vida  privada  hubiese  recibido  algún  leve  agravio, 
oque  después  de  su  colocación  hubieran  manifestado  indife- 
rencia. Acciunes  propiasjde  un  hombre  bajo,  vil,  y  vulgar,  como 
era  el  Dictador  Francia,  que  se  hizo  juez  en  su  propia  causa. 

Pero  no  se  contentó  con  vengarse  de  aquellos,  mostró 
también  sU  diabólica  ingratitud  con  los  sujetos  que  mas  se 
empeñaron  en  colocarle  en  la  Suprema  dignidad  do  Dictador 
pcrpcluo;  tal  fué  un  Miguel  Ibañes,  vecino  de  Concepción,  á 
quien  antes  del  Congreso,  lo  tuvo  en  casa,  y  le  prometió  que 
lo  baria  Comandante  perpetuo  de  aquella  Villa.  Creido  este 
en  la  promesa,  buscó  votos,  influyó  y  sujirió  á  los  demcs  Di- 
putados, que  proclamasen  á  Francia  Dictador  Perpetuo,  en  el 
Congreso  del  año  de  18IG.  De  este  modo,  consiguió  aquella 
Suprema  Dictadura  Perpetua.  Posesionado  de  ella,  confirió  ú 
Ibañesla  Comandancia  de  dicha  Villa;  pero  á  los  dos  ó  tres  años 
lo  depuso  y  trajo  presoy  murió  así  en  la  cárcel  pública  de  la 
capital.  55)  Por  lo  regular  así  recompensaba  á  sus  servidores. 

33.  Ibañes,  á  quien  el  Dictador  cq  otro  tiempo  llamó  su  padre,  murió 
impenitente,  declarando  en  su  calabozo,  que  no  tendría  perdón  de  Dios 
por  haber  sido  quien  elevó  á  Francia  falsificando  registros  en  complot  de 
un  Miguel  Noceda  (á  quien  premió  desp-jes  el  dictador  con  200  azotes)  con 
el  objeto  de  combatir  la  candidatura  de  don  Fulgencio  Yegros  que  apare- 
cía como  rival  del  que  andando  el  tiempo  debía  empujarlo  al  patíbulo.  La 
fatalidad  se  cebó  no  solo  en  el  padre  sino  que  el  hijo  de  Ibauez  á  la  muerte 
de  aquel  fué  encerrado  en  un  sótano  del  que  salió  trémulo  en  18¿i0  después 
de  2/i  afiosdc  prisión  cuyacauba  ignoraba.  Raros  arcanos  de  la  Providen- 
cia!   A.    J.    r. 


PARAGUAY.  *  365 

Arruinó  hasta  el  último  estremo  á  las  familias  mas  visi- 
bles; persiguió  á  los  ciudadanos  de  luces  y  de  caudal,  y  tenién- 
dolos en  prisiones,  por  largo  tiempo  incomunicables,  los 
sacaba  al  cadalso,  y  les  embargaba  los  bienes,  dejando  á  sus 
familias  en  la  oscuridad  y  miseria;  no  habiendo  cometido  un 
delito  digno  de  tales  penas  y  castigos,  sino  por  el  qué  les 
forjaba  él;  esta  era  su  favorita  y  diaria  ocupación. 

Vieron  los  Paraguayos  á  un  dictador  apóstata  de  la  fé 
cristiana,  que  abrazó  el  Deismo,  haciendo  creer  á  sus  oficiales 
militaies,  que  él  no  habiade  morir;  y  á  sus  sátrapas  [ios  Dele- 
gados de  los  Partidos,]  que  para  salvarse,  no  necesitaban  mas 
que  servirle  bien,  según  él  les  ordenaba.  Obligó  á  los  para- 
guayos con  el  mayor  rigor  á  cumplir  sus  deberes,  roas  allá  de 
los  límites  prescritos  por  la  naturaleza;  pero  al  mismo  paso 
les  privó  de  usar  de  sus  derechos,  de  que  les  dotó  el  Supremo 
Criador,  cuales  son,  la  libertad  civil,  la  seguridad  individual, 
la  propiedad  y  la  igualdad. 

Vieron  á  un  Dictador  que  hacia  consistir  su  grandeza  y 
su  placer  ne  la  miseria  y  anonadamiento  de  sus  conciudada- 
nos; sacrificando  centenares  de  ellos  á  su  vengativo  diabó- 
lico furor,  por  el  pánico  terror  y  miedo  que  les  tenia. 

Vieron  á  la  lozana  juventud  de  la  Provincia  vejetárse 
en  la  ignorancia,  en  los  vicios,  en  la  corrupción  y  disolu- 
ción; sin  costumbres,  ni  moralidad  alguna. 

Vieron  finalmente  á  un  dictador,  que  para  persuadir  la 
justicia  de  sus  determinaciones,  usaba  de  la  fuerza,  llenando 
las  cárceles  de  presos;  siendo  este  proceder  la  mejor  prueba 
de  su  mal  Gobierno;  ateísta,  fraudulento,  embustero,  sus- 
picaz, tímido,  inaccesible,  ladrón  é  impio,  morir  impeni- 
tente, el  dia  Domingo  20  de  Setiembre  de  1840,  á  hora  de  8 
ó  9  de  la  mañana,  en  su  cama,   no  en  postura  natural, 


o66  LA   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

sino  atravesado  en  ella  con  la  cabeza  colgada  hacia  el  sue- 
lo. (oA) 

JuTentud!  vosotros  sois  el  futuro  pueblo,  no  perdáis  de 
vista  este  diminuto  bosquejo  de  tiranía  y  despotismo  cruel 
que  sufrieron  vuestros  padres  en  cadenas;  vivid  precaucio- 
nados, y  preferid  siempre  para  vuestra  felicidad  un  Go- 
bierno constitucional,  al  imperio  ó  poder  ilimitado  de  uno 
solo. 

Pero  seguiré  el  hilo  de  mi  Descripción^  de  que  insensi- 
blemente me  hé  desviado. 

Mariano  A.  Molas. 
(Continuará.) 

S4«  Era  tal  el  terror  que  infundía  el  Dictador,  que  nadie  se  atreTÍa 
á  preguntar  por  el  estado  de  su  salud  á  pesar  de'  que  todos  la  creían  muy 
mala  desde  que  continuaba  cerr^idi  la  botica  del  curandero  Don  Juan  Vi- 
cente Esiigarribia,  en  cuyos  brazos  rindió  su  último  suspiro— noticia  que . 
sin  embargo  de  ocultarse  por  el  momento,  según  Loizaga,  semejante  al 
gas  que  sin  estrépito  se  difunde  poruña  inmensa  ramificación  de  tubos, 
cundió  por  todos  los  ángulos  de  la  población  marcando  en  los  semblantes 
la  novedad  del  grande  acontecimiento  como  la  solemnidad  de  los  momen- 
xos  que  corrían,  hasta  que  los  dobles  en  las  iglesias  y  el  movimiento  de  tro- 
pas anunciaron  que  el  dictador  habia  pagado  el  tributo  impuesto  á  los  des- 
cendientes de  Adanl  •  •  •  •  (b) 

Esa  tarde,  nos  contaba  años  atrás  en  Villaguay  un  testigo  presencial, 
el  populacho  recorrió  en  tropel  las  calles  de  la  Asunción  poblando  el  aire 
con  6u  clamoreo  y  mesándose  el  cabello  las  mujeres,  esclamaban  desespera- 
das ¿posible  es  que  te  hayas  muerto  mi  hombre  grandel     A.    /.     C. 

(b)  Oración  fúnebre  dedicada  al  mismo  y  pronunciada  en  la  iglesia 
de  la  Encarnación  el  dia  20  de  Octubre  de  1840,  por  el  presbítero  ciudada- 
no Manuel  Antonio  Pérez  (cordobés).  Véase  La  Gaceta  Mercantil  número 
5553-7  de  mayo  lb/i2) 


LITERATURA. 


•«im* 


LA   LÁMINA    DE   OHÜUO    Y  LA  GUIRNALDA 
Y  PALMA  DE  POTOSÍ 

depositadas  en  la  Sala  de  Audiencia  üel  Superiar  Tribunal  de  Justicia 
de  Buenos  Aires. 


(Continuación.)  (1) 
IV. 

Al  despuntar  la  aurora  del  24  de  diciembre  entre  los 
sonrosados  celajes  de  una  alborada  hermosa,  aparecieron 
las  Gasas  Capitulares  vistosamente  adornadas. 

Todos  los  arcos  superiores  ostentaban  trasparentes  en 
cuyo  centro  se  leian  inscripciones  alusivas  circundadas  por 
candilejas  de  cristal  de  color. 

Alternaban  con  estos  bastidores,  varias  pirámides  cu- 
biertas de  yedra  y  orladas  de  la  misma  clase  de  luminarias. 

Del  centro  de  la  fachada,  se  destacaban  dos  jénios— el 
de  la  derecha^  sontenia  el  escudo  de  Oruro,  mientras  que  el 

1.    Véase  la  páj.  251* 


368  LA   RETISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

de  la  izquierda  lo  hacia  con  el  de  Buenos- Aires,  y  asidos 
fuertemente  simbolizaban  la  estrecha  unión  de  ambos  pue- 
blos. 

A  su  lado  se  alzaban  unas  columnas  que  servían  de  base 
á  dos  estatuas  emblemáticas  de  la  fidelidad  y  del  amor  al  sobe- 
rano y  de  cuyas  manos  pendia  una  cadena  que  cerrando  la 
órbita  del  arco,  remataba  en  una  cantidad  de  trofeos  mili- 
la  res  ingleses,  que  ligados  con  ella  eran  el  sustentáculo  de 
todo  el  cuadro. 

En  el  centro  de  esa  órbita,  coronada  por  un  magnifico 
escudo  español,  se  leia  esta  octava. 

No  yá  sus  glorias  vocifere  ufana 
La  fama  voladora,  que  no  cuenta 
En  sus  fastos,  acción  mas  cortesana. 
Empeño  de  lealtad  que  amor  patenta — 
La  dulce  unión  mas  fiel,  mas  soberana 
De  dos  pueblos  leales  representa, 
Que  rinden  los  respetos  mas  profundos 
Al  Señor  y  monarca  de  dos  Mundos. 

En  los  arcos  colaterales  se  colocaron  idénticas  inscrip- 
ciones—^ la  Relijion — AlSoberaní — Al  señor  Liniers^^A  la 
Patria-^ A  Oruro—  A  los  defemores  de  la  Patria  -etc.  — {5), 

(5)    He  aquí  8  u  contenido : 

A  ta  Relijion— Sanldi  relijion  que  errante— Por  varias  rejiones  jiras, 
—Aquí  tu  misma  te  admiras— Feliz,  en  paz,  y  triunfante. — Si  en  estado 
tan  brillante— Fiel  conservarle  ha  podido— El  pueblo  siempre  aguerrido- 
Contra  el  infeliz  Bretón,- Será  su  eterno  blasón— El  haberte  defendido  — 

Al  Soberano  -Al  Soberano  mejor, — Al  Monarca  mas  amable,— Padre 
tierno,  dulce,  afable,— A  nuestro  Key  y  Señor,— En  defensa  de  su  honor 
— Crtditode  su  bondad,— Sello  de  su  autoridad,— Jura  tributo  obsequio- 
so—Este  pueblo  victorioso— Su  amor,  su  fé,  su  lealtad* 


GLORÍAS   nacionales;  569 

Desde  que  el  sol  principió  á  mitigar  sus  ardores,  la 
plaza  mayor  de  la  Victoria  y  calles  de  aveuida,  de  cuyos  bal- 
cones pendían  riquísimas  colgaduras  de  seda  y  brocado,  se 
encontraban  cuajadas  de  espectadoreá  que  esperaban  con  la 
respiración  contenida  que  el  estampido  del  cañón  anunciase 
la  aproximación  del  gran  cortejo. 

Las  tropas  de  las  tres  armas  de  gran  parada,  con  lujo- 
sas banderas  y  estandartes  al  viento,  fueron  llegando  de  sus 
diversos  acantonamientos  y  tomando  posición. 

La  Lejion  de  Patricios,  con  el  uniforme  entusiasmante 
de  su  cuerpo  (chaqueta  azul  centro  blanco;  se  estendia  desde 
la  puerta  de  Cabildo  basta  el  arco  toral  de  la  Recova.  Se- 
guía el  tercio  de  Gallegos,  con  su  vistoso  plumaje  azul  car- 
mesí (6j  y  demás  cuerj)os  en  dos  alas,  acordonados  por 
Provincia; 

AlSr,  Linter s-~E\  invicto  Jeneral— Que  este  pueblo  defendió, — Con 
lauro  eterno  ganó— Una  corona  inmortal.— En  su  intrepidez  marcial — 
l\adicó  su  eltvacion, — Y  esta  creció  con  razón, — Cuando  con  raro  herois- 
tno— Supo  triunfar  de  si  mismo — Mas  que  triunfó  del  Bretón. 

A  la  Patr¿a^,0  patrio  suelo!  tus  glorias—Con  tanto  lionor  mereci- 
das,—Mejor  en  cedro  esculpidas— Deben  ser  quQ  en  las  historias. — Fan- 
tásticas tus  victorias — A  Londres  parecerán; — pero  de  tu  noble  afán — Son 
íideligncs  testigos— Tus  vencidos  enemigos— Ellos  las  publicarán. 

A  Oruro—QuuU  en  el  pecho  grabada— ¡O  Ilustre  Villa!  tu  acción 
Fiel,  jenerosa  espresion~De  tu  lealtad  refinada- Asi  resulta  afianzada — 
Nuestra  Uhion,  nuestra  amislad,  — Pues  con  estrecha  igualdad — Realzas  por 
punto  de  honor— Los  quilates  del  valor — Con  lu  jenerosidad. 

A  los  defensores  de  la  PíííreVí— Jenerosos  defensores— De  la  libertad, 
del  Rey,— De  ia  Católica  ley,— Déla  patria  redentores, —Fuisteis  valientes 
actores— En  dos  escenas  terribles— Os  habéis  hecho  temibles — Al  mismo 
valor,  y  tanto — Que  este  nombre  os  dá  el  espanto:  Les  soldados  inven- 
cibíes, 

(6)  Razón  de  los  uaiíor.nes  de  las  tropas  levantadas  por  el  señor  don 
Santiago  Liniers  y  Bremani  para  la  deftíiisa  de  iUioiios  Aires— ms.  con 
uua  gran  lüininu  al  pastel. 


'.7o  I.A   REVISTA   DE    BIENOS   AIRES. 

Atravesando  la^plazadcl  Mercado  hoy  [25de  Mayo]  tomaba 
la  formación  por  la  calle  de  la  (Fonda  délos  Tres  Reyes  > 
f 25  de  Mayo)  para  el  norte,  hasta  desembocar  ala  de  Pie- 
dady  desde  donde  jirando  al  oeste  iba  á  terminar  en  la  puer- 
ta del  Tribunal  Consular.     (7). 

Mientras  tanto,  la  hora  preGjada  habia  sonado  y  los 
vecinos  y  comerciantes  mus  respetables  y  acaudalados  se 
encontraban  reunidos  ea  el  Consulado  á  invitación  de  este 
para  solemnizar  el  acto  de  la  entrega.     (8j 

Tomadas  las  medidas  del  caso  para  el  mejor  éxito  del 
ceremonial  y  recibido  recado  atento  de  que  el  Ilustre  Ayun- 
tamiento quedábaya  instalado  en  su  Sala  Capitular  y  presidi- 
do por  el  Capitán  Jeneral,  con  asistencia  de  algunos  de  los 
Ministros  de  la  Real  Audiencia— pronto  ^  encontrar  con 
pompa  el  inmortal  testimonio  de  sus  glorias  -se  dio  principio 
á  la  función. 

V. 

Eran  las  o  de  la  tarde  del  jueves  24  de  diciembre  de  1807, 
euandose  Colocó  la  Láminaen  una  magnifica  carroza  triunfal 
cubierta  de  damasco  púrpura  y  adornada  con  elmaáesquisilo 

(7)  El  mismo  edificio  que  ocupa  actualmente  el  Banco  déla  Pro- 
vincia. 

(8)  Conservamos  una  de  las  invitaciones  iapresas  que  se  repartieron 
con  tal  motivo.  Era  dirijlda  al  señor  don  Pedro  Arredondo  y  dice;  «El 
Prior  del  Real  Consulado  de  esta  Capital  suplica  á  Vm.  se  sirva  concurrir  ^ 
las  ¿I  Va  déla  tarde  del  2Zi  del  corriente  á  solemnizar  la  entrega,  que  como 
encargado  del  Ilustre  Cabildo  tle  la  Villa  de  Oiuro,  ha  de  hacer  al  de  esta 
Capital,  déla  Zimina  que  en  honor  de  las  gloriosas  acciones  de  los  días  12 
de  agosto  y  5  de  Julio  del  pasado  y  presente  ano  ha  consagrado  dicho  Y^ 
Ci  yen  que  tanto  se  interesa  la  lealtad  y  patriotismo  de  los  fieles  vasallos 
<le  nuestro  Augusto  Soberano.» 


GLORIAS  NACIONALES.  371 

gusto,  la  cual  á  inapulso  de  ocho  cordones  de  seda  color  de 
oro,  manejados  por  igual  numero  de  soldados  arribeños,  que 
lucían  sus  fajas  verdes  y  garzotas  negras  y  encarnadas  (9)  salió 
del  patio  déla  Casa  Consular,  á  situarse  en  la  puerta  prin- 
cipal, para  dejar  que  la  comitiva  tomase  la  delantera. 

Abria  la  marcha  el  Real  Consulado  de  toda  etiqueta,  en 
posdel  cualseguia  el  carro  triunfal  escoltado  por  el  batallón 
VizcainoSy  cerrando  la  retaguardia  diez  coches  de  gran 
gala. 

En  este  orden  y  con  grave  pausa,  se  movió  el  acompa- 
ñamiento al  son  de  músicas  marciales  y  á  medida  que  desfi- 
laba por  el  frente  de  los  Cuerpos  voluntarios  de  Arribeños 
Catalanes  ó  Miñones,    Andaluces,  Montañeses,  Asturianos, 
Castellanos,  Naturales  indios,  pardos  y  morenos.  Verdes  ó  Mi- 
gueletes  del  alto^  Húsares  de  Pueyrredon,  de  Vivas ^  de  Nuñez 
de  Herrera,  Quinteros  ó  Migueletes  de  caballeria,  etc.  aposta- 
dos convenientemente  por  toda  la  carrera,  formaban  en  co- 
lumna y  se  iban  replegando  á  retaguardia  de  la  escol'a. 

Luego  que  esta  majestuosa  comitiva,  que  conducía  en 
triunfo  el  grandioso  monumento  erijido  en  honor  de  la  re- 
ligión, del  rey  y  de  la  patria— llegó  al  arco  principal  de  la 
Recova— por  bajo  del  cual,  16  meses  antes  habia  pasado  el 
orgulloso  Bretón  para  rendir  á  discreción  sus  armas  y  pendo- 
nes, anticipó  una  diputación  compuesta  de  dos  individuos  del 
Cuerpo  Consular,  para  prevenir  al  Cabildo,  que  acercándose 
este,  impetraba  venia  para  presentarle  el  obsequio  de  chucera 
conductor. 

Los  diputados  fueron  recibidos  con  agasajo  y  tornaron  á 
incorporarse  llevando  la  muy  honorífica  contestación  de 
•que  habiendo  dado  el  muy  ilustre  Cabildo,  justicia  y  regi- 

9.    Apuntes  sobre  la  Lamina  de  Orur o .  Ms»  anóiiinao 


LA   REVÍSTA   DE  BUENOS  AII\^S.  572 

miento  de  la  muy  noble  y  muy  leal  villa  de  Oruro  un  testi- 
monio de  su  amor  al  rey  y  gratitud  á  los  defensores  de  estos 
interesantes  dominios  de  su  real  patrimonio,  con  un  rasgo 
lanlomas  estraordinario  y  jeneroso,  cuanto  son  los  sucesos 
que  lo  motivan,  pasase  adelante  su  representante  sin  dete- 
nerse, asegurado  de  que  seria  recibido  con  todas  las  demos- 
traciones de  atención  debidas  á  su  muy  ilustre  represen- 
tado.» 

Salviída  esta  fórmula,  se  prosiguió  la  marcha  después 
de  dejar  en  la  plaza  de  la  real  fortaleza  y  palacio  los  carrua- 
jes y  servidumbre— para  no  embarazar  los  jiros  de  los  ven- 
cedores del  5  de  julio,  cuyas  bayonetas  semejaban  un  bosque 
de.-hojado  por  el  invierno  y  los  que  á  tambor  batiente  se  pre- 
paraban á  ocupar  la  plaza  de  la  Victoria. 

Al  desembocar  á  esta  que  según  va  dicho,  cubrian  !o3 
bizarros  Patricios  y  el  cuerpo  de  ArlUleros'de  laUnion^  una 
descarga  hecha  por  ocho  piezas  de  tren  volante  situadas  en  la 
vereda  ancha  (hoy  Recova  nuevaj  saludaron  con  sti  voz  de 
liueno,  el  precioso  monumento  que  el  voto  unánime  de  un 
pueblo  hermano  dedicaba  á  la  memoria  de  los  defensores  de 
la  patria. 

El  estruendo  repelido  de  cañones  (lOj  y  cohetes,  el  hu- 
mo que  poblaba  la  atmósfera  crepuscular  de  un  bello  dia, 
las  campanas  echadas  á  vuelo,  laa  voces  de  mando  ahogadas 
por  los  golpes  de  música  y  el  universal  regocijo  y  aelarnacion 
de  un  jenlío  inmenso  embriagado  aun  con  el  orgullo  de  la 
victoria,  debieron  imprimir  á  aíjuel  espectáculo  mucho  de 
imponente  y  conmovedor! 

1".  i:t  primer  saludo  fué  de  15  du^paros,  que  se  repitieron  cuando 
al<  auz6  la  lámina  el  medio  de  la  plaza  y  al  e'>trar  estu  en  las  Casas  Capilu- 
laies:  'i5  lims. 


GLORIAS  NACIONALES.  375 

El  Capitolio  Romano  no  hubiera  recibido  con  mas  os- 
tentación los  obsequiosos  presentes  de  sus  municipios. 

Asi  que  se  presentó  el  carro  de  triunfo  al  frente  del  ar- 
co y  puerta  de  la  Casa  Consistorial,  fué  recibido  por  una  di- 
putación de  dos  Rejidores  y  el  Síndico,  la  que  después  de 
cumplimentar  al  señor  Rezabal  y  demás  Cónsulís -esperó 
bajase  la  Lamina  que  fué  sostenida  á  pulso  por  tres  Concilia- 
rios y  el  Contador -y  puesta  en  el  centro,  el  Real  Cuerpo 
Consular,  diputación  y  comitiva  de  distinguidos  vecinos,  as- 
cendió la  escalera  en  cuyo  tramo,  aguardaba  el  Cabildo  de  to- 
da gala  y  presidido  por  el  señor  Liniers. 

Desde  allí, cediéndosele  el  lugar  preeminente,  fuéacom- 
pañado  el  Real  Consulado  por  la  gah^ria,  á  la  Sala  Capitular 
donde  puestos  todos  de  pié,  so  dirijió  el  señor  Rezabal  al  Ca- 
pitán General  y  Cabildo  en  los  términos  siguientes — <íüéroe 
ilustre,  Capitán  General  y  presidente:  «M.  I.  C.  J.  y  Regimien- 
to: este  es  el  instante  feliz  en  que  se  cumplen  los  votis  del 
digno  Ayuntamienlo  de  la  villa  de  Oruro,  á  cuyo  nombre  y 
como  su  diputado  tengo  el  honor  de  presentar  á  V.  S.  este 
monumento,  eterno  preconizador  de  lasvirtudes  que  ador- 
nan al  gran  pueblo  que  se  gloría  con  el  renombre  justamen- 
te adquirido  de  su  jefe  superior,  y  padres  de  la  patria,» 

Acto  continuo,  entregó  al  Capitán  General  la  credencial 
de  Oruro  y  los  cuatro  Vocales  Consulares  pasaron  la  lámina 
amano  de  otros  tantos  Regidores  que  la  colocaron  bajo  del 
dosel  en  lugar  apropósito,  adornado  con  la  elegancia  del 
buen  gusto  y  á  las  plantas  de  os  retratos  de  los  Soberanos.  (II) 

La  Sala  hadia  sido  arreglada  ad  hoc — En  la  testera  de  es- 
ta y  á  la  derecha  delasiento  presidencial,  sehallaba  el  del  re- 
presentante de  Oruro.    Los  Señores  Alcaldes  cedieron  los  su- 

11.    Los  mismos  que  se  enciieutraii  en  el  Museo. 

24 


574  LV    UEVISTA    DE    BUENOS    AIÜES. 

yos  á  los  Cónsules  y  los  vocales  de  este  Cuerpo  sé  interpolaron 
con  los  Rejidorcs. 

Los  sillones  laterales  eran  ocupados  con  arreglo  á  orde- 
nanza y  jerarquías  por  los  Ministros  de  la  Real  Audiencia, 
Fiscales,  Contadores  Mayores,  Ministros  de  la  Real  Hacienda, 
etc.  acomodándose  el  rosto  de  la  comitiva  del  mejor  modo 
posible. 

E'J  esto  estado,  el  Presidente  y  Capitán  Jeneral  llamó  al 
secretario  de  Cabildo  y  entregándole  los  dos  pliegos  de  ofi- 
cio que  enviados  porel  de  Oruro  acababa  de  recibir,  mandó 
leyera  en  alta  voz  su  contenido. 

Al  efectuarlo,  causó  profunda  emoción  en  todos  los  cir- 
cunstantes y  esta  subió  de  punto,  cuando  recordando  el  fin 
desastroso  de  la  columna  de  Rosbacb,  confiaba  en  que  la  pro- 
tección omnipotente  de  la  Santisi.iia  Trinidad  evitarla  que  las 
resoluciones  del  tiempo  y  de  la  guerra,  despojasen  á  esta  ciu- 
dad de  glorias  tan  caramente  adquiridas.  fl2) 

Fué  entonces,  que  el  béroe  de  la  Reconquista,  puesto  de 
pié,  prorumpió  con  voz  firme  y  sonora  —«La  villa  de  Oruro 
nos  dá  pruebas  incontraslaLks  de  su  patriotismo-  en  nombre 
del  rey  lédoy  las  gracias,  en  el  de  este  ilustre  Ayuntamiento, 
i'i!  <1  de  los  defensores  de  la  patria,  y  en  el  mió;  y  mientras 
que  por  esí'rito  le  manifiesto  la  dulce  sensación  que  nos  ba 
causado  su  obsequio,  á  quien  V.  S.  ha  hecho  todo  el  honor 
df  que  es  capaz  su  representación,  hágase  cargo  de  impartir- 
las, haciéndole  ver  que  siempre  hallará  nuestra  voluntad 
dispuesta  á  cor  responderle,» 

Concluido  esto  se  volvieron  á  ocuparlos  asientos,  y  des- 

IS.  Carta  eacotniástíco  gratulatoria  del  Ayuntamiento  lie  Oruroj  re- 
niUfndo  un  Monumento  do  plata  y  oro  para  perpetuar  los  triunfos  de  esta 
CApiUl  -  fecha  19  noviembre  1807. 


GLORIAS  NACIONALES.  o7o 

pues  de  una  conversación  agradable,  relativa  al  caloroso  in- 
terés que  liabia  tomado  el  Real  de  Oruro  por  la  Capital  del 
Vireinato  — siendo  las  6*^2  de  la  tarde,  se  despidió  su  diputado 
retirándose  con  el  Real  Consulado  y  lucidísima  comitiva  que 
fué  acompañada  hasta  la  puerta  esterior  de  las  Gasas  Capitu- 
lares por  la  diputación  del  Cabildo  que  la  habia  recibido. 

VI. 

Por  la  noche  un  fuerte  viento  del  este,  que  continuó 
pertinaz  hasta  el  30,  impidió  se  coronase  aquel  dia  memora- 
ble, con  el  incendio  de  vistosos  fuegos  arliflciales  prepa- 
rados al  efecto. 

Estos  Se  componían  de  un  gran  Castillo  y  una  fragata 
al  costado  que  se  colocaron  en  medio  de  la  plaza  con  la 
idea  de  rememorar  el  ataque  de  las  cañoneras  inglesas  á  la 
Real  fortaleza  el  dia  5  de  julio. 

Mas  como  se  ha  dicho,  siguió  el  viento  á  punto  de  im- 
pedir luciera  la  iluminación  de  Cabildo  por  lo  que  se  dejó 
para  la  noche  inmediata. 

Sin  embargo  de  que  desde  las  5  de  la  tarde  lornó  el 
viento  á  resfrescar,  á  las  9  de  la  noche  del  25  se  prendieron 
los  fuegos  cuyos  mistos  no  tuvieron  lucimiento  por  la  razón 
dada. 

Esta  circunstancia  hizo  se  trasfiriese  su  ejecución  para 
el  6  de  enero  con  el  aumento  que  para  su  mayor  brillantez 
mandaron  disponer  los  Capitulares  comisionados. 

En  efecto,  aprovechando  de  la  tranquilidad  del  aire  se 
colocaron  esa  noche  en  la  plaza  mayor  formando  cuadro, 
cuatro  fragatas  situadas  en  los  ángulos  de  él,  con  pabellón 
délas  cuatro  potencias  amigas  entonces  de  España,  las  que 
rodeaban  á  un  gran  navio  ingles.    Estos  buques  descansaban 


576  LA  ftF.VISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

on  SUS  respectivos  pedestales  de  altura  esceden  te  á  la  regular 
de  uii  hombre  y  el  todo  sobre  un  eje  jiratorio. 

A  las  8Vi  se  dio  principio  ala  iluniiíjacion  de  las  Casa> 
Capitulares,  igualmente  que  á  un  armonioso  concierto  de 
música,  colocado  en  un  elevado  tablado  construido  de  an- 
temano frente  á  la  puerta  principal  de  aquellas. 

Las  cuatro  fragíitas  compuesias  de  fuegos  de  artificio, 
ftbrieron  iiíuy  luego  los  suyos  contra  el  navio  ingles,  al  que 
asestaban  sus  tiros  á  bala  roja  que  devolvía  este  con  los  de 
sus  baterias  en  igual  forma,  durando  tan  estraña  refriega  cer- 
ca de  media bora,  al  fin  de  la  cual,  un  bnilote  dirijido  sobre  su 
proa  hizo  volar  al  ingles  que  desapareció  entre  un  torbellino 
de  cohetes  y  buscapiés  que  iluminaron  el  espacio  por  un  mo- 
mento, con  gran  algazara  de  la  muchedumbre  que  veia  re- 
producidos á  lo  vivo  los  gloriosos  hechos  que  se  preconiza- 
l)un,  y  la  que  se  alejó  satisfecha  y  obligada  por  la  lluvia  que 
sobrevino  á  las  SVi. 

VU. 

La  Admtna  colocada  ya  en  la  Sal.i  Capitular  con  majestuosa 
pompa,  se  espuso  al  público  por  tres  dias  consecutivos,  para 
satisfacer  el  vehementedeseo  que  tenia  por  verla  de  mas  cerca. 

La  insipiencia  de  las  bellas  artes  en  aquella  época,  muy 
particularmente  on  las  poblaciones  mediterráneas  de  la  Amé- 
rica latina,  y  la  precipitación  en  concluir  que  se  impuso  al 
platero  García,  á  efecto  de  lograr  su  colocación  antes  del 
fenecimiento  de  los  Capitulares  que  personalmente  contribu- 
yeron á  los  triunfos     (13,     neutralizará  cuando  menos  el 

13.  Estos  eran  10,  clon  Martin  de  Alzaga.  J  Don  Estovan  Villanuera, 
don  Manuel  Mansilla,  don  Antonio  Piran,  don  Manuel  Ortiz  de  Uasualdo, 
don  Miguel  Fernandeí  de  Agüero,  don  José  Antonio  Capdcvila,  don  Juan 
Bautista  de  íta  irte.  <I'H   Mtriin  Je  Monasterio,  y  don  Benito  de  Iglesias. 


GLORIAS   NACIONALES, 


o77 


escalpelo  del  buen  guslo  moderno,  sin  embargo  de  que  él 
está  en  cierto  modo  suplido,  por  la  excelencia  de  los  metales 
que  entraron  en  su  composición— p/aía  pina  y  oro  riquísimo 
del  Peni. 

Pero  vamos  á  describirla. 

Este  es  un  cuerpo  airoso  de  orden  sencillo,  que  desde 
la  base  basta  el  ápice  tiene  poco  menos  de  dos  varas  de  ele- 
vación proporcionada.  En  el  centro  vá  una  plancba  muy 
doble  y  tersa  dé  cinco  sesmas  de  alto  y  veinte  pulgadas  de 
ancho.  En  ella  se  ha  fijado  una  inscripción  alusiva  en  letras 
de  oro  macizo,  consuUando  su  permanencia  contra  las  vicisi- 
tudes—Esta  dice  así: 


Gloria 

A  la  Sma.  Trinidad 

Honor 

AlPotentmo.  spre.  Prospero  Augusto 

Carlos  IV. 

En  los  Porten tos(  s  Triunfos 

Del  12.  de  Agosto  de  1806 

Y  Del  5.  de  Julio  de  1807. 

Contra  las  armas  Británicas 

Por  Energía 

Del  Generoso  Invicto  Pueblo 

Al  mando 

Del  Meritísimo  Patriota  General 

Don  Santiago  Liniers 

A  Esfuerzos  Grandiosos 

Del  Insigne  Magnífico  Cabildo 

De  la  Capital  de  Buenos  Aires 

En  cuyo  Timbre 

Consagra  este  Monumento 

La  Gratitud  del  A) untamiento  de  Oruro. 


578  LA     REVISTA   DE  BUENOS   AIRES. 

Adornan  los  costados,  trofeos  militares,  astas  con  mo- 
liirras  y  banderas,  que  replegadas  hacíalos  estreñios,  descu- 
bren un  canon  y  un  tambor  á  cada  lado.  En  una  de  las  cua- 
tro banderas  de  la  derecha  aparecen  de  sobrepuesto  de  oro  su- 
perior las  armas  españolas,  y  de  isual  modo  á  la  izquierda 
las  de  Buenos  Aires.  La  base  es  obra  muy  lisa  y  bruñida  con 
dos  semicóncabos  prolongados  en  cuyo  medio  y  descanso  re- 
sultan dos  planos  de  tres  dedos  de  latitud.  Aqui  va  también 
recamado  de  oro  el  escudo  condal  del  Sor.  don  Santiago  Li" 
uiers.  Tiene  por  chapitel  un  pedestal  con  cornisas  de  bello 
estilo,  el  cual  está  casi  cubierto  por  una  gran  corona  imperial 
— apoyada  al  frente  y  sobrepuesta  de  oro.  Estriba  en  la  cús- 
pide, con  un  pié  en  actitud  de  volar  y  la  sien  ceñida  de  laure- 
les, una  Fama  alada  con  clarín  de  oro  y  nna  palma  del  mismo 
metal  afianzada  en  la  diestra — pendiendo  de  aquel  una  especie 
de  guión  en  cuyo  centro  y  de  relieve  aparece  un  medallón  de 
oro  representando  el  mineral  de  San  Felipe  de  Austria,  Real 
de  Oruro,  coronado  por  el  signo  de  la  redención.  Finalmente 
en  el  pequeño  óvalo  asegurado  á  la  trompa  y  en  el  que  se  atan 
graciosamente  las  ligaduras  que  sostienen  la'bandera,  el  lema 
a  Viva  Buenos  Aires >>  (14) 

iíi  Estas  dos  piezas  (el  medallón  y  óvalo)  han  desaparecido— por  lo  que 
apelamos  al  patriotismo  del  Superior  Tribunal  para  que  haciendo  una  cor- 
U  erogación  trate  de  reponerlas,  puesto  que  ninguna  debe  faltar  á  una  al- 
haja que  honra  tanto  á  la  Casa  de  Justicia. 

Se  conserva  en  el  Museo  público  la  plancha  de  cobre  que  en  1808  escul- 
pió el  maestro  cuzqueño  Juan  de  Dios  Rivera  y  con  la  que  se  hizo  la  copia 
de  la  Lámina  que  acompaña  al  agotado  folleto  (reimpreso  en  Montevideo 
por  los  DD.  Alsina  y  López  en  la  Biblioleca  del  «Comercio  del  Pialan  1851,) 
que  hemos  utilizado  para  redactar  muchos  de  los  detalles  que  dejamos  cou^ 
signados.  i:n  18G0,  nuestro  amigo  el  papelista  don  .'osé  Nicolás  Jorje, 
mandó  que  el  litógrafo  alemán  don  Roberto  Lange,  tirase  á  su  costa  AO 
ejemplares  de  aquella  para  distribuir  á  los  Coleccionistas. 


r,LORIAS  NACIONALES.  579 

VIII. 

Tal  fué  la  solemne  fiesta  nacional  con  que  Buenos  Aires, 
la  plaza  mas  apetecida  de  los  eslranjeros  (15)  recibió  el  pre- 
cioso timbre  que  la  villa  de  Oruro  consagró  á  la  memoria  de 
sus  hijos  y  á  los  admirables  dias  de  su  restauración  y  de- 
fensa. 

Por  eso  le  destinó  un  lugar  honorífico  desde  donde  pu- 
diera ser  admirado  por  presen  tes  y  futuras  jeneraciones,  para 
que  semejante  al  águila  de  la  antigua  Roma,  avivando  el  re- 
cuerdo amado  de  pasados  triunfos,  augurase  el  medio  de  al- 
canzarlos. 

Y  también,  por  qué  á  mérito  igual  reunía  mayor  capaci- 
dad para  resistirá  los  furiosos  embates  del  tiempo  por  la  no- 
bleza de  su  materia,  que  las  lujosas  banderas  arrancadas  en 
buena  lid  al  engreído  anglicano  (46)  y  ácuyo  lado  preconizará 

35.    Real  Cédula  de  Felipe  IV  de  5  de  julio  de  1661. 

16.  El  señor  Domínguez,  perdiendo  su  serenidad  y  arrastrado  quizi 
por  el  entusiasmo  localista,  en  el  apéndice  IV  de  su  Historia  Argentina, 
como  en  su  articulo  Ba«f/^rrt5  Argentinas,  publicado  en  \di  Tribuna  CíÚ 
15  de  marzo  de  1862— «^rm¿z,  apoyado  en  el  estudio  muy  detenido  que 
según  é\  ha  hecho  de  la  historia  patria,  que  solo  fueron  cuatro  banderas 
y  un  estandarte  de  guias  las  que  se  tomaron  á  los  ingleses  en  1806  y  7— 
todo  lo  que  se  conservaba  y  era  propiedad  esclusiva  de  Buenos  Aires-^ 
olvida72do  sin  duda,  que  ya  el  Cabildo  de  Oruro  en  la  época  á  que  nos 
referimos  en  el  testo,  decía  al  de  esta  ciudad  (carta  de  19  noviembre  1807) 

"Bastaban  para  inmortal  recuerdo  las  banderas  enemigas,  que 

como  despojos  tributados  en  honra  y  gloria  de  Dios,  entre  el  eulto  latino 
de  nuestra  sagí  ada  religión  permanecerán  colgadas  en  los  templos  de 
Maria  Santisima  del  Rosario  de  esa  Capital  y  de  la  inmediata  ciudad  de 
Córdoba,  etcn  •  •  •  • 

En  efecto,  el  Jeneral  Liniers,  verdadero  apreciador  del  relevante  mé- 
rito contraído  por  eltercio  de  Arribeños  qne  al  mando  de  su  digno  gefe 


S80  JA   REVISTA  DE   BUENOS  A1EE9. 

elernaincnle  el  espléndido  botin  que  nos  deparó  la  victoria. 
Asi  es  la  Crónica  de  tan  precioso  y  olvidado  monumento» 
que.desen'ranamos  del  polvo  casi  secular  que  cubre  La  His- 
toria Nacional  -sin  embargo  de  ser  una  de  las  frondas  mas 
lozanas  de  la  corona  de  laureles  de  la  ciudad  de  nuestro  na- 
cimiento—y  el  cual,  como  ha  dicho  muy  bien  un  notable 
compatriota,  recien  empieza  á  ser  sacudido  por  los  lejitiraos 
herederos  de  las  glorias  de  la  revolución  Argentina! 

Ánjel  J.  Carranza. 

(CoDtinuará) 

doD  Pío  de  Gana,  fué  €l  prvnero  en  llegar  á  Miserere  el  2  de  julio  (a )  y  lo- 
mando la  derecha  de  la  columna  de  ataque,  cerrarse  con  el  enemigo — dis- 
puso obsequiar  ala  viíjendel  Rosario  de  Córdoba  con  las  dos  banderas 
quitadas  á  Whitelocke,  las  mismas  que  abatidas  ante  el  altar  de  aquella  Se- 
ñora decoran  actualmente  la  bóveda  de  la  iglesia  de  Santo  Domingo  de  di- 
cha ciudad,  pues  ambas  hemos  tenido  en  nuestras  manos  y  están  en  perfec- 
to estado  de  conservación. 

De  consiguiente,  ü<y<rmaí  del  estandarte  a  que  alude  el  señor  Domia 
guez,  fueron  seis  y  no  cuatro  las  banderas  prisioneras,  debidas  al  coraje 
de  porteños  y  piovinciano»  que  unidos  enrojecieron  con  su  sangre  los  arra- 
bales y  calles  de  Buenos  Aires, 

No  abrigamos  la  pretensión  de  cjuocér  sino  por  los  ribetes  la  Historia 
Nacional,  pero  con  este  dato  en  la  mano,  aseveraremos  á  nuestra  vez>  y  lo 
probaremos  en  oportunidad,  que  las  gloriosas  cautivas  son  trofeos  nació' 
nales  según  se  dijo  en  U%  Cíimaras  (sesión  del  21  febrero  de  1862)  y  no 
puramente  provinciales  como  pretende  el  simpático  autor  á  que  contes- 
tamos.   ¿Por  qué  negar  al  César  lo  que  en  derech»  le  corresponde? 

(a)  Tal  honor  lo  disputó  siempre  el  de  Viicainos  (véase  documento 
citado  relaiÍTo  á  efte  Cuerpo.), 


»l4f^^ 


LAS  DOS  LEYENDAS. 

ESCENAS   DE   LA   VIDA   COLONIAL   EN   EL   SIGLO   XVI 
(Crónica  de  la  Villa  Imperial  de  Potost) 
(COBclusion)   (1) 
IL 
1575. 

El  maestre  de  campo  don  Damián  de  la  Bandera,  justi- 
cia mayor  de  Potosí  y  alcalde  mayor  de  las  minas  del  cerro, 
fué  sorprendido  un  día  del  mes  de  febrero  del  año  del  Señor 
de  1575,  por  el  urgentísimo  llamado  de  los  que  trabajaban 
la  riquisiraa  mina  conocida  en  la  historia  por  de  Centeno, 
Oyóles  el  Majistrado  y  convocó  á  los  vecinos  mas  distinguidos 
y  á  los  notables  por  sus  empleos  ó  riquezas;  aquella  tarde  em- 
prendieron viaje  hacia  la  espresada  mina.  ¿Que  habia  suce- 
dido que  tan  inesperadamente  se  ponían  en  marcha?  ¿Que 
nueva  tan  importante  le  hablan  transmitido? 

He  aquí  el  acontecimiento. 

Trabajaban  la  veta  de  Centeno  y  ahondando  una  de  las 
abundantes  minas,  como  á  ciento 'quince  estados  encentra - 

!•    Véase  la  pñjiaa  259« 


S82  LA   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

ron  los  trabajadores  una  masa  de  metal  que  parecía  una  es- 
tatua. Admirados  de  lo  cual  llamaron  á  los  directores  de  la 
mina,  y  los  indios  empezaron  á  alborotarse.  Aquello  era  na- 
da menos  según  los  indijenas,  que  el  jenio  tutelar  del  cerro, 
el  Dios  de  Potosí,  que  se  presentaba  á  la  profana  mirada  de 
los  minadores. 

Martinez  y  Vela  describo  asi  aquel  capricho  de  la  natura- 
leza. R  Hallaron,  dice,  una  estatua  de  metales  diferentes,  que 
«medida  después  tenia  siete  cuartas,  y  asi  era  del  tamaño  de 
«un  hombre  mediano.  El  rostro  tenia  mui  hermoso  aunque 
«los  ojos  no  estaban  bien  formados,  y  era  de  plata  blanca,  el 
wpecho  hasta  la  cintura  de  rosicler,  los  brazos  de  diversas 
«mezclas.  No  tenia  forma  de  pies  sino  qne  desde  su  cintura 
«iba  adelgazando  hasta  rematar  en  punta,  aunque  tenia  una 
«pequefíita  basa,  y  toda  era  de  metal  negrillo.  De  la  misma 
«forma  que  aqui  llevo  referido  lo  escriben  don  Antonio  de 
«Acosta,  el  capitán  Pedro  Méndez  y  Bartolomé  de  Due- 
«ñas.í  (1) 

El  Alcalde  del  cerro  iba  pues  al  examen  de  aquel  fenó- 
meno. Bajaron  á  la  mina  y  vieron  esa  obra  caprichosa  de 
la  naturaleza.  La  parte  superior  de  la  cabeza  estaba  pegada 
á  un  gran  trozo  de  metal  y  era  difícil  sacar  ileso  el 
ídolo,  el  dios  de  los  indijenas;  lo  intentaron  sin  embargo,  pe- 
rcal cortarlo  se  rompió  por  donde  formaba  el  pescuezo. 

Los  indi(»s  habian  suplicado  al  alcalde  no  removiese 
aquel  Dií»8  tutelar  do  sus  mayores;  sus  ruegos  y  sus  pedidos 
fueron  desdeñados.  Cuando  vieron  que  el  ídolo  había  si- 
do decapitado,  estrema  fué  su  angustia,  sus  llantos  y  sus  ala- 
ridos eran  tales  que  la  noticia  circuló,  paralizándose  el  tra- 
bajo (MI  Indas  las  minas.     Los  indijenas  lloraban  por  que  pa- 

1.    ubi  a  antes  citada. 


LAS  DOS  LEYENDAS.  385 

ra  ellos  aquel  suceso  era  un  castigo,  veian  en  él  la  representa- 
ción de  la  degollación  de  los  Incas.  Degüellan  á  nuestros 
Incas  y  á  nuestros  Dioses!  gritaban  desesperados. 

«Sacáronla  á  fuera,  dice  Martínez  y  Vela,  y  moviéndose 
«un  gran  alboroto  entre  los  indios  comenzaron  sus  acostum- 
«bradas  y  diabólicas  interpretaciones,  y  luego  un  llanto  y  vo- 
«ceria;  pues  como  simples  y  agoreros,  decian  que  aquel  era 
«el  cerro  de  Potosí  y  que  ya  los  españoles  le  babian  quitado 
«la  cabeza  como  lo  habían  hecho  con  sus  Incas.» 

Tan  grande  fué  la  alarma,  que  los  españoles  temieron  un 
levantamiento  y  armándose  de  palos  acudieron  sobre  los  in- 
dios para  convencerles  de  que  eran  unos  necios  con  el  argu- 
mento irresistible  del  garrote.  Siguió  á  esa  dosis  de  pa- 
los, azotes  á  los  principales  llorones,  y  al  fin  obtuvieron  que 
volvieran  al  trabajo  apaleados  y  llorosos. 

Condujeron  en  seguida  á  la  Villa  esta  obra  de  naturaleza^ 
y  general  fué  la  admiración  que  causó. 

La  mera  curiosidad  de  cualquier  pueblo  habría  hecho 
conservar  aquel  capricho,  aquella  obra  de  la  naturaleza,  para 
guardarla  en  algún  Museo  público  ó  enviarla  á  la  metrópoli; 
pero  lo  que  querían  era  el  metal,  lo  demás  no  entraba  en 
las  avaras  y  codiciosas  miras  déla  nación  conquistadora, que 
no  supo  sino  destruir. 

En  efecto,  beneficiaron  con  «azogue  las  manos  y  lo  de- 
mas  del  cuerpo,»  y  solo  conservaron  en  depósito  en  las  Ga» 
jas  Reales  la  cabeza  de  plata  de  aquel  fenómeno.  Allí 
permaneció  algún  tiempo;  pero  uno  de  esos  administra- 
dores  de  las  Cajas  Reales,  hábil  para  amonedar  el  metal,  aun 
el  ajeno,  consideró  mejor  convertir  en  pesetas  la  cabeza  de 
plata  de  la  estatua. 

Cuando  los  indios  se  reunían  en  torno  del  fuego,  la- 


581  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES 

mentaban  la  pérdida  de  su  ídolo,  y  maldecían  la  memoria 
de  Guallpa  que  había  descubierto  á  los  españoles  la  riqueza 
de  Potosí,  y  los  había  puesto  en  camino  de  sacar  del  corazón 
de  piedra  de  aquella  montaña,  al  Dios  tutelar  de  sus  tesoros. 
Entonces  cantaban  la  próxima  venganza  y  se  consolaban 
con  juzgar  que  aquella  profanación  no  quedarla  impune. 

Mientras  tanto  los  supersticiosos  colonizadores  que 
creían  en  envibdos  de  Satanás  y  pactos  para  la  compra- 
venta de  las  almas,  miraban  como  agüeros  despreciables  las 
tradiciones  y  las  creencias  de  los  indíjenas,  y  las  combatían 
con  el  garrote  y  con  el  palo.  De  manera  que,  la  raza  que 
era  mas  civilizada  abrigaba  en  su  seno  las  ridiculas  cre- 
encias de  Demonios  que  viajaban  en  la  tierra  y  de  pactos  cob 
ellos,  y  despreciaban  la  candida  leyenda  de  los  quichuas^  que 
suponían  que  aquel  era  el  Dios  tutelar  de  la  riqueza  de  Po- 
tosí. Los  frailes  sostenían  estas  doctrinas  en  la  cátedra  sa- 
grada, desde  la  cual  fulminaban  rayos  contra  los  indíjenas 
que  tributaban  supersticioso  culto  á  estas  obras  caprichosas 
de  la  naturaleza;  pero  no  fulminaban  idéntica  reprobación 
contra  los  que  creían  en  la  peregrinación  de  las  almas  de 
los  impenitentes,  en  los  viajes  de  los  diablos,  en  las  tenta- 
ciones de  eatos  y  el  poder  de  su  seducción. 

Los  indíjenas  predecían  el  próximo  castigo,  lo  espera- 
ban, y  no  tardó  en  presentarse  ante  el  fanatismo  de  las  tur- 
bas un  hecho  que  vino  á  fascinarlos. 

Apenas  hacia  dos  días  que  se  habia  extraído  la  estatua, 
para  usar  del  nombre  que  leda  el  cronista,  cuando  encontró  • 
ron  otra  obra  no  menos  sorprendente;  pero  á  la  cual  venia 
á  mezclarse  yo  la  predisposición  de  los  espíritus  pai-a  reco- 
nocer en  ella  el  sello  de  los  jenios  sobrenaturales;  para  los 
quichuas  era  el  anuncio  del  castigo  de  sus  Dioses;  para  los 


LAS  DOS  LEIENDAS. 


585 


católicos  io  juzgaron  un  ídolo  infernal,  cuya  destrucción  era 
indispensable  para  a  egurar  el  dominio  de  la  religión  úni- 
ca. 

Dos  dias  hablan  pasado  desde  el  descubrimiento  de 
aquella  informe  estatua  de  plata,  cuando  en  la  misma  mina 
descubrieron  dentro  du  «un  trozo  de  metal  un  monstruo  de 
«piedra  bruta,  según  las  palabras  de  Martínez  y  Vela,  durisi- 
«ma  y  de  color  morado  que  no  tocaba  á  panizo  de  plata.  le- 
tanía la  Cabeza  de  sapo,  un  brazo  de  jente,  y  el  otro  de  vaca, 
«el  cuerpo  no  se  distinguía  por  lo  mal  formado,  aunque  el 
«capitán  Pedro  3Ienilez  (com )  testigo  de  vista)  afirma  que 
«era  á  manera  de  una  concha  de  tortuga,  y  esto  (dice)  era 
«por  la  parte  del  lomo  y  los  lados,  que  por  la  barriga  estaba 
v(sin  ninguna  form;j,  liso  como  una  tabla;  y  no  tenia  pies, 
«mas  de  solamente  en  el  lugar  donde  los  pudiera  tener  dos 
«pesonsillos  desiguales.  Todos  los  que  se  hallaron  presentes 
«dice  este  autor,  juzgaron  que  fuese  algún  Ídolo  de  in- 
«dios  gentiles,  porque  se  persuadían  estar  hecho  á  mano. 
((Pero  si  asi  fuera  (pregunta  este  autor)  quien  ó  como  lo  pu- 
«do  haber  metido  allí?  Los  indios  porque  hallaron  en  el 
«cuerpo  de  aquel  ídolo,  uno  á  manera  de  cordel  anudado  á 
«trechos  formado  de  la  misma  piedra,  dijeron,  que  aquello 
«lo  pondrían  sus  antepasados.  Porque  cada  nudo  en  aquel 
«lazo  de  piedra,  decían,  significa  una  cuenta  grande  deanes: 
«y  como  allí  había  algunos  indios  antiguos,  la  curiosidad  es- 
«pafiola  averiguó  que  con  bastante  muestra  de  injenio  divi- 
«dian  los  Indios  del  Perú  el  ano  en  diez  y  ocho  meses  y  daban 
«veinte  dias  á  cada  mes  con  que  hacían  trescientos  sesenta 
«dias  y  los  cinco  restantes  no  lo  daban  á  mes  ninguno  sino 
tque  los  llamaban  dias  baldíos . . . . »  (I; 

1.    Martinex  y  Vela,  obra  «it»da. 


586  KA  REVISTA    I)E    BUENOS    AIRES. 

Los  indíjenas  soslenian  que  aquel  era  un  dios,  que  se- 
gún los  nudos  que  eran  veinte,  representaba  ciento  cada 
uno,  hacían  dos  mil,  cuando  sus  antepasados  lo  habían  colo- 
cado en  el  celebre  monte.  La  tradición  quichua  no  parece 
justiOcar  tal  pretencion. 

El  capitán  Méndez,  testigo  presenoial,  según  lo  asegura 
Martínez  y  Vela,  combale  esta  opinión  y  cree  que  es  un  jugue- 
te de  la  naturaleza  de  los  que  frecuentemente  se  encuentran 
en  las  minas,  unas  veces  en  formas  caprichosas  ó  raras  y 
otras  semejantes  á  formas  humanas.  Cita  en  apoyo  de  su 
sensata  opinión  otras  rarezas  naturales  encontradas  en  el 
mismo  cerro.  Martínez  y  Vela  prohija  este  juicio,  que  es  el 
único  verosimil. 

Pero  los  inJíjenas  no  podían  ser  convencidos  con  los 
razonamientos  de  la  jen  te  española,  sus  preocupaciones  les 
hacian  prohijar  aquella  leyenda  que  halagaba  su  credulidad 
inocente.  Ni  es  de  sorprenderse  de  esta  aberración,  cuando 
los  mismos  conquistadores  creian  á  la  sazón,  en  ánimas, 
duendes  y  espíritus  infernales  mezclándose  en  los  mas  fúti- 
les incidentes  de  la  vida  real. 

Estas  leyendas  prueban  el  estado  intelectual  de  la  reza 
quichua  y  el  de  la  conquistadora. 

III. 

Muchos  de  nuestros  lectores  encontrarán  pueriles  é  in- 
sensatas estas  tradiciones:  las  juzgarán  como  cuentos  de 
ninos  ó  narraciones  de  v¡;*j.i8.  Nosotros  las  referimos  por 
que  ellas  sirven  para  apreciar  las  preocupaciones  de  ambos 
pueblos,  sus  errores  de  apreciación  ó  juicio,  que  marcan  1 1 
lenta  manera  como  la  inlelijencia  se  ha  ido  emancipando  de 
|as  pretensiones  de  mezdar  la  divinidad,   b;ijo  Us  distintas 


LAS   DOS  LUYENDAS.  587 

creencias  religiosas,  en  las  acciones  humanas.  Preocu- 
paciones prohijadas  por  el  poder  teocrático  de  los  tiempos 
semi-bárbaros,  y  que  si  hoy  encontramos  absurdas,  mas 
tarde  encontrarán  quizá  las  preocupaciones  del  mundo  mo- 
derno t&n  pueriles  é  insensatas  como  las  del  antiguo. 

La  humanidad  progresa,  y  ese  progreso  intelectual  y 
material  hace  perder  la  oscuridad  en  que  se  envolvia  el  espí- 
ritu y  se  fanatizaban  las  creencias. 

Para  juzgar  el  estado  de  civilización  de  un  pueblo  es  in- 
dispensable conocer  su  vida  real  y  su  vida  moral,  sus 
creencias  religiosas,  sus  preocupaciones,  sus  instituciones, 
sus  costumbres,  sus  prácticas,  sus  uses.  Las  mismas  tra- 
diciones populares  revelan  el  desarrollo  intelectual,  las  ten- 
dencias de  cada  nación  y  sus  inclinaciones.  Lo  que  hoy 
apreciamos  como  un  error  tuvo  su  razón  de  ser  en  la  época 
que  se  aceptaba  aquella  idea.  Nadie  se  preocupa  hoy  de 
las  almas  en  pena,  creaciones  visionarias  del  fanatismo;  pero 
hubo  un  tiempo  en  que  ese  error  era  aceptado  como  un  he- 
cho por  la  generalidad. 

El  pueblo  conquistador  era  y  debia  ser  supersticioso. 
Luí  Santa  Inquisición  con  el  espionaje  secreto  pesaba  sobre 
las  conciencias  y  hacia  medrosos  los  espíritus  — ¿quién  espre- 
saria  con  libertad  sus  dudas,  sus  incertidumbres  sobre  la  vida 
futura,  si  le  esperaba  la  hoguera  y  los  autos  de  fé?  Por  otra 
parte  el  eselusivismo  religioso,  hijo  de  aquellas  preocupacio- 
nes, sembraba  el  odio  en  los  sectarios  de  diversas  creencias» 
y  la  humanidad  se  encontraba  envuelta  en  sangra  por  los  que 
se  decían  encargados  de  conservarla  por  el  amor.  El  sacer- 
docio prohijaba  aquellas  falsas  apreciaciones  que  tan  terribles 
guerras  religiosas  mantuvieron  en  el  Yiejo  Mundo,  y  el  odio  y 
el  temor  hacia  casi  inevitable  la  persecusion  y  ia   sanare;  de 


LA  REVISTA  DE   BUENOS  AIRES.  388 

aquí  ese  carácter  orgulloso  y  esclusivode  los  conquistadores: 
Con  su  idioma  y  su  religión  transplantaron  á  América  sus 
preocupaciones  y  sus  errores,  y  poca  espansion  podian  dar  á 
los  timoratos  indijenas  cuyo  culto  se  combatía  por  la  fuerza. 
El  proselilismo  no  era  el  fruto  de  la  convicción,  sino  la  nece- 
sidad de  conservar  el  predominio  eselusivo.  Por  eso  la  mez- 
cla deesos  dos  pueblos  supersticiosos  y  fanáticos,  fundiéndo- 
se Imi  uno,  ha  producido  á  Rolivia,  la  tierra  de  las  revolucio- 
nes y  el  escarnio  de  la  libertad.  Militares,  abogados  y  sacer- 
dotes regulares  y  seculares,  forman  la  oligarquia  que  esquil- 
ma á  la  raza  sometida  que  al  fln  ha  de  ser  absorvida  por  sQs 
dominadores.  ¿Que  puede  producir  esta  mezcla  informe  de 
preocupaciones,  esta  ausencia  de  la  justicia  y  de  la  verdad? 
La  perpetua  guerra  civil  que  no  representa  sino  el  anhelo  de 
subir  al  poder  para  gozar  sin  trabajo  de  los  impuestos  del 
pueblo.  ¿Que  se  hace  por  la  libertad?  Nada,  por  que  los 
esplojadoros  del  poder  perderían  las  ventajas  de  que  gozan. 

Este  es  el  destino  de  los  pueblos  que  esperan  el  progreso 
í'sclusivamentede  las  regiones  gubernamentales:  pueblos  que 
olvidan  que  pasó  en  América  el  tiempo  de  mandar  por  dere- 
cho  divino.  Mientras  el  impulso  no  suba  de  la  generalidad  ál 
poder,  efímera  y  sin  garanlias  es  la  libertad,  y  las  farsas  gu- 
bernamenlales  servirán  únicamente  para  que  los  dóciles  vis- 
tan la  librea  que  proporciona  la  renta  del  empleo. 

Para  comprender  estos  vicios  del  orden  social  araencano, 
e?  indispensable  estudiar  en  sus  fuentes  los  orígenes  del  mal 
y  consideramos  que,  las  tradiciones  populares,  las  leyendas  y 
lí>s  crónicas  pueden  servir  para  conocer  el  mal  y  aplicarle 
sin  timidez  el  remedio. 

He  nqui  porque  referimos  estas  leyendas. 

Emancipemos  el  espíritu  de  preocupaci')nes  y  accjikiuMs 
con  fé  y  sin  aiubajes  el  imperio  de  la  libertad. 

Vu.t-M  I     i..   (  M  I  >AI)\. 


»Mí  — 


CUADROS    DESCRIPTIVOS  ESTADÍSTICOS 

DE  LAS  TRES  PROVINCIAS  DE  CUYO. 

(Continuación.)  (1) 

9.^  Zona  ó  Cordón  de  los  collados  del  Alto  Pencos». 
Formase  esta  de  una  cadena  de  lomas  ú  ondulaciones  de  gra- 
nito cuarzoso,  sobrepuestas  en  graderia  á  lo  largo  de  la  re- 
jion  anterior,  y  cubiertas  de  un  rico  tapiz  de  bosques,  flores 
y  gramíneas  forrajeras.  Desde  la  cumbre  de  este  cordón, 
que  se  levanta  como  un  muro  sombrio  al  poniente  de  la  gran 
Cañada,  se  distingue  el  disco  resplandeciente  de  las  aguas 
dormidas  del  lago  Bebedero,  que  se  esliende  como  un  bru- 
ñido espejo,  reflejando  los  esplendores  del  mas  puro  cielo, 
en  medio  de  una  pintoresca  rejion  de  espléndidas  alturas, 
de  bosques,  y  verdeantes  campiñas,  cuyos  declives  en  alterna- 
tiva se  desarrollan  hasta  perderse  en  la  inmensidad  de  un 
ilimitado  horizonte. 

Esta  rejion,  cubierta  de  bosques  de  espinos,  algarrobos 
y  quebrachos,  se  estiende  presentando  un  desarrollo  como 
de  seis  leguas  de  ancho,  término  medio,  y  un  largo  que  des- 
de los  55  ó  56''  puede  llegar  hasta  los  50**  de  latitud  austral, 
en  la  sierra  del  Portezuelo  de  los  Llanos  de  la  Rioja,que  la 
termina  al  norte. 

40."     Zona  de  los  bosques  Océdenlales.     Entiéndese  al 

1.    Véase  la  páj.  273. 

25 


rílX»  LA   REVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

OccideiUe  del  cordón  del  Pancoso.  La  continuidad  de  esta 
región  se  halla  interrumpida,  ó  mejor,  cortada  por  la  sierra 
de  los  Quijadas,  que  corre  de  Occidente  á  Oriente,  y  se  pro- 
longa al  ni)rte  y  al  sur  de  esta  sierro,  por  espacio  de  unas  40 
leguas  de  largo,  sobre  1»  de  ancho  medio,  yendo  á  confun- 
dirse eon  las  selvas  de  los  llanos  de  la  Rioja.  El  piso  de  es- 
ta zona  es  guadaloso,  esto  es,  formado  de  médanos  de  una 
arena  movediza,  de  un  carácter  diferente  de  las  arenas  de 
las  zonasanteríores.  Asi  sus  forrages  uo  son  tan  abundantes  ni 
sus  busques  tan  frondosos  como  en  las  otras  zonas  anteriores. 
En  estos  bosques  predominan  el  retamo  y  el  chañar  que,  de 
arbustos  en  las  otras  zonas,  ailqui^ren  aquí  pn>porcionps 
mas  desarrolladas;  mientras  en  los  bosques  de  las  regio- 
nes mas  orientales,  son  el  algarrobo  y  el  quebracho  los  que 
predominan.  Su  hidrografía  consiste  en  algunos  ramblones 
y  depósitos  de  aguas  pluviales,  sea  naturales  ó  artificiales,  y 
en  algunos  manantiales  en  las  faldas  y  quebradas  de  las  sier- 
ras del  Gigante  y  las  Quijadas. 

11.*»  Zo^ia  de  los  Grupos  ó  Sistemas  Occidentales.  Se 
halla  esta  comprendida  y  enclavada  en  la  anterior  zona. 
Conslitúyenla  los  tres  grupos  distintos  pero  justapuestos,  de 
las  sierras  de  las  Palomas,  Gigante  y  Quijadas.  El  Gigante, 
cuya  proyección  podria  considerarse  como  algo  parecido  á  un 
triángulo,  corre  de  sur  á  Norte  entre  l»»s  3!2  y  .'^3°  de  latitud 
austral,  y  saca  su  nombre  de  unas  grandes  rocas  de  asperón 
recortadas,  tal  vez  por  lasaguas,  en  figura  humana,  de  propor- 
ciones colosales.  La  sierra  de  las  Palomas  se  halla  asentada, 
sobre  el  cordón  del  Pencoso,  y  forma  su  cresta  mas  elevada, 
algo  mas  al  sur  y  en  un  paralelo  mas  oriental  que  el  Gigante. 
Finulmonte,  la  sierra  de  las  Quijadas  es  un  cordón  de  cuchi- 
Has  que  se  prolonga  de  oeste  á  este,  entre  el  grupo  eliptico 


PBOVmCIAS  DE   CDYe.  391 

del  Pié  de  Palo,  en  San  Juan  y  el  cordón  del  Pencoso  en  San 
Luis.  Tendrá  unas  30  leguas  de  largo,  con  un  ancho  que 
puede  vqriar  de  2  á '  o  leguas.  A  esepcion  del  grupo  de  las 
Palomas  que  es  todo  granítico,  los  otros  dos  los  constituye  e! 
asperón  rojo  {reed-sandstone  y  algunas  otras  rocas  de  orden 
secundario,  diferentes  de  la  micaschista  que  constituye  los 
sistemas  mas  orientales  de  la  Punta.  La  hidrografía  de  es- 
ta región  consiste  en  dos  ó  tres  arroyos  de  poca  considera- 
ción que  nacen  en  el  Gigante,  y  un  centenar  de  manantiales 
óaguad&s  que  brotan  escasamente  entre  las  rocas  \  quebradas 
de  los  grupos  indicados  y  sobre  todo  en  los  Pozos,  entre  el 
Gigante  y  las  Quijadas. 

i 2.°  Zona  de  las  Lagunas  ó  llanuras  salujinosas,  E^^Ui 
consiste  en  una  banda  de  tierras  guadalosas  y  bastante  este- 
rilizadas por  el  natrón  fsnjitreí  la  cual  se  estiende  oblicua- 
mente desde  la  estremidad  ó  punta  occidental  del  cerro  de 
las  Quijadas,  hasta  el  salto  del  Desaguadero,  ó  mejor,  hasta 
las  márgenes  del  lago  Bebedero,  estension  de  50  á  40  leguas 
en  línea  oblicua  del  noroeste  al  sudeste,  con  un  ancho  que 
varia  desde  12  hasta  3  leguas  en  lo  que  respecta  á  la  provin- 
cia de  San  Luis. 

La  hidrografía  de  esta  zona  es  de  las  mas  interesantes. 
Compónese  de  las  aguas  de  desecho  rertidas  por  los  no  de 
Mendoza  y  San  Juan  reunidos,  y  las  cuales,  ya  forman  lagos 
que  se  vacian  unos  en  otros  como  las  lagunas  de  Guanaciiche, 
San  Miguel,  del  Algodón,  de  Silvero,  de  la  Maza  Cruz,  del 
Salto  etc.;  ya  esteros  ó  desagua  leros  profundos,  por  donde 
se  comunican  el  exedente  de  sus  aguas;  ya  charcos  ó  aguaza- 
les someros;  ya  fínalmente  el  canal  del  Desaguadero,  en  el 
cual  caen  to  las  las  aguas  exedentes  de  esa  región  de  depósi- 
tos, después  de  formar  un  salto  de  poca  elevación.     Estas 


592  LA   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

aguos  sojKiulcesen  la  época  de  las  grandes  creses  y  salobres 
el  resto  del  año.  Los  eslableeiinientos  pastoriles  de  sus  már- 
genes caban  jagüeles  ó  pozos,  donde  dan  de  beber  ásus  gana- 
dos en  tiempo  de  seca. 

Terminaremos  esta  breve  topografía  descriptiva,  dan- 
do una  reseña  de  las  alturas  mas  culminantes  en  los 
sistemas  de  la  provincia,  con  su  elevación  calculada  en  pies 
ingleses. 

Pico  de  Tomalasta  ó  Cerro  Rico,  sierra  de  la  / 

Punta,  elevación  en  pies     , 6000 

Cerro  de  Solólos  ta,  id ,     .     .     .  4500 

Cumbre  de  Pancanta.     .     .     t -4000 

Cerro  de   Gigante 3600 

Cerro  dclMorro 3000 

Cerrito  piramidal  del  Lince 2000 

Topografía  en  cifras. 

Estension  territorial  poblada,  de  la  provincia  de 

San  Luis,  en  leguas  cuadradas,     .     .     .     .        5259  Vi 

Superücie  ocupada  por  las  serranías,  en  leguas 

cuadradas ...........  357 

Superficie  ocupada  por  lomas  y  ondulaciones  gra- 
níticas, en  leguas  cuadrados     761 

Superficie  ocupada  por  las  pampas,  llanurasy  ca- 
ñadas, en  leguas  cuadradas.     .     .     ,     .     .        1995 

Superficie  ocupada  por  los  bosques,  en  leguas 

cuadradas 2050 

Tierras  cultivadas,  en  cuadras  cuadradas     .     .      19762 

Tierras  suceptiblesdecullivo,  en  cuadras oundra- 

das ir»72iG 


PROVIN€IAS  DE   CITO.  t>95 

IV. 

Hidrografía, 

Número  de  aguadas,  represas,  valdes  y  manan- 
tiales eu  toda  la  provincia  de  San  Luis.     .        2600 
Número  de  arroyos  y  corrientes  de  poca  conside- 
ración, en  toda  la  provincia     106 

Número  de   Rios  y  caudales  de  agua  de  alguna 

consideración,  en  toda  la  provincia    .     .  28    • 

Número   de  Lagunas  y  Lagos  notablas  en  toda 

la  provincia  , 9 

La  provincia  carece  en  general  de  grandes  cursos  de 
agua,  pero  los  que  tiene,  son  comunmente  de  una  calidad  tan 
deliciosa,  que  las  aguas  del  Rio  Quinto,  que  corren  sobre 
arenas  de  oro,  son  famosas  á  este  respecto  y  se  llevan  á 
otras  partes  por  regalo,  como  un  licor  esquisito.  Esas  aguas 
son  tan  salubres,  que  los  ganados  que  las  beben  adquieren 
una  gran  fecundidad  y  producen  una  leche,  ,un  queso  y  una 
manteca  qne  no  tienen  rival  en  el  mundo  por  su  calidad  y  sa- 
bor. 

Los  campos  de  la  provincia  carecenen  genei'al,  de  abun- 
dante agua.  Pero  donde  ésta  falta,  es  fácil  proporcionárse- 
la para  las  necesidades  del  pastoreo,  que  es  el  destino  espe- 
cial de  esos  campos,  ya  cabando  pozos,  valdes,  puquios  ó  ja" 
gueles,  ya  valiéndose  de  represas  naturales  ó  los  depósitos  en 
que  se  reúnen  las  aguas  pluviales,  ó  formándolos  artificial- 
mente por  el  sistema  practicado  en  el  pais,  sencillo  y  eco- 
nómico. 

Manantiales,  aguadas,  etc.  Las  fuentes  y  manantiales 
se  hallan  generalmente  dentro  ó  al  pié  de  las  serranías.  Hay 
grupos  como  el  Lince,  Chalanta,  Várela,  las  Palomas,  el  Jigan- 


S9i  LA    UEVISTA  DE    BÜE.^ÓS   AIRES. 

lo,  iüs  (^)ijijada.s,  etc.  cuya  Iiidrogi*afia  se  reduce á  algunas  fuen- 
tes y  manantiales  insignificantes.  Várela,  sin  embargo,  y  el 
Jigante,  ofrecen  cada  uno  dos  ó  tres  arroyuelos  cuyas  dulces 
y  cristalinas  ondas  fecundan  y  refrescan  valles  retirados  y  so- 
litarios. Chalanla  cuenta  uno  de  estos,  arroyos  cuyas  aguas 
alcanzan  á  correr  algunas  cuadras  antes  de  resumirse  en  las 
arenas.  Kl  Rosario,  grujm  compuesto  de  doce  picachos  in- 
dependientes, llamados  los  doce  Apóstoles,  pero  teniendo  por 
base  una  altura  común,  dá  orijen  á  un  rio  ó  arroyo  de  bas- 
tante consideración,  llamado  Rio  del  Rosario  ó  Riesito,  el 
cual  corre  por  un  profundo  cauce  que  se  ha  abierto  en  el  cen- 
U\)  de  la  Cañada  del  Morro,  yendo  á  sepultar  sus  aguas  en 
los  arenales,  después  de  haber  recorrido  murmurante,  férti- 
les y  solitarias  campañas  por  espacio  de  8  ó  9  leguas. 

Las  aguadas  se  encuentran  generalmente  sobre  las  ro- 
cas, en  las  quebradas,  al  pié  de  las  altura?,  en  las  cañadas  y 
ciénagas.  Cuando  en  ciertos  rios  secos,  se  cava  en  las  arenas 
del  lecho,  al  parecer  estéril,  se  enenenlra  una  exelenle  agua 
que  hombres  y  animales  beben  con  placer,  no  necesitando 
muchas  veces  los  últimos,  del  auxilio  del  hombre  para  abrir- 
los: en  este  caso  se  distinguen  con  el  nombre  áe  puquios, 

Kn  la  zona  de  las  Lagunas,  se  caban  en  el  piso  arenoso^ 
húrtiedo  é  impregnado  de  salitre,  aguadas  ó  pozos  accesiWes, 
qne  reciben  el  nombro  de  jayüele  .  Las  Represas  ó  estan- 
(\Mes  urtiílciales,  se  hallan  generalmente  en  la  Cañada  Gran- 
de, y  en  la  rejion  de  los  bosques  y  del  Alto  Pencoso.  l^s 
í^ides  ó  pozos,  que  nunca  tienen  menos  de  50  varas  de 
profundidad  y  aveces  alcanzan  hasta  Gü,  son  comunes  en  la 
Coñuda  Grande  y  sobre  todo,  en  las  pampas  ó  escampados 
iiW  \nod'u)  de  la  rejion  de  bosques  del  valle  lonjitudinal,  y 
On  jrarlieular,  vu  las  Salinas  y  los  campos  adyacentes. 


ÍRüVINCiAS   DE   CÜTO^ 


395 


Arroyos.  En  la  naturaleza  estéril  el  agua  lo  fecundiza 
lodo.  En  particular  en  las  áridas  rejiones  pastoriles  de  la 
Punta,  allielaguaes  un  objeto  precioso,  y  su  presencia  es 
anunciada  por  Ja  frescura  de  las  yerbas,  la  fragancia  de  las 
flores,  la  frondosidad  de  los  talas  y  enredaderas,  y  sobre 
todo,  por  el  blando  y  melancólico  arrullo  déla  tórtola  que 
vá  á  llorar  al  fresco  y  perfumado  borde  de  las  murmurantes 
aguas,  sus  amores  ó  sus  penas  misteriosas  de  los  bosques. 

Los  mas  délos  sistemas  de  las  Provincias  se  distinguen 
por  el  número  y  la  esquisita  calidad  dfl  agua  de  sus  fuentes  y 
arroyos.  Los  principales  arroyos,  en  el  i. °  Departamento, 
son  los  del  Potrero,  de  las  Chacras,  de  h  Estancia  Grande,  de 
Várela,  de  Chalan ta,  etc.  En  el  2.° Departamento  hay  mas  de 
^0 arroyos,  entre  ellos  dos  de  la  Barranquita,  Trapiche,  Du- 
razno, Totoral,  etc.  En  el  3."  hay  5  solo  en  el  Morro  y  sus 
inmediaciones.  En  el  4.^  hay  15  y  de  estos  solo  en  la  Es- 
tanzuela  hay  cinco.  En  el  S."*  hay  mas  de  20  en  sus  mnlti- 
plicadas  quebradas  y  valles.  En  el  6."  hay  tres  principales; 
en  el  7. ^^  cinco,  y  por  último,  en  el  8.°  cuatro.  Todos  se  dis- 
tinguen por  la  limpidez  y  fresca  dulzura  de  sus  aguas,  perfu- 
madas en  l.'is  quebradas  y  valles  por  el  arrayan,  la  menta,  la 
salvia,  el  poleo  y  multitud  de  frondosos  árboles,  yerbas  y 
flores  aromáticas. 

Ríos,  Al  hacer  su  enumeración,  hemos  dicho  que  los  rios 
de  la  Provincia  son  en  númei  o  de  28.  Sus  nombres  son  los 
siguientes,  partiendo  del  Sur:  Rio  Salada;  Rio  del  Chorrillo; 
Rio  de  la  Estancia  Grande;  Rio  Grande;  Saladillo;  Rio  del 
Rosario:  Rio  de  Sobdosta;  Rio  Quinto;  Rio  de  la  Punilla;  Rio 
de  Conlara;  Rio  de  la  Estanzuela;  Rio  de  Piedra  Blanca,  Rio 
de  Santa  Rosa;  Rio  de  la  Cañada  Honda;  Rio  de  Pancanta; 
Rio  de  San  Lorenzo;  Rio  de  Cautana;  Rio  de  Quines;  Rio  de 


590  LA  REVISTA   DE   BÜEi>iOS   AIRES. 

Retomo;  Rio  Soco;  Rio  de  San  Francisco;  Rio  de  Socoscora; 
Rio  de  Nogolí;  Rio  del  Cati;  Rio  del  Algodón  en  as  Lagunas 
y  Rio  Desaguadero. 

Los  mas  notables  de  estos  rios  son  el  Desaguadero,  el 
Rio  Quinto  y  el  Conlara  El  Desaguadero,  único  rio  de  aguas 
salobrosas  que  existe  en  la  Provincia,  nace  en  las  lagunas  de 
la  hoya  Guyana,  á  lascualessirve  de  canal  de  desagüe  para 
llevar  sus  exedentes  al  depósito  del  Bebedero.  Su  cauce  pro- 
fundo y  sinuoso,  se  abre  entre  dos  declives  opuestos,  notables 
y  muy  percepübh  s  al  ojo.  Los  declives  de  los  terrenos  que 
traen  su  pendiente  desde  las  faldas  de  las  remotas  cordilleras; 
y  los  declives  mas  inmediatos  del  Alto  Pencoso  al  Este.  Su 
cauce  y  las  (ierras  que  baña,  son  oolitrosas  é  impregnadas  de 
natrón.  Este  rio  solo  crece  en  los  meses  de  abril,  mayo,  ju 
nio  y  julio,  cuando  crece,  que  hoy  sucede  rara  vez.  El  res- 
to del  año  solo  arrastra  un  corto  contingente  de  aguas  salo- 
brosas y  verdosas,  y  aun  á  veces  su  cauce  resta  en  seco,  te- 
niendo las  haciendas  vecinas  que  cabar  jagüeles  para  dar  de 
beber  á  sus  ganados.  Cuando  crece,  sin  embargo,  este  rio  es 
caudaloso  á  invadeable;  se  pasa  en  balsas,  y  hoy  por  un 
puente  recien lementc  construido,  en  el  camino  que  jira  del 
litoral  á  Mendoza. 

El  rio  Quinto  nace  en  las  cumbres  centrales  de  la  sierre 
de  la  Punta,  y  en  su  origen  antes  de  descolgarse  a  las 
llanuras,  se  forma  de  las  corrientes  tributarias  de  la  Cañado 
Honda,  y  de  Pancanta,  y  dando  un  salto  sobre  las  rocas,  de 
roas  de  30  metros  de  profundidad,  desciende  á  las  llanuras 
arrastrando  arenas  de  oro.  Su  cauco  tortuoso  rompe  y  corla 
las  alturas,  abriéndose  paso  por  el  fondo  de  profundísimas 
quebradas;  hasta  que,  mas  despejado  y  bordeado  de  lindas  lo- 
mas pedregosas,  verdeantes  do  vejetacion  y  flores,  sale  ú  las 


provincías  de  cuyo.  397 

despejadas  llanuras,  sobre  un  lecho  de  blandas  arenas  de  mica 
y  sombreado  de  verdes  sausales  y  de  los  sedosos  penachos  de 
las  cortaderas  hasta  perderse  en  los  bañados  y  lagunas 
mas  allá  del  Lechuzo,  después  de  un  curso  sinuoso  de  mas  de 
^0  leguas  del  Nor-oeste  al  Sud-este. 

El  bello  y  pintoresco  Rio  Conlara  que  ofrece  el  curso  de 
aguas  mas  caprichoso  de  toda  la  Provincia,  nace  en  las  sierras 
y  quebradas  del  partido  de  su  nombre;  se  abre  paso  al  travéz 
de  las  moles  de  micaschista  y  cuarzo  de  la  sierra  Puntana, 
corriendo  de  Oeste  á  Este,  y  al  asomar  al  valle  de  Menea,  es 
arrojado  al  norte  por  las  alturas  del  Rosario:  atraviézalo  por 
su  centro,  regando  todo  el  magnifico  valle  de  Renca,  bajo  la 
copadura  de  grandes  algarrobos  y  de  frondosos  talas,  en  su 
curso  de  sur  á  norte,  en  que  recibe  varios  tributarios;  des- 
pués de  caminar  asi  unas  treinta  leguas,  ciérrale  el  paso  la 
sierra  transversa  del  Pocho  y  lo  obliga  a  virar  de  curso  de 
esteá  oeste,  doblando  la  estremidad  septentrional  de  la  sier- 
ra déla  Punta;  corre  en  seguida  de  norte  á  sur  y  se  pierde  en 
una  región  de  bañados  y  bosques  en  el  lugar  de  las  Liebres, 
después  de  un  curso  de  cerca  45  leguas. 

Lagunas  y  Lagos,  Los  principales  de  estos  se  hallan 
concentrados  en  esa  zona  de  la  hoya  Guyana,  donde  vienen  á 
reunirse  los  desagües  de  todos  sus"  rios.  A  mas  de  estos,  en 
las  cumbres  de  la  sierra  de  la  Punta, existen  entreoíros,  la  La- 
guna Larga  y  laLaguna  Brava,  formada  por  el  Rio  dePancan- 
ta,  después  de  su  caida.  En  la  zona  de  las  Lagunas,  pueden  enu- 
merarse como  pertenecientes  á  la  Punta  las  siguienles,  situa- 
das á  la  estremidad  Oeste  de  la  Provincia:  Lagunas  del  Algo- 
don;  Laguna  de  Silvero;  lagunas  de  Maza  Cruz:  lagunas  del 
Salto;  y  por  último,  al  sur,  el  Lago  Bebedero.  Las  aguas  de 
este  último  presentan  el  color  verde  y  el  sabor  amargo  de  las 


39S  LA  REVISTA  DB  BCENOS  AIRES. 

aguas  del  mar.  Las  otras  lagunas  son  de  agua  más  ó  menos 
potable.  Véase  la  sección  de  observaciones  generales  y  los  cua- 
dros departamentales  que  la  siguen. 

V. 

Geolojia  de  la  Provincia  de  San  Luis, 

El  suelo  y  las  rocas  de  la  ProvinWa  pertenecen  á  esas 
cpocasde  nuestro  planeta  que  ios  antiguos  geólogos  han  clasi- 
ficado de  secundaria  y  terciaria.  Asi  se  vé  que  las  rocas,  to- 
d¿isestraclificadas,  se  componen  de  micaschistu;  cuarzo;  as- 
perón rojo  (reedsundslone)  lias  y  calcárea  secundaria.  A  in- 
mediaciones de  los  grupos  del  Morro,  del  Rnsario^de  Sololos- 
ta,  etc.  se  encuentran  también  algunos  vestigios  de  obsidiaas 
escorias  y  acaso  de  piedra  pomex,  como  también  en  las  cer- 
canías del  Tomalasto,  antiguo  cono  trachytico.  Las  rocas 
primitivas  ó  sin  ostráetificar,  solo  llegan  ú  descubrirse  en  el 
grupo  de  Várela,  al  sud-este  del  lago  Bebedero,  grupo  forma- 
do de  masas  oscuras  do  gneis  gris,  amontonadas  irregular- 
mente por  las  sacudidas  que  han  dado  origen  al  grupo,  y  en 
las  colinas  del  Cordón  del  Pencoso,  donde  asoma  un  granito 
rosado  cuarzoso,  semejante  á  la  sienita  de  Asúan. 

Los  sistemas  de  la  Provincia  parecen  de  una  formación 
posterior  ala  gran  Conliliera  de  !os  Andes.  En  efecto,  des- 
pfles  de  la  grande  erupcionque  50Q0  anos  antes  de  nuestra 
era,  dio  origen  á  la  gran  Cordillera  y  al  nuevo  Continente 
que  no  es  mas  que  su  apendage  inmediato,  las  tisuras  de 
erupción,  tapadas  por  las  masas  coh>sales  de  los  Andes,  cesa- 
ron de  dar  paso  á  los  gases  elásticos,  los  cuales  tuviei^on  que 
irá  reconcentrar  su  acción  subversi  vil  mas  lejos,  ala  estre- 
midad  de  los  vastos  declives»  continuación  de  las  faldas  pen- 
dientes de  las  Cordilleras  continentales. 


i 


ÍRO VINCAS  »E    ctíO.  ^ 

Y  en  verdad,  los  sistemas  Púntanos  tienen  todo  el  aire 
de  deber  su  formación  a  la  acción  de  los  gases  elásticos,  de 
que  aun  quedan  muestras  en  sus  volcanes  de  aire^  á  los  dos 
estremos  de  la  sierra  déla  Punta.  Ademas  de  no  encontrar- 
se en  ellos  vestigio  plutonico,  con  escasas  ó  insignificantes 
escfipciones*  y  eso  porque  la  acción  pronunciada  y  perma- 
nente de  ciertos  gases  inflamables,  puede  también  accidental- 
mente sufrir  una  transformación  volcánica.  Asi  pues,  las 
sierras  de  la  Provincia  son  cerca  de  2000  años  posteriores  á 
las  grandes  Cordilleras  sus  predecesoras  en  el  Occidente.  Su 
origen  debe  datar  de  fines  del  largo  período  de  lluvias  alu  vio- 
nales  que  sucedió  á  la  grande  erupción  de  los  Andes,  mien- 
tras aun  se  conservaban  estos,  no  reblandecidos  como  lo  pre- 
tenden ciertos  geólogos,  siuo  ardientes;  y  con  la  acción  poy 
consiguiente  de  atraer  los  vapores  por  su  altura  y  de  resol- 
verlos en  lluvia  por  su  temperatura.  Por  esta  razón,  las 
sierras.Puntanas,  de  origen  no  plutónico,  sino  con  mas  pro- 
piedad Folico,  conservan  aun  sus  crestas  con  sus  filos  y  ángu- 
los orijinales,  sin  hallarse  redondeadas  y  como  alisada  por  la 
acción  detergente  de  un  período  de  2000  años  de  continuadas 
y  copiosas  lluvias,  como  sucede  con  las  cumbres  mas  anti- 
guas de  los  Andes,  recubiertas  ademas,  en  sus  faldas  inferiores 
de  inmensos  despojos  aluvionales,  acumulados  por  esas  aguas; 
y  prueva  viviente  de  esa  época  de  la  naturaleza.  No  obstan- 
te, las  sierras  Puntanas,  solo  de  1000  años  anteriores  a  nues- 
tra era,  han  podido  también  participar  por  SOO  años  de  estas 
lluvias  diluvianas,  á  cuya  acción  se  debe  la  abertura  de  su  hon- 
da qnebrada  y  el  aterraplenamiento  de  las  grandes  infractu- 
raciones  originarias  de  los  territorios  adyacentes,  hoy  relle- 
nados con  los  despojos  aluvionales  de  sus  rocas  de  mica  y 
cuarzo. 


403  LA   REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

VI. 

3íineralogia, 

Ya  conocemos  la  Índole  constitutiva  de  las  rocas  Pun- 
lanas.  Falta  ahora  indicar  la  naturaleza  y  situación  de  los 
depósitos  minerales  que  pueden  interesar  á  las  artes,  la  mine* 
ria  ó  la  especulación. 

De  todas  las  sustancias  minerales  comprendidas  en  el  ri- 
co territorio  de  la  Provincia,  las  mas  abundantes  son  las  mi- 
ca y  el  cuarzo.  De  las  mica  puede  decirse  que  mesclada  á  una 
rica  arcilla  figulina  contituye  casi  la  base  desús  rocas  y  jun- 
to con  el  cuarzo  se  halla  tan  amasada,  con  su  suelo  que  este, 
sea  á  la  claridad  desplendida  del  sol,  ó  al  pálido  resplandor  de 
la  luna,  brilla  como  dorado  con  el  polvo  y  las  pajillas  auriferas: 

Elcuorzo  es  después  de  la  mica,  la  sustancia  mas  abun- 
dante, de  tal  modo,  que  todas  las  arenas  que  cubren  el  suelo 
provienen  de  la  descomposición  de  las  rocas  micáceas  y 
cuarzosas  y  se  reducen  todas  á  cuarzo  y  mica. 

Se  conocen  en  la  Provincia  muchas  variedades  de  cuar- 
zo. Le  hay  mesclado  intimamente  á  las  rocas,  granitos  y  con- 
glomerados del  suelo;  puro,  en  filones  y  velas,  contituyendo 
lo  que  se  llama  pedernal,  en  mantos,  en  meollos  ó  carozos  y 
en  grandes  mazas.  Le  hay  disuelto  en  las  aguas  y  formando 
efloresencias,  concreciones  y  cristalisaciones;  en  cristal  de  ro- 
ca, en  ágata,  en  cornelina,  en  jaspe  y  en  topacios,[amatibtas  y 
granates.  El  cuarzo  hialino,  con  visos  de  rosa  verde  y  azul, 
abunda  el  norte  de  la  sierra,  donde  forma  peñascos  y  cerros 
enteros.  La  piedra  caliza  exsiste  también  en  abundancia  en 
los  dos  sistemas  de  la  Punta  y  córdoba, !y  en  las  mismas  se  ba- 
ilan tablones  y  depósitos  de  rico  alabastro  tradslucido;  y  uno 
rica  arcilla  plástica,  impregnoda  de  mica,  la  cual  hace  parecer 


PROVINCIAS  DE   CUTO.  401 

doradas  todas  las  yacijas  que  con  ella  se  fabrican,  impartién- 
doles un  rico  brillo.  La  antrasita,  ó  verdadero  carbón  de 
piedra,  se  halla  á  la  vista  en  vetas,  en  los  cerros  del  Rosario  y 
sus  inmediaciones.  También  abunda  el  criátal  de  roca,  sea 
cristalizado  en  prismas  ó  en  filones.  En  la  parte  de  la  sierra 
cordovesa  perteneciente  á  la  Punta,  se  encuentran  también 
en  abundancia  fino  marmol  blanco,  rosa,  jaspeado  y  ne- 
gro. 

El  oro  abunda  en  veta,  sen  la  cumbres  y  crestas  centrales 
del  sistema  Puntano,  En  pepas  y  granos  en  los  placeres  y  la- 
vaderos, en  el  fondo  de  las  quebradas  y  valles  hondos  de  los 
Páramos  superiores  de  la  misma.  Se  halla  también  el  oro  en 
polvo  en  el  curso  de  ciertos  rios  y  arroyos  auríferos,  como  ser 
en  el  lecho  del  estero  de  la  cañada  Honda  y  en  el  canee  del 
Rio  Quinto,  el  Pactólo  Argentino. 

La  plata  nativa,  las  galenas  argentíferas  el  sulfuro  y  el 
cloruro  de  plata,  se  encuentran  en  mas  ó  menos  abundancia 
en  el  sistema  Gordovez,  y  sobre  todo  en  los  grupos  occidenta- 
les como  el  Gigante,  las  Quijadas,  donde  muy  probablemente 
se  hallan  ricas  vetas  de  minerales  de  plata,  pues  ya  se  han 
descubierto  buenas  minas  de  este  metal  en  Guayaguás,  estre- 
midad  occidental  de  las  Quijadas,  territorio  de  San  Juan. 
Parece  que  en  el  Gigante  se  encuentra  también  el  plomo  y  ej 
oro. 

Los  minerales  del  cobre  son  escasos  en  el  sistema  Pun- 
tano y  mas  abundantes  en  el  Gordovés.  No  asi  la  pirita 
de  hierro  denominada  arenilla  ó  bronce,  ni  la  calamina  ó 
mineral  del  zinc,  pues  estas  dos  últimas  sustancias  son  muy 
abundantes  en  todos  los  cerros  del  sistema  Puntano. 

A  las  margenes  occidentales  del  lago  Rebedero,  sobre 
las  faldas  de  las  colinas  del  Pencoso  ,que    se    allegan  hasta 


402  LA    REVISTA   DE   BCKNOS  AIRES. 

el  borde  de  las  aguas  del  lago,  se  encuentran  maatos  ó  mejor, 
bancos  enormes  enterrados  de  mica  cristalizada  en,  romJ)os, 
de  hojas  muy  brillantes  y  tenues,  superpuesta?,  de  gran  dia- 
fanidad; lo  mismo  que  meollos  de  cuarzo  calsedónico  de 
primera  calidad. 

Vi!. 

Flora  y  Fauno, 

Las  producciones  de  los  reinos  vegetal  y  animal  en  la 
Pronvincia,  son  tan  abundantes  como  variadas.  Los  bos- 
ques abundan  en  ricas  y  fuertes  maderas  de  construcción  y 
ebanisteria,  tales  como  el  calden,  madera  parecida  á  la  cao- 
ba; el  algarrobo;  el  quebracho;  el  tala;  el  chátíar  con  una 
rica  madera  amarilla  veteada  y  la  madera  del  piquilliii,  de  un 
vivo  encarnado  natural. 

Los  vergeles  de  la  Punta,  sea  en  los  llanos,  y  sobretodo 
en  los  valles  y  quebradas  de  la  sierra,  producen  las  frutas 
mas  esquiátas,  siendo  dignas  de  citarse  pur  su  sabor, 
calidad  y  tamaño,  las  ubas,  las  manzanas,  los  duraznos,  las 
sandias  y  melones,  los  higos  que  son  esquisitos  y  las  hor- 
talizas. 

Las  campiñas  de  un  variado  é,  interesante  aspecto,  vei  - 
deán  C(»n  los  exu  verán  tes  pastajes  de  diversidad  degrarai- 
neos  forrageras,  alas  que  se  entreveran  floresde  lodos  colo- 
res y  tamaños,  y  en  las  colinas,  en  las  faldas  y  quebradas  de 
las  montañas,  el  aire  vital  y  salubre  se  halla  incesantemente 
perfumado  con  el  aroma  de  yerbas  y  arbustos  olorosos  y 
medicinales.  Tales  son,  l.i  salvia  de  las  montañas,  de  flores 
azules  y  de  un  esquisito  aroma;  el  arraya»  ó  cedrón  silvestre; 
el  polen;  la  menta;  el  romerilloy  mullitui  de  otras  que  en 


PROYINCUS   DE  CUYO.  405 

los  bajos  y  sobre  todo  á  la  margen  de  las  aguas  corrientes, 
tienen  siempre  embalsamado  el  ambiente. 

En  los  troncos  de  los  frondosos  bosques  púntanos,  so 
encuentra  esquisita  miel  silvestre,  depositada  por  diversas 
clases  de  a])ejas,  diferentes  del  apismelifera  de  los  Europeos. 
Los  árboles  que  componen  estos  bellos  y  floridos  bosques 
son:  el  algarrobo;  el  retamo;  el  chañar;  el  quebracho  blanco 
y  morado;  el  calden;  diversas  especies  de  talas;  el  molle;  el 
espino  y  la  jarilla.  En  estos  mismos  bosques,  encaramada 
en  los  troncos  de  los  árboles  ó  pendientes  de  sus  ramas,  en- 
treabre la  flor  del  aire  su  profundo  cáliz,  de  color  de  nieve  ó 
de  jacinto;  mientras  el  bejuco  y  otras  enredaderas  silvestres, 
saltan  de  un  árbol  áotro  y  entreveradas  en  las  espinosas  ramas, 
cuelgan  sus  vish)sos|festones,queondeanal|viento,  condensán- 
dola frondosa  copa  dura  de  las  selvas,  bajo  las  cuales  vegetan 
á  esa  sombra  protectora,  el  aji  cumbari,  de  esquisito  sabor; 
diversas  especies  de  iMas  y  el  quiebra  arao  de  lindas  flores 
moradas,  entreverado  á  los  vivos  matices  de  las  verbenas  y 
otras  flores  amarillas,  rojas,  azules  y  purpureas  y  las  fron- 
dosas gramineas  forrajeras. 

En  estos  mismos  bosques,  resuena  incesantemente  la 
algazara  delíoro vocinglero;  el  arrullo  melacólico  de  la  tórtola 
y  de  otra  variedad  de  grandes  pulomas[silv estrés  de  color  azul, 
con  patas  y  pico  color  rosa;  el  suave  silvido  del  avestruz  y 
de  hperdiz;  el  alando  de  la  chuña-  el  grasnido  del  carancho 
y  del  joíe;  los  alegres  gorgeos  de  mil  pajariUos  y  estrañas 
avesillas;  el  jilguerillo,  la  calandria,  la  tenca,  el  tordo,  el 
cardenal,  el  carpintero,  el  venteveo  y  multitud  de  otrviS  cu- 
yos plumajes  y  voces  forman  el  mas  estraño  contraste  y 
variedad.  Sobre  todas  estas  misteriosas  armonías  de  las  sel- 
vas, dominan  desapasibles  los  ásperos  chillidos  del  chimangOy 


404  LA   REVISTA   DB    BUENOS   AIRES. 

del  gavilán,  del  alcon,  y  del  dguHaf  esos  perseguidores  de  las 
tribus  aladas. 

El  leoQ  depreda  en  las  quebradas  y  cuchillas  de  las  altas 
sierras,  mientras  el  tij^re  persigue  su  presa  en  la  región  de 
los  bosques  y  bañados.  El  árguara,  esa  fiera  estraña  y  an- 
fibia, mitad  lobo,  mitad  oso,  de  un  color  flavo  rojizo,  con  cri- 
nes en  el  pescuezo,  persigue  al  potrillo  y  á  los  rebaños  en  la 
zona  de  las  lagunas  y  sienagales.  Por  último,  el  condoro, 
ese  jiganle  de  las  tribus  aladas,  remontándose  en  las  sierras 
sobre  las  mas  altas  cumbres,  se  mese  sobre  las  ondas  del 
océano  aereo,  después  de  elevarse  en  espiral  hasta  las  rejio- 
nes  del  ether. 

La  liebre  y  la  perdiz  son  en  estremo  abundantes  en  las 
zonas  (le  llanuras  y  bosques.  En  las  llanuras  y  sobre  todo 
en  los  terrenos  guadalosos,  abundan  tres  clases  de  tatúes  ó 
armadillos,  el  quirquincho,  la  mulita  y  el  mataco.  Entre 
los  reptiles  se  pueden  contardos  ó  tres  clases  de  vivoras  vene- 
nosas, é  igual  número  de  serpientes  grandes,  entre  ellís  un 
boa  pequeño  llamado  lanpalagua.  También  el  lagarto  y 
la  higuana^  de  que  hav  dos  especies. 

En  los  páramos  de  las  sierras,  pasta  el  huanaco,  el  cor- 
zuelo  y  el  ciervo  de  color  gris.  La  gama  anteada  vaga  en 
manadas  por  las  pampas;  y  en  las  cañadas  y  bosques,  el 
colosal  avestruz.  Porúltimo,  en  las  lagunas  existe  la  torlugxi 
y  se  pescan  truchas  y  durados  de  un  esquisito  sabor.  Ademas, 
sobre  las  tranquilas  aguas,  ó  cruzando  el  aire  en  bandadas  ea 
triángulo,  se  ven  mullitudde  bandurrias  y  añades  de  todos  co- 
lores y  amaños;  en  el  lodo,  patugean  becasinas  y  teruteros 
chillones;  garsas  y  pintadas  grullas  de  largas  patas;  flamencos 
y  gansos  color  rosa;  estos  últimos  navegando  en  conserva  al 
Lídü  de  lindos  cisnes;  de  niveo  v  ni*  lUfado  cuello. 


PROVINCIAS  DE   CUYO.  40i^ 

.  vm. 

Habitantes  de  la  Provincia. 

,Total  de  Habitantes.     . 57581 

Este  número  dividido  en  sexos,  dá: 

Varones :    .     .     .  26262 

Mugeres 5Í319 

Agrupado  por  edades  dá: 

Niños  de  menos  de  i  5  años 274^9 

Adultos  entre  15  y  100 50122 

Este  numero  puede  distribuirse  en  grupos  mas 
marcados,  á  saber: 

De  lá  10  años 25222 

De  10  á  50  años 21960 

De  50  á  50  id .  7459 

De  50  á  80    id 2517 

Nonagenarios  ......     r    ....     í  437 

Centenarios    . 192 

En  grupos  por  estados,  hay: 

Solteros 44476 

Casados. 10858 

Viudos 241 

Viudas 2264 

Este  crecido  número  de  viudas  con  relación  á  una 
población  tan  corta,  debe  atribuirse  no  solo  á  la  mayor 
mortalidad  del  sexo  masculino,  sino  á  las  guerras  intes- 
tinas del  año  60  para  adelante  que  han  reducido  á  infinitas 
familias  á  la  borfandad.  Nuestros  políticos  debieran  con 
esto  escarmentar  de  eso3  malos  sistemas  de  violencia  y  dis- 
cordia interior. 

26 


406  LA   BEVISTA   DE   IK7EN0S   AlUES. 

Según  SUS  condiciones,  esta  población    se  divide  como 
sigue: 

Saben  leer  y  escribir.     .     .     : 7775 

Vacunadosl 25,669. 

Estos  habitantes  se  distribuyen  por  profesio- 
nes como  sigue: 

Propietarios ....  4509 

Hacendados 2644 

Comerciantes 505 

Artesanos 972 

Capataces,   Dependientes  y  Criados 5107 

Jornaleros  y  Peones 2020 

industriales 846 

Criadores  de  ganado 2409 

Pastores     . 5052 

Labradores 2174 

Arrieros 53 

Carreteros  y  Cocheros ,  57 

Maestros  de  Postas 25 

Postillones.     .     ^ 100 

Mineros 157 

Mendigos 37 

Enfermos  y  lisiados 448 

Alienados 75 

Militares 822 

Empleados  civiles 49 

Médicos  y  curanderos 26 

Escribanos  y  notarios 5 

Escribientes 9 

Sacerdotes 16 

Preceptores  de  ambos  sexos 2^ 


PROVINCIAS  DE  CUTO*  407 

Alumnos  de  las  escuelas  fiscales 1267 

La  población  se  distribuye  por  Departamentos  como 
sigue; 

4.°    Capital 6991 

2.°    Saladillo 4859 

5.°     Morro (240- 

4.°    Renca 13526 

S.'*    Santa  Bárbara 40248 

e.**    Piedra  Blanca 65/i6 

7.''     San  Franciso 5744 

8.°     ElJigante 5(>27 

Los  mismos  según  su  procedencia,  se  distribuyen 
como  sigue: 

Nacionales 

San  Luis 53514 

Mendoza 393 

Córdoba 1550 

San  Juan 294 

Rioja 380 

Catamarca 45 

Tucuman 48 

Buenos  Aires  . 31 

SanMago  del  Estero 14- 

Santa  Fé 3 

Éntrenos    . 5 

Corrientes s     .     :     .     .  8 

Salta 2 


57,322 


408  LA  REVISTA  DE   BCEISOS  AIRES, 

Estrangeros^  Americanas . 

Chile 

BoHvía 

Uruguay    

Perú 

¿Colombia 

total 

Europeos, 

España 

Francia 

Inglaterra 

Alemania 

Italia • 

Suiza 

Prusia 

Polonia 


175 
7 
i 
2 

2 


i  8o 


26 

2i 

5 

7 

10 
5 
i 
1 


total  74 

IX. 

Producción  neta^  capitales.  Ganado  etc . 

Valores  en  edificios 452124 

Capitales  en  jiro • 339092 

Tierras  de  regadío  en  cuadras  cuadradas.     .     .     .  2730 

Minas * 8 

Vacunos  cabezas 500384 

Mulares  id 4912 

Cabalgares   id 86011 

Ovejas    id 1:í704O 


PROVINCIAS  DE  CUTO.  409 

Cabras  ií 285600 

Barros  id 8544 

Alamos,  número ,     .     .     .     .  230622 

Sauses  numero •     ;     .  57120 

Trigo,  en  fanegas *     .     .     .     .  465^00 

Maizen  id 35000 

Viñas  y  parrales  en   cuadras  cuadradas,     .     .     .  409 

Huertas  y  hortalisas  en  id.  id ,  479 

Oro,  libras 400 

Lana  arrobas. 43750 

Cueros  cabra ,     •     •  4270o 

Cueros    carnero ;     .  23300 

Cueros    vacunos 44750 

Plumas  de  Avestruz,  libras 3600 

Cerda,    quintales.     ...      • 774 

Aves  domésticas  de  toda  especie.     .....  45092 

Tejidos  lana  del  pais,  varas, 28664 

Grana,  libras 2200 

Cordovanes, 34950 

Vacuno    estraido,    cabezas ^  35541 

Caballos        id.            id 5745 

Muías            id.            id 4202 

Queso  arrobas 30000 

Manteca,  libras 25000 

Charqui,  quintales 48000 

Grasa,  quintales 2000 

Como  se  vé,  los  productos  de  la  provincia  son  de  una 
gran  riqueza  y  variedad.  Las  cantidades  que  aqui  se  espre- 
san, calculadas  de  datos  oficiales,  solo  son  la  expresión  apro- 
ximativa  de  la  riqueza  del  pais.  Por  lo  demás  las  cifras  indica- 


4f0  LA   REVISTA   DE  BUENOS  AIRES 

das  son  suceplibles  de  un  aumento  indefinido  desde  que  ha- 
yan los  brazos  y  capitales  necesarios. 

Todas  las  producciones  indicadas  en  su  género,  son  su- 
periores y  de  primera  clase:  pues  las  frutas,  lanas,  pelete- 
rías, ganado,  manteca  y  queso,  todo,  como  es  sabido  en  el 
comercio,  es  de  una  calidad  inraejorabÍQ.  En  los  mercados 
del  litoral,  la  lana  de  San  Luis  que  es  muy  estimada,  se  vende 
con  preferencia  á  todas.  Lo  mismo  sucede  con  los  cordova- 
nes  y  pcleterias.  El  queso,  manteca,  charqui  y  grasa  de  la 
Provincia  no  tienen  rival  por  su  calidad,  su  sabor,  su  aspec- 
to y  demás  condiciones. 

Ciertas  partes  del  territorio  de  Ja  Provincia,  como  ser  ei 
valle  de  Renca,  San  Francisco,  etc.  son  suceplibles  de  produ- 
cir en  abundancia  y  calidad  inmejorable,  la  seda,  el  arroz,  el 
tabaco  y  multitud  de  otros  productos  valiosos  peculiares  de 
terrenos  feraces  en  una  bella  latitud. 


Organüacion  Eclesiástica  de  la  Provincia — 3Iovijniento  de  la 
población — Sacerdocio^  l^emplos^  etc. 

La  provincia  de  San  Luis,  en  lo  que  respecta  á  la  igle- 
sia, depende  la  diósesis  del  Obispado  de  Cuyo,  el  cual  dio- 
sesano  nombra  los  curas  de  las  cinco  feligresías  en  que  se 
halla  distribuida  eclesiásticamente  la  provincia.  El  curato 
principal  y  cabeza  de  los  otros  es  el  de  la  capital,  denomina- 
do Curato  Rectoral,  y  se  halla  presidido  p(>r  un  cura  que.  es 
Viv'íirid  Foráneo  de  la  dóisesis. 

Hé  aqui  la  nomina  de  los  cinco  curatos  con  sus  respec- 
tivas poblncíones: 

Curato  Rectoral 128i>9  almas: 

.1.     (If I  Saladillo UOOO    id. 


PROVINCIAS  DE  CUTO.  411 

id.    de  Renca.     .......     16415  id. 

id.     de  Piedra  Blanca     ....     §      9758  id. 

id.     de  San  Francisco 7470  id. 

MOVIMIENTO  DE  LA  POBLACIÓN  ÉN  TODO  EL  ANO  DE  1865 

Vitalidad, 

Matrimonios  en  todo  el  año 216 

De  estos.  Nacionales 215 

Mixtos 1 

Estrangeros    . O 

Nacimientos, 

Nacidos  en  todo  el  año 1958 

De  estos,  son  varones 992 

id.       son  mujeres     . 946 

Mortalidad, 

Total  de  defunciones  en  todo  el  año  .....  1125 

De  estos  son  varones 579 

id.       son  mujeres 546 

id.       son  adultos 6Sq 

id.      son  párbulo3 436 

Defunciones  de  varones  adultos    ......  256 

id.         de  mujeres  adultas     ....:.  297 

id.        de  párbulos  varones   ......  242 

id.         de  párbulos  mujeres Vd4 

Enfermedades, 

Los  males  y  dolencias  á  que  se  deben  las  defunciones 
espresadas,  son:  la  vejez,  las  viruelas,  el  sarampión,  el  cos- 
tado, cólico,  hidropesía,  mal  de  la  infancia,  males  veneros, 
pulraonias,  apoplejías,  higado,  etc,  etc. 


41!2 


LA  HE? ISTA  DE  BCENOS  AÍRC9. 


Templos  existente»* 


Capilal  .  .  . 
Saladillo  .  . 
Morro  .  .  . 
Villa  Mercedes. 
Renca  .  .  . 
Larca  .  .  . 
Dolores .  .  . 
Piedra  Blanca. 
Sania  Rosa.  . 
Aguadas.  .  . 
Santa  Bárbara. 
Punta  del  Agua 
Loinita  .  .  . 
Quines  .  .  . 
San  Francisco 


Total 


i5 


Los  sacerdotes    se  üallan  distribuidos  como 
sigue: 

Capital 8 

Saladillo     , 3 

Renca 2 

Piedra  Blanca 2 

San  Francisco.     . 1 

XI. 

Organhacion  Política,  Administrativa  y  31ilitar,    Presupues- 
to General  de  entradas  y  gastos  en  el  año  de  1865. 


La  provincia  de  San  Luis,  como  todas  las  de  la  Repiif 


PRovicus  DÉ  cuyo;  415 

blica,  se  halla  en  posesión  de  toda  aquella  parte  de  sobe- 
ranía no  delegada  por  la  constitución  Federal,  muy  lata,  a 
imitación  de  los  Estados  Unidos,  promulgada  en  1864  y  re- 
formada en  1860.  En  consecuencia,  ella  posee  para  su  go- 
bierno particular,  sus  tres  poderes  públicos  organizados  in- 
dependientemente. 

El  Poder  Lejislativo  se  compone  de  una  Sala  de  Repre- 
sentantes formada  de  15  miembros,  á  razón  de  uno  por  cada 
cuatro  mil  almas.  La  provincia  ademas  envia  dos  diputados 
y  dos  senadores  al  Congreso  Nacional. 

El  Poder  Ejecutivo  consta  de  un  Gobernador  civil,  auxi- 
liado de  un  ministro  y  despacho  correspondiente;  un  Gefe  de 
Policía  con  un  cuerpo  de  Jendarmeria  en  la  capital,  de  27 
plazas,  auxiliado  de  una  guarnición  de  25  hombres.  Este  poder 
tiene  sus  delegados  en  la  campaña,  que  son  un  comisario  ó  Juez 
de  Paz  por  cada  departamento;  y  un  teniente  comisario 
por  cada  Partido. 

Administrativamente,  la  Provincia  se  divide  en  8  De- 
partamentos, subdivididos  en  41  Partidos. 

El  poder  Judiciario  se  compone  de  una  Cámara  de  ape- 
laciones, ó  Tribunal  Supremo  de  Justicia  Provincial.  Cons- 
ta esta  de  tres  miembros,  con  sus  respectivos  suplentes. 
Ademas  hay  un  Tribunal  de  Primera  Instancia  en  lo  Civil  y 
otro  en  lo  criminal:  siendo  también  los  Comisarios  de  De- 
partamento lo  mismo  que  los  Tenientes  de  Partido,  jueces  en 
los  asuntos  de  menor  cuantía. 

En  la  parte  militar,  la  Provincia  se  halla  rejida  por  un 
Comandante  General  de  Armas  en  la  capital;  un  Comandan- 
te de  Milicias  por  Departamento  y  un  Capitán  ó  Teniente  de 
id.  por  Partido. 


414  LA    REVISTA   DE  BUENOS  AIEES. 

La  tropa  de   línea  en  la  frontera  depende  enteramente 
de  la  dirección  del  Ministerio  de  la  Guerra  Nacional 

Ué  aqui  el  resumen  del  actual  cuadro  délas  milicias 
de  la  Provincia: 

Gefes  y  Oficiales   .     .     : 568 

Estado  Mayor *   .     .     .     .  d29 

Individuos  de  tropa 4796 

Total 5293 

PRESUPUESTO  GENERAL. 

Gastos  jener  ales. 

Total  de  inverciones 81249  S  65'/* 

Esta  suma  se  distribuye  en  los  diversos  ramos   como 
sigue: 

Pesos  piala  bolivla 

Lejislatura 552 

Gobierno 7080 

Policio  y  Milicias 44518 

Música. 5955 

Otros  gastos 55885  S  69 'A 

Entradas  jener  ales. 

Monto  total  de  entradas 81250,^ 

Lo^  I  rincipules  ramos  de  entradas  coiisislcr.  cu  el  pro- 
ducto de  patentes,  papel  sellado,  impuesto  directo,  Subven- 
ción Nacional  etc. 


ÍROYINCIA  DE  CUYO.  41  ¿J 

XII. 

Monto  total  de  valores  rñoviliarios  é  inmoviliarios. 
Importaciones  y  esportaciones 

El  monto  total  de  los  valores  tanto  moviliarios  como  in- 
moviliarios  de  la  Provincia  en  el  presente  año,  por  cálculos 
formados  sobre  los  datos  oficiales,  puede  evaluarse  en  un  mí- 
nimum aproximativo  á  la  suma  de  6,450,887  pesos  plata 
boliviana.     En  esta  cantidad  las  partidas  pueden  distribuise 

de  la  manera  siguinte: 

Valor  en  Ps.  bollv* 

Tierras  de  pastoreo 2103600 

Capitales  en  jiro 539092 

Valor  en  edificios 452124 

Valor  en  tierras  de  regadio 273000 

Id.  en  viñas  y  parras 21800 

Id,  en  huertas  y    hortaliza-. 143700 

Id.   en  Minas 16000 

Id.  en  Vacunos .  1802304 

Id.  en  Mulares.     . 3412o 

Id.  enCa  balgares 258033 

Id.  en  Ovejas 78520 

Id,  en  Cabras 1Í2100 

Id.  en  Burros 25632 

Id.  en  Alamos •     .     .     .     .  250622 

Id.  en  Sauces 15000 

Id.  en    Trigo    .,..►....-.  99000 

Id,  en  Maiz  .......,,..•  105000 

Id.  en  Oro 89600 

Id.enLana I     ...     *  41250 

Pelete ria  de  cabras  .     .     .     .     ....     .     .  40000 


416  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIKES. 

id.     id.  ovejas    .     : 3000 

id.     id.  vacuno 33000 

Tegidos  de  lana  del  pais. 7000 

Plumas  de  Avestruz 1800 

Cerda 7740 

Aves H2d0 

Grana 1100 

Cordovanes 17500 

Queso 48000 

Blanteca 6000 

Charqui 108C00 

Grasa 16000 

Las  producciones  de  esta  provincia  sou  muy  nobles  en 
todos  sus  ramos,  y  á  igualdad  de  especies,  obtienen  siempre 
con  estimación  la  preferencia  sobre  iguales  productos  de  los 
otros  paises.  Esto  sucede  con  la  lana,  el  queso,  las  pelete- 
rías, los  ganados  y  todos  los  demás  artículos. 

Importaciones, 

Estas  consisten  en  los  efectos  de  consumo  general  en 
estos  paises  á  saber-  azúcar,  arroz,  tabaco,  yerba,  loza,  cris- 
tales, licoies,  tejidos  de  algodón,  tejidos  de  lana  y  seda;  cal- 
zado; r(jpa  hecha;  hierro,  quincalieria;  papel,  etc.  etc.  Las 
importaciones  pueden  evaluarse,  un  año  con  otro,  en  la  suma 
de  500,000  pesos  plata  bolivianos. 

Exportaciones, 

Estas  pueden  ascender  en  la  provincia,  un  año  con  otro, 
ó  la  suma  de  600,000  pesos  bolivianos.  Ella  consiste  en  las 
cantidades  y  e8[)ecies  siguientes: 


PROVINCIA   DE  CUYO.  417 

Pesos  bolivianos. 

Oro 89500 

Lana 41250 

Peletería 45000 

Tejidos  lana  del  pais 7700 

Plumas  avestruz 1800 

Cerda     . 7740 

Grana JiOO 

Cordovanes ....  17500 

Ganado  ....     • 284088 

Muías 1^020 

Caballos 30000 

Quesos 48000 

Manteca 6000 

Cbarqui .  54000 

Sebo  y  grasa 8000 

Total 653098 

Resulta  por  consiguiente  a  favor  de  la  esportacion  una 
diferencia  de  300,000  pesos  plata  boliviana,  que  queda  en  el 
pais,  sea  en  oro  ó  plata  acuñada  de  Chile  y  Solivia,  ó  bien 
en  otros  objetos  de  uso. 


XIII 


Habitaciones,  casas  de  negocio,  talleres,  ináquinas,  molinos, 
rodados,  establecimientos  industriales. 


En  general,  las  habitaciones  de  los  moradores  de  esta 
Provincia,  con  escepcion  de  algunas  de  la  Capital,  edificada^ 
de  los  mejores  maíeriales  y  áe  un  elegante  apariencia,  son  de 


418  LA   RI-YISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

un  aspecto  sencillo,  pero  construidas  con  los  sólidos  y  exce- 
lentes materiales  que  el  país  ofrece. 

En  la  sierra  estas  habitaciones  son  generalmente  de  pie- 
dra, pues  allí  abundan  las  lajas  adecuadas  para  edificar,  al 
parecer  canlaedas  por  la  mano  de  una  previsora  naturaleza. 
En  las  llanuras,  estas  habitaciones  son  de  tapia  ("tierra  apiso- 
nadaj  ó  de  adobe  cocido  al  sol;  y  en  los  bosques  domina  mas 
la  madera  en  estas  construcciones.  Los  techos  se  cubren  con 
una  paja  especial,  el  coirón,  con  el  cual  se  forma  un  tejado 
natural  y  pintoresco  que  resiste  perfectamente  las  fuertes  llu- 
vias del  país.  En  la  capital,  los  edificios  comienzan  á  hacer- 
se de  ladrillo  con  buenas  azoteas  y  una  elegante  apariencia. 
Total  de  habitaciones.  .      ..'....        6995 

Este  número  puede  distribuirse  en: 

Casas  regulares     . 2121 

Ranchos  rústicos 4874 

Casas  de  negocio. 

Existen  en  la  provincia  las  siguientes  casas  de 

negocio,  á  saber: 

lloteles  y  posadas 5 

Tiendas 154 

Almacenes 145 

Pulperías 90 

Boticas  .     .     , ,     .     .  1 

Talleres, 

En  la  ciudad  y  campaña  se  encuentran  distri- 
buidos los  siguientes  talleres  y  establecimientos  in- 
dustriales: 


PROTINCUS  DE   €1110^  419 

Imprenta i 

Fotografía ;     .     ,  1 

Tonelerías 5 

Carroserias     .     .     .     , 2 

Platerías 26 

Lomillerías 43 

Talleres  de  escultura 4 

Ollerías 11 

Talleres  de  trenzar 25 

Talleres  de  tejer 68 

Albañiles 40 

Zapaterías 179 

Sombrererías 25 

Talabarterías  . 17 

Curtiembres 125 

Carpinterías 119 

Herrerías 16 

Sastrerías 25 

Panaderías. 11 

Velerías  y  jabonerías.     .........  18 

Hojalaterías !     .  4 

Billares ♦  4 

Hornos  de  ladrillo 5 

Hornos  de  cal  ............  '± 


Máquinas, 


Molinos . 

Trapiches 

Marayes. 


4¿0  LA   REVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

Rodados. 

Carretas • i  70 

Carretillas 101 

Coches  y  volantas 18 

La  Provincia  de  San  Luises  el  paso  do  tránsito  indispen- 
sable, para  las  comunicaciones  del  litoral  con  Chile,  Mendoza 
y  San  Juan,  y  de  estos  paises,  esto  es  de  todo  el  Pacífico  y 
Cuyo,  con  las  Provinciasde  Córdoba,  el  Litoral  y  el  Atlántico. 
Con  este  motivo  tiene  lugar  por  su  territorio,  hoy  sulcado  de 
magníficos  caminos  hachados,  tirados  á  cordel  y  Henos  de  pos- 
tas y  establecimientos  rurales,  un  gran  movimiento  de  tráfi- 
co, formado  de  mensajerías,  tropas  de  carretas,  de  arrias,  de 
carretones  y  arreos  de  ganado,  lo  que  estimula  mucho  al  co- 
mercio, animan  su  industria  y  le  abren  campo  á  un  gran 
porvenir. 

XIV. 

Educación,  escuelas  y  alumnos    de  ambos  sexos^  preceptores; 
Hospicio,   Presidio» 

Es  preciso  confesar  que  por  falta  de  recursos  o  por 
abandono  natural  en  nuestros  inertes  Gobiernos  de  Provin- 
cia, ó  bien,  lo  que  es  mas  probable,  por  ambas  causas  reuni- 
das, la  educación  de  la  juventud  de  la  Provincia  se  halla  muy 
descuidada.  Asi,  de  27,4G9  niños  que  hay,  apenas  un  vijési- 
mo,  estoes,  Í2G7  recibe  educación,  loque  es  tanto  mas  de 
lamentar,  cuanto  que  la  juventud  puntana  es  en  [eslromo  in- 
leli  ente,  viva  y  llena  de  emulación  para  lo  bueno. 

Sin  embargo,  debe  confesarse  que  el  mal  seria  mucho 
peor,  si  durante  la  administración  última   el  señor    Bar- 


PBOVINCIAS  DE'  CUYO.  421 

beito  no  se  hubiese  llevado  algo  la  atención  sobre  este  asun- 
to; y  es  de  esperarse  que  hoy  con  motivo  de  hallarse 
en  el  Gobierno  una  persona  de  ilustración  y  patriotis- 
mo, se  comienze  á  emprender  algo  de  mas  eficaz  y  posití- 
tivo  en  beneficio  de  la  juventud  Puntana,  tan  digna  y  capaz 
de  la  mejor  instrucción  y  adelanto. 

Héaquí  los  datos  oficiales  acerca  del  estado  actual  de  la 
educación  en  la  Provincia. 
Total  de  escuelas  en  los  diversos  departamentos     .  22 

De  este  número  son: 

De  varones 15 

De  mujeres 7 

Alumnos  varones 809 

Aluranas  mujeres 458 

Total  de  alumnos  .     .         .     •     : 1267 

JUAX  Llerení. 

(Gontiifuará) 


27 


bibliografía  y  variedades. 

PROYECTO  PARA  LA  FUNDACIÓN 

DK  IIU  CUiCRA  XODELO  T   ORá?(  CE:<TR0   DE   ENSE5(1ISZA  A6aÍf.ULA. 

VCoiicUisiou)   {i) 

Si  en  este  estudio  hemos  casi  siempre  tomado  por  tipo 
la  Provincia  de  Buenos  Aires,  que  es  la  única  de  las  de  ia 
República  que  conocemos  á  fondo,  creemos  que  con  algunas 
moJilicacioues,  las  necesidades  de  ella  son  en  gran  parte  las 
de  las  demás  de  las  Pix>nncias  hermanas,  y  que  dando  á  la 
enseíiania  todo  el  desarrollo  que  varaos  á  proponer,  se  I;  ikí- 
ciuiialiiaria  por  decirlo  asi  dándole  toilo  el  carácter  de  gene- 
calidad  que  deberá  lener,  siendo  suceplible  de  mejoras  á 
medida  que  las  nootsiil;uJos  d»^  U^^'^  U  K^nnl^lioí  -í»^  \:uaii  oo« 
Docitnd 

Parí  .oii>.;uir  estos  objetos  projionemos  la  fundación 
de  una  chacra  o  estancia  modelo  adonde  puedan  demostrarse 
pi*acljcamente  todos  los  ramos  que  son  sucoptibles  de  expío- 

U    v^ase  la  pikjtot  38» 


'.  tarsc  fn  ano  eípí^CUiíJCi'jij    \-n\\;    y    rjiüi'lMí;  »;íi  p»;'|ij  mi'j  -n  v  i 

de  modelo  de  lo  qne  en  mayor  eseala  es  posible  hacer  de  ana 
manera  prodücü va  y  segara— agregándole  ongran  centro  dt» 
enseñanza  agrícola  dividida  en  dos  clases. 

Una  compuesta  de  hijos  de  padres  pobres  adonde  se  les 
ensenase  la  aplicación  de  todos  los  principios  generales  de 
agrícollura  práctica,  la  cria  de  ganadíis^  la  de  la  oveja,  la  vn- 
ca,  el  caballo,  la  cabra,  y  demás  anímales  domésticos;  asi  co- 
mo el  manejo  de  todos  los  ínslrnmentos  agrícolos  aplicable-^ 
al  pai5  y  los  principios  generales  de  las  ciendas  qne  están  li- 
gadas con  estos  conocimientos. 

Esta  será  la  división  mas  importante  del  establecimien- 
to, pues  se  compondrá  de  ti'einta  jóvenes;  los  que  bajo  la  di- 
rección de  personas  idóneas  y  yá  diestras  en  el  trabajo  ejeeo- 
larán  todos  1í»5  labores  de  este.  Este  corso  dorará  tre?» 
años. 

Inútil  sería  preparar  peones  intelijentes  qoe  foesená 
derramar  estos  conocimientos  en  nuestras  campañas,  cuando 
por  50  calidad  de  pobres  no  tendrían  influencia  alguna  para 
hacer  el  bien  que  se  desea;  para  ello  seria  necesarío  preparar 
ai  joven  de  fortuna  y  rico  propietario,  creándole  gostos  agrí- 
colas, haciéndole  conocer  las  ventajas  de  (al  enseñanza,  para 
que  en  la  época  en  que  sea  llamado  á  administrar  sus  propie- 
dades, lo  haga  con  la  intelíjeocia  de  on  hombre  qoe  {{(^na 
conciencia  perfecta  de  la  qoe  tiene  entre  manos  y  sepa  al 
mismo  tiempo  apreciar  y  darocapacion  á  los  jóvenes  pobres 
qoe  se  eduquen  en  la  escocia  práctica. 

Para  llenar  este  objeto  se  crearía  un  departamento  d^ 
estndios  soperiores  adonde  no  se  hiciese  sino  aplicar  á  la 
azricaltora  las  ciencias  qae  ya  hubiesen  estos  jóvenes  «íp  nn  - 
t  mano  estudiado. 


Í.A    r.lMST.^    DE    BCENOS    AIRES. 

Como  la  ensonnnza  agrícola  tieno  que  ser  escesivomeiile 
práctica,  haiiendü  que  cada  demoslracion  cienlífica  sea  in- 
modialamente  seguida  do  la  práctica,  este  deparlamento  ten- 
dría un  campo  de  15  á  20  cuadras,  según  el  número  de  alum- 
nos adonde  se  harían  en  peijuefio  todas  las  culturas  que  se 
hiciesen  engrande  en  el  resto  del  Establecimiento  por  los 
alumnos  de   la  escuela  práctica.     Kste  curso  duraría  un  ano. 

Las  condiciones  de  admisión  se  fija  rían  en  ^mbos  de- 
parlamentos oportunamente. 

Para  el  uso  de  ambas  divisiones  estaría  ligado  un  jardín 
<le  aclimatación,  de  plantas  de  bosque  y  cerco,  asi  como  fru- 
tales de  adorno,  adonde  se  instruirían  las  dos  clases  de 
alumnos  en  todo  lo  concerniente  á  la  plantación  de  bosques, 
íirreglo  de  cercos  vivos,  plantación  y  mejora  de  árboles  [ru- 
tiles etc. 

Para  que  un  establecimiento  de  esta  clase  produzca  los 
resultados  deseados,  es  necesario  que  se  plantee  en  una  esca- 
la al  monos  proporcional  á  las  áreas  que  aqni  se  poseen  pre- 
sentando ejemplos  de  la  gran  cultura  de  cereales,  y  de  los  de- 
mas;  en  unos  casos  como  auxiliares  de  las  primeras,  como  su- 
cedería con  las  papas,  porotos,  habas,  y  pastos  artificiales, en 
otros  como  puramente  objeto  de  estudio;  coraose  baria  con 
el  lino  y  algunas  plantas  oleojinosas,  y  por  consecuencia  secir- 
cunsoribirian  meramente  al  simple  campo  de  esperiencias, 
hasta  que  el  r.^sultado  hubiese  probado  la  utilidad  de  practi- 
carlas en  mayor  escala.  Mirándolo  bajo  el  punto  de  vista  co- 
miTcial  es  solamente  asi  que  un  establecimiento  de  esta  natu- 
raleza puede  di^r  garantías  de  existencia  propia  sosteniéndo- 
«e  principalmente  con  sus  producios,  para  ello  no  solamen- 
te seria  necesario  la  gran  cultura  sino  la  pos»  sion  de  todas 
la«  principales  ra/ns  cuyo  procreo  pudiese  ser  úlil  al  pais  y 


CHACRA   MODELO.  4:25 

sus  tipos  reproductores  tuviesen  fácil  salida  como  especula- 
ción comercial  entre  los  criadores.  Asi  pues  seria  necesario 
una  majada  de  primer  orden  de  ovejas  Negretes,  Gomo  es 
necesario  presentar  ejemplos  de  todas  las  razas  merinas  cu- 
yo cultivo  se  hace  ya  en  el  pais,  y  que  por  otra  parte  hay  ca- 
sos en  que  los  individuos  de  la  raza  Rambouillet  pueden  ser 
útiles  ya  sea  en  cruzas,  ya  sea  eu  campos  riquísimo  en  pastos 
seria  necesario  también  la  introducción  de  una  majadita  de 
esta  clase. 

Córdoba  necesita  conservar  la  largura  y  brillantes  de  sui 
lanas,  y  aumentando  estas  cualidades  hacerla  hebra  mas  se- 
dosa y  flexible,  condiciones  que  le  faltan,  para  esto  seria  ne- 
cesario la  introducción  de  una  pequeña  majada  Mauchamp; 
cuyos  tipos  reproductores  no  solamente  tendrían  por  mer- 
cado esta  provincia,  sino  las  demás  del  interior,  adonde  por 
lo  general  no  se  cultiva  sino  esta  clase  de  lanas. 

Esto  es  en  cuanto  á  la  raza  ovina;  en  cuanto  ala  caprina 
debería  estar  representada  también  portas  de  Angora  cuya 
cuitara  hemos  ya  visto  ofrece  pin<r\¡es  resultados  en  d  Esta- 
do Oriental,  y  en  Córdoba  se  ensaya;  teniendo  asi  ya  dos 
mercados  asegurados  sus  tipos  reproductores  y  eu  via 
de  estenderse  en  las  demás  provincias  montañosas  de  la 
República. 

La  leche  es  uno  de  los  ramos  mas  caros  en  Buenos 
Aires,  y  por  consiguiente  no  solamente  una  kcheria  bien 
planteada  seria  muy  lucrativa  para  el  establecimiento,  sino 
que  siendo  este  y  los  demás  ramoá  que  le  son  anexos  una 
délas  principales  esperanzas  de  ver  levantarse  nuestro  pasto- 
reo vacuno,  de  hacer  un  ramo  importantísimo  de  enseñan- 
za asi  como  de  productibilidad,  dándole  estension  haota  ven- 
der tipos  reproductores  de  las  mejores  razas  lecheras  Euro- 


42G  LA   REVISTA   DC    UlENüS  AIRES. 

peas  que  oslarían  represen ladas  por  individuos,  de  la  lluiaii- 
desa,  Stlíwilz,  Kormanda,  y  corao  tipos  engordadores  los 
Durhan's. 

Lus  caballos  no  soianjcnle  leiidrian  nuestro  sieuapre 
exigente  mercado,  sino  los  del  Norte  del  Brasil  que  ofrecen 
una  salida  provechosa  á  nuestros  productos  en  ese  género, 
se  harían  representar  por  individuos  de  la  raza  Percherouue 
francesa,  rohusta,  fuerte  y  apta  para  el  tiro,  y  los  déla  raza 
pur  sang  de  carreja. 

I^s  abejas  ij  gusanos  de  seda  los  tenemos  yá  en  el  país, 
nada  habría  que  hacer  para  apropiárselas  sino  reunirlos:  las 
primeras  han  dado  ya  pruebas  prácticas  d<í  la  productihilidad 
asombrosa  de  ellas  y  sus  productos  son  busc^idisio^os  .m 
jiuestros  mercados  á  precios  siempre  alto  y  sostenidos. 

Las  aves  domésticas  estarían  representadas  por  todas 
las  variedades  Europeas  y  aun  indijenas  mas  productivas, 
tratando  de  domesticar  estas  últimas.  Inútil  es  demostrar 
las  ventajas  de  su  esplotacion  pues  cada  uno  de  nosotros 
sabe  que  una  gallina  vale  hoy  tanto  como  una  oveja. 

Para  complemento  de  la  enseñanza  deberá  reunií'sc 
cuando  menos  un  ejemplar  de  los  instrumentos  agrícolos 
masadaptables  para  toda  la  República;  fuera  de  todos  aquellos 
que  sean  necesarios  para  el  cultivo  del  Establecimiento. 

Hemos  yá  bosquejado  á  grandes  rasgos  las  ventajas  iu- 
meosas  de  un  establecimiento  de  este  jénero  asi  como  sus 
necesidades;  vamos  ahora  á  formar  el  presupuesto  de  las 
sumas  necesarias  para  su  planteacion,  cinéndftnos  á  la  eco- 
HQmia  mas  estricta  sin  dejar  por  cIId  <Kí  dirio  lodo  el 
desarrollo  de  que  ya  hemos  hablado. 

350  cuadras  de  terreno  á  4500  ps I  ..>75,0ÜÜ 

K^iificios  para  escuela,  habitaciones  do  obreros  y 


CHACRA  MODELO.  427 

alumnos,  establos,    galpones  de  ovejas  y 
puercos,  aparatos  para  la  enseñanza  etc»«    1.200,000 
Cercos  esteriores  é  interiores,  alambre,  plantas, 

sanjas  etc 200,000 


mjc.  2.975,000 
150  ovejas  Negretes  Europeas  de  primer  orden, 
6  moruecos  id.  id.  id.,  6  vacas  holandesas, 
4  id.  Normandas,  4  id.  Schwitz,  2  id. 
Durham,  4  toros  uno  de  cada  raza,  20  ove- 
jas Rambouillet,  1  carnero,  50  ovejas  Mau- 
champ,  2  moruecos  id.  200  ovejas  Negre- 
tes compradas  en  el  pais,  20  cabras  de 
Angora,  2  cabros  id.,  1  entero  Perehe- 
ron,  2  yeguas  id.,  i  entero  inglés  de 
carrera  pur  sang,  2  yeguas,  4  cerdos 
hembras  Yorkshire,  4  id.  Berkshire,  4 
id.  machos  dos  de  cada  raza,  i 00  vacas 
lecheras  del  pais,  50  yeguas  de  id.  50  bueyes 
de  trabajo,  20  caballos  de  id.  4  id  de  silla. 
Estos  y  los  animales  espresados  á  la  vuelta 
tendrían  un  costo  de ^    1.252,720 

Instrumentos  aratorios  etc. 

20  arados,  2  máquinas  de  cortar  pasto,  2  id.  de 
segar,  1  id  de  trillar  á  vapor,  1  locomotora 
para  ella,  1  estirpador,  2  rastras  dobles 
circulares,  1  rompe  terronco,  1  rodillo,  2 
sembradores,  4  rastrillos  de  á  caballo,  1 
picador  de  pasto  seco,  4  arados  subsuelos,  6 
carpidores  de  á  caballo,  2  bombas  de  iri- 


428  LA    REVISTA    DE    BUENOS   AIRES. 

cendio  y  demás  aparatos,  2  id  de  regadio,  6 
carros  do  transporte  y  arreos,  G  rastras,  2 
prensas  para  pasto,  4  aporeadores  de  ca- 
ballos, 2  docenas  orquillas,  6  docenas  palas, 
4  docenas  azadas,  1  id.  picos,  escardillos 
etc.  y  útiles  de  jardineria,  4  máquinas  de 
manteca  medianas— ó  dos  grandes,  apren- 
sas para  quesos,  i  máquina  de  ordenar, 
útiles  de  lechería  etc.  Todos  estos   útiles 

tendrán  de  costo 170,000 

Semillas  árboles    etc 60,000 

mic    4.457,720 
Capital  de  reserva  y  circulante 542,280 


ps.mic    5.000,000 


,  Hay  á  mas  otras  industrias  que  son  may  propias  de  un  es- 
tablecimiento modelo,  como  una  destilería  para  aguardiente 
de  papas  ó  maíz  en  pequeña  escala  como  el  aparato  de  Mr. 
Champonnoisen  Francia,  una  íábrica  de  fécula  de  papas,  una 
de  instrumentos  aratorios,  y  modelos  de  máquinaa  etc.  que 
no  he  creido  deber  incluir  en  el  presupuesto  por  no  convenir 
en  manera  alguna  comenzar  sobre  grandes  bases,  sino  que 
á  medida  que  el  Establecimiento  vaya  prosperando  y  cimen- 
tándose podrán  entonces  agregarse. 

Son  todos  estos  Establecimientos,  que  Grignon  en  Fran- 
cia y  Ilohenheim  en  Würtemberg,  poseen  no  solamente  de 
una  gran  Je  utilidad  para  lacnseuanza  sino  de  un  grande  au- 
xilio, sobre  todo  los  dos  primeros,  en  los  unos  de  bajos  pre- 
cios para  los  productos  de  la  chacra.    En  todos  Los  institutos 


CHACRA  MODELO.  429 

agrícolas  del  Norte  de  Alemania  la  distileria  de  aguardiente 
es  reemplazada  por  una  cervecería. 

Apesar  de  toda  la  economía  y  de  aun  haber  segregado 
los  ramos  yá  enunciados  en  la  fundación  -de  un  Establecimien- 
to de  enseñanza  agrícola,  no  se  nos  esconde  lo  difícil  que  es  en 
un  país  como  el  nuestro  tan  poco  habituado  á  se  ¡nejante  clase 
de  empresas,  el  reunir  el  capital  necesario  para  la  realiza- 
ción de  esta  idea.  Sin  embargo  si  tenemos  en  vista  que  ape- 
sar de  ser  esta  una  especulación  comercial  que  al  cabo  de  al- 
gunos años  puede  producir  dividendos  considerables;  no  es 
en  el  fondo  sino  una  fundación  puramente  patriótica  de  in- 
mensos resultados  sociales  para  el  porvenir,  no  dudamos 
entonces  que  todas  las  personas  interesadas  en  ello  concur- 
ran á  su  fundación,  cuando  hemos  visto  siempre  sin  des- 
mentirse jamás  á  esta  sociedad  responderá  todos  los  lla- 
mamientos que  á  nombre  del  bien  general,  se  le  han  hecha 
como  lo  está  en  este  momento  mismo  practicando  en  la  ac- 
tual guerra,  no  ponemos  pues  en  duda,  ni  por  un  solo  mo- 
mento, que  deje  de  hacerlo  para  evitar  la  miseria  y  la 
ignorancia  que  siempre,  entre  el  funesto  cortejo  de  males 
que  trae  aparejados,  trae  el  de  la  disoluciou  de  la  sociedad 
que  con  tantos  sacrificios  defendemos. 

El  gobierno  Francés  bien  distante  de  estar  en  circuns- 
tancias tan  urjentes  como  nosotros  en  cuanto  al  estado  de 
atraso  de  nuestra  campaña,  llamó  á  Mr.  Augusto  Bella,  de  la 
Alsacia,  en  donde  cultivaba  en  1828  y  le  ordenó  buscase  uq 
Establecimiento  para  la  fundación  de  una  escuela  agrícola  que 
él  debería  rejentear.  Este  inlelijente  cultivador  elijió  á  Grig- 
non,  palacio  perteneciente  al  Mariscal  Bessiéres  que  fué 
comprado  á  su  viuda  por  la  suma  de  1,500000  francos  y 
cedido  á  una  compañía  compuesta  de  algunos  de  los  mas  ri- 


450  LA  EEVI8TA  DE   BUENOS  AIRES. 

eos  propietarios  territoriales,  por  el  término  de  40  años  don 
ia  condición  de  dejar  una  cantidad  en  mejoras  á  su  salida 
y  fundar  un  centro  de  enseñanza  agrícola.  Efectivamente  la 
compañía  puso  en  manos  de  Mr.  Bella  un  capital  circulante 
de  500,000  francos  y  después  de  las  dificultades  de  todo  prin- 
cipio, llegó  á  dar  dividendos  de  un  8  y  un  10  p§  disolvién- 
dose hoy  la  sociedad,  en  el  próximo  año  de  4867  en  el  mas 
perfecto  estado  de  prosperidad. 

Hohenheim  en  Würtemberg  es  uno  de  los  mas  espacio- 
sos palacios  reales  pertenecientes  ala  corona:  fué  cedido  á 
Schwens  en  Í818por  el  Rey  con  una  estension  de  250  cua- 
dras cuadradas  y  un  capital  de  100  mil  florines  (1.200,000 
pesos  mic)  para  la  esplotacion  y  la  fundación  de  un  Estable- 
cimiento de  enseñanza  agrícola.  Hoy  gasta  56,405  florines 
(456,850  pesos  m|c.)  anuales  en  la  enseñanza,  paga  casi  en  to- 
talidad esta  cantidad  con  los  productos  del  mismo  estableci- 
miento y  es  sin  disputa  el  instituto  mas  grande  y  mas  com- 
pleto del  mundo,  en  su  género. 

Proskan  en  Prusia  de  una  superíicie  de  4087  Morgens 
osean  681  cuadras  cuadradas,  con  un  magnifico  palacio,  edi- 
Gciosde  esplotacion,  bosques,  etc.,  fué  destinado  en  1847, 
por  el  Rey  Federico  Guillermo  IV  con  un  capital  suficiente  pa- 
ra su  esplotacion  que  permanece  fijo  en  el  establecimiento 
el  que  con  sus  productos  mantiene  una  enseñanza  agrícola 
muy  perfecta  y  próspera  admirablemente  sobretodo  bajo  la 
administración  del  Señor  Settegast,  actual  director. 

Eldena  en  Pomerania  con  grandes  edificios  de  r>iilola- 
Cion,  vaquerías, cabanas  de  dift' rentes  razas  ovinas  y  300  cua- 
dros de  tierra  está  fundada  bajo  el  mismo  sistema. 

Los  palacios  de  los  reyes  europeos  se  cambian  boy  en 
alojamiento  para  la  ciencia  agrícola  y  sus  accesoriosde  tal  ma- 


CHACRA  MODELO.  431 

ñera  que  en  Hohenhein  se  ven  aun  los  dorados  arabescos  y 
estucos  de  los  cielos  razos  de  los  salones,  en  los  techos  del 
edificio  que.  sirve  hoy  de  cortijo  á  la  majada  merina.  El 
Rey  de  Baviera  ha  también  cambiado  uno  de  los  mas  bellos 
palacios  en  escuela  agrícola,  ^ 

Si  de  Europa  pasamos  á  América  encontramos  á  los  |E. 
ü.  siempre  descollante  en  todo  progreso,  dedicando  fuertes 
sumas  para  la  fundación  de  instituciones  de  este  género  y 
aun  en  medio  mismo  de  los  furores  de  la  guerra  atendiendo 
con  mano  empeñosa  á  sostener  y  aun  á  estender  las  fuentes 
de  riqueza,  que  nunca  mas  que  entonces  era  necesario  ve- 
nir en  su  auxilio,  para  impedir  el  que  fuesen  sofocadas  por 
este  tremendo  azote. 

Asi  le  vemos  durante  los  tiempos  mas  calamitosos,  crear 
su  ministerio  de  la  agricultura,  enviar  agentes  la  mundo  en- 
tero á  estudiarlos  medios  de  producción  en  todos  los  países 
adonde  algo  hubiese  que  aprender,  y  repartir  por  millones 
semillas  y  utensilios  de  agricultura  en  todo  su  vasto  territo- 
rio; luchando  asi  con  una  mano  para  impedir  la  rebelión  y 
con  la  otra  derramando  el  bienestar  y  la  abundancia  que  el 
trabajo  produce;  probando  asi  una  solicitud  por  el  bienes- 
tar del  pueblo  cuyo  destinos  le  están  encomendados,  tal  vez 
sin  ejemplo  en  la  historia, 

Y  efectivamente  si  uno  reflecciona  vé  que  nunca  hay 
mas  que  reparar  que  cuando  se  destruye,  y  que  son  en  los 
tiempos  calamitosos  y  de  guerra  cuando  los  gobiernos  deben 
contraer  todo  su  empeño,  á  todas  las  grandes  empresas  que 
contribuyen  á  aumentar  la  riqueza  pública,  y  por  conse^ 
cuencia  reparar  lo  destruido  y  ponerlos  á  ellos  mismos  en 
posición  de  encontrar  siempre  recursos  en  su  mismo  país»  co- 
mo lo  hemos  visto  lo  acaba  de  hacer  la  gran  República  sin 


4S2  LA  REVISTA   DE   BUENOS  AIBE». 

necesidad  de  recurrir  al  estranjero  en  busca  de  recursos  que 
alli  mismo  existian. 

El  señor  Rosales,  ministro  de  Chile  en  Paris,  en  un  pro- 
yecto para  la  fundación  de  un  criadero  de  tipos  reproduc- 
tores en  Chile,  presupone  200  mil  duros  solamente  para  este 
objeto,  8000  rail  para  un  pequeño  edificio  para  enseñar  trein- 
ta jóvenes  y  un  gasto  anual  por  parte  del  gobierno  de  31G8 
pesos  fuertes  para  el  pago  de  un  eclesiástico,  un  médico  y 
un  profesor. 

Oblígase  desde  luego  al  señor  Rosales  a  contribuir  in- 
mediatamente con  diez  mil  duros. 

El  presupuesto  que  hemos  tenido  el  placer  de  presen- 
lar  está  distante  de  todos  los  ejemplos  citados.  Si  se  exije 
la  compra  de  un  establecimiento,  su  valor  estará  siempre 
seguro  y  á  la  disposición  de  la  empresa  siempre  que  se  crea 
necesario  realizarlo.  El  capital  empleado  en  animales  y 
tipos  reproductores  es  de  una  fácil  realización  por  que  no 
solamente  tiene  mercados  seguros  en  el  mismo  pais  para  los 
productos,  sino  que  estos  aseguran  una  venta  efectiva  para 
ese  mismo  capital. 

Mientraá  que  el  cultivo  de  pastos,  cereales  y  árboles  de 
bosque,  no  solamente  pagará  el  capital  empleado  en  semilla 
y  herramientas,  sino  le  rentará  perfectamente.  Si  es  cierto 
que  serán  nesesarios  al  menos  dos  ó  tres  años,  para  que  el 
establecimiento  pueda  producir  un  resultado  satisfactorio,  no 
lo  es  menos  que  luego  de  pasado  este  término  no  solamrn'e 
vivirá  de  sus  productos  sino  que  podrá  dar  un  interés  salis  - 
íactorio  sin  que  por  ello  vayamos  nunca  hasta  hacernos  la 
ilusión  de  creer,  que  podrá  una  empresa  como  esta,  cuyos 
resultados  sociales  no  se  pueden  medir  pecuniariamente, 
darnos  los  intiaeses  usurarios  que  por  desgracia  do  estos 


CHACRA  MODELO. 


455 


paises  el  dinero  obtiene,  contribuyendo  asi  entre  otras  mu- 
chas causas,  á  ahogar  todas  las  idustrias  nacientes,  por  mas 
poderosas  ypruductivas  que  sean. 

Si  acaso  alguno  de  los  gobiernos  de  la  República  com- 
prendiendo la  importancia  de  la  instituccion  viniese  en  su 
auxilio  con  algún  estableciraieííto  ya  formado  como  sucedió 
en  Francia  con  Grignon  y  en  Alemania  con  la  mayor  parte 
*  délos  establecimientos  de  es  jenero,  existentes  allí,  la  em- 
presa se  haria  mucho  mas  fácil  pues  esto  rebajarla  el  presu- 
puesto de  dos  millones  al  menos;  lo  que  no  vemos  diücil. 

Parala  realización  de  la  empresa  proponemos  la  fun- 
dación de  una  asociación  anónima  con  un  capital  cuyo  pre- 
supuesto llevamos  ya  hecho,  en  acciones  de  veinte  y  cinco  mil 
pesos,  dejando  la  confección  do  los  estatutos  y  arreglo  para  la 
Administración,  por  una  comisión  que  la  misma  asociación 
nombrarla  tan  luego  como  estuviese  formada. 


E.  Olitera 


Buenos  Aires  Marzo  1.  ®  de  1866 


+15^— 


BIBUOGR\n\  DE  L\  PRIMERA  IMPRENTA  DE  BUENOS 

AIRES 

Desde  su  fnndaciou  hasta  el  ano  1810  inclusive 
ó 

Catálogo  de  las  producciones  de  la  imprenta  de  Niños  Expó- 
sitos^ con  observaciones  y  noticias   curiosas, 

DESDE   EL   ANO    1781    HASTA    1810, 

Precedida  de  una  bingraüa  del  virey  don  Juan  José  de  Vértiz  y  de  una 
disertación  sobre  el  orijen  del  arle  de  imprimir  en  América 
y  especialmente  en  el  Rio  de  la  Plata. 

(Continuación.)  (1) 

Este  Almanaque  es  idéntico  en  h  disposición  y  la  f()rm.i 
al  dolaño  1800.  (Véase  el  número  i 09  de  estas  notas  biblio- 
gráficas.) 

Veamos  cuantas  y  cuáles  eran  las  fiestis  que  distraían  de 
sus  quehaceres  á  la  población  de  Buenos  Aires  á  fines  del  si- 
glo pasado. 

Enero.       1.°    La  circuncisión  del  Sei'ior:  dia  demisa,  fj 
6.     La  adoración  de  los  santos  Reyes  —id. — 
31.     San  Pedro  Nolasco  Fundadi)r.     40  horas  en 
la  Merced, 
l..,i;iuo.     2.     La  puriíieacion  de   nuestra    Seiiora:   it"i    / 
misa. 
21.     Miércoles  de  ceniza. 
Si.     San  Matias— ííia  di  rnisa. 
Marzo.      19.     San  José  Esposo  de  nuestra  Señora— día  de 
misay  Indulgencia  plenaria  en  San  Francisco, 
1.    Véase  la  p^J.  29  5. 


PRIMERA  IMFRENTA,  435 

y  40  llorasen  el  Hospital  cuando  hagan  su 
fiesta. 
50.     Viernes  de  Dolores. 
Abril.        5.     Jueves  Santo.     San  Vicente Ferrer.     40  ho- 
ras en   los  tres  dias  últimos  de  la  novena 
cuando  hagan  su  fiesta  en  santo  Domingo. 
7.     Viernes  Santo. 
7.     Sábado  Santo. 

9.     Fiesta  (-f-J  San  Aacacio  y  santa  M.*  Glofes. 
10.     Fí'esía  (+)  San  Ezequiel  Profeta  y  san    Anto- 
nio mártir. 
30.     Santa  Catalina  de  Sena.     Indulgencia  de  40 
horas  en  su  iglesia. 
Mi  YO.    ,     i  ."^    San  Felipe  y  Santiago  apóstoles.    Dia  de  misa, 
3.     La  invención  déla  santa  cruz.     Dia  de  misa. 

14.  San  Bonifacio  y  san  Sabino  mártires,  f  Este 
dia  por  voto  de  esta  ciudad  de  Buenos  Aires,  es 
de  ohligacion  de  oir  misa  en  solo  el  recinto  de 
ella,     (f) 

15.  San  Isidro  Labrador:  dia  de  misa, 
17,     (-f-j    La  Ascención  del  Señor. 

28.  (-J-)  F iestas i  San  3 üsio  Y  san  Germán  Ob. 
40  horas  en  San  Francisco, 

20,     f     Sau  Máximo  obispo.      Dia  de  misa 
30,     f     San  Fernando   Rey  de  España.     Dia  de 
misa. 
JüiMO.        7.     SSmüm.  Corpus  christi.     (  j-^'. 

13.     S.  Antonio  de  Padua.     Dia  de  oir  misa. 

29.  (+)  San  Pedro  y  San  Pablo  Apóstoles -40 
horas  en  la  Catedral. 

JiLio.       10.     El  triunfo  déla  santa  Cruz  y  Nuestra  Señora 


i  •'>  LA  REVISTA  DE   BCENOS  AIRES. 

del  Carmen.     Feriado..    40  horas  en  la  Con- 
cepción cuando  hagan  su  fiesta. 

"2^.     '-\-    Santiago  apóstol  patrón  de  España,   Po- 
tosí, Cliilo,  Mendoza  y  Santiago  del  Estero. 

:2G.     V  Santa  Ana  uaadre  do  nuestra  Señora:  dí'a  de 
misa. 
AfüSTo.      2.     Feriado.  Nuestra  señora  de  los  Angeles.  Jubileo 
en  todas  las  iglesias  de  San  Francisco, 

I  \     (f)  San  Lorenzo  mártir  —dia  de  misa. 

[.'}.     L-{-jAsuncion  de  Nuestra  Señora. 

24.     (f)  San  Bartolomé  Apóstol. 

28.  San  Agustín  Obispo  y  Dr.  y  F:  dia  de  misa, 
50.     (4-j  Santa  Rosa  de  Lima  Patrona  de  las  Indias. 

Sept'brl.  8.     (+)   La    Natividad  de    Nuestra  Señora.    40 
horas  en  San  Juan  y  la  Merced, 
21.     San  Mateo  Apóstol  y  Evang.  dia  de  misa. 

29.  (j)  Dedicación  de  San  Miguel  Arcángel.  40  ho- 
ras en  su  iglesia:  dia  de  misa. 

OcTL'BRE.  12.     Feriado    Nuestra  Señora  del  Pilar.     40  ho- 
ras en  Santo  Domingo. 
rSuvBUK     1.°     (  ,  )     La  fiesta  de  todoG  los  Santos  Patrones 
de  laRioja. 
11.     San    Martin    Ob.  Patrón  de  Buenos  Aires. 
Fiesta  de  precepto  en  esta  ciudad.     40  horas 
en  la  Catedral  en  los  tres  últiinos  dias  de  la  no- 
vina. 
50.     f     San  Andrés  Apóstol.     40   horas  en  san 
Francisco. 
Diciembre  8.     (-f-j  Concepción  du  Nuestra.  Señora  Patrona 
de  España  y  las  indias,  dia  de  misa. 
in.     Misa  votiva  en  la  santa  ig.  Cal.    con  patencia 


I 


trímera    LM^RE^TA.  437 

del  SS.  en  acción  de  gracias  por  el  beneficio 
recibido  en  igual  dia  del  año  1779:  en  que  ha- 
biéndose incendiado  un  almacén  con  3500  qq.de 
pólvora,  no  esperimentó  esta  ciudad  de  Buenos 
Aires  en  sus  edificios  ni  habitantes  daño  alguno 
considerable, 
21.     f    SantoTomas  Ap.Témporaí  dí'a  de  misa. 

25.  (-f  ¡  La  natividad  de  Nuestro  Señor  Jesu- 
cristo. AO  horas  en  Santo  Domingo.  Fiesta 
del  Rosario  por  los  naturales. 

26.  (+)     San  Estevan  Proto  Mártir. 

27.  -J    San  Juan  Ap.  y  Év. :  dia  de  misa, 

28.  f    Los  Santos  Inocentes:  d¿a  de  misa. 
31.     f     San  Silvestre  Papa:  dia  de  mtsa, 

No  se  mencionan  las  cuarenta  horas  en  dias  de  trabajo 
ni  se  incluyen  los  Domingos,  ni  las  fiestas  que  caen  en  estos. 

94.  Novena  devola  dirijida  á  implorar  la  piedad 
y  compasión  del  Buen  Pastor,  y  mejor  detodoslos  pas- 
tores, Jesu-Christo  Hijo  de  Dios  Yivo.  Dispuesto  por 
una  humilde  oveja  suya  que  agradeSida  á  sus  amoro- 
sos silbidos,  desea  le  conozcan  las  almas  por  su  pas- 
tor en  tan  amoroso   Misterio. 

Reimpresa  en  Buenos  Aires.  Con  las  licencias  ne- 
cesarias. En  la  Real  Imprenta  de  Niños  Expósitos. 
Año  de  1798. 

(2Zi  pajimas  en  8  ® ) 
1799. 

95.  Memoria  que   leyó  el    Licenciado    Don  M  i- 

nuel  Belgrano,  abogado  de  los  Reales   Consejos,  y  se- 

:i8 


458  T.A  REVISTA   DE   BUENOS    AIRES. 

crelario  por  S.  M.  del  Real  Consulado  de  esla  Capital 
en  la  sesión  que  celebró  su  Junta  de  Gobierno  c\  14 
de  Junio  de  1798.  Con  el  superior  permiso,  Eu 
Buenos  Aires.  En  la  Real  Imprenta  de  Niños  Espósilos. 
Año  de  1799^ 

(/|9  pííjínas  en  8.  •=* ) 

Una  Real  orden  do  fecha  51  de  marzo  de  1797,  dispuso 
que  el  cuerpo  consular  se  compusiese  e.i  adelante  de  hacen- 
dados y  comerciantes.  Esta  medida  fué  considerada  por 
Bclgrano  como  «ti  principio  de  la  felicidad  de  estas  Provin- 
cias,) no  solo  por  la  participación  que  se  daba  á  los  hacen- 
dados en  el  intento  de  promover  los  intereses  generales  del 
pais,  que  era  incumbencia  de  la  Junta  de  Gobierno,  sino 
también  por  pie  esa  misma  dis,>osision  Real  imponía  al  Con- 
sulado la  obligación  de  proponer  premios  anuales  que  alen- 
tasen á  aquellos  individuos  que  se  mostrasen  mas  celosos  por 
el  mejoramiento  y  ensanche  del  comercio,  la  agricultura  y 
las  artes.  En  consecuencia,  estando  obligado  por  el  art. 
50  de  la  cédula  ereccional  del  consulado  á  escribir  anual- 
mente como  secretayo  de  este,  una  memoria  sobre  alguno 
de  los  objetos  de  la  institución  consular,  tomó  para  asunto 
del  ano  1798,  el  demostrar  la  utilidad  de  la  reunión  de  las 
profesiones  de  comerciantes  y  de  hacendados,  y  el  beneficio 
que  resultaria  de  los  premios  creados  por  la  citada  cédula 
reul. 

Esta  memoria  abunda  en  buenos  principios  de  econo« 
mía  política,  que  son  Ik  i  vulgares;  pero  que  en  los  tiempos 
íu  que  Be'grano  los  emitia  eran  novedades  combalidas  fuer- 
temente por  la  costumbre  y  por  el  monopolio.  El  aboga- 
ba por  ejemplo,  á  favor  de  la  libertad  del  comercio  y  de  la 
concurrencia  Übrede  los  produelos,  pugnando  en  estos  punios 


PRIMERA   IMPRENTA.  439 

con  preocupaciones  poderosas  padecidas  por  hombres  ri- 
cos, de  influencia  social  y  colocados  en  los  primeros  empkos. 
«Muchos,  creen,  diceencFla  memoria  el  secretario  del  con- 
sulado, que  si  se  concede  entera  libertad  para  la  extracción 
de  frutos,  el  pais  quedará  pobre  y  miserable,  y  todo  vendrá 
á  ser  caro  y  se  presentan  á  su  imaginación  un  cuadro  lasti- 
moso que  lo  hacen  pasar  á  las  de  otros,  que  avizorados  con- 
tra todo  lo  nuevo,  ponen  en  movimiento  algunos  resortes 
(}ue  desgracian  los  proyectos  mas  útiles.-)  Para  disipar  es- 
tos ilusorios  temores,  desenvuelve  en  seguida  las  máximas 
liberales  del  economista  Queznay,  y  establece  que  la  policia 
del  comercio  interior  y  exterior  mas  segura  consiste  en  la 
plena  libertad  de  la  concurrencia.  Para  mostrar  particu - 
iarmente  con  relación  á  este  pais,  la  exactitud  de  los  prin- 
cipios adoptados  por  éh  hizo  un  cuadro  de  lo  que  se  palpaba 
y  estaba  á  la  \ista  de  todos  como  fruto  nocivo  de  las  restric- 
ciones á  la  esportacion  en  nombre  de  las  necesidades  del 
consumo  interno  «Los  productos  de  las  cosechas,  dice, 
exeden  en  los  íiños  regulares  en  mucho  di  consumo  de  los 
habitantes,  con  que  no  buscando  eu  otra  parte  su  venta,  se- 
rán perjudiciales  á  este  pais,  y  vendrá  á  suceder  la  carestía 
en  lugar  de  la  abundancia  (como  lo  vimos  pocos  años  ha) 
poruña  razón  muy  obvia,  cual  es,  deque  ninguno  quiere 
encontrar  pérdidas  en  lugar  de  ganancias;  no  habiendo  con- 
sr.mo,  el  labradar  se  halla  en  este  caso,  abandona  por  con- 
siguiente el  cultivo,  y  véase  aquila  escasez  indispeneable- 
Iinente.  Es  pues  precisa  la  extracción,  y  esta  toca  al  co- 
merciante, que  por  este  medio  suple  la  falta  de  consumido- 
res, dando  valor  á  todas  las  producciones,  adquiriendo  ga- 
naiicius  para  si  y  proporcionándolas  al  labrador.» 
— 


Á  o  Lv  nKvisTA  nn  buenos  aiues. 

pais  no  reconoce  límitos.  Aconseja  la  forimcion  de  socie- 
dades económicas,  las  csposiciones  públicas  de  las  obras  de 
las  arles  mecánicas,  la  mi'jora  de  las  prácticas  agrícolas,  el 
refinamiento  délas  lanas  indíjenas,  y  por  último  la  difusión 
de  1j  instrucción  en  todas  las  clases  de  la  sociedad.  A  este 
último  respecto  dice  con  elocuencia:  tQuela  ilustración  ge- 
neral y  las  lucos  so  difundan  para  todos,  que  todos  se  ins- 
truyan, que  adquieran  idea^;  que  ni  el  labrador  ni  el  comer- 
ciante ni  el  artista  ignore  lo  que  le  corresponde,  que  unos  y 
otros  procuren  no  apegarse  tan  íntimamente  á  los  pensa- 
mientos de  sus  antepasados,  los  cuales  solo  deben  adoptarse 
cuando  conviniese,  y  cuando  no,  desecharlos  y  abandonar- 
los. Lo  que  fué  úlil  en  otro  tiempo,  ahora  es  perjudicial, 
las  costumbres  varían,  los  usos  igualmente,  y  todo  de  tiem- 
po en  tiempo  cambia  sin  que  en  esto  haya  mas  misterio  que 
el  de  la  vicisitud  de  las  cosas  humanas. » 

Obra  humana  es  también  este  trabajo  de  Belgrano  y  por 
consiguiente  no  falta  en  él  un  lunar  que  le  desluce.  Discur- 
riendo Tpágs.  .^1  y  3:2)  sobre  las  causas  qne  militaban  contra 
el  progreso  y  la  dignidad  de  las  artes  mecánicas,  encuentra 
una  de  ellas  en  la  resistencia  que  oponían  los  hombres  blan- 
cos á  asociarse  en  los  talleres  con  los  de  color,  y  sugiere  co- 
mo remedió  á  esta  preocupación,  «el  separar  de  las  artes  á  las 
raza  de  negros  y  mulatos,  y  destinar  á  estos  para  la  lahran- 
za  y  otros  oficios.»  Pero  esto  es  materia,  ánade,  para  mu- 
chas diserlacidnes», — y  con  estas  palabras  se  aparta  por  for- 
tuna de  este  camino  en  que  comenzaba  á  deslíxarse  aquel 
hombre  t:in  humano  y  que  tan  amigo  se  mostró  gtMienihncn- 
te  dt'l  principio  de  igualdad  entre  sus  semejantes. 

1^1  sesión  en  que  se  leyó  esta  memoria  fué  solemne. 
Asistieron  á  ella  el  Virey,  los  Tribunales  y  Corporaciones  y 


ÍRlMERA    IMPRENTA,  441 

muchos  vecinos  notables  convocados  de  antemano  por  me- 
dio de  carteles.  El  Señor  Olaguer  Feíiú  que  gobernaba  en- 
tonces, manifestó  el  deseo  de  que  se  diera  á  luz  el  discurso 
que  habia  oido  con  agrtido,  y  á  consecuencia  de  esta  indica- 
ción se  lo  consagró  el  autor,  como  se  vé  en  lajprimera  página, 
por  medio  de  una  dedicatoria  cuya  fecha  es  de  ^2  de  Junio 
de  1798. 

96  Constituciones  de  la  Real  congregación  del 
alumbrado  y  vela  continua  del  Santísimo  Sacramento 
reservado  en  los  santos  sagrarios,  fundada  en  Madrid 
el  año  1789.  Por  los  Reyes  nuestro  Señores,  y  esta- 
blecida ahora  en  la  santa  iglesia  Catedral  de  la  capital 
de  Buenos  Aires,  con  algunas  adiciones  respectivas,  y 
análogas  al  espíritu  de  tan  piadoso  instituto. 

Con  las  respectivas  aprobaciones  de  las  autorida- 
desG  anónica  y  Real;  y  licencias  necesarias  para  su 
impresión. 

En  Buenos  Aires.  En  la  Real  imprenta  de  Niños 
Expósitos.     M.DGC.XC.1X. 

(XII  pág«  in  li\) 

97  Poesías  Místicas  leolójico  morales,  que  para 
el  aprovecbamíenlo  espiritual,  escribió  el  Capellán 
de  la  Real  Armada  doctor  don  Juan  Manuel  Fernandez 
Agüero  y  Echave.  Con  el  superior  permiso]  impreso 
en  Buenos  Aires:  en  la  Real  imprenta  de  Niños  Expó- 
sitos, año  1799, 

{tik  pág.  in  8/) 

Según  se  infiere  de  la  dedicatoria  al  señor  Obispo  de 
Córdoba  delTucuman,  estos  «místicos  poemas»  fueron  con- 


4íí2  Li    REVISTA    DE   BUENOS   AIRES. 

cébidos  y  escritos  en  esa  ciudnd.  En  la  \)a¿.  1G  se  cncuen- 
Ira  una^losp,  en  décimas,  del  salmo  Miserere,  en  las  cuales 
quiso  el  señor  Agüero  rivalizar  con  las  del  Obispo  Asamor 
tan  populares  en  Buenos  Aires  desde  que  se  reimprimieron 
aqui  en  el  año  1797.  Lamas  aséctica  de  las  composiciones 
«místicas»  tiene  por^lilulo-  avisos  al  pecador  sumerj ido  en  la 
culpa  y  de  la  muerle  oíuítiado;  romance  ensípido  y  cansad  o 
del  cual  puede  juzgarse  por  la  muestra  siguiente. 

Los  peligros   de  la  vida 

Es  imposible  Ci)n  la  líos; 

Ella  es  mas  frágil  que  el  vidrio 

Cristalino,  y  delicado: 

No  hay   precaución,  no  hay  arbitrio 

Para  poder  evitarlos; 

Los  males  son  infinitos 

Nadie  puede  calcularlos: 

No  alcanza  la  medicina 

Á  preservar  nuestros  dar»os; 

Suele  causar  nuestra  ruina 

Cuando  evitarla  ha  intentado 

Eáta  colección  de  versos  tiene  su  mérito  bajo  uu  aspec- 
to quenada  tiene  que  ver  con  la  pocsia.  Ella  nos  muestra 
el  gran  vuelo  que  dieron  algunos  espiritus  en  ideas  y  crehu- 
elas, á  consecuencia  del  réjimen  político  y  social  establecido 
por  la  revolución.  El  misyio  doctor  Agüero,  autor  de  los 
poesías  místicas,  se  halaba  de  profea()r  de  fíiosoüa  en  In 
Universidad,  cuando  estalló  en  la.  noche  del  19  de  marzo  do 
1823  una  asonada  contra  el  Gobierno  de  que  era  ministro 
el  señor  lUvadavia.  Los  hipócritas  que  movieron  aquel  escán- 
dalo, hicieron  gritar  ¿los  revoltosos  en  medio  de  lu oscuridad 


PRIMERA  IMPRENTA.  445 

de  la  noche:  «viva  la  religión,») creyendo  que  estas  voces 
serian  simpáticas  ala  población  y  que  con  ellas  aumentarían 
el  número  de  sus  prosélitos.  La  revolución  fué  sofocada  y 
sirvió  para  dar  mayor  fuerza  moral  á  la  sabia  administración 
de  entonces.  El  doctor  Agüero  dictaba  casualmente  en  aque- 
llos dias  el  cap'tulo  V.  de  la  ideología  abstractiva^  ocupán- 
dose en  demostrar  que  «las  ideas  teolójicas  no  son  base  de  la 
moral.»  Exilado  por  la  materia  y  considerando  los  peligros 
que  habia  corrido  el  adelanto  del  pais  con  aquella  subleva- 
ción clandestina  de  tan  malos  elementos,  púsose  en  pié  el 
Catedrático  é  improvisó  la  siguiente  espinela,  recomendando 
á  sus  discípulos  que  la  cantasen  al  son  de  la  lira: 

El  estúpido  que  grita 

¡Se  acaba  la  religión! 

La  tiene  ó  no  en  corazón? 

Si  la  tiene  ¿quien  la  quitó? 

Sino  la  tiene,  maldita 

Por  siempre  la  hipocresía. 

Que  á  pre testo  de  heregia 

SaciiGca  la  moral. 

¿Quieres  huir  este  mal? 

Simpatizada  porfía. 
Las  «poesías  místicas»  no  eran  el  primer  ensayo  métrico 
de  nuestro  maestro.     En  otro  lugar  de  esta  bibliografía  se 
hallara  el  titulo  de  las   «poesías  fúnebres,  •'  que  consagró 
la   memoria  del  Virey  Meló  de  Portugal,  impresas  en  Í79h 

98.  Carta  pastoral,  que  el  ilustrísimo  Señor  Dr. 
Fr.  Joseph  Antonio  de  San  Alberto,  de!  '^^onsejo  de  S. 
M.  y  dignísimo  Arzobispo  de  la  Plata  dirije  á  lodos  sus 
vicarios,  curas,  tenientes  y  clero,  exorlándolos,  a  que 


i  '(  í  Ll    REVISTA    DE  BCENOS    AIRES 

contribuyan  con  algún  donativo  ó  empréstito  sin  ínte- 
res para  los  actuales  urgencias  de  la  corona,  con  oca- 
sión de  haber  recibido  la  Reul  orden  de  27  de  mayo 
de  98,  expedida  á  este  fin.  Año  1799.  Con  el  supe- 
rior perm¡s('.  En  Buenos  Aires:  En  la  Real  imprenta 
de  Niños  expósitas. 

{i6  pág  í'nS»') 

La  Real  orden  del  27  de  mayo  á  que  se  refiere  el  título 
de  esta  pasiaral,  tenia  por  objeto  alcanzar  de  los  americanos 
un  empréstito  gratuito  á  favor  de  la  corona  de  España,  cuyo 
tesoro  se  hallaba  exhausto  á  consecuencia  de  las  guerras  que 
la  aflijian  desde  años  atrás.  El  Arzobispo  se  senlia  natural- 
mente inclinado  á  hacer  esfuerzos  para  auxi  jar  la  causa  de  su 
monarca  y  de  su  religión,  amenazada,  según  él  mismo  creia 
por  el  enemigo,  pero  se  encontraba- rodeado  de  gente  pobre 
y  en  un  paiscuya  principal  riqueza  provenia  de  las  minas 
del  Cerro  de  Potosí  que  habiae  dado  en  agua.  En  este  confli- 
to,  recurrió  alas  rentas  del  Arzobispado  y  dio  de  ellas, en  ca- 
lidad de  adelanto  sóbrelos  donativos  que  esperaba  recibir 
de  su  clero,  la  cantidad  de  200,000  reales  de  vellón,  en 
nombre  de  los  clérigos,  viudas,  huérfanos  y  vecinos  pobres 
de  Chuquisaca,  Cochabamba,  Potosí,  Oruro  yTarija. 

A  esta  suma  consiguió  añadir  el  Arzobispo  la  de  otros 
donativos:  uno  de  2000  pesos,  suscrito  por  algunos  curas 
([ue  el  convocó  en  su  palacio,  y  5000  con  que  contribuyó  el 
Cabildo  eclesiástico.  Para  ablandar  á  su  clero,  de  cuya  gene- 
rosidad y  patriotismo  esperaba  el  reembolso  del  adelanto 
sobre  el  empréstito  sin  interés,  hace  el  Pastor  en  *su  carta 
una  pintura  patética  de  la  situación  de  Roma,  reducida  ó  la 
condición  de  la  Jerusalem  de  Jercmias,  después  de  babor  me- 


PRIMERA   IMPRENTA  445 

recido  el  dictado  de  opulenta  capital  del  mundo  católico  y 
señora  de  todas  las  Naciones.  Con  no  menos  eficacia  traza 
el  cuadro  de  los  padecimientos  de  Pió  VI.  «Este  sacerdote 
sumo,  dice,  digno  sucesor  de  san  Pedro  y  fiel  imitador  de 
su  celo,  de  sus  perfecciones  y  trabajos,  se  ve  hoy,  si  ya  no  ha 
muerto  á  violencias  del  dolor  ó  de  la  tiraiiia,  despojado  de 
sus  estados,  arrojado  de  su  silla,  y  peregrino  y  errante  de 
ciudad  en  ciudad,  en  soledades,  cartujas  y  monasterios,  an- 
gustiado, aflijido,  sin  hallar  donde  poner  con  seguridad  el 
pié,  y  sin  otra  esperanza,  talvez,  que  la  de  poner  su  santa 
sede  en  nuestro  reino  de  España  á  la  sombra  y  protección  de 
su  rey  Católico  Carlos  IV.»  El  Pontifice  llorado  casi  por 
muerto,  falleció  efectivamente  fuera  de  sus  Estados  en  aquel 
mismo  año  de  1799. 

99.  Sumario  de  las  gracias  é  indulgencias 
concedidas  á  la  Real  congregación  del  alumbrado  y 
vela  continua  al  Santisimo  sacramento  reservado  en 
los  santos  sagrarios. 

Se  ha  impreso  este  sumario  con  el  pase  del  Señor 
Comisario  de  la  santa  cruzada,  y  licencias  del  Señor 
Ordinario  y  del  Exmo  señor  Virey:  En  Buenos  Aires: 
En  la  Real  imprenta  de  Niños  expósitos,  año,  1799. 

Una  hoja  única  de  papel,  impreso  en  tres  columnas  divididas  por 
una  guardita  vertical  y  otra  que  rodea  toda  la  composición.  Gl  ancho  de 
los  renglones  es  de  38  centimetros  y  el  largo  de  55, 

(año  Í800J 

100.  Almanak  y  kalendario  general  de  cuartos 
de  Luna,  según  el  meridiano  de  Buenos  Aires.  Para 
el  año  de  1800.  Compuesto  por  don  Juan  Alsina  Agri- 
mensor general  de  este   Vireynato  y  2*.  Director  de 


44(3  LA  HEVISTA  DC  fiCCNOS  AIRI-S. 

la  Acadeiuia  de  Náutica  establecida  por  el    Real  Con- 
suhdo  de  esta  capital. 

Con  el  superior  permiso  Bn  Buenos  Aires:  En 
la  Real  imprenta  de  Niños  Expósitos. 

(8^.  ^     No  hemos  visto  mas  que  la  carátula  ) 

10!.  Carla  apologética,  que  en  contestación  .i 
UD  amigo,  escribe  el  autor  de  los  Discursos  varios, 

(12  pág.  in  Zi.  ®  sin  foliatura.) 

Al  fin:  con  superior  permiso,  En  Buenos  Aires: 
En  la  Real  imprenta  de  Niños  Expósitos.  Año  de  1800. 

102.  Catecismo  de  doctrina  christiana  en  gua- 
raní y  cnstellano.  Para  el  uso  de  los  curas  doctrine- 
ros de  indios  de  las  naciones  guaraníes  de  las  pro- 
vincias del  Paraguay,  pueblos  de  Misiones  del  Uru- 
guay y  Paraná,  Santa  Cruz  de  la  Sierra,  naciones  de 
Chiquitos,  Mataguayos,  y  provincias  de  San  Pablo  de 
los  portugueses,  é  instrucción  de  los  mismos  Pueblos. 
Que  da  á  luz  el  M.  R.  P.  Fr.  Joseph  Beroal,  predica- 
dor general,  ex  cura  doctrinero,  ex-definidor,  y  ac- 
tual Ministro  Provincial  de  esta  Provincia  de  Nuestra 
Señora  de  la  Asunción  del  Paraguay,  del  orden  de  N. 
S.  P.  S.  Francisco  de  Menores  observantes.  Con  las 
licencias  necesarias.  En  la  Real  imprenta  de  los  Ni- 
ños Expósitos:  Año  de  1800. 

(179  pli'¿,  in  8.  o  —16  p5g.  sin  foliatura  que  contienen  el  título,  las 

censuras  y  el  prólogo,  y  h  también  sin  foliatura,  al  fin,* 

con  el  infice  correcciones  y  una  nota. 

ti  Obispo  del  Tucu'nun  don  Ángel   Mariano  Moscoso, 


PRIMERA    IMPRENTA.  447 

concede  40  dias  de  indulgencias  á  los  que  leyeren,  enseñaren 
ó  aprendieren  en  este  catecismo. 

La  dedicatoria  está  dirijida  por  el  autor  al  Exnno.  señor 
don  Gabriel  de  Aviles  y  del  Fierro,  Marques  de  Aviles,  Te- 
niente General  délos  Reales  Ejércitos  de  S.  M.  C.  Virey, 
Gobernador  y  Capitán  General  de  las  Provincias  del  Rio  de 
la  Plata  etc.,  (comoá  amparador  de  pobres  y  protector  de 
humildes.)» 

El  Virey  con  fecha  5  de  mavo  de  1800,  decretó  que  el 
ejemplar  ms,  pasase  á  don  Lucas  Rolon,  intérprete  de  indios 
guaraníes  de  esta  Real  Audiencia,  para  que  espusiese  si  se 
hallaba  conforme  ó  no  á  este  idioma:  El  lo  se  espidió  Ro- 
lon diciendo:  que  habiendo  leido  y  revisado  el  catecismo  con 
la  detenida  escrupulosidad  que  exige  el  cumplimiento  de  mi 
encargo,  y  con  la  atención  que  recomienda  el  particular  mé- 
rito de  esta  obra,  no  encuentra  en  ella  por  lo  que  respecta  á 
su  traduccionv  reparoalguno  que  pueda  impedir  su  impresión 
máxime  cuando  la  edición  que  se  solicita  es  de  gran  necesi- 
dad y  seria  de  mayor  provecho  y  utilidad  para  aquellos  na- 
turales y  sus  doctrineros;  habiendo  enmendado  los  pequeños 
defectos  que  contenían  de  pluma,  se  halla  espedita  para  que 
pueda  ser  de  la  atención  de  V.  E.» 

Al  dia  siguiente  de  este  informe,  otro  decreto  del  Virey 
dispone  que  el  ms.  presentado  pase  á  examen  del  R.  P.  Fr. 
Francisco  Sánchez,  del  orden  de  San  Francisco,  que  era  ca- 
pellán del  palacio  de  Rueños  Aires  y  cuyos  títulos  creemos 
curioso  copiar  en  seguida:  a/>r.  Teólogo  y  Catedrático  actual 
de  prima  del  sutil  Escoto  en  la  Universidad  de  San 
Felipe,  helor  de  Nona  con  privilegio  en  el  Colejio  Mayor  de 
San  Buenaventura  de  Nuestra  Señora  de  Guadalupe  en  la 
provincia  de  los  doce  Apóstoles  del  Perú  de  Lima,  nombrado 


i48  LA  REVISTA  DE   BUENOS  AIRES, 

también  lector  de  la  misma  en  esta  de  la  Asunción  del  Para" 
guay  por  el  Rmo,  Comisario  General^  Examinador  Sindical 
en  las  diócesis  de  Santiago  de  Chile,  y  de  la  de  la  Sma,  Trini- 
dad de  Buenos  AireSy  Teólogo  consultor  del  señor  Gobernador ^ 
\icario  Capitular  y  Provisor  de  este  Obispado  y  Capellán  del 
Exmo.  Sr,  Marques,  de  Añiles,  \irey  de  las  Pro:  indas  del 
Rio  de  la  Plata  etc. 

Este  Padre  de  tanta  campanilla  se  espide,  desde  Palacio, 
el  dia  19  diciendo  que  habiendo  leido  atentamente  la  obra 
sometida  á  su  examen,  y  viéndola  muy  conforme  no  solo  a 
las  Regalías  y  Pragmáticas  de  S.  M.  G.  y  al  espíritu  de  sus 
celosas  y  piadosas  leyes,  sino  también  necesaria  para  la  pro- 
pagación de  nuestra  santa  fé  en  los  fieles  á  quienes  se  dirige 
y  adelantamiento  del  culto  divino,  como  útilísima  para  el 
arreglo  de  sus  costumbres  por  el  Evangelio  y  doctrina  de 
Nuestro  Sañor  Jesu-Christo,  el  único  Redentor,  el  mayor  y 
mejor  Maestro  de  los  hombres,  ciegos  y  sin  él  perdidos  desde 
Adán,  es  de  sentir,  que  lejos  de  encontrar  inconveniente, 
debe  el  Yirey  conceder  el  permiso  que  se  solicita  para  la  im- 
presión de  este  precioso  libro.» 

El  mismo  dia  19  concede  el  Virey  la  impresión  de  este 
catecismo  con  calidad  de  que  el  suplicante  le  presentase  uno 
de  lus  ejemplares  que  se  tirasen  para  que  confrontado  y  es- 
tando conformes  pudiera  permitirse  esponerle  al  público. 

También  el  Ordinario,  que  lo  era  entonces  el  Doctor 
Francisco  Tubau  y  Sala,  concedió  la  licencia  para  que  pudiese 
imprimir  «esta  obrita «  pasando  esta  disposición  por  ante  Don 
Gervacio  Antonio  de  Posadas,  Notario  mayor. 

A  todas  estas  minuciosas  diligencias  siguen  una  circular 
de4  autor,  en  la  calidad  de  Ministro  Provincial  déla  orden, 
cuyo  primer  párrafo  copiamos  en  seguida,  como  una  demos- 


PRIMFRi   IMPFIENTA. 


449 


iracion  tomada  déla  mejor  fuente,  de  las  graves  dificultades 
con  quG  se  toca  cuando  se  quiere  enseñar  nuestros  dogmas 
á  los  salvajes,  dificultades  que  hace  dudar  del  fruto  que  ha-" 
yan  podido  sacar  los  misioneros  católicos  en  América  para 
convencer  de  las  verdades  relijiosas  á  hombres  tan  escasos  de 
ideas  y  hablando  idiomas  pobres,  que  por  otra  parte,  los  pre- 
dicadores mismos  no  conocian  suficientemente.  La  circular 
dice  asi'  «Mandamos  y  ordenamos  que  en  todas  las  Doctri- 
nas pertenecientes'á  nuestra  jurisdicción,  se  observe  un  mis- 
mo método  de  administrar  sacramentos,  catequizar  y  enseñar 
la  Doctrina  Cristiana  á  Los  fieles  é  infieles  para  evitar  de  este 
modo  la  confusión  que  causa  en  aquellos  neófitos  la  diversi- 
dad de  voces  y  espresiones  con  que  seles  proponen  los  miste- 
rios de  nuestra  Santa  Fé,  llegando  algunos  á  pensar  por  su 
ignorancia  que  es  distinta  y  aun  contraria  la  doctrina  del  San- 
tísimo Evangelio  por  la  variedad  de  palabras  con  que  seles 
explica.  Gomo  que  un  indio  de  nación  Charrúa  me  dijo  en 
cierta  ocasión:  Que  no  era  cristiano  porque  Ja  ley  de  Dios  te- 
nía  muchas  vueltas.  Cuyas  vueltas  eran  el  distinto  método 
de  esplicarse  los  Curas  Doctrineros.» 

El  Prólogo  que  sigue  á  la  circular,  da  noticia  indirecta 
de  la  época  en  que  el  autor  vino  á  América,  del  método  que 
siguió,  de  los  colaboradores  que  tuvo  para  formar  su  cate- 
cismo. Con  lespecto  á  lo  primero  dice.  Hará  treinta  y  un 
años  que  vine  de  mi  provincia  de  Cartagena,  siendo  uno  de 
[.  los  cincuenta  Misioneros  que  S.  M.  C.  se  sirvió  nombrar  al 
reemplazo  de  los  ex-Jesuitas  de  las  Misiones  de  los  pueblos 
Guaraníes. »>  En  cuanto  alo  segundo  dice  testualmente  lo 
siguiente  ••  ••  :este  «catecismo  cristiano  está  compuesto  en  la 
mayor  parte  á  imitaci  )n  del  del  Abad  de  Fleuri;  en  cuya 
traducion  he  procurado    cuanto  me  ha  sido  posible  ajustar 


Áf^O  TV  nnvisTA  de  buenos  aires. 

á  la  projiiíJiul  .Kl  Icxlo  dol  idioma  índico.  FJ  Podre  Nues- 
tro Ave  Míiria,  Credo,  M  nidamienlos  y  acto  de  contrición, 
es  del  rezo  que  compuso  el  venerable  P.  Fray  Luis  de  Bola- 
íios,  companero  de  San  Francisco  Solano,  apóstol  de  las  In- 
dias peruanas,  lo  que  tifio  en  frase  propia  te  ofrezco,  lector 
niio,  bien  que  á  costa  de  considerable  trabajo,  pues  para  la 
claridad  y  esplicaeioii  ••••  me  be  valido  de  los  mejores  intér- 
pretes, capaz  de  dar  la  propiedad   y  buen  eslilo  •  •  •  •  etc. 

Según  el  apéndice  al  catálogo  de  la  Biblioteca  dedon  Pe- 
dro de  Angflis»  -obras  en  lengua  guaraní,  este  señor  poseia 
un  m.  s,  al  cual  dá  este  ti'nlo:  «Notas  al  caíecisnioen  es- 
panol  y  guar.iní,  publicado  por  Fray  José  B<M'nal,  P.  Provin- 
cial de  San  Francisco  en  Buenos  Aires.» 

103.  Garla  en  que  se  dá  idea  de  la  obrv^  titulada: 
El  evangelio  en  triunfo,  y  que  se  defiende  contra  las 
preocupaciones  y  la  ignorancia.  Sale  h  luz  sirviendo 
de  original  la  impresa  que  ha  venido  de  Paris.  En 
Buenos  Aires.  En  ía  iniorenta  de  Niños  Expósitos. 
Año  1800.  Se  hallura  en  la  librería  de  don  Antonio 
Ortiz. 

(XIX  págsin/i.®) 

101.  Nuevo  reglamento,  que  su  Magestad  se  ha 
servido  expedir  para  gobierno  del  monte  pió  militar 
en  España   é  indias. 

Reimpreso  en  lUjeno*  Aires.  En  la  Real  im- 
prenta de  Niños  Expósitos.     Año  de  1800. 

(46  pág.  ín  ful.  luiincradas,  )  l\  8¡ti  folialuru.) 

105.^   Análisis  del  ptipel  periódico  intitulado  Te 


PRIMERA.   IMPRENTA.  451 

légrafo  Mercantil,  Rural,  Político,  Económico,  y  Histo- 
riógrafo del  Rio  de  la  Plata  por  don  Francisco  Anto- 
nio Cabello  y  Mesa,  natural  de  la  provincia  de  Extre- 
madura, Coronel  del  regimiento  provincial  fronterizo 
de  infantería  de  Aragón,  en  los  Reinos  del  Perú,  pro- 
tector general  de  los  naturales  de  las  fronteras  de 
Xauxa,  abogado  de  la  Real  Audiencia  de  Lima,  é  incor- 
porado (por  S.  M.)  con  los  de  su  Real  y  supremo  Con- 
sejo de  Castilla,  etc. 

Con  superior  permiso.     En  la  imprenta  Real  de 
Niños  Expósitos.     Año  de  1800. 

(16  págs.  in  Zi,  *^  siu  foliatura.) 

Este  análisis  es  lo  que  hoy  llama  riamos  el  propecto  de, 
Telégrafo.     Gomienzn  por  una  Censura  ó  j'iicio  presentado 
al  Virey  por  el   Regente  de  la  Real  Audiencia,  don  Benito  de 
la  Mata  linares,  apoyando  y  recoinendando,   no  so!o  lo  idea 
de  publicar  nn  pí^riódic'»,  sino  la  de  «formar luego,  luego,  la 
sociedad  patridtica'literaria.'^   propu'^sta   igualmente  por  el 
abogado-coronel,  Cabello  y  Mesa.  uMe  parece  señor  exraode- 
cia  el  oidor  al  Virey,  sobran  en  estos  países  del  mando  de  V.  E. 
rcFortos  para  ocupar  la  prensa  en  el  periódico  que  se  propone 
pues  no  deja  de  abrazar  miicho  en  sus  cláusulas  de  Telégrafo 
Mercantil,  Rural,  Político-Económico,  é  Historiógrafo  del  R, 
de  la  Plata:  y  aunque  al  [principio  y  hasta  queseforme  una  so- 
ciedad de  eruditos,   podrá  no  llenar  el  objeto  del  público  deli- 
cado;   pero  (como  llevo  dichoj  estos  progresos  son  lentos,   y 
con  todo  deben  sostenerse  por  V.  E.  como  que  nunca  se  ocu- 
pará mejor  su  superior  autoridad  que  cuando  proporciona  la 
instrucción  de  sus  subditos,  siendo  ella  el  mejor  auoyo  de  la 


4oi  LA  REVISTA  DE  BlJ£NO$   AIRES. 

Religión  y  Fidelidad,  por  mas  queotras  plumas  delicailas  ha- 
yan querido  sostener,  á  fuer/a  do  ingenio  y  travesura,  la 
opinión  contraria:  siempre  será  útil  y  agradable  ^d  conocer 
los  objetos  de  que  estamos  rodeados,  y  que  tocamos  conti- 
nuamente con  mano  incierta,  los  dalos  de  nuestro  comercio 
activo  y  pasivo,  el  estado  de  nuestra  7?u'/ieria,  de  nuestra  agri- 
cultura y  pesca*  Estas  ideas  y  objetos  bien  combinados  y 
esplicados  deben  ser  interesantes  á  iodo  buen  patriota -- " 
í^iendo  una  especie  de  crueldad  contra  el  linage  humano  la 
indiferencia  de  aíiuellos  que  se  reconcentran  dentro  de  si 
mismos,  para  gozar  del  estéril  fruto  de  sus  meditaciones, 
mirándolo  entretanto  gemir  éntrelas  necesidades  é  itjfor- 
tunios  (|uc  le  cercan  sin  esclarecerle  sobre  los  medios  de  ali- 
\iársel()S.)) 

Ea  visía  de  informe  tan  favorable,  el  Virey  vino  en 
iiODcedKiv  privilegio  esclusivo  d  don  Francisco  Cabello  y  Me- 
sa para  publicar  este  papel  periódico»  con  calidad  de  que  an- 
t 's  de  i;n¡)riinirse  debia  revcer  y  aprobar,  número  por  nú- 
mero, i'l  señor  Regente  ó  en  su  defecto  el  sefioroiJor  don 
Joaquín  l^rnardo  de  Campuzano,  nombrados  ambos  en 
calidad  de  Regidores  y  Censores. 

\A  análisis  ó  prospecto,  es  largo,  insushtancial,  inédito 
hasta  hoy,  presumido  de  erndiío,  hermano  del  signionte  do- 
cumento, inédito  hasta  hoy,  d  '  la  mi^ma  [)luma  y  caletre: 
«Comoáiiii  locü  iiaora,  piihalibaniente  nombrar  los  indivi- 
duos, y  o'.iciali's  (jiie  haiide  eoinj)oner  y  regii  la  sociedad pa^ 
triútic  -literaria  que  con  sabiduri.i  y  permiso  do  la  governa- 
cion  superior  de  estas  pi  ovincias,  intento  establecer;  las  reco*. 
mendablcs  j  rendas  que  eoino  na tibas,  brillan  y  resplandecen  en 
la  muj  erudita  <  ¡lusliv  p  ):ia  de  V.  me  ejecutan  á  proceder 
tau  sin  libertad, para  elegirlo  por  u;io  de  los  socios  que  de- 


PRIMERA  IMPRENTA.  455 

ben  contribuir  su  primera  y  sublime  clase,  que  entiendo  que 
mi  elección,  no  solo  es  acatadisima,  sino  que  no  pudiera  yo 
hacerla  sin  clara  inspiración  del  mayor  numen. 

«Suplico  á  V.  que  la  admita,  sino  como  presente  honrro- 
so  de  mi  voluntad,  sea  por  la  obligación  que  tenemos,  todo 
buen  Patriota,  á  promober  las  felicidades  y  ventajas  de  la 
nación  é  inspirar  entre  las  gentes  las  ideas  heroicas  de  aquel 
sistema  moderno  de  Política  que  (como  á  infalible  termó- 
metro) obserban  vigilantes  las  potencias  cultas. 

Finalmente,  como  mi  deseo  es  asertar  y  pudiera  no  al- 
cansarlo  por  ignorar  como  forastero  en  esta  metrópoli  cua- 
les son  las  Personas  qne  deban  colocarse  entre  el  ca^álago  de 
los  mitmbros  de  la  sociedad;  suplico  á  V.  también  que  reser- 
badamente   me  suscriba  á  continuación  de  la  adjunta  Lista 
los  que  por  su  literatura,  conocimientos  físicos,  mineraló- 
gicos, náuticos,  políticos,  económicos,  mercantiles,  rurales, 
debían  ser  admitidos  en   la  clase  de  Numerarios;  porque  asi 
como  en  un  mismo  prado,  el  perro  halla  la  liebre,  el  buey  la 
yerba  y  el  lagarto  el  espino  asi  también,  en  el  sabio  é  Ilus- 
tre congreso   de  la  sociedad,  es  preciso  tener  Newtones  que 
enseñen  las  matemáticas,  físicos  que  conoscan  las  causas  por 
los  efectos;    astrónomos  que  escudriñen   las  estrellas,  quí- 
micos que  rogistren  las  profundas  grutas  de  la  tierra;  natu- 
ruiirilas  que  obserben   lo  mas  recóndito  de  este  glol)o;  y  en 
una  palabra,  que  la  metafísica,  jurisprudencia,   medicina  y 
cirugía,  la  química,   botánica,   historia  eclesiaslica,   civil  y 
natural,  la  ebiCuencia  sagrada,  y  profana,  y  todos  los  ramos 
de  las  ciencias  y  artes  estén  sentenciados  á  sujetarse  al  es- 
tudio é  indagación  del  ente    racional  que  como  amigo  del 

paíz,  y  amante  de  la  patria,  lucha  continuamente  con  los  erro- 

¿9 


AjA  la  revista  de  buenos  aires. 

res  y   lii;ieblas,   ancioso  de  esc  la  rece  i*  la  esfera  de  la  luz  y 
que  esta  se  difunda  en  pro  de  sus  semejantes. 

Dios  guarde  muchos  años. 
Buenos  i4ires  Mano  6  de  1801 

Francisco  ANTONIO  Cabello. 

Sor.  comandante  don  Miguel  de  Azcuénega: 
Copiado  del  original  autógrafo  con  su  propia   orto- 
grafía.) 

1801 

106.  Telégrafo  mercantil  rural  politico  econó- 
mico, é  historiógrafo  del  Rio  de  la  Plata.  Por  el  co- 
ronel don  Francisco  Ant<)nio  Cabello,  y  Mesa  Abogado 
de  los  Reales  Consejos,  primer  escritor  periódico  de 
estas  Provincias,  y  Reyno  del  Perú  etc.  Con  privile- 
gio exclusivo.  En  la  Real  imprenta  de  Niños  Exp' sitos 
de  Buenos  Aires. 

k  tomos  in  á.  ®  de  280  págs.  316,  260  y  316 

De  este  periódico  se  publicaron,  desde  el  dia  1  *  de  abril  de  1801,  U 
tomos  complotos,  y  terminó  con  el  n®  3  °delT.  5»  correspondiente  al  día 
15  de  octubre  de  1802.  Cada  número  contiene,  generalmente,  8  Pi^g'^. 
aunque  hay  algunos  de  muchas  mas,  como  el  8  '^  del  T.  IV  que  es  de  !\'ó 
pigs.  Aparecía  los  jueves  y  sábados;  pere  desde  el  2  ®  tomo  solo  salió 
los  Domingos  á  razou  de  2  pliegos  impresos  al  mes. 

Esta  publicación  periódica  tenia  por  objeto,  según  la  de- 
claración de  su  KJilor,  adelantar  las  ciencias  y  las  artes,  fun- 
dar una  escuela  filósoGca  que  desterrase  las  formas  bárbaras 
del  escolasticismo,  estenderlos  conociinientos  de  los  agri- 
cultores, é  informar  6  los  lectores  de  todos  ios  progresos 
y  descubriai  entos  nuevos  en  lu  historia,  las  antigüedades 
la  liU  niluray  los  deinas  conocimientos   humanos.     Apesar 


} 


PKIM   KA  IMPRE'VTA.  455 

de  algunas  dificultades  q:io  el  editor  sintió  al  realizar  esta 
idea,  contó  al  fin  con  el  apí)yo  de  doscieritos  treinta  y  seis  sus- 
critores,  459  de  Buenos  Aires  y  los  77  restantes  de  las  de- 
más provincias  del  vireynato.  El  Virey  recomendó  la  publi- 
cación del  Telégrafo  al  Real  Tribunal  del  consulado,  y  este, 
por  la  intervención  de  su  secretario,  le  ofreció  la  mas  com- 
])leta  cooperación  suscribiéndose  por  1 9 ejemplares  y  fran- 
queándotelos papeles  de  su  archivo  particular.  La  misma 
corporacicn  tomó  al  mismo  tiempo  bajo  su  patroncinio  á  la 
«sociedad  patriótico  literaria  y  económica»  promovida  por 
el  Editor  del  Telégrafo,  con  el  objeto  de  ilustrar  al  pnis  en 
todas  las  ciencias,  ramos  de  literatura  y  artes  útiles,  y  de 
proponer  al  gobierno  las  ideas  y  proyectos  que  pudieran  ser 
de  utilidad  al  Rey,  á  los  vasallos  y  á  la  Patria.  Los  miem- 
bros de  esta  sociedad  debian  ser  de  tres  clases:  numerarios 
residentes  en  esta  capital,  socios  corresponsales,  y  ^caballeri- 
tos  alumnos  para  que  se  vayan  haciendo  y  puedan  pasar  á 
numerarios  por  plaza  vacante.»  El  nnmí^ro  de  los  socios  de 
Ja  primera  clase,  incluso  el  Director,  llegaba  á  21.  No  es 
fácil  aver'gua"  hoy  quienes  serian  las  personas  que  entonces 
pudieran  merecer  asociarse  á  una  corporación  literaria  y 
científica;  peroes  de  presumir  que  la  mayor  partí»  de  ellas 
se  encuentran  en  la  lista  del  suscriptores  publicada  en  el  !.• 
número  del  Telégrafo,  y  déla  cual  tómanos  las  siguientes, 
como  capaces,  sin  duda,  de  ilustrar  cualquiera  de  las  materiíis 
á  que  el  periódico  y  la  sociedad  argentina  debian  coníraf  rse- 
l)r.  D.  Domingo  de  Azcnéíinga,  don  José  Joaquín  Araujo, 
don  Félix  de  Gasamayor,  doctor  don  Luis  José  Chorroarin, 
don  Juan  Jo<é  Gasteli,  don  Pedro  Andreíy  García,  doctor  don 
Julián  de  Leiva,  doctor  don  Juan  M.  Lavarden, 'doctor  don  Car- 
los José  Montero,  elR.  P.  Frai  Julián  Perdriel,  don  Pedro  An- 


LA   REVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

tuiiio  Cervino,  don  Manuel  Medrano.     Entre  los  socios  cor- 
responsales contaba  el   Telégrafo  con  el  oidor  Cañete  en 
Potosí,  con  el  naturalista  Ilaenk  en  Cochabamba  y  con  Prego 
de  Oliver  en  Montevideo  y  don  Pedro  Tuella  en  el  Rosario  de 
Santa  Fé.     El  producto  mensual  de  la  subscripción  ¡de  este 
periódico  puede    calcularse  en  500  pesos  fuertes  á  fines  de 
180).  Según  los  datos  comorciales  de  este  mismo  periódico, 
valia  la  resma  de  papel  de  14  á  16  pasos.     Aunque  no  pode- 
mos estimar  el  monto  de  los  costos  de  impresión,  creemos 
que  estos  eran  menos  que  las  entradas,  pues  desde  muy  al 
principio  de  la  vida  del  periódico  pudo  ya  su  editor   ofrecer 
premios  pecuniarios  á  «toda  persona  que  le  presentase  en 
su  despaebo,    y  con  calidad  de  reintegro  algunos  legajos  de 
papeles  inéditos  que  contuviesen   antiguas  fundaciones  de 
ciudades,  pueblos,  conventos,  seminarios»  ele,   De  valor  de 
ciiicuenla  pesos  seria  la  recompensa  obtenida  por  el  pensa- 
dor que  presentase  una  memoria  sobre  cualesquiera  de  los 
seis  puntos  siguientes:  Gomo  progresarán  mas  las  provincias 
argentinas,    4 /en   comercio,  2.°  en   Agricultura,  5.°   eh 
iuduslria,  4.**  en  población,  5.*  en  Navegación»  6.°  en   Poli- 
cia?     Estas  memorias debian  someterse  ante  todo  á  la  cen- 
sura previa  á  que  (^1  Telégrafo  eslaba  sujeto  por  disposición 
superior,  ejereid.i  por  una  especie  de  tribuna!  politico-litera- 
rio  compuesto  de  los  oidores  Campuzano  y  Matalinares,  y 
en   segundo  lugar  á  la  censura  iiulividual  del   Editor.     El 
Gobierno  por  su  [)arte  contribuía  con  medí  las  eficaces  para 
alimentar  el  caudal  de  los  materiales,   recomendando   á  los 
Gefes  de  las  proviníúas  íjue  c;)inu¡iicasen  al   E  litor,   descrip- 
ciones históricas   y   topográficas  de  las  respectivas  jurisdi- 
ciones,  bajo  el  plan  y  el  modelo  propuestos  por  la  redacción 
dí*l  Telégrafo. 


PRIME.U  IMPRENTA.  457 

La  esteiision  misma  del  plan  y  la  variedad  y  abundancia 
de  materiales,  embarazaban  a  veces  al  Editor  que  no  podía 
disponer  sino  de  un  reducido  número  de  pajinas  en  4.^  para 
dará  luz  las  producciones  de  su  pluma  y  de  las  agenas,  y  los 
documentos  inéditos  relativos  á  la  historia  de  estos  países., 
que  se  proponía  roctiílear  por  este  medio.  Veíase  en  la  im- 
posibilidad de  complacer  á  todos  sus  favorecedores,  de  entre 
los  cuales  unos  gustaban  mas  de  las  «noticias  particulares» 
que  délos  rasgos  eruditos;^)  otros  deseaban  no  encontrar  en 
el  periódico  mas  que  opúsculos  consagrados  á  las  ciencias. 
Unos  se  avenían  mal  con  las  materas  tratadas  por  estenso, 
otros  con  los  escritos  reducidos  ó  superíiciales:  El  comer- 
ciante exigía  que  el  Telégrafo  se  conscigrase  esclusivamente 
á  los  precios  corrientes  y  á  las  noticias  del  puerto;  el  chaca- 
rero solicitaba  lo  misnio  con  respecto  á  las  cosechas;  los 
autores  de  comunicados  ponían  el  grito  en  el  cíelo  al  ver 
postergadas,  cortadas  ó  cercenadas  sus  producciones;  pero 
á  todas  estas  voces  y  quejas  oponía  el  Editor  una  serenidad 
estoica,  pi otestando  que,  á  imitación  de  la  Luna  reflejada  en 
el  agua  y  cuya  imagen  [densan  morder  los  perros,  ensorde- 
cería á  sus  ladridos  y  seguiría  su  carrera,  pues  contaba  con 
la  aprobación  de  los  «patriota tas  que  tienen  bien  puestas  las 
entendederas.» 

El  Editor  de  este  perió  líco  contrajo,  sin  embargo,  un 
compromiso  superior  á  sus  fuerzas.  Propuso  realizar  en 
Buenos  Airts  el  pensamiento  concebido  por  los  redactores 
del  Mercurio  Peruano,  sin  poseer  las  iucis,  la  seriedad  de 
carácter  y  las  calidades  literarias  que  distinguieron  á  Una- 
nue  á  Baquijano  y  á  otros  sabios  de  aquella  parte  de  America, 
fundadores  y  sostenedores  de  aquella  afamada  publicación 
periódica.    Don   Francisco   Antonio    Cabello,   natural  de 


458  LA   REVISTA   DE    BUENOS   AIRES. 

Kspnña,  lllósofo  indiferenlc,  primer  escritor  perióüeo  de 
Buenos  Aires  y  de  Luna  y  abogado  de  los  Reales  consejo?, 
conio  él  mismo  se  Ululaba,  era  un  hombre  mas  movedizo 
que  activo,  fácil  en  prometer  y  diestro  en  sacar  partido  per- 
sonal del  trabajo  y  del  patiiolismo  ajenos.  En  su  periódico 
se  nota  una  completa  filia  de  tnélodo.  Las  materias  asina- 
das  unas  sobre  otras  reducen  al  Telégrafo  á  un  verdadero 
cajón  de  sastre  en  que  se  encuentran  con  dificultad  los 
relazos  de  buena  tela  que  por  otra  parlo  abundan  en  sus 
pajinas  dislocadas.  Los  piores  artículos  del  Telégrafo  son 
aquellos  que  pertenecen  al  caletre  de  «Narciso  Fellovio  Can- 
tón,» anagrama  perfecto  del  nombre  y  apellido  dd  primer 
escritor  periódico.  Su  cu'M-da  favorita  era  la  letrilla  festiva, 
de  la  cual  se  valia  para  censurar  con  escasa  dilicadeza  y 
mas  escasa  sal  ática,  las  costumbres  de  los  habitantes  de 
Buenos  Aires,  como  puede  juzgarse  por  la  siguiente  raues- 

Satirilla  festiva. 

Que  Clv^ris  eslé  en  la  iglesia, 
Su  marido  á  trabajar. 
Los  muchachos  en  la  cama, 

Y  la  olla  sin  espumar. 

Lindo  ejemplar  I 

Que  Lucrecia  gaste  bata, 
Mucha  pompa  y  vanidad, 

Y  que  en  cada  |)elo  su  hijo. 
De  liendres  tenga  un  millar. 

Lindo  ejemplar! 

Que  una  madre  riña  á  su  hija 
Por  que  se  quiere  casai*. 


PRIMERA  IMPRENTA.  459 

Y  én  casa  la  deje  sola 

A  su  anchura  y  libertad; 
Lindo  ejemplar! 

Que  su  propio  dormitorio, 
O  en  una  cama  no  mas, 
Duerman  padres  é  hijos  juntos 
Sin  escrupnlosidad: 

Lindo  ejemplar! 

Que  Leonor  tenga  una  hija 
De  presencia  regular, 

Y  con  la  negra  la  envíe 
A  las  tiendas  á  comprar: 

Lindo  ejemplar! 

Que  una  niña  de  diez  años, 
Ni  el  credo  sepa  rezar, 

Y  baile  el  afandangado 
Sin  olvidar  un  compás: 

Lindo  ejemplar! 

Que  en  esta  tierra  muy  pocos 
Se  quieran   matrimoniar, 

Y  en  la  cuna,  diariamente, 
Vengan  niños  á  botar: 

Lindo  ejemplar! 

Que  doncellas  y  casadas, 
Se  pongnn  á  desnudar, 
A  presencia  do  mil  hombres 
Cuando  se  van  á  bañar: 
Lindo  ejemplar! 


400  LA    RKVI9TA   DE    nL'E>OS   AlRrí?, 

Ciie  Porcia  impida  a  su  hija 
El  que  se  pueda  sentar 
Junto  á  Gil,  y  que  en  el  rio 
Se  entre  abrazaila  con  BIis: 
Lindo  ejemplar! 

Que  Isabela  y  Luilovico, 
Cual  Eva  ella,  y  el  Adán, 
Se  presenten  con  lisura 
Y  tal  desonestidad: 

lindo  ejemplar! 

Que  Fátima  chille,  y  brinque 
Si  algún  pescadito  vá 
A  picarla,  y  que  enmudezca 
Cuando  la  pellizca  Juan: 
Lindo  ejemplar  1 

Finnlraente,  que  en  el  rio, 
(cual  si  fuese  un  lupanar) 
Hombres,  mujeres  y  niños, 
Se  echen  juntos  á  nadar: 
Lindo  (jemplar! 

Estos desnaanes del  Olósofo  indiferente,  pasaron  sin  gran 
escándalo  mientras  tuvieron  la  forma  y  el  metro  en  que 
Góngora  ha  pintado  tantas  desnudeces.  Pero,  una  vez,  el 
dia  7  de  octubre  de  1802,  habiendo  llegado  el  Telégrafo  al 
núm  To  segundo  de  su  tomo  V  ,  en  prosa  no  muy  elcginte  y 
con  IVA  raciocinio  pobrísimo,  acertó  á  escribir  un  artículo 
con  el  cual  sublevó  el  amor  propio  de  todos  los  vecinos  de 
Buenos  Aires,  tanto  peninsulares  como  nacidos  en  el  pais. 
Según  dicho  articulo  no  existia  bajo  el  sol  un  lugar  iirasapro- 


PRIMER4  IMPRENTA.  461 

pósito  que  (ste  Rio  do  la  Plata  para  fomentar  la  liarnganeria 
de  los  cslrangeros,  á  causa  de  la  abundancia  de  los  alimentos 
y  de  la  superabundancia  de  mujeres  solteras,  y  amigas  de  la 
ociosidad  y  del  lujo.  Y  para  remediar  este  mal  se  proponia 
en  el  mismo  artículo  la  erección  de  pueblos  en  la  costa  pa- 
tagónica a  donde  se  destinasen,  después  de  empadronados  y 
casados,  todos  los  solteros  españoles,  existenteseii  el  pais,  ba- 
jo la  pena  de  regrcvso  forzado  á  la  península  para  aquellos  que 
no  aceptasen  la  mano  de  una  porteña  pobre  y  no  tuvieran  por 
conveniente  establecerse  en  las  bahías  de  San  Julián  ó  de  San 
Matías.  Este  artículo  mal  concebido  y  cuyo  análisis  crítico 
puede  leerse  en  el  primer  número  del  «Semanario de  agricul- 
tura, industria  y  comercio»,  causó  la  muerte  del  «Ttílégaafo 
Mercantil»,  pues  se  suspendió  su  publicacian  de  orden  espre- 
sa del  Virey  en  desagravio  de  los  ofendidos. 

Apesar  de  la  incompetencia  del  Editor  y  de  los  grandes 
defectos  de  queso  resiente  el  Telégrafo,  es  preciso  confesar 
que  su  aparición  sefiala  una  época  de  progreso,  y  que  desper- 
tando la  curiosidad  porla|lecturayla  ambición  natural  de  pro- 
ducir para  la  prensa,  dio  un  impulso  visible  á  los  espíritus 
y  alas  ideas.  En  sus  páginas  aparecieron  por  primera  vez, 
la  oda  de  Labarden  al  Rio  Paraná,  fábulas  de  Ascué- 
iiaga  y  composiciones  de  Prego  de  Oiiver  y  de  Medrano  que 
no  son  despreciables  y  honran  por  el  contrario  los  prime- 
ros ensayos  de  la  musa  patria.  Alii  se  encuenlra  también 
la  descripción  de  algunas  ciudades  argentinas  y  de  varias 
provincias  de  su  territorio;  diversos  trabajos  del  natura- 
lista Haenke;  las  primeras  observaciones  meteorológicas 
que  se  hayan  dado  á  luz  en  Buenos  Aires,  é  importantes 
y  curiosos  datos  aislados  acerca  de  las'prácticas  comerciales 
y  del  precio  de  li)s  objetos  de  producción  y  de  consumo  en 


402  LA  REVISTA    DE   UUENOS   AIRES. 

toda  la  ostensión  del  Vireynato.  lüsta  inasn  de  maliTias, 
aunque  reunidas  sin  discernimiento,  hace  que  la  eolpccion  de 
pajinas  impresas  en  que  se  encuentran,  se  considere  como  una 
preciosidad  digna  de  buscarse  y  de  conservarse  por  los  aíi- 
cionados  á  esludios  nacionales  retrospectivos. 

Cierta  vislumbre  de  un  orden  nuevo  se  apercibe  al  tra- 
vés de  b)s  números  del  Telégrafo,  y  la  impresión  deGnitiva 
de  su  leclura  esplica  el  sentido  y  la  intensión  del  epigrafe  con 
que  se  encabeza  el  primer  articulo  viue  apareció  en  él  y  que 
copiamos  al  pié  de  la  letra,  dejando  al  traductor  la  respon- 
sabilidad de  la  exactilud,  pues  es  tomado  de  Tibulo. 

Al  inocente  asido  ala  cadena 
La  esperanza  consuela  y  acaricia, 
Suena  el  hierro  en  los  pies  y  dale  pena; 
Mas  cania  confiado  en  lo  Justicia, 

107.  Análisis  al  papel  periódico  intitulado— Tra- 
tndo  de  filosofía  natural^  por  Don  Juan  Alsina  — Bue- 
nos Aires  I80J  in  4.  ° 

Catálogo  de  Angelis,  página  90- 

1802. 

108.  Ejercicio  de  aritmética,  geometría  elemen- 
tal, trigonometría  plana,  geometría  práctica,  trigono- 
metria  esférica,  cosmografía,  geografía,  ó  descripción 
del  globo,  navegación,  álgebra  y  su  aplicación  á  la 
aritmética  y  Geometría,  y  secciones  cónicas,  que  han 
de  tener  on  la  Escuela  de  náutica  establecida  en  el 
Real  Consulado  de  esta  Capital,  Don  Miguel  Cuyar, 
Don  Cayetano  Alvarez,  Don  Francisco  Cruz,  Don  Fé- 


PRIMERA  IMPRENTA.  465 

liz  Arauz,  don  Pascual  Lazcano,  don  Jacinto  Cuesta, 
don  Francisco  Xavier  Igarzabal,  don  Manuel  Ruiz  41  - 
bin,  don  Francisco  Fernandez,  don  Benito  González 
Rivadabia,  don  Juan  Joseph  Elizalde,  don  Agustin 
Herrera,  don  Sebastian  Villalba,  don  Benito  Goyena, 
don  Pedro  Gordilio,  don  Ventura  Llorenti.  Presi- 
diéndolos don  Pedro  Cervino,  Director  de  la  misma 
escuela. 

Con  el  superior  permiso,  impreso  en  Buenos  Ai- 
res: En  la  Real  imprenta  de  los  Niños  expósitos:  Año 
de  1802. 

(XXVmpágs.in/i®) 

La  escuela  de  Náutica  se  abrió  con  quince  discípulos, 
bajo  la  dirección  del  ingeniero  geógrafo  don  Pedro  Cervino 
el  dia  26  de  noviembre  del  año  1799  y  bajo  los  auspicios  del 
Consulado  á  inslanc-as  del  secretario  de  este  Tribunal,  don 
Manuel  Belgrano. 

La  Corte  de  España  se  negó  á  prestar  consentimiento 
para  que  esta  Escuela  continuase,  de  manera  que  solo  se  dic- 
tó en  ella  un  curso  de  28  meses,  cuyos  exámenes  tuvieron  lu- 
gar del  iO  aH5  de  marzo  de  4802. 

^  El  periódico  de  aquel  tiempo,  el  Telégrafo,  nos  ha  con- 
servado el  elocuente  discurso  pronunciado  por  Belgrano  en 
aquella  ocasión,  en  el  cual,  después  de  demostrar  las  venta- 
jas que  reportará  el  pais  con  aquel  establecimiento  y  de  ha- 
cer la  historia  de  su  fundación,  tributa  al  Director  loselojios 
que  realmente  merecía.  Cervino  desempeñó,  casi  solo,  las 
funciones  de  maestro,  sin  sueldo,  trabajando  cinco  horas 
diarias  y  puniendo  ios  instrumentos  y  libros  de  su  uso  y  pro- 
piedad particular,  á  disposición  de  sus  alumnos,     Pero  estos 


4Ci  Li    REVISTA   DE   BÜK.NOS    AIRES. 

sacriGcios,  ju-opios  de  un  hombre  honra  lo  é  iiistriiido,  si  no 
fikTon  atendidos  por  la  Corle  alcanzáronla  mayor  recom- 
pensa á  que  podía  aspirar  el  profesor,  puesto  que  el  pueblo 
de  Buenos  Aires,  convocado  en  gran  núinero  en  los  salones 
Consulares  pi Id  presenciar  los  exámenes  de  ciencias  hasta 
allí  tan  desconocidas,  oyó  de  boca  del  sincero  y  nobilísimo 
Bi'lgrano.  llamar  á  Cervino:  «el  Director  desinteresado,  el 
sabio  Director,  el  aplicado  Director.»  Nada  es  tan  glorio- 
so como  la  alabanza  recibida  do  aquel  que  también  es  digno 
de  ella. 

Cervino  cooperó  con  interesantes  artículos  económicos  á 
la  redacción  del  Sema/iarío  de  don  Hipólito  Vieytes  y  en  ellos, 
bajo  el  seudónimo  de  Cipriano  Orden  Vetoño  anagrama  de 
Pedro  Antonio  Cervino)  derramó  sanas  ideas  sobre  la  distri- 
bución y  deslinde  de  las  tierras,  ideas  que  no  fueron  perdi- 
das para  los  meritorios  fundadores  de  la  «comisión  Topo- 
gráfica.»» 

Cuando  se  escriba  la  biografía  de  don  Félix  de  Azara  con 
la  detención  merecida,  se  le  rodeara,  naturalmente^,  desús 
amigos,  compañeros  y  colaboradores,  y  entre  estos  aparece- 
rá en  primera  línea  el  señor  don  Pedro  [Cervino,  cuyo  nom- 
bre está  ligado  ai  progreso  y  á  la  mejora  de  nuestro  pais. 

109.     Semanario  de  agricultura,   industria  y  co 
inercio.     Con  superior  permiso.     Buenos  Aires,     En 
la  Real  imprenta  de  Niños  Expósitos,  Años  de  180^-- 
1807. 

(5  tomos  in  Zi.®  ) 

El  primer  númert)  de  este  periódico  apareció  el  día  G  de 
octubra  de  1802  precedido  de  un  -prospecto»  firmado  por 
don  Juan   Hipólito  Vieytes.     Salia  un  númeropor  semana^ 


PRIMERA  IMPRENTA.  465 

de  8  páginas,  á  razón  de  un  peso  mensual  para  cada  subs- 
critor en  Buenos  /Vires.  Terminó  con  el  número  218,  cor- 
respondiente al  dia  41  de  febrero  de  1807»  á  consecuencia 
déla  toma  de  Montevideo  por  las  fuerzas  británicas. 

El  Semanario  eclipsó  completamente  al  Telégrafo,  Víey- 
tes  se  manifestó  eji  su  reducción  entendido,  juicioso,  infa- 
tigable y  metódico:   y  aunque  alguna  vez  se  que^ó  del  aisla- 
miento en  que  lo  dejaban  aun  aquellas  personas  mas  inme- 
diatamente interesadas  en  las  materias  sobre   que  escribía, 
tuvo  la  satisfacción  de  merecer  el  aplauso  de  varios  ciudada- 
nos respetables  que  le  reconocieron  el  mérito  que  contraía 
ante  el  pais  promoviendo  sus  intereses  primordiales.     Al  co- 
menzar el  tomo  segundo,  don  Pedro  Cervino,   escribiendo 
sobre  «deslindes  de  las  posesiones  rurales,»  reconocía  que 
«al  Semanario  se  debían  algunos  establecimientos  útiles  y  que 
era  probable  que  no  se  hubiese  pensado  en  establecer  otros 
mas  como  ya  se  pensaba  si  no  hubiese  salido  á  luz  este  apré- 
ciable  periódico. »     «<1:1  ruido  de  las  armas,  dijo  don  Manuel 
Belgrano  en  el  prospecto  del  Correo  de  comercio  que  redactó 
durante  el  ano  de  1810,  alejó  de  nosotros  un  periódico  útilí- 
simo con  que  los  conocimientos  lograban  extenderse  en  la 
materia  mas  importante  ala  felicidad  de  estas  Provincias:  tal 
fué  el  Semanario  de  agricultura  cuyo  editor  se    conservará 
siempre  en  nu(  stra  memoria,  particularmente  en  la  de  los 
que  hemos  visto  á  algunos  de  nuestros  labradores  haber  pues- 
to en  práctica  sus  saludables  lecciones  y  consejos,   de  que  no 
pocas  ventajas  han  resultado. )> 

El  Senianario  abunda  en  artículos  que  hoy  mismo  pueden 
ieerse  con  interés  y  provecho,  tratando  dif  re ü tes  puntos  con- 
venieiites  á  la  industiii  y  al  comercio  en  general  y  especial- 
mente desde  el  pu:ito  de  vista  de  las  necesidades  de  este  pais. 


46G  LA    REVISTA  DE   BUENOS   AIRES. 

Combatió  los  vicios  de  la  educación  éliizo  esfuerzos  genero- 
sos para  demostrar  la  n  cesidad  que  tenían  nuestros  padres 
de  dirijirnos  por  el  camino  de  las  artes  mecánicas.  Esplicó 
los  mejores  procedimientos  en  muchas  industrias  atrasadas  ó 
desconocidas  en  el  pais;  abogó  largamente  por  la  mejora  de 
las  lanas  por  medio  de  la  cruza  con  animales  de  razas  mas 
perfectas,  y  por  l;i  aclimatncion  y  domesticación  de  las  alpacas 
y  vicuñas:  derramó  cuanta  noción  elemental  le  fué  posible 
sobre  los  fenómenes  que  estudia  la  química,  mostrando  la 
importancia  del  conoL'imiento  de  esta  ciencia  para  hacer 
progresar  la  agricultura,  etc.  etc. 

Pero,  entre  todos  los  ramos  á  que  se  contrajo  el  sema-' 
nario,  este  último  fué  el  de  su  predilección,  impresionado  co- 
mo estaba  su  redactor  de  la  ignorancia,  de  la  desidia  en  que 
nuestros  agricultores  estaban  envueltos,  situación  dolorosa 
que  él  sabe  pintar  con  colores  vivos;  «si  se  tiende  la  vista,  di- 
ce en  su  prospecto,  por  la  vasta  esteasioa  de  estas  campa- 
ñas, al  instante  se  presenta  la  trióle  situación  del  labrador: 
iste  aunque  dueño  al)s(duto  de  una  porción  de  tierra, 
tapa'A  en  oirás  partes  de  jnaníener  un  potentado,  vive  ea  ella 
cscasamen:e  y  se  llalla  sin  recurso  y  siíi  auxilio  para  hacerla 
producir  una  porción  de  frufos  apreciables  que  podrían  hacer 
lafelisida  de  u  la  familia:  desconoce  enteramMitc  l;>do  gene  • 
po  de  inlus'rias;  labra  sol  Hílente  aqnellti  pequeña  porción 
que  considera  necesaria  á  su  sustento,  lo  que  es  peor,  des- 
conoce enteramente  aquel  deseo  que  nace  con  los  hombres  de 
aumentar  sus  comodidades  y  sus  bienea.  Triste  situación  que 
mantendrá  á  nu«  stra  América,  en  la  infaacía  por  un  tiempo 
ilimitado,  si  de  común  acuerdo  níiocurrimos  á  inflamar 
el  corazón  del  labrador  haciéndole  rec<M"ilar  del  letargo  en 
que  le  ha  sepultado  la  iuaccio  ).» 


PRIMERA  IMPRENTA.  467 

Para  conseguir  este  fin  concibió  Vieytes  la  idea  de  es- 
tablecer una  escuela  de  agricultura  teórica -práctica  en 
cada  parroquia  del  Vireynato,  y 'redactó  una  cartilla  rural, 
con  el  título  de  «Lecciones  elementales  de  agricultura  por 
preguntas  y  repuestas,  para  el  uso  de  los  jóvenes  de  estas 
campañas,»  las  cuales  comenzaron  á  ver  la  luz  en  el  número 
44.  (T.  l.^)del  Semanario. 

La  tendencia  practica  de  este  periódico  era  tan  señalada, 
que  apesar  de  la  mucha  afición  en  esta  ciudad  á  las  obras 
de  imaginación,  negó  sus  columnas  á  toda  composición  en 
verso,  aun  esponiéndose  á  quebrar  con  personas  respetables 
que  podian   prestarle   una  cooperación  útil  en  sus  trabajos 
de  periodista  serio.     En  este  caso  se  hallaba,  por  ejemplo 
un  vecino  del  Rosario  de  Santa  Fé,  hombre  estudioso,  cono- 
cido ya  por  una  excelente  descripción  de  aquel  departamento 
publicada  en  el  T-  S"*.  del  Telégraf  >  mercantil   y  aOcionado  á 
metrificar.     Empeñábase  en  dar  á  luz  en  el  Semanario  un 
soneto f  probablemente  sobre  las  delicias  de  la  vida  del  campo, 
y  Vieytes  se  negó  á  este  inocente  deseo  con  las  siguientes  ra- 
zones que  tomamos  de  la  postdata  de  una  esquela  autógrafa  q,ue 
generaos  á  la  vista-     xEl  objeto  del  soneto  es  análogo  al  pe- 
riódico; pero  no  he  dado  hasta  ahora  versj    niiíguao,    y   de 
hacerlo  tendría  un  millar  de  quejosos  á  los  que  me  he  negado 
enteramente  sobre  este  mismo  asunto.» 

Don  Hipólito  Vieytes  fué  alumno  delcolejiode  San  Gar- 
los y  estudió  filosofía  entre  los  años  1777  y  4779  bajo  la  direc- 
ción del  maestro  don  Garlos  Posse.  Parece  que  no  habiendo 
tenido  vocación  ni  por  la  carrera  del  aliar  ni  por  la  del  fo- 
ro, quedó  en  la  situación  que  el  mismo  pinta  en  la  pá¿ina  29 
y  30  del  primer  tomo  del  Semanario,  que  eabia  á  aquellos 
jóvenes  que  después  de  haberse  llenado  1 1  cabeza  do  Gram  i 


468  Li   REVISTA  DE    BCEiNOS   AIRES. 

tica  latina  y  de  sutilezas  escolásticas  se  encontraban  con  bar- 
ba en  la  cara,  con  veinte  anos  de  edad  y  sin  ocupación  algu- 
na.    No  sabemos  cómo  nació  en  él  la  propensión  a  los  estu- 
dios en  que  tanto  se  distinguió  después;   pero  en  cuanto  á 
quiénes  fueron  sus  maestros  él  mismo  absuelve  esta  duda  ci- 
tando en  los  artículos  del  Semanario  á  los  mejores  econo- 
mistas y  agrónomas  europeos,  y  las  obras  mas  acreditadas 
sobre  la  industria  y  las  ciencias  de  aplicación.     En  la  revo- 
lución tomó  una  parte  muy  principal  como  puede  verse  en  el 
único  ensayo  biográflco  de  este  meritorio  ciudadano  que  se 
baya  trozado  b;>sta    ahora,  y  se  rejistra  en  la   página  111  del 
tomo  Vil  de  la  Biblioteca  Americana   ("1860).     Falleció  en  el 
año  1815. 

110.  Pronluario,  6  extracto  del  ejercicio,  y  evo- 
luciones de  la  caballeriu  conforme  á  la  Real  ordenanza 
de  8  de  Julio  de  1774,  formado  por  el  Señor  Marques 
(le  Sobremonte,  subinspector  general  del  Vireynato  de 
Buenos  Aires  para  la  mas  fácil  instrucción  de  los  Reji- 
mientos  de  Voluntarios  de  cnbaiJeria,  ó  Milicias  re,í.la- 
das  de  la  sub-inspeccion  general  de  su  cargo  en  conse- 
cuencia del  Real  Reglamento  de  14  de  enero  de  1801 , 
con  las  señales  de  espada  para  el  uso  de  los  loques 
de  infantería,  caballeria,  y  dragones:  Con  superior 
permiso  del  Exmo.  Seúor  Virey.  Buenos-Aires:]|  En  la 
Real  imprenta  de  Niños  Espósitos.     año  1802, 

(18  pagina  ¡n  ü.  ®) 

Esto  Prontuario  se  re  nn)riiu¡ó  por  mandato  de  la  Real 
Audiencia,  el  uño  1807.  Vea  e  el  número  correspondiente 
áe  lo  presente  Bibliografía. 


PlllMERA.   IMPRENTA.  469 

lii.  Reglamento  para  las  milÍGÍa&  disciplinadas 
de  infantería  y  caballería  del  Yireynato  de  Buenos 
Aires,  aprobado  por  S.  M.,  y  mandado  observar  invio- 
lablemente. Reimpreso  en  Buenos  Aires.  Con  su- 
perior permiso.  En  la  imprenta  de  Niños  Expósitos. 
Año  de  1802. 

Zi8  págs.  inZ:.^ 

Este  reglamento  que  consta  de  X  i'apilulos  fue  dado  por 
el  rey  «para  el  gobierno,  servicio,  disciplina,  completo,  pro- 
visión de  empleos,  fueros,  preeminencias  y  ^^oces»  d3  est  »s 
cuerpos  de  milicias  formados  en  las  provincias  del  Rio  de  la 
Plata  «para  la  defensa  de  Jas  haciendas,  villas  y  religión  de 
los  fieles  vasallos»  del  rey  de  España. 

'  Está  firmado  «en  Palacio»  á  14  de  enero  de  mil  ocho- 
cientos y  uno,  revalidado  con  la  firma  de  don  Antonio  Cor- 
nal. 

Al  fin  de  este  cuaderno  se  encuentran  algunos  Estados 
que  suministran  datos  curiosos  sobre  la  estadística  militar 
del  país  al  comenzar  el  siglo,  pocos  años  antes  de  las  inva- 
siones inglesas. 

Del  estado  número  1  rrsiilla  que  el  batallón  de  infante- 
ría de  voluntarios  de  Buenos  Aires,  formado  de  vecinos  de 
los  ocho  cuarteles  de  esta  ciudad,  se  componía  de  seiscientas 
ochenta  y  seis  plazas. 

Según  el  estado  número  'á,  el  reji miento  de  caballería 
de  voluntarios  de  Buenos  Aires,  formado  de  los  vecinos  «de 
los  barrios  de  la  ciudad  considerados  extramuros,  y  chacras 
inmediatas,»  se  componía  de  sHecientas  veinte  plazas. 

Los  sueldos  que  gozaban  los  oficiales  del  batalloo  de  in- 

íanleria  eran  los  siguientes;     El  Sargento  mavor  85  pesos 

50 


470  LA  REVISTA  I>E  BCEPIOS  AIRES. 

mensunlos;  cada  Anudante  45;  cada  sargento  14,  cada  cabo 
iO. -Los  del  rejimienlo  de  caballería:  El  Sargento  Mavor 
4 1.'>  pesos,  los  Ayudantes  Mayores  55,  los  Sar:íent()s  18,  los 
cabos  10,  los  trompetas  12  pesos;  formando  el  total  de  estos 
sueldos  incluidos  losde  los  Voluntarios  de  Gaballeria  du»  cam- 
pana, la  cantidad  anual  de  20,712  pesos. 

112.  Instrucción  de  revistas  ó  matrículas  for. 
niadf  por  el  señor  don  Jorge  Escobedo  y  Alarcon,  ca- 
ballero déla  distinguida  real  orden  de  Carlos  III,  de 
Consejo  de  S.  M.  en  el  Supremo  deludías.  Visitador 
general  de  estos  Reinos.  Superinlendenle  general  de 
Real  Hacienda  del  Vireynalo  de  Lima,  en  cumpli- 
miento del  articulo  121  de  la  Real  Instrucción  de  In- 
tendentes. Reimpreso  en  Buenos  Aires:  en  la  Real 
Imprenta  de  Niños  Expósitos.     Año  1804. 

(30  pigs.  in  fol.  y  9  de  labias  modelos.) 

Año  1803. 

113.  Restablecimiento  de  la  religión  católica  en 
Francia:  ó  breve  colección  de  piezas  y  noticias,  por 
órdencronoiógico  sobre  tan  interesante  acontecimiento. 
Parle  segunda.  Comprende  lo  ocurrido  desde  el  mes 
de  Noviembre  de  1801  hasta  el  9  de  abril  de  1802: 
en  cuya  famosa  época  comienzan  á  experimentárselos 
admirables  efectos  del  triunfo  grande  de  la  r.^ligion. 
Eola  Real  Imprenta  de  Niños  Expósitos.     Año    1803. 

5*J  págá.    in  U.  ^ 

114.  Afectos  del  alma  al  pié  de  la  Cruz.  Para 
el  uso  de  almas  religiosas,  y   pecadores  converlidoi;. 


PRIMERA    IMPRENTA.  47 í 

p aestos  en  verso  por  Bernardo  José  Guevara,  hermano 
lego  de  la  Real  congregación  del  oratorio  de  San  Feli- 
pe Neri  de  la  ciudad  de  la  Plata,  Capital  y  metrópoli 
de  Charcas.  Con  superior  permiso,  en  Buenos  Aires. 
En  la  Real  Imprenta  de  niños  Expósitos.  Año  de 
1803. 

¿8  págs.  in  Zi.  ^ 

Estos  afectos  son  humildes  por  la  forma,  pero  hinehados 
de  una  erudición  algo  traida  por  los  cabellos.  Casi  no  hay 
un  verso  que  no  tenga  su  fuente  en  algún  testo  bibhco,  espe- 
ciahnente  en  el  Nuevo  Testamento.  La  décima  XX.  es  woa 
mezcla  de  pensamientos  lomados  de  las  epístolas  de  San  Pablo 
y  del  Cántico  de  los  Cánticos  de  Salomón.  Véase  el  partido 
que  saca  el  padre  lego,  del  Viro  autem,  jam  non  ego,  del  uno, 
y  del  forlis  est  ut  mors  dilecliOy  del  otro: 

Esta  vida,  que  es  la  muerte, 
Esta  muerte,  que  es  la  vida, 
Es  la  abnegación  querida 
Del  que  ha  llegado  á  quererte: 
Lógrela  yo  de  tal  suerte 
Que  muera  de  aularte  á  ti, 
Y  verifiqúese  así. 
Como  de  Pablo  se  oyó. 
Que  ya  yo  no  viva  yo, 
Sino  solo  Vos  en  mí. 

Las  «poesias  lírico  Sacras  de  Bernardo  de  #uevara>", 
han  alcanzado  los  honores  de  la  reimpresión  el  año  18^,  en 
Suwe,  en  la  im^jrenta  de  Bcéche.     (2o  págs.  in  8.  •  ) 

115.     Reglamento  para  el   gobierno  económico 


i72  LV    KlíVrSTíiOE   DUEÑOS   Al IlES. 

del  Hospital  de  Pobres  de  la   Ciudad  de   Santiago  de 
Chite.     Buenos  Aires  -  1803. 

Id  4.  ®— Caiáfogode  Angelis  pá{?.  35, 
116.  Guia  de  forasteros  d^l  Vireynaio  de  Buenos 
Ayres  para  elano  de  1803.  Dispuesta  con  permiso 
del  superior  gobierno,  por  el  Visitador  general  de  Real 
Hacienda  de  estas  Provincias  don  Diego  de  la  Vega. 
En  la  R.eal  imprenta  de  los  Niños  Expósitos. 

•    '"'•    ^  ISOpfigs.  iuS.  ^   ujenor. 

El  verdadero  autor  de  esta  Guia  es  don  José  Joaquin  de 
Araujo  que  desempeñaba  por  eo toncos  el  empleo  de  tercer 
oíicia]  de  lacontaduria  con  el  sueldo  de  800  pesos  anuales. 
Véase  [a  misma  Guia,  página  46.  En  una  nota  final  se  ofre- 
ce otra  edición  para  el  año  siguiente  de  1804,  corregida  de 
algunos  defectos  observados  en  a  presente.  Pero  esta  nun- 
ca ni  se  preparó  realmeiite  para  la  imprenta. 

Las  primeras  Guias  del  Vireynato  aparecieron  ea  los 
años  1792  y  1795  estando  á  su  cabeza  el  Teniente  general 
don  Meólas  de  Arredondo.  Pero  esas  guias,  aunque  contie- 
nen algunos  datos  históricos  y  estadísticos  de  mucbo  interés, 
no  manifiestan  en  general  olrO  propósito  que  el  de  dar  á  co- 
nocer los  nombres  y  títulos  del  personal  administrativo. 
La  de  Arujjo  abraza  un  pian  mas  vaíjlo,  presentando  en  cua- 
(iros  reducidos,  pci o  exactos  y  bieu  hechos  la  historia  gene- 
ral del  país,  la  hiograíia  de  sus  gobernantes  en  lo  político  y 
('eclesiástico,  y  los  oríjenes  de  las  instituciones,  estableci- 
mientos p.úblicos  etc.,  creados  y  existentes  en  toda  la  exten- 
sión dtl  vireynato. 

La  brevcMmiitiia lie  la  fundación  del  gobierno  del  hii> 
(ie  le  Plrtta  eón  qu<*^gf  encab<.»i^esfctíJii)ro  y  ou  la  cual  se  rea- 


PRIMERA    IMPRENTA. 


475 


sumieron  \mY  primera  vez  los  hechos  gloriosos  de  la  riiidjui 
reedificada  por  Gara  y,  produjo  gran  sensación  y  contribiiyt) 
eficazmente  segiiri  el  tt-slínHinio  de  jNuñez,  en  las  «Noticias 
históricas'»  (página  50;  a  exaltar  el, pundonor  de  los  hijos  del 
pais  cuando  se  vieron  en  el  caso  de  defenderle  contra  las  in- 
va  iones  británicas. 

Esta  Guia  se  divide  naturalmente  en  tres  grandes  seccio- 
nes, á  saber:  estado  político,  estado  eclesiástico,  estado  naili- 
tar;  y  en  cala  una  de  ellas  se  encuentran  noticias  curiosas 
acerca  de  la  hisloria  de  las  ciudades,  pueblos  establecimien- 
tos  públicos  y  estadística  en  general.  Es  el  cuadro  mas  com- 
pleto, aunque  sucinto,  qué  puede  consultarse  para  formar 
idea  de  laestension,  población,  sistema  administrativo  y  co- 
mercio del  Vi  rey  nato  del  Rio  de  la  Plata  en  el  último  periodo 
d^  sil  existencia. 

Don  José  Joaquín  de  Araujo,  hijo  de  Buenos  Aires,  fre- 
cuentó los  Estudios  públicos  hasta  concluir  el  curso  de  Gloso- 
fia  bajo  la  dirección  del  maestro  don  V.  Juanzaraz.  Un  acto 
de  injusticia  (según  él  mismo  lo  refiere  al  Dean  Funes  en 
carta  inédita  de  26  de  junio  de  1802  que  tenemos  á  la  vista) 
cometido  por  el  canctlario  Maciel,  le  indujo  á  abandonar  las 
escuelas  y  á  entregarse  á  los  placeres  de  lá  sociedad— cambio 
de  vida  que  pagó  con  los  dolores  de  úría  penosa  enfermedad 
de  cinco  años.  Dur.ihte  ella  «abrió  los  ojos  a  la  luz  de  la 
razón  y  conoció  sus  de  varios  y  recordó  quePliiiio  había  di- 
cho queel  estudio  era  la  mejor  diversión,  el  consuelo  mas 
eficaz  y  la  ocupación  que  hacia  llevaderos  los  males  de  la 
existencia  con  menos  amargura,  y 

En  mérito  de  estas  reflecciímes  volvió  á  renacer  en  el 
señor  Araujo  su  antigua  aplicación  alas  letras,  á  las  cuale^s 


474  LA    RKVISTA    DE  BLEÍÍOS    AIRES 

consagró  <»n  el  resto  de  la  vida  los  cortos  rotos  que  sos  ta- 
reas de  nficinn  le  dejaban  desocupados. 

Su  carrera  fue  la  de  los  empleos.  Kn  1795  le  encontra- 
mos de  escribiente  déla  Tesorería,  y  de  oílcial  de  la  misma 
eñ  Í803*'  En  la  época  de  la  Reforma,  desempeñaba  el  em- 
pleo dt  Ministro  Tesorero  con  el  sueldo  de  tres  mil  pesos 
anuales. 

▲raujoerauno  de  los  hombres  de  su  tiempo  quemas 
conociaa  la  historia  del  pais,  como  lo  muostr.ui  la  Guia  de 
1805  y  varios  escritos  que  dio  á  luz  en  el  Telégrafo)'  en  ho- 
jas sueltas,  bajo  la  firma  de  un  Patriota,  unas  veces,  y  otras 
de  un  Patricio.  El  Dean  Funes,  en  la  páj.  Vil  del  prólogo  de 
su  £nsaí/o,  dando  gracias  al  señor  Araujo  por  los  servicios 
que  le  habia  prestado  en  la  redacción  de  su  trabajo  histórico 
confi»'ma  lo  que  acabamos  de  decir  con  las  siguientes  espre- 
siones: «Debo  también  no  pequeños  servicios  á  don  José 
Joaquín  de  Araujo,  Minislro  general  de  las  cajas  de  Buenos 
Aires,  cuyo  gusto  por  las  antigüedades  dé  estás  Provincias  y 
sos  noticias  históricas,  no  es  desconocido  entre  nosotros 
después  que  le  debemos  la  Guia  de  forasteros  correspondien-  ' 
te  alano  1805  y  algunas  otras  producciones  suyas. » 

£1  señor  Araujo  falleció  el  10  de  mayo  de  185',  año 
ep  que  debia  aparecer  una  nueva  Guia  de  Forasteros  de  la 
PrfUyinQÍ€|  de  Buenos  Aires,  que  tenia  preparada  (on  iiuicho 
«fsmeroj  cuyo  programa  de  materias  se  publicó  en  los  perió- 
dicos del  año  de  1855,  Ksle  hombre  bíborioso  dejó  una  co- 
piosa librería,  una  colección  notable  de  objetos  de  historia 
natural,  un  monetario  abundante  en  medallas  y  piezas  raras, 
especialmente  americanas,  y  preciosos  manuscritos,  origma- 
lesy  de  su  pluma  unos,  y  otros  copias  de  documentos  his- 
toríeos hoslu  entonces  no  publicados  por  la  pivnso; 


f 


PRIMERA   IMPRENfA  475 

117.  Instrucción  del  ramo  de  indulto  quadraje- 
sinial  para  el  Vireynato  de  las  provincias  del  Rio  de  la 
Plata. 

Año  1803. 

En  la  Imprenta  Real  de  Niños  Expósitos  de  Bue- 
nos Aires. 

(5  páginas  fol,  numeradas^  fuera  de  la  página  del  Ululo  y  otra  suelta 
al  fin  con  el  modelo  del  mapa  b  'astado  para  la  rendición  de  cuentas* 

El  titulo  de  este  cuaderno  es  un  poco  enigmáli<?o  en 
nuestros  tiempos.  El  <  Indulto  cnadrajesimal»,  es  de  la 
misma  familia  de  las  bulas  de  6'rúzada,  creado  con  el  objeto 
de  proporcionar  rentas  ala  corona  exonerando  a  los  contri- 
buyentes de  algunos  reales,  de  la  obligación  de  abstenerse 
de  carne  en  ciertos  dias  de  la  Cuaresma.  La  venta  del  indul- 
to podia  bacerse  por  las  autoridades  eclesiásticas  y  por  los 
administradores  de  tabaco  con  calidad  de  dar  cuenta  y  me- 
diante una  n^tribucion  fija.  El  articulo  octavo  dice  testual- 
mente:  *Los  productos  de  este  ramo  han  de  entrar  y  existir 
con  las  formalidades  acostumbradas  en  las  Cajas  Rea  les  respec- 
tivas, llevándose  por  ellas  su  cuenía  con  absoluta  separación 
de  la  de  Cruzada  y  cualesquiera  otra  de  los  demás  ramos  de 
Real  Hacienda;  y  después  de  pagados  los  sueldos,  premios  y 
gastos  que  van  designados,  se  remitirá  su  líquido  importe  á 
la  tesoreria  general  de  esta  capital  (Buenos  Airesj  para  que 
satisfecho  su  flete  y  conducción  y  unido  á  lo  recaudado  en  su 
distrito,  se  dirija  todo  á  España  en  las  ocaciones  en  que  se 
hagan  los  envíos  de  los  demás  caudales  del  Rey  •  •  "para  el 
destino  que  en  lo  sucesivo  eslime  su  majestad  darles»  •  •  •  •  •  •  •  •• 

Esta  instrucción  se  imprimió  en  número  de  mil  ejempla- 
res que  debieron  distribuirse  entre  el  Virey,  Obispos,  Comí* 


i 


SíU'iosde  Cniwida,  Gubornatiorcs  intondtMiírs  oto  ,  |>arb  que 
es^o^  iu  c^):niiíiic;ison  á  los  «Vicarios  eeltisiásUcos  y  udmiiiis- 
tradorosdeTahncos,  quo  habían  de  vorificjir  el  espondio  d« 
los  siininrios  del  indulto.  > 

Año  i80/i. 

118.  Concordia  y  reales  ordenanzas  para  el  ré- 
jilticn  y  íí^ohierno  (le  la  fabiilfíid  de  farmacia.  fortUádís 
eo  conocimiento  de  la  Real  juma  General  de  Gobier- 
no de  la  facultad  reunida,  en  que  se  declara  la  aulc- 
rídad'de  Iü  junta  Superior  Gubernativa  de  ía  esprésH- 
da  de  farmacia  éu  lodos  los  dominios  de  S.  M.,  éVme- 
lodoáe  estudios  que  han  de  seguir  las  que  se  dediquen 
a  esta  ciencia,  y  los  grados  yprerogativas  que  se  les 
conceden. 

De  orden  superior.  Reimpresa  en  Buenos  Aires. 
En  la  Real  Irjpfcnla  de  Niños  Expósitos.  Año  de 
MDCCCIV. 

59  págs.  ¡11  fo).,  y  3  in9s4el  mismo  formato  al  fin* 

Año  1805. 

119.  instrucciones  sobre  la  inoculación  vacuna. 
Do  orden  del  Exmo.  señor  Virey,  Marques  de  Sobre - 
Mónlc.  Dispuesto  por  el  doctor  don  ^liguel  Gorman, 
Prolo-inédico  de  esta  capital. 

t.Mf'W/^s  Aires.     En  la  ron  I  !  miaren  ta  de  Niños  Ei- 

pó  1  Vñode  i  805. 

('27pAgs.  inii.c) 
(  1  (1<  srnhriniiínto  de  J<?f! ñor  (^*  tuvo  lii^ir  en   írgla- 
iiira  rn  i'fiH,  rió  sft  intródnio  i'h  rl  ViUS  dó  h  VMW  htíitñ 


PRIMEKA   ÍMP1\ENT4,  477 

dfez  años  despwes  de  esto  fecha.  (\)  Don  Antonio  Maelibdo 
Carvallo,  Vecino  de  Rio  Janeiro,  hombre  benéfico  y  «cuya 
iiiemoria  debe  eternizar  nuestra  provincia»»,  según  la  e$pre- 
sion  del  redactor  del  Semanario  de  agricaliura^  inín^áüjo  wl 
puerto  de  Montevideo  algunas  negras  vacunadas  No  con- 
tento con  mandar  desde  allí  á  disposición  del  Virey  el  humoi- 
conservado  en  vidrios,  se  trasladó  él  personalra(?nte  á  esta 
ciudad  trayendo  consigo  dos  negros  pequeños  vacunados  d»' 
los  cuales  uno  teniíi  la  verdadera  vacuna. 

El  dia  28  de  Julio  do  180o  fueron  llamados  todos  los  fa- 
cultativos á  la  fíeal /"o?  ía?«3a,  para  iniciar  la  vacunticioil,  y 
extrajeron  el  pus  de  un  vidrio  con  el  cual  se  vírcunarotí  Cinco 
niñas  de  la  cuna.  En  la  noche  del  1.^  y  b^s  mañanas 
del  2y  4  de  agosto  siguientes,  vacunaron  los  n>édlcos  doi) 
Justo  Gnrcia  Valdez  y  don  Salvio  Gafarot,  54  personas  de 
ambos  sexos  y  de  varias  edades.  Kl  {)  tuvieron  esloS  m^SíHoá 
facultativos  la  salisfaccionde  presentar  al  Virey  vbrí^s  iridivi- 
d'iVós  con  el  grano  vacuno  verdadero,  sirviéndose  de  estos  pa- 
ra vacunar  í25  mas:  di!igen(:^ia  que  siguieron  practicando  to- 
dos los  demás  médicos,  de  manera  qué  el  20  de  agosto  as- 
cendía al  número  de  pcrííímas  favorecida'^  con  él  h'úvió  anti- 
doto coiitra  la  vii'iiela,  á  doscientas  y  tantas. 

1.  ®  M.  Martin  de  Monssy  en  las  efeméricles  históricas  con  que  cier- 
ra su  obra  sobre  la  República  Argentina  (T.  3.  pág  25',¿)  padece  una  eíj'iiivo- 
cacion  aldecir  qiieen  180/i,  se  introdujo  la  vacuna  en  el  Rio  de  la  Plata, 
merced  al  celo  bienhechor  de  Garlos  ÍV  rey  de  España.  Es  verdad  que  eu 
tiempo  de  este  monarca,  por  aqiielius  años,  salió  de  la  península  una  espe- 
dicion  bajo  la  dirección  de  don  Francisco  iialmis  para  propagar  la  vacuna 
en  América;  pero  no  llegó  áias  costas  del  Rio^de  la  Plata.  La  famosa  oda 
que  Qjiniana  consagró  á  -^'ste  acontecimiento,  fíié  compuesta  en  diciembre 


47,8  hk  REVISTA  UE  BUENOS  AIRES. 

Las  "instrucciones  pura  la  inoculación  vacuna «,  están 
fecüodas  ú  50  de  julio  de  i  80o. 

El  autor  se  ha  esforzado  en  ellas  por  popularizar  el  be- 
neficio de  la  vacuna  facilitando  su  inoculación  vulgarizando 
los  medios  de  operar,  indicanlo  que  en  lugar  de  la  láncela  se 
puede  usar  una  aguja  grande  de  coser  ó  una  lesna  derecha, 
por  ser  est(.s  instrumentos  no  solo  mas  fáciles  de  conseguirse 
y  de  manejarse  sino  también  por  no  causar  miedo  á  las  cria- 
turas. «Este  glorioso  invento,  dice  también  al  fin  del  opúsculo, 
puesto  en  práctica  como  es  debido,  ha  de  salvar  mas  vidas 
que  cuantos  descubrimientos  se  han  hecho  hasta  aquí  en  la 
medicina.  Digo  coni»)  es  debido,  por  que  al  p«nso  que  la  va- 
cunación no  tiene  el  menor  peligro,  y  es  al  parecer  muy  fácil 
de  ejecutarse,  con  todo,  se  necesita  para  su  feliz  éxito  doble 
mas  observación  y  asistencia  que  en  la  inoculación  antigua; 
de  lo  contrario  la  mayor  porte  da  los  enxertados  con  el  Huido 
vacuno,  persuadidos  de  haberse  preservado  de  hs  viruelas 
mediante  esta  operación,  por  haber  padecido  la  vacuna  falsa 
en  lugar  de  la  verdadera,  no  quedan  libres  de  padrcer  la  vi- 
ruela natural,  y  fjlsümente  cngafiados  se  espondrían  con  in- 
trepidez á  ser  victimas  de  fu  Cíjuivocada  seguridad,  con  nota- 
ble riesgo  de  su  vida  y  descrédito  de  la  vacunación.» 

Don  Miguel  Go/nian  i'i  O'Gorman,  quede  ambos  modos 
encontramos  escrito  este  apellido,  se  embarcó  en  Kspaña  eu 
calidad  de  primer  médico  en  la  espedicion  con:í.andada  por 
dou  Pedro  Ce  valiosa  fines  de  1  70.  Después  de  terminadas 
las  operaciones  militares  contra  los  portugueses  de  iUo  Gran- 
de y  de  la  colonia  del  Sacramento,  se  le  encargó  por  el  Virey 
el  arreglo  de  los  hospitales  del  Kio  de  la  Piala  y  «la  reforma 
de  los  abusos  que  se  notaban  en  los  profesores  de  medicina  y 
cirujiu»  ssgun  se  deduce  de  uu  despacho  del  Ministro  dou  Jo- 


PRIMERA    IMPREMA.  479 

sé  Galvez,  datado  en  Madrid  á  5  de  diciembre  de  1778.  El 
objeto  principal  de  este  documento  oficial  es  comunicar  al 
gobierno  de  Buenos  Aires,  la  negativa  del  Rey  á  una  solicitud 
de  Ogornian  pidienJo  «la  plaza  de  Proto-Méiiico  del  ejército  y 
ioshonoresy  sueldo  de  tal»»  fundándose  la  negativa  en  que 
«no  habia  ejemplo  de  una  comisión  de  esta  naturaleza.» 

Apesar  de  esta  resolución  de  la  cort^',  el  Virey  Vertiz 
concedió  á  Ogorman  el  empleo  á  que  aspiraba  y  al  hablar  de 
este  nombramiento  en  su  memoria  de  Gobierno,  designa  al 
nombrado  con  el  título  de  «primer  médico  déla  espedicion 
á  esta  América  meridional,  mandado  detener  para  el  arreglo 
de  los  hospitales  y  economizar  sus  consumos.» 

Hasta  el  año  1799  por  Real  cédula  de  18  de  septiembre, 
no  se  aprobó  la  creación  del  tribunal  del  proto-medicato,  y 
en  esa  misma  cédula  ordenó  S.  M.  se  estableciese  una  cátedra 
de  medicina,  confiando  su  enseñanza  al  proto-médico  Gor- 
man. Sinembargo,  la  escuela  de  medicina  no  se  abrió  hasta 
1802  bajo  la  dirección  de  Argerich  como  sostituto  del  cate- 
drático en  propiedad,  con  14  alumnos. 

A  fines  de  1810,  dirigió  Ogorman  una  nota  al  protector 
de  la  Biblioteca  pública  que  acababa  de  fundarse,  en  térmi- 
nos que  le  honran.  En  ella  elogiaba  la  idea  de  la  creación 
de  un  establecimiento  tan  útil,  y  hacia  al  mismo  tiempo  una 
cuan  iosa  donación  ie  libros  importantes.  Esta  nota  se  re- 
gistra en  la  Gaceta  del  dia  6  de  noviembre  de  aquel  año.  Fué 
jubilado  á  principios  del  año  1816  con  el  goce  de  las  dos  ter- 
ceras partes  de  stu  sueldo  en  consideración  á  sus  distinguidos 
servicios  y  conocido  amor  á  la  c  uisa  del  pais.  Le  sucedió  el 
doctor  don  Justo  Garcia  Valdez,  hijo  de  Buenos  Aires. 

120.     Ramillete  eucaristico,  ó  método  especial  de 
dar  culto  ai  SaalísiQío  sacramento.     Reservado  ea  los 


Siiíítos  Saí^rarios,  y  quando  se  lleva  j)or  Viatico  i\  lós 
enfermo?.  Comptio<íto  p?>r  nn  Sacerdote,  que  déiétiéV 
bien  de  las  almas.  ni  ^.rnA  ^..t.    t;i  mí.  ..vH..- 

Cort  las  itcencías  hsccsarM.  Tlúehós  Aires:  tñ 
la  Real  impr&nta  de  Niños  expósitos.      Año  de  1805. 

(ZiO  pág.  in  S."  chico ) 

Termina  en  una  «parAfnisis  (éii  versó  do  la  Oríicioii 
del  Padre  Nuestro,  que  podrá  cantarse  ciiártdo  se  lleva  á 
Jesii-Crislo  Sacramentado  por  Viático  á  los  enfermos.» 

1^1.  Modo  de  hacer  la  operación  cesárea  dfefe- 
pues  de  muerta  la  madre. 

(7  pág,  folio)  sin  f^cha  ni  luga?"  de  impresión. 

Con  fecha  30  de  enero  de  \'^Q%,  mañáa  el  ^larqiies  de 
Sobre-Monte  que  se  guarde  esta  instrucción  y  se  cumpla  lá 
Real  Cédula  que  la  acompíiua,  «imprimiéndose  suficiente 
numero  de  ej  er:^  pía  res  para  remitir  á  los  gobernadores  y  pi'o- 
lados  eclesiásticos  del  Vi  rey  n  a  to . » 

122.  Ejercicios  devotísimos  para  visitar  al  San- 
tísimo Sacramento  en  su  octava.  En  las  indiligencias 
de  Qua  renta  Horas  y  demás  fiestas  em  que  esta  patente 
tan  Augusto  Sacramenlo.  Los  que,  en  reverente  oI](-^ 
sequío  átun  Soberana  Magestad,  ha  recopilado  y  pues^ 
t9  en  método  un  devoto* 

Con  superior  permiso.  Buenos  Aires.  En  la  Real 
imprento  de  Niños  Expósitos.     Año  de  1805. 

JlAN   M4RIA   OCTIERREZ. 

•Continuará.) 


A  NUESTROS  LECTORES  . 


Como  directores  de  La  Revista  de  Buenos  Aires  nos  he- 
mos propuesto  publicar  trabajos  inéditos  en  las  diversas  sec- 
ciones en  que  está  dividida,  y  los  últimos  tomos  prueban 
iiuestji'o  empeño.  No  habríamos  podido  sinembargo  reali- 
zar nuestro  propósito  sino  contásemos  con  la  mas  decidida 
y  generosa  cooperación  de  algunos  colaboradores,  ios  cuales 
1^ ó  solo  escriben  frecuentes  artículos,  sinóquenoá  han  fa- 
cilitado documentos  y  noticias  de  la  mayor  importa: :cia. 
Ahora  tenemos  en  nuestro  poder  trabajos  notables,  que  por 
falla  de  espacio  no  hemos  podido  empezar  á  publicar  en  esta 
entrega,  pero  nos  apresuramos  á  anunciarlos. 

1  .^  Hernandaritis  de  Saavedra — Causa  célebre:  nolicias 
y  documentos  para  servir  á  la  historia  del  Rio  de  la  Plata. 
El  autor  de  este  escrito  es  el  erudito  y  conocido  eseritor,  se- 
ñor don  Manuel  lUcardo  Trelles. 


482  l.i    UKVISTA    I>E    RinvOS    AIRF.S. 

2.*  Memorial  preseutado  al  ministro  don  Diego  Gardo- 
guipar  los  hacendados  de  Buenos  Aires  y  Montevideo  en  el  año 
de  I79i,  sobre  los  medios  de  proveer  al  beneficio  y  esporlacion  de 
la  carne  de  vaca  ce.  (primera  edición)  prosedido  de  una  in- 
troducción por  el  laborioso  y  distinguido  escritor  doctor  don 
Juan  Maria  Gutiérrez. 

5."  Estudios  sobre  la  jusíicia  federal  por  el  doctor  don 
Manuel  Rafael  García. 

Ademas  contamos  con  la  continuación  de  varios  eslu- 
dios no  iermiiiütlos  aun,  como  los  Esludios  filológicos  áe\ 
apreciahle  americanista  doctor  don  Vicente  Fidel  López,  tan 
justamente  apreciadlos  ya. 

En  las  próximas  entregas  estos  estudios  irán  acompaña- 
dos de  algunas  litografías   sumamente    curiosas,  parte  de  las 
cuales  tenemos  ya  en  nuestro  poder. 

El  señor  don  Antonio  Zinny  nos  ha  remitido  un  estenso 
trabajo,  resultado  de  sus  pacientes  indagaciones  decoleccio- 
Iiístál '  Ese  estudio  está  dividido  en  varias  partes,  el  titulo 
es  el  siguiente: 

I .°  ^ Uibliog rafia  de  los  periódicos  de  Buenos  Aireshasla 
Uncaida  de  Rosas;  conteniendo  ano,  mes  y  día  de  su  apari- 
ción y  cesación,  formato,  imprenta,  números  de  que  se  com- 
pone la  colección  de  cada  periódico,  nombre  de  los  redacto- 
res que  se  conocen,  observaciones  y  noticias  sobre  cada  uno, 
y  la  biblioteca  públic  i  ó  particular  en  donde  se  encuentra  ei 
poriódjoo. 

• '*'^9.*  Apéndice  ú  la  bíbliogiafia  periodística  de  Buenos 
Aires;  cnntenieu'lo  otro  clase  de  publicaciones  periódicas» 
los  principales  diarios  ó  periódicos  de  las  provincias,  Para- 


A  NUESTROS  LIXTORES.  485 

giiny  y  Montevideo,  que  se  conocen,  pero  no  con  toda  la  es- 
tension  de  los  de  Buenos  Aires. 

5.'  índice  de  todo  lo  publicado  en  la  Gacela  de  Buenos 
Aires,  desde  1820  hasta  i 821. 

4.°  Apéndice  al  Índice  de  la  Gaceta  de  Buenos  Aires 
conteniendo  aquelhíS  publicaciones  suelías  y  folletos  que  se 
relacionan  con  dicha  Gaceta, 

5."     índice  délas  piincipales  materias  y  documentos 
oficiales  publicados  en  la  Gaceta  Mercaniily  desde  1823  h  asta 
1836. 

La  bibliografía  periodística  de  Buenos  Aires  con  sus 
apéndices  é  índices,  concluirá  con  un  Suplemento  contenien- 
do las  nuevas  noticias  que  se  vayaii  obteniendo  sobreestá 
materia,  asi  como  las  rectificaciones  que  son  consiguien- 
tes.- 

El  simple  anuncio  de  ejta  obra  ha  despertado  mucha 
curiosidad.  Los  diarios  La  Nación  Argentina,  La  Tribuna, 
El  Pueblo  El  Nacional  y  The  Standard  lo  han  anunciado  con 
encomios  verdaderamente  animadores  para  su  autor. 

La  Nación  Argentina  lo  clasifica  C(mio  obra  importante 
que  hace  honor  al  pais. 

La  Tribuna  anuncia  su  aparición  como  un  trabajo  in- 
teresante. 

El  Pueblo  lo  elogia  con  calor  y  promete  ocuparse  de  él 
á  medida  que  lo  vaya  publicando  La  Bevista. 

El  Nacional  lo  recomienda  como  una  obra  que  interesa, 
á  €toda  la  jente  que  lee  y  que  piensa  en  la  República. * 

Termina  su  anuncio  por  estas  palabras:  «Consideramos 
tan  impDrtanle  ette  difícil  Ir.ibajo  que  no  encontramos  elo- 
jio  bastante  para  su  autor » 


I 


■484  LA  REVISTA    Dt    BLK.Nüh    AIllES. 

tü  ilevislu  de  Bui'Hijí*  Aírt>  o^i\ia^f.*.  o  mi»  (JubiiiLci'esa- 
dos  colaboradores  la  asidua  coupe ración  que  le  prestan. 

Podemos  asegurar  que  sipudicseuios  auuieii lar  las  pá- 
ginas del  periódico,  tendriaiBos  siempre  trabíyos  ó  docu- 
mentos inéditos  sobre  la  historia  americana  y  especialmente 
sobre  la  que  se  relaciona  á  Jas  tres  Repúblicas  á  que  esta 
consaírracla  nuestra  Re v isla. 


--»j;s< 


LA  REVISTA  DE  BVE^S  AIRES. 


í^istona  'iRmcricana,  Ciferatura  g  ©crídio. 


AÑO  Hí.  BUENOSAIRES,  ABRIL  DE  1866.  N.  36. 


HISTORIA   AMERICANA- 


HERNANDABIAS  DE  SAAVEDRA. 

CAUSA  CÉLbBRE:  NOTICIAS  Y  DOCÜMEINTOS  PARA  SERVIR  A  LA  HISTORIA 
DEL  RIO   DE  LA  PLATA. 


Al  señor  General  don  Bartolomé  Mitre. 
Recuerdo  del  amigo. 


I. 

Los  americanos  libres  y  los  negros  esclavos. 

No  es  necesario  esperar  á  que  aparezca  la  historia  com- 
paraüva  de  las  dos  razas  salvajes  que,  por  el  espacio  de  tres 
siglos,  han  vivido  en  relación  con  las  razas  europeas  en  el 
nuevo  mundo,  para  llegar  á  convencernos  de  la  posición  ven  - 
tajosa  que  cupo  á  la  una  delante  la  otra. 

Desde  los  primeros  tiempos  de  la  conquista,  los  natura- 
les de  América  tuvieron  defensores  que  levantaron  la  voz 


486  L4   REVISTA  DE   BÜEKOS   AIRES. 

á  SU  favor,  y  cuya  filantropía  hacia  ellos  llegó  á  enceguecerlos 
hasta  el  estromode  proponerla  esclavitud  del  negro  por  la 
libertad  del  indio. 

Hablando  en  general,  la  raza  americana,  ante  la  con- 
quista europea,  ha  sido  siempre  libre.  Por  el  contrario, 
la  africana»  esclava  siempre,  como  permanece  hasta  ahora 
en  partes  muy  considerables  del  continente. 

Bastarían  estas  tesis  generales,  que  cualquiera  puede  es- 
plicarse,  para  que  se  enjugasen  las  innumerables  lágrimas, 
verdaderas  ó  fingidas,  que  se  han  vertido  sobre  la  pretendida 
mala  suerte  de  los  indios,  y  que  aun  en  nuestros  tiempos 
suelen  derramarse,  siguiendo  la  corriente  insondadaque  fir- 
maron las  de  nuestros  predecesores. 

No  seremos  nosotros  los  que  agreguemos  una  mas»  so- 
bre el  rol  que  la  fatalidad  hizo  desempeñar  á  esas  razasen 
la  vida  de  los  pueblas  de  América;  pues  en  él  vemos  que  han 
alcanzado  y  alcanzan  su  regeneración,  levantando  sus  creen- 
cias hasta  el  solio  del  verdadero  Dios,  mezclando  su  sangre 
con  la  sangre  de  las  razas  europeas  y  entrando  en  los  goces 
de  la  sociedad  civilizada,  hasta  ejercer  los  derechos  que  la 
democracia  reconoce  á  todos  los  hombres^ 
La  conquistares  decir,  ¡a  guerra. 
La  esclavatura,  es  decir,  el  tárfico  infame  de  carne  hu- 
mana. 

He  ahi  las  dos  terribles,  pero  verdaderas  causas  que  han 

producido  el  grandioso  resullado  de  que  acabamos  de  hablar. 

La  mano  omnipotente  produce  bienes  para  la  humanidad 

hasta  con  los  peores  elementos  de  que  el  hombre  hace  uso 

para  satisfacer  sus   pasiones. 

Apóstoles,  leyes  y  admiiiiblí ación  prolocloias  déla  roza 
omericaiia. 


t 


HEhNANDARlAS   DE   SAAVEDRA  4S7 

Apóstoles,  leyes  y  administración  esplotadoras  déla  ra- 
za africana. 

Tales  son  los  hechos  generales  que  se  despréndenosla 
historia  de  la  América,  respecto  de  esas  dos  porciones  de  la 
humanidad,  destinadas  á  contribuir  tan  poderosamente  á  la 
población,  á  la  riqueza  y  á  la  emancipación  del  nuevo  mun- 
do. 

Los  padeciraienios  de  los  indios,  por  razón  de  la  conquis- 
ta, han  sido  sobrcdamente  compensados  con  la  mejoría  de 
su  condición. 

No  fueron,  por  otra  parte,  de  la  naturaleza  insoportable 
con  que  los  revistió  el  celo  exajerado  de  los  filántropos. 

Las  necesidades  de  las  pequeñas  poblaciones  que  disemi- 
naron los  conquistadores  en  la  grande  estencidn  del  territo- 
rio americano,  no  pueden  considerarse  tales,  que  hicieren,  ni 
siquiera  pesado  el  trabajo  indispensable  para  satisfacerlas;  y 
cuando  se  piensa  que  ese  trabajo  estaba  considerablemente 
á  cargo  de  taraza  negra,  nos  sentimos  impulsados  á  creer 
que,  no  tanto  la  crueldad  de  los  conquistadores,  como  la 
natural  desidia  de  los  indios  y  sus  hábitos  salvajes,  influye- 
ron en  su  resistencia  ai  yugi)  de  la  civilización. 

Esa  resistencia  debió  necesariamente  producir  cierta 
severidad  en  el  proceder  de  los  conquistadores  para  con  los 
indígenas;  y  los  abusos  debieron  ser  consiguientes  a  la  con- 
dición superior  del  europeo  sobre  el  americano.  De  la  su- 
premacía al  abuso,  no  hay  mas  que  un  paso.  Tal  es  la  con- 
dición humana,  por  avanzada  que  sea  su  civilización. 

No  disertaremos  aquí,  sobre  los  medios  empleados,  en 
todos  tiempos  y  en  todas  las  naciones,  para  evitar  ese 
mal  que  ha  diezmado  la  humanidad,  porque  son  demasiado 
coiiocidos.     Diremos  solamente  que  ellos  estuvieron  al  ser- 


488  LA   REVISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

vicio  de  los  indigenas  de  América,  con  masó  menos  eficacia 
en  su  aplicación,  segnn  las  épocds  y  los  lugares,  y  que,  el 
empleo  de  osos  medios,  hizo  de  los  indios,  pueblos  privile- 
giados, en  comparación  de  otros  contemporáneos  de  civili- 
zación muy  superior. 

Los  indios,  como  los  europeos,  estaban  al  amparo  de  la 
ley  y  de  las  justicias,  y  podian  hacer  valer  sus  derechos,  por 
"si  ó  por  sus  prociiraíhires, 'sin  (pie  esto  impidiese  quejas 
justicias  bajasen  hasta  ellos  á  investigar  si  tenían  de  queque- 
jarse. 

Pero,  cuando  eran  descuidados  aquellos  derechos,  ó  ha- 
bla negligencia  en  el  cumplimiento  de  este  deber,  no  falta- 
ban defensores  gratuitos  de  los  indigenas,  que  representaban 
íus  padecimientos,  y  que  subían  hasta  la  misma  corte  pidien- 
do reparación  de  lo^  agravios  que  esperimeiitabun. 

II. 

Msitador  para  el  Tucuman  y  Rio  déla  Piala. 

Poco  mas  de  medio  siglo  habia  corrido,  desde  que  se 
dio  principio  á  la  conquista  del  Rio  de  la  Plata,  y  menos  auo 
contaba  la  de  Tucuman,  cuando  el  hidalgo  portugués  don 
Juan  de  Salazar,  según  refiere  el  P.  Guevara,  se  sintió  com- 
padecido del  mal  tratamiento  que  recibían  los  indios  eti  estas 
gobernaciones. 

El  celo  de  aquel  caballero  por  mejorar  la  suerte  de  los 
indígenas,  le  hizo  pasar  á  España,  según  el  mismo  autor, 
doode  consumió  toda  su  luieienda,  abogando  contra  el  ser- 
vicio personal,  en  presencia  de  Felipe  11!  {\) 

INo  leñemos  comprobantes  auténticos  de  estas  asevera- 
ciones;   pero  consta  por  documentos  fehacientes  quasesl- 

1.    ífuevara,  Historia  del  Paraguay,  pág.  i76,  Colección  de  Angelís. 


HERNANDARIAS   DE   SAAVEDIIA.  489 

giiieron  autos  sobre  el  particular,  los  cuales,  vistos  en  el 
consejo  de  Iriíjias,  dieron  fundamento  a  la  cédula  de  10  de 
octubre  de  1605,  dirigida  al  licenciado  Alonso  Maldonado 
de  Torres,  presidente  de  la  audiencia  de  Charcas,  encargán- 
dole visitar  las  espresadas  gobernaciones,  para  informarse  de 
los  hechos  y  poner  remedio  al  mal  que  se  denunciaba. 

Por  otra  cédula,  fecha  en  Madrid  á  27  de  marzo  del 
año  siguiente,  mandó  el  rey  al  mismo  funcionario,  que,  no 
pudiendo  hacer  personalmente  la  visita,  nombrase  para  ve- 
rificarla á  uno  de  los  oidores  ó  al  fiscal  de  aquella  audien- 
cia. (2) 

Pasaron  cerca  de  cuatro  anos,  antes  que  pudiese  darse 
cumplimiento  á  esta  última  determinación,  pues  recien  el  10 
de  diciembre  de  1610,  don  Diego  de  Portugal,  quepresidia  la 
audiencia á  la  sazón,  pronunció  un  auto  nombrando  al  licen- 
ciado don  Francisco  de  Alfaro,  oidor  de  la  misma,  para  que 
practicase  la  visita  ordenada: — «confiado  de  las  buenas  partes, 
letras,  rectitud  y  cristiandad  que  concurren  en  w)s  el  dicho 
licenciado  don  Francisco  de  Alfaro,  y  la  entera  y  larga  noti- 
cia que  tenéis  de  materia  de  indios»  etc. 

Pero,  no  fué  solamente,  como  parece  haberlo  creido 
nuestros  historiadores,^  el  arreglo  del  servicio  personal  de 
los  naturales,  la  causa  encomendada  al  oidor  Alfaro;  pues 
en  la  cédula  de  1605  y  en  la  provisión  que  sirvió  de  titulo 
al  visitador,  se  encuentran  espresos  otros  no  menos  impor- 
tantes objetos,  á  que  seestendian  las  altas  facultades  deque 
fué  investido. 

«Vos  mandamos,  dice  el  titulo,  que,  en  ejecución  y 
«cumplimiento  de  dichas  nuestras  cédulas  reales,  vos  partáis 

2.  En  la  pág.  95  del  tomo  1. »  del  Registro  Estadístico  de  1862,  se 
Qncu^jitr^iQ  Jfis  dps  cé4vil9S  citabas,  la  una  Incorporado  en  la  otra. 


490  LA  BEVISTA  DB  RCENOS  AIRES. 

cy  vaísú  ellas,  y  á  toduslas  ciudades,  villas  y  lugares  cora- 
«prendidasen  las  dichas  provincias  y  gobernaciones,  y  visi- 
tleis  nuestras  cajas  y  almacenes  reales,  y  á  los  jueces  oficia- 
dles reales  de  ellas,  y  á  todas  las  denias  personas  que  han 
c  tenido  y  tienen  á  su  cargo  nuestra  hacienda  Real  y  cobran- 
*<za  de  ella,  y  asi  mismo  la  toméis  y  visitéis  á  los  jueces  ten- 
edores de  bienes  de  difuntos;  y  á  los  cabildos,  justicia  y  regi- 
cmiento  de  las  dichas  ciudadf^s,  villas  y  lugares;  y  á  los  es- 
«cribanos  públicos  y  de  cabildo,  reales  y  nombrados;  y  á  los 
«ministros  que  han  sido  y  son  de  nuestra  justicia;  y  á  los 
tencomenderosde  los  dichos  indios  y  depositarios  de  ellos; 
cy  á  los  pobleros  y  personas  que  los  han  tenido  á  su  cargo; 
«y  á  los  mercaderes  tratantes  y  á  todas  las  demás  personas 
«quehan  usado  otros  oficios  reales,  públicos,  concejiles  ypar- 
«ticulares,  procurando  saber  y  averiguar  como  y  de  que 
ffiuanera  han  usado  las  dichos  sus  oficios.»  etc. 

A  todos  esos  ramos  se  estendía  la  comisión  confiada  al 
oidor  don  Francisco  de  Alfaro  cerca  de  estas  provincias,  y 
para  desempeña  ría  fué  investido  de  las  competentes  faculta- 
des. 

Recibió  en  consecuencia  la  provisión  que  le  correspon- 
día, la  que  presentó  al  escribano  público  de  la  ciudad  de  la 
Plata  Alonso  Navarro,  que  lo  fué  también  de  la  visita,  para 
que  estendiese  constancia  de  que  lo  daría  cumplimiento  y 
deque  estaba  pronto  para  partir  hacia  estas  gobernaciones; 
y  volviendo  á  tomar  la  provisión  «la  besó  y  puso  sobre  su 
-cabeza,  y  la  obedeció,  como  carta  y  provisión  de  su  rey  y 
«señor  natural.»» 

Al  dia  siguiente  de  llenar  esta  formalidad,  denominada 
ovedecimiento,  el  domingo  i9  de  diciembre  de  i6! O,  entre 
siete  y  ocho  de  la  mañana,  el  señor  visitador  parlia  de  la 


HERNANDARIAS   DE   SAAVEDRA. 


49Í 


ciudad  de  la  Plata,  en  dirección  á  estas  provincias,  acompa- 
ñado de  los  oficiales  nombrados  para  la  visita— al 2;iiacil 
mayor,  escribano é  intérprete. 

Cinco  meses  después,  en  mayo  de  1611,  se  encontraba 
en  Buenos  Aires  el  visitador  desempeñando  su  comisión;  y 
en  el  corto  tiempo  que  permaneció  en  esta  ciudad,  tres  me- 
ses poco  mas  ó  menos,  promulgó  ordenanzas  para  la  admi- 
nistración dé  la  hacienda  pública  y  arreglo  del  comercio; 
conferenció  y  trató  con  los  indios  de  la  Pampa,  sobre  su  re- 
ducción al  cristianismo;  tomó  cuentas  á  los  oficiales  reales  y 
á  otros  funcionarios,  y  dictó  diferentes  resoluciones  en  asun- 
tos de  interés  público  y  particular. 

Una  de  esas  resoluciones  sirvió  de  fundamento  para  ini- 
ciar el  proceso  contra  Hernandarias  de  Saavedra  de  que  lue- 
go nos  ocuparemos. 

Sigamos  antes  al  visitador  hasta  la  provincia  del  Para- 
guay, teatro  principal  de  sus  investigaciones  en  materia  de 
indios  de  la  Gobernación  Argentina. 

ni. 

El  servicio  personal  en  la  Gobernación  del  Plata, 

Un  solo  documento  se  conoce  hasta  ohora  sobre  los  ac- 
too  del  oidor  Alfaro  en  estas  provincias;  pero  es  un  docu- 
mento que  vale  por  muchos,  por  las  importantes  revelacio- 
nes que  contiene,  como  resultado  final  de  la  pesquisa  acerca 
del  tratamiento  que  recibían  en  ellas  los  naturales. 

Hemos  publicado  ese  documento  en  el  Registro  Esadís- 
tico  de  1862,  bajo  el  tUulo  de  «Ordenanzas  del  Señor  Oidor 
y  Visitador  de  esta  Gobernación  el  Licenciado  don  Francisco 
de  Alfaro,))  y  ahora  emitiremos  sobre  él  algunas  observacio- 
nes. 


102  LA  RE.V1ST4    I)E   UCEINOS  AIRES, 

A  nuestro  juicio,  basta  echar  una  ajeada  sobre  el 
preámbulo  de  osas  ordenanzas,  que  contiene,  en  resumen, 
el  resultado  de  la  visita,  para  convencerse  de  la  parcialidad 
con  que  han  sido  ¿^bullados  los  padecimientos  de  los  indije- 
nasen  esta  parle  de  América. 

. , . .  «Y  por  que  la  real  cédula,  dice  el  preámbulo,  no 
«decide  cosa  de  nuevo,  en  cuanto  á  declarar  no  haberse  po- 
«dido  llevar  el  servicio  personal,  antes  ejecuta  el  derecho  an- 
«iiguo,  fundado  en  derecho  canónico  y  natural,  y  en  cédulas 
«y  provisiones  de  S.  M.;  respecto  de  lo  cual  y  de  los  gran- 
ados inconvenientes  de  que  he  tenido  noticia  en  esta  visita, 
♦que  han  resultado  del  mal  uso  que  ha  habido,  de  parte  de 
«los gobernadores,  en  el  mo(^  de  las  encomiendas  que  han 
t hecho  merced,  y  de  parle  de  los  vecinos  en  el  exeder  en 
«usar  del  servicio  de  los  dichos  indios,  con  violencia  algunas 
«rec«s  en  mas  de  lo  que  han  poiddo  y  debido  llevar,  sirvién- 
«dose  de  algunas  mujeres  y  muchachos  y  viejos,  demás  del  ser- 
« vicio  de  los  varones  de-4rabajo^  [rayéndolos  mui  lejos  de 
j sus  naturales  á  que  les  hiciep^n  mita,  trasladando  otros 
ten  sus  chácaras,  quitándoles  la  libertad  de  los  matrimonios, 
(íCspecidlá  los  que  tienen  en  sus  casas  y  chácaras,  no  dándo- 
«les  doctrina  s\^fi,ciente,  qqe  l^^y  i,ndios  de  diez  anos  y  mas  en- 
«comendados,  que,  muchos  no  son  cristianos,  ni  aun  están  me- 
«dianamenle  instruidos  en  la«  cosas  de  Nuestra  Santa  FéCa»- 
«tólica,  de  donde  ba  vanido  estar  el  nombre  de  cristiano, 
■no  cofi  buena  opinión  entre  los  bárbaros,  que  algunos  no 
<'lo  han  querido  it?cib¡r  y  otrop  se  han  huido  diferentes  veces 
"é  idüí^e  6  ladroneras,  por  escusarse  de  la  opresión  en  qu^ 
«<  ven  que  los  demás  están  y  ellos  niisinos  han  estado,  y  con  ei- 
«te  color  han  sido  maloquedos  y  d^avi^lados  contra  espresa^ 
«cédulas  de  S.  M.,  por  lo  cual  han  venido  en  notable  din^i«> 


í 


"ti  EENAMD ARIAS   DE    SAAY£DRA.  493 

«nucion;  y  aunque  yo  pudiera  y  debiera  proceder  en  todas 
«las  dichas  causas  p<)r  todo  rigor,  y  hacer  satisfacer  á  los  in-r 
«diosen  lo  que  injustamente  se  le  ha  llevado,  ó  parte  de 
«ello,  porque  aun  para  hacer  moderada  satisfacción  no  hay 
«hacienda  en  poder  de  los  herederos,  interesados  comunmen- 
te te  por  la  pobreza  de  la  tierra,  dejo  esto  para  que  S.  E.  del 
«Señor  Virey,  ó  su  real  audiencia,  mande  lo  que  mas  con- 
«venga  en  cuanto  a  lo  pasado;  etc.» 

No  encontraníos  en  este  resultado,  nada  de  estraordina- 
rio  de  qué  deba  avergonzarse  la  nación  conquistadora.  Por 
el  contrario,  creemos  que  ese  es  uno  de  los  muchos  titulos 
que  puede  presentar  con  satisfaccoin  al  juicio  de  la  historia. 

La  civilización  de  nuestros  padres,  sin  hallarse  repre- 
sentada por  sus  escojidos;  puesta  á  prueba  por  todas  las  di- 
ficultades que  le  oponía  una  naturaleza  salvaje;  rodeada  y 
combatida  por  la  barbarie;  contrariada  por  la  pobreza,  en  la 
mas  remota  rejion  del  nuevo  mundo,  ante  el  juicio  de  un 
majistrado  severo,  solo  resultó  acusada  de  algunos  abusos 
ó  delitos  particulares,  cometidos  contra  los  derechos  que 
esa  mianía  civilización  habia  discernido  á  los  indíjenasde 
A^mérica! 

No  entrarenios  á  considerar  cada  uno  de  los  artículos 
de  la  ordenanza,  pues  no  todos  tienen  relación  con  el  hecho 
general  que  estudiamos.  Ellos  no  importan  otra  cosa  que 
disposiciones  derogatorias  de  los  reglamentos  y  costumbres 
existentes,  y  penas  que  debían  aplicarse  á  los  delitos  que 
se  cometiesen  contra  el  bien  estar  de  losindios,  en  vista  de 
los  que  se  habían  cometida  anteriormente. 

Pero  haremos  notar  que,  consta  por  la  ordenanza,  que 
la  reforma  fué  mal  recibida,  en  lo  esencial,  por  los  mismos 
indíjenas  que  se  trató  de  favorecer  qpn  ^lla. 


404  LA   REVISTA   DE   BÜE.NOS   AIRES. 

La  mayor  parte  de  los  indios  que  estaban  al  servicio  de 
los  españoles,  en  las  casas  y  chácaras  de  la  Asunción,  pidie- 
ron se  les  dejase  continuar  sirviéndoles;  y  el  visitador  lo 
consintió.  (!) 

Otro  tanto  tuvo  lugar  respecto  del  tributo  que  debia 
reemplazar  al  servicio  personal:  fué  también  mal  recibido. 
Sóbreoslo  dice  el  articulo  57.— «La  principal  causa  porque 
«S.  M.  mandó  hacer  esta  viaita,  fué  porque  los  indios  fuesen 
«tasados,  y  con  esto;   cesando  el  servicio  personal,  cesasen 
casi  todos  los  agravios  délos  indios,  como  es  fa^^il  cosa  co- 
«nocer  al  que  medianamente  discurre,  por  los  agravios  que 
«álos  indios  se  han  hecho,  aunque  son  muchos;  pero  el  poco 
«orden  que  en  esta  gobernación  ha  habido,  hace  que  la  ma- 
«teria  esté  tan  indigesta  que  con  mucha  dificultad  se  puede 
«entablar  lo  susodicho;  porque  los  mas  indios,  en  las  visitas 
*que  he  hecho,  especial  en  esta  ciudad  de  la  Asunción  dicen 
«^uc  no  quieren  pagar  tasa;  unos,  ó  los  mas,  porque  no  saben 
«ío  que  es,  aunque  se  les  ha  procurado  dar  á  entender;  otros^ 
*'Porque  dicen  que  ellos  sirven  cuando  quieren  y  como  quieren 
í  y  les  dan  alguna  gratificación  los  espailoles;  otros,  ^ue  vie- 
"uen  á  ayudar  á  los  españoles,  no  á  titulo  (Utasa^ii  ser- 
•vicio,  sino  como  a  parientes,  y  esto  último  también  se  me  ate- 
ngo por  una  petición  que  presentó  el  Procurador  General  déla 
*^ ciudad,  etc.  9 

Apesar  de  esta  resistencia,  á  la  cual  el  visitador  procu- 
ró persuadirse  que  habian  sido  inducidos  los  indígenas,  es- 
tableció la  tasa;  pero  dejó  la  elección  entre  ella  y  el  servicio 
personal.  Poroso  en  el  articulo  Gl  declaró:  «Por  cuanto^ 
«como  esto  dicho;  por  ahora  los  indios  rcusan  de  pagar  la 

1.    Articulo  5.*  déla  ordeoaoia^ 


HERNANDARIAS   DE  SAAVEDRA.  495 

«tasn,  se  manda  que  los  que  no  la  quisieren  pagar,  sirvan  co- 
«mo  ellos  han  dicho,  como  hasta  aqui.» 

Acerca  de  los  indios  esclavos,  es  notable  lo  que  revela 
el  artículo  íá.":— «Por  cuanto  S.  M.  tiene  prohibido  haber 
«indios  esclavos,  declaro  y  mando  lo  mismo,  y  que,  si  de 
nhecho  hay  algunos  indios  que  se  hayan  vendido  por  los 
«Guaycuriis  ó  por  otros  indios  que  han  estado  ó  estén  de 
«guerra,  ú  otros  indios  quehay  tiaidos  de  malocas,  ó  tro- 
«cados  ó  cambiados  entre  españoles,  ó  en  otra  manera,  que 
«todos  los  susodichos  son  libres. » 

Por  los  términos  de  esta  declaración  se  comprende  que, 
si  de  hecho  habia  algunos  indios  esclavos,  como  creemos  que 
los  había,  hasta  era  dudosa  su  existencia,  á  nuestro  juicio, 
por  el  regular  tratamiento  que  se  les  daba. 

Sin  embargo,  nunca  desconoceremos,  ni  nadie  podrá 
desconocer,  que  los  indios  sufrían  con  el  nuevo  orden  de 
cosas  introducido  por  la  conquista.  Ninguna  sociedad  hu- 
mana puede  concebirse  sin  sufrimientos  ante  el  movimiento 
universal.  Pero,  cuando  se  trata  de  los  padecimientos  de 
los  indios,  se  deben  recordar  los  padecimientos  de  los  con- 
quistadores.    Estos  eran  también  hombres  y  sufrían. 

Si  corría  la  sangre  de  los  índijenas,  defendiendo  su  in- 
dependencia salvaje,  corría  también  la  sangre  de  los  con- 
quistadores, para  vencer  esa  resistencia,  contraria  al  prin- 
cipio, verdardero  ó  falso,  que  los  impulsaba:  pero,  la  civili- 
zación iba  con  ellos,  como  invisible  tesoro  que  la  providen- 
cia mandara  derramar  en  medio  de  la  barbarie  americana, 
para  que  á  la  vuelta  de  tres  siglos  surjiese  un  mundo  de  na- 
ciones cultas, 

Y  en  presencia  de  este  grandioso  resultado  ¿que  son  los 


406  LA   aEVÍSTA   DE   BUENOS  AIRES. 

abusos  y  delitos  ordinarios  de  que  hizo  mérito  el  visitador 
Alfaro  en  sus  ordenanzas?  •  •  •  • 

Jamás  los  atribuiremos  á  la  pura  crueldad  de  los  con- 
quistadores. Mas  filosófico,  mas  justo,  mas  evidente  es  atri- 
buirlos al  conjunto  de  circunstancias  que  rodeaban  esa  so- 
ciedad que  se  formaba  con  elementos  tan  heterogéneos,  al 
solo  amparo  de  la  civilización  que  alcanzaba  la  raza  conquis- 
tadora. 

Pero,  porque  encontremos  esplicables  los  desórdenes 
que  tenian  lugar  en  esa  nueva  sociedad,  no  creemos  por  eso 
que  debieran  ser  desatendidos,  como  no  lo  creyeron  entonces, 
ni  los  defensores  de  los  indios,  ni  tampoco  el  soberano. 

De  ahi  la  misión  del  visitador  Alfaro,  cuyas  ordenanzas 
prueban  que  llevó  su  celo  hasta  el  ridículo  porprotejera  los  - 
indios;  y  que,  para  garantir  su  libertad,  los  despojó  de  ella  en 
muchos  respectos. 

Impuso,  por  ejemplo,  la  pena  de  cien  azotes  al  que  vo- 
luntariamente trabajase  en  los  yerbales  deMaracuyú;  midió 
las  distancias  á  quepodrian  apartarse  de  sus  asientos;  pro- 
hibióles mudar  de  temperamento  y  hasta  pasar  rios  que  ofre- 
ciesen algún  riesgo-  ni  leña  para  el  hogar  de  los  españoles 
deberian  cargar  los  indios  que  les  sirviesen;  solamente  agua 
podrían  llevar,  para  el  oonsumo  de  las  familias,  por  estar 
los  pueblos  de  la  gobernación  próximos  álos  rios! 

Como  estas  dictó  otras  disposiciones,  que  no  necesilaa 
comentario  para  patentizar  que  eran  iri'ealizablas  ó  subersi- 
tas,  y  que  coartaban  la  libertad  do  los  indios  al  pretender 
garantirla. 

I^  misma  corte,  tan  prevenida  contra  los  conquistado- 
res, no  pudo  menos  de  introducir  modificaciones  en  la  orde» 
■aou  de  Alfaro,  ontes  de  aprobarla.    ¿Qug  essrauo  será  en- 


Hi:RNANDARIAS  DE   SAAVÉDRA.  497 

tonces  que  la  historia  demuestre  algún  dia  que  esa  ordenan- 
za no  pudo,  en  su  mayor  parte,  hacerse  efectiva? 

Azara  lo  ha  dicho  ya:  «El  precitado  oidor  Alfaro  man- 
«dó  también  que  todo  indio  quedaba  sin  obligación  de  hacer 
«servicio  alguno  al  encomendero,  sujeto  únicamente  a  pa- 
tfgárle  un  lijero  tributo  anual  en  frutos  del  pais;  pero  al  mis- 
«mo  tiempo  ordenó,  que  los  que  poseían  encomiendas  de  ya- 
«naconas,  ó  de  indios  que  no  pertenecían  á  algún  pueblo, 
«diesen  á  estos  indios  tierras,  para  que  las  cultivasen  por 
«su  cuenta  y  á  su  voluntad.  Esta  medida  privaba  á  los  ecle- 
«siásticos  y  demás  españoles  de  todos  sus  criados;  de  lo  que 
«se  quejaron  al  referido  oidor.  Este  tomó  un  partido  bien 
«estraordinario,  tal  fué  el  de  dejar  las  encomiendas  en  el  es- 
«tado  en  que  se  hallaban;  y  de  decir  lo  contrario  á  la  corte 
«en  la  relación  y  cuenta  que  le  rindió,  en  que  aseguraba  que 
«habia  suprimido  el  servicio  personal  y  tomado  medidas  pa- 
«ra  abolir  las  encomiendas.  Asi  todo  el  mundo  quedó  con- 
«tento:  la  corte  aprobó  todo  y  aun  convirtió  en  leyes  las 
«providencias  de  Alfaro;  y  se  continuó  obrando  en  el^Paraguay 
*^como  si  las  leyes  no  existieran.  (1) 

Aunque  no  estemos  conformes  con  Azara,  respecto  del 
extraordinario  papel  que  atribuye  al  visitador;  porque  este 
no  necesitaba  engañar  á  la  corte  que  le  habia  mandado  inves- 
tigar la  verdad,  parece  sin  embargo  exacto  lo  que  asegura 
sobre  quedar  las  encomiendas  en  el  mismo  estado  que  antes 
de  la  visita;  pero  creemos  que,  si  las  disposiciones  de  Alfaro 
no  se  cumplieron,  fué  porque  eran  en  su  mayor  parte  con- 
contrarias  al  mejor  orden  aceptable  entonces  para  la  con- 
servación de  aquella  sociedad, 

1»  Viajes  en  la  Amériea  Meridional  tom-  S'^'eap.  XII.  Edición 
del  Comercio  del  Plata» 


498  LA  REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

Consta  por  los  documentos  que  hemos  publicado  que  el 
visitador  mandó  que  se  cumpliesen  sus  ordenan/as  y  que 
en  virtud  de  ese  mandato  se  representó  al  rey  su  inconve- 
niencia, á  fin  de  que  fuesen  modificadas,  lo  que  no  habria  si- 
do necesario  si  fuese  evidente  el  aserto  de  Azara  sobre  el 
doble  papel  del  visitador. 

IV 

Miserable  eondicion  áe  los  negros  en  América. 

Mientras  los  indios  eran  tratados  por  el  lejislador  y  por 
los  conquistadores  con  todas  las  consideraciones  á  que  era 
lícito  aspiraren  los  tiempos  que  corrían,  muy  diferente  era 
la  suerte  que  alcanzaban  los  desgraciados  naturales  de  las 
rej iones  africanas. 

Arrancados  violentamente  al  hogar  y  al  pais  natal,  es- 
puestos á  los  rigores  de  una  peligrosa  travecia  marítima, 
aglomerados  en  pequeñas  embarcaciones,  mal  alimentados, 
sufriendo  las  pestes  que  los  diezmaba  antes  de  llegar  al  des- 
lino en  que  debían  arrastrar  toda  su  vida  la  cadena  deles- 
clavo,  se  encontraban  en  América  sin  mas  amparo  que  la 
voluntad  absoluta  de  sus  amos,  con  leyes,  que,  lejos  de  garan- 
tir su  buen  tratamiento,  solo  amparaban  v\  dominio  adqui- 
rido sobre  ellos  para  esplotar  sus  fuerzas  hasta  los  últimos 
días  de  su  existencia. 

Para  los  pobres  negros  no  había  leyes  protectoras,  no 
había  visitadores  ni  jueces  que  oyesen  sus  gemidos.  Pero 
habían  leyes  que  señalaban  el  castigo  que  debia  aplicarse  á 
los  que  procuraban  su  libertad  huyendo  de  la  crueldad  de 
sus  amos. 

«Al  negro  ó  negro  ausente  del  serwcio  de  su  amo  cua- 


HERNAND ARIAS   DE   SAAVEDRA.  499 

«trodias,  le  sean  dados  en  el  rollo eincuen la  azotes,  y  que  es- 
«té  alli  atado  desde  la  ejecución  hasta  que  se  ponga  el  sol:  y 
«si  estuviese  mas  de  ocho  dias  fuera  de  la  ciudad,  una  legua, 
«le  sean  dados  cien  azotes,  puesta  una  calza  de  hierro  al  pié, 
«con  un  ramal,  que  todo  pese  doce  libras,  y  descubiertamen- 
«te  la  traiga  por  tiempo  de  dos  meses,  y  no  se  la  quite;  pena 
ftde  docientos  azotes  por  la  primera  vez,  y  por  la  segunda 
«otros  docientos  azotes,  y  no  se  quite  le  calza  en  cuatro  me- 
ases, y  si  su  amo  se  la  quitare  incurra  en  pena  de  cincuenta 
«pesos  y  el  negro  tenga  la  calza  hasta  cumplir  el  tiempo. 

«A  cualquier  negro  ó  negra  huido  y  ausente  del  servicio 
«de  su  amo,  que  no  hubiere  andado  con  cimarrones,  y  es- 
«tuviese  ausente  menos  de  cuatro  meses,  le  sean  dados  dos- 
«cientos  azotes  por  la  primera  vez:  y  por  la  segunda  sea  des- 
enterrado del  reino;  y  si  hubiere  andado  con  cimarrones  le 
«sean  dados  cien  azotes  mas. 

aSi  anduvieren  ausentes  del  servicio  de  sus  amos  mas 
«de  seis  meses  con  los  negros  alzados,  ó  cometido  otros 
«delitos  graves,  sean  a/iorcados,  hasta  que  mueran  natural- 
<<  mente  » 

En  tan  poco  miraba  la  ley  los  derechos  naturales  délos 
hombres  negros,  que  prohibía  abrir  procesos  para  el  castigo 
de  motines  ó  sediciones  de  esclavos.  En  tales  casos  debia 
hacerse  justicia  excusando  tiempo  y  proceso^  castigando  ejem- 
plarmente los  cabezas  y  reduciendo  á  los  demás  ala  esclavi- 
tud y  servidumbre  de  que  hahian  pretendido  librarse. 

Inútil  seria  mencionar  las  demás  leyes  apresoras  de  los 
negros,  cuando  basta  recordar  que  el  derecha  no  los  con- 
sideraba como  hombres,  sino  como  una  de  tantas  mercade- 
rias  que  podian  concurrir  al  aumento  de  la  Hacienda  Real 
y  de  la  riqueza  particular  de  los  pobladores  de  América j, 


500  LA   REVISTA  DE    BUENOS   AIRES. 

Entre  tanto  estaba  prohibido  la  importación  de  escla- 
vos á  estas  regiones:  pero  esta  prohibición  tenia  por  único 
objeto  esplotar  el  tráfico  de  negros  en  favor  esclusivo  de  la 
corona,  asegurando  'para  esta,  en  primer  lugar,  la  suma  de 
cien  mil  ducados  anuales  en  que  vendia  sus  pretendidos  de- 
rechos á  esa  esplotacion  en  las  Indias,  por  cierto  número  de 
negros  que  permitia  importar. 

Pero,  no  estaba  reducido á  eso  solamente  lo  que  produ- 
cía el  ramo  á  la  corona  de  España.  Los  negros  que  se  pro- 
curaba introducir  sin  licencia  de  S.  M.  ó  del  asentista  que 
habia  contratado  los  derechos  de  importación  de  esclavos, 
eran  declarados  de  comiso,  vendidos  en  pública  almoneda 
y  su  producto  repartido,  por  tercias  partes,  éntrela  cámara 
del  rey,  el  juez  y  denunciador,  después  dé  deducidos  I00  de- 
rechos de  licencia  y  aduana,  que  aumentaban  la  parte  de 
fisco  en  ciiicuenta  y  siete  pesos  seis  reales  por  cada  esclavo 
decomisado. 

En  el  solo  puerto  de  Buenos  Aires  se  declararon  perdi- 
dos 8,952  negros,  en  los  veinte  años  que  corrieron  de  1600 
á  162o,  los  que  produjeron  a  la  cámara  real  745,455  pesos 
plata,  y  659,256  á  los  demás  esploladores  legales,  jueces  y 
denunciadores,  formando  ambas  cííntidades  la  suma  de 
1,584,709  pesos  arrebatada  á  los  capitales  y  esfuerzos  par- 
ticulares de  los  que  se  permitían  especular  en  el  tráfico  de  es- 
clavos siguiendo  el  ejemplo  del  soberano. 

La  causa  de  que  pasamos  á  ocuparnos  se  toca,  en  parte, 
con  los  antecedentes  que  acabamos  de  manifestar;  y  su  re- 
lato, al  paso  que,  nos  familiarizará  con  detalles,  completa- 
mente desconocidos  sobre  la  vida  de  un  célebre  argentino, 
ilustrará  muchos  otros  puntos  de  nuestra  tan  ignorada  como 
inUresuiite  hisloria. 

Mam'el  Ricardo  Trelles. 

(Conlititiürú/ 


RECUERDOS  HISTÓRICOS  SOBRE  LA  PROVINCIA 
DE  CUYO. 

CAPITULO  2/ 


Del815  á  18¿0, 


(Continuación)  (i) 


XXXY. 


Apareció  el  año  de  1819  y  terminábase  gloriosamente 
la  eanipaña  de  Chile. 

El  ejército  unido,  victorioso  en  Maypú,  toucluia  con 
los  últimos  restos  de  las  fuerz  5S  españolas  á  las  órdenes  del 
coronel  Sánchez  en  el  sud  de  esa  república. 

El  mayor  general  don  Autouió  González  Balcárce,  en- 
cargado de  la  dirección  inmediata  de  esa  campaña,  acaba- 
ba de  ceñirse  nuevos  laureles,  correspondiendo  amplia- 
mente á  la.'bien  merecida  coufianzja  que  el  gobierno  de  la 

1.    Véase  la  páj.  325. 


50i  Li    REVISTA  DE   BOCNOS   AIRGS. 

república  y  el  general  en  gefe  San  Martín,  habían  depositado 
en  él. 

Los  documentos  oficiales  relativas,  bablaráu  mejor  que 
nosotros. 

«Exmo.  Seuor. 

«Tengo  el  honor  de  acompañar  á  V.  E.  copia  del  parte 
que  acabo  de  recibir  del  sefior  general  en  gefe  del  ejército 
de  operaciones  eu  elsud,  don  Antonio  González  Balcarce, 
para  su  satisfacción  y  la  de  los  ilustres  vecinos  de  esa  ciu- 
dad, como  tan  deseosos  de  tener  noticias  de  nuestras  victo- 
rias sobre  los  enemigos  comunes  de  nuestra  libertad.» 

«Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. » 

*'Cuartel  geneíalenCurimon,  enero  26  de  1819. 

«Exmo.  Señor. 

•José  de  San  Marlin, 

«Exmo.  Sr.  Supremo  Director  del  Estado,»    (]) 

lié  aquí  el  parte  del  general  Balcarce,  á  que  se  hace  re- 
ferencia: 

*'Exmo.  Señor. 
*'Cuando  anuncié  á  V.  E.  desde  Chillan  el  movimiento 
que  hacia  el  ejército  de  mi  mando,  con  el  designio  de  aproxi- 
marse al  caudaloso  rio  de  La-laja^  guarnecido  por  los  ene- 
migos con  mas  de  seis  mil  hombres  al  cargo  del  coronel 
Lautaño,  había  lomado  euanlas  providencias  me  fueron  p<)« 
sibles  pura  ocullárselo.  Con  oslo  conseguí  que  no  tuviesen 
una  noticia  positiva  de  mis  marchas,  hasta  que  des.ubneron 

1.  Nos  hacemos  uq  honor  en  declarar  que  debemos  copla  de  este  y 
otroá  documentos  á  la  jenerosa  espontaneidad  del  ilustrado  coleccionista 
•merlcaüü  el  señor  coronel  dou  Gerónimo  Espejo,  los  que  llevaran  su* 
Inklaies  al  pie. 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  505 

el  ejército  sobre  la  márjen  del  vado  del  Salto,     En  el  mismo 
momento  abandonó  Lautaño  la  fuerte  posición  con  que  res- 
guardaba este  interesante  paso,  poniéndose   en    precipitada 
retirada  para  este  punto.     A  las  4  de  la  tarde  quedó  todo  el 
ejército    acampado  á  esta   parte  del  rio,  habiendo  tomado 
diez  prisioneros   de  las  guardias  avanzadas  que  no  pudieron 
retirarse  con  la  velocidad  que  lo  hizo  su  comandante.     El 
coronel  Sánchez,   comandante  en  gefe  de  todas  las  fuerzas 
enemigas,  se  encontraba  en  este  pueblo  con  mas  de  800 
hombres  de  sus  mejores  tropas  y  4  piezas  de  artilleria;  pe- 
ro inmediatamente  que  tuvo  el  aviso  de  quedar  allanado  por 
nuestra  parte  el  paso  de  La-laja,  se  dispuso  para  huir  en  di- 
rección al  Bio  hio,    donde  conservaba  preparadas  porción 
de  balsas  para  su  transporte  al  fuerte  del  Nacimiento,     Lan- 
taño  tuvo  orden  de  seguir  este  movimiento,  y  al  entrar  la  no- 
che se  pusieron  en  acelerada  marcha.     A  mi  no  me  fué  posi- 
ble tener  un  pronto  aviso  de  este  movimiento  del  enemigo, 
porque  a  las  espias  que  habia  introducido  para  que  me  lo 
diesen,  les  fué  imposible  regresar,   por  las  medidas  que  se 
adoptaron  para  impedirlo.     En  precaución   de  que  sncedie- 
se  y  con  el  designio  de  atacarlos  si  esperaban,  determiné  que 
hoy  al  aclararse  pusiese  en  marcha  el  Regimiento  de  grana- 
deros á  caballo,  con  la  urden  á  su  comandante  de  que  si  los 
enemigos  se  habiau  retirado,  los  persiguiese  hasta  donde  les 
fuese  posible,   y  cuando  uo,  que  los  entretuviese   mientras 
llegaba  el  resto  del  ejército  que  en    la  misma  hora  se  puso 
en  camino.     A  la  llegada  aquí  de  los  Granaderos,   supieron 
que  los  enemigos  hablan  salido  en  la  noche,  sin  embargo  de 
haber  andado  mas  de  7  leguas  con   sus  caballos  en  muy  mal 
estado,  siguieron  inmediatamente    adelante  venciendo  las 8 
que  restaban,  hasta  llegar  á  la  márjen  del  Bio-bio,  donde 


504  LA  AEVISTA  DE  fiCENOS  AIRES. 

dieron  alcance  ¿  una  parte  de  los  em^niigos,  según  paílcs 
verbales,  que  son  los  qne  he  recibido  por  conducto  de  un 
oficial  comisionado  á  traérmelos.  Los  enemigos  se  pusieron 
en  defensa  contra  los  Granaderos,  quienes  los  cargaron  in- 
mediata.Lente,  dispersando  la  fuerza  del  cargo  de  Lantaño> 
con  muerte  de  i G  Dra¿;ones  cazadores,  de  los  venidos  últi- 
mamente de  Cádiz,  y  10  prisioneros.  La  infunterie  que  se 
encontró  en  el  mitmo  paso,  no  pudo  ser  atacüda  por  la  fuer- 
te posición  que  ocupaba  dentro  de  un  bosque.  Ll  batallón  de 
Cazadores  de  los  Andes,  con  dos  piezas,  sale  lo  mas  pronto 
posible  a  ver  si  alcanza  á  la  citada  infanleria,  awtes  que  con- 
cluya su  ti  ánsilo  del  rio.  1  n  ti  alcance  seguido  por  los  Gia- 
i.adcros,  bun  tomado  una  porción  de  equipages  de  los  ene- 
migos. Tümbien  han  dejudo  estos  en  el  cfm)j)0  50  cargas  de 
municiones,  y  aquí  se  han  encontrado  otras  con  varias  re-r 
piiestos  de  víveres,  lanzas,  eables,  y  otros  pertrechos  de 
gnerni.v 

•'Luego que  el  ejército  descauce  algún  tanto  de  las  repe- 
tidas marchas  que  ha  seguido,  pasará  á  incorporarse  sobre 
el  liio-bio  con  los  Granaderos  y  Cazadores  de  los  Andes^  ^ 
fin  de  obrar  contra  los  restos  que  hayan  entrado  en  Naci- 
miento. 

*'Dioshuarde  a  V.  E.  muchos  años. 

••Cuiíilel  general  ¿el  Ejército  delSud  de  los  Angeles,  18  de  Enero  de  1810. 
"Exmo.  Seuor. 

Antonio  Gonzaleí  Balcarce. 
"txnio.  .?( iior  d('ii  JobédeSan  Martin. 

"Es  copia— 5aM  Mar  Un,» 

Pero    quédanos  atrasado  rn  nuestra  narración  un  In 


RECUERDOS   HISTÓRICOS.  oÓ'S 

choaltamenta  importante  en  la  historia  americana  para  que, 
sacrificando  el  orden  de  fechas,  no  nos  apresuremos  á  darle 
preferente  lugar  aquí. — Hablamos  def  reconocimiento  so- 
lemne que  la  República  de  las  Provincias  Unidas  del  Rio  de 
la  Plata,  hizo  en  esa  época  de  la  de  Chile.  Hé  aquí  el  docu- 
mento de  su  referencia. 

*'£l  Congreso  General  Constituyente  délas  Provincias 
Unidas,  de  Siid-América,  habiendo  tomado  en  consideración 
la  nota  del  diputado  del  supremo  gobierno  de  Chile  en  que 
exije  á  esta  soberana  corporación,  por  conducto  del  supre- 
mo poder  ejecutivo,  el  reconocimiento  de  la  independencia 
de  aquel  Estado,  ha  expedido,  con  fecha  12  de  este  mes,  elde- 
creto'siguiente.  El  ilustre  pueblo  de  Chile  disolviendo  para 
siempre  los  vincuios  que  lo  ligaban  al  trono  del  rey  de  Espa- 
ña, nuestro  común  opresor,  justificando  este  acto,  noble  y 
heroico,  con  los  mismos  convencimientos  y  principios  de  eter- 
na verdad  y  justicia  que  presidieron  á  la  mudanza  política  de 
estas  provincias,  y  sosteniendo  con  su  sangre  en  los  campos 
de  batalla,  y  con  to  lo  jénero  de  sacrificios  su  nuevo  puesto 
de  dignidad,  no  han  podido  dejar  de  presentar  á  estas  pro- 
vincias un  espectáculo  cuyo  interés  solo  es  comparable  ala 
identidad  de  situaciones  y  al  mundo  todo  un  comprobante 
decisivo  de  que  por  su  población,  por  sus  riquezas  y  por  to- 
dos los  elementos  de  un  sólido  poder,  es  muy  capaz  de  afian- 
zar de  un  modoiniilterable  el  rango  de  Nación  libre  que  dig  • 
ñámente  ha  ocupado.  Sin  otro  móvil  para  los  felices  esfuer- 
zos que  realizaron  la  libertad  de  aquel  ÍEstado  que  la  felicidad 
y  seguridad  común  de  los  pueblos  hermanos  y  limitrofes, 
el  pueblo  de  las  Provincias  Unidas  reposa  en  la  satisfacción 
de  haber  llenado  estos  santos  deberes,  cooperando  á  la  for- 
raacioü  de  aquel  nuevo  antemural  de  la  libertad  americana. 


506  I,\  REVISTA  DE   BUENOS  AIBES. 

Asi  al  Congreso,  órgano  fiel  de  estos  nobles  sentimientos  del 
hueo  pueblo  que  representa,  lees  tanto  mas  fiel  y  satisfac- 
torio verificar  el  reconocimiento  solemne  de  la  independen- 
cia del  Estado  de  Chile,  cuanto  que  á  la  presencia  de  los  he- 
chos y  relaciones  continuadas  con  aquel  Estado  desde  la  me- 
morable jornada  de  Chacabuco,  este  acto  no  puede  calificar- 
se» sino  por  una  mayor  formalidad  al  reconocimiento  ya 
ejecutado.  Por  tanto:  el  Congreso  á  nombre  y  por  la  auto- 
ridad de  las  Provincias  Unidas,  reconoce  en  la'  forma  mas 
solemne  al  espresado  Estado  de  Chile,  por  un  Estado  libre, 
soberanot  é  independiente,  con  todas  las  atribuciones  y  ple- 
nitud de  poderes  que  son  inherentes  á  este  grande  y  elevado 
carácter-  queda  en  consecuencia  expedito  el  supremo  poder 
ejecutivo  para  ajusta r  con  dicho  Estado  en  la  misma  forma 
que  con  cualquiera  de  los  otros  poderes  reconocidos,  todos 
los  pactos  y  tratados  qne  fueren  necesarios  para  consolidar 
la  seguriílad  y  mutuos  intereses  de  ambos  paises." 

**Comuníquese  al  supremo  director  para  su  publicación 
y  demás  formalidades  de  estilo." 

"Dado  en  la  sala  del  Congreso,  sellado  con  el  sello  pro- 
vincial, firmado  por  el  presidente  en  turno  y  refrendado  por 
su  secretario,  en  Buenos  Aires  á  12  de  diciembre  de  1818." 

**TomasGodoyCrüz." 
**Presidente." 

** Doctor  José  Etijenio  de  EliaSy" 
**Secre  tarto" 
**E8  copia— /afifíe" 

(G.  E.j 
El  honorable  presidente  del  soberano  congreso  consti- 
tuyente de  Ia«  Provincios  unidas  en  Sud-América,  que  firma 
el  precedente  solemne  documento,  era   diputado  por  la  ca- 


RECUERDOS   HISTÓRICO?.  507 

pital  de  la  provincia  de  Cuyo,  Mendoza;  hombre  ilustre  por 
sus  talentos,  patriotismo  y  carácter  elevado,  y  de  quien  el 
pais,  en  todas  sus  épocas,  ya  en  su  carrera  pública,  ya  en  su 
laboriosa  vida  privada,  recibió  importantes  servicios  en  la 
política,  en  el  fomento  de  nuevas  industrias,  de  útiles  refor- 
mas, particularmente  aquella  ciudad,  lugar  de  su  nacimien- 
to, de  lo  que  nos  ocuparemos  á  su  tiempo. 

Entretanto,  muy  pocos  diasmasde  la  fecha  enque  la  Re- 
pública Argentina  hacia  el  reconocimiento  déla  independen- 
cia de  su  hermana  y  vecina  la  de  Chile,  el  victorioso  ejército 
unido,  confirmaba  con  sus  espléndidos  hechos  de  armas  ese 
acto  solemne,  dejando  libre  de  enemigos  el  territorio  de  es* 
te  último  Estado. 

Vamos  á  transcribir  aqui  los  documentos  relativos. 

'*Exmo  señor" 
'*Tengo  el  honor  de  acompañar  á  V.  E.  copia  certificada 
del  parte  del  señor  general  don  Antonio  González  Balcarce, 
en  que  me  informa  de  la  conclusión  de  la  guerra  en  toda  la 
estension  del  Estado  de  Chile.  Eos  restos  débiles  del  ene- 
migo, los  disipará  la  miseria,  de  concierto  con  la  anarquía; 
y  creo  no  engañarme  asegurando  á  V.  E.  que  ha  concluido 
para  siempre  el  poder  español  en  estas  partes.  La  intelijen- 
cia  y  celeridad  de  las  medidas  militares  que  ha  adoptado  en 
esta  campaña  el  señor  general  Balcarce,  redundarán  en  todo 
tiempo  en  honor  y  gloria  de  su  nombre:  yo  recomiendo  á 
V.  E.  estos  ii.  portantes  servicios,  porque  si  la  campaña  no 
ha  sido  lenta,  fatigosa  é  interminable,  ^e  debeá  la  prudencia 
del  general  y  á  la  rapidez  con  que  los  jefes  á  sus  órdenes  han 
sabido  llenar  las  que  se  les  comunicaron:  asi  es  que,  no  por 
que  haya  dejado  de  ser  sangrienta  esta  campaña,  recomien- 
da menos  el  valor  y  enerjia  de  los  bravos  que  la  han  condu- 


5U8  LA   REVISTA   DE   BUENOS  AIRES. 

cido:  todos  son  recoraeriíjables  y  acree4oi'í^s  á  l;i  con3Mera- 
cíonde  ese  gobierno  supremo. 

•'Diosguardeá  V.  E.  muchos  años.'* 
'  **Cníirlél general  en  Ciirinion,  febrero  5  de.  1879." 
*'Exmo.  señor'* 

**/osé  de  San  Marlin" 

*'Exmo  supreíuo  director  de  las  Provincias  Unidas" 

**Exmo  señor" 

,  **jEI  ejército  acaba  de  entrar  en  esta  fortaleza,  dedonde 
salieron  ayer, los  enemigos  con  la  mayor  precipitación,  lue- 
go que  tuvieron  aviso  de  que  aquel  pasaba  el  Bio-bio.  Este 
movimiento  solo  me  fué  posible  ocultárselo  hasta  el  momen- 
to deponer  las  balzas  eq/el  rio,  que  habia  hecho  construir 
reservadamente  dentro  del  arroyo  de  Guaqui.  lian  dejado 
montadas  v  clavadas  cinco  piezas  exelentes  de  artille,ria  de 
batalla:  y  sin  clavar  una  de  fierro  de  á  12.  También  ha 
quedado  un  considerable  almacén  de  tabaco  y  azúcar,  con 
todos  los  equipajes  que  antes  habiai^  salvado.  Se  me  han 
presenlafío  hasta  ahora  dos  oficiales  y  cinco  músicos  y  como 
50  soldados  (jiie  quedaron  ocultos,  habiendo  mandado  se  re- 
cojan otros  muchos  que  me  han  avisado  se  encuentran  por 
los  cerros  de  esta  circunferencia.  La  dirección  que  han 
ile\ado  los  restos  del  enemigo  que  van  reunidos,  es  para  Val- 
divia por  las  montañas  mas  fragosas  que  pned(Mi  imaginarse. 
Los  indios  de  esta  inmediación  les  han  auxiliado  hasta  ahora, 
y  han  entorpecido  notablemente  mis  operaciones.  No  pienso 
dar  un  paso  adelante  de  este  punto,  tanto  por  el  fatal  estado 
de  la  caballada  con  que  cuento  (pues  solo  se  me  han  remitido 
iGO  cabaUos  de  los  i 000  que  debian  venirme)  como  porque 
seria  muy  p^ílígróso  internarme  por  montañas  y  estrechos 


RECUERDOS   HÍSTÓRICO   .  509 

desQladeros,  antes  de  poner  á  los  indios  de  mi  parte  para  lo 
cual  practico  cuantas  dilijencias  están  á  mis  alcances." 

*'Yo  supongo  que  os  enemigos  quedarán  muy  pronto 
enteramente  concluidos,  sin  necesidad  de  que  se  les  persiga. 
Van  sumamente  faltos  de  municiones  de  guerra  y  de  víveres. 
La  subordinación  y  la  moral  del  soldado,  la  han  perdido  en 
términos  que  ya  ninguno  obedece;  y  así  el  General  Sánchez 
se  marchó  en  el  momento  de  tener  noticia  de  que  pasábamos 
el  Bio-^bio,  dejando  la  tropa  en  la  mayor  confusión  y  desor- 
den. Los  indios  saquearon  el  pueblo  é  incendiaron  algunas 
Ci  sas,  habiendo  luego  cubierto  la  retaguardia  pararecojerá 
cuantos  soldados  encontrasen.  Tengo  noticia  de  que  se  han 
llevado  muchos  y  que  otros  de  temor  de  ellos  no  se  han  que- 
dado. No  me  es  posible  en  el  instante  dar  á  V.  E.  parte  mas 
circunstanciado,  pero  lo  practicaré  á  la  mayor  brevedad." 

**Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años/' 

**Cuartel  General  del  Ejército  del  Sud  en  el  Fuerte  del 
Nacimiento,  51  de  enero  de  1819." 

Antonio  González  Ralcarce 

*'Exmo.  Señor  Capitán  General  don  José  de  San  Martin." 

*'Es  copia." 

Dionicio  Vizcarra. 
**Secretario." 

('*De  la  Caceta  de  Buenos  Aires.") 

(G.  E.; 

Pero  teniendo  á  la  vista  otros  documentos  relativos  á 
victorias  conseguidas  por  ese  mismo  invicto  ejército  en  fe- 
chas anteriores,  en  la  referida  campaña,  no  queremos  de- 
fraudar á  nuestros  lectores  <ie  su  conocimiento. 


oto  LA   REVISTA   DESDEÑOS  AIRES 

**Exmo  Señor/* 

**Tengo  el  honor  de  acompañar  á  V.  E.,  en  copi^  los 
parles  que  acabo  de  recibir  de  la  victoria  que  han  conse- 
guido las  armas  de  la  Patria  contra  los  tiranos  opresores  de 
nuestra  libertad  en  la  Provincia  de  Concepción." 

**  Yo  dejaría  ocúltala  bravura  de  los  Gefes,  Oficiales  y 
tropa  del  batallón  de  Cazadores  y  de  los  Granaderos  á  caba- 
lo de  los  Andes,  sino  recomendara,  como  recomiendo  á 
V.  E.  esta  acción  heroica,  debida  al  entusiasmo,  valor  y  pa- 
triotismo de  los  que  lus  componen,  como  de  las  acertadas 
7  distinguidas  disposiciones  de  su  digno  General  don  Anto- 
nio González  Balcarce." 

**Dios  guarde  á  V;  E.  muchos  años.'* 
**Cuartel  General  en  Curimon,  enero  28  de  i 819/' 
*'Exmo.  Señor." 

"»  '*José  de  San31aríin/' 

"Exmo.  señor  Supremo  Director  de  las  Provincias-Unidas." 

**Exmo.  señor." 

**E1  parte  de  que  tengo  el  honor  de  acompañar  copia  á  V. 
E.,  contiene  lo  sucedido  con  el  regimiento  de  Granaderos  á 
caballo,  en  el  alcance  que  dio  al  enemig(>,  cuando  verificó  la 
retirada  de  este  punto,  que  participé  á  V,  E.  en  oficio  eH8 
del  actual.  El  número  de  cargas  que  se  le  tomaron  en  esta  oca- 
cion  fué  muy  considerable,  asi  como  la  dispersión  queespe- 
rimentó  su  caballería,  al  verse  atacada  en  un  tiempo  que  no 
lo  esperaba." 

"Me  ha  merecido  el  mayor  aprecio  la  eficacia  con  qua 
el  coronel  don  Manuel  Escalada  practicó  su  marcha  andando 
sin  cesar  mas  de  i 4  leguas,  hasta  que  logró  caer  sobre  el  ene- 
raigo.     TíimbitMi  recomiiMido  á  V.  E.   el  mérito  contraído 


RECÜERÜOS    HISTÓRICOS.  511 

por  los  demás  oficiales  y  tropa  del  regimiento,  que  le  acom- 
pañaron y  muy  particularmente  el  del  sargento  mayor  don 
Benjamín  Viel,  capitanes  don  José  Maria  Riyera  y  don  Ma- 
nuel Olazabal,  teniente  don  Félix  Aldao  y  alférez  don  Boutis- 
ta  Fuénsalida,  que  cargaron  y  acuchillaron  al  enemigo,  ma- 
tándole 46  hombres  y  haciéndole  varios  prisioneros." 

*'Dios  guarde  a  V.  E.  muchos  años." 

* 'Cuartel  general  del  ejercito  del  sud  en  los  Angeles,  20 
de  enero  de' 1819.'* 

^^Anionio  González  Balear  ce  y 

*'Exmo.  señor  capitán  general  don  José  de  San  Martin." 

En  seguida  tenemos  el  parte  del  coronel  Escalada. 

**He  marchado  14  leguas  hasta  encontrar  los  enemigos 
en  su  retirada.  V.  E.  habrá  visto  las  cargas  y  municiones 
que  ha  dejado  en  los  Angeles,  al  mismo  tiempo  que  algunos 
soldados  de  los  pasados  españoles  que  tengo  la  satisfacción 
de  remitir  á  V.  E.  Me  hallo  á  media  legua  del  rio  Bio-bio 
y  habiéndome  sido  de  necesidad  reconocer  la  montaña  por 
donde  se  retiraron  los  enemigos,  destiné  al  sargento  mayor 
don  Benjamin  Yiel  con  60  granaderos  á  caballo,  que  á  muy 
corta  distancia  se  encontró  con  una  partida  de  ^0  cazadores 
á  caballo,  situada  en  una  pequeña  llanura,  que  acuchilló 
completamente,  apesár  de  las  dificultades  del  terreno,  dis- 
dinguiéndose  con  él  los  ca  pita  a  es  don  José  Maria  Rivera  y 
don  Manuel  Olazabal,  el  teniente  don  Félix  Aldao  y  el  alfé- 
rez don  Bautista  Fuénsalida.  Con  esta  ventaja  me  retiré  á 
ocupar  el  llano  inmediato,  á  donde  espero  el  dia  de  mañana 
para  hacer  nuevas  tentativas,  con  el  objeto  de  entretenerlos, 
que  les  sera  mas  fácil  embarca»  se,  pasar  la  caballada  y  gana- 
dos que  tienen  á  la  orilla  del  rio,  y  dar  tiempo  á  que  llegue 
la  infantería  que  me  avisa  V    S.  se  halla  en  marcha  y  es  de 


M^  LV    REVISTA    DE    OlENOS    AlUES. 

primera  necesidad  por  lo  montuoso  del  camino,  que  no  per- 
mite mas  que  dos  hombres  de  frente.  Se  ha  escondido  en'e! 
monte  gran  número  de  soldados  y  milicianos  que  se  me  están 
pasando/' 

**Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años." 

'*Santa.Fé  y  enero  18  de  Í8i9." 

.  *' Manuel  Escalada." 

"Sefior  brigadier  don  Aut(»nio  González  Balcarce.'* 
Elotro  despacho  á  que  el  general  San  Martiu  hace  re- 
ferencia en  el  suyo  de  enero  de  1819,  que  acabamos  de  co- 
piar, es  el  siguiente: 

**E\mo.  señor." 

**Los  enemigos  han  sufrido  ayer  una  pérdida  que,  en 
mi  concepto,  los  ha  dejado  en  absoluta  imposibilidad  de 
poderse  sostener,  á  pesar  de  haberse  reconcentrado  con  bs 
restos  que  han  salvado  en  lá  fortaleza  de  Nacimiento.  El 
bataílon  de  Cazadores,  que  en  18  del  actual  avisé  á  V.  E. 
marchaba  a  ver  si  alcanznba  alguna  infantería  d(í  la  que  es- 
taba pasando  el  Bio-bio,  consiguió  llegar  en  tiempo  que  aun 
no  se  habia  embarcado  una  considerable  parte.  Inmbdiata- 
méhte  procedió  á  atacarla  en  unión  con  él  rejimieuto  tíé 
Granaderos  á  caballo  y  quedó  completamente  destrozada  se- 
gún se  náanifiesta  del  parte  que  en  copia  tengo  el  honÓrde 
incluir  á  V.  E." 

**EI  mérito  contraído  por  el  Coronel  don  Rudeclndó 
Alvajredo,  que  fué  el  que  mandó  la  acción,  le  hrtce  la  nlaift 
distinguida  recomendación.  Es  tanto  mas  digno  del  mayor 
aprecio,  el  adquirido  por  los  demás  gefes,  oficiales  y  tropn 
que  le  acompañaron,  y  de  que  hace  mención  el  refeWdo  par- 
te." 


RECUERDOS  HISTÓRICOS.  515 

"Dios  guarde  á  V.  E.  muchoe  años." 
"Cuartel  General  del  Ejército  del  Sud  en  los  Anjeles,  20  de 
enero  de  1819." 

Antonio  González  Balcarce. 

"Exmo  Señor  Capitán  General  don  José  de  San  Martin." 

Ese  parte  del  Coronel  Alvarado,  auuíjue  muy  estenso, 
eremos  deber  insertarlo  integro  para  que  la  historia  perpe- 
túe la  memoria  de  uno  de  los  hechos  de  armas  en  que  se 
distinguieron  esos  dos  cuei  pos  del  invencible  Ejército  de  los 
Andes.— Es  este: 

"Tengo  el  honor  de  participar  á  Y.  E.  como  reunido  al 
rejimienlo  de  Granaderos  á  caballo  á  las  12  de  este  dia  y  si- 
tuado á  una  legua  de  distancia  de  este  rio,  deseoso  de  dar 
el  debido  lleno  á  las  órdenes  deV.  S.,  me  determiné,  no  obs- 
tante la  larga  jornada  que  tenia  hecha  el  batallón  de  mi  car- 
go, á  emprender  un  ataque  sobre  los  enemigos.  En  efecto, 
á  las  dos  y  media  de  \a  tarde  emprendi  ;mi  marcha,  dispo- 
niendo que  el  rejimiento  de  Granaderos  á  caballo  la  verifi- 
case por  el  camino  (le  la  derecha,  que  era  el  mas  descubier- 
to que  se  presentaba,  al  mismo  tiempo  que  por  el  de  la  iz- 
quierda marchaba  el  batallón  de  Cazadores  con  una  pieza 
de  artillería  á  su  derecha  y  cubierta  con  30  Granaderos  al 
mando  del  Alférez  Fuensalida,  y  la  1  "  compañía  de  dicho 
batallón,  al  de  su  Capitán  graduado  deSarjento  Mayor  don 
Lucio  Salvadores,  ambos  Oficiales  con  orden  de  reconocer 
y  descubrir  unas  densas  montañas  casi  impenetrables  y  que 
reducían  el  camino  á  una  suma  estrechez.  En  mi  marcha 
advertí  que  una  guerrilla  se  había  puesto  sobre  mi  izquierda 
y  temiendo  que  hiciese  movimiento  sobre  mi  retaguardia, 
donde  behallnban  las  municiones  y  equipajes  y  un  cañón  de 
batalla, dispuse  que  una  compañía  de  infantería  regresase  y 


51  i  LA  BEVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

que  puesta  al  abrigo  de  unas  casas  y  cercos,  les  contuviese 
en  caso  que  les  ocupase  el  objeto  propuesto.  Continué  en 
este  orden  mi  marcha  hasta  ocupar  una  altura  que  dominaba 
sus  posiciones,  aunque  sin  proporcionarme  la  menor  ventaja 
por  lo  quebrado  del  terreno  y  enteramente  montuoso,  asi  es 
que  me  vi  precisado  á  hacer  cargarla  partida  de  caballeria 
y  compania  de  infantería,  lo  que  se  verificó  con  tsl  intrepidez 
que  obligaron  á  los  enemigos  á  perder  unas  arboledas  que  los 
cubrían,  correr  precipitadamente  sobre  el  paso  del  rio,  y 
arrojarse  al  agua  muchos,  dejendo  en  el  campo  una  porción 
de  muertos.  En  este  mismo  momento  bajó  á  la  playa  el  se- 
ñor Coronel  de  Granaderos  don  Manuel  Escalada  con  su  re- 
jimiento,  que  concluyó  completamente  con  los  que  por  allí 
corrían  y  aun  iban  entrando  al  agua.  No  lo  hizo  menos  el 
batallón  de  Cazadores  sobi  e  las  balza¿  conductoras  de  grana- 
deros éisletas  que  tenian  cubiertas  con  tropa,  sobre  las  que 
dirijieron  sus  fuegos  con  tal  acierto,  que  se  observó  que  del 
gran  número  de  geiite  que  se  hallaba  dentro  del  rio,  no  lle- 
gó al  otro  lado  uno  solo,  mirando  con  bastante  dolor  que  el 
rio  era  el  sepulcro  de  cerca  de  200  hombres  y  entre  ellos  al- 
gunos paisanos.  El  enemigo  con  tres  piezas  de  artillería 
puestas  sobre  la  playa  opuesta,  hizo  sus  fuegos  eon  bastante 
viveza,  pero  despreciados  por  nuestros  valientes  soldados, 
que  á  cuerpo  descubierto  se  mantenían  y  aun  atravesaban 
bástala  primera  isla  donde  se  encontraban  muchas  familias 
que  se  pusieron  en  salvamento  y  algunos  soldados  que  se  to« 
marón  prisioneros,  quitándoles  consiguientemente  el  ganado 
que  se  llevaban,  muías,  caballos  y  un  gran  numero  de  equi- 
pajesde  que  se  aprovecharon  los  milicias  que  se  hablan' reu  • 
nido  en  este  lugar,  como  de  una  considerable  partode ganado, 
por  no  haberme  sido  fácil  provenir  eto  en  los  momenlos  dtl 


RECUERDOS  HISTÓRICOS  5i5 

ataque.  El  teniente  Olavarría  que  se  hallaba  al  cargo  del  ca- 
ñón que  conduje,  obró  con  él  cuanto  le  fué  posible,  destru 
yéndoles  con  sus  fuegos  las  balsas  en  que  se  retiraban  y  cau- 
sándoles gran  daño,  actualmente  se  halla  reuniendo  el  arma- 
mento y  demas'pertrechos  que  han  dejado,  y  recibido  ya  de  4 
piezas  de  artillería  dos  de  fierro  del  calibre  de  á  12  y  dos  de 
bronce  de  á  4  en  el  mejor  estado  de  servicio,  y  quedo  haciendo 
dilijencia  para  sacar  del  rio  nna  pieza  mas  que,  botaron.  La 
milicia  que  habia  de  este  lado  fué  la  primera  en  dispersarse  por 
toda  esta  montaña  y  se  siguió  gran  número  de  tropas  que  se  va 
presentando.  Por  ahora  remito  á  Y.  S.  con  el  Capitán  Escriba- 
no, de  Granaderos á caballo,  un  teniente  de  caballería,  1 06  sol- 
dados entre  prisioneros  y  pasados,  y  cuidaré  de  ir  sucesivamente 
remitiendo  los  mas  que  se  presenten  y  aprehendan.  Aunque  no 
he  podido  personalmente  reconocer  el  número  de  muertos 
del  enemigo,  pov  las  informaciones  que  he  recibido  de  oficia- 
les que  he  remitido  al  efecto,!pasan  de  500  hombres,  sin  in- 
cluir los  que  deben  haber  quedada  en  las  islas  mas  distantes, 
ni  los  que  han  muerto  ahogados.  Nuestra  pérdida  es  muy 
corta,  aunque  sensible  por  la  muerte  del  valiente  abandera- 
do del  rejimiento  de  Granaderos  á  caballo  don  N.  Bruin,  y 
una  grave  herida  que  ha  recibido  el  teniente  2.  ^  de  la  pri- 
mera compañía  de  mi  batallón  don  Atanacio  Matus.  Queda 
tomándolas  noticias  sobre  nuestros  muertos,  que  cuidaré  de 
ponerlas  en  manos  de  V.  S.  con  oportunidad:  pero  puedo  ase- 
gurar no  exeden  de  20  hombres  entre  muertas  y  heridos.» 

«Dios  guarde  á  Y.  S.  muchos  años.» 
«Santa-Fé  Enero  19  de  181&.)> 

iiRudecindo  Alvarado.^* 
«Señor  Brigadier,  General  en  Gefe  del  Ejército  don  An- 
tonio González  Balcaree.» 

(G.  E4 


5f6  L4  REVISTA   DE   BUENOS  ilRES. 

Dejo  riamos  incompleta  esta  prociósa  colección  de  docu- 
mentos sobre  la  campaña  que  tan  gloriosamente  acabó  de  ase- 
gurar la  independencia  de  la  República  de  Chile;  sino  colo- 
cásemos aquiel  úllimo  parte  del  General  en  Gefe  del  ejerci- 
to unido  del  sur,  á  que  hace  referencia  aquel  del  Gen^^ral  San 
Martin  al  Supremo  Directur  de  las  Provincias  Unidas  de  Sud- 
América,  datado  desde  su  cuartel  general  en  Curimon  á  7  de 
febrero  de  1819,  que  dejamos  ya  transcripto. 

«Exmo.  señor.» 

-El  comandante  General  de  las  armas  españolas,  coro- 
nel don  Juan  Francisco  Sánchez,  constante  opresor  del  suelo 
chileno,  y  el  mas  tenaz  y  empeñoso  en  conservar  la  ocupación 
de  esta  provincia,  queda  arrojado  de  e,la,  en  forma  que,  es 
muy  fundado  asegurar  no  volverá  jamás  á  repetirle  los  horro- 
res y  desgracias  en  que  por  el  dilatado  tiempo  de  8  años,  la 
ha  tenido  sunierjida. ) 

**Cuando  veriGcó  su  salida  de  esta  fortaleza,  luego  que 
tuvo  la  nolicia  oe  que  el  ejército  estaba  pasando  el  rioBio- 
bio,  se  internó  al  territorio  di^  los  indios  y  ton)ó  posición  en 
un  paraje  nombrado  A ngol  á'isíatúe  de  aqui  como  diez  le- 
guas. En  este  destino  tocó  cu(in tos  recursos  estuvieron  á 
sus  alcances  para  que  los  citados  indios  no  continuaseii  l£^ 
guerra,  pretendiendo  que  de  los  mismos  se  pusiesen  á.su|[|h- 
posicion  dos  mil  al  propio  efecto.  En  los  primerps  dios 
del  fomento  de  este  nuevo  plan,  consiguió  que  algunas  par- 
tidas de  ajULÜos,  aprovocháiulose  de  la  facilidad  von  que 
cruzan  el  rio,  andando  cop  si^s  caballos,  llegasen  en  suscor- 
lerius  hubta  puu/iírse  aja  vista  de  Jos  Angeles.  Vo  habia 
dejado  C8le  punto  bien  guarnecido,  y.  pqr  cpnsiguieute  no 
alcanzó  ventaja  alguna.     Los  indios,  en  cuanto  advirtieroi 


RECUERDOS  HISTÓRICOS  Si  7 

que  salia  á  perseguirlos,  retrogradaban  precipitadamente  á 
repasar  el  rio  y  á  ampararse  á  sus  terrenos.» 

«Luego  que  hubo  tiempo  de  que  surtiesen  su  efecto  las 
diiijencias  que  entabló  inmediatamente  para  que  los  indios 
se  negasen  á  llevar  adelante  los  proyectos  de  Sánchez,  le 
abandonaron  y  me  prometieron  entregarlo  con  la  fuerza  que 
habla  salvado;  lo  que  no  se  realizó  por  que  les  faltó  resolu- 
ción para  echarse  sobre  los  pocos  caballos  y  ganado  que  te- 
nia, como  hablamos  convenido.  Solóse  logró  le  acabasen 
de  quitar  los  cortos  restos  de  equipaje  que  le  hablan  queda- 
do y  que  le  prohibieron  absolutamente  continuar  sus  mar- 
chas para  Valdivia  por  el  camino  de  los  llanos,  como  se  inte- 
resaba en  practicarlo.  De  estas  resultas  desocupó  pronta- 
mente la  posición  de  Angol  y  dirijió  su  viaje  por  el  fragoso 
camino  de  les  Cordilleras,  por  donde  debe  ir  á  salir  á  Tuca- 
pel  para  seguir  por  la  cosía  á  la  plaza,  donde,  unánimes  con^ 
vienen  todos  los  pasados,  que  ha  resuelto  refugiarse.» 

«Por  los  contestes  informes  que  tengo,  de  lo  destituido 
de  recursos  que  es  el  espresado  camino  de  las  Cordilleras  y 
(Je-  lo&  pésimos  pasos  que  presenta,  creo  muy  iificil  que  ter- 
mine tan  dilatado  viaje,  sin  esperimeníarun¡estr8go  muy  con- 
siderable. El  equipaje  de  cuantos  le  acompañan,  ha  quedado 
reducido  al  que  llevan  puesto:  sus  municiones,  á  las  que  han 
podido  conservar  en  las  cartucheras:  la  mayor  parte  siguen 
á  pié  y  sin  calzado:  sns  víveres  no  pasaban  de  20  reses  á  su 
partida  de  Angol:  le  siguen  un  crecido  número  de  mujeres 
inclusas  las  Blonjas  de  Concepción;  todas  á  pié  y  descalzas, 
que  van  regando  con  sus  lagrimas  ca  Ja  paso  que  dan,  y  que, 
le  entorpecen  el  adelantamiento  de  sus  marchas.  La  con- 
sideración de  cuadro  tan  lamentable,  no  pudo  dejar  de  con- 
padecerme  y  traté  de  remediu'lo  ofreciendo  á  Sánchez  la  ca- 

35 


a1|^  LA    REVISTA   l)6;,BC£iN0S  AIRES 

pitutacíon  mas  jenerosa  por  medio  de  una  comunicacioQ 
que  le  condujeron  los  indios;  pero  hasta  ahora  no  he  tenido 
ningunas  i*esultas.  Son  tan  horrendos  los  crímenes  que  ha 
cometido  en  este  pais«  que  nada  podrá  persuadirle  que  cabe 
sobre  ellos  indulto.» 

**Desdeque  los  enemigos  evacuaron  este  destino,  seles 
ha  dispersado  una  gran  parte  de  su  fuerza,  y  continuaba  su- 
cediendo lo  mismo  en  la  marcha  que  seguían.  Se  me  ha 
presentado  un  número  crecido,  y  estoy  impuesto  de  que  se 
encuentran  muchos  en  los  bosques  y  Cordilleras  de  esta  cir- 
cunfereneiii  y  en  las  tolderías  de  los  indios." 

*'A  cuantos  han  venido  á  buscar  la  protección  del  ejér- 
cito y  á  los  prisioneros  naturales  del  pais,  les  he  dejado  en 
plena  libertad  para  que  se  restituyan  tranquilos  á  sus  casas, 
ó  tomen  -el  partido  que  mas  les  convenga." 

*'La  fuerza  que  acompaña  á  Sánchez  consiste  eu  400 
Ó30J  hombres,  últimos  restos  de  la  espedicion  venida  de 
Cádiz  bajo  la  custodia  de  la  fragata  de  guerra  apresada,  Ma- 
ría Isabel.  Van  también  algunos  particulares,  de  los  que 
siempre  han  sido  afectos  á  su  rey  Fernando." 

*'AI  Cacique  Venancio,que  desde  el  principio  de  la  revo- 
lución ha  sido  inclinado  á  la  causa  de  los  patriotas,  le  he 
dirijiJo  varios  propios,  interesándolo  para  que  persiga  en 
su  retirada  á  los  enemigos,  ofreciéndole  las  gratiflcaciones 
que  exija,   sí  consigue  apresarlos." 

*'La  pérdida  del  enemigo  entre  muertos,  pasados  y  dis- 
persos, puede  calcularse  en  1:200  hombres  de  tropa  de  línea, 
cuando  menos;  pues  se  hablan  aumentado  con  varios  reclu- 
ías los  batallones  Valdivia  y  Concepción  y  el  cuerpo  de  Dra- 
gones déla  frontera." 

**Se  les  han  tomado  once  piezas  útiles  de  artillería,  uti 


RECUERDOS    HISTÓRICOS.  519 

crecido  número  de  municiones,  habiendo  incendiado  é  inu- 
tilizado el  resto  de  las  que  teuian,  en  lo5  ataques  que  sufrie- 
jon  á  la  otra  pai'te  del  Bio-bio:  todos  sus  equipajes;  y  han 
dejado  en  los  almacenes  de  esta  fortaleza  cantidad  conside- 
rable de  íabaeo,  de  muy  buena  calidad  y  alguna  azúcar. 
Se  ha  gratificado  á  la  tropa  con  una  parte  de  estas  especies 
y  á  la  Comisaria  se  han  entregado  á  beneficio  del  Estado, 
como  200  arrobas  de  azúcar  y  153,900  mazos  de  tabaco.»» 

«De  nuestra  parte,  en  los  distintos  encuentros  se  que  han 
tenido  con  los  enemigos,  han  muerto  del  regimiento  de  Gra- 
naderos á  caballo,  el  Teniente  don  Eustaquio  Buisse  y  ocho 
soldados,  y  un  sargento,  un  cabo  y  diez  soldados  heridos  — 
del  batallón  de  Cazadores  de  los  Andes,  muerto  el  Teniente 
don  Antonio  Matus  y  dos  soldados,  y  heridos  unSargento,  un 
cabo  y  un  soldado— de  la  Artilleria  délos  Andes,  un  solla- 
do muerto.»» 

«La  conducta  que  ha  acreditado  el  Ejército  en  todo  el  cur- 
so de  esta  campana,  me  merece  el  mas  alto  reconocimiento. 
En  los  presentes  pasos  que  se  han  ofrecido  de  varios  rius 
caudalosos,  y  en  cuantas  ocaciones  se  ha  presentado  algún 
motivo  de  peligro,  siempre  se  le  ha  advertido  el  may«)r  en- 
tusiasmo para  vencer  los  obstáculos,  y  el  mas  ardiente  deseo 
de  llegar  cuanto  antes  al  enemigo. » 

«El  coronel  don  Ramón  Freiré  que  abrió  la  campaña  con  la 
feliz  jornada  sobre  Ghill  in,  y  que  del  mismo  punto  siguió  á 
Concepción  con  el  objeto  de  hostilizar  por  aquella  parte  al 
enemigo,  como  lo  ha  verificado,  deslru^éndole  algunas  de 
sus  principales  guerrillas,  se  ha  hecho  acredor  á  toda  distin- 
ción y  ha  dado  un  justo  motivo  de  recomendación  a  su  co- 
nocido mérito.  El  Gefe  de  Estado  Mayor,  Coronel  don 
Juan  Paz  del  Castillo,  ha  desempeñado  sus  funciones  con  el 


520  LA  REVISTA  D£  BUENOS  AIRES. 

mejor  acierto  y  eficacia  y  me  ba  ministrado,  con  utilidad  del 
servicio,  sus  luces  y  conocimientos.! 

«Los  gefes  de  los  cuerpos,  Coroneles  don  Rudecindo  Al- 
varado,  don  Manuel  Escalada  y  don  José  María  Rivera,  y 
Tenientes  Coroneles  don  Isac  Tompson  y  don  Santiago  Diaz, 
son  lodos  acredores  á  una  particular  consideración,  por  el 
orden  con  que  han  conducido  las  tropas  de  su  respectivo  car- 
go y  honor  con  que  se  han  desempeñado  en  cuantas  ocacio- 
nes  han  sido  empleados,  aspirando  siempre  á  la  gloria  de 
querer  ser  los  primeros  en  los  casos  de  atacar  al  enemigo. 

«El  Comandante  de  la  artillería  don  Juan  Pedro  Machar- 
ratini,  ha  llenado  del  modo  mas  completo  sus  deberes,  asi 
como  el  Capitán  de  Ingenieros  don  Pedro  Cusqüi.» 

a  Debo  igualmente  recoraedar  á  V.  E.  el  mérito  contraido 
por  mi  Ayudante  de  Campo,  el  Sargento  Mayor  don  Pedro 
Barreneehea»  Su  constante  actividad,  sus  concícimientos  y 
relaciones  en  el  pais,  me  han  facilitado  las  mas  importantes 
dilijeucias  y  servicios.  El  Sargento  Mayor  graduado  don 
Lucio  Salvadores,  [que  fué  el  primero  que  pasó  el  Bio-bio, 
se  ha  hecho  también  acredor  al  mayor  aprecio.» 

«Los  boletines  que  se  pasan  por  el  Estndo  Mayor,  darán  á 
V.  E.  una  idea  exacta  de  los  movimientos  del  Ejército  y  de  lo 
demás  que  ha  sucedido  durante  la  campana.  En  ella  he 
arreglado  mis  operaciones,  en  cuanto  me  ha  sido  posible,  a 
las  instrucciones  de  V.  E.  y  sin  duda  alguna  es  debido  á  ellas 
el  feliz  éxito  que  ha  tenido.» 

«Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  ai'ios- 

«Cuartel  General  del  Ejército  del  Su  J   eu  ^at■ini¡L'lllo,  Í12 

de  febrero  du  1819» 

*•  Antonio  Gonzaln  Balcarce.  >♦ 

«Exmosefkor  Capitán  General  don  José  de  San  Marlin- 


RECUERDOS    HISTÓRICOS  521 

En  el  precedente  documento,  y  en  algunos  otros  de  la  co- 
lección que  acabamos  de  copiar,  el  historiador  encontrará 
bastantes  antecedentes  para  juzgar  de  la  grandeza  de  nuestra 
causa,  de  los  sacrosantos  y  humanitarios  fines  á  que  la  en- 
caminaban nuestros  padres,  de  la  caballerosidad,  abnegación 
y  heroica  constancia  que  emplearon  en  los  medios  de  llevar- 
la al  mas  glorioso  resultado — Esto  de  una  parte — De  la  otra, 
encontrará  en  la  lucha  jigante  contra  nuestros  dominadores 
de  tres  siglos,  el  mismo  ensañamiento  de  estos  sobre  los 
americanos  nacidos  de  ellos,  oriundos  de  su  raza,  la  misma 
sevicia  que  ejercieron  siempre  sobre  losaborijenes. 

Véase,  sino,  el  luctuoso  cuadro  que  nos  presenta  el  ilustre 
General  Balcarce  describiendo  la  retirada  en  derrota  del  fe- 
roz caudillo  español  Sánchez,  cruel  opresor  por  mas  de  ocho 
años  de  las  provincias  del  Sud  de  Chile— La  historia  de  esa 
república,  es  la  que  pone  en  evidencia,  con  todos  sus  de- 
talles, las  atrocidades  y  bárbara  opresión  que  ejecutó  aquel 
contra  los  patriotas  de  esas  comarcas— Pero  la  nuestra  que 
hade  seguir  las  huellas  de  imperecedera  gloria  de  las  legio- 
nes argentinas,  libertadoras  del  suelo  chileno,  tiene  de  su 
lado  que  ilustrar  con  aprecinciones  filosóficas  las  páginas  en 
que  dé  cuenta  de  los  hechos  que  tuvieron  lugar  en  la  brillan- 
te campaña  que  descidió  felizmente  de  la  definitiva  indepen- 
dencia de  Chile. 

Damián  Hüdson. 
Continuará.)  .^ 


CUARENTA  AÑOS  ANTES. 


El  título  que  encabeza  esta  publicación  pudiera  inducir 
áf  creer  que,  si  contiene  algún  ínteres  es  meramente  retros- 
pectivo. Puede,  sin  embargo,  asegurarse  que  ese  interés  es 
de  actualidad. 

En  la  presento  situación  de  algunas  repúblicas  america- 
nas en  abierta  guerra  defensiva  con  potencias  europeas  que 
abrigan  manifiestos  conatos  de  dominación  ó  estariioteo;  me 
ha  parecido  que  la  lectura  de  las  conferencias  que  voy  á  pu- 
blicar, han  de  ofrecer  un  vasto  campo  de  meditación  para 
arribará  la  definitiva  solución  de  lo  que  es  todavía  un  pro- 
blema para  algunos  espíritus  incrédulos,  ó  muy  confiados  y 
candorosos,  que  no  acaban  de  persuadirse  de  las  siniestras 
tendencias  y  planes  de  reconquista  de  las  testas  coronadas 
dej  viejo  y  uuevo  mundo.     ¡Inaudita  y  funesta  obsecacion! 

Lag  dos  guerras  con  el  Perú,  y  la  ocupación  de  las  i^las 
Chinchas  en  la  primera;  y  en  la  segunda  el  bombardeo  de 
la  fortaleza  y  de  la  ciudad  del  Callao,  habiendo  en  aquellas 
flameado  el  pabellón  de  Castilla;  el  bombardeo  de  la  ciudad 
abierta,  iüdefensa  y  comercial  de  Valparaíso,  con  manifiesta 


CUARENTA  AÑOS  ANTES.  o25 

violación  del  derecho  de  gentes,  derecho  convencional  que 
todas  las  naciones  cultas  y  cristianas  respetan;  son  hechos 
que  suministran  sobrada  luz  y  datos  suficientes  para  conven- 
cer á  los  mas  descreídos,  de  los  planes  liberticidas  de  la  Es- 
paña—sin motivo  ni  ocasión. 

La  invasiím  de  Méjico  por  las  tropas  francesas,  y  el  re- 
fuerzo que  posteriormente  recibieron  de  soldados  austriacos 
y  de  los  reclutados  en  la  Bélgica,  la  fragranté  infracción  del 
tratado  de  Soledad,  amen  de  la  fundación  de  nn  trono  eu- 
ropeo, contra  el  que  todavía  combaten  los  patriotas  Mejica- 
nos. Y  en  fm,  la  guerra  de  usurpación  por  las  tropas  espa- 
ñolas en  la  república  Dominicana,  y  que  terminó  tan  en 
mengua  de  los  agresores;  son  hechos  consumados  que  por  su 
magnitud  y  simultaneidad,  han  debido  rasgar  el  muy  trans- 
parente velo  que,  para  algunos  ilusos,  ocultaba  la  verdadera 
y  única  interpretación  que  puede  darse  á  esos  acontecimien- 
tos de  ayer,  que  han  puesto  en  evidencia  las  desaforadas 
cuanto  injustiflcables  pretensiones  de  algunos  gabinetes  eu- 
ropeos. 

PeVo  algo  mas. 

Si  después  de  las  pruebas  prácticas,  fehacientes  é  incon- 
testables que  se  acaban  de  exhibir  ellas  no  bastasen  para  que 
los  ciegos  vean  al  fin  la  luz,  se  agregarán  como  apéndice  los 
indicios  vehementes  para  reforzar  el  convencimiento  de  los 
retardatarios;  haciéndoles  verá  no  dudarlo,  que  tales  planes 
tienen  muy  larga  data.  Es  de  pública  notoriedad  que  la  re- 
conquista de  las  antiguas  colonias  españolas  fué  resuelta  y 
acordada  por  la  ex-Santa  Alianza  hace  mas  de  cuarenta  años, 
y  es  muy  notable,  por  cierto,  que  después  de  tan  dilatado  lap- 
so de  tiempo  estemos  ya  presenciando— ahora—los  prelimi- 
uíjres  en  acción  de  aquel  nefando  proyecto;  y  esto  potente- 


52  i  U    REVISTA   DE   BOENOS   AIRES. 

men(e,  y  sin  mas  comentarios,  signiflcn  que  si  bien  la  Santa 
Alianza  no  existe,  los  Soberanos  de  Europa  han  heredado  su 
espíritu  y  propósitos;  y  que  estos  que  si  se  han  conservado 
latentes  durante  tan  dilatado  periodo,  es  porque  la  ocasión 
propicia  no  habia  aun  llegado  para|llevarlos  al  terreno  de  la 
egecucion. 

Las  guerras,  de  que  sin  cesar  desde  entonces,  la  Europa 
ha  sido  teatro  sangriento: — La  de  Turquía;  las  dos  de  Italia; 
la  de  Ungría;  las  conmociones  en  toda  la  Alemania;  las  revo- 
luciones de  España,  de  Portugal  y  de  Njpoles;  las  guerras  de 
Polonia;  la  de  Crimea;  la  revolución  de  Francia  en  1830 
que  derribó  el  trono  de  los  Borbones;  la  de  la  Bélgica,  y  la 
guerra  que  esta  potencia  sostuvo  con  la  Holanda;;  la  revolu- 
ción que  derribó  del  trono  al  rey  Luis  Felipe;  he  ahí  entre 
otras  perturbaciones  que  seria  fácil  consignar  en  esta  cruenta 
reseña,  las  causas  qne  retrajeron  á  la  Europa  de  acordarse 
déla  América  para  realizar  en  ella  el  programa  de  la  Santa 
Alianza. 

Pero  ni  era  llegado  el  momento,  aun  después  de  termi- 
nadas las  li  les  del  viejo  mundo,  para  dar  principio  á  tan  te- 
merario como  inicuo  designio.  Otro  obstáculo  de  mas  coiir 
secuencia  que  la  guerra  doméstica  del  continente  Europeo 
postergaba  todavia  el  vasto  plan  de  usurpación;  y  ese  obstácu- 
lo no  era  otro  que  el  formidable  poder  de  la  gran  República 
de  los  Estados  Unidos  del  Norte. 

La  tan  anhelada  oportunidad,  el  suspirado  momento  lie* 
gó  al  íin  en  18G0,  cuando  vieron  empeñada  á  la  grac  nación 
en  una  guerra  fratricida,  esa  lucha  sangrienta  do  titanes  entre 
los  Estados  del  Norte  y  los  del  Sud-,  esa  guerra  que  ha  puesto 
en  evidencia  el  poder,  la  riqueza,  los  grandes  recursos,  y  el 
valor  incomparable  de  los  guerreros  Americanos;  esa  lucha 


CUARENTA  AÑOS  ANTES.  o2o 

gigintesca  y  grandiosa  que  no  tiene  igual  en  los   anales  del 
mundo. 

La  autocracia  Europea  ni  un  momento  mas  demoró  pa- 
ra empezará  poner  en  acción  sus  siniestros  y  pérfidos  desig- 
nios; y  haciendo  los  mas  fervientes  votos  por  el  triunfo  de  la 
peor  de  las  causas — la  de  los  Esclavócratas  del  Sur: — Ahora» 
dijeron  simultáneamente,  a/iora  ^weeí  león  seta  dormido  va- 
mos á  Mejieo,  d  Sanio  Domingo  y  al  Pacifieo, 

Después  de  esto,  el  que  quiera  dudar  que  dude,  y  •  •  ••  es 
de  deplorar. 

En  las  conferencias  insertas  á  continuación,  los  lectores 
de  la  «Revista»  tendrán  ocasión  de  reconocer  el  noble  espíri- 
tu del  pueblo  NorteAmericano,  sus  simpatías  por  la  causa  pa- 
triótica de  sus  hermanos  de  la  América  del  Sud  en  su  lucha 
contra  la  España.  Y  en  ese  magnifico  escenario  en  que  se 
exhibe  el  credo  republicano  en  su  mas  alto  grado  de  sublime 
devoción  de  los  dos  mayores  continentes  de  la  tierra,  ha  de 
excitar  necesariamente  la  admiración  y  el  mas  profundo  res- 
peto de  todos  los  demócratas  nacidos  en  el  mundo  de  Colon, 
la  colosal  figura  en  gran  relieve  de  un  Gran  Ciudadano — el 
ilustre  presidente  James  Monroe,  cuya  memoria  debe  ser 
imperecedera  en  los  corazones  de  cuantos  tengan  sangre  ame- 
ricana, mientras  conserven  aliento  de  vida.  Porque  la  de- 
claración (1825)  que  lleva  su  nombre,  y  cuya  práctica  reclaman 
con  entusiasmo  en  estos  momentos  los  ciudadanos  de  los  Es- 
tados Unidos,  salvó  entonces  á  las  nuevas  Repúblicas  de  una 
formidable  invasión  de  la  Francia  y  la  España  coaligadas. 

Yes  este  principalmente  el  objeto  de  esta  publicación, 
porque  testigos  presenciales  de  tan  nobles  estímulos,  de  tan 
patrióticos  sentimientos,  y  de  tan  importantes  servicios  por 
la  causa  de  la  independencia,  me  ha  parecido  muy  justo  y 


896  LA  REVISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

conveniente,  en  la  crisis  que  atraviesa  toda  la  Améiica  reve- 
larlos otreciendo  nna  débil  muestra,  un  humilde  tributo  de 
estimación  y  gratitud  al  heroico  pueblo  Norte-Americano,  y  al 
eminente  estadista  y  virtuoso  republicano  James  Monroe. 


CUARENTA   ANOS  ANTES. 

El  Presidente  Monroe  y  la  Legación  Argentina, 
1. 

El  i3  de  octubre  de  1824  el  presidente  de  los  Estados 
unidos  James  Monroe  acompañado  del  secretario  de  Estado 
John  Quiney  Adams,  sin  mas  séquito  ni  aparato,  recibió  en 
el  magnifico  salón  de  Embajadores  de  la  Casa  Blanca  (Pala- 
cio presidencial]  la  legación  xVrgentina,  á  saber:  el  general 
don  Carlos  Alvear  ministro  plenipotenciario  y  enviado  es- 
traordinario  y  el  secretario  de  dicha  legación  teniente  co- 
ronel Tomas  Iriarte.  • 

Este  acto  solemne  celebrado  con  una  sencillez  ver- 
daderamente republicana:  duró  menos  de  un  cuarto  de  hora, 
y  no  tuvo  mas  espedadores  que  el  maestro  de  ceremonias 
<(ae  introdujo  los  individui>s  de  la  legación  en  el  suntuoso 
salón  de  recepción.  Ni  el  presidente  Monroe  ni  el  secretario 
de  Estado  vestían  un  traje  de  etiqueta;  y  la  ceremonia  se  rcr- 
dujo  al  discurso  que  pronunció  el  ministro  Argentino  al  en^ 
tregar  su  corta  credencial,  y  á  la  contestación  del  presi- 
dente. 

Al  siguiente  dia  el  ministro  Argentino  acompañado  del 
seeretario  de  la  legación  hicieron  una  visita  particular  a) 
presidente  que  los  recibió  sin  etiqueta  con  afable  cordia- 


CUARENTA  ANOS  ANTES. 


527 


lidad  en  su  gabinete  privado,  decorado  con  desente  senci- 
llez. Esta  visita  duró  mas  de  dos  horas:  fueron  momentos 
bien  agradables  por  la  franca  y  paternal  espresion  deaqnel 
anciano  venerable,  y  por  el  interesante  asunto  de  la  conver- 
sación. 

II. 

1.  ^  Conferencia  14  de  octubre  de  1824: 

El  presidente  manisíestó  con  frases  de  inequívoca  sin- 
ceridad é  interés,  las  simpatías  del  gobierno  y  pueblo  de  la 
Union  por  la  causa  de  la  independencia,  por  la  que  todavía 
se  peleaba  en  la  América  del  Sur,  nos  dijo  que  como  por  su 
edad  los  Estados  Unidos  tenían  una  capacidad  mas  refiecsiva 
que  los  nuevos  Estados,  comprendían  aun  mejor  que  estos  to- 
da la  importancia  y  trascendencia  de  sus  trinfos  marciales, 
que  siempre  hablan  celebrado  tanto  ó  mas  que  nosotros  mis- 
mos; porque  los  Estados  Unidos  habrían  tenido  que  sufrir 
y  soportar  solos  las  siniestras  pretenciones  de  los  altos  po- 
deres Europeos,  si  sucumbíamos  en  la  contienda  con  la  Es- 
paña; pues  la  Europa  estaba  alarmada  y  miraba  con  suma 
inquietud;  el  germen  republicano  que  se  desarrollaba  en  to- 
da la  América,  y  se  preparaba  á  sofocarlo. 

El  carácter  de  nuestro  gobierno,  nos  dijo,  es  hacer  el 
bien  sin  vociferarlo;  asi  es  que,  después  que  el  Duque  de  An- 
gulema derribó  con  su  ejército  el  régimen  constitucional  en 
España,  y  el  gobierno  francés  se  ocupó  muy  seriamente- en 
ausiliar  á  la  antigua  metrópoli  para  reconquistar  y  sojuzgar 
sus  colonias,  entonces  solicitamos  del  gobierno  ingles  se 
uniese  á  nosotros  á  fin  de  declarar  solemnemente  que  no 
permitiríamos  la  interferencia  de  ninguna  otra  nación,  que 
no  fuese  la  misma  España,  en  la  empresa  de  reducir  las  co- 


528  LA   REVISTA    DE   BUENOS  AIRKS. 

lonias  insurreccionadas  á  su  antigua  condición.  Sabiamos 
que  con  solo  esla  declaración  lograríamos  salvarlas,  porque 
la  España,  luchando  sola,  no  podía  sofocarla  revolución. 

Pero  ei  gobierno  ingles  nos  contestó  con  evasiones;  y 
entonces  el  gobierno  de  U  Uuion  tomando  una  actitud  ira- 
ponente — porque  la  Inglaterra  por  su  comercio  con  la  In- 
dia teme  una  guerra  con  este  pais— hizo  un  segundo  reque- 
rimiento, y  cedió,  mal  grado,  á  nuestra  exigencia. 

Nosotros,  pues,  los  salvamos  á  ustedes  de  un  gran  con- 
flicto, porque  el  gobierno  francés  se  vio  forzado  á  desistir  de 
prestar  á  la  España  la  cooperación  que  ya  le  había  acorda- 
do. Ustedes,  entretanto,  creen  que  todo  lo  deben  á  la  Ingla- 
terro;  y  sabemos  que  en  Buenos  Aires  se  simpatiza  mas  con 
los  ingleses  que  con  los  americanos  del  Norte. 

Durante  la  contienda  en  que  todavía  están  ustedes  em- 
peñados, hemos  rechazado,  y  constantemente  continuare- 
mos rechazando,  las  redamaciones  de  la  España.  Se  que- 
jaba Fernando  VII  á  nuestro  gobierno  por  que  se  suminis- 
traba pólvora,  municiones,  artillería  y  hasta  buques  de  guer- 
ra á  las  colonias  insurreccionadas:  á  estas  repetidas  que- 
jas muchas  veces  le  he  contestado  que,  según  nuestras  leyes, 
el  gobierno  no  podía  impedir  que  los  particulares  vendiesen 
y  esportasen  todos  esos  artículos,  que  eran  aquí  considerados 
como  simples  objetos  de  industria;  y  que  si  el  gobierno  es- 
pañol quería  comprar  navios  de  guerra,  tampoco  impediría 
se  le  vendiesen:  de  este  modo  conservábamos  inviolable  nues- 
tra neutralidad. 

Esta  neutralidad  nos  decía  Mr.  Monroe.  es  forzada: 
mucho  nos  violenta  y  contraría  el  tener  que  conservarla, 
por  que  con  gusto,  y  en  nuestro  propio  ínteres,  habríamos 
ausíliado  á  ustedes  cücaícmente  en  sus  heroicos  y  patrióticos 


CUARENTA  AÑOS  ANTES.  529 

esfuerzos  por  una  causa  que  es  también  la  nuestra;  pero  no 
nos  es  permitido  violar  el  principio  que  hemos  proclamado 
como  base  de  nuestro  sistema  inlernacional,  de  no  interve- 
nir á  mano  armada  en  las  disenciones  de  los  demás  pueblos: 
tal  es  el  espíritu  y  carácter  de  nuestra  administración  y  re- 
laciones con  las  naciones  estrangeras.  Tenemos  pues  que 
limitarnos  á  hacer  ardientes  y  los  inas  sinceros  votos  por  el 
triunfo  definitivo  de  las  armas  americanas. 

En  el  curso  de  esta  conferencia  confidencial,  el  presiden- 
te refirió  que  cuando  el  gobierno  délos  Estados  Unidos  re- 
conoció la  independencia  de  las  nuevas  repúblicas  America- 
nas, el  Rey  Fernando  7.  "^  se  habia  manifestado  muy  digus- 
íado  y  recibido  con  mal  talante  al  ministro  Americano  en  Ma- 
drid; pero  que  él  (Mr.  Monroe)  le  habia  escrito  que  no  le 
hiciese  caso,  que  Fernando  se  resignada  mal  que  le  pesase. 
—  Lo  he  conocido  y  tratado  mucho  — agregó  — cuando  era 
j)rincipe  de  Asturias:  entonces  yo  era  ministru  plenipoten- 
ciario en  Madrid,  y  asistia  con  frecuencia  á  sus  leveés  faudien- 
das  privadas  de  Ja  mañana):  es  un  soberano  ignorante  y  de 
perverso  corazón. 

Recayó  la  conversación  sobre  la  probabilidad  de  una 
próxima  guerra  entre  la  República  Argentina  y  el  Brasil  por 
la  ocupación  clandestina  de  la  provincia  de  Montevideo:  con 
respecto  al  Brasil,  dijo  el  presidente  Monroe,  mucho  deplo- 
ramos que  se  haya  erijidoalli  una  monarquía:  es  este  un  lu- 
nar, una  página  negra,  en  p1  sistema  republicano  de  la 
América,  y  un  mal  ejemplo  para  todos  sus  pueblos.  El  go- 
bierno del  Brasil  tiene  relaciones  muy  estrechas  con  los 
soberanos  de  liumpa,  y  las  que  mantiene  con  los  nuevos  Esta- 
dos son  de  mera  cortosia  y  zolapadas;  y  ustedes,  sobre  todo. 
Vienen  mucho  que  temer  de  tan  mala  vecindad:  las  repúbli- 


915^  L\    IIEVISTA    DB   BOBNOS  AlUES. 

cas  del  Plata  deben  estar  constan lemen te  en  guardia  y  aper- 
cibidas para  precaverse  de  lus  acechanzas  de  una  testa  co- 
ronada que,  por  su  parte,  ha  de  mirar  también  con  des- 
confianza y  antipatía  á  los  Estados  republicanos. 

Cuando  el  Brasil  declaró  su  independencia  de  Portugal 
constituyéndose  bajo  el  régimen  monárquico,  nosotros  no  lo 
reconocimos:  mas  tarde  reconocimos  la  independencia  de  las 
nuevas  repúblicasamericanas,  y  nos  abstuvimos  todavía  de 
reconocer  el  nuevoiraperio;  entonces  el  gobierno  del  Brasil 
nos  envió  un  encargado  de  negocios  (señor  Ravelo)  con  la 
misión  especial  de  recabar  del  Gobierno  déla  Union  el  re- 
conocimiento de  su  independencia  bajo  el  sistema  imperial: 
no  nos  fué  ya  posible  postergar  por  mas  tiempo  la  declara- 
ción que  el  Emperador  don  Pedro  I  solicitaba  con  tanto  em- 
peño, porque  habria  sido  una  maniüesta  violación  de  un 
principio  que  religiosamente  observamos  en  nuestras  relacio- 
nes internacionales,  puesto  que  es  inconcurso  entre  nosotros, 
y  con  repetición  asi  lo  hemos  declarado  y  practicado  has- 
ta ahora  desde  nuestra  existencia  de  nación  independien- 
te, (|ue  todos  los  pueblos  tienen  el  derecho  incontestable  de 
constituirse  b;ijo  el  sistemí  de  gí)l)ieruo  de  su  elección,  cual- 
quiera que  él  sea— Nos  habló  con  perfecto  conocimiento  y 
propiedad  sobre  nuestra  cuestión  pendiente  con  el  Brasil  y 
sus  consecuencias  probables:  comprendimos  que  estaba  bien 
instruido  de  todos  los  antecedentes.  Nos  deseaba  el  mejor 
éxito  si  la  guerra  estallaba;  pero  declaró,  con  este  motivo, 
que  el  gobierno  délos  Estados  Unidos  so  abstendría  de  in- 
tervenir y  guardarla  la  mas  estricta  neutralidaii;  porque  tal 
ero  el  espíritu  de  su  sistema  administrativo  en  las  cuestio- 
nes de  las  otras  naciones. 

Una  ocurrencia  del  momento  suspo^Uió  esta  coníeron- 


CUARENTA  ANOS  ANTES.  551 

cia;  el  presidente  Monroe  nos  dijo  que  tenia  que  atender 
á  otros  asuntos  que  lo  llamaban  con  urgencia;  pero  nos  instó 
á  que  repitiésemos  una  segunda  visita  lo  mas  pronto  que  nos 
fuera  posible. 

IJl. 

2.  ^  Conferencia  í(jde  octubre  de  ÍSM. 

El  señor  presidente,  después  del  mas  amable  y  afectuo- 
so recibimiento  tomó  la  palabra  y  volvió  á  repetir:     Que  te- 
miendo con  sobrados  motivos  que  la  Francia  después  de  sus 
buenos  sucesos  en  España;  tratase  de  espedicíonar  sobre  la 
América  del  Sur,  hizo  la  solemne  declaración  que  se  registra 
en  su  mensaje  anual  al  congreso  de  1823,    en   virtud  de  la 
que  se  comprometió  de  un  modo  inequívoco  á  patrocinar  la 
causa  de  los  nuevos  Estados  de  América,  en  el  caso  á  que  se 
refiere  el  mismo  mensaje:  y  que  ademas  requirió  al  gobierno 
ingles  le  manifestase  cual  seria  su  conducta  siempre  que  otra 
potencia  cualquiera  que  no  fuese  la  España  interviniese  ó  se 
lanzase  con  fuerza  armada  para  subyugar  las  antiguas   colo- 
nias pidiéndoleque franca  yabiertamento  se  pronunciase  acerca 
desús  ulteriores  miras  y    regla  de  conducta  en  el  precitado 
caso.     Que  á  consecuencia  de  esto  el  gabinete  Británico  con- 
testó del  modo  mas  satisfactorio  aeompaiíando  la  declaración 
y  discursos  de  Mr.  Canning  en  el  parlamento,  adoptando  y 
proclamando  el  principio  estoblecido  por  el  gobierno  de  la 
Union.     Que  tales  procederes  desconcertaron  al  gabinete  de 
las  Tullerias,  impidiéndole  llevar  á  cabo  sus  miras  hostiles. 

Que  alentado  por  el  buen  éxito  que  la  sugestión  habia 
tenido,  invitó  al  Gobierno  inglés  para  que  reconociese  k  in- 
dependencia de  los  nuevos  Estados  Americanos:  proceder  es- 
te enteramente  conforme  y  consiguiente  con  las  buenas  dis- 


552  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

posiciones  que  recientemente  había  manifestado  en  la  espre- 
sada declaración;  y  por  el  cual  se  pondría  perfectamente  de 
acuerdo  con  el  gabinete  de  Washington,  para  coadyuvar  mas 
oportuna  y  eficazmente,  y  convenir  en  los  medios  que  debe- 
rían emplearse  toda  vez  que  fuese  preciso  salir  al  frente  para 
llenar  los  compromisos  contraidos  en  favor  de  los  nuevos 
Estados  de  la  América  del  Sur,  y  oponerse  á  los  amagos  y 
pretensiones  de  la  Santa  Alianza,  de  la  que  nuda  tendrían 
que  temer  estando  unidos  los  dos  gobiernos. 

Esta  proposición  fué  hecha  por  el  intermedio  del  Minis- 
tro de  los  Estados  Unidos  en  Londres,  el  que  dirigiéndose 
á  Mr.  Canniíig  recibió  de  este  por  toda  contestación,  que  no 
e'a  aun  llegado  el  tiempo  oportuno  de  verificar  el  reconoci- 
miento que  se  solicitaba;  y  que  el  Ministro  ingles  no  habla 
entrado  en  ulteriores  esplicaciones  de  los  motivos  que  tu- 
viera su  gobierno  para  postergar  tal  reconocimiento. 

Que  en  aquel  tiempo  existia  en  Norte  América  un  paiti- 
í'o  muy  exaltado  y  deseoso  de  que  el  gobierno  lomase  una  ac- 
litud  mas  decidida  en  favor  de  las  repúblicas  Sud-America- 
ñas  en  su  contienda  con  la  España,  pero  que  él  (el  presidente) 
había  creído  mas  prudente  y  mas  útil  á  los  nuevos  Estados, 
conducirse  del  modo  que  habla  ya  manifestado;  porque  ha- 
biendo intervenido  de  hecho,  las  domas  naciones  se  habrían 
{•brogado  el  mismo  derecho,  lo  que  naluralmenle  habría 
(»rijinado  una  giaír  guerra  cuyos  efectos  no  era  fácil  preveer; 
y  que  siendo  adversos  el  mismo  partido  exaltado  culparía 
indudablemente  al  Gobierno  por  su  imprudencia. 

Que  la  marcha  y  conducta  que  había  observado,  la  creyó 
lauto  mas  favorable  á  las  nuevas  repúblicas,  cuanto  que  él 
estaba  firmemente  persuadido  que  lo  que  mas  podía  conve- 
nirles en  su  actual  lucha  con  la  España,  era  evilar  que  nin- 


CUARENTA   AÍíOS  ANTES.  535 

gun  otro  Poder  Europeo  interviniese  en  ella  á  mano  arma- 
da, puesto  que  siendo  tan  manifiesta  la  debilidad  é  impoten- 
cia de  la  España,  el  éxito  no  podía  ser  dudoso  si  esta  nación 
tenia  que  soslener  solo  y  sin  auxiliares  la  guerra  contra  sus 
antiguas  colonias. 

Que  el  gobierno  déla  Union  al  proclamar  aquella  decla- 
ración habia  tomado  todas  las  medidas  necesarias  para  ha- 
cerla efectiva,  fortificando  sus  costas,  aumentando  su  arma- 
da, y  enviando  parte  de  ella  á  distintos  puntos  y  lejanos  ma- 
res; y  que  al  hacer  eate  alarde  de  sus  fuerzas  navales,  iuvcf 
por  objeto  poner  en  evidencia  ante  las  naciones  europeas 
que  estábamus  apercibidos  y  prevenidos  para  obrar  con  vi- 
gor y  eficacia  en  cuso  necesario. 

En  este  estado,  el  ministro  argentino  vista  la  franqueza 
y  espontaneidad  con  que  el  presidente  se  habia  espresado, 
aprovechó  la  oportunidad  para  pedirle  se  dignase  informarle 
sobre  las  actuales  tendencias  y  proyectos  de  la  Santa  Alianza, 
sus  miras  y  su  interés  colectivo  y  el  particular  de  cada  uno 
de  los  Poderes  que  la  componen  con  respecto  á  las  repúblicas 
del  Sur;  asi  como  délas  razones  ó  motivosque  pudiera  abri- 
gar el  gobierno  Brilánico  para  no  haberse  decidido  á  recono- 
cer la  independencia  de  los  nuevos  Estados  soberanos  que 
hablan  surgido  en  la  América  del  Sur;  haciéndole  al  mismo 
tiempo  [)resLMite,  queS.E.  comprenderla  fácilmente,  cuan 
interesante  seria  para  el  gobierno  Argentino  la  adquisición 
de  tales  conocimientos  emanados  de  persona  tan  altamente 
instruida  y  caracterizada. 

Contestó  el  presidente  que  tendría  gran  placer  en  satis- 
facer la  justa  curiosidad  del  ministro  Argentino.  Que  él  no 
habia  cesado  de  recomendar  á  sus  ministros  en  las  diferen- 
tes Cortes  Europeas,  para  que  según  las  distintas  miras  é 

34 


$&A  LA  ftEVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

inclinaciones  que  descubriesen,  templasen  en  unas  la  raala 
disposición  que  pudieran  notaraun  hacia  las  repúblicas  Ame- 
ricanas, influyendo  lo  posible  en  todas  para  acelerar  el  mo- 
mento t^n  deseado  del  reconocimiento.  —Que  cuando  el  go- 
bierno Norte  Americano  reconoció  la  independencia  de  las 
nuevas  repúblicas,  el  Emperador  de  Rusia  se  habia  mmifes- 
tado  complacido  deque  dicbo  reconocimiento  no  alterase  el 
sistema  de  neutralidad  que  hahian  ol)servado  los  Estados 
Unidos,  á  lo  que  él  (el  presidente  Monroej  contestó  que  la 
neutralidad  no  debía  entendei^se  sino  en  el  caso  de  que  nin- 
gún otro  poder,  eseeptuando  la  Elspaua,  se  ingiriese  en  la 
cuestión  que  se  debatía  con  las  armas  entre  esta  nación  y  sus 
antiguas  colonias. — Que  se  complacía  en  asegurar  al  Minis- 
tro Argentino,  que  ex^istia  la  mas  estreclu  amistad  entre  el 
Emperador  de  Rusia  y  el  gobierno  de  los  Estados  Unidos; 
que  tenia  fundados  motivos  para  creer  que  el  gobierno  Ruso 
no  entrarla  en  ningún  plan  que  tuviese  por  objeto  directo 
una  hostilidad  contra  la  América  del  Sur;  que  esta  misma 
disposición  le  habia  sido  confirmada  por  medio  del  Ministro 
Ruso  Barón  de  Tüyll,  a  la  sazón  en  Washington,  á  nombre 
(Jel  Emperador  Alejaadro;  y  que  cuand )  el  gobierno  de  la 
Uoion  se  dirijió  á  algunosgobiernos  Europeos  para  recabar 
de  ellos  que  reconociesen  la  independencia  de  las  nuevas 
repúblicas  Americanas,  encontróen  el  gabinete  de  San  Peters- 
burgo  menos  resistencias  que  en  los  demás. 

Que  con  resi)ecto  á^la  Inglaterra,  él  habia  recientemente, 
y  por  segunda  vez,  invitado  á  su  gobierna  al  espresado  re- 
conocLmicnta,  y  que  babia  recibido  b  misma  contestación 
que  la  vez  primera.— Que  no  podia  atribuir  á  otro  principio 
la  conducta  indecisa  de  la  Corte  de  Londres,  que  al  influjo  de 
las  perdonas  urislócratas  (Torys)  que  dominaban  el  gabine- 


f 

CUARENTA  AÑOS  ANTES.  55$ 

te  del  Rey.— Que  Mr.  Ganniíig  se  encontraba  contrastado  en- 
treelpuebloque  anhelaba  por  el  reconocimiento  y  la  aristocra- 
cia que  lo  resistía,  pero  que  la  opinión  dorainante  de  la  gran 
raayoria  á  favor  de  la  independencia,  era  suficiente  garan- 
tía para  los  nuevos  Estados  de  no  tener  nada  que  recelar  del 
gobierno  Inglés:  siendo  por  el  contrario  de  esperar  que, 
acrecentándose  dia  á  dia  esta  favorable  opinión,  el  gobierno 
británico  se  decidirla  al  fin  á  condescender  con  ella,  porque 
este  proceder  estaba  ademas  vinculado  al  interés  comercial 
bien  entendido  déla  Gran  Bretaña. 

Que  con  referencia  á  la  Francia,  el  gobierno  del  rey  ha- 
bla comprendido  que  la  España  era  incapaz  por  si  Sí)la  para 
volver  á  subyugar  sus  anliguas  colonias;  asi  es  que  bien  per- 
suadido de  esta  incapacidad,  quiso  auxiliar  á  la  España  pa- 
ra facilitar  el  logro  de  tal  empresa;  y  que  tal  auxilio  habría 
infaliblemente  realizadose,  si  el  mensage  de  que  se  ha  hecho 
mención  del  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  (i 8^3)  y  la  de- 
claración análoga  del  gobierno  Inglés  no  hubieran  retraído, 
de  su  propósito  al  gabinete  de  SaintGloud. — Que  este  gabine- 
te, no  obstante  abrigaba  la  creencia  que  los  principios  re- 
publícanos  no  estaban  bien  cimentados  en  la  América  del 
Sur;  y  que  por  el  contrario  la  gran  mayoría  de  sus  habitan- 
tes se  inclinaba  al  establecimiento  de  monarquías. 

Que  esta  misma  creencia  habla  prevalecido  en  otros  go- 
biernos Europeos;  y  esta  opinión  era  sumamente  perjudi- 
cial á  las  nuevas  repúblicas,  por  que  fomentando  la  esperan- 
s»  de  aquellos  gobiernos  de  establecer  el  régimen  monárqui- 
ca en  la  América  antes  española,  postergaba  la  época  de  su' 
reconocimiento  como  naciones  independientes. 

Que  él  continuaría  sin  interrupción  y  con  decidido  em- 
peño, haciendo  los  mayores  esfuerzos  en  favor  de  los  nu£~ 


f 

ÍÍSÍ6  LA  REVISTA   DE  BUENOS  AIRES. 

VOS  Estados,  pero  que  era  también  indispensable  que  sus  go- 
biernos respoclivos  ofreciesen  á  la  Europa  pruebas  prácticas 
del  error  de  su  juicio,  y  del  espiriiu  democralico  délas 
masas,  si  es  que  en  realidad   existía 

Gomo  ai  llegar  á  este  periodo  de  la  conferencia,  el 
Ministro  Argentino  Dolase  que  el  presidente  vacilaba  en 
continuar,  revelando  al  parecer  cierto  embarazo  y  retracción 
de  esplicorse  abierlDmenle,  tomando  la  palabra  le  indicó, 
■que  no  alcanzaba  á  comprender  la  cansa  que  pudia  haber 
inducido  á  los  gobiernos  curo|)eos  para  fundar  esperanzas 
en  la  facilidad  de  establecer  en  América  gobiernos  monár- 
quicos, siendo  asi  que  por  el  contrario  lodo  conspiraba  en 
los  nuevos  Estados  á  que  no  pudieía  radicarse  otro  sistama 
de  gobierno  que  el  repre.-enl¿n¡vo  republicano,  ünicoque  la 
ojunion  general  aiimilia,  y  el  único  también  realizable  aten- 
didas las  especiales  circunstancias  de  los  pueblos  qiie  lo 
bacian  indispensable  y  necesario;  añadiendo, el  ministro,  que 
nadn  podia  serle  tan  lisongero,  ij;nalmenle  que  á  su  gobier- 
no, como  qi»e  el  señor  Presiden ie  babláudole  con  franqueza 
y  sin  relicenciat!,  se  ilign.ise  cc^nuiiiiearle  la  sabiduría  de 
sus  consejos  sobretodo  acjnelii;  que,  á  su  juicio,  pudiera 
interesar  ol  gobierno  que  el  ministro  represen  la  l)a.~' Enton- 
ces el  señor  presidente  contestó,  que  b)  baria  con  gusto  y 
con  (oda  la  fninrjueza,  interés  y  cordi.)lidad  de  sentimientos 
de  que  se  bulbiba  aiiimailo  en  favor  de  Ii  América  del  Sur. 

Es  indnd;il)le,  conlinnó,  que  todos  lo»*  gobiernos  de 
Anaérica  no  lian  marebalo  en  el  curj-ode  li  revolución  con- 
tra ia  España  de  nn  modo  igualmente  (irme  y  uniforme;  que 
algunos  bun  ílucluado  sobre  el  sistema  de  gobierno  que  de- 
berían adoptar;  que  (»tros  se  han  pronunciado  en  nlgunas 
épocas   por  el  establecimiento  do  monarquías,   y  qiio  epfas 


CUARENTA   AÑOS    AINTES.  537 

maniflestas  tenelencias  han  dado  pábulo  á  la  esperanza  de 
los  altos  poderes  europeos.  Es  este  un  obstáculo  que  los  mi- 
nistros Norte-Americanos  han  encontrado,  cuando  han  que- 
rido persuadir  á  los  gabinetes  europeos  que  la  América  no 
aspiraba,  ni  podía  tener  otra  forma  de  gobierno  que  el  repu- 
blicano; pues  se  les  reargi'ia,  citando  hechos  consumados, 
que  la  opinión  no  estaba  en  América  decidida  y  bien  pro- 
nunciada, como  se  les  decia,  á  favor  de  un  tal  sistema  de  go- 
bíeríío. 

Si  la  América  del  Sur  está  decidida  conn)  V.  me  dice, 
y  yo  estoy  persuadido  por  los  informes  que  he  adquirido, 
á  establecer  el  sistema  republicano  con  esclusion  de  cual- 
quier otro  régimen  de  gobierno,  porque  no  haberlo  ma- 
nifestado sien)pre  de  un  modo  solemne  y  esplicito  desde  el 
principio  de  su  revoluciím,  que  no  diese  lugar  á  interpreta- 
ciones contradictorias? 

Mientras  que  en  algunos  de  los  gobiernos  que  componen 
la  Santa  Alianza  prevalezca  la  opinión  de  ser  factible  el  es- 
tablecimiento de  moíiarquias  en  el  conlinenle  Americano, 
sé  conservará  hostil,  y  esta  actitud  no  cesará  hasta  tanto  se 
convenzan  de  la  imposibilidad  de  practicarlo  y  esta  convic- 
ción son  los  gobiernos  de  los  nuevos  Estados  los  que  deben 
producirla  con  procederes  practicóse  incontestables. 

El  ministro,  como  era  su  deber  y  es  de  suponerse,  hi- 
^0  todo  lo  posible  para  desvanecer  algunas  impresiones  si- 
niestras que,  como  se  ha  espuesto,  manifestó  abrigar  el  se- 
ñor presidente  Monroecon  respecto  á  la  marcha  ambigua 
de  algunos  Estados  de  América  en  ciertas  épocas  de  su  his- 
toria revolucionaria,  referente  al  sistema  de  gobierno  que  de- 
bía regirlos;  esforzandose  en  hacer  comprender  al  presiden- 
te, por  medio  de  la  esplicacion  y  esclarecimiento  de  algunos 


558  LA   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

hechos,  cuan  infundadamente  habia  sido  censurada  la  con- 
duela de  algunos  gobiernos  Americanos,  por  efecto  de  falsas 
y  basta  intencionales  interpretaciones  del  espíritu  de  par- 
tido; y  también  porque  con  frecuencia,  se  babian  tomado  los 
conatos  de  un  muy  corto  número  de  individuos  por  la  opi- 
nión de  la  mayoría (i) 


IV. 

Cuan  prestigiosa  era  la  espresion  cordial  y  afectuosa  de 
aqnel  respetable  anciano:  último  representante  notable  de  la 
guerra  de  la  independencia,  en  la  que  desempeñó  el  rolhono- 
riüco  de  ayudantedel  inmortal  ^Yashington;  y  que  antes  de  ser 
elevado  al  alto  puesto  de  presidente  de  los  Estados  Unidos, 
habia  desempeñado  las  funciones  de  ministro  plenipotenciario 
en  varias  cortes  de  Europa,  y  últimamente  las  de  Sebrelario 
de  Estado  Al  considerarlo  tan  elevado  á  la  mas  alta  es- 
cala social  de  su  pais,  por  sus  virtudes,  su  patriotismo, 
su  saber  y  su  espíritu  democrático;  al  observarlo  al  mis- 
mo tiempo  tan  afable,  tan  llano  y  simpático  en  sus  mo- 
dales y  en  sus  amistosas  espresiones  de  benevolencia,  pero  sin 
derogar  de  su  alto  carácter  y  dignidad;  y  en  fin,  al  disfrutar 
deesa  espansion  sincera  de  un  hombre  culto  y  de  una  honra- 
dez proverbial,  cuyo  interés  por  la  causa  Americana  se  hacia 
patente  por  la  emoción  visible  en  su  rostro  yeu  sus  palabras 
impregnadas  de  unción,  el  ministro  y  el  secrt^lario  se  des- 
pidieron conmovidos  de  tanta  bondad.  Habían  conocido 
el  tipo  mas  puro  y  sublime  del  carácter  genuino  y  sin  osten- 
tación de  un  verdadero  demócrata,  de  una  alma  elevada  y 

!.    Se  ha  estraviado  el  reslo  de  e»la  conferencia;  pero  su  comlípua- 
clon  basta  el  fia  fu^  constantemente  sobre  el  mismo  tema. 


CÜAREINTA    AÑOS  ANTES.  S59 

eminentemente  republicana.  Virtudes  estas  de  que  el  presi- 
dente James  Monroe  dio  constantemente  las  pruebas  mas 
prácticas  en  el  dilatado  periodo  de  su  vida  pública.  Al  sepa- 
rarse de  la  presidencia  de  la  gran  nación,  que  desempeñó  du- 
rante ocho  años  consecutivos,  se  retiró  á  su  establecimiento 
rural  en  un  condado  de  Virginia,  en  cuyo  distrito  desempeñó 
las  modestas  iunciones  de  Juez  de  Paz!  Ejemplo  sublime  de 
abnegación  y  de  austera  virtud  democrática,  digno  por  cierto 
df  ser  imitado  por  los  que  se  precian  de  pertenecer  al  credo 
republicano. 

Toda  la  América  del  Sur  debe  al  finado  James  Monroe 
un  intimo  y  perdurable  recuerdo  de  gratitud:  sin  su  famosa 
declaración,  ambos  continentes  habrían  sido  teatro  de  una 
guerra  prolongada  y  sangrienta  de  reconquista,  sostenida 
contra  !a  Francia  y  la  España.  Loor  eterno  al  ilustre  Monroe. 

Tomas  Iriarte. 
¿uenos  Aires,  junio  de  1866. 


--*-»tst+**- 


DESCRIPCIÓN    HISTÓRICA 
DE  LA 

ANTIGÜE  PROVINCIA    DEL    PARAGUAY. 

(Continuación)  (1) 

''  He  dicho  que  no  se  puede  calcular  el  número  de  ganado 
vacuno;  pero  se  puede  decir  que  la  Provincia  redunda  de  es- 
ta especie;  por  que  en  los  veinticinco  anos  de  opresión  y  li- 
rania  en  que  la  mantuvo  el  Dictador,  cesaron  los  obrajejj  de 
madera,  de  la  yerba-mate,  y  la  carrera  del  rio,  en  los  cuales 
se  consumía  iiiikIio  ganado  vacuno.  El  caballuno  no  ha  si- 
do muy  abundante,  como  lo  es  en  el  Entre-Ríos,  de  donde  se 
proveían  los  Paraguayos  de  numerosa  caballada,  buena  y 
hermosa;  asi  como  de  mulada  para  el  tráfico  de  los  yerbalep, 
que  son  mas  fuertes  que  los  caballos,  paralas  conducciones 
y  saca  de  los  montes  hasta  los  embarcaderos.  Aunque  los 
campos  son  aparentes  para  la  cria  de  muía,  no  se  dedican  los 
ganaderos  á  ella,  acaso  por  que  es  tardío  y  escaso  el  procreo 
de  esta  especie  híbrido;  sin  embargo,  no  faltan  las  precisas 
para  el  servicio. 

f.    Véase  la  páj.  353. 


PARAGUAY.  o4l 

Fuera  del  consumo  del  ganado  vacuno  en  el  abasto  de  h> 
capital  y  sus  alrededores,  que  ascenderá  ú  cmcueníamií  ca- 
bezas por  año,  sin  el  de  las  Villas,  Pueblos  de  Indios,  de  las 
Estancias,  y  derais  habitarUes  de  los  valles  y  Partidos,  se 
consumía  también  muchas  toradas  en  los  yerbales,  obrajes 
de  maderas,  y  por  la  tripulación  de  los  barcos;  por  cuya  ra- 
zón no  hay  tradición,  que  de  aqui  se  hubiesen  hecho  sacas, 
para  las  Provincias  de  abajo;  antes  al  contrario,  del  Entre- 
Riosse  introdiician  á  esta  continuamente  ganados  de  toda  es- 
pecie, cuyos  campos  son  mas  fecundos  y  mas  sanos  que  los 
del  Paraguay,  en  que  á  mas  de  ser  tardío  el  procreo,  muaré 
también  de  gusanos  el  íerneraje  y  potrillaje,  principalmente 
en  el  verano. 

En  las  montañas  de  que  abunda  la  Provincia,  hay  mu- 
chas maderas  do  diferentes  clases,  cuyos  nombres  en  la  ma- 
yor parte  se  ignoran.  Las  mas  conocidas  y  las  que  mas  se 
veian,  son  los  Cedros  de  magnitud  singular.  L*^s  Cedrorás^ 
semejantes  á  los  verdaderos,  Lms  Lapachos  (Tayí)  de  tres 
clases.  Ibiraró;  Peterebí  blanco,  hasta  de  ím^iía  varas  de 
largo,  y  Negro  (Zarzafrds.)  JJrundeis,  de  dos  calidades.  Pa- 
lo-blanco; Morozimo;  Talané.  (1)  El  Guayaibi,  mui  seme- 
jante al  corazón  del  nogal,  útil  para  balaustres,  pilaTes»  tes- 
teras de  cujas  y  oirás  o!)ris.  EXGuayacan  muy  duro,  fra^ 
gante,  pero  fino  y  lustroso,  sirve  para  ira/) íete  que  son  de 
mucha  duración.  El  Jim^ó,  que  hay  en  abundancia,  grue- 
sos y  corpulentí)S  desde  diez  y  seis  cuartas  hasta    tieinta; 

35,  Esta  madera  amarilla,  que  en  la  construcción  naval  se  destina  á. 
curvas,  es  incorruptible,  tortuosa,  muy  lijera  y  tenaz  al  clavo— semejante 
al  amianto,  jesiste  á  la  llama  y  aromatiza  el  hierro  que  la  troza— El  señor 
Da-6raty,  en  su  obra  citada,  dedica  un  estenso  capitulo  á  estos  árboles 
montuosos— A.  J.  C. 


5i2  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

bien  que  los  de  este  grosor  son  raros,  de  qup  se  hace  canoas 
y  bateas.  Todas  las  dichas  maderas  son  útiles  para  em- 
barcaciones, para  edificio,  para  muebles  y  trastos  de  casa 
tablazones  y  íiranterio.  Hay  un  árbol  llamado  Urundei-pará 
(orerojde  unas  vetas  particulares,  del  cual  se  fabricaban  có- 
modas, sillas,  cujas,  mesas,  escaparates  ó  papeleras,  camon- 
cillos,  taburetes,  canapés,  marcos  de  cuadros  y  otras  obras 
que  han  sido  apreciables  en  las  provincias  de  abajo,  (56j  asi 
como  las  otras  maderas,  arriba  dichas;  pero  ya  nada  se  tra- 
baja hoy  de  esta  madera,  desde  que  se  descubrió  el  Morosibó 
amarillo,  que  es  mucho  mejor  que  el  Urundei  para. 

Aunque  regularmente  en  la  mayor  parte  de  la  campaña 
se  encuentran  maderas  de  las  dichas  arriba,  no  pueden  bene- 
ficiarse, sino  en  las  inmediaciones  de  los  rios  fondables,  por 
ser  sumamente  difícil  y  costosa,  su  conducción  de  otra  parte, 
que  no  sea  de  su  cercanía;  y  asi  por  esta  razón,  y  por  que  son 
mas  apreciables  y  mas  sanas  por  la  esperiencia,  se  hacen  los 
cortes  de  maderas  y  se  establecen  los  obrajes  en  las  costas  de 
los  rios  ó  á  corta  distancia  del  Jejui-Guazú  y  Jejui-Mini,  en 
Curuguaíi.y  del  Tebicuarij  desde  Villa  Rica, hasta  M'buyapeí, 

36.  Esta  es  la  madesa  negra,  aunque  diferente  por  sus  vetas  overas^ 
que  á  causa  de  su  resistencia  se  lia  confundido  siempre  con  el  jacaraixdá 
tratándose  de  los  vetustos  muebles  llamados  pié  de  sátiro  ó  de  vaqueta 
(por  su  asiento)  y  cuya  escases  hace  que  sean  buscados  hoy  con  pasión  y 
cerno  objetos  de  curiosidad  y  lujo  por  los  aficionados  A  antiguallas.  Ade- 
mas del  Paraguay,  se  construían  dichos  muebles  en  Tucuman  y  sobre  to- 
do en  nio  de  Janeiro,  de  donde  venían  los  m  as  prolijos  y  acabados  traba- 
jos de  talla  y  Tnosaico  en  palo  de  rosa,  nogal  y  duro,  pura  adornar  con 
ellos  los  ostentosos  y  monumentales  estrados  de  nuestros  antepasados 
qoé  cedían  el  lugar  de  preferencia  al  grave  damasco  español  y  al  sólido  es- 
pejo veneciano,  de  marco  de  cristal  con  arabescos  alindados,  iucrutaciones 
de  metal  amarillo  y  cornucopias  de  azófar.— A.    J.    G. 


PARAGUAY.  ^45 

El  Tehicuañy  mayor  rio  que  los  antes  dichos,  ha  sido  por 
donde  se  ha  extraído  mas  madera,  porque  á  raasde  haber  mu- 
chos montes  abundantes  de  madera  en  sus  inmediaciones,  y 
en  sus  costas,  desde  mas  arriba  del  puerto  de  Fmíí,  hasta  Ar- 
recifes; hay  también  rios  fondables  que  desaguan  en  él'  como 
el  M^huyapeiYelPirdporanl,  por  loscuales  se  conducen  en  jan- 
gadas chicas  hasta  el  lehicuari,  las  maderas  trabajadas  en  los 
montes  distantes  de  este  rio.  Los  obrajes  de  madera,  piden 
mas  costos  y  demora,  que  los  de  la  yerba-mate:  porque  para 
aquellos  es  preciso  abrir  Varaderos  anchos  para  sacarlos  de 
los  montes  y  arrimar  al  rio  á  costa  de  mucho  trabajo  para 
formar  las  jangadas^  fabricar  piraguas,  garandumbas,  bar- 
cos y  canoas,  que  se  hacen  muy  hermosas  y  grandes,  asi  de 
tablas  de  cedro  como  de  Timbó, 

El  pueblo  de  Jesús,  tiene  también  montafias  mny  abun- 
dantes de  buenas  maderas,  y  de  ellas  se  sacaban  y  conducían 
á  Buenos  Aires  por  el  rio  Tehicuari,  jangadas  y  piraguas 
grandes  cargadas  de  madera  y  yerba-mate,  como  también 
lo  hacían  los  pueblos  de  Trinidad  é  Itapua^  por  el  Paraná. 

Pero  hace  veinticinco  años,  que  no  se  trabaja  ya  en 
maderas  ni  barcos  Antes  se  han  podrido  en  la  rivera  de  la 
capital  sobre  trescientos  buques  grandes  y  chicos,  sin  que 
por  eso  hubiesen  hecho  falta  en  Buenos  Aires  las  maderas 
del  Parafiíuay,  pues  se  provee  de  este  artículo  del  Brasil,  de 
Norte-América,  de  donde  le  traen  mas  barata  y  con  abun- 
dancia; con  que  aun  cuando  se  volviera  á  enlabiar  el  comer- 
cio con  los  pueblos  de  abajo,  y  se  condujesen  maderas,  no  se 
lograría  el  lucro  ventajoso  que  se  reportaban  antes  los  obra- 
jes. Ahí  está  la  protección  del  comercio  que  el  Dictador 
prestó  á  los  habitantes  del  Paraguay;  deseando  perjudicar  á 
los  pueblos  Argentinos  prohibiendo  la  estraccion  de  made- 


544  LA  REVISTA   f>%  »li«9U>S    AIRES. 

ras  de  aquí,  y  privándola  navegieion  del  rio  y  esportacion 
de  los  frutos  y  otras  liniehas  produaúoucs  del  pais,  perjudicó 
sobremanera  á  los  Paraguayos  y  masque  á  toilosal  erario  na- 
cional; por  cuyacausase  iterdieron  nmcUin  angadas  y  piraguas 
grandes  cargadas  de  madera,  asi  como  lambiiMi  centenares  de 
miles  de  arrobas  de  tabaco  y  yerba-mate  quo,lon¡an  acopiadas 
los  comerciantes.  [37]  Asi  los  empobreció  y  empobreció  á  la 
provincia,  pr¡vánd(da  del  percibo  de  mas  de  treinta  millones 
de  pesos  en  melláico  y  en  otros  arliculos  de  que  carece. 

Desengañémonos,  los  pueblos  argentinos  subsisten  y  sub- 
sistirán, se  adelantan  y  se  adelantarán  si fi  el  Paraguay,  por 
su  industria,  por  su  comercio  y  concurrencia  eslrangera. 
La  esperitíucia  de  mas  de  tres  siglos  (|ue  Mevam  js  de  pobla- 
ción, nos  demuestra  y  convence  de  esta  verdad. 

Todas  las  referidas  maderas,  son  de  mucha  duración  y 
consistencia  eterno  se  veian  en  las  emb  »rcactones  cfue  navega- 
ban por  este  rio,  y  el  Paraná  hasta  M(mtevideo,  y  dándoles 
brea  duran  mucho  mus  sin  necesielad  de  refacción.  Se  han 
fabricado  fragatas  grandes  en  la  Angostura  y  en  el  Pilar^  y 
hau  sido  famosos  en  el  mar. 

En  las  montanas  y  bosques  hay  una  planta  deque  se 
fabrica  el  Caraguatá  ó  cáñamo.  Dicha  planta  es  especie  de 
ananá  y  semejante  en  la  penca  y  frutos,  á  la  pina  hortense. 
Las  \guanasó  teyús,  fia  ganos  terrestres  que  se  mantienen  en 
cuevas  subterráneas)  y  las  aves  son  lasque  comen  la  pina  que 
dá  la  planta  de  que  se  trata:  al  paladar  del  hombre  es  insípi- 
da.    Cuasi  todos  los  bosques  están  llenos  de  esta  planta,  que 


37.    Cosa  increiblél    Cegados  ya  los  zanjones  de  la  ciudad,  se  arroja- 
l>¿aftlck>,  inmeosA&caBlldadbsdtieila.    A.    J.    U 


PARAGUAY.  545 

se  cria  bajo  de  sombra  y  muere  fuera  de  ella.  (58j  Se  bene- 
ficia del  modo  siguiente:  se  arrancan  las  pencas  mas  largas, 
las  que  se  echan  al  agua  y  se  dejan  en  ella  basta  pudrirse; 
en  tal  eslado  se  tira  con  la  mano  la  piel  ó  cascara  que  de 
uno  y  olro  lado  cubre  las  bebras  que  contiene  la  penca;  de 
este  modo  se  beneficia  con  facilidad,  y  se  sacan  los  filamen- 
tos que  en  lugar  Je  estopas,  sirven  muy  bien  para  calafatear 
los  buques,  coser  zapatos  y  otras  cosas.  De  esta  planta  se 
saca  tan)b¡en  la  Ihira  (pero  sin  podrir  las  pencas)  con  qué 
se  manoja  el  tabaco.  El  verdadero  nombre  de  esta  planta 
en  guarani  es  Ibiray  no  Caraguatá  como  impropiamente  la 
laman,  siendo  tan  diferente  á  aquella;  pues  el  Caraguatá  tie- 
ne las  pencas  mas  recias,  llenasde  espinas,  punzantes,  duras, 
y  no  son  íllümenlo'ías;  dá  fruto  en  racimos  á  semejanza 
de  los  (]e  Pacoba,  ó  mas  l)ien  de  lus  de  uvas;  del  fruto  de 
Caraguatá  Si^Avjce  miel,  aunque  no  dulce,  pero  gustosa,  ver- 
mífuga y  útil  [lara  la  digestión. 

Las  líehras  socadas,  como  queda  dicho,  de  la  Ibira  ó 
liómese  Pita,  son  fuertes  y  de  ellas  se  hacen  cordeles  del 'gro- 
sor que  se  quiera.  Los  Payaguás,  son  los  que  mas  trabajan 
estos  que  ellos  llaman  liña  ¡mrapescr;  los  hacen  sin  torno 
ni  mas  artificio,  que  torciendo  las  ht^bras  sobre  el  muslo  con 
la  mano.  Goo  uno  de  estos  cordeles,  que  son  delgados,  se 
hizo  la  esperiencia  siguiente:  Se  ató  de  firme  en   alto   una 

38.  Parece  que  el  autor  confunde  esta  planta  bromeliácea  con  la 
ibii-a^  la  cual  aunque  semejante  ala  primera  solo  se  encuentra  en  los  mon- 
tes, á  iliferencia  de  aquella  de  que  se  trata  en  el  testo  que  abunda  aunen 
los  campoSf  y  sus  fuertes  filamentos  idénticos  aljule  de  la  India,  sirven  pa- 
ra calafetear,  hacer  cordele-í,  tegidos  etc.  Sd  fruta  es  dulce  >  por  la  fer- 
mentación produce  un  buen  aguardiente  y  se  pretende  qu2  asi  como  el 
Mamón  es  un  poderoso  vermífugo— El  único  empleo  que  se  dá  á  la  Ibit^üf 
fee  reduce  á  ameirrar  con  eila  los  mazos  de  tabaco  del  pais,— A.     J-    C 


546  LA   REVISTA  DE  BUENOS   AIRES. 

panta  y  á  dos  varas  de  largo,  en  el  estremo  opuesto,  se  colo- 
có peso  de  mas  de  cien  libras,  y  no  se  rompió  el  cordel  hasta 
haberlo  cargado  con  i 24  libras;  se  midió  entonces  su  circun- 
ferencia en  la  rotura  que  se  halló  de  euatro  lineas  96[i00 
del  pié  de  Castilla.  (59)  Parece  que  una  cuerda  de  cánamo 
de  doce  lineas  de  circunferencia,  siendo  de  buena  calidad,  y 
trabajada  como  se  acostumbra  en  los  Arsenales,  se  rompe 
con  la  carga  de  635  libras  y  como  la  resistencia  es  como  los 
cuadrados  de  la  circunferencia,  haciendo  la  proporción,  se 
deduce  que  una  buena  cuerda  de  cáñamo  de  cuatro  lineas 
y  96il00  de  otra  de  circunferencia,  debe  romperse  con  ciento 
ocho  y  media  libras;  y  la  linea  de  Ibira  según  la  esperien- 
cia,  aguanta  hasta  124;  con  qué,  esta  materia  es  mas  propia 
que  el  cáñamo,  á  que  se  parece  en  flexibilidad  y  color.  De 
esta  comparación  se  deduce,  que  un  cable  de  Ibira  de  doce 
pulgadas,  aguantará,  lo  que  otro  de  doce  pulgadas,  diez  y  me- 
dia línea  de  cáñamo.  Se  ha  remitido  á  Europa  alguna  por- 
oion,  para  que  de  ella  se  hagan  lienzos,  lonas,  cables,  y  se 
comparen  los  costos  con  las  utilidades;  pero  no  ha  habido  re- 
sultado hasta  ahora.  El  Gobernador  don  Lázaro  de  Rivera 
que  entró  en  esta  Provincia  y  se  recibió  del  mando  e.i  el  mes 
deabril  de  1796,  puso  fábrica  de  cables  y  amarras;  la  primera 
del  Caraguatá  ó  Ibira  y  la  segunda  de  Huembepise  decia  que 
era  para  los  barcos  del  Rey:  la  verdad  en  su  lugar. 

A  imitación  de  lo  que  se  trabaja  de  la  referida  planta 
se  fabrican  amarras  de  Uuembc»  que  se  cria  en  los  árboles 
que  tienen  parte  de  corrupción,  á  manera  de  junco,  como 
de  una  pullgada  de  grueso,  y  termina  y  cae  sobre  la  fierro;  la 
hoja    es  semejante  h  la  de  Achira,  su  fruta  como  una  espigo 

39.    Este  dalo  suponemos  tomado  del  manuscrko  de  Agiklrrc  ya  mea- 
dooado.— A..  J.  & 


PARAGUAY.  547 

deraaiz.  Se  arrancan  del  árbol  en  que  están  prendidos  los 
juncos,  y  se  saca  de  ellos  la  cascara  que  es  delgada,  la  cual  se 
coloca  en  manojos;  estas  se  tienen  en  el  agua  por  15  ó  20 
días,  y  preparada  de  esta  manera,  se  fabrican  de  ella  sírgase 
modo  de  cables,  y  sirven  para  amarras  de  barcos,  toas  ó  es- 
pias:  son  fuertes  y  conservándolas  bajo  del  agua,  son  mas 
firmes  y  consistentes,  y  duran  mas  que  las  del  Ibira  que  se 
pudKe. 

Mariano  A.  Molas. 
(Continuará») 


LITERATURA. 

JUSTICIA  DE  DIOS. 
I. 

Una  elección  de  municipales  en  Potosi  en  1565. 

Luego  que  se  descubrió  este  mine- 
ral, fué  lan  fecundo  de  hombres  como 
de  metales,  y  nació  la  villa  imperial  de 
Potosi  en  la  cuna  de  su  cerro. 

(Marqués  de  Castel  Fuer  le, ^Memorias  de  los  Vircycs 
'   que  han  gobernado  el  Verú,    Tomo  III.  pág  171.) 

Pocas  cíuilades  en  los  unliguos  ilomiiiiüs  españoles  vn 
América  se  oslaljlecieroii  en  un  sitio  mas  insalubre,  ni  bajo 
roas  halagadoras  perspeclivas  jiara  aquellos  colonizadores  que 
buscaban  la  riqueza  'rüiúda.  Fuíidada  duranle  la  guerra 
civil  de  Pizarro,  cuando  el  territorio  del  Perú  ardia  cu 
landos  enconados  y  vengativos,  es  de  aquellas  pobla- 
ciones en  cuya  fundación  no  ol)servarí)n  las  forniulas  )  ce- 
rcmonias  «pv  ^f  "-"Van  en  afiuellos  licmpus. 


JUSTICIA   DE  DIOS.  549 

El  capitán  Juan  de  Villarroel,  el  capitán  Diego  Senteno, 
el  capitán  Santardia  y  el  maestre  de  campo  don  Pedro 
Cotaiiico,  fundaron  sin  pensarlo  aquella  población,  des- 
lumhrados por  el  casual  descubrimiento  de  Guallpa,  Po- 
tosí nació  de  la  codicia  de  aquellos  capitanes,  y  no  se  preo- 
cuparon por  esto  de  fundarla  como  los  usos  prescribían.  No 
teuian  poderes  para  hacerlo  ni  el  estado  político  del  pais  per- 
mitía recabarlos  del  gobierno  central  de  la  colonia. 

Esta  omisión  dio  -origen  á  las  vanidosas  é  interesadas 
pretensiones  de  la  autoridad  de  la  ciudad  de  Ghuquisaca, 
que  situada  á  veinte  leguas  de  distancia  en  el  partido  de 
Charcas,  pretendía  jurisdicción  en  Potosí,  fundada  ^n  la  pro- 
vincia de  Porco.  Aquellas  autoridades  que  malgastaban  el 
tiempo  en  rencillas  de  aldea  y  fueros  y  preeminencias  estériles, 
daban  á  las  cuestiones  de  jurisdicción  un  calor  parecido  al  de 
las  luchas  de  los  partidos  políticos  de  la  colonia  emancipada. 

El  cabildo  de  Ghuquisaca  obtuvo  de  la  Real  Audiencia 
(ie  los  Reyes,  que  obligase  á  los  pobladores  de  Potosí  á  obe- 
decer al  magisirado  que  fuese  nombrado  por  el  corregidor 
de  la  ciudad  dominadora.  Obtenido  el  privilegio  de  que 
se  envanecía  Ghuquisaca,  nombraba  un  teniente  de  corregi- 
dor para  el  gobierno  de  la  vi  Ha  fundada  por  VillarroeL 

Si  los  pobladores  de  Potosí  hubiesen  observado  los  usos 
y  costumbres  de  las  fundaciones  de  pueblos  y  ciudades,  ha- 
brían erigido  el  cabildo,  justicia  y  regimiento,  autoridad  lo- 
cal y  propia  de  cada  ciudad,  con  lo  que  quedaba  emancipada 
hasta  cierto  grado  de  las  otras  poblaciones;  pero  la  omisión 
de  aquellas  formalidades  había  encendido  la  codicia  déla  ciu- 
dad vecina,  condecorada  con  el  pomposo  nombre  de  ciudad 
de  la  Plata. 

El  general  don  Pedro  Hinojosa   habia  dispuesto  desde 

55 


^550  LA  REVISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

Chuquisaca,  como  corrcij^iclor  de  esta  ciudad,  venir  con  tres 
regidoiTS  para  formar  cabildo,  y  nombrar  oficial  Real  para  el 
mejor  gobierno  do  la  nueva  población.  Por  este  medio 
quedó  instaurada  la  autoridad,  y  este  fué  el  origen  de  la  de- 
|)endenc¡a  en  que  se  encontró  Potosí. 

Los  vecinos  no  bicieron  resistencia,  pero  en  una  segun- 
da reunión  nombraron  seis  regidores,  vecinos  de  la  misma 
villa,  bajo  la  condición  que  en  toda  junta  para  materias  gra- 
ves serian  llamados  los  regidores  de  Chuquisaca,  bastando 
la  presencia  de  uno  para  celebrar  el  cabildo. 

Resueltos  estos  puntos,  regresaron  los  regidores  de  Chu- 
quisaca ?in  dejar  claramente  deslindados  sus  derechos,  de 
manera  que  cada  junta  daba  márjen  á  acaloradas  disputas 
verán  lides  en  las  cuales  los  bandos  y  parcialidades  de  la 
villa  tomaba:i  parte  principal.  Juntas  hubo  que  terminaron  á 
puñaladas. 

Los  seis  regidores  iban  armados  de  espadas,  cotas  y  pis- 
tolas, y  las  discuciones  terminábanse  en  reñidos  duelos  en  el 
local  consagrado  á  discutir  los  intereses  de  la  comunidad, 
sin  que  audiencias  ni  vireyes  lo  pudiesen  impedir,  dice  Martí- 
nez y  Vela. 

Diez  y  seis  años  hablan  transcurrido  en  este  desorden, 
que  para  evitarlo  muchas  veces  suspendían  sus  sesiones  por 
largos  periodos. 

Tratábase  de  elegir  en  1563  alcaldes  ordinarios  para 
Potosi,  y  con  el  objeto  de  presidir  la  elección  vino  el  regidor 
de  Chuquisaca  don  Juan  Lucero  Cigali,  el  cual  como  decano 
debia  gozar  de  la  presidencia. 

Mientras  tanto  los  regidores  de  la  villa  tenían  ya  eleji  • 
dos  dos  nobles  vecinos  de  ella  para  el  cargo,  y  de  Chuquisaca 
hablan  enviado  otros  dos. 


JÜSTICIi    DE   DIOS.  5ol 

El  primero  de  enero  era  el  dia  de  la  elección,  y  reuni- 
dos en  la  sala  del  Ayuntamiento,  se  dividieron  en  dos  bandos 
para  sostener  las  respectivas  candidaturas.  Empezó  la  dis- 
puta con  descompuestas  voces  y  alegaciones  apasionadas,  so- 
bresaliendo en  lo  descortés  y  desvergonzado  el  decano  don 
Juan  Lucero  Cigali,  amenazando  al  Ayuntamiento  con  un  gol- 
pe de  estado  para  disolver  el  cabildo. 

Alborotáronse  de  ambos  lados,  las  voces  crecjeron  y 
los  insultos  abundaron,  hasta  que  el  decano,  los  dus  regido- 
res venidos  de  Ghuquisaca  y  los  que  ellos  hablan  nombradt», 
salieron  de  la  sala  capitular. 

Mas  luego  les  siguieron  los  seis  regidores  de  la  villa  y 
en  la  plaza  sacaron  las  espadas  y  acometieron  á  don  Juan 
Lucero  Cigali:  estremo  á  que  se  llega  á  veces  cuando  no  se 
respetan  las  leyes.  Al  comenzar  el  lance  le  dieron  dos  esto- 
cadas que  le  causaron  la  muerte. 

Los  otros  regidores  mas  listos  ó  afortunados  que  Luce- 
ro, huyeron  con  presteza  en  medio  de  la  algarabía  de  aque- 
lla pendencia.  Se  apoderaron  luego  de  los  dos  alcaldes  que 
estaban  aterrados,  y  anularon  las  elecciones  de  sus  personas. 
En  seguida  entraron  á  la  sala  del  Ayuntamiento  y  entregaron 
las  varas,  símbolo  de  la  autoridad,  á  los  que  ellos  habían  ele- 
jido. 

Sin  pérdida  de  tiempo  ante  aquellos  mismos  alcaldes 
dieron  los  descargos  por  la  muerte  de  Lucero,  quienes  les  se- 
í  alaron  sus  respectivas  casas  por  cárcel,  mientras  daban 
partea  la  Real  Audiencia  inmediata. 

Trabóse  entonces  un  reñido  pleito  entre  los  dos  cabil- 
dos, terminando  la  contienda  por  resolver  el  de  la  villa  im- 
perial la  emancipación  absoluta  del  de  Ghuquisaca,  á  quien 
atribuía  los  disturbios  y  pendencias  que  originaban  el  pleito. 


5o2  Li   EEVISTA   DE    BUENOS  AIRES. 

Pora  obtener  eáfa  pretensión  se  dirijieron  al  gobierno  de  ia 
ciudad  délos  Reyes,  como  á  la  autoridad  mas  alta,  á  la  que 
estaban  sujetas  las  ciudades  de  la  colonia,  manifestando  re- 
sueltamente que,  por  manera  alguna  recibirían  en  adelante 
á  los  regidores  del  Ayuntamiento  de  Chuquisaca,  por  que 
siendo  la  villa  imperial  «tan  rica,  tan  grande,  tan  noble»  y 
habiendo  dado  tantos  millones  á  S.  M.,  era  mengua  sujetar- 
se al  cabildo  de  otra  ciuí!ad. 

A  su  turno  el  corregidor  y  Rejimieuto  de  Chuquisaca 
instaban  no  solo  parq  que  continuase  sujeta  á  su  jurisdicción, 
sino  para  que  se  fijase  el  número  de  Regidores  de  Potosí  en 
cuatro,  debiendo  concurrir  seis  de  Chuquisaca  en  todas  las 
juntas. 

Sorda  á  las  peticiones  de  la  villa^  la  autoridad  de  Lima 
resolvió  la  competencia  en  favor  de  ia  ciudad  de  la  Plata. 
En  mal  hora  dictó  aquella  resolución,  que  fué  publicada  en 
Potosí; porque  iümedialameiiteel  Ayuntamiento  se  dirijió  á  las 
audiencias  de  Charcas  y  Lima  diciendo  resuellaniente  que  no 
querían  semejante  cabildo,  que  permitiesen  sus  Altezas  manle- 
11  er  la  paz  y  evitasen  las  pesadumbres  que  necesariamente 
vendrían  si  se  intentaba  ilevaí  adelante  aquella  medida. 

Dos  sentencias  contrarias  á  la  villa  recayeron  con  el 
ruidoso  pleito  de  los  cabildos  de  Chuquisaca  y  Potosí,  y  la 
autoridad  de  Liniu  inclinóse  á  favor  de  Chuquisaca. 

Kn  <'sle  conflicto  recurrieron  á  un  medio  inmoral,  pero 
por  desgracia  n)uy  eficaz— el  interés.  Tenlaroo  la  codicia 
de  los  R(*gidores  de  Chu({ui6aca,  ofreciéndoles  una  porción 
considerable  de  plata  para  comprar  su  emancipación  dd  ca- 
bildo de  Potosí.  Ll  Ayuntamiento  (ie  la  Plata  aceptó  la 
transacción  ofreciJu;  y  t'seriliim'la  (jiio  fjK*,  recibió  treifUa 
mu  peíos  metálicos. 


JCSTÍCIV    DE   DIOS.  5o  > 

Con  esta  suma  's  fama  se  edificó  el  cabildo  de  Chnqui- 
saca. 

Obtenida  así  la  emancipación,  se  dirijieron  á  Felipe  W 
para  que  aprobase  las  ordenanzas  del  cabildo  de  la  Villa  Im- 
perial. El  Rey  le  concedió  las  mismas  franquicias,  preemi- 
nencias y  privilejios  que  tenia  el  Ayuntamiento  de  Sevilla,  por 
Real  cédula  datada  en  Segovia  á  10  de  agosto  de  1565,  seña- 
lándole armas  á  la  misma    villa.  (1) 

El  número  de  Regidores  debin  ser  veinte  y  cuatro,  se- 
gún la  Real  cédula,  pero  la  costumbre  lo  ba  limítalo  á  1  í 
mitad.  Lo  presidia  un  corregidor,  con  oficio  de  justicia 
mayor  y  titulo  de  general,  dos  alcaldes  ordinarios,  dos  de 
Santa  Hermandad,  el  alguacil  mayor,  alférez  Real,  un  alcalde 
provincial,  un  procurador  general,  un  depositario  general, 
un  fiel  ejecutor,  el  tesorero  de  la  Real  Casa  de  Moneda,  el 
contador,  y  el  escribano  de  residencia.  Veinte  y  seis  perso- 
nas componían  el  muy  noble  y  muy  ilustre  Cabildo  y  Ayun- 
tamiento de  la  Villa  Imperial  de  Potosí.» 

De  manera  que  la  elección  de  dos  alcaldes  ordinarios  en 
enero  de  1565,  fué  origen  de  un  intrincado  pleito  y  de  la 
emancipación  del  cabildo  déla  ciudad. 

II. 

El  corregidor. 

Creciendo  rápidamente  la  población  de  Potosí,  que  enrique- 
cía con  sus  opulentas  minas  á  cuantos  buscadores  de  fortuna 
querían  vivir  en  aquel  sitio,  la  codicia  tentó  al  mismo  cor- 
regidor de  Chuquisaca  que  resolvió  cambiar  el  asiento  de  su 

1,  Historia  de  la  Villa  Imperial  de  Polosi  (M.  S.)  por  don  Barto- 
lomé Martínez  y  Vela, 


554  LA   REVISTA  DE   BUENOS   AIRES. 

autoridad  á  la  rica  Villa.  En  febrero  de  1564,  don  Pedro 
Gorrión,  qup  á  la  sazón  ejercia  aquel  cargo,  se  trasladó  á 
ejercerlo  en  Potosí,  con  la  mira  de  acelerar  el  aumento  de  su 
caudal. 

Carrion  era  codicioso  al  oslremb,  y  fué  atraído  por  el 
sebo  de  la  ganancia  para  establecerse  en  la  villa»  La  primera 
medida  que  dictó  fué  que  todos  los  que  tuviesen  indios  en 
encomienda,  en  sus  minas,  en  su  servicio  ó  de  cualquiera 
manera,  los  presentasen  el  dia  primero  de  cada  mes  para 
pasarles  personalmente  visita,  debiendo  pagar  á  cada  indio 
dos  marcos  de  plata  al  mes  en  aquel  mismísimo  dia,  entre- 
gándoles el  metal  en  si  presencia.  Los  que  asi  no  lo  cum- 
pliesen eran  penados  por  vez  primera  en  cuatro  rail  pesosde 
multa,  por  la  segunda  el  dob  e  y  por  la  tercera  perder  los 
indios  y  confiscación  de  bienes. 

Esta  medida  produjo  la  mas  grande  irritación  en  los 
esplotadores  de  los  pobres  iiidijenas,  por  la  intervención 
directa  que  e!  corregidor  quería  tomar  en  beneficio,  al  pare- 
cer, de  los  infelices  sometidos  á  servidumbre. 

Nada  mas  humano  en  apariencia  que  la  medida  dictada 
por  Carrion,  puesto  que  tendía  á  garantir  á  los  indijenas 
del  pago  de  su  trabajo,  del  buen  tratamiento  de  los  encomen- 
deros, cuidando  al  mismo  tiempo  de  su  alimentación  yvesti- 
do.  Parecía  que  la  intención  del  coregidor  era  mejorar  la 
suerte  de  aquellos  desheredados  de  todo  derecho  y  de  toda 
garantía:  víctimas  de  la  codicia  y  déla  inhumanidad  de  los 
vencedores.  Tanto  mas  noble  y  generosa  era  la  actitud 
asumida  por  el  general  Carrion,  cuanto  que,  se  enajenaba 
la  buena  volnnlid  dolos  poderosos,  de  los  mineros,  de  los 
potentados,  sin  que  pudiese  contar  con  la  gratitud  de  los  que 
favorecía  su  medida,  porque  era  una  raza  tímida  y  sumisa» 


JUSTICIA    DE  DIOS.  '  555 

que  no  se  fiaba  en  las  frecuentes  y  falaces  promesas  de  la 
autoridad.  Sus  amos  inmediatos,  los  encomenderos,  po- 
drían castigarles  y  aun  darles  muerte — ¿quién  baria  juf^ticia 
á  su  queja  ? 

Pues  bien,  este  auto  que  podria  haber  constituido  la 
gloria  de  un  magistrado  recto,  no  era  en  el  fondo  sino 
una  manera  nueva  de  esplolacion. 

Veamos  como  lo  juzga  Marlinezy  Vela. 

Cuatro  mil  indios  existían  en  la  villa,  y  en  cuatro  meses 
que  les  pagaron  á  dos  marcos  de  plata  por  indio,  recojió  el 
corregidor  treinta  y  dos  mil  marcos.  Para  esto  él  se  reci- 
bió del  dinero  para  proveer  álos  indios  de  ropas,  de  mane- 
ra que  poruña  mano  recibía  el  pobre  indijena  los  marcos 
de  plata  y  por  la  otra  los  dejaba  en  poder  de  la  autoridad; 
«sin  que  los  desventurados  indios,  dice  el  bistoriador, 
hubiesen  sacado  mas  provecho  que  añadirles  cada  dia  un  pu- 
ñado de  maiz,  y  una  manta  y  camiseta  que  se  les  dio  por  la 
primera  vez,  y  por  esto  les  doblaban  los  dueños  las  tareas; 
tal  fué  la  avaricia  y  codicia  de  este  corregidor.  ^ 

Los  españoles  entonces  se  acercaron  á  Carrion  y  le  pidie- 
ron derogase  su  auto,  ofreciéndole  que  ellos  tratarían  ca- 
ritativamente á  los  indios:  creyendo  que,  los  treinta  y  dos 
mil  marcos  que  tan  fácilmente  habia  adquirido  habrían  sa- 
tisfecho su  codicia,  y  que  se  holgaría  de  propiciarse  la  buena 
voluntad  de  los  ricos.  Mas  Carrion  se  negó  por  escrito  á 
tal  revocatoria,  haciéndoles  saber  qué,  si  no  lo  cumplían 
haría  efectivas  las  penas. 

Mientras  tanto  los  mercaderes  apoyaban  á  Carrion, 
envidiosos,  según  el  sentir  de  Martínez  y  Vela,  de  la  fácil  es- 
plotacion  que  se  hacía  de  los  pobres  indios,  y  en  la  cual  ellos 
no  tenían  parte. 


«>.'>(>  LA  KEVtSTA   DE   BCENOS  AIRES. 

Los  ánimos  fslaban  enardecidos:  fírnoe  el  corregidor  y 
furiosos  los  encomenderos.  Terminaba  el  mes  de  julio. 
y  el  primero  de  agosto  debían  presentar  nuevamente  á  la 
visita  el  manso  rebano,  y  pagarles  en  la  forma  indicada. 

Don  Julinn  de  Cupi<]e  estaba  en  su  casa  con  algunos 
estremeños  y  portugueses  resuellos  á  no  llevar  sus  indios, 
cuando  se  pres(»ntaron  en  ella  dos  ministriles  enviados  por 
el  corregidor,  intimándole  que  en  aquel  mismo  dia  jiiresenta- 
se  sus  indios  á  la  visita,  pues  era  i.  ®  de  agosto. 

Don  Julián,  cuyo  carácter  irascible  estaba  etaltado  con 
aquellos  sucesos,  al  oír  la  intimación,  sacó  su  puñal  y  lo  en- 
terró en  el  cuello  del  infeliz  mensajero,  dándole  tantas  pu- 
ñaladas después,  que  lo  dejó  muerto.  Los  estremeños  y 
portugueses  dieron  de  palos  al  otro  hasta  dejarlo  hecho  pe- 
dazos. 

Sacaron  luego  ios  cuerpos  á  la  calle  y  les  pusieron  este 
letrero: — Castigo  á  los  mensajeros  del  avaro. 

Voló  la  noticia  á  los  oidos  del  corregidor,  quien  tomó 
sus  armas,  armó  sus  criados,  mandó  por  sus  amigos — y  salió 
dando  voces,  pidiendo  auxilio  por  el  rey. 

Cien  hombres  de  todas  aiinas  se  reunieron  eo  el  barrio 
de  los  andaluces  y  caslellanos. 

A  su  vez  don  Julián  habia  armado  sus  criados,  llamado 
sus  amigos  y  alzado  pendón  contra  el  corregidor. 

Era  preciso  tomar  por  asalto  la  casa  de  Gupide. 

Carrion  tiró  su  capa  y  con  rodela  y  espada  desnuda 
avanzó  resueltamente.     Se  trabó  la  lucba. 

Herido  Carrion  por  una  bala  de  arcabuz  en  el  brazo  iz- 
quierdo, trató  de  retirarse  cuando  mas  cruda  era  la  pelea. 

Nuda  obtuvo  de  aqueta  lucha  estéril  y  cruenta,  porque  á 
su  sombra  los  bandos  se  levantaron. 


JÜSTICU    DE   DIOS.  5j7 

Carrion  al  fin  huyó  de  la  villa  y  se  fué  á  Ghuquisaca. 

Inicióse  una  causa  criminal  contra  Gupide  y  los  suyos, 
y  abandonándolos  á  lascábalas  del  procedimiento,  verdaidero 
infierno  en  el  que  aveces  la  justicia  se  ofusca,  porque  no  apa- 
rece la  verdad  legal  tai  cual  la  exijen  las  leyes  españolas,  cla- 
ra como  la  luz;  diremos  que  al  fin,  el  mal  corregidor  aguijo- 
neado por  la  codicia,  resolvió  volver  á  la  villa  en  la  cual  tan 
fácil  y  rápida  era  la  acumulación  de  la  riqueza.  Los  indios 
eran  una  presa  lucrativa,  ya  fuesen  esplotados  en  nombre  de 
la  caridad,  ya  lo  fuesen  como  una  recompensa  de  gastos,  ó 
como  el  debido  pago  á  los  propagadores  de  la  fé. 

Resiste  la  honradez  trazar  el  cuadro  de  las  iniquidades 
é  infamias  perpetradas  sin  conciencia  por  los  aventureros. 
Li  raza  convertida  era  la  víctima  que  devoraban  aquellas 
aves  de  rapiña,  disfrazados  de  caballeros  y  cubiertos  de  es- 
pléndidas y  lucientes  armaduras,  pero^sin  fé  en  su  religión, 
ni  conciencia  de  la  responsabilidad  de  sus  faltas.  Mengua- 
dos en  el  intento  y  depravados  en  los  medios;  su  Dios,  su 
rey,  su  misión,  su  deseo— era  la  acumulación  de  la  riqueza. 
Los  que  eran  hidalgos,  para  levantar  el  crédito  de  sus  empo- 
brecidas casas:  los  plebeyos,  para  comprar  una  ejecutoria  de 
nobleza  adquirida  con  menos  dignidad,  que  el  oro  acumulado 
por  los  salteadores  de  camino. 

La  prueba  mas  acabada  de  esta  verdad  se  muestra  en 
los  hechos  que  referimos,  tomandoh)s  de  la  historia  potosina 
¿cuál  de  las  dos  parcialidades  defendía  la  justicia? 

Ninguna:  el  correjidor  quena  esplotar  los  indios  en 
nombre  de  la  autoridad:  los  encomenderos  hablaban  in- 
vocando la  caridad.  ¿Se  quiere  una  burla  mas  cruenta,  ni 
una  infamia  mas  pública? 

Empero  hay  una  justicia  superior  á  la  perversidad  de 


558  LA  ftEVISTA  DÉ  BUENOS  AIRES. 

los  hombros;  llámanla  algunos  providencia,  otros  la  denomi- 
nan p1  juicio  de  Dios.  El  hecho  es  que  Gorrión  fue  ase- 
sinado. 

IV. 

AncO'Ánco, 

^  Miró  hacia  Sodoma  y  Gomorrha,  y  k  toda 

la  tierra  de  aquella  región;  y  vio  las  pave- 
sas, que  subían  de  la  tierra,  como  el  humo 
de  un  horno. 

Génesis  XX  cap.  XIX  vers.  28. 

En  las  vagabundas  correrías  á  que  tuvo  que  entregarse 
don  Julián  de  Cupido,  huyendo  de  la  justicia,  al  caer  la  tarde 
de  uno  de  los  dias  del  año  de  1566,  se^  dirijió  hacia  el  pueblo 
áe  Anco- Anco,  que  estaba  cerca  de  la  ciudad  de  Chuquiago, 
el  cual  habia  ^do  fundado  por  los  PP.  de  San  Agustín. 

Cupido  tenia  intima  amistad  con  el  padre  doctrinero  fray 
Ballazar  de  Contreras,  gran  siervo  de  Dios,  según  Martínez 
y  Vela.  Aquel  sacerdote  tenia  vivo  empeño  en  la  conver- 
sión de  los  idólatras  indijenas;  don  Julián  ignoraba  que,  de- 
sengañado de  obtener  que  los  aborí  jones  de  aquella  comarca 
renunciasen  el  vicio  por  el  cual  Dios  habia  destruido  la  ciu- 
dad de  que  habla  el  Génesis,  habia  dejado  su  puesto,  ti  obis- 
po de  esa  diócesis  tuvo  que  encargar  de  la  reducción  ;i  un 
clérigo  de  ejemplares  virtudes,  según  la  crónica. 

El  pueblo  estaba  situado  sóbrela  cumbre  do  una  barran- 
ca, y  se  divisaba  á  la  distancia.  Gupidc  lUgó  al  paraje  que 
conocía,  pero  en  vano  buscaba  el  pueblo,  no  lo  distinguía, 
aquellos  sitios  estoban  cambiados.  Uecorrió  los  aiKededores, 
subió  lab  lomas  á  la  luz  del  crepúsculo  y  ni  vestigio  í»noon- 
*raba  de  la  población.     Vio  dos  logunas,  y  en  vez  de  la  bar- 


JUSTICIA    DE   DIOS.  559 

ranea  donde  el  pueblo  existió,  se  elevaba  nn  cerro  descarna- 
do y  sin  vejetacion. 

La  noche  se  acercaba  rápidamente  en  tanto:  el  viajero 
prestaba  atento  oido  para  escuchar  el  ladrido  de  algún  perro 
ó  una  luz  amiga  que  señalase  el  fuego  del  hogar.  Nada  des- 
cubría, y  empezaba  á  tener  miedo.  Pasaban  las  horas  de 
aquella  noche  sin  término.  El  silencio  era  aterrador  y  pro- 
fundo. La  naturaleza  parecía  sin  vida,  ni  las  aguas  de  aque- 
llas dos  lagunas  se  ajitabín,  ni  las  yerbas,  ni  arbustos 
se  moflan  al  soplo  de  la  brisa  ¡f[ué  espectáculo  angustioso! 

En  la  siguiente  alborada  reconoció  de  nuevo  aquellos 
sitios,  las  lagunas  eran  cenagosas  y  hediondas.  No  eran  po- 
tables sus  aguas. 

Cuando  el  sol  alumbró  aquel  sitio,  vio  descender  por  la 
pendiente  de  una  loma  unindio  que  apoyado  en  su  palo  venia 
á  colocarse  cerca  del  camino  que  conduce  á  Potosí,  donde 
mendigaba.  Se  dirijió  hacia  él  y  con  sorpresa  reconoció  al 
indio  sacristán  del  R.  P.  Gontreras,  quien  le  refirió  el  suceso, 
sentado  al  borde  de  una  peña. 

-  Desesperado  el  buen  Padre— dijole— de  que  los  indios 
renunciaran  al  pecado,  dejó  la  reducción  á  la  cual  vino  un 
sacerdote  lleno  de  virtudes  y  de  caridad.  Los  indios  no  creían 
en  la  palabra  del  Padre,  y  reincidían  en  sus  depravadas  cos- 
tumbres. De  repente  comenzaron  á  aparecer  luces  sobre- 
naturales en  torno  de  la  población;  el  sacer  lote  decía  que 
era  anuncio  del  cielo,  indignado  por  la  corrupción  del  pueblo. 
Pero  los  indios  sostenían  que  eran  sus  Dioses  enojados  por 
la  predicación  de  la  doctrina  nueva. 

Una  noche,  continuó  el  indio,  vinieron  á  llamar  al 
Padre  para  una  confesión  distante  del  pi^ebio,  en  la  chacra 
de  un  indio.     Yo  le  acompañé   aquella  vez.     Apenas  dis- 


5<K)  LA    REVIST.^    DK    DI    N')S    WV.'.S. 

taría  media  Kguu;  allí  doU'ásde  aqu.4U  lo^ia  estaba  su  luihi- 
tacioii  -di\'ia  siaalamlo  con  su  pilo  el  lugar.  Cu  ftplidos  ios 
deberes  do  la  religión.  Vid vitimos  al  puebla;  pero  ya  iio  lo 
eocontraraos!  Pasamos  aquella  níxlieeíi  una  angusün  cruel, 
unas  veces  el  Pa  Ire  creía  haberse  perdido,  otras  le  p^irocia  estar 
soñando  y  algunas  se  imajiíiaba  sufrir  una  enajenación  men- 
tal.    Cuando  alumbró  el  sol,  vimos  lo  que  acabáis  de  ver. 

De  toda  aqu 'lia  reducción  no  se  salvó  siiió  una  niña  de 
diez  años,  yo  y  v\  cura,  y  des  le  entonces  m  í  dirijo  á  I »  ori- 
Jla  del  camino  para  contar  á  las  gentes  el  caí^ügo  del  cielo,  y 
mendigar  mi  sustento  de  la  caridad  de  los  buenos. 

Martínez  y  Vela  dice  lo  siguiente:  «...  Caminó  hasta 
el  paraje  de  su  pueblo  y  no  lo  bailaba,  iba  por  la  una  parte 
y  volvía  por  la  otra  dando  vueltas  y  no  lo  divisaba  ni  él,  ni 
el  sacristán,  aunque  este  le  decia  que  por  el  estilaje  aquel 
era  el  sitio.  Desmentíale  el  cura  dícíéndole,  que  cuando 
junto  al  pueblo  habia  habido  lagunas,  y  que  allí  veían  dos 
cerca  la  una  de  la  otra  y  la  barranca  del  pueblo  se  había  tor- 
nado en  un  cerro  tapado.  AJmírábanse  el  cura  y  el  sacris- 
tán porque  todo  lo  veían  trocado,  tanto  que  lo  juzgaron  por 
un  encanto:  así  pasaron  la  noche  aguardando  á  oír  sí  ladra- 
ba algún  perro  ó  cantaba  gallo  y  no  oían  voz,  ruido  ni  cla> 
mor.  Fué  amaneciendo,  tanteaban  el  camino,  las  señales  y 
el  pueblo,  y  no  veían  mas  que  una  altísima  quebrada  y  en  lo 
bajo  dos  lagunillas,  como  cenagales,  sin  que  en  lo  alto  se  vie- 
se rastro  ¿e  población.  Salió  el  sol  y  perdía  el  juicio  el  cu- 
ra ere  endo  ser  acción  diabólica  de  aquellos  herhiceros: 
creció  la  admiración  viendo  que  no  aparecía  pertiona  vivien- 
te, ni  animal  muerto  ni  vivo.  Pero  como  lo  había  de  haber 
sí  mientras  el  buen  cura  fué  á  la  confesión  del  indio  enfermo, 
ibrazó  la  justicia  de  Dios  y  hundió  pueblo,  barranca  y  sodo- 


JUSTICIA   DE    DIOS.  561 

mitas  al  infierno,  sin  que  quedase  una  alma,  ni  animal  ca- 
sero, ni  de  campo  que  apareciese.  Hundió  paredes,  alha- 
jas y  pueblo,  sin  dejar  cosa  alguna,  quedaron  solamente  á 
igual  del  camino  real  dos  laguniilas  asquerosas  •  • .  • »     (i) 

Cuenta  ademas  el  crédulo  cronista  que  muchos  años 
después  se  criaban  en  aquellas  lagunas  unes  pescadillos  ne- 
gros con  alguna  semejanza  humana  y  de  malísimo  hedor. 

Como  el  paraje  está  cerca  del  camino,  esta  conseja  se  re- 
feria á  los  viajeros,  mostrándoles  las  laguniilas,  como  acon- 
teció cciU  don  Julián  de Cupide:  quizá  este  suceso  fué  inventado 
para  impresionar  la  imajinacion  de  los  indios  y  combatir 
depravadas  costumbres.  Pueblo  fundado  bajo  la  vijilancia 
de  una  orden  monástica,  tal  vez  recurrieron  á  hacerles  creer 
en  la  repetición  del  castigo  de  las  ciudades  del  Génesis. 

La  tradición  tiene  también  una  nina  salvada  por  la  in- 
tercesión de  los  ángeles,  como  se  cuenta  de  la  familia  de  Lot. 

«Y  al  apuntar  el  alba,  metíanle  prisa  los  ángeles,  dicien- 
do: Levántate,  toma  á  tu  mujer  y  á  las  dos  hijas  que  tienes: 
no  sea  que  tu  también  perezcas  juntamente  en  la  maldad  de 
la  ciudad.»     (Génesis XX cap.  XIX.  vers.  15.) 

La  indiecita,  dice  la  conseja,  viendo  el  fuego  del  ciedlo 
que  amenazaba  á  la  poblaiion,  «llamó  á  sü  favor  la  madre  de 
Dios,  y  vio  venir  una  señora  muy  blanca  y  muy  hermosa, 
como  española,  y  cojiéndola  por  la  mano  la  habia  librado.»  (2) 

Cupide  se  solirecojió  con  la  narración  que  le  hizo  el  ii*- 
dio,  diüle  una  limosna,  y  volvió  con  su  cabalgadura  hacia 
otro  rumbo  donde  ocuilarse  de  las  persecuciones,  sintiendo 
haberse  dejado  dominar  por  la  cólera  y  dado  muerte  al  in- 
culpcible  mensajero  del  Coirejidor. 

1.     Martínez  y  Vela,  obra  antes  citada. 
2.     Martínez  y  F^/a- -Historia  etc.,  antes  citada. 


5G2  Li   REVISTA  DE   BUENOS   ilRES. 

V. 

La  venida  de  Carrion  y  sii  codicia  produjo  la  resistencia 
deCupide  y  su  linida,  y  al  seguirlo  en  sus  escurciones  por 
las  comarcas  circunvecinas,  hemos  tenido  ocasión  de  referir 
la  leyenda  bíblica  del  pueblo  de  Anco-Anco. 

Andando  los  tiempos  Cupide  pudo  volver  á  la  villa  en 
una  de  esas  treguas  de  los  bandos  de  las  guerras  civiles  po- 
tosinas,  donde  murió  viejo  y  deplorando  la  muerte  del  ino- 
cente, á  quien  mató  en  un  acto  de  furor. 

Vicente  G.  Qdesada. 


>«»♦* — 


LA    LAMINA    DE    ORÜP.O    Y   LA  GUIRNALDA 
Y  PALMA  DE  POTOSÍ 

(leposiluiias  en  la  Sala  de  Audiencia  del  Superior  Tribaual  de  Justicia 
de  Buenos  Aires. 

(Conclusión.)  (1) 
IX. 


El  magnítico  cuadro  de  blasones 
Que  tiene  en  el   salón  de  sus  sesiones 
La  Municipalidad,  jtor  ser  presente 
Que  Belgrano  le  enviara  dignamente 

Del  alto  Potosí 

•  •  •  •¥  con  su  mano  guerrera 
Cuanto  la  patria  le  diera 
Al   bien  público    cedió. 

(Castañeda— Despertador— 1820.) 

«Las  damas  patriotas  de  Potosí,  que 
hablan  organizado  algunas  fiestas  en 
su  honor,  quisieron  que  llevase  de 
ellas  un  recuerdo  duradero,  y  le  pre- 
sentaron .en  memoria  de  la  libertad 
dada  por  él,  una  magnifica  lámina 
^  de  plata,  del  valor  de  7,200  pesos 
fuertes,   primorosamente  cincelada — 

,  Belgrano,  que  nunca  utilizó  su  posi- 

ción en  beneficio  propio,  aceptó  el 
presente;  pero  la  regaló  á  la  Munici- 
palidad de  Buenos  Aires,  dando  así 
una  nueva  prueba  de  su  desinterés.'* 

(5.  Miire^ Historia  de  Belgrano— 1.  II  p.  179) 

Como  se  ha  visto,  fué  grande  y  sublime  la  ovación  he- 
1.    Véase  la  páj.  36.7.     . 


5Gi  LA  REVISTA  DE  BCENOS   AÍRES. 

cba  por  el  pueblo  de  Bueiios  Aires  al  monumento  destinado 
á  trasmitir  á  la  mas  tardía  posteridad,  el  recuerdo  de  sus 
triunfos  y  de  sus  glorias,  basadas  sobre  los  despojos  del  osado 
enemigo  que  dueño  del  tridente  de  Neptuno,  pretendía  llevar 
sus  armas  vencedoras  á  los  últimos  estremos  del  globo. 

Pero  seamos  francos.  El  5  de  julio  nos  dio  la  concien - 
cía  de  nuestro  poder  y  fué  por  lo  tanto  la  alba  precursora  de 
nuestra  libertad. 

Sin  las  invasiones  inglesas  de  180G  y  7,  nuestro  país 
no  hubiera  llegado  jamás  á  su  virilidad  ni  la  América  latina 
babria  despertado  de  su  profundo  letargo. 

La  una,  jt'iieralizando  cutre  nosotros  pobres  colonos, 
las  ideas  salvadoras  de  comercio  libre  y  mejora  de  condición 
social  que  circularon  con  las  declaraciones  del  gobernador 
Berresford. 

Di  otra,  preparada  por  escritos  liberales  que  desde  la 
vecina  orilla,  al  paso  que  enaltecían  el  estado  floreciente  de 
la  isla  española  de  Trinidad  y  el  Canadá  bajo  las  leyes  ingle- 
sas que  no  reconocen  mas  norte  que  el  verdadero  mérito, 
dejaban  entrever  que  la  nación  invasora  tenia  el  decidido 
propósito  (le  la  ocupación  permanente,  del  establecimiento 
defliiitivoen  los  dominios  españoles  al'sui  del  Ecuador — re- 
velando asimismo  la  atonía  déla  metrópoli,  que  entregada 
al  capricho  de  Gi)doy  era  el  juguete  de  la  Francia.  (17j 


i7.  T/ie  SouQiernStar  [\a  Estrella  del  Sur),  redactada  (se  cree)  por 
un  Bradford,  eu  culaboracion  del  presbítero  don  Juan  Fraucisco  Marti- 
iR'z,  el  limeño  Cabello  (a)  El  Telegrafisla  y  el  cochabüiiibino  M.  A.  Ta- 
dílla,  ínic  hacia  á  la  vez  de  I radiiclor  — Aparecieron  slele  luímeros  ^23  de 
mayo  á  fi  de  jnllo  ÍS07)  en  ingles  y  español— publicados  por  la  Imprenta 
militar  traída  á  Minlevideo  por  los  Ingleses  y  puestos  bojo  la  protpccion 
(l«'l  !Prwi;,i    -^ir  <.iiniio!  Au'l'MMiv  r;»ii.'  s-in    i)i>oo,  rasa  de  las  Córdoba 


GLORIAS  NACIONALES,  565 

Tal  fué  la  invencible  vanguardia  que  precedió  á  las  tro- 
pas de  Jorge  1 1  en  1807,  las  cuales,  poco  después,  rendidas  y 
prisioneras,  hablan  conquistado  los  corazones  á  sus  ideas  y 
depositado  en  ellos  c!  jérmen  que  tres  años  mas  tarde  de- 
bía producir  el  desquicio  del  absurdo  sistema  colonial. 

Abierto  el  drama  revolucionariu  de  810,  quedaron  fija- 
das con  netedad  las  condiciones  de  la  lucha,  con  la  sangre  de 
cinco  vícnmas  ilustres  inmoladas  al  gran  movimiento  y  bajo 
la  inspiración  omnipotente  del  malogrado  i)r.  Moreno,  cuyos 
restos  yacen  en  el  seno  del  Atlántico,  cubi  rtos  por  las  ondas 
ajiladas  que  simbolizan  su  vida. 

Empero  la  nave  de  la  democracia,  dirijida  con  intrepi- 
dez corrió  la  borrasca  revolucionaria  y  estableció  su  predo- 
minio en  las  batallas  para  siempre  memorables  deTucuman 
y  Salta,  en  las  que  si  no  quedó  resuelto,  por  lo  menos  dio 
un  gran  paso  el  problema  de  la  independencia  ba/)  la  espa- 
da victoriosa  de  Belgrano. 

Juramentado  el  ejército  de  Lima,  penetró  en  el  Alto- 
Perú,  derramando  por  todas  partes  la  noticia  del  doble 
desastre  sufrido  por  los  Españoles  en  los  campos  de  las 
Carreras  y  Caslañares,  predisponiendo  asi  á  las  pobla- 
ciones   del   transito  de  un    m  do   favorable    á  las   nuevas 

costado  o.  d€  la  de  gobierno  JN.'' 6,  hoy  Washington),  Tanto  Cabello  como 
j'adilla  íiiertin  j>asados  por  las  armas-  el  uno  en  Chile  \  el  i.  ® en  Sevi- 
lla—(D« /oí  6Y'W«?ííc«¿/(?5  por  los  SS.  Aguiar,  Gen.  A„  Díaz  y  doctor 
Tor' — esU  úliimo  refiriéndose  al  Usiiinoniu  dd  P.  D.   B.  Mimoz, 

Mas  tarde,  nos  proponemos  un  <?5/?/í/eo  sobre  este  raro  periódico,  en 
cuyo  2.  ®  núm.  despue?  de  asentarse  que  la  Gran  Bretaña  no  prodigaría 
en  vano  su  sangre  y  sus  tesoros — estampó  estas  fraíps  significativas  en  que 

se  apoya  nuestra  opinión "Estos  paiees  eslraidos  de  la  corona  de 

"España  y  acojidos  á  la  protección  déla  Nación  Inglesa,  tendrán  uñase- 
var ación  eiernd P' 

56 


56G  LA   REVISTA    DE  BUENOS   AmES. 

Jileas  y  aumentando  la  fermentación  popular  con  los  mis* 
raos  grados  de  actividad  con  que  crece  el  de  un  cuerpo 
que  se  precipita  hacia  su  centro. 

Entre  tanto,  la  vanguardia  del  e/érct7o  auxiliador  i\el 
Perú,  á  las  órdenes  del  mayor  general  don  Eustoquio  Anto- 
nio Diaz  Velez,  hacia  su  entrada  pública  en  Potosí  á  las  1 
i|2  de  le  tarde  del  17  de  mayo  de  1815,  en  medio  de  los  tras- 
portes de  júbilo  de  aquel  pueblo  aristocrático  que  recibió  á 
sus  libertadores  con  Víctores  á  la  Patria,  á  la  Union  y  á  la 
América  del  Sud  (18.)  i 

El  patricida  Goyeneche,  que  cobarde  derramó  en  las  ca- 
lles de  \a  Imperial  Villa  la  sangre  inocente  del  sabio  minera- 
logista Malos  Y  varios  dispersos  del  Desaguadero,  tan  luego 
como  recibió  parte  oGcial  de  la  capitulación  de  su  primo  Pip 
Tristan,  ^evacuó  aquella,  replegándose  precipitadamente  á 
Oruro  (marzo  i  ^  á  las  í2  li2  p.  m.),  arrastrando  en  su  fuga 
varias  familias  respetables  y  los  caudales  públicos  y  particu- 
lares que  pudo  reunir. 

El  general  don  Manuel  Belgrano  entró  á  Potosí  en  la  no- 
che del  19  de  junio  inmediato,  y  desde  el  doctor  don  Buenaven- 
tura Salinas,  Intendente  de  la  villa,  hasta  el  último  ciudada- 
no, lo  recitñeron  ctm  marcadas  pruebasde  simpatía  y  estima. 

La  ciudad  en  que  Belgrano  acababa  de  establecer  su 
Cuartel  general,  en  razón  de  su  situación  estratéjica  para  las 
operaciones  de  la  guerra  como  paso  preciso  para  todo  el  Pe- 
rú—«e  reputaba  ser  el  enijuirio  de  la  riqueza  y  de  la  no- 
bleza realista,  {{9)  formando  un  singular  conlri^ste  con  la 

18.  Oficio  de  Diaz  Velez  á  Belgrano— V.  Gaceta  Ministerial  iQ\\i' 
HÍ0  1813. 

49.  l'ara  dar  una  Idea  cabal  de  la  opulencia  ca^i  fabulosa  de  esla- 
uodcrua  Tiro,  nos  referimos  al  testimonio  ímparclal  de  uu  viajero  ini;le» 


GLORIAS    NACIONALES.  567 

inquieta  y  belicosa  Gochabamba  tan  decidida  por  la  causa 
de  la  independencia. 

Pero  el  ve!)cedor  de  Tristan  era  inflexible  en  el  cumpli- 
miento del  deber  militar,  cualidad  que  concluyó  por  hacerlo 

que  la  visitó  en  1058,  y  el  cual,  después  de  describir  las  suntuosas  fiestas 
que  por  el  nacimiento  de  un  príncipe  español  presenció  aiü  por  lli  dias 
consecuiivos,  añade,  "ellas  terminaron  con  una  procesión  que  salió  de  la 
iglesia  M  atriz  para  la  de  Recoletos,  conduciendo  al  Santísimo  Sacramento," 
con  asistencia  de  todo  eidero  y  corporaciones  civiles  y  !iab¡endose  desem- 
pedrado la  via  (way)  que  media  entre  ambas  para  la  celebración  de  las 
anteriores  fiestas  fué  totalmente  cubierta  para  esta  procesión,  con  marcos 
ó  lingotes  de  plata  {ílars  of  siluer  .  A  Relation  ofmr*  R,  M's.  voyage  tu 
Buenos  Arres:  and  from  thence  b¡  laúd  to  Potosí.  Lonaon — iHQ—paj.  90. 

En  1612,  un  corregidor  (el  general  Mejia)  doto  á  su  hija  aon  un  nii~ 
llon  de  duros,  y  en  1579  el  de  iguiil  ciase  Pereira  dló  á  la  suya  dos  millo- 
nes tiescientos  mil!  La  coronación  de  Garlos  V  costó  a  sus  habitanres 
ocho  millones  en  numerario  y  no  bajaron  de  ím  ios  que  se  gastaron  en 
los  funerales  de  Felipe  3.  ®  Hubo  alcalde  que  espendió  de  20  á  30  mil 
patacones  el  dia  de  su  recepción  y  fiesta  pública  que  importó  8  millones 
de  pesos  columnariosü 

(Angelis  —Preliminar  á  la  descripción  de  la  íníendencia  de  Tolosi  en 
1787  por  su  ex -gobernad  >r,  don  Juan  del  Pino  Manrique^. 

Aun  está  vivoe!  recuerdo  en  los  que  presei)ci;iríi;i  !íi  fistuosa  procesiori 
áú  Curpus-Christi  qwQ  tuvo  lugar  con  asistencia  do  IJelgrano.  El  frente 
de  las  casas  como  los  tres  iris  decada5¿7m/  «jiie  debía  recibir  la  custodia, 
estaban  materialmente  cubiertos  de  objetos  de  plata  y  oro,  amen  de  la  pe- 
drería que  deslumbraba  en  estos  últimos.  Debenios  agregar  que  la  iradi  • 
cion  había  impreso  á  esta  fiesta,  mucho  de  irreligioso  y  aun  rid;cnh), 
pues  que  apenas  podían  contener  su  hilaridad  los  soldados  patriólas  que 
rendían  los  honores,  (no  obstante  las  mas  fuertes  conminaciones',  anic 
las  7  cuadras  de  imágenes  de  santos  en  andas,  luces  y  estundaries  que 
precedían  el  palio,  rodeadas  por  ¡as  distintas  alcald  as  ó  parcialidades  de 
indios,  que  ai  son  de  su.^  niilsi'ias  de  cnerda  danzabaa  j  hacían  visajes 
grotescos,  despertünclo  en  la  rnemoria  los  hinóricos  tiempos  de  la, 
monstruosa  Tarasca  de  Lima. 


SG8  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

estimable  hasta  de  las  clases  mas  humildes  de  la  sociedad— y 
mientras  permaneció  alli,  ni  una  queja  ni  un  pesar  eotuibia- 
ron  el  disco  luminoso  de  su  estrella  ya  próxima  á  volverse 
nebulosa  en  la  pampa  desolad^    de  Vilcapujio! 


No  hadan  ocho  dios  que  el  héroe  de  Salla  se  encontra- 
ba en  Potosí,  cuando  el  bello  sexo  de  aquella  villa,  deseando 
manifestar  su  reconocimíputo  al  vencedor,  dispusouna  Janza 
que  liguraríi  ese  famoso  Cerro  y  los  trabajos  que  se  practi- 
caban en   el  |>iírn  desentrañar  sus  preciosos  metales. 

El  general,  agradecido  á  esta  muestra  de  estimación, 
quiso  á  6u  vez,  obsequiar  á  aquel  con  un  magnifico  sarao 
que  prepaí'ó  en  la  casa  de  su  morada. 

Apenas  principiado  el  baile,  aparecieron  tres  bellezas  en 
medio  del  salón  y  pusieron  en  manos  del  gran  patriota,  una 
í'spléndida  Guirnalda  y  palma  de  plata  y  oro,  cincelólas  con 
todo  el  primor  del  arte  y  la  que  simbolizaba  la  pureza  y  la  fé, 
la  inocencia  y  la  fuerza. 

Esta  comisión,  tpie  vestía  los  queridos  colores  de  la  pa- 
tria, era  compuesta  de  las  j  venes  Gregoria  y  Maria  Alvarez 
)  la  esposa  de  don  Bonifacio  Alba,  (20)  y  aproveeliando  los  mo- 
mentos de  pausa  (jue  siguieron,  tomóla  palabra  la  primera  y 
á  nombre  de  las  matronas  y  damas  que  representaban — diri- 
jióá  Bel^rano  un  discurso  lleno  de  sensibilidad  y  patriotismo, 
rogándole  ncepiase  una  memoria  que  tenia  por  objeto  perpe- 
luar  el  recu(  rdt»  de  la  libertad  que  acahaba  de  darles- co- 
nío  i'\  amor  y  n-spi  lo  á  que  lo  hielan  aercéilor  sus  relevan- 
tes prendas. 

20.   Aviso  de  una  emigrada  de  la  Villa  d-i  Petosi—W,  N.  li  dol  SupU' 

mentó  al  l)'*p'f'rid,.r  Tn,-Fi'unun''pie^  ele»  dc  Castañeda,  (agosto  28  1820) 


GLORIAS  NACIONALES.  569 

Eljene"  1  hondamente  conmovido,  contestó  á  aquella 
interesante  diputación  con  la  dulzura  y  modestia  que  le  eran 
habituales— y  hasta  la  conclusión  de  la  fiesta,  quedó  el  digno 
obsequio  sobre  una  mesa,  atrayendo  la  mirada  de  los  con- 
currentes. (21) 

El  varón  benemérito  que  habia  cedido  en  beneficio  de 
las  escuelas  primarias  de  su  pais  los  40,000  pesos  fuertes  con 
que  la  Soberana  Asamblea  Constituyente  de  1815,  creyó  pre- 
miar sus  servicios— no  trepidó  un  momento  en  dedicar  este 
valioso  presente  á  la  Municipalidad  de  Buenos  Aires,  como 
una  prueba  constante  de  la  pureza  de  sus  intenciones  y  de 
que  siempre  pospuso  su  interés  particular  á  las  glorias  de  la 
patria  que  tanto  amó. 

Y  para  que  el  regalo  fuese  completo,  despojándose  con 
un  desprendimiento  verdaderamente  espartano,  de  sus  dos 
mas  preciosas  condecoraciones,  cual  lo  hizo  el  año  antes  con 
su  banda  y  bastón  de  mando— las  colgó  él  mismo  de  las  pal- 
mas del  trofeo  y  asi  se  conservan.  (42) 

21.  Datos  de  que  somos  deudores  á  nuestro  amigo  el  coronel  don 
Pedro  Calderón  de  la  Barca  ^deudo  del  ilustre  general)  presente  en  aquel 
acto  grandioso— y  al  veterano  coronel  don  José  Albariño. 

22.  Ambas  son  sin  esmalte  ni  reliíves,  de  figura  circular  y  módulo 
de  cuarenta  y  ocho  milímetros  0,0^8).  Pesan  veinticuatro  adarmes  y 
fueron  abiertas  en  la  gran  Gasa  de  Moneda  de  Potosí,  donde  se  guardan 

los  troqueles. 

La  primera  tiene  esta  inscripción — 

Anverso— EntíP  una  gran  corona  de  laurel  que  le  forma  cordón  6 
marco — "Tucuman  sepulcro  de  la  tiranía"— A  este  célebre  mote  conme- 
morativo, sirve  de  basamento  un  haz  de  armas  en  que  se  ven  dos  cañones 
cruzados,  otras  tantas  banderas  con  moharras,  recojidas  p(  r  dos  fusiles  con 
sus  bayonetas  caladas— cuatro  ó  seis  balas  apiladas  bajo  el  ángulo  for- 
mado por  los  cañones  y  el  todo  coronado  por  una  caja  de  guerra. 


570  LA   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

Luego  que  llegó  ó  esta  eindnd  el  cuadro  de  que  nos  ocu- 
pamos, deseosa  Incorporación  agraciada  de  popularizar  su 
tonocimienlo  y  estimular  el  entusiasmo  público,  mandó  se 
expusiera  por  varios  dias  en  los  balcones  de  Cabildo  y  sobre 
mullidos  cojines,  como  se  hizo  seis  anos  antes  con  la  Lámi- 
na de  Oí  uro. 

XI. 

Según  queda  dicho,  aquella  cuya  historia  narramos  aho- 
ra, es  una  pieza  digna  del  objeto  á  que  se  dedicaba. 

Se  aproxima  al  estilo  Baroco  y  su  alma  es  de  metal  duro*i 

Mide  una  altura  de  65  pulgadas  inglesas  por  57  en  su 
mayor  latitud. 

El  coronamiento  figura  la  América  representada  por 
un  indíjena  con  plumaje  de  oro  y  brial  de  lo  mismo,  man- 
teniendo en  su  diestra  la  lanza  con  el  gorro  de  la  libertad, 
de  oro  macizo. 

Reverso — ^'Victoria  del  2li  de  Septiembre  de  íSiT'  -oiinda  poruña 
gran  corona  de  laurel  y  palma  entrelazadas—En  el  exer^o— "fto/o  la 
protección  de  nuestra  Seixora  de  Mercedes^  Generala  del  ejército,^'' 

Canío— entre  laurel  ••**ríí;a /a  Reli gion— la  Patria  ^  la  Union," 

La  segunda:— 

ylnwrío-'Entre  corona  de  laurel  y  semicírculo  de  lo  mismo  y  palma 
enlazado8--*'SALTA*' — exergo — ^'Victoria  del  veinte  de  febrero  de  mil 
ochocientos  trece''' 

/l«ü¿r5o— Entre  corona  de  laurel  solamente — **Livertad  de  las  Pro- 
vincias Unidas  del  Hio  de  la  Plata/* 

Canto—Viva  la  Religión^  etc.— Los  demás  adornos  exactamente  igua- 
les á  los  de  la  1. '° 

Las  de  oro  se  destinaron  á  los  geres,  las  de  plata  &  los  oflciales  y  las 
de  vellón  para  la  tropa,  (a) 

a.  Pertenecen  &  esta  clase  los  ejemplares  de  nuesir»  colección  de 
que  no»Iieiiios  servido  para  el  presente  estudio— ambos  son  muy  raros  en 
el  día. 


OLORUS  NACIONALES.  571 

Esta  pieza  descansa  en  un  jarifo  pedestal  y  zócalo  ador- 
nado de  grandes  flores  y  hojas  de  laurel. 

En  el  centro  se  advierte  una  delicada  orla  escarchada  de 
forma  acorazonada  que  circuye  un  soberbio  escudo  de  oro  entre 
dos  hermosos  gajos  de  laurel  y  palma  de  lo  mismo,  con  es- 
ta inscripción  que  revela   todo  un  enigma- 
Las  Polosinas  constantes 
Que  fieles  se  han  mantenido 
En  defender  el  Partido 
De  vuestras  armas  triunfantes, 
Viendo  cuan  interesantes 
Son  tus  triunfos  y  victorias 
Desean  que  á  nuevas  glorias 
¡Oh  Belgrano!  te  prevengas 
Por  la  Patria,  y  que  mantengas 
De  su  amor,  estas  Memorias. 
En  las  partes  laterales,   y  al  esterior  de  la  ancha  y  bru- 
ñida guarda  de  plata  calada,  resaltan  garbosamente  cuatro 
bonitos  ornatos  de  forma  irregular,   que  terminan  en  igual 
número  de  escudos  de  oro,   sustentado  el  superior  de  la  de- 
recha del  espectador,  por  la  zocata  de  una  mujer  en  traje  y  ar- 
requives de  fanlasia — mientras  que   el  de  la  izquierda  lo  está 
por  un   hombre  de  idéntico  ropaje  y  los  dos  inferiores  por 
otras  tantas  indias  de  bulto,  siendo  de  notar  que  las  cuatro 
figuras  conservan  distintas  actitudes. 

En  esos  escúdeles,  están  buriladas  las  siguientes  cuarte- 
tas análogas. 

i  .•  {superior  é  izquierda  del  espectoníe.) 

Aquella  gloriosa  acción 
En  el  Tucuman  ganada 


?>72  ti    RETtSTA   I>E  TOCnOS   AIRES 

Es  dtí  tu  agueiM'ida  espada 
Vil  nuevo  timbre  y  blasón. 

'  2.*  {inferior  id.) 

Tu  humanidad,  tu  virtud 

Tu  firmeza,  tu  constancia,.  ^ 

Tu  valor  y  tu  arrogancia 

Dan  ai  Perú  la  quietud. 

3  ^  {superior  derecha  de  id.) 

La  victoria  conseguida 
En  Salta,  bien  nos  advierte 
Que  solo  tu  brazo  fuerte 
Nos  da  libertad  y  vida.        ^ 

4  ®  (inferior  id.) 

Esiv  suelo  Americano 
Pone  toda  la  esperanza 
De  restaurar  su  bonanza 
Solo  en  tu  muño,  Belgrano^. 

En  el  interior  de  la  láminay  se  destacan  en  primt^'pfano^ 
líos  reales  antiguas  de  filigrana  de  oro  y  las  que  están  traba- 
judas  con  todo  el  lujo  del  arte,  unidas  por  cadenillas  respec- 
tivas de  metal  precioso  que  parten  del  palo  mayor  de 
aquellas  buscando  los  costados  inferiores  del  grau  escudo, 
que  sirve  como  de  eje  y  el  cual  aparece  coronado  por  iMia 
águila  cadal  esplayada,  una  flor  y  el  Sol,  padre  del  Inca  y 
símbolo  del  pabellón  arjcntino —Estas  piezas  son  de  oro. 

Hacia  la  derecha  del  que  mira  y  parte  superior  del  cen- 
Iro^se  osteata  el  famoso  Potoksi  con  sufoiina  de  cono  ó  pan 


GLORIAS  NACIONALES.  575 

de  azúcar  (según  Araujo,  de  pabellón  estendido  por  los  estre- 
mos,)  y  en  cuyas  faldas  descansa  muellemente  la  ^deíísima 
villa.  Se  ven  descender  varias  llamas  con  sus  albardas  car- 
gadas de  rico  metal  que  se  continua  arrancando  del  corazón 
de  aquel  jigante  desde  que  el  chumbivilca  Diego  Huaica,  re- 
veló al  mundo  su  secreto.  (Siglo  XVI.) 

A  su  frente  y  espalda  y  hacia  la  parte  superior  del  escudo 
central,  se  descubren  asimismo  dos  anchas  palmas  que  rema- 
chan en  un  copo  de  hojas  delopropio,y  elqueconslituye  la  par- 
te mas  estrecha  del  monumento.  También  se  perciben  casti- 
llos emblemáticos  de  alta  y  antigua  nobleza,  lábaros,  flámu- 
las y  otras  divisas  y  timbres  simbólicos  que  adornan  ala  fi- 
gura resaltada  y  de  traje  talar  de  un  misionero  (al  parecer), 
asiendo  una  !  anderola,  en  cuyo  cuello  se  envuelve  una  gran 
cadena  que  cae  hacia  los  costados— y  el  que  se  muestra  so- 
bre una  peana  saliente  que  forma  el  primer  término  de  la 
vista  de  Potosí  que  se  columbra  en  lontananza. 

En  la  base,  y  en  el  centro  de  una  figura  elíptica  labrada, 
se  descubr^íu  unas  armas  blasonadas,  con  atributas  de  mine- 
ría (23)  y  el  signo  de  la  esperanza  en  oro  de  relieve,  supedi- 
tadas por  dos  enormes  peces  de  lo  misma  que  simbolizan 
El  Rio  de  la  Plata  y  una  estatua  armada  de  caballero  con 
peto,  espaldar  y  gola,  en  que  estriba  el  gran  escudo. 

Esta  pieza  se  liga  por  su  pié  á  un  pequeño  escudo  de  oro 
al  que  se  juntan  los  estremoi  de  la  guirnalda  que  desciende 

23.  Podemos  afirmar  que  no  es  el  Escudo  de  Potosí.  Felipe  II, 
por  Real  Cédula  de  10  de  agosto  1565,  concedió  á  estallas  armas  reales 
de  Castilla.  En  campo  de  arjen  una  águila  imperial,  ^  castillos  de  oro  y 
dos  rampantes  gules  contrapuestos  y  en  el  centro  el  celebrado  mineral^ 
Dos  columilas  de  Hércules  con  plus  ultra  á  los  lados,  corona  imperial  al 
timbre  y  por  orla  el  collar  esmaltado  del  Toisón. 


574  LA  REVISTA  DE   BUENOS  AIRES. 

desde  la  quilla  de  los  buques  y  en  el  ciial  se  lee  esta  re- 
dondilla. 

Hoy  la  América  del  Sur 

Te  ofrece  con  toda  el  alma 

En  esta  Guirnalda  y  Palma 

Los  tributos  de  su  amor. 

Remata  esta  colosal  plancba  en  una  magnifica  borla  real 
graciosamente  cincelada,  y  el  conjunto  que  tiene  una  sola 
faz  adherida  al  fondo  del  cuadro,  esta  cubierto  por  cadenillas 
trozadas,  signo  de  cautiverio  extinto,  y  multitud  de  flores, 
hojas,  figuritas  macizas  que  sostienen  diversas  cintas  con  el 
letrei'o  La  Patria  y  otros  adornos  de  capricho  igualmente 
preciosos,  que  sin  perjuicio  de  sus  significados  en  la  herál- 
dica, heimosean  y  can  realce  á  esta  pieza  única  en  su  jénero 
y  que  en  tiempos  heroicos  hubiera  sido  el  tema  favorito  del 
plectro  y  de  la  lira!  (^24) 

Ella  fué  costeada  por  el  Cabildo  de  Potosí  é  importo  co- 
mo se  vé  en  el  epígrafe  y  el  Suplemento  ya  citado,  la  fuerte  su- 
ma de  siete  mil  doscientos  patacones, 

XII. 

Hecha  esta  descripción  del  célebre  monumento  Polosino, 
añadiremos  para  terminar,  que  su  colocación  primitiva  fué 
en  el  salón  Municipal  y  por  el  trascurso  del  tiempo  la  tiene 
actualmente  al  frente  del  monumento  de  Oruro,  y  en  la  pa- 

26.  Por  mas  detalles,  véase  la  lámina  fotográfica  que  acompaña  la 
tirada  aparte.  Es  la  primera  copia  que  se  saca  de  ella,  pues  de  la  de 
Oruro  (que  yh  también  ahora)  y  de  la  que  hemos  hablado  li  su  tiempo,  ya 
se  esculpió  un  facsímile  en  1803,  y  según  nuestro  amigo  el  general  Mitre* 
«faé  el  primer  grabado  hecho  en  Bueoos  Aires.  {Historia  de  Delgrano, 
tomol,  páj*  l/i7.) 


I 


GLORIAS  NACIONALES.  575 

red  izquierda  de  la  Sala  plena  del  Superior  Tribunal  de  Jus- 
ticia—desde donde  recordarán  á  los  venideros  como  á  noso- 
tros mismos— dos  hechos  que  si  bien  discrepan  en  laforma, 
son  idénticos  en  el  fondo  —por  cuanto  celebran  el  coraje  ci- 
vicode  un  pueblo  varonil  y  la  virtud  marcial  de  un  héroe  ar- 
jentino,  cuyos  ojos  se  eclipsaron  para  siempre  con  el  sueño 
letarjico  de  la  tumba,  en  medio  de  las  descargas  de  la  guerra 
civil  del  tempestuoso  año  20— desconocido  y  casi  olvidado 
por  sus  compatriotas,  á  quienes  dedicó  su  tranquilidad,  su 
fortuna  y  hasta  su  propia  existencia  tan  digna  del  cedro  y 
del  oro. 

Ánjel  Jüstiiniano  Carranza. 
Buenos  Aires,  enero  de  1866, 


CrADROS     DESCIUPTIVOS   ESTADISTUOS 

DE    LAS   TRES   PROVINCIAS    DE    CÜYí). 

^  (Continuación)  (1) 

Escuelas  por  departamento. 

1/     Capital /  ,     .     ,  3 

2."    Saladillo  y  Trapiche 3 

3/    MoiTO  y  Mercedes ,     .     .  4 

4."    Renca,  Estanzuela,  Larca  y  Dolores  .     •     .  4 

5.*     Conlara 1 

6.°     Piedra  Blanca— Santa  Rosa 5 

7/    San  Francisco,  Rio  seco,  Quines  .     ...  4 
8/    Deparlamento.     Ninguna  escuela. 

Total  de  preceptores 22 

Ayudantes 7 

Hospital, 

Existe  en  )a  Capital  una  sociedad  de  Beneficencia  de  Se- 

1.    Ydii>c  la  p/ijlna  389 


PROVINCIAS  DE   CUYO. 


577 


ñoras,  la  cual  reparte  socorros  a  domicilio  y  costea  el  cui- 
dado de  los  enfermos  desvalidos  en  algunas  localidades.  El 
edificio  del  hospital  se  halla  provisionalmente  ocupado  por 
una  de  las  escuelas  fiscales. 

Movimiento  del  presidio. 

Presos  en  iodo  el  año  186» 150 

De  estos  han  salido  libres 50 

Condenados 80 

Absueltos 50 

Existentes  el  1.°  de  enero  de  1866 i5 

Movimiento  de  presos  según  los  sexos:  os  como  sigue: 

Varones 114 

Mujeres 16 

Según  los  delitos, 

Pnr  homicidio 9 

De  estos,  varones 6 

«       mujeres.     .    • 5 

Por  robo :     .     .     .     .  81 

Wn-  pendencia 56 

Por  deudas     .     .     .     • 4 

XV. 

Ciudades,  Villas,  Poblaciones  y  lugares  principales. 

La  comparativamente  escasa  población  de  la  Provincia 
se  halla  completamente  diseminada  por  las  montañas,  bos- 
ques y  llanuras  de  su  estenso  territorio,  en  la  atención  de 
sus  establecimientos  rústicos,  y  sobre  todo,  en  el  cuidado  de 
la  ganadería,  que  es  su  industria  geí'e.  Por  esta  razón  los 
centros  poblados  son  poco  numerosos  y  cortos  en  íu  lerri- 


o78  14  IIKVISTA  DE  BÜEIS08    AIRFS. 

torio,   que  por  otra  parle,   carece  de  grandes   cursos  de 
agua. 

Sin  embargt>.  la  campana  de  la  Punti  es  pieciosa.  Por 
lodo,  en  sus  risueñas  praderas  y  collados,  la.  cabra  pasta  cu- 
cara mada  sobre  las  rocas  las  sabrosas  gramíneas,  el  poleo, 
el  arrayan  y  otras  yerbjs  olorosas;  por  toJo,  se  escnclia  el 
tierno  valido  del  jeraero;  el  armonioso  mujido  de  la  vaca  y  el 
bramido  resonante  del  toro.  A  veces,  alquerías  y  villorios 
en  medio  de  los  bosques,  en  las  llanuras,  en  las  quebradas, 
á  las  faldas  ó  en  la  misma  cima  de  las  montañds,  animan 
con  su  rustico  aspecto  «I  pintoresco  paisaje.  Di  ríase  la  an- 
tigua Arcadia,  transportaJa  á  la  xVmérica,  donde  lindas  pas- 
torcillas  conducen  sus  blancos  rebaños  por  las  florida  fal- 
da de  los  collados. 

Hé  aqui  los  nombres  délos  principales  centros  de  po- 
blación de  la  provincia,  refiriéndonos  para  mis  detalles,  á 
los  cuadros  departamentales. 

Capitales  Departamentales, 

i,°  San  Luis,  capital  de  la  provincia,  situada  sobre- 
una  fulda  boscosa  y  fértil,  á  la  estrvMTiidad  Sur  de  Ja  sierra 
de  la  Punta. 

Población  50ü0  almas. 

2."  Saladillo,  villorio  situado  á  la  orilla  de  uno  de  los 
tributarit)s del Hio  Quinto,  inmediato  á  las  márgenes  do  .sí.», 
s<;l)ie  colinas  boscosas. 

Población  .'iOOalmas^. 

r>.  Mono,  villa  situada  en  el  camino  del  litoral,  ú  lu 
laida  orienlul  del  cerro  del  Morro,  sobre  un  suelo  quebrado, 
con  una  cuñnda  b<»8Cüso  y  ricos  pastages  6  sus  inmediaciones. 
Aire  puro:  exdenles  oguae» 


I 


PROVINCIAS  DE   CUYO.  379 

Población  1000  almas. 

4.°  Renca,  villa  considerable,  situada  á  la  estremidad 
sur  de  un  bermoso  y  pintoresco  valle,  en  rae, lio  de  una  lla- 
nura despejada  inmediata  al  Rio  Gonlara. 

Población  1500  almas. 

S."*  Santa  Bárbara,  villorio  pintorescamente  situado 
en  medio  deunvallealto,  sóbrelas  planicies  de  la  estremidad 
setentrional  de  la  sierra  de  la  Punta.  Si  baila  sobre  una 
llanura  rica  en  pastos,  salpicada  de  cuchillas  y  bosques  fron- 
dosos, de  un  efecto  pintoresco. 

Población  500  almas. 

6."  Piedra  Blanca,  liii  la  villa  situada  á  la  embocadu- 
ra de  la  quebrada  del  riod^il  mismo  nombre,  á  la  parte  oc- 
cidental de  la  sierra  de  Górdova.  Se  halla  en  medio  de 
magníficas  alturas,  frente  á  frondosos  bosques,  rodeada  de 
viñedos  y  vergeles  frutales,  con  ricas  aguas.  Goza  de  un 
exelenttí  aire  perfumado  por  las  aromas  de  la  vejetacion  y  de 
la  campiña  salubre  y  fértil. 

Población  1000  almas. 

7.**  San  Francisco,  villa  importante  situada  en  un  her- 
moso valle  del  lado  Occidental  de  la  sierra  de  la  Punta,  á  la 
margen  del  rio  de  su  nombre,  (jue  le  proporciona  abundante 
irrigación  y  esquisitas  aguas.  Rodeada  de  bellas  alturas  y 
de  bosques  de  palmeros;  con  bosqus  abundantes  en  exelen- 
tes  maderas  de  construcción   y  buenos  pastos. 

Población  liiOO  almas. 

8.*^  Nogolí,  lindísima  población  pintorescamente  situa- 
da sobre  una  eminencia,  á  la  embocadura  de  la  quebrada  de 
su  nombre,  al  occidente  de  la  Sierra  de  la  Punta.  Su  que- 
brada dá  acceso  á  las  altiplanicies  de  Pancanta.     Suelo  fér 


«S80  U  REVISTA  DE   BUENOS  AlEES. 

til,  con  abundantes  aguas  de  irrigación  y  níiagnifícos  bosques, 
tanto  en  la  quebrada  corao  en  las  llanuras  inferiores. 

Población  300  almas. 

Éstas  capitales  de  üepartaraeiilo  son  también  cabeceras 
de  su  partido.  Los  nombres  délas  capitales  délos  restan- 
tes partidos  son  como  sigue: 

Chori'illo,  Chalanta,  Dehaguadero,  San  Ignacio,  Villa 
Mercedes,  Durazno,  Trapiche,  Totoral,  Rosario,  Estanzuela, 
Naschel,  Conlara,  Larca,  La  Cruz,  Dolores,  Santa  liosa,  Pa- 
so Grande,  Canjiina,  Guzman,  San  Lorenzís  iUiicon  del 
Carmen,  Punta  del  Agua,  Loii.ita,  Cantana,  Quiñis,  Retamo, 
Rio  Seco,  Corrales,  Salinas,  Socoscora,    Rumiguasí,  Jiganle. 


XVl. 


Observaciones  y  datos  generales,  curiosidades  de  la  naturaleza 
y  deVarte,  aspecto  territoriaL 

Pocas  rej iones  hay  en  el  estenso  y  variado  suelo  de  la 
República  Arjentina,  de  un  aspecto  tan  espléndido,  tan  bella- 
mente accidentado  como  la  que  ocupa  la  Provincia  de  San 
Luis. 

Su  territorio,  compuesto  de  una  variada  alternativa  de 
pampas,  de  bosques,  de  faldas  onduladas  y  de  altas  sierras; 
vestido  de  una  rica  flora  y  animado  de  un  interesante  fauno, 
se  pliega  ante  los  ojos,  é  infractura  pintorescamente  en  mil 
accidentes  y  contrastes  territoriales^ 

Vésele  convírtirse  sucesivamente,  ya  en  cañadas  pro- 
fundas, \a  en  cumbres  elevadas,  ya  en  vistosas  colinas  sobre- 
pueslnh  en  graderías;  ya  en  ondeantes  campañas,  ya  en  Ha- 
noi as  hoiÍ7oiitules.  Todo  esto  dá  á  su  territorio,  un  moví- 
miento  que  interesa  ))rofui)damente. 


provincías  de  cuyo.  581 

En  efecto,  nada  hay  mas  acá  ó  mas  allá  de  esa  región, 
que  pueda  hablar  un  idioma  mas  simpático  ú  ofrecer  mavor 
interés  al  viajero. 

La  naturaleza  inmediata  á  los  Andes  Guyanos,  fuera  del 
carácter  solemne  que  le  dá  la  grandiosa -culminancia  de  las 
nevadas  moles,  se  presenta  árida  y  desolada,  escepto  alli 
donde  la  mano  del  hombre  produce,  con  la  irrigación,  una 
vejetacion  artificial. 

Mas  al  naciente,  las  vastas  llanuras  Gordovesas,  con 
cortas  exepciones,  carecen  de  la  animación  y  variedad  que 
imprimen  á  la  fisonomía  de  un  pias  las  alternativas  bien 
marcadas  de  llanuras,  bosques  y  montañas  justapuestas  en 
fuerte  relieve  y  rápida  sucesión. 

En  el  trozo  privilejiado  de  la  Punta,  por  el  contrario, 
alli  los  rasgos  del  suelo  puestos  en  conjunto,  al  ojo,  en 
magnifico  relieve,  se  ofrecen  en  un  sublime  y  espléndido 
panorama.  Ya  el  suelo  se  empina  hasta  las  nubes  en  cres- 
tas de  lazuli;  ya  se  hunde  en  hondas  cañadas;  ya  se  tiende  en 
vastas  llanuras;  ya  se  heriza  en  boscosas  faldas,  ya  se  pliega 
en  verdes  collados;  ya  se  hiende  en  largas  quebradas;  ya  so 
alza  en  grupos;  ya  se  aguza  en  picos;  ya  se  engasta  en  valles 
magníficos,  sombreados  de  palmeros,  á  manera  de  el  Endor; 
ya  finalmente,  se  fluye  en  lagos  cuyas  dormidas  ondas  res- 
plandecen con  el  prestado  azul  de  los  cielos.  Y  todo  esto 
alli  mismo,  dentro  de  un  mismo  horizonte,  bíijo  la  misma 
visual  1 

Tenemos  razón  en  decir  que  este  carácter  concreto, 
agrupado,  sui  generis;  que  este  realce  en  una  palabra,  no  lo 
ofrece  ninguna  otra  rejion. 

Solo  de  los  pináculos  de  la  Punta   pueden   dominarse 

las  vastas  rejiones  inmediatas,  y  mientras  alOriente  la   vista 

37 


582  LA   REVISTA  UE  UCEÓOS  AIRES. 

se  sepulta  en  el  Océano  ilimitado  de  las  llanuras,  al  Ocaso» 
llega  á  enseñorearse  sobre  las  jigantescas  cumbres  de  las  re- 
motas y  nevadas  Cordilleras.  Solo  de  allí  el  hombre,  ese 
Seuor  do  lo  creado,  esa  águila  del  infinito,  con  un  solo  golpe 
de  vi-ila,  toda  lo  abarca  ^  todo  lo  descubre  y  domina. 

Ctima, 

El  cfima  de  San  Luis  es  en  estremo  templado  y  saludable 
Ni  tan  seco  como  el  de  las  faldas  de  los  Andes;  ni  tan  húme- 
do como  eldel  Litoral,  ni  tan  ardiente  como  el  de  los  Llano& 
déla  Rioja,  ni  tan  frió  como  el  de  la  Patagonia,  forma  un 
suave  compendio  de  lo  mejor  qne  se  conoce  en  la  climatolo- 
gia  del  continente. 

En  el  estío  mas  riguroso,  eV  calor  nu-nca  llega  á  hacerse 
excesivo  ó  sofocante;  ni  en  el  invierno  mas  estremado  el  frió 
llega  á  hacerse  glacial.  Merced  á  es»  feliz  alternativa  de 
bosques,  de  cañadas  y  de  sierras,  la  temperatura  en  toda 
estación,  se  conserva  en  un  medio  tan  conveniente  como 
saludable. 

Llueve  solo  lo  necesario  para  regar  el  suelo  y  cubrirlo 
de  una  permanente  y  florida  vegetación»  Impulsadas  por 
los  vientí)s  delSud„del  Este  y  otros,  las  nubes  llegan,  se  reú- 
nen, cubren  el  cielo,  diluvian,  riegan  el  suelo  y  desaparecen 
arrebatadas  por  vientos  cojitinu os  que  renuevan  y  purifican 
el  aire. 

Loslerobbores  son  raros  en  la  pa  rte  Occidental  mas  in- 
Hiediala  á  las  cordilleras;  pero  son  desconocidos  ó  muy  raros 
en  las  llanuras  al  Oriente  de  la  sierra.  No  se  conocen  otras 
plagas  que  la  langosta  y  el  granizo,  que  se  muestran  accidental- 
lueule  y  muy  de  tarde  en  tarde  ea  algunos  puntos  de  su  vas- 
ta superficie.     La  saludable  pureza  do  una  atmósfera  templa» 


PROVINCIAS   DE    CUYO.  583 

ú&  y  seca,  embalsaaiada  por  la  frescura  de  los  bosques  y  el 
aroma  de  las  yerbas  y  flores;  ó  por  el  libre  ambiente  de  las 
despejadas  campiñas,  no  consiente  ni  mosquitos,  ni  pulgas, 
ni  chinches. 

En  un  pais  tan  bien  situado,  tan  sano  y  abundante,  las 
enfermedades" tienen  poca  cabida,  sobre  todo  en  el  físico  de 
los  robustos  habitantes  del  campo,  los  cuales  en  la  mayor 
parte  no  conocen  otra  enfermedad  que  la  vejez  ó  los  acciden- 
tes inseparables  de  las  profesiones  rústicas.  Asiesen  este 
pais  donde  el  hombre  alcanza  el  mas  largo  periodo  de  la  vi- 
da humana,  y  en  una  población  de  poco  mas  de  50  mil  alm  a 
se  cuentan  cerca  de  200  ancianos  fuertes  y  robustos  que  pa- 
san de  cien  años  y  algunos  alcanzan  bástalos  ciento  treinta 
años  sin  rendirse  aun  á  los  achaques  déla  edad.  Com- 
parativamente, San  Luis  ofrece  menor  mortalidad  y  mayor 
longevidad  que  las  otras  secciones  de  Cuyo. 

Carácter j  costumbres^  etc. 

Los  Púntanos  son  bien  hechos  y  robustos  de  cuerpo;  sa- 
nos, de  un  carácter  franco  é  intrépido  y  de  inteligencia  peis- 
picaz.  Se  conocen  entre  ellos  algunos  dementes,  pero  son 
raros  los  opas  ó  tontos.  Las  Puntanas  son  generalmente 
bellas  y  muy  amables.  De  carácter  son  laboriosas,  recata- 
das, cuidadosas,  económicas  y  exelentes  madres  de  familia. 
Esto  no  quiere  decir  que  no  hayan  escepciones  á  esta  rejjla, 
pues  donde  no  las  hay?  En  los  pueblos  de  tránsito,  por  otra 
parte,  las  costumbres  son  fáciles  de  degene»ar;  pero  por  lo 
general  en  la  campaña,  las  costumbres  son  castas,  sencillas 
ó  ¡nocentes.  Los  Púntanos  como  todas  las  razas  inteligentes 
situadas  en  las  grandes  vias  de  tránsito,  son  propensos  á 
emigrar,  y  hacen  fácilmente  fortuna  en  otras  partes.    En  la 


584  Li   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

campana,  sus  maneras  son  sencillas,  primitivas,  casi 
patriarcales.  Pero  en  las  poblaciones  cultas,  se  distinguen 
por  su  trato  Gno  y  sus  maneras  elegantes. 

Curiosidades  de   la  naturaleza  y  del  arle. 

Todo  el  suelo  de  la  Punta  está  cubierto  de  objetos  digno 
de  llamar  la  atención.  Pero  aqui  no  nos  detendremos  mas 
que  sobre  cuatro  ó  cinco  de  los  mas  notables.  Estos  son: 
el  \olcan  de  aire  de  Quines;  la  Caverna  de  Sololosta;  la  Cas- 
cada de  Pancanta;  el  Lago  Bebedero  y  El  Jigante.  El  Vol- 
can de  aire  de  Quines  consiste  en  un  profundo  cráter  perpeu- 
dicular,  abierto  entre  la  micascbisla  del  sistema  Puntano, 
de  una  profundidad  que  aun  no  ha  podido  sondearse  y  del 
cual  constantemente  se  escapan  con  violencia  gases  cuyas 
naturaleza  no  siibré  indicar. 

La  Cauerfía  de  SoloJosla,  es  una  casa  natural  de  piedra  en 
extremo  espaciosa  dentro  de  la  cual  pueden  alojarse  muchas 
personas  con  sus  cabalga  duras.  Probablemente  es  la  obra 
de  las  aguas  que  corren  por  la  quebrada  inmediata,  á  la 
cual  el  arte  humano  ha  añadido  algo,  A  jas  inmediaciones 
de  esta  caverna  se  han  descubierto  fósiles  humanos  gigantes- 
cos, al  decir  de  los  campesinos. 

La  Cascada  de  Pancanta  se  encuentra  en  las  alliplani- 
cies  que  coronan  la  sierra  de  este  nombre,  á  una  altura  de 
4000  pies.  Estas  planicies  se  hallan  sulcadosensu  centro, 
por  una  profunda  quebrada  que  sirve  de  lecho  á  una  corrien- 
te de  Cunsidrracion.  Al  llegar  al  borde  del  pái amo,  el  rio 
se  precipita  df  una  altura  perpendicular  de  cerca  de  cien  pies 
formando  debajo  una  espumosa  y  contundente  catarata  y 
t;n  lago  ¿obre  la  basa  que  las  aguas  han  escabaJo  sobre  la  ro- 
ca viva.     Los  habitantes  del  lugar  llaman  áeéta  'a  Laguna 


tRí)VlNCtAS   DE   CUYO.  ,^85 

Brava,  á  causa  de  los  bramidos  que  deja  oir  de  ruando  en 
cuando  (debidos  tal  vez  á  algunos  derrumbesj  y  que  según 
ellos  vienen  á  predecir  los  acontecimientos  notables  de  den- 
tro ó  fuera  del  país. 

El  lago  Bebedero  es  un  pequeño  Caspio  interior,  de  ver- 
des y  saladas  ondas,  cuyo  origen  debe  ser  muy  reciente, 
pues  aun  se  ven  de  pié  á  sus  riberas  los  esqueletos  petrifica- 
dos, ó  mejor,  natronificados,  pues  su  conservación  es  debi- 
da á  la  costra  de  natrón  que  los  cubre,  de  los  bosques  que 
no  hace  mucho  ocupaban  su  lecho  actual.  La  revolución  á 
que  es  debida  este  cambio  de  lecho  del  Lago,  que  antes  debió 
existir  al  Sur,  á  jusgar  por  losdepósitos  de  natrón  que  cubren 
el  suelo,  no  es  anterior  de  90  años  y  aun  se  conserva  algo 
parecido  á  una  tradición  de  esto  en  el  pais.  El  lecho  actual 
del  lago  es  arenoso  y  undidizo.  Las  aves  acuáticas  de  todos 
colores  y  tamaños  forman  una  grande  algazara  en  sus  riberas 
que  de  cuando  en  cuando  suelen  resonar  también,  con  los 
embates  de  las  estruendosas  olas  que  forman  los  vientos  del 
sur,  si  bieu  en  las  mas  ocacicmes  su  tranquila  superficie  solo 
se  ocupa  en  reflejar  los  accidentes  del  caleidoscopio  aereo, 
semejante  á  un  vasto  y  bruñido  espejo,  resplandeciente  en- 
tre opacos  médanos  y  sombiros  bosques. 

Ya  conocemos  el  Jigante,  ese  grupo  aisladoque  se  levan- 
ta en  el  sentro  de  la  hoya  Guyana  al  oeste  del  cordón  delPen- 
coso.  Deriva  su  nombre  de  una  enorme  maza  de  asperón 
rojo,  con  ciertas  apariencias  de  forma  humana.  Por  su 
situación  parece  ser  obra  de  las  aguas  de  la  época  dilu- 
viana. Hay  dos,  elJigante  y  el  Jigantillo.  Este  último, 
de  menores  proporciones,  se  halla  ea  la  estremidad  sur 
del  grupo. 


586  LA  REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

Puntos  colonizab  Íes. 

Todo  el  lerritorio  déla  Provincia  es  snceptible  de  re- 
cibir laboriosas  colonias  pastoriles  y  aun  agrícolas,  en  cier- 
tas localiJiides  determinadas.  Los  puntos  mas  adecuados 
para  una  imnediata  colonización  son  el  Rio  del  Rosario,  que 
en  la  cañada  del  Morro,  riega  una  vasta  estension  de  fera- 
ces y  pastosos  campos  hoy  desierU)S.  El  Rio  Quinto,  e\  maó 
bello,  caudaloso  é  interesante  curso  de  agua  de  la  Provincia, 
el  cual  descolgándose  de  ásperas  sierras,  atraviesa  sinuando 
una  región  de  colinas  boscosas  y  en  seguida  sale  á  vastas  y  fe- 
races llanuras  suseptibles  de  ser  regadas  y  cultivadas  con  sus 
aguas.  El  lago  Bebedero  se  halla  también  en  medio  de  una 
zona  de  feraces  campañas,  donde  se  encuentra  agua  á  poca 
profundidad,  á  mas  de  los  jagüeles  ó  manantiales  de  agua  po- 
table v']ue  se  encuentran  en  el  lecho  del  rio  Bebedero,  que  en- 
tra al  lago.  Todas  esas  campañas  son  susceptibles  de  bellos 
y  lucrativos  establecimientos  pastoriles,  habiendo  pastos  y 
combustibles  en  abundancia.  La  sierra  de  Várela  es  tam- 
bién un  punto  colonizable.  Un  lindo  arroyo  nace  de  los 
ciénagos  en  la  parte  austral  de  este  grupo,  y  sus  aguas  po- 
drían aprovecharse  para  establecer  una  colonia  en  esos 
campos  que  son  los  mejores,  mas  feraces  y  pastosos  de  la 
provincia.  También  se  puede  establecer  una  colonia  agrí- 
cola en  el  Plumerito,  al  Sudoeste  de  Várela,  donde  hay 
aguas  potables  corrieites  de  los  rios  del  Sud  de  Mendoza,  y 
á  las  márgenes  del  Sud  del  Salado.  Los  campos  y  las  aguas 
del  estero  del  Pantanillo  ó  Punilla,  que  hoy  se  hallan  perdi- 
dos, podrían  también  utilizarse  para  un  estabh>cimiento  pas- 
toril y  agrícola  al  mismo  tiempo.  Lo  mismo  puede  decii*se 
de  los  campos  inmediatos  al  Sudeste  del  Morro,  donde  hay 
aguas  corrientes. 


1>R0V1NCIAS  DE   CUTO.  ^       §87 

Fuera  de  esto,  sin  salir  á  los  despoblados,  hay  muy  bue- 
íia  cabida  para  todo  inmigrante,  con  capital  ó  sin  él  dentro 
de  las  actuales  poblaciones  de  la  Provincia.  Sobre  todo,  los 
artesanos  de  toda  especie,  como  ser  herreros,  carpinteros, 
albañiles,  sastres,  zapateros;  y  los  industriales  inteligentes 
para  curtir,  hacer  mantees  y  queso,  etc,  tienen  colocación 
asegurada  en  el  pais  y  pueden  fácilmente  hacer  fortuna. 
Ademas,  los  alimentos  son  baratos  y  abundantes.  La  carne 
no  vale  sino  4  reales  bolivianos  arroba;  una  gallina  cuesta 
2  reales  id.  y  asi  en  lo  demás.  La  arroba  de  lana  puede  ven- 
derse á  mas  de  tres  pesos  plata  en  cualquier  punto  de  la 
Provincia.  Las  tierras  son  baratas  y  de  fácil  adquisición, 
y  la  población  del  pais  muy  hospitalaria  y  considerada  para 
con  los  estranjeroa. 

Minerales. 

Las  minas  y  lavaderos  de  oro  de  las  partes  centrales  de 
la  sierra  de  la  Punta,  aunque  conocidas  desde  muchos 
años,  están  muy  lejos  de  hallarse  agotadas,  y  Carolina,  Ca- 
ñada Honda  y  Gerritos  Blancos  producen  siempre  oí  o  en 
abundancia.  Solo  faltan  capitales  y  brazos  para  su  esplota- 
clon  en  una  escala  mas  considerable. 

Todas  ó  las  mas  de  las  minas  en  los  puntos  indicados 
«stan  en  alcance,  pero  necesitan  máquinas  para  desaguarse 
Los  lavaderos  no  están  espiotados  sino  en  una  pequeña  esca- 
la, y  aun  permanece  virgen  una  gran  estension  de  placeres  y 
depósitos  auriferos. 

En  los  cerros  del  Gigante  y  de  las  Quijadas,  al  poniei- 
le  de  la  sierra  de  la  Punta,  se  encuentran  en  abundancia  ve- 
las de  oro,  plata  y  plomo,  el  primero  nativo,  los  otros  en 
5iado  de  combinación  en  forma  de  galenas  muy  argén tífe- 


588  LA  HEVÍSTA  DE  BUENOS  líREÍf. 

ras,  de  sulfuro  de  plata  y  plomo;  desulfuro  y  cloruro  de 
piala  etc.  Esas  vetas  aan  permanecen,  si  bien  conocidas^, 
inexplotadas  y  aun  inexploradas  por  falla  de  capitales  y  de 
personas  inteligentes  eo  su  beaefício. 

Porvenir  del  país. 

Aunque  lioy  poco  poblado  el  territorio  de  San  Luis,  por 
su  situación,  él  es  de  grande  importancia  presente  para  el  trá- 
fico cada  vez  mas  importante  entre  los  dos- Océanos  Pacífico 
y  Atlántico. 

Asi  es  que  bajo  este  respecto  su  actualidades  importante, 
dado  el  caso  no  lo  fuese  por  la  abundancia,  variedad,  rique- 
za y  estimación  de  los  productos  de  un  privijejiado  suelo. 
El  futuro  ferro-carril  entre  Mendoza  y  el  Rosario,  tiene  ine- 
vitablemente que  cruzar  su  territorio  de  Este  á  Oeste,  mas  al 
Sur  ó  mas  al  Norte  de  su  actual  capital,  poco  importa,  sien- 
do solo  cuestión  de  tiempo.  Y  esto  es  seguro  tendrá  lugar 
en  un  periodo  no  remoto,  cuando  por  un  lado  el  ferro -car- 
ril Central  y  por  otro  el  del  Oeste  de  Buenos  Aires,  lleguen 
á  enseñorearse  del  desierto  que  invaden  ahora  á  pasos  de  gi- 
gante. 

Por  otra  parte,  son  tan  esquisitos  los  productos  del  suelo 
de  esta  Provincia,  la  lana,  la  leche,  el  queso,  la  manteca,  el 
ganado  de  toda  especie,  las  maderas,  los  metales  preciosos, 
etc.  que  esto  solo  basta  para  asegurarle  un  porvenir  estable  y 
brillante.  Añádase  á  todo,  la  garantía  que  ofrece  al  estran- 
jero  el  carácter  moderado  e  inlelijente  de  sus  habitantes,  ea 
cuyas  principales  familias  circula  ya  hoy  sangre  estrangera;  y 
que  jamás  en  su  historia  han  ofrecido  escándalos  ni  turbulen- 
cias de  ningún  género,  en  que  tanto  abundan  la  historia  de 
los  pueblos  ejo  Ducblra  época.    £i  pueblo  Puutano,  en  la  po- 


PROVINCIAS   DE   CI3T0.  S89 

cesión  de  sus  derechos  políticos,  se  ha  portado  hasta  aqui  con 
lina  dignidad  y  cordura  que  le  hacen  un  eterno  honor.  El 
siempre  ha  sido  el  sosten  de  la  autoridad  y  el  enemigo  de 
las  revueltas  de  todo  género» 


Juan  Llerena. 
(continuará.) 


bibliografía  y  variedades. 


■^+n^ 


bibliografía 

í.""    PARTE. 

BIBLIOGRAjrÍA   PERIODÍSKCi   DG    BUENOS   AIRES,  HASTA  LA  CAÍDA  DEL 
GOBIERNO*  DE   ROSAS. 

ConUeiie  el  título,  año  con  la  fecha  de  su  aparición  y  cesación,  formato, 
imprenta,  numero  de  que  se  compone  la  colección  de  cada  periódico 
o  diario,  nombre  de  los  redactores  que  se  conocen,  observaciones  y 
y  noUcias  sobre  cada  uno,  y  la  biblioteca  pública  ó  particular  en 
donde  se  encuentra  el  periódico. 

I. 

INTUODÜCCION. 

Presentar  al  público  un  trabajo  de  la  naluraleza  de  este, 
lia  sido  mi  pensamiento  dominante  desde  mucho  tiempo 
atrás,  pero  me  habian  arrredrado  las  numerosas  dificultades 


BIBLIOGRAFÍA.  591 

que  siempre  he  tocado,  por  la  falta  de  los  elementos   necesa- 
rios para  su  realización. 

No  habria  podido  llegar  á  cabo  este  pensamiento  sin  la 
eficaz  cooperación  de  algunos  caballeros  muy  competentes,, 
cuyos  datos  me  han  servido  mucho;  por  lo  que  dejarla  de 
llenar  un  deber  de  conciencia,  si  no  manifestara  mi  mas  fino 
reconocimiento  á  esos  señores,  por  su  escesiva  bondad  é 
ilimitada  condescendencia  en  facilitarme  los  medios  de  po- 
der llevar  adelante  mi  empresa. 

Parecerá  á  algunos  algo  pretensiosa  la  denominación  de 
Bibliografía  periodística  de  Buenos  Aires^  que  he  dado  á  mi 
trabajo,íx\  considerar  que  carece  de  todos  los  requisitos  ne- 
cesarios para  completamente  merecerla.  En  efecto,  no  llena  to- 
das las  condiciones  indispensables;  pero  en  vista  de  las  bibliogra 
fias  que  he  consultado,  las  cuales  solo  registran  el  título  que 
se  halla  al  frente  déla  obra,  sin  otro  trabajo  que  su  trans- 
cripción y  sin  dar  ninguna  idea  de  su  contenido,  he  creído 
poder  dar  el  mismo  título  á  mi  trabajo,  con  tanta  mas  razón 
cuanto  que  encierra  algo  mas. 

Publicaciones  y  periódicos  hay  y  ha  habido,  cuyos 
redactores  han  preferido  guardar  el  incógnito,  hasta  el  estre- 
mo de  declarar  por  la  misma  prensa  no  ser  ellos  tales  redac- 
tores. Para  llegar  al  conocimiento  de  la  verdad,  con  respec- 
to á  los  que  se  han  hallado  en  ese  caío,  me  he  visto  en  la 
necesidad  de  consultar  otros  periódicos  y  otra  clase  de  publi- 
caciones, que  me  han  dado  mucha  luz.  Esto,  agregado  á  los 
datos  que  me  fueron  suministrados,  hace  que  el  título  dado 
á  mi  trabajo  sea  un  poco  menos  arrogante. 

'En  la  ^'Bibliografía  periodística  de  Buenos  Aires"  en- 
contrará el  lector:  el  título  del  diario  ó  periódico,  el  año  con 
el  mes  y  día  de  su  aparición  y  cesación,  la  imprenta  en  que 


o92  LA  REVISTA  DE  B0BNO8  AIRES. 

se  ha  publicado,  el  formato  en  que  aparecía,  con  sus  ocasiona- 
es  alteraciones,  el  número  de  que  se  compone  la  colección, 
el  nombre  del  redactor  ó  redactores  y  colabora  do  i-es,  con 
noticias  sobre  la  mayor  parte  de  los  periódicos  y  con  las  con- 
siguientes observaciones-,  asi  como  el  nombre  de  la  bibliote- 
ca pública  ó  particular,  en  donde  se  encuentra  el  periódico. 

A  dicha  ''Bibliografía''  se  agrega  un  apéndice  contenien- 
do otra»  publicaciones  de  Buenos  Aires,  como  también  algu- 
nos periódicos  de  las  provincias,  Paraguay  y  Montevideo,  ¿i 
bien  no  con  los  detalles  de  la  ''Bibliografía/' 

Sobre  la  Gaceta  de  JBuenos  Aires,  por  ser  el  periódico  de 
mas  importancia,  y  el  que  necesariamente  tendrá  que  consul- 
tarse para  escribir  la  historia  de  Sud-América,  y  con  espe- 
cialidad la  déla  República  Argentina,  seda  noticias  un  poco 
mas  detalladas,  con  respecto  á  sus  estraordinarias  y  su- 
plementos.  Para  esta  operación  he  tenido  á  la  vista  las 
colecciones  mas  Cí)mpletos  que  conozco,  á  cuyos  dueños  soy 
deudor  por  su  bondadosa  condescendencia  en  confiármelas. 

Agrégase  á  dichas  noticias  el  índice  general  de  todo  lo 
publicado  en  la  Gaceta  de  Buenos  Áires^  desde  que  principió 
— 1810,— 4iasla  que  cesó— 1821,— con  algunas  notas  inédi- 
tas de  un  coratemporáneo. 

Dicho  índice  tiene  también  un  Apéndice  de  los  papelea 
sueltos  que  sin  pertenecer  propiamente  á  la  colección  de  la 
Gacela  de  Buenos  Aires,  no  dejan  de  formar  parte  de  ella, 
por  contener  documenti>s  que  aquella  no  registra. 

Eo  cuanto  úla  Gaceta  Mercantil,  cuya  importancia  tam- 
bién es  innegable,  pc»rser  otro  délos  periódicos  que  nece- 
gariamente  tendrá  que  consultarse  para  la  historia  argentina 
principalmente,  además  de  las  noticias  contenidas  en  la  parto 
de  mi  trabajo  titulada  ^'i^ibiiogroGa  periodística  do  Buenos 


BIBLIOGRAFÍA.  505 

Aires"  se  agregn  un  índice  de  los  documentos  oficiales  y 
materias  principales  publicados  en  ella,  desde  que  princi- 
pió—1825, —hasta  abril  de  1856, 

La  publicación  de  la  Gaceta  Mercantil  puede  dividirse 
en  5  épocas  principales,  y  todas  ellas  de  una  importancia 
relativa. 

La  1.  "  época  data,  desde  1825,  hasta  la  revolución  del 
1 .  ^  de  diciembre  de  1828. 

La  2.  ^  época,  desde  la  administración  del  general  La- 
valle,  hasta  el  fin  del  interinato  del  general  Viamont,  en 
1829. 

La  5.  ==  época  desde  la  dictadura  del  general  Rosas, 
hasta  la  revolución  délos  Restauradores,  en  octubre  de  1835 

La  4.  ^  época— de  lucha  entre  la  liberta'd  y  el  despotis- 
mo—desde la  restauración— 1855  — hasta  el  año  1840, 

La  5.^  y  última  época— de  despotismo  triunfante — 
desde  1840,  bástala  batalla  de  Caseros— 5  de  febrero  de 
1852.  Esta  es  lamas  monótona,  y  asi  mismo  la  historia  no 
podrá  desdeñar  la  parte  política,  y  mucho  menos  la  oficial, 
que  dicha  Gaceta  encierra. 

Si  ei  presente  trabajo  llegara  á  mereaer  la  aceptación  de 
las  personas  á  quienes  mas  interesa  esta  clase  de  publicacio- 
nes, tendré  el  mayor  placer  de  corresponder  á  su  bondad 
con  la  conclusión  del  índice  de  la  Gacela  Mercantil,  sin  otro 
interés  que  el  de  su  utilidad. 

Antes  de  lanzar  mi  irabajo  á  la  prensa,  he  juzgadí)  con- 
veniente someterlo  al  examen  de  personas  competentes,  á 
fin  de  que  él  fuese  munido  de  su  respetjble  opinión,  para 
mayor  garantía,  en  cuanto  á  su  utilidad.  Esta  no  me  era 
dudosa:  pero  queria  honrar  mi  obra  con  documentos  feha- 
cientes. 


594  l.k    REVISTA   DE    BUENOS   AIRES. 

Para  ese  efecto,  he  dirigido  ana  carlita  á  los  señores 
don  Andrés  Lamas,  doctores  don  Juan  María  Gutiérrez,  don 
Vicente  G.  Quesada  y  don  Ángel  J.  Carranza,  eruditos  colec- 
cionistas, quienes  se  han  dignado  distraer  parte  de  su  tiempo 
dedicándolo  al  examen  de  mi  obra,  y  hau  emitido  su  opinión 
realzándola,  como  se  verá  en  esta  Introducción, 

No  obstante,  debo  aclarar  ciertas  apreciaciones  con  res- 
pecto al  juicio  que  pudiera  formarse  de  algunos  de  los  dis- 
tinguidos redactores  que  figuran  en  la  *^ Bibliografía  Perio- 
dística de  Buenos  Air  es,  ^> 

No  creo  haber  manifestado  apreciación  personal  alguna 
mia,  sino  simplemente  transuribir  las  de  unos  para  con  h>s 
otros,  á  fin  de  hacer  resaltar  mas  el  espíritu  de  la  época  en 
que  esos  hombres  públicos  han  escrito  para  la  prensa  perió- 
dica. Si  entre  ellos,  hay  algunas  desfavorables  ó  exagera- 
das, no  debo  constituirme  responsable  por  su  sola  manifes- 
tación. 

La  inconsecuencia  que  se  notará  en  algunos  de  los  ilus- 
trados escritores  periódicos,  no  puede  atribuirse  á  otra  cosa 
que  alas  circunstancias  de  la  época.  No  podía  arrostrarse 
la  política  en  su  verdadera  faz,  sin  comprometer  el  éxito  de 
la  revolución;  y  esta  no  podia  llegar  al  estado  de  perfección, 
de  que  aun  dista,  sin  antes  esperimentar  los  sacudimientos 
porque  ha  pasado  el  país. 

La  generación  presente  quizá  encuentre  vituperable  la 
conducta  de  algunos  de  los  que  han  dado  días  de  gloria  á  la 
República  y  á  lu  América,  si  solo  se  ocupa  de  la  lectura  de 
los  papeles  que  les  son  desfavorables,  sin  ver  otros  al  mismo 
tiempo,  y  formar  juicio  des|)ues  de  una  comparocion  cofi- 
cienzudü. 

lUvodavía,  Dorrego,  Lavalle,  Balcarce,  Rosas,  etc.,  de 


BIBLIOGRAFÍA.  595 

opiniones  encontradas  en  política,  han  debido  tener  y 
han  tenido  sostenedores  y  opositores,  esgrimiendo  por 
consiguiente  aquellas  armas,  que  creían  saber  manejar 
mejor. 

Son  esos  mismoz  sostenedores  y  opositores  los  que  ha- 
cen las  apreciaciones  que  aparecen  en  la  Bibliografía,  como 
hechas  por  mi,  no  siendo  otro  mi  objeto  que  el  hacerlas  resal- 
tar, á  fin  de  que  no  se  estravie  el  juicio  que  deberá  formar 
el  historiador  al  trazarla  narración  de  los  sucesos. 

Mi  humilde  opinión  es,  que  la  mente  de  nuestros  hom- 
bres públicos,  mas  que  llenar  columnas  de  diarios,  ha  sido 
ilustrar  al  pueblo  sobre  los  puntos  de  que  trataban,  sin  per- 
der de  vista  la  generalización  de  sus  doctrinas,  para  que  pro- 
dujeran el  fin,  cualquiera  que  fuese,   que  ellos  se  proponían. 

Tampoco  se  debe  estrañar  que,  en  momentos  de  agita- 
ción popular,  el  lenguaje  empleado  por  ellos  no  sea  el  mas 
arreglado  á  su  ilustración  y  elevado  concepto,  en  que  mucho 
de  ellos  son  justamente  tenidos.  Y  mucho  menos  se  ha  de 
estrañar  que  los  gobernantes,  con  razón  ó  sin  ella,  hayan 
juzgado  necesario  alejar  del  país  á  los  que  ellos  consideraban 
como  un  estorbo  para  la  política  milílante. 

En  suma,  creo  haber  rendido  un  servicio  al  pais  de  mi 
adopción,  único  fin  que  me  he  propuesto,  en  presentarla  bi- 
bliografia  de  la  prensa^periódiea, desde  que  principió  eu  180', 
hasta  la  caída  de  Rosas,  por  ahora,  lo  que  facilitará  al  histo- 
riador el  trabajo  que  emprenda,  hará  conocer  una  multitud 
de  publicaciones  no  comunes  hoy,  servirá  de  grande  ausilio 
al  coleccionista  y  salvará  de  la  oscuridad  la  existencia  de  mu- 
chas impresiones,  hechas  en  el  pais,  bien  conservadas  cierta- 
mente por  nuestros  antepasados,  pero  destruidas  en  su  mayor 
parle  por  sus  sucesores,  por  ignorancia  ó  negligencia. 


i>96  LA   REVISTA   DE  BUENOS   AIRES. 

He  aquí  h  contestación  que  se  han  dignado  dar  á  mi  car- 
ta los  caballeros  ya  nombrados. 

II. 
Señor  don  Antonio  Zinny, 

Mi  estimado  señor: 

He  leído  con  placer  los  manuscritos  déla  aBibliografia 
periodística  de  Buenos  Aires»  que  tuvo  vd.  la  bondad  de  so- 
meter á  mi  examen. 

No  faltan  en  ella  ninguna  de  las  noticias  que,  sobre  los 
periódicos  de  esta  ciudad,  he  adquirido  en  mis  largos  años  de 
coleccionista,  y  encuentro  algunas  que  son  para  raí  completa- 
mente nuevas. 

Trabajo  como  el  que  vd.  ha  emprendido  y  realizado  se- 
ria meritorio  y  útil  aun  en  los  países  en  que  se  encuentran  á 
mano  y  bien  organizadas  las  colecciones  de  los  libros  y  perjó- 
dicos  nacionales;  pero  entre  nosotros,  donde  no  existe  colec- 
ción alguna  medianamente  completa  en  las  Bibliotecas  Públi- 
cas ó  parlienlares,  donde,  los  mas  felices  y  asiduos  coleccio- 
nistas,—condenados  á  ir  reuniendo  hoja  por  hoja, — no  tie- 
nen guia  y  son  sorprendidos  á  cada  paso  por  la  existencia, 
le  que  no  tenían  noticia,  de  folletos  y  periódicos  del  pais,  el 
trabajo  de  vd.,mi  estimado  Señor  Zinny,  es  un  esfuerzo  su- 
premo de  vocación  y  laboriosidad. 

Usted  mismo  nos  indica  que  su  trabajo  no  debe  consi- 
derarse completo,  ni  era  posible  que  lo  fuese;  pero  es  muy 
superior  á  cuanto  podía  esperarse  en  el  estado  fragmentario 
<\o  nuestras  colecciones. 

Mucho  ha  hecho  vd.  y  mucho  ^^•  Ii.hm  por  vd.,  pues  su 
Irabnjo  provocará  invesligncioncs  v  rectiíicncioiies  que  irán 
haciéndolo  rada  dia  mas  útil. 


III. 


biblíogragía.  S97 

Felicitándolo  á  vd,  por  él,  agradeciéndolo  como  lo  agra- 
decerán todos  los  que  se  dan  al  estudio  de  nuestras  cosas,  ha- 
go sinceros  votos  porque  publiquíí  pronto  su  interesante  li- 
bro y  porque  este  libro  alcance  la  protección  que  merece. 

De  vd.  afectísimo  y  seguro  servidor  Q.  B    S.  31. 

Andrés    Lamas^ 
S.  c.  abril  10  de  1S66. 

Señor  D.  A,  Zinny» 

Muy  señor  mió: 

Devuelvo  á  usted  los  manuscritos  de  la  '^Bibliografía  pe- 
riodística" después  de  haberlos  examinado  con  alguna  deten- 
ción, y  tengo  el  gusto  de  decirle  por  escrito  io  que  ya  le  ten- 
go espresado  diversas  ocasiones  de  palabra,  á  saber— que  la 
bibliografía  periodística  ó  noticia  de  todos  los  periódicos  que 
han  circulado  en  Buenos  Aires,  es  un  trabajo  cuya  utilidad 
no  puede  ponerse  en  duda. 

La  prensa  periódica  es  la  manifestación  diaria  de  la  vi- 
da de  un  pueblo,  y  por  consiguiente,  será  siempre  necesarib 
recurrirá  los  periódicos,  cuando  se  quiera  saber  qué  pensaba 
ó  qué  hacia  ese  pueblo  en|un  monijnto  dado  de  su  historia.  F&- 
cRitar  esta  averiguación  es  loque  usted  se  ha  propuesto  ve- 
rificar con  una  laboriosidad  y  entusiasmo  de  que  soy  testigo; 
— a  tal  punto  que  ha  logrado  usted  hacer  en  pocos  dias  lo  que 
parece  debería  ser  obra  de  largos  meses  y  de  una  acumula- 
ción lenta  de  materiales. 

Para  formar  juicio  sobre  la  apreciación  que  usted  hace  de 

las  tendencias  de  cada  periódico,  seria  necesario  tenerlos  to- 

58 


59»  IJL    REVISTA   DE   ffOEISOS   AIRES. 

dos  á  la  vista  para  recorrerlos  con  esta  determinada  inleii- 
eion*  esta  tarea  me  es  imposible,  'y  aunqin»  conozco  en  ge- 
neral la  prensa  de  mi  pais  desde  que  apareció  con  el  sigla^ 
no  puedo  aventurarme  ni  á  aprobar  del  todo  las  O()iniones 
de  usted  ni  á  censurarlas,  pues  la  materia  es  mas  grave  que 
loquea  primera  vista  parece.  El  punto  mas  delicado  es  la 
indicación  de  los  Redactores,  pues  no  es  justo  cargarles  con 
la  responsabilidad  que  no  hayan  contraído  algunos  de  nues- 
tros hombres  públicos  que  han  escrito  para  llenar  columnas 
de  diarios,  lo  que  puede  suceder  muy  bien  en  caso  de  error 
ó  malos  informesen  que  puede  inducirse  con  la  mejor  buena 
fé. 

Pero  flo  trepido  en  repetirle  que  asi  tal  cual  es  su  biblio- 
graQade  la  preusa  periódica,  desearla  verla  impresa  en  for- 
ma de  libro,  pues  ella  facilitaría  mucho  el  trabajo  de  los  in- 
dagadores, y  seria  un  documento  que  baria  honor  al  país  en 
donde  desde  tan  temprano  y  con  tanta  estension  se  han  ilus- 
trado las  materias  de  interés  público  por  medio  de  la  prensa. 
De  esto  último  da  un  testimonio  elocuente  el  todo  del  traba- 
}<3  de  usted  como  que  reasume  en  un  cuerpo  el  espíritu  dfla 
literatura  y  de  la  polílioa  del  pueblo  argentino,  espceialraen- 
le  desde  1810  hasta  la  época  memorable  de  la  desaparición 
del  régimen  de  las  facultades  eslraordinarias. 

Si  puedo  ser  útil  á  usted  para  promoverentre  misamigos^ 
II ¡la  suscripción  para  imprimir  su  obra,  hágame  usted  favor 
de  indicármelo,  y  no  ahorraré  diligencia  para  que  los  deseos 
de  ubled — á  este  respecto— se  cumplan,  al  menosen  cuanlode 
mi  dependa.  — Considero  como  un  deber  de  buen  ciudadano 
i.1  alentar  por  todos  los  medios  á  mi  alcance,  el  gusto  por  los 
estudios  históricos  con  relerencia  á  los  hechos  patrios.  I  i 
Uibiiograliade  usted  sirve  á  estas  miras  de  una  manera  prin- 


bibliografía.  ,^i9í) 

cipal   y  por  lo  tanto  desearía  vería  impresa  cuanto  antes. 
De  usted  muy  atento  seguro  servidor,  Q.  B,  S.  M. 

Juan  María  Gutiérrez, 
Casa  ííe  Vd.     Abril  15  de  1866, 

IV. 

Señor  don  Antonio  Zinny, 

Eslimado  señor. 

He  leido coa  mucho  interés  su  importante  trabajo  bajo 
el  (ilulo — Bibliografía  periodística  de  Buenos  Aires  hasta  la 
caída  del  gobierno  de  Rosas. 

Cualesquiera  que  haya  tenido  que  hacer  la  mas  lijera 
indagación  sobre  nuestra  historia,  comprende  fácilmente  el 
improbo  tral)njo  que  demanda  ol  examen  de  documentos  ó 
la  lectura  de  antecedentes,  que  hasta  hoy  ni  se  encuentran 
reunidos  ni  mucho  menos  clasificados.  Por  laborioso  que 
fuese  el  historiador  ó  cronista  de  nuestro  pasado,  se  encon- 
traba arredrado  por  los  serios  obstáculos  de  la  carencia  de 
fuentes  de  fácil  estudio;  muchísimas  veces  ignorando  donde 
debería  aprender,  no  digo  la  verdad,  sino  los  medios  para  de- 
ducirla. Otras  veces  era  mas  seria  la  dificultad,  pues  no 
ignorando  loquedebia  consultarse  faltaba  saber  quien  poseye- 
ra el  diario  ó  documento;  porque  nuestra  Biblioleca  pública 
no  posee  las  colecciones  completas  de  todos  estos,  ni  presta 
los  servicios  á  que  está  llamada  por  las  pocas  horas  que  per- 
manece abierta.  De  manera  que,  cuabjuier  estudio  sobre  la 
historia  del  pais  se  encuentra  lleno  de  dificultades,  €x¡jc!  mu- 
cha consaaracion  y  empeño. 

En  medio  de  este  caos  se  ha  emprendido  felizmente^ 


000  LA  RKVISTA  DIS  BUENOS   AIRES. 

con  diversos  objelos,  investigaciones  útilísimas  en  los  últi- 
mos tiempos:  el  señor  Trelles  en  el  Registro  Estadístico^  el 
doctor  Gutiérrez  en  su  Bibliografía  de  la  primera  imprenta 
de  Buenos  Aires  hasta  1810,  y  últimamente  usted  en  el  ma- 
nuscrito que  tengo  ante  mi  vista.  ToJos  estos  trabajos  van 
aglomerando  preciosos  antecedentes,  indicando  la  ruta  en 
medio  de  la  confusión. 

La  bibliografía  de  todas  las  publicaciones  parióJísticas 
de  Buenos  Aires,  servirá  admirablemente  al  bistoriador;  no 
solo  revelando  la  existencia  de  diarios  y  periódicos  cuyo  re- 
cuerdo estaba  perdido,  sino  indicando  las  bibliotecas  par- 
ticulares ó  públicas  donde  se  encuentran.  No  puede  po- 
nerse en  duda  la  importancia  de  la  prensa  periódica  para  el 
bistoriador:  ella  revela  las  ajitacioncs  y  las  pasiones  del  mo- 
mento, muestra  hasta  en  su  misma  exajeracion  la  tendencia 
de  los  partidos  y  las  necesidades  de  una  época.  Aun  cuando 
nuestros  diarios  no  pueden  blasonar  de  decir  siempre 
la  verdad,  en  la  misma  ocultación  de  esta,  en  los  medios  de 
que  se  valen  para  influir  en  la  opinión  pública,  encontrará  el 
bistoriador  elementos  preciosos  para  juzgar  del  estado  social 
del  pais  y  de  la  lucha  de  las  ideas. 

"La  mejor  crónica  de  las  naciones  son  los  diarios,  dice 
Leonardo  Gallois,  cuando  son  libres:  los  pueblos  que  no 
han  tenido  el  gran  libro  donde  cada  ciudadano  haya  podi- 
do narrar  lo  que  ha  visto,  lo  que  ha  oido  referir,  loque  le  han 
enseñado  sus  investigaciones,  han  sustraído  sus  «n'hivos  á 
las  generaciones  siguientes:  donde  falta  esta  clase  de  reperto- 
rios cotidianos  de  los  hechos  y  de  los  gestos  de  la  tribu,  no 
puede  exislir  verdadera  historia  nacional,  y  el  historiador 
futuro  se  encontrará  reducido  á  copiar  los  escritores  á 
Siu  Ido. » 


bibliografía.  601 

Tan  cierto  es  este  juicio  que  el  estudio  de  la  época  colonial 
que  ha  carecido  de  este  archivo,  está  erizado   de  dificultades. 

Catalogar  metódicamente  todas  las  publicaciones  perió- 
dicas, número  deque  se  compone  cada  colección,  y  apuntar 
ligeramente  la  misión  desempeñada  porcada  diario  ó  perió- 
dico, es  facilitar  el  conocimiento  de  nuestra  historia.  Usted  ha 
emprendido  esta  dificilisima  tarea  y  ha  tenido  la  suerte  de 
darle  cima,  venciendo  grandisimos  inconvenientes. 

Su  librocomprende  la  noticia  general  de  todas  las  publica- 
ciones periódicas  desde  1801,  en  que  se  publicó  el  primer 
periódico,  hasta  la  caida  del  gobierno  del  general  Rosas  en 
1852.  Sobre  muchos  de  esos  periódicos  sus  noticias  son 
importantes  y  curiosas,  y  sobre  todo  consultándolo  se  tieue 
la  certeza  de  lo  que  constituye  una  colección  completa  de 
cada  uno  de  ellos,  lo  que  si  bien  pacece  ahora  fácil,  era  de 
muy  difícil  averiguación  antes  de  sus  indagaciones. 

Ha  comprendido  usted  que  entre  la  multitud  de  diarios  y 
periódicos,  hay  dos  cuya  importancia  exijia  un  trabajo  espe- 
cial, ha  emprendido  la  laboriosa  tarea  de  hacerles  un  ín- 
dice. 

La  Gaceta  del  Gobierno  de  Buenos  Aires  de  1810  á  i8"2l, 
contiene  preciosísimos  antecedentes  para  el  estudio  de  aque- 
lla época,  su  examen  es  indispensable^  pero  ahora  esa  lec- 
tura se  ha  facilitado  por  el  índice  que  usted  ha  formado. 

La  Gaceta  Mercantil  desde  1823  hasta  1852,  es  un  dia- 
rio que  no  puede  dejar  de  consultar  el  historiador  que  estu- 
die este  periodo  histórico.  El  índice  que  usted  ha  escrito 
hace  posible  ese  estudio.  Lástima  es  que  usted  haya  teni- 
do que  limitarlo  á  1836;  pero  comprendo  los  inconvenientes 
vencidos,  y  creo  no  le  habrá  sido  á  usted  posible  continuar 
ese  índice.    La  Biblioteca  pública  no  posee  esa  colección 


602  IJí  REVISTA  DE   BCEiNOS  AiaES, 

completa,  apesarde  haberse  impreso  en  abundante  número 
durante  su  publicación. 

Su  libro,  pues,  no  liepido  en  llamarlo  libro  de  con- 
sulta para  el  indagador  futuro  de  esas  épocas;  servirá  de 
guia  á  aquel  que  quiera  darse  cuenta  de  nuestro  pasado, 
indicándole  las  fuentes  de  estudií»  pnra  descubrir  la  verdad: 
y  la  histoiia  podrá  dejar  de  ser  entre  nosotros  descarnadas 
crónicas  ó  panegíricos  de  héroes  levantados  como  enseña 
para  los  partidos. 

fAsi  repetiré  aquí,  dice  Mr.  Gallois,  lo  que  he  dicho 
muchas  veces:  que  es  en  los  diarios  donde  se  encuentra 
solamente  los  materiales  propios  para  establecer  la  historia 
de  nuestra  gran  revolución. »  Lo  que  dice  el  escritor  francés 
es  exactísimo  aplicado  á  nosotros. 

Reconocida  la  importancia  del  estudio  deldiarismocomo 
elemento  histórico,  todo  loque  tienda  á  facilitarlo,  á hacerlo 
posible,  es  un  verdadero  servicio  prestado  al  pais.  Este  es 
fu  mérito,  estimado  señor. 

El  simple  catálogo  de  todos  los  diarios  liabria  sido  una 
adquisición;  pero  usted  ha  hecho  mas.  Los  ha  catalogado  por 
orden  alfabético  y  cronolójico  para  facilitar  la  consulta,  y  no 
se  ha  limitado  á  dar  el  nombre  del  periódico,  sino  una  breve 
noticia  del  carácter  y  tendencias  de  cada  uno.  De  manera 
que  leyendo  su  libro,  puede  ya  uno  saber  cual  es  el  periódico 
que  se  necesita  consultar,  según  el  objeto  que  se  proponga, 
y  en  algunos,  hasta  el  número  del  diario  donde  se  encuentra 
la  materia  que  se  busca. 

La  simple  estadística  cronológica  que  usted  ha  formado 
de  lodos  los  periódicos,  muestra  como  eu  relieve  el  estado 
del  pais 

':■'       (le  IhOl  coji.j'lt  lit  iiiiiilt/;  ni  un  solo  periódico  en 


BlBL10CiK\FlA,  60S 

€l  vastísimo  territoriü  del  Vireiuato  de  Buenos  Aires,  La 
metmpoli  no  permitía  la  existencia  de  esos  archivos  cotidia- 
:0S  que  hoy  formarían  el  proceso  de  su  mal  gobierno;  me- 
cí rosa .  como  lodo  el  que  manda  con  injusticia,  la  prensa  periódi- 
ca la  aterraba,  porque  indudablemente  seria  precursora  de 
la  emancipación.  Apenas  permitía  la  impresión  de  libros 
místicos,  como  se  revela  por  el  trabajo  del  doctor  Gutiérrez. 
De  1801  hasta  1815  ¡  cuan  lento  es  el  movimiento  de  la 
prensa!  £1  espíritu  aletai^ado  durante  el  gobierno  colonial 
se  mueve  con  una  lentitud  que  desespera.  Esto  revela  el 
estado  intelectual  en  que  nos  dejaba  el  gobierno  español. 

En  181o  lOvS  espíritus  empiezan  á  ajiíai-<'\  v  .  :i  .m  >i  .^f^^^ 
se  publican  siete  periódicos. 

Ese  movimiento  crece  ó  decrece  en  lósanos  sucesivos. 
y  se  sienten  las  a j ilaciones  de  las  masas  en  los  periódicos  de 
1820  y  1821;  en  estos  anos  se  publican,  diez  y  siete  periódicos 
en  aquel,  y  diez  y  ocho  en  este. 

El  año  de  1822  revela  un  movimiento  intelectual  inusi- 
tado, la  lucha  de  las  ideas  toma  calor  y  los  espíritus  necesi- 
tan dt  1  debate  de  la  preasa  diaria;  veinte  y  tres  periódicos 
apai^cen  en  aquel  año.  ¿No  es  cierto  que  la  simple  estadís- 
tica vaindicandoel  movimiento  progresivo  del  pais?  Y  esto 
se  muestra  por  la  sola  lectura  de  los  números!  Si  exa- 
minásemos ahora  ¡as  materias  de  que  se  ocuparon  esos  pe- 
riódicos, que  claros  se  verían  los  hechos!  Sobre  todo  snrji- 
ria  la  verdad  histórica,  envuelta  hasta  hoy  frecuentemente 
en  la  bruma  de  las  jiasiones  de  bandería. 

El  año  de  1825  solo  se  publican  trece  ^k  l..  ..w-,  a  lu- 
cha  parecía  en  calma.  Viene  el  año  de  1S27  y  nueva 
actividad;  veinte  y  dos  diarios  se  publican. 

£o  1831  llegaix>o  al  número  de  31  periódicos. 


Lii  piviisa  pM'ioJioa  ainiiíiilíi  siLMiipre  (|ii<í  iiay  ajítacío- 
nes;  porque  entonces  los  partidos  necesitiíii  de  ese  ciernen  lo 
poderoso  de  proselikismo.  Cada  partido,  cada  facción, 
establece  un  órgano  desús  ideas  para  influir  en  ki  opinión 
pública.  Kn  1833  se  publican  43  periódicos;  es  el  ano  09 
mayor 'movimiento  periodístico  desde  1801  hasta  1852. 

Durante  el  largo  gobierno  de  Rosas  jque  decadencia  eii 
la  prensa!  que  mudez!  La  libertad  babia  buido,  y  la  prensa 
periódica  no  vive  sino  de  libertad  1 

Su  libro  sujiere  reflexiones  infinitas,  y  me  estenderia 
demasiado  si  me  dejase  llevar  por  el  deseo  de  decirle  cuanto 
me  ocurre. 

Tan  interesante  se  ha  considerado  en  Francia  el  estudio 
de  la  prensa  periódica,  como  elemento  histórico,  que  Mr. 
Gallois  ha  publicado  dos  notables  volúmenes  bajo  el  título: 
Hisioire  des  Journaux  et  desJournalistes  de  la  revolution  fran- 
foí/íe  (1789— 1796.)  De  manera  que  ya  se  ha  escrito  hasta 
la  historia  de  los  diarios.  Tal  vez  su  libro  inspire  el  deseo 
de  hacer  esludios  especiales  sobre  los  periódicos  mas  impor- 
tantes y  sobre  sus  redactores,  el  campo  es  vasto  y  ofrece 
inagotable  riqueza. 

Al  terminar  manifestándole  mi  opinión  sobre  su  libro, 
(omo  usted  ha  tenido  la  deferencia  de  pedírmela,  no  puedo 
menos  de  felicitarlo  por  la  contracción  que  revela  su  laborío^ 
so  trabajo,  que  espero  dé  usted  á  luz  cuanto  antes. 

Soy  de  usted  muy  átenlo  servidor. 

Vicente  G.  Quesada. 
V. 
Señor  don  Antonio  Zinny— Presente. 

Eslimodo  oniigo.     Como  recopWador  de  papeles  y  obje- 


605  BIBLIOGRAFÍA. 

tos  americanos,  he  sido  agradablemente  sorprendido  al  re- 
correr su  trabajo  sobre  «Bibliografía  Periodística «  del  Rio  de 
la  Plata  y  Repúblicas  adyacentes,  desde  el  principio  de  este  si- 
glo hasta  la  batalla  de  Caseros  en  18o2. 

Jamás  pensé  hubiera  realizado  tan  pronto  el  proyecto 
que  me  comunicó  al  embarcarse  para  Corrientes  á  fines  de 
mayo  de  18G5 — pues  sinembargg  de  que  conocia  su  mucha 
contracción  como  educacionista  desde  que  llegó  á  esta  ciu- 
dad en  el  mes  de  abril  de  184.2— creia  obra  romana  llevar  á 
cabosu  propósito,  por  líisdiQcultades  que  forzosamente  ten- 
dría que  vencer,  como  es  fácil  suponer,  si  se  atiende  á  la 
dispersión  de  los  elementos  que  debian  servirle  de  andamio 
para  la  construcción  de  su  obra. 

Empero,  con  la  cooperación  de  \o¿  que  sacrifican  tiempo 
y  dinero  en  salvar  de  la  destrucción  documentos,  que  son 
contados  los  que  saben  apreciar  y  los  mas  miran  con  indife- 
rencia—todo  se  ha  superado,  y  cabe  á  un  hijo  de  la  antigua 
Calpe  la  envidiable  gloria  de  suministrar  á  los  coleccionistas 
presentes  y  futuros  de  estos  paises,  la  llave  maestra,  para  el 
mejor  éxito  de  sus  fatigosas  investigaciones — beneficio  que 
redundará  mas  inmediatamente  en  bien  de  mi  patria,  cuya 
historia  está  aun  por  escribirse. 

Si  su  trabajo,  abrazando  una  época  tan  estensa  y  tem- 
pestuosa, essuceptible  de  algunos  errores  que  usted  como  lo 
presumo,  irá  salvando  por  medio  de  suplementos— uo^or  e<?o 
es  menos  meritorio,  por  la  proligidad  benedictina  con  que  ha 
sido  desempeñado  y  las  notasque  lo  enriquecen. 

Reciba  pues,  mis  calorosas  felicitaciones,  por  el  impor- 
tante continjente  que  lleva  á  las  letras  argentinas,  y  también 
mi  agradecimiento  por  el  honor  que  ha  querido  dispensar- 


606  LA    REVISTA   DE  BUENOS   AIRES 

me  sujetando  aquel  á  la  humilde  opinión  de  su  afmo.  ami- 
go y  S.  S. 

Ángel  J,  Carranza. 
Casa  de  V.,  Suipacha  3/i9— Mayo  1.  ®  de  1866. 

VI. 

Al  terminar  ^sta  Introducción,  ruego  á  los  eruditos  se 
dignen  hacerme  conocer  los  errores  ú  omisiones  que  obser- 
varen en  mi  libro.  Sus  nombres  serán  mencionados  en  las 
rectificaciones  del  suplemento  con  que  concluirá  la  1  ^  época 
de  la  «Bibliografía  periodística  de  Buenos  Aires. » 

A.    ZlISNY. 


BIBLIOGRAFÍA  DE  LA  PRIMERA  IMPRENTA  DE  BUENOS 

AIRES 

Desde  su  fuadacion  hasta  el  afio  1810  inclusive 
ó 

Catálogo  de  las  producciones  de  la  imprenta  de  Niños  Expó' 
sitos,  con  observaciones  y  noticias  curiosas, 

DESDE  EL  AÑO   i  781    HASTA    1810, 

PrcGcdlda  de  una  biografía  del  virey  don  Juan  José  de  Vértiz  y  de  una 

disertación  sobre  el  orijen  del  arle  de  imprimir  en  América 

y  especialmente  en  el  Rio  de  la  Plata. 

(Continuación.)  (1) 
(52pág.  ín8.' 

123.  Trisagio  para  venerar  á  la  muy  Augusta  y 
Santa  Trinidad  compuesto  por  el  R.  P.  Fr.  Eugenio  de 
ía  Santísima  Trinidad.  Con  el  superior  permiso.  Reim- 

1.    Véase  la  pajina  A33 


608  Li    UfcvisTA   DE   BUE.VÍiS   AÍRES- 

pres3  en  Buenos  Aires.     En  la  Real  imprenta  de  Ni- 
ños Expósitos.     Año  1805. 

(32pág.in8.") 

Keimpresioii  exacta  del  que  se  publicó  por  la  primera 
vez  en  esta  imprenta  el  añi>  1781. 

124.  Declaración  general  de  las  personas  que 
pertenecen  h  la  jurisdicción  eclesiástica  castrense,  y 
de  los  privilegios  que  respectivamente  deben  gozar; 
hecha  en  virtud  de  los  Breves  Apostólicos  por  el  Exrao. 
señor  Cardenal  de  Sentmairat,  Patriarca  de  las  Indias, 
Vicario  general  de  los  Reales  Ejércitos  y  Armadas,  y 
aprobada  por  S.  M.  en  Real  orden  de  10  de  julio  de 
180i.  Reimpreso  en  Buenos  Aires  en  la  Real  impren- 
ta de  Niños  Expósitos.     Año  de  1805. 

(16  pág.in¿i.°) 

125.  Devoto  ejercicio  del  Patriarca  San  Joseph 
para  todos  los  dias  diez  y  nueve  de  cada  mes. 

Con  las  licencias  necesarias.     Buenos  Aires  en  la 
Real  imprenta  de  los  Niños  Expósitos.     Año  de  1805. 
(30  págs.  ¡n8.®) 

En  el  prólogo  de  este  librilo  impreso  con  tipo  grande  y 
bien  claro,  se  lee  lo  siguiente:  uDice  el  P.  Boluirsde  la  Com- 
pania  de  Jesús:  (Las  cosas  que  son  imposibles,  según  el  curso 
ordinario  de  la  Divina  Providencia,  por  la  intercesión  del  Se- 
ñor San  Joseph  se  consiguen.» 

En  el  mismo  prólogo  leemos  lo  siguiente  acerca  del  nú- 
mero tan  encomiado  por  el  sabio  autor  de  las  Partidas  «El 
número  siete  es  número  plausible  en  la  gracia,  en  la  natura- 
leza y  en  el  arte,  en  el  cielo  y  en  la  tierra,  en  los  ángeles,  y 


PRIMER4  IMPIVENTA.  609 

en  los  hombres  y  aun  en   el  mismo  Dios.     Este  número  es 
peculiar  del  señor  San  Jí)séph,  porque  en  él  se  comprenden 
sus  principales  misterios,  siete  de  dolor  y  siete  de  gozo  •  •  • .  » 
Para  el   caso  en  que  los  devotos  quisiesen  cantar  estos 
gozos-dolores,  seencueiitran  desde  la  pág.  25  unas  cuartetas 
eiidecasilabas    hechas  por  poeta  de  poco  oido  como  lo  de- 
muestra la  primera  que  es  al  pie  déla  letra  asi: 
Excesiva  Joseph  es  tu  amargura 
Viendo  preñada  la  que  veneras  pura 
jMas  es  mayor  tu  gozo  al  ver  que  encierra 
Su  vientre  al  que  no  cabe  en  cielo  y  tierra. 

1806. 

126.  A  la  reconquista  de  la  capital  de  Bueno  . 
Aires  por  las  tropas  de  mar  y  tierra,  á  las  órdenes  del 
capitán  de  Navio,  don  Santiago  Liniers,  el  12  de 
agosto  de  1806.  A¿  fin:  con  las  licencias  necesarias. 
Buenos  Aires:  En  la  imprenta  de  Niños  Expósitos. 
Añc  1806. 

(3págs  in  /i.®) 

Es  la  primera  edición  de  la  oda  que  se  halla  co2i  este 
mismo  titulo  [en  la  colección  de  los  «Cantos»  de  Prego  de 
Oliver.     fVéase  el  N''  i9o  de  esfa  bibliografía.)  (1) 

(Ij  La  biblioteca  del  periódico  publicado  en  Montevideo  con  el  tílulo 
«'Comercio  del  Piala,"  dio  á  luz  «na  compilación  de  documentos  relativos 
á  sucesos  del  üio  de  la  Plata  desde  1806,"  bajo  la  dirección  de  los  señores 
doctoras  don  Valentín  Alsina  y  don  Vicente  F.  López.  Esta  ccmpilacion 
corre  en  un  volumen  de  706  págs.  in  h-  *  de  dos  columnas— Montevideo 
1851,  y  puede  consultarse  con  provecho  para  informarse  de  los  aconteci- 
mientos que  se  relacionan  con  las  invasiones  inglesas. 
La  obra  esta  dividida  en  tres  parles  a  saber: 


LA   REVISTA   DE  BUENOS  AIRES.  610 

127.  Método  fácil  de  evoluciones,  y  fuegos  en 
que  deben  instruirse  los  Tercios  Voluntarios  de  infan- 
teria,  destinado  á  la  defensa  de  la  capital  de  Buenos 
Aires,  sin  embargo  de  lo  prevenido  por  ordenanza, 
con  respecto  á  la  escasez  de  estas,  y  circunstanciis  de 
estos  cuerpos,  dispuesto  por  el  Mayor  General  de  in- 
fantería con  acuerdo  de  los  SS,  Comandantes  de 
aquellos,  y  aprobación  del  Señor  Comandante  Gene- 
ral don  Santiago  Liniers, 

8  págs.   ÍQ    ¿I.®  Sin  lugar  de  impresión   ni  designación  de  la  imprenta 

El  Mayor  General  que  firina  este  Método,  es  don  Cesar 
Balbiani;  octubre  de  180G. 

128.  El  comandante  general  de  la  expedición 
destinada  á  la  reconquista  de  Buenos  Aires,  da  parte 
de  las  particularidades  aeaecidas  en  este  glorioso  su- 
ceso de  las  armas  de  S.  M. 

(15  págs,  in  U»  "^  sin  indicación  de  imprenta  ni  del  año  de  la  impresión.) 

Es  una  nota  firmada  |)or  don  Santiago  Liniers,  en  Bue- 
nos Aires  á  10  de  agosto  de  1806,  dirigida  al  Exmo.  Señor 
Principe  de  la  Paz,  Generalísimo  de  los  Reales  Ejércitos  y 
Armada.  La  última  página  contiene  un  estado  Je  la  artille- 
ria  y  armamentos  tomados  á  los  ingleses. 

1.  ®  La  conquista  ú  ocupación  acaecida  el  27  de  jimio  de  1806  has- 
la  el  12  de  agosto  de  esc  año,  esclusive. 

2.  ®  La  reconquista  oi)lcn¡da  en    aquel  dia   hasta  fines  de  junio  de 
1807. 

3.  Segunda  invasión  ó  si  a  la  Defensa  obrada  el  5  de  julio  siguiente 
con  todo  loque  se^ siguió  hasta  un  añodespui?s. 


PRIMERA  IMPRENTA.  6H 

129.  A  la  gloriosa  memoria  del  Teniente  de 
fragata  don  Agustin  Abren,  muerto  de  resultas  de 
las  heridas,  que  recibió  en  la  acción  del  campo  de 
Maldonado  con  los  ingleses  el  dia  7  de  noviembre  de 
1806.  Su  amigo  don  Joseph  Prego  de  Oliver.  AI 
fin  — Con  superior  permiso.  Buenos  Aires:  en  la  Real 
imprenta  de  Niños  Expósitos.     Año  1806. 

(/l  jyágs,  in  h.  ®  sin  foliatura,) 

Primera  edición.  La  2.  ^  se  hizo  en  1808  formando 
parte  de  los  «Cantos»  del  autor. — véase  elN.*  d95  de  esta  bi- 
bliografía. 

130.  Proclama  del  ilustrísimo  señor  don  Rafael, 
obispo  de  Epifanía,  a  los  Vlreynatos  de  Lima,  Buenos 
Aires,  y  Presidencia  de  Chile- 

{IxpagSt  in  Zi.®  sin  foliatura'^  sin  lugar   de  impresión,) 
Fechada  en  Rio  Grande  á  i25  de  diciembre  de  1806. 

131.  Exmo.  Señor.  Al  fin:  Exmo  Señor  Prin  - 
cipe  de  la  Paz,  Generalísimo  de  los  Reales  Exércitos  y 
Armadas. 

(8  págS'  in  ti,  ® ) 

Es  el  parte  detallado  de  los  sucesos  de  la  reconquista. 
La  pérdida  de  hombres  en  esta  acción  es,  según  el  General,  de 
200,  por  haber  muerto  la  mayor  parte  de  los  heridos.  Ase- 
gura el  mismo  que  mas  de  doscientos  mil  pesos  han  sido  gas- 
lados  por  el  cabildo  para  hacer  frente  á  las  exigencias  de  ia 
reconquista.  La  fecha  de  este  parte  es  de  11  de  octubre  de 
1806  y  se  refiere  á  otro  de  16  del  mes  próximo  pasado. 

132.  Sermón  de  acción  de  gracias,  que  con  el 


LA    REVISTA    DE   BCENOS  AlBES.  Glá 

plaus¡l)le  luolivo  de  la  restauración  déla  Ciudad  y 
Plaza  de  Buenos  Aires,  Capital  del  Virreynato  del  Rio 
de  la  Piala,  por  las  Armas  Españolas,  de  que  se  reci- 
bió noticia  con  Estraordinario  en  esta  Ciudad  de  la  Pia- 
la, en  dos  de  Setiembre:  dixo  en  la  Santa  iglesia  Me- 
tropolitana de  Charcas  el  dia  cuatro  del  mismo  en  la 
Solemne  misa  que  se  celebró  con  asistencia  de  la  Real 
Audiencia,  Cabildos,  Religiones  y  numeroso  Pueblo, 
el  doctor  don  Matias  Terrazas,  Dignidad  de  Tesorero 
de  la  misma  Metropolitana,  destinado  el  dia  antes  pa- 
ra este  objeto  por  el  muy  venerable  Dean,  y  Cabildo 
Sede  vacante  de  dicha  Sta.  Iglesia.  Con  permiso  de 
los  superiores.  En  la  Real  Imprento  de  Niños  Expó- 
sitos.    Año  de  MDCCCVI. 

(3A  páginas  U  ") 

Este  Sermón  está  dedicado  por  el  autor  al  muy  ilustre 
Cabildo,  Justicia  y  Uegiraiento  de  la  Ciudad  de  Buenos  Aires. 

En  la  «Advertencia  Preliminar,»  que  comprende  desde 
la  pág.  7  hasta  lo  12,  se  dice  que  la  noticia  de  haberse  apo- 
derado de  la  ciudad  de  Buenos  Aires  las  armas  inglesas,  lle- 
gó por  un  extraordinario  el  dia  22  de  julio,  es  decir  25  dias 
después  de  aquel  acontecimiento,  á  la  ciudad  de  la  Plata.  La 
misma  Advertencia,  reflere  fc  impresión  que  causo  tan  infe- 
liz nuevo,  las  medidasque  en  consecuencia  tomóel  Presidente 
déla  Real  Audiencia  don  Ramón  Garcia  de  L«ion  y  Pizarro. 
Cuenta  también,  que  estando  este  gefe  á  estramums  de  aque- 
lla ciudad  á  las  cinco  de  la  tarde  del  2  de  septiembre,  oyó  una 
corneta  que  anunciaba  un  correo.  Salióle  al  encuentro  y 
>e  halló  con  un  estoaordinario  que  traia  en  lamunoMUiu 
bandera  encamada  v  con  la  caballeria  llena  de  cascabeles 


PRIMERA  IMPRENTA.  615 

por  indicio  de  las  buenas  nuevas»   que  consistían  en  la  glo- 
riosa reconquista  de  Buenos  Aires. 

El  editor  de  la  «colección  de  arengas  en  el  íoro,  y  es- 
critos del  doctor  don  Mariano  Moreno,»  dá  en  el  Pr(?/'acío, 
algunas  noticias  sobre  la  persona  del  doctor  Terrazas,  con 
motivo  de  la  generosa  hospitalidad  que  dispensó  a!  primer 
secretario  de  la  Junta  de  1810,  cuando  este  completaba  sus 
estudios  en  la  Universidad  de  Charcas.  Era  Terrazas,  dice 
el  mencionado  editor,  de  carácter  grave»  de  juicio  sano,  de 
una  rara  prudencia  y  de  una' consumada  habilidad  en  los  ne- 
gocios, y  se  distinguía  en  las  letras  por  el  ardor  y  el  gusto  con 
que  las  cultivaba  •  •  •  •  Aunque  nacido  en  Cochabaiiiba,  amaba 
de  preferencia  á  los  hijos  de  Buenos  Aires  por  encontrar  en 
estos  la  nobleza  y  lealtad  de  sentimientos  que  no  se  hallan 
por  lo  común  en  los  naturales  del  Perú  ••  ••  Habia  acopiado 
con  esmero  una  biblioteca  que  contenia  los  mejores  autores 
en  religión,  en  ciencias,  en  literatura;  y  á  mas  las  obras 
de  política  y  de  filosofía  que  la  Inquisición  prohibía  con 
inexorable  rigor.  En  esta  biblioteca  fué  en  donde  el  doctor 
Moreno  enriqueció  en  gran  parte,  el  caudal  de  conocimien- 
tos modernns  que  derramó  en  sus  escritos  antes  y  d<^spues 
delí  revolución,  vulgarizándolas  mejores  doctrinas  sobre 
punios  de  goiderno  y  de  economía- j)t>líticp.  El  doctor  Tr^r- 
razas  falb^ció  anciano  des[)ues  del  año  1825. 

133.  Sermón  predica-Jo  en  la  iglesia  de_  Predica- 
dores  de  Buenos  Aires,  en  a  solemnisiaia  acción  de 
gracias,  que  con  asistencia  de  la  Pi'eal  Audiencia, 
señor  Obispo,  Ilustre  Cabildo,  Prelados  Regulares  y 
Pieal  Colegio  de  San  Garios,  consagró  á  Maria  Santísi- 
ma del  Rosario,  el  Señor  Capitán   de  navio  don  San- 

59 


6f4  M    REVISTA    DE    BUEI^OS   AIRES. 

liago  Liniers  y  Bremont  por  haber  reconquislada  b;?- 
xo  su  patrocinio  i  dicba  ciudad,  el  doce  de  a^'oslo  de 
mil  ochocientos  seis.  Con  permiso  de  los  Superiores, 
Buenos  Aires.  Kn  la  Real  imprenta  de  Niños  Expó- 
sitos.    Año  de  1806. 

(36  págs.  í»  /í.®) 

Este  sena  >n  fué  pronuncia  Jo  el  día  2Í  dt;  agosto  per  el 
R.  P.  ex-regente  fr.  Joseplí  Igjiacío  Grel  i,  de  la  orden  de 
Santo  Di>inlngo.  No  se  dio  á  la  prensa  hasta  fines  de  di- 
ciembre, á  causa  de  la  iiiodeslía  del  orador  que  se  negaba  á 
Ccíder  en  este  punto  á  las  instanci )s  de  Liniers  y  «Ha  reite- 
rada suplica  de  muchos  de  Io>  distinguidos  ciu  laJanos  de  es- 
ta ciudad»»  cono  se  Irje  en  la  Ádoerlencia  al  íecíor. 

131.     Viaje  apostólico  de  nuestro   Santísimo  Pa- 
dre Pío  Vil,  á  Fraijcia:     Que  á  solicitud  del  Empsra- 
dor  Ndpoleon,  y  p^r  el   bien  de  la  Religión  Gitólicci  y 
salud  espiritual  de  aquel   populoso  imperio,  empren- 
dió Su  Santidad  el   2  de    noviembre  del  año  pasado  de 
1804,  y  concluyó  el  16  de  mayo  de  1805.     Inserían- 
se los  discursos  del  soberano  Pontífice  al  Sjcro  Cole- 
gio de  Cardenales  de   la  S.  R.  I.,  relativos  al  mismo 
nsunto;  y  se  dh  una    idea  suscinta  de  los    principales 
sucesos  y  copiosos  frutos  de  tan  glorioso  é  importan- 
te Viaje.     Con   las  licencias  necesarias.     Buenos  Ai- 
res,    En   la   Reo!  Imprenta    de  los  Niños  Expósitos. 
Año  de  1800. 

(G2  pAgs.  in  U'  ® 
Es  una  colección  de  piezas  y  frugmontos  extractados  de 
of  periódicos  euro^Míoiícoa  los  discursos  deSuSunliJai  Ira- 


PMMSRA    IMPRENTA.  6Io 

ducidos  del  latin.  Parece  que  esta  colección  fué  hecha  en 
Buenos  Aires.  La  introducción  colocada  al  frente  de  este 
opúsculo,  considera  el  viaje  del  Pontiflee  á  Paris  como  un 
acontecimienio  grande  y  estraordinario  y  como  la  mas  per- 
fecta reunión  del  sacerdocio  y  del  imperio:  ^  acontecí  mié  oto 
interesante  que  debe  exitar  la  gratitud  y  el  júbilo  de  todos 
los  que  aman  el  bien  de  la  religión»  la  salud  espiritual  de  los 
hombres  y  el  sosiego,  felicidad  y  orden  de  aquella  nación 
la  Francia)  y  de  cuantas  la  rodean.» 

Referiremos  aqui,  por  lo  que  se  toca  con  la  tipografla, 
un  hecho  curioso  que  encontramos  consignado  en  los  docu- 
mentos de  esta  colección.  Los  establecimientos  públicos  de 
Paris,  se  apresuraron,  como  era  natural,  á  abrir  sus  puer- 
tas para  recibir  aquel  huésped  ilustre,  y  entre  ellos  no  se 
quedó  atrás  la  imprenta  Real  de  Francia,  cuyo  director  reci- 
bió al  Santo  huésped  con  un  discurso  latino  alusivo  al  insig- 
ne favor  que  con  semejante  visita  recibía  aquel  estableci- 
miento. En  seguida  trabajaron  todas  las  prensas,  produ- 
ciendo entre  otras  mil  obras  tipográficas,  algunos  grabados, 
especialmente  el  retrato  del  mismo  Pió  VIL  Kn  cada  una  di 
la«  ciento  cincuenta  prensas  puestas  en  movimiento,  se  im- 
primieron otros  tantos  ejemplares  de  la  oración  dominical 
en  diversos  idiomas  vivos  y  muertos.  De  manera  que  el 
Padrenuestro  apareció  reproduciído  en  6¡lengHas  asiáticas, 
75  europeas,  14  africanas  y  19  de  los  indijenas  de  Amé- 
rica. 

135.  Razonamiento  hecho  por  diez  caciques  de 
los  Pampas  de  Buenos  Aires  al  M.  L  Cabildo  de  esta 
ciudad,  ti  quien  se  presentaron  el  dia  20  de  diciembre 
de  este  año  de  1806,  perorando  por  si  y  á  nombre  de 


CAC)  LA  HEVISTA    l)E   BUENOS   AIRF.S. 

Oíros  seis  caciques  inmediatos  suyos:  y  Respuesta  de 
dicho  M.   1.  Cabildo. 

Con  superior    permiso.    Buenos  Aires  en  la  im- 
prenta Real  de  Niños  Expósitos-Año  180G. 
( h  pags.  in  Zi.  ®  ) 

Eslüs  eaciques  felicitaron  a  I(>s**Podres  de  la  Patria' 
por  haber  cebado  de  casa  á  esos  colorados  (los  ingleses)  y  les 
ofrecieron  20,í  00  subditos  áe  guerra  con  cinco  caballos  cada 
nno,  armas  de  otros  tantos  si  fuese  necesario,  para  la  defen- 
sa del  pais.  Se  mostraron  también  muy  agradecidos  al  Ca- 
bildo por  la  libertad  de  comercio  que  les  permitía. 

Estos  actos  diplomáticos  de  los  indios  eran  frecuentes  por 
aquellos  tiempos.  Los  primeros  gobiernos  patrios  recibie- 
ron iguales  demostraciones  de  la  fraternidad  interesada  de 
los  caciques,  y  en  la  Gaceta  N.  ®  70,  correspondiente  a)  diez 
de  octubre  de  1811,  puede  leerse  una  magnífica  arenga  que  el 
Presidente  de  la  Junta  dirijió  al  cacique  Quinteleau  y  á  su 
* 'numeroso  cortejo,"  en  una  recepción  solemiKv  — 

136.  El  Publicista  de  Buenos  Aires  a,  .,.//  u(j/<c- 
ntJ  Beresford.  Con  licencia  de  los  superiores.  En 
la  Real  imprenta  de  los  Niños  Expósitos — Año  1806. 

( li  pñgs.  fo).  ) 

137.  Oficio  que  el  señor  don  Santiago  Liniers  y 
Bremonl^  General  en  Gefo  de  las  tropas  victoriosas 
(11  la  reconquista  de  Buenos  Aires,  dirijió  al  Mayor 
General  ingles  don  G  jülermo  Carr  Beresford,  después 
de  verificadn  dicha  reconquista. 

.     .  {U    pág.  ful. ) 

Eslá  fechado  á  50  kW  qgíisto  18i  G.  No  indica  lii  im- 
prento. 


I'RIMCRA  IMPRENTi.  617 

Año  1807. 
138.     Razón  de  las  pensiones  vitalicias  que  el  M. 
í.  G.  de  la  ciudad  de  Buenos  Aires  ha  asignado  a   las 
viudas,  huérfanos^  padres  ó  hermanos  de  los  que  falle- 
cieron asi  en  la  reconquista  de  esta  capital  verificada  el 
12  de  agosto  de  1806,  del  poder  del  Mayor  General  Gui- 
llermo Garr  Beresfí.rd  que  por  desgracia  la  habia  sub- 
yugado el  27de  junio  dd  mismo,  como  en  las  gloriosas 
acciones  del  2  al  5  de  julio  del  presente  año,  en  quecon- 
tribuyeron  á  la  total  derrota  del  ejército  inglés,   com- 
puesto de  masdeohce  milhombres  de  linea,  que  volvió 
á  invadirla  al  mando  del  Teniente  General  John  White- 
lock  obligándosele  á  este  á  pasar  por  la  vergonzosa  capi- 
tulación de  evacuar,  como  lo  hizo,  las  plazas  de  Mon- 
tevideo, Maldonado,  Colonia  del  Sacramento,  y  ambas 
costas  del  Rio  de  la  Plata;   con  espresion  de  los  escla- 
vos  mutilados,    cuyo  valor  satisfizo  el  Gubildo  y  que 
también  disfrutm  de  pensión  anual,  y  de  todas  aque- 
llas eventuales  con  que  en  igual  forma  se  halla  grava- 
do para  proporcionar  la  mejor  defensa  de  estos  domi- 
nios; advirtiéndose  que  por  las  gravísimas  atenciones 
que  en  el  dia  cercan  al  mismo  cuerpo,  no  puede  por 
ahora  dar  ai  público  una    relación  circunstanciada  de 
as  inmensas  erogaciones  que  para  el  mismo  objeto 
ha  sufrido,  y  la  verificará  á   la   mayor  brevedad  po- 
sible. 

( U  pags.  foU — sin  numeración  ni  indicación  de  la  imprenta,  ) 

El  resumen  general,  qtie  se  halla  al  íin,  con  la  fecha  de  22 
de  diciembre  de  1807,  es  como  sigue: 


618  Li   REVISTA   DE   BUENOS   AIRES. 

Pensiones    anuales. 

Viudedades,  inválidos  y  dotes 22,290 

ArtilleriadelM.  I.  Cabildo 77,028 

Real  Marina...' 53,085  4*/» 

Total 152,401  4'/4 

La  mayor  do  estas  pensiones  era  la  asignada  á  la  viuda 
de  don  Diego  Alvarez  Barañaga,  de  500  pesos  anuales. 

139.  Al  Señor  don  Santiago  Liniers,  Brigadier 
de  la  Real  Armada,  y  Capitán  General  de  las  Provincias 
del  Rio  de  la  Pialo,  por  la  gloriosa  defensa  de  la  Capi- 
tal de  Buenos  Aires,  atacada  de  diez  mil  ingleses  el  5  de 
julio  de  1807.  Don  José  Prego  de  Oiiver.  Oda,  Ai 
fin:  Con  Superior  permiso.  En  Buenos  Aires:  En  la 
Real  imprenta  de  Niños  Expósitos:  año  de  1807. 

{k  págns.  in  4.  ° ) 
Primera  edición  de  esta  composición,  reproducida  en 
los  «Cantos  á  las  acciones  de  guerra»  etc.  etc.  Prego  de  Oii- 
ver.    fVéase  el  número  123  de  esta  bibliografía.) 

140.  Habiendo  el  Capitán  General  recibido  por 
el  Correo  de  Chile  estos  rasgos  de  patriotismo,  cree 
de  8n  deber  hacerlos  circular  como  una  corta  demos- 
tración del  agradecimiento  que  le  merece  este  obse- 
quio á  los  ¡lustres  defensores  de  Buenos  Ayres.  Ai 
fin:  Con  licencia.  Buenos  Aires:  En  la  Real  Impren- 
ta de  los  Wiños    Expósitos.     Año  Í807. 

(7  pág.  \ü  lx°  sin  foliatura.) 
Estos  «Rafigos  patrióticos)  so  componen  de  on  oficio hk 


PRIMERA  IMPRENTA.  619 

Liniers  firmado  por  cuatro  caballeros  de  Santiago  de  Chile, 
dándole  cuenta  de  las  exequias  que  se  habian  hecho  en  aque- 
lla ciudad  á  la  memoria  de  los  valientes  que  espiraron  en 
Buenos  Aires  por  su  defensa  contra  los  ingleses,  de  una  «Bre- 
ve descripción»  de  esas  exequias,  y  de  una  alocncion  á  las 
señoras  de  Buenos  Aires- 

141.  Razón  de  los  donativos  que  en  virtud  del 
oficio  circular  del  M.  I.  G.  de  «sta  capital  de  27  de 
enero  del  presente  año,)  se  le  han  dirigido  hasta  el 
día,  de  las  Provincias  delJReyno,  é  introducido  en  sus 
fondos  para  el  socorro  de  viudas,  huérfanos,  inváli- 
dos y  otras  graves  erogacion-es  que  le  causan  la  pre- 
sente guerra  contra  la  nación  Británica:  cuyos  dona- 
tivos se  manifiestan  al  público  para  satisfacción  de  los 
contribuyentes,  y  noticia  también  de  la  lealtad  y  no- 
ble entusiasmo  con  que  aquellos  fieles  y  generosos 
habitantes  han  contribuido  con  sus  intereses  á  la  de- 
fensa de  esta  capital,  y  conservación  áe  la  suave  do- 
minación del  mejor  de  los  Monarcas  en  todo  este  vas- 
to continente. 

(26  págs.  in  A.  ®)  sin  íecha  y  sin  indicación  de  ia  imprenta, 

Rldonativo  de  las  Provincias  del  Vireynato  as- 
cendió á  la  suma  de S  80,142 

El  de  las  señoras  de  Chile >.  {),495 

ti  donativo  general  de  los  vecinos  de  Chile  •  •  »»  7,743 

El  de  la  ciudad  de  la  Plata »  o,000 

El  del  clero  déla  Paz-..  - -  .-••  ;;  7,96G 

EJ donativo  de  Oruro - *  ....  „  á,028 

Total....      112,576 


6Í0  LA  AEViSTá  DE  BCExNOS  ilRES. 

A  estas  cdiitidaJes  üabria  qiie  agregar  el  ünporie  del  do- 
nalivude  la  ciudml  ycaiupaua  de  Buenos  Aires,  cuya  relación 
se  publicó  líunbien  en  4  págs.  co¿i  elsiguiente  titulo. 

Relación  de  las  cantidades  ofrecidas  y  cobradas 
por  el  M.  I.  nabilílo  de  esta  Capital,  de  los  vecinos  de 
ella  que  subscribieron  en  la  Proclama  de  23  de  sep- 
tiembre de  1806,  y  otros  que  lo  hicieron  por  separado 
para  ayuda  del  vestuario  y  sueldo  que  se  paga  por  el 
mismo  Cabildo  al  cuerpo  de  arlilleria  de  la  ciudad, 
compuesto  de  siete  compañías  de  á  65  hombres  cada 
una,  con  sus  respectivos  cabos  y  sargentos,  Plana  Ma- 
yor y  demás  oficialidad  correspondiente,  que  se  hallao 
acuarteladas  y  en  actual  servicio  desde  primero  de 
octubre  de  1806. 

Lit  suma  de  esla  suscripción  asoitMide  á  la  cantidad  de 
17444  pesos 'recolectada  hasta  flnes  de  diciembre  de  1807. 

142.  Relación  circunstanciada  de  los  premios 
de  libertad  que  ha  concedido  el  M.  1.  C  de  la  capital 
de  Buenos  Aires  á  la  esclavatura  de  ella,  por  el  mérito 
que  contrdjo  en  su  defensa  el  dia  5  de  julio  del  pre- 
sente año  de  1807,  en  que  va  incluido  el  orden  que  ha 
observado  para  su  distribución,  y  la  noticia  de  los  que 
dispensó  el  señor  gobernador  y  capitán  general  ci 
nombre  de  S.  M,  (que  Dios  guarde:)  y  de  los  que  si- 
guiendo estas  nobles  ideas,  franquearon  los  cuerpos 
voluntarios,  y  particulares  que  en  ella  se  expresan. 
Al  fin:  Con  licencia.  Buenos  Aires.  En  la  Real  im- 
prenta de  los  Niños  Expósitos.     Año  de  1807. 


PRIMERA  IMPRENTA.  6:21 

(12  págs.  in  4.  * ) 

El  Cabildo,  en  acuerdo  de  lo  de  octubre  de  1807,  con- 
vino en  dar  libertad  por  sorteo  á  veinticinco  esclavos  de  los 
que  acreditasen  con  dacumentos  haber  ocupádose  en  defensa 
de  la  patria  en  los  dias  del  ataque  de  julio  de  aquel  mismo 
aíio,  verificado  por  las  tropas  inglesas.  Esta  idea,  aceptada 
por  el  gobernador  y  capitán  general  se  realizó  á  las  cuatro  de 
la  tarde  del  dia  1^2  de  noviembre,  cumple  años  del  soberano 
español,  con  el  ceremonial  siguiente  que  copiamos  de  la  a  Re- 
lación circunstanciada-»  «Dispuso  el* Cabildo  en  la  calzada 
frente  á  sus  casas  capitulares  y  bajo  de  sus  balcones,  un  ta- 
blado de  una  y  cuarta  varas  de  elevación,  9  de  frente  y  5  de 
fondo,  circundado  de  balaustrada,  sin  mas  ingreso  que  uno 
por  bajo  de  los  arcos  del  edificio  principal  á  la  izquierda  del 
tablado.  Este  se  adornó  coa  toda  la  decencia  que  exigían 
las  circunstancias  del  acto  y  solemnidad  del  dia:  tal  como  el 
revestimiento  exterior  desde  el  piso  en  que  terminaba  el  ba- 
laustre hasta  la  calzada,  alfombras  en  toda  su  estension,  el 
docel  en  el  fondo  en  que  se  colocaron  los  retratos  de  nues- 
tros augustos  soberanos,  su  correspondiente  sitial,  cojines, 
rica  sillería  y  sofás  en  el  fondo  y  costados.  Sobre  el  balaus- 
tre que  miraba  á  la  plaza,  y  en  cada  una  de  sus  estremidades 
se  colocó  una  especie  de  barrilete  que  teniendo  su  movimien- 
to de  rotación  sobre  sus  ejes,  situados  sobre  pequeños  pedes- 
tales, servia  aquel  para  hacer  girar  en  torno  las  bolillas  que 
contenían,  comprehension  de  las  cédulas  en  que  estaban  es- 
critos los  nombres  de  los  que  entraban  al  sorteo,  y  el  núme- 
ro de  premios  concedidos,  interpolados  eoü  las  cédulas 
blancas  que  componían  otro  igual  á  aquel. 

«Para  hacer  mas  m^igestuoso  el  acto,  igualmente  que 
para  evitar  los  desórdenes,  se  pidió  á  la  plaza  el  competente 


G22  LA  REVISTA  DE  BUENOS  AIRES. 

número  de  tropos  de  infanteria  y  caballería  de  los  cuerpos 
voluntarios.  Efectivamente,  concurrieron  piquetes  de  infan- 
tería de  los  tercios  de  Patricios,  Miñones,  Arribeños,  Par- 
dosy  Negros,  con  sus  respectivas  banderas:  formaron  un  cua- 
drilongo con  mas  ancho  que  el  que  presentaba  el  tablado  y 
toda  la  estension  que  admilia  su  fuerza  hacia  la  Recoba,  de- 
jando en  su  centro  un  espacio  desembarazado  de  gente,  y  el 
terreno  competente  para  la  colocación  de  agraciados  entre 
aquella  formación  y  el  tablado.  A  la  espalda  de  aquel  cua- 
drílongo  de  infanteria  formaban  otro  los  piquetes  de  los  es- 
cuadrones i."  y  2.**  de  Húsares  y  toda  la  escolta  del  señur 
capitán  general  con  vista  al  centro,  dejando  entre  una  y  otra 
formación  una  calle  que  circula  el  cuadro  central.  Era  in- 
menso y  lucidísimo  el  concurso  de  gentes  que  ocupaban  los 
balcones  de  las  casas  capitulares,  azotea  de  la  Recoba  y  pla- 
za. Presentaba  aquel  aparato,  tropa,  espectadores  y  concur- 
rentes al  sorteo  elmas  vistoso  golpe  de  vista  que  puede  ima- 
ginarse; contribuyendo  á  hacer  mas  agradable  el  es4Jectá- 
culo  los  coros  de  música,  que  colocados  en  el  frente  del  ta- 
blado, tocaban  alternativamente  con  las  délas  tropas.» 

El  total  de  los  esclavos  sorteados  fué  de  70,  contando 
con  los  30  del  Cabildo.  El  general  á  nombre  del  Rey  con- 
tribuyó al  sorteo  de  25  y  los  cuerpos  militares  siguieron  el 
buen  ejemplo  hasta  completar  el  dicho  total  de  setenta  escla- 
vos. 

Fr.  Cayetano  Rodríguez  celebró  este  acto  generoso  con 
una  tierna  composición  poética  que  es  la  correspondiente  al 
N."  162  de  esta  bibliografla. 

143.     Colección  de  lodos  los  papeles  que  con  di- 
ferentes motivos,  con  ocasión  de  'os  varios  -ucesos  do 


PRIMERA  IMPRENTA.       .  625 

as  armas  españolas  ea  las  bandas  meridional  y  sep- 
tentrional del  Rio  de  ^a  Plata,  invadidas  repetidas  veces 
por  las  armas  y  exércitos  ingleses;  publicó  el  Ilustrisi- 
mo  Señor  don  Benito  María  de  Moxo  y  de  Francoli,  Arzo- 
bispo de  la  Plata:  se  inserta  un  discurso  del  señor  Pro- 
visor del  Arzobispado.  Con  licencia.  Buenos  Aires: 
En  la  Real  imprenta  de  los  Niños  Expósitos.  Año  de 
1807. 

(Zi5  págs.    in  Zi  o ) 

Esta  colección  contiene  los  siguientes  escritos: 

Manifiesto  de  un  amante  de  su  Rey,  de  la  patria  y  dek 
verdad,  en  obsequio  de  estos  sagrados  deberes,  para  desva- 
necer las  codiciosas  ideas  de  los  enemigos  que  acsidental- 
mente  han  entrado  en  Buenos  Aires. 

Edicto  espedido  con  motivo  de  la  noticia  de  la  toma  de 
Montevideo  por  las   armas   inglesas. 

A  los  amados  fieles  en  nuestra  ciudad  de  la  Plata. 

Oficio  del  muy  Ilustre  Ayuntamiento  de  Buenos  Aires. 

Contestación. 

Oficio  al  exmo.  señor  don  Santiago  Liniers. 

Oficio  del  exmo.  señor  don  Ramón  Garcia  Pizarro,  Pre- 
sidente de  Charcas. 

Contestación. 

Edicto  espedido  de  resultas  de  la  plausible  noticia  de  la 
derrota  de  las  tropas  inglesas  y  completa  victoria  de  las  arméis 
españolas  en  la  capital  del  Rio  de  la  Plata. 

Carta  á  la  Reverenda  Madre  Priora  y  comunidad  del  Reli- 
gioso Monasterio  de  Santa  Catalina  de  la  ciudad  de  Buenos 
Aires.  [De  esta  carta  hay  una  edición  por  separado  en  opágs^ 
in  4.  '^) 


G24  I.V    REVISTA    DE    mTNOc    Mfirc. 

Di-uHirso  <[iM'  na  Junta  general  del  venerable  clero  de 
la  ciudad  de  la  Plata,  celebrada  en  18  de  agosto  de  4807  para 
abrir  una  suscripción  voluntaría  á  favor  de  las  fain illas  po* 
bres  de  la  Capital  de  Buenos  Aires  que  quedaron  huérfanas 
de  resullas  de  los  sangrientos  combates  en  los  dias  2,  o,  4,  5 
y  6  del  próximo  julio;  pronunció  el  doctor  don  Luis  Marie 
de  3Ioxo  y  de  López,  Provisor  y  Vicario  General  del  Arzo- 
bispado. 

Oficio  al  M.  1.  Ayuntamiento  de  la  Capital  de  Buenos 
Aires. 

Carta  al  seuor  don  Martin  de  Alzaga,  Alcalde  de  primer 
voto  de  la  Capital  de  Buenos  Aires. 

144.  Carta  á  la  Reverenda  Madre  Priora  y  Co- 
munidad del  Relijioso  Monasterio  de  Santa  Catalina  de 
idL  ciudad  de  Buenos  Aires.  Aljin:  con  licencia  de  los 
superiores.     Buenos  Aires.     En   la  Real  imprenta  de 

^    de  los  Niños  Espositos^-Año  de  1807. 

(5  pájs.  iu  ® ) 

Esta  carta  está  firmada  por  el  Arzobispo  de  Charcas,  don 
Benito  Maria  de  Moxo  y  de  Francoli  ú  15  de  agosto  de  i  807. 

145.  Carta  encomiástica  congratulatoria  del  M. 
I,  Cabildo  de  la  M.  N.  y  L.  Villa  de  Oruro  al  M.  I. 
Cabildo  de  Buenos  Aires,  por  la  reciente  gloriosa  de- 
fensa de  esta  capital  contra  el  ejército  inglés,  que  eu 
número  demás  de  10,000  soldados  de  tropas  de  linea 
la  invadió:  v  el  acuerdo  Capitular  celebrado  por  aquel 
mismo  ilustre  cuerpo  sobre  las  públicas  demostracio- 
nes qne  resolvió.  1/ ///I :  con  licencia.  Buenos  Aires.  En 
la  Real  imprenta  de   los  Niños  E.positos — año  1807^ 


PRIMERA    13IPREMÁ. 


625 


(lopag,in¿l,®) 

Al  fin  de  esta  carta  se  encuentra  el  Acuerd(>  del  Cabildo 
de  Oruro,  disponiendo  la  construcción  de  la  lámina  de  plata 
de  Pina  cuyo  reeihimiento  ea  Buenos  Aires  se  describe  en  el 
número  188  de  esta  Bibliografía.  La  carta  encomiástica  ea- 
mienza  así:  ''Al  pueblo  generoso,  al  fidelísimo,  al  esforzado, 
al  triunfador,  al  invencible,  no  son  adaptables  los  efímeros 
vulgares  encomios"  •  •  •  •  El  estilo  descubre  al  autor,  que  de- 
bió ser  el  Doctor  don  Eusebio  del  Portillo  y  Garay,  Alcaldeordi- 
nario  de  1er.  \ot()  de  la  Municipalidad  de  Oruro,  quien  se 
creia,  probiblemente,  descendiente  del  ilustre  vascongado  fun- 
dador deBuenos  Aires. 


146.  Oficio  de  enhorabuena  que  ha  pasado  el 
Iluslrísimo  señor  Arzobispo  déla  Plata  -al  Exmo.  señor 
Gobernador  y  Capitnn  General  de  las  Provincias  del 
Rio  de  la  Plata  con  niotivo  de  la  gloriosa  defensa  exe- 
cnlada  el  dia  5    del  pasado  Julio. 

\h  pág  Í!i  /j.  -   sin  foliatura,  ni  indicación  de  iinprnta  ^ 

Este  oficio  se  halla  incluido  en  las  piezas  que  componen 
ia  "Colecion  de  todos  los  papeles  etc."  correspondiente  al 
número  145  de  esta  bibliografía. 

147.  Poema  panegírico  de  las  gloriosas  proeaas 
del  Exlentísinio  señor  don  Santiago  Liniers  y  Bre- 
mond,  Biigadier  de  la  Real  Armada,  Presidente  de  la 
Audiencia  Pretorial,  Gobernador  polilico  y  militai», 
y  Capitán  General  del  Rio  de  la  Plata,  dirigido  en  ob- 
sequio de  su  Exelencia  y  demás  personas  y  gremios 
que  han  conlribuido  a   la   defensa  de  nuestro  patrio 


626  LA    ERVlSTA   DE  BCEISOS  AIBES. 

suelo  en  dos  ataques  contra  la  Nación  británica.  Por 
el  Doctor  Joseph  Gabriel  Ocampo,  Cura  y  Vicario  de 
las  Doctrinas  de  San  Juan  Bautista  de  Tinogasta,  Par- 
tido de  Cataniarca,  Provincia  de  Córdoba  del  Tucu- 
man.  Con  licencia.  Buenos  Aires.  En  la  Real  Im- 
prenta de  los  Niños  Expósitos.     Año  de  MDGGGVII. 

10  pág,  in  ¿i.  ®  ,  ichisa  la  del  titulo. 

La  dedicatoria  está  datada  en  la  **Ríojade  Córdoba  del 
Tucuman"  á  1.  ®  de  setiembre  de  1807. 

Este  **Poema/'  se  compone  de  40  décimas,  de  cuyo  mé- 
rito dará  muestra  la  G.  ^  que  copiamos  á  continuación. 

Cuando  bago  reminiscencia 
De  vuestra  brillante  gloria, 
El  Marqués  de  la  victoria 
•  Resucita  á  mi  presencia: 

La  fama  con  impaciencia 
Ya  quisiera  colocarte 
En  las  alturas  de  Marte, 
Para  que  el  mundo  conozca 
Que  todo  rival  es  mosca 
Contrapuesto  tal  baluarte. 

H8.  Demostraciones  del  Comercie  de  Cádiz  en 
reconocimiento  de  la  gloriosa  defensa  de  Buenos  Airdís 
el  5  de  julio  de  1807.  Al  fin:  Reimpresa  en  Buenos 
Aires:  Imprenta  de  Niños  Expósitos. 

(¿ipíig,  in6,®)  sin  fecha 

149.     Romance  heroico  en  que  se  hace  relación 
circunstanciada  de  la  gloriosa  reconquista  de  la  ciudad 


PRIMERA  IMPRENTA.  627 

de  Buenos  Aires,  Capital  del  Yirreynato  del  Rio  de  la 
Plata,  verificada  el  dia  1'2  de  agosto  de  1806.  Por 
un  fiel  vasallo  de  S.  M.  y  amante  de  la  Patria,  quien 
lo  dedica  y  ofrece  á  la  muy  noble  y  muy  leal  ciudad, 
Cabildo  y  Re jimiento  áQhsidi  Capital,  con  superior  per- 
miso. Buenos  Aires,  en  la  Real  imprenta  de  Niños 
Espósitos— Año  1807. 

39pág.  in  Zi,®  El  romance  comienza  en  la  pág  13  y  termina  en  la  23, 
lasdemár  páginas  están  ocupadas  con  ta  deJicat>riüi,  la  adverteucia 
y  33  notas  esplicativas  del  testo, 

El  autor  de  este  romance  quiso  ocultar  su  nombre;  pero 
no  ha  podido  hacer  que  pas3  igaorad»  á  la  posteridad. 
Su  autor  fué  el  presbítero  doctor  don  PaiUaleon  Ri  va  rola, 
maestro  de  filosoQaen  el  G  di^gio  de  San  Carlos,  donde  pro- 
bablemente se  educó,  Capellán  del  Fijo  y  Juez  en  la  Junta 
conservadora  de  la  libertad  de  imprenta  ciscada  en  1812. 

La  Advertencia  puesta  al  frente  del  II  )mance  heroico, 
está  noblemente  escrita,  en  lenguage  sencillo  y  correcto,  y 
atestigua  muy  buenos  estudios  literarios  por  parte  del  autor 
quien  hace  alarde  de  erudición  moderna  hasta  el  estrerao  de 
citaren,  su  tostó  original  á  dos  escritores  francesed.  Esta 
Advertencia  tiene  por  objeto  justificiír  el  metro  v  el  estilo 
vulgar  á  que  se  sujetaba  el  poeta  al  relatar  hechos  que  él  mis- 
mo reconocía  como  heroicos.  No  ha  empleado  la  prosa, 
dice,  porque  la  poesia  es  desde  el  principio  del  mundo  la  en- 
cargada de  inmortalizar  los  gloriosos  hechos  de  los  héroes 
de  la  gentilidad  y  de  la  religión.  No  ha  seguido  el  pian  ni  c4 
estilo  de  los  Poemas  épicos,  porque  esto  pide  una  *'mano 
maestra  y  talento,  numen  y  entusiasmo  poético,"  dt  que  se 
reconoce  despojado.  Se  decide  á  escribir  en  '*  verso  corrido 


G28  LA    REVISTA   DE  BUENOS   AIRES 

porque  esta  clase  de  metro  se  acomoda  mejor  al  canto  usado 
en  nuestros  comunes  instrumentos,  y  por  consiguiente  es  el 
mas  apropósito  paraque  le  canten  Iqs  labradores  en  sq  tra- 
bajo, los  artesanos  en  sus  talleres,  las  señoras  en  sus  estra- 
dos y  la  gente  común  por  las  calles  y  plazas.  No  puede  ser 
mas  sencilla  ni  mejor  fundada  la  justificación.  Apesar  de 
esto,  el  Romance  heroico  de  Rivarola  y  otro  también  de  él 
sobre  la  gloriosa  defensa  que  le  hace  juego,  son  insulsos  y 
pálidos,  y  pertenecen,  como  el  mismo  autor  lo  reconoce,  á 
la  familia  de  las  jácaras  de  Francisco  Esteban.  Este  genero 
tan  noble  en  otro  tiempo  en  España,  habia  caido  en  una 
humildad  tan  prosaica,  que  se  hallaba  desamparada  de  la  pro- 
tección de  los  buenos  ingenios,  y  no  es  estrañoque  un  litera- 
to colonial  bajase  tanto  en  el  uso  del  octosilabo  asonantadó 
hasta  ponerse  al  nivel  de  Comellas,  autorde  piezas  dramáti- 
cas muy  populares  en  la  península. 

El  pueblo  probablemente  recibió  bien  las  relacionGS  del 
Capellán  del  Fijo;  pero  los  entendidos  de  buen  humor  y  de 
ingenio  maligno  rieron  de  la  sencillez  del  poeta  é  hicieron 
correr  una  carta  escrita  .con  agudeza,  quo  nunca  se  impri- 
mió, en  la  cual  suponen  los  traviesos  autores  que  los  ciegos 
de  Madrid  se  quejan  de  la  concurrencia  que  les  hace  en  daño 
de  su  pobreza,  el  cantor  de  las  prot/as  porleñr.s. 

También  por  el  lado  histórieo  le  salieron  al  encuentro 
loserudití)s.  El  señor  don  José  Joaquín  de  Araujo,  ocultandosu 
uombre  bajo  la  íiiwa  detin  patricio^  publicó  en  ocho  páginas 
iu  4.  ®  unas  adiciones  y  correcciones  6  la  Dedicatoria  del 
Uomanee  hislórico,  en  las  cuales  se  prueba  que  las  |)roez{is 
militares  de  Bueiids  Aires  no  comienzan  desde  el  siglo  XVll, 
como  lo  dice  el  autor  del  Uomaucv,  sino  desde  el  año  4582 
époco  en  que  el  corsario  inglés  Eduardo Fonlano,  habiendo 


fRlMERA  íMtRENtA,  629 

Hégado  hasta  Martin  García,  no  se  atrevió  á  poner  el  pié  en 
la  población  recien  fundada  por  don  JuandeGaray. 

150.  La  gloriosa  defensa  de  la  ciudad  de  Buenos  Ai- 
res, capitaldelvireinato  del  Riode  hVhiaiVerificadadel 
2  al  5  de  julio  de  1807.  Brevemente  delineada  en  ver- 
so  suelto,  con  notas:  por  un  fiel  vasallo  de  S.  M.  y 
amante  de  la  Patria.  Quien  lo  dedica  al  señor  don  San- 
tiago Liniers  y  Bremont,  Brigadier  déla  Real  armada 
Gobernador  y  Capitán  General  de  esta  Provincia  y  General 
del  ejército  Patriótico  de  ¿a  misma  capital.  Con  superior 
permiso.  Buenos  Aires  en  la  Real  imprenta  de  los  Ni- 
ños Espóí^itos — uño  1807. 

(46pag.  in  A*®) 

Del  nlismo  autor  que  el  unlerior. 

El  Romance  comienza  en  la  pógina  O  y  termina  en  la  29. 
La  Advertencia  ocupa  desde  la  página  8  y  las  notas  el  resto 
hasta  completar  las 46  pág. 

En  la  Advertencia  reasume  el  autor  las  razones  que  es- 
puse  en  la  del  anterior  Romance  heroico,  para  escribir  en 
verso  **corrido  y  suelto"  y  al  fin  de  ella  es  mas  terminante 
en  cuanto  al  anónimo  en  quepersisíe.  **No  doy  mi  nombre, 
dicp,  porque  no  busco  mi  gloria  sino  la   de  Dios.'* 

El  poseedor  contemporáneo  de  un  ejemplar  de  este 
Romance  que  hemos  visto,  ha  escrito  al  fin  de  él  con  letra 
clara  y  antigua  la  siguiente  nota:  *'Este  Romance  se  ha  man- 
dado recoger  por  el  gobierno  que  asi  lo  ha  tenido  por  conve- 
niente, en  consideración  á  las  noticias  truncas,  cambiadas  y 

supuestas  que  contiene." 

40 


$50  LA  REVISTJL  D£   BUENOS  AfHES. 

151.  Carta  pastoral  del  liustrísiin.oseüor  Arzo- 
bispo de  la  Piala  donJBeiiilo  .\!aria  de  iVloxo  y  de  Viaa^ 
eo|U  ele.  A. todos  los  fieles  de  su  Arzobispado,  con  li- 
ceocia  délos  superiores.  Buenos  Aires.  Eu  la  Real 
imprenta  de  los  N-iños  ÉJLpósilos-.'>irio  de  MDCCÓ'O'n. 

(ÍO  pag.  i.i  Zi.  c  ) 

Esta  carta  pastoral  escrita  con  fervor  do  estilo,  se  con- 
trae á  Iiaceruna  historia  de  k)s  peligros  áqiKíespusi^ronal  paiíy 
lasinvasiones  inglesas, de  los  medios  por  los  cuales  severiOcó 
su  reconquista  y  la  defensa,  y  á  pintar  con  colores  vivos  U\ 
ambición  poliiica  de  la  Gran  Bretaña,  manifestada  en  dife- 
rentes regiones  del  globo.  **Los  ingleses,  dice  en  la  pag.  7, 
hablan  decretado  la  entera  conquista  y  ruina  de  estos  paises. 
No  era  ciertamente  el  amor  de  la  paz,  que  es  el  que  hace  li- 
cita la  guerra,  no  el  deseo*  de  conservar  en  equi  ibrio  h 
balanza  politica  del  mundo,  el  (juehabia  inspirado  á  los  mi- 
nistros y  parlamentos  británicos  tan  inhumano  pmyecto^ 
bino  por  una  parte  su  mismo  [ori^uHo  y  vanidad;  porque  la 
Inglaterra  S(»gun  tscribeun  giave  íilosoío  del  siglo  próximo 
pasado,  sintiéndose  capaz  por  su  /"uerza  martlitna  de  insultar 
á  iodas  las  demás  naciones,  cree  que  su  poder  no  tiene  lyias  limi- 
tes que  los  del  Océano,  Y  por  oirá  parte,  imaginándose  que 
ciamos  muy  ricos  con  los  de cb ufados  tesoros  de  Potosí,  la 
insaciabte  sed  de  su  avaricia  mercantil  la  estimulaba  á  hater 
los  últimos  esfuerzos  ¡)aru  arrebatarnos  estas  pretendidas  ri- 
quezas, puesto  que  aquel  pueblo,  conforme  aniide  el  mismo 
escritor,  mas  aun  se  aflijt  déla  prosperidad  agena,  que  goza 
y  se  alegra  de  la  propia" 

*■ 
152.     Sermoü    de  acciou   de  gracias,   que  con 


PRIME ii  IMl»aEN  l'A .  65  í 

motivo  de  haberse  recibido  coa  extraordinario  el  dia 
primero  de  a^^osto  del  présenle  aiío  de  1807,  la  no- 
li era  de  U  gloriosa  victoria^  que  se  í<anó  en  ía  capital 
de  Ikíenos  Aires  el  dia  5  de  jnlio  por  las  armas  espa- 
ñolas el  ks  de  la  Gran  Bretaña,  dixo  él  cinco  del  mis- 
mo agosto  el  doctor  don  Matias  Terrazas,  Dignidad 
Tesorero,  y  provisto  Chantre  de  la  iglesia  Metropoli- 
tana de  Charcas,  en  fa  solemne  misa  que  en  cumpli- 
miento del  voto  i  echo  a  Nuestra  Señora  de  Guadalu- 
pe, celebró  de  Pontifical  el  ílustrisimo  y  Revt^rendí- 
slmo  Señor  Arzobispo,  ;:on  asistencia  de  la  Keú  Au- 
diencia, Cabildo  Eclesiástico  y  Secular,  Clero,  ílegi- 
dores  y  Pueblo.  Con  licencia.  Buenos  Aires.  En 
la  Real  imprenta  de  los  Niños  Sxp6sitOn  Año 
MDCCCVN. 

[iU  págs.in  Zi.o) 

A^t*rca  ée\  origen  de  la  virgen  de  Guadalupe  é  importan- 
cia de  los  favores  dispensados  por  su  irrteheesioii  á  Iti  ciudad 
de  Charcas,  dice  el  doctor  Terrazas  en  ei  presente  sermón  lo 
siguiente: 

«Es  tradición  de  nuestros  antepasados  bien  jo  sabéis  se- 
ñores) qm3  el  cielo  por  un  conducto  oculto  nos  presentó  la 
devota  imagen  de  Guadalupe,  que  veneramos.  Sin  saberse 
por  qué  medio,  por  cuyo  orden,  ni  de  qué  lugar,  se  refiere 
nos  vino  este  precioso  tesoro.  Pero  sea  de  esti^  lo  que  fuere  v 
lo  cierto  es  que  nuestra  ciudad  ha  jurado á  Maria  en  e  ta  so- 
beranía imagen,  por  su  principaiPatroiia,  y  que  ha  espei'imen- 
tado  en  todos  tiempos  los  dulces  efectos  de  su  píitrocinio, 
yyestros  mayores  por  un  espíritu  de  religión  erigieton  alta- 


Ooá  LA    REVISTA   DE   BÜENÑS   AÍRES, 

i*es,  instituyeron  públicos  regocijos  en  obsequio  de  Nuestra 
Señora.  Y  nosotros  hemos  sentido  su  propia  experiencia, 
hemos  visto  con  nuestros  propios  ojos,  hemos  tocado,  por 
decirlo  asi,  con  las  manos,  su  protección  en  los  tiempos  mas 
terribles,  en  las  mas  críticas  circunslancias  de  la  rebelión 
pasada  deestas  provincias.  El  feliz  suceso  de  nuestras  armas 
sobre  los  montes  de  la  Puniliaen  eldia  20  de  febrero  del  año 
de  mil  setecientos  ochenta  y  uno,  hará  una  época  memora- 
ble en  los  fastos  de  esta  ciudad,  y  será  un  monumento  eter- 
no de  la  protección  de  Maria  de  Guadalupe.  Nuestros  ciu- 
dadanos referirán  este  dichoso  suceso  á  sus  hijos,  y  estos  lo 
pasarán  á  las  futuras  generaciones.» 

Véase  el  N."  13i  de  estas  Efemérides. 

153.  Cuatro  cartas  de  un  español  á  un  anglo- 
mano  en  que  se  manifiesta  la  perfidia  del  gobierno  de 
Inglaterra^  como  pernicioso  al  género  humatiOy  potencias 
Europeas  y  particularmente  á  la  España.  Escritas  por 
don  Pedro  Estala.  Reimpresas  en  esta  capital  de  Bue- 
nos Aires  á  espensas  de  S.  M.  I.  C. 

Con  permiso  de  los  superiores.  Buenos  Aires. 
En  la  Real  imprenta  de  Niños  Expósitos:  año  de  1807. 

(57  pág.InZi.*) 

Un  vecino  de  Buenos  Aires,  preciado  de  buen  español, 
dirijió  al  Cabildo  estas  «cuatro  cartas d  que  la  casualidad 
habia  llevado  á  sus  manos.  La  dedicatoria  del  buen  espa- 
ñol al  M.  I.  Cabildo  está  fechada  á  i7  de  diciembre  de 
180G.  El  Cabildo  á  su  vez  y  en  igual  fecha,  es  decir  en  el 
mismo  dia  mes  y  año,  dirige  su  dedicatoria  de  las  dichas  cor- 
tas á  los  habitantes  de  esla  capital  y  demás  provincias  del 


PRIMERA   IMPRENTA.  635 

Yireynato  del  Rio  de  la  Plata,  recordando  en  ella  cuanto  hi- 
zo esta  corporación  para  llenar  sus  deberes  y  cooperar  al 
buen  éxito  de  la  Reconquista.  Llama  al  mismo  tiempo  la 
atención  sobre  la  necesidad  de  defenderse  contra  la  seduc- 
ción hipócrita  ejercida  por  los  ingleses  durante  los  días  que 
ocuparon  elpais.  «De  esta  inicua  y  contajíosa  arma  fdice  el 
ilustre  Ayuntamiento)  usó  elenemigo  británico  desde  el  mo- 
mento que  tuvimos  la  infeliz  suerte  de  sufrir  su  odiosa  do- 
minación por  medio  de  proclamas  infamatorias  a  nuestra  fe- 
licidad y  vasallaje,  comprometiendo  nuestro  concepto  para 
con  las  naciones  de  Europa  y  América,  á  cuyo  intolerable 
insulto  intentó  mas  de  una  vez  oponerse  esta  muy  noble  y 
leal  ciudad,  si  la  prudencia  no  le  dictase  entonces  sufrir  en 
silencio  su  calumnia,  para  vindicarla  mejor  el  gran  dia  de 
su  triunfo  y  libertad.» 

El  Cabildo  dedicó  estas  cartas  de  Estala  á  todos  sus  com  - 
patriotas,  lleno  de  satisfacción,  pues  las  consideraba  como 
un  escudo  contra  cualquier  seducción  británica,  y  propias 
para  ratificar  en  la  fidelidad  al  Rey  de  Espaaa  á  todos  los 
pueblos  de  nuestro  continente.  Dos  años  y  medio  después 
la  revolución  contra  la  Metrópoli  cundia  de  un  estrenio  á 
otro  en  el  seno  de  los  pueblos  de  América  gobernados  por 
españoles  europeos. 

154.  Pastoral  amoüeslacioQ  que  el  Illmc».  señor 
don  Remigio  de  la  Santa  y  Ortega,  Obispo  de  la  Paz, 
dirige  á  uno  y  otro  clero,  y  demás  diocesanos,  para 
que  en  ejercicio  de  su  caridad  y  patriotismo  auxilien 
con  socorros  pecuniarios  la  ciudad  de  Buenos  Aires, 
Capital  del  Virreynato  del  Rio  de  la  Plata,  amenaza- 
da de  nueva  invasión  por  las  armas  británicas.     Con  las 


(>34  LA  REVISTA  DE  BUENOS   AIRES. 

licencias  necesarias.     Buenos  Aires  en  la  Real  Impren- 
lade    Niños  Expósitos.     Año  de  1807. 

(10  p^s.  in  4.®; 

Como  muestra  del  í?stilo  del  señor  Obispo  y  de  los  razo- 
namieiitos  de  que  se  vahan  los  prelados  y  «utoridades  de  aque- 
lla época  para  deprimir  ante  la  opinión  pública  délas  coló* 
nias  españolas  lu  política  del  gobierno  inglés,  copiamos  el 
siguiente  rasgo  que  comienza  en  la  página  7  de  esta  Pastoral: 

•  Desde  las  Hberas  del  Ganges  y  del  Indo^ta-n,  bailadas 
con  ia  sangre  de  las  tristes  víctimas  inmoladas  é  su  codicia, 
hasta  las  del  Sena  y  del  Tañáis,  hace  tiempo  que  una  voz  ge- 
neral está  gritando  á  los  pueblos:  la  nación  inglesa  persua- 
dida que  no  puede  conservar  por  mas  tiempo  la  tiranía  de 
los  mares  sin  grandes  riquezas,  y  que  estas  difícilmente  se 
adquieren  «in  grandes  injusticias,  ha  resuello  sacrificarlo 
todo  á  su  ambición:  las  leyes  de  la  naturaleza,  el  derecho  de 
las  gerites,  sus  tratados  y  sagrados  pactos  deben  postergarse 
ala  insaciable  sed  de  oro  qne  la  devora.  Pueblos  inocen- 
tes, pueblos  sencillos,  pueblos  que  profesáis  la  buena  íé  y 
que  vivis  bajo  el  mas  suave  y  mas  dulce  de  los  gobiernos  y  de 
los  soberanos,  no  os  engañéis,  y  si  queréis  conocer  el  siste- 
ma político  y  devastador  de  la  corte  de  Londres:  si  queréis 
palpar  ha¿ta  donde  llega  su  crueidad,  pasad,  si  vuestra  sen- 
sibilidad os  lo  perjnite,  paswl  la  vista  por  sus  cstahlccjmien- 
tos  en  la  costa  de  Coromandel  y  de  Bengala:  oid  por  un  ins- 
tante los  tiernos  quejidos  con  que  aquellos  angustiados  habi- 
tantes claman  al  omnipotente  justicia  y  venganza  contra  la  tl^ 
rania  de  los  ingleses,  que  insenisbles  á  los  gritos  déla  razón 
y  de  la  humanidad,  conlinónn  en  sn  criminal  furor  con  la 
mas  íha  indiferencia. 


trímera  imprenta.  635 

«Pero  para  que  nos  cansamos  en  manifestar  la  cruel- 
dad inglesa  en  sus  colonias,  cuando  sus  mismos  conciudada- 
nos, sus  mismos  compatriotas,  aquellos  mismos  que  tanto 
influyen  en  sa  fuerza  y  poder,  los  irlandeses,  digo,  yacen  su- 
midos en  el  último  abatimiento,  con  una  propiedad  vacilaíi- 
te,  sin  opción  á  ninguno  de  los  cargos  públicos,  despojados, 
en  fin,  por  solo  el  carácter  de  católicos  del  de  ciudadanos: 
viven  alli  los  fieles  perseguidos,  los  ministros  de  la  religión 
pobres  y  miserables,  los  templos  incultos,  los  actos  de  piedad 
embarazados,  y  todo  el  orden  religioso  y  eclesiástico  atro- 
pellado y  lleno  de  humillación. 

'V,  Q*i^  mas  quedaría,  pues,  que  esjierar  á  nosotros? 
¿serian  por  ventura  mas  indulgentes  en  la  América  Espa- 
ñola que  lo  son  con  la  Irlanda  que  es  casi  su  misma  pa- 
tria? "'.^^^^'--         ' 

El  señor  Santo  y  Ortega  tomó  posesión  do  su  Obispado 
de  la  Paz  el  10  de  febrero  de  \  799;  pero  eslaba  trasladado  del 
de  Panamá    que  antes  servia,  desde  el  24  de  julio  de  1797. 

Er^i  natural  delReino  4e  Murcia,  babia  hecho  muy  bue- 
n^is  estudios  y  enseñado  geología.  Fué  canónigo  capellán 
del  Rey  en  San  Isidro  de  Madrid  antes  de  plisará  su  iglesia 
de  Panamá. 

155.  Oficio  de  los  generales  ingleses,  que  han 
ocupado  la  plaza  de  Montevideo,  dirijido  por  separado 
á  la  Real  Audiencia  de  Buenos  Aires,  y  al  muy  IIus, 
tre  Cabildo,  y  le^s  respectivas  contestaciones  de  estos- 
Impreso  por  mandado  de  la  Beal  Audieacia.  Buenos. 
Aires.  En  la  Real  imprenta  de  Ioa  Niños  Espósitos — 
Año  1807. 


65:i  LA    KEVisTA   DE   BÜFHOS   AIRES. 

(!5  pag.  inZi.  ®) 

Kn  hi  contestación  de  la  Audu^ncia  se  dan  esplicaciones 
sobre  el  orijen  y  valor  de  las  capitulaciones  entre  Beresford 
T  el  generalísimo  Liniers,  invocadas  por  los  generales  ingle- 
ses. 

156.  Copia  de  ia  carta  dirijitia  al  Exmo.  señoj 
don  Santiaj^o  Liniers  y  Breinond,  Virey,  gobernador  y 
capitán  general  de  estas  Provincias  por  la  señora  in- 
fanta doña  Carlota  Joaquina  de  Borbon  y  contestacio- 
nes confidencial  y  de  ofitio.  De  orden  superior.  En 
Buenos  Aires;  imprenta  de  los  Niños  Expósitos ---Año 
1808. 

(7  pag.  in  A.®) 

Liniers  da  cuenta  á  la  Princesa  de  su  conducta  con  el 
enviado  de  Napoleón  y  con  respecto  á  la  Junta  de  Fernando 
Vil. 

El  nombre  del  emisario  francés  aparece  escrito  de  di- 
versas maneras  por  nuestros  historiadores  patrios.  El  se- 
ñor V.cuña  Mückonna  en  el  periódico  *'La  voz  de  Chile"  en 
el  número  correspondiente  al  14  de  abril  de  1862,  aclara 
este  punto  en  los  léiininos  siguientes: 

«En  mayo  de  1808 salió  de  Bayona  el  bergunlin  Conso- 
c  lateur  trayendo  á  su  bordo  á  M,  de  Chassenai  dí'stinado  á 
•  iniciar  la  reacción  francesa  en  Montevideo,  La  espedicioii 
•'  tuvo  un  desenlace  desgraciado.  Los  ingleses  quemaron  el 
c  bergantín  en  la  rada  de  Maldonado,  y  Elio,  gobernador 
tt  de  Montí'video  recibió  ú  los  náufragos  én  la  cárcel  de  aque- 
«  lia  ciudad  ••••  Veáse  los  viages  porta  América  delSnddt 
m  Julián  Mellet,  un  singular  aventurero  que  acompañaba  á 
M.  de  Chassenni,  empleado  en  su  servidumbre. 


PRIMERA   IMPREPiTÁ.  657 

157.  Los  señores  Xefes  Militares,  y  Magistrados 
de  la  capital  de  Buenos  Aires,  acreditan  los  servicios 
de  la  Legión  de  patricios  voluntarios  de  infantería  eri- 
jida  para  la  defensa  de  esta  ciudad  y  sus  Provincias 
y  la  parte  que  ha  tenido  en  las  gloriosas  acciones  del 
mes  de  julio  de  1807.  Con  licencit.  Buenos  Aires 
En  la  Real  imprenta  de  los  Niños  Espósilos — Año 
MDCGGVIIL 

(14  pág.  inZi®) 

Es  una  serie  de  certificados  muy  honrosos  para  la  Le- 
gión de  Patricios,  acerca  de  su  valor,  disciplina  y  moralidad 
desde  su  creación  hasta  fines  de  agosto  de  1807,  firmados 
por  el  segundo  gefe  del  Ejército  don  Cesar  Balbiani,  por  el 
Tribunalde  la  Real  Audiencia,  por  don  Juan  Gutiérrez  de  la 
Concha,  por  el  Mayor  de  Plaza,  teniente  coronel  don  José 
Mária  Cabrer,  por  don  Bernardo  Velaseo,  coronel  de  los 
Reales  ejercitas,  y  últimamente  por  el  Cabildo. 

Entre  los  muchos  timbres  de  los  Patricios,  es  muy  seña- 
lado el  que  recuerda  su  comandante  con  las  siguientes  pala- 
bras: *'El  tenierte  coronel  del  Regimiento  inglés  N.  ®  8, 
ft  Sir  EnrriqueKedogan,  habiendo  esperimentado  muy  á  su 
«  costa  el  animoso  denuedo  de  los  patricios  de  Buenos  Aires 
«  preguntaba  con  asombro  después  de  rendido,  por  la  tro- 
«  pa  de  escudo  en  el  brazo,  que  por  valiente  y  generosa  había 
«  admirado  á  él  y  á  los  suyos.'* 

158.  Oficio  del  M.  L  Cabildo  de  Buenos  Aires  ai 
Señor  Comandante  de  Armas,  Reconquistador  de  es- 
ta Capital:  y  contestación  de  dicho  Señor  ComandaQ<^ 


991$  Li   REVISTA  ifl  BSaMOS  AIRES. 

lai»;  fCpn  Kiperior  permiso,     Buenos  Aires:  En  la  Real 
lOipreAla  de  los  Nmqos  Eipóeltos. 

{k  págs:  In  i  ® :  sin  foliatura) 

,    El  Cabildo  comunica  en  estq  oficio  al  general  Linií?r5, 
el  npmbraraiento  que  ha   liocho  en  su  persona  ('esteiisivo  á 


•  que  na 
5/^8  Re^i( 


sus  descendientesjfle  Regidor  Perpetuo,  y  que  por  medio  ele 
una  Diputación  le  presenta  en  la  miisniá  oportunidad  un  ob- 
sequio en  que  «al  vivo  se  espresa  la  Reconquista  de  esta  ciu- 
dad.» Por  estas  palabras  y  por  las  de  la  contestación  de  Li- 
niers,  se  infiere  que  el  obsequio  consistió  en  una  espada, 
mandada  coostruir  espi-^samente  por  el  Ga-bildo  desde  mas 
de  un  año  antes. 

l59. '  Conjuración  de  Bonaparle  y.  don  Manuel 
Godoy  contra  la  Moparquia  española,  impreso  en  la 
Habana;  y  reimpreso  en   Buenos  Aires,  año  de  1809, 

(2Zi   págs.    in  U.'^) 

Es  una  diatriba  contra  estos  dos  personajes,  que  parece 
escrita  por  un  médico,  vecino  de  la  isla  de  Cuba.  Hablando 
de  Godoy,  dice:  «Sin  otra  campaña  que  la  escaramuza  cop 
*los  portugueses  el  año  de  1801,  y  no  babiendo  visto  eí  ipar 
«sino  desde  Cádiz  á  Barcelona,  cuando  el  viaje  de  losReyesá 
«Sevilla  y  las  bodas  del  principe  de  Asturias,  tuvo  la  impru- 
'«ííenciii  de  titulnrse  Generalísimo  de  los  Ejércitos  y  Alpiiran- 
afe  general  de  España  y  de  las  Indias  con  emolumentos  y  ho- 
«nores  no  concedidos  ni  al  beredero  presuntivo  de  lacoro- 
•  na.-   (pág.  3.) 

i60«     Discorso  publicado  en  la  Garceta    inglesu  de 
Bell  sobre  ím  etpedioiones  contra  las  colonios  espít. 


PRIMERA  IMPRENTA.  639 

ñolas,  inserto  en  la  Gazeta  de  Lima  del  4  de  julio  del 
presente  año.  Con  licencia.  Buenos  Aires.  En  ia 
Real  Imprenta  de  los  Niños  Espósitos,     Año  1&07. 

(Spágs.in  Zi,o) 

La  gaceta  inglesa  de  donde  se  tomó  e|te  discurso  debía 
titularse:  í/ie  J5cíí,  mientras  que  según  lo  escrito  arriba,  pa- 
rece que  fu^se  una  ciudad  en  donde  se  publicase  dicha  gíir 
ceta. 

El  discurso  es  uu  notable  escrito  contra  la  coloniza- 
ción por  la  fuerza,  bien  que  su  fecha  es  posterior  al  mes  de 
agosto  de  1806. 

161.  Para  satisfacer  la  pública  curiosidad  acer^» 
ca  de  oficios  parlamentarios  de  los  generales  español 
é  ingles,  y  de  la  conferencia  para  el  aju.-te  de  las  ca- 
pitulaciones, se  dan  á  luz  de  orden  del  Superior  Go- 
bierno los  oficios  que  hubieron  de  parle  á  parte,  y  las 
proposiciones  que  el  comisionado  por  el  general  ip- 
gles  hizo  en  la  conferencia  que  se  tuvo  para  el  arre- 
glo y  ajuste  de  las  capitulaciones,  con  las  modificai- 
Clones,  repulsas  y  adiciones  hechas  por  nuestra  parte. 

(8  págs.  in  U,  ®  Sin  señalar  la  imprenta  ni  la  fecha  de  la  impresión.) 

Comienzo  por  la  intimación  del  Mayor  general  L  Le-^ 
wi&on  Gower  á  h  plaza  de  Buenos  Aires,  áésáe  una  quinta 
de  los  Corrales  de  Miserere,  el  5  de  julio  y  concluye  con  el 
oficio  de  los  generales  Whitelok  y  George  Murray,  desde]» 
plaza  de  Toros,  el  día  7,  aceptando  las  cí)ndicioue6  impues- 
ias  por  Liniers  al  anterior. 

Los  documentes  que  forman  esta  colección  han  sido 


640  Li   REViSTA  DE  BUENOS   AIRES. 

Üustrados  con  alguoas  uotas  exactas  y  oportunas,  al  pié  de  his 
páginas. 

162.  Poema  que  un  amante  de  la  patria  consa- 
gra al  solemne  sorteo  celebrado  en  la  plaza  mayor 
de  Buenos  Aires,  para  la  libertad  de  los  esclavo!,  que 
pelearon  en  su  defensa. 

(4  págloas  ia  U.  ®  sin  foliatura.)    Al  Fio:     Con  Ucencia,     Bn  ñuenos  Ái- 
res    En  la  Real  imprenta  de  Niños  Expósitos:     Año  de  iS07. 

Este  poema  está  escrito  en  estrofas  regulares  de  á  seis 
versos,  y  aunque  el  autor  quiso  ocultar  su  nombre,  dejóle 
traslucir  en  el  estilo,  en  la  tímida  templanza  de  las  imágenes 
y  en  lo  poco  lleno  del  verso.  Atribulamos  esta  composi- 
ción áFr.  Cayetano  Rodríguez,  antes  de  tener  una  prueba 
que  da  realidad  á  la  sospecha. 

Un  testigo  presencial  de  los  hechos  de  aquella  época  ch 
Buenos  Aires,  ha  dejado  una  colección  de  impresos  relativos 
y  las  invasiones  inglesos,  y  en  ella,  al  margen  de  un  ejemplar 
de  este  poema,  se  lee  la  siguiente  nota  escrita  de  puüo  y  le- 
tra delcolector.  tCompiiesto  por  Fray  Cayetano  Rodríguez.  • 

Este  dignísimo  varón,  la  flor  del  claustro,  no  se  sintió 
inspirado  por  la  victoria  que  costaba  sangre,  sino  por  la 
magnanimidad  que  desataba  cadenas  del  pié  del  hombre  es- 
clavo. £1  negro  doviiello  á  su  dignidad  y  á  la  posesión  de  si 
mismo,  le  conmovió  como  á  cristiano  y  como  á  un  amigo  d# 
la  igualdad,  y  escondiéndose,  como  lo  tuvo  siempre  de  cos- 
tumbre para  obrar  el  bien,  confortó  la  virtud  pública,  mos- 
trando en  sentidos  versos  toda  la  hermosura  moral  de  qu« 
!»e  vestía  Buenos  Aires  rescatando  á  los  desgraciados  de  la 
vergüenza  de  tener  amos.     La  aurora  de  la  revoluciou  baña 


PfilMERA    IMPBENTA,  644 

ya  eoR  su  luz  azulada  las  estrofas  del  franciscano,  como  se 
Hota  ea  la  siguiente  del  poema: 

Jamás  te  ha  amanecido 

Buenos  Aires  feliz  mas  claro  dia. 

Que  aquel  en  que  has  sabido 

Los  llantos  convertir  en  alegría, 

A  tantos  redimiendo  del  pesado 

Yugo  de  esclavitud  que  hablan  cargado. 

^    JuAix  María  GiTiEUftKZ. 
(ContiBiiari,) 


índice  General. 


llistorla  American u» 

Pajina;}» 

Desaipcion  histórica  de  ia  aatígud  provincia  del  Paraguay,  por  don  :Ma- 
riano  Amonio  Molas,  (iuédilo)  anotada  y  preccJida  de  una  carla- 
inlroduccioa  por    1  doctor  don   AnjcU.  Carranza  ••3,  20I,35üy  5/iO 

Bsludios  GiolójÍ30s  y  etnolój icos  sobre  los  pueblos  y  los  idiomas  que 
habitaban  en  el  Perú  al  tiempo  de  la  conquista  (inédito), 
por  el  doctor  don  Vicente  Fidel  López 25 

Recuerdos    histórico-;    sobre  la  provincia  de  Cuyo— 1815— 1820 — 

(Inédito)  por  don  Damián  lludson    Í2,  i72,  325  y  501 

Navegación  de  ultramar  en  el  siglo  XVÍll— Carta  del  l'adre  Catlaneo*  •     61 

Kelacion  de  las  medidas  dictadas  por  el  marqtios  de  Sobremonte,  go- 
beroador-intendente  de  la  provincia  de  Cuyo  (inédiio) — 1783 — 

1788,  por  don  José  de  Klias 8*J 

^"'^Nolicias  sobre  Salta— (inédito) 161  y  3.'i5 

Actas  de  fundacioQ  de  las  capitales  xle  Provincia  en  la  República 
Argentina— Art.  Vil.— Jujuy  — (inédito),  por  el  doctor  don 
Vicente  G.  Quesada 219  y  384 

Ueruandarlas  de  Saav«dra— Causa  célebre:  noticias  y  documentos  pa- 
ra servirá  la  historia  del  Hio  de  la  Plata  (inédito)  por  dou  Ma- 
nuel Iticardo  Trelles-  •  •  •   /i85  \ 

I       Cuarenta  ailo»  antes— iuédilo  -por  el  general  don  Tomas  Iriarle 522 


índice  fiENERAL.  ()43 

Cuadros  descriptivos  estadísticos  de  las  tres  provincias  de  .Guyo~i|ié- 

dito— por  don  Jttan  Lierena 105,  273,  389  y  576 

Doña  Leonor  Fernandez  de  Córdoba — Escenas  de  la  vida  colonial  en 
el  siglo  XVI— Crónica  de  la  villa  Imperial  de  Potosí— (inédito), 
por  el  doctor  don  Vicente  G.  Quesada 113 

El  doctor  V.  Martin  de  Moussy — (Apuntes  para  su  biografía) — (inédito) 
■^      por  el  doctor  don  Vic  'nte  O .  (Quesada 2/|  I 

La  lámina  de  Oruro  y  la  (luirnalda  y  palma  de  Potosi  depositadas  en  la 
Sala  deaudiencía  del  Superior  Tribunal  de  justicia  de  Buenos  Aires 
(inédito)— por  el  doctor  don  Ángel  J.  Carranca 250,  367  y  563 

Las  dos  Leyendas  -Escenas  de  la  vida  colonial— Crónica  de  la  Villa 
Imperial  de  Potosí  (inédiio),  por  el  doctor  don  Vicente  G. 
Quesada 259  y  381 

Justicia  de  Dios— Escenas  de  la  vida  colonial — Crónica  de  la  Villa  Im- 
perial de  Potosi  (inédito),  por  el  doctor  don  Vicente  G.  Que- 
sada   • 5Zi{i 

Estudios  sobre  la  justicia  federal  americana  en  su  aplicación  á  la  orga- 
nización constitucional  Argentina  (inédito),  por  el  doctor  don  Ma- 
nuel Fu  Garda-  •  • > IZiS 

Bosquqo  liistórico  de  la  civilización  política  en  las  provincias  del  Rio 
de  la  Plata  (Conferencias  públicas)  por  don  José  Mantiel  Estrada. 
Noticia  de  estas  conferencias,  por  el  doctordon  Vicente  G,  Qnesada  15S 

Proyecto  para  la  fundación  de  una  chacra  modelo  y  gran  centro  de 
enseñanza  agrícola  (^inédito)  por  don  E.  Olivera 289  y  422 

Bibliografía  de  la  primera  imprenta  de  Buenos  Aires  desde  su  fun:ia- 
cion  hasta  1810  inclusive,  ó  Catálogo  con  observaciones  y  noticias 
curiosas  sobre  las  producciones  de  la  imprenta  de  Niños  Expósitos 
desde  1781  hasta  1810  (inédito),  por  el  doctor  clon  Juan  Maria  Gu- 
tiérrez  297,  U'¿li  y  607 

Bombardeo  de  Valparaíso — Protesta  de  la  prensa  de  Bufónos  Aircá**  321 


544  Li   lETISTl    DE   BUtlSOS   AIIES. 

A  lo*  leclores UB^ 

Bibliogiafía  periodíiUca  de  Buenos  Aires  hasta  la  caida  del  Gobierno 
dt  Rosas— etc — Por  don  Antonto  Zinny—precedida  de  una  íb- 
trodiccion    591 


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La  Revista  de  Buenos  Aires 


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